LAS CRIADAS (The Maids) (Aut. Jean Genet), por Yolanda Aguas

La compañía de Teatro de Sydney y Colonial First State Global Asset Management presentan LAS CRIADAS (The Maids) del autor francés JEAN GENET, en una nueva traducción al inglés realizada por Benedict Andrews y Andrew Upton (el marido de Cate Blanchett).

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La obra permanecerá en cartel del 4 de junio al 20 de julio de 2013, siendo la noche de estreno el sábado 8 de junio a las 19:30 h, en el Teatro de Sydney (22 Hickson Road, Walsh Bay).

Benedict Andrews regresa al Sydney Theatre Company para dirigir a Cate Blanchett, Isabelle Huppert y Elizabeth Debicki interpretando el famoso texto del singular autor francés Jean Genet.

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El 2 de febrero de 1933, en la ciudad de Le Mans (Francia) dos cuerpos femeninos yacían inertes en el suelo de su propia casa. Eran madre e hija. Alrededor de las 6:30 de la tarde fueron encontradas en el rellano de las escaleras con el rostro desfigurado. No había luz en la casa, excepto en el cuarto de las criadas, las hermanas Papin, quienes recostadas en la cama esperaban el descubrimiento del cadáver de la señora Lancelin y el de su hija Geneviéve.

No negaron su crimen. No había motivo aparente para el doble homicidio, ni resistencia por parte de las homicidas. Lea y Christine Papin habían asesinado a quienes por contrato laboral debían de servir. Debajo del cuerpo de su patrona estaba un cuchillo a medio encajar, el otro instrumento mortal fue una jarra que los policías encontraron en los escalones inferiores. Pero lo llamativo de la fotografía criminal no fueron los utensilios de cocina empapados de sangre, sino los cuatro ojos desperdigados sobre la alfombra. Más tarde, Christine confesaría que los extirparon a mano limpia, mientras las víctimas aún tenían vida. El caso congregó la atención de los medios. La extraña relación de codependencia y complicidad entre las hermanas atrajo la mirada de los estudiosos de la mente patológica, como Jaques Lacan y, por otro lado, provocó el azoramiento de una sociedad que adhería otro aberrante feminicidio en su historia nacional.

Años más tarde, Jean Genet (novelista y poeta) incursionaría como dramaturgo al escribir su ópera prima: Las criadas, pieza inspirada en las hermanas Papin que fue estrenada en París el 19 de abril de 1947. Sin embargo, no hay nada en la obra de la sangre y el salvajismo explícito que le dio la fama al caso verídico. En la escena inicial vemos a una falsa Señora que acosa a su criada con acusaciones e insultos mientras la pobre sirvienta acata instrucciones. La acción dramática es un juego sórdido. Una se enmascara con ademanes y ladridos imperativos para representar a la dueña de la casa, mientras la otra representa, no a sí misma, sino a la criada que se oculta entre joyas y vestidos pomposos. Suena un despertador, la Señora se convierte en Clara y la Clara inicial se convierte en Solange. Ambas son empleadas domésticas y hermanas que ensayan con locura religiosa las partes que habrán de llevarles a cometer el crimen.

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Clara y Solange están en la habitación de la Señora. Muebles Luis XV y flores por todas partes enmarcan tres personajes femeninos y la suposición de un cuarto personaje, el Señor que llama por teléfono para avisar que ha salido en libertad después de que se le había cautivado por el falso testimonio de cartas anónimas que ellas escribieron. Ante tal evento las criadas determinan, aún más, envenenar a su patrona, quien al llegar envuelta en lamentos nos brinda una imagen diferente a la representada por sus empleadas. La emoción de la noticia de su esposo en libertad la entusiasma tanto que no toma el té envenenado y, al partir al encuentro de su amado, las criadas repiten el rito de representar a la dueña de la casa, llevando el juego a tal grado de sugestión que Clara bebe el fenobarbital como si fuera también utilería.

Odian a la Señora pero también la aman, y al revés. La patrona es buena, les da ropa y techo, pero siempre desde una altura inaccesible. No la aman a ella sino a su posición en la jerarquía social. No la odian a ella sino a lo que las hermanas se convierten en su ostentosa presencia. Y la rebelión consiste en invertir los papeles que, lejos de liberarlas intermitentemente de la condición detestada, termina evidenciando más la imposibilidad de eliminar la realidad del amo cuando su envés es la de ellas mismas.

Las armas para defenderse, para conquistar el territorio, son tan ridículas como los objetos que las Papin usaron en el asesinato. El reloj de la cocina expande el dominio de Clara y Solange hasta la habitación de la Señora. Los guantes del aseo penetran en la habitación principal, tocan sus muebles como si ritualmente ungieran el recinto del reino sucesor. Objetos que guardan en sí una ironía, la misma que entraña el hecho de que una niña haya sido asesinada con la jarra, donde su asesina le calentó por años la leche de sus desayunos invernales. Lo que a este autor le interesa de la teatralidad, según Sartre, es lo falso, lo artificial, lo simbólico. Trasladar la carnicería familiar del 2 de febrero en Le Mans a su texto sería, en tal caso, desatender los elementos teatrales que lo motivaron a escribir un guión.

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LAS CRIADAS EN EL MONTAJE DE BENEDICT ANDREWS:

La obra habla de la rivalidad, el ritual y el asesinato.  En un apartamento glamouroso repleto de flores, dos criadas, Claire (Cate Blanchett) y Solange (Isabelle Huppert) se encuentran al final de su equilibrio psicológico.  Cada noche, las hermanas ejercitan un juego mortal o ceremonia:  la creación de su propio teatro en el que se promulga el asesinato de su rica señora y su joven hija (Elizabeth Debicki).   Desesperadamente y para lograr su liberación emocional, y actuando una vez siguiendo un ritual macabro, ellas están decididas a convertir esa fantasía en realidad.

El director de la obra, Benedict Andrews, se ha reunido con otros colaboradores habituales:  la diseñadora de vestuario Alice Babidge, el diseñador de iluminación Nick Schlieper, el compositor Oren Ambarchi y el realizador de video y operador Sean Bacon.

Benedict Andrews es un aclamado director escénico, entre sus montajes más célebres se encuentran: Las tres hermanas, en Londres.  Calígula en la Nacional Opera, el maratón Shakespeare, La guerra de los Rose, el Rey Lear para el Teatro Nacional de Islandia, La Gaviota, ¿Quién teme a Virginia Woolf?… etc.

También ha dirigido ópera, como Le Notte di Figaro en la Ópera de Australia.

Para más información: Tim McKeough el 02 9250 1703 o tmckeough@sydneytheatre.com.au

Taquilla: 02 9250 1777.

Entradas sydneytheatre.com.au: $ 50 – $ 105.

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En España, la obra de Jean Genet fue representada por la compañía de NÚRIA ESPERT bajo la dirección de Víctor García.

La primera vez en la temporada 1969-1970, y la segunda en los años 1984-85.

Las actrices protagonistas fueron Núria Espert, Julieta Serrano y Mayrata O´Wisiedo.

Yo pude ver la obra en el año 1984, en el Teatro Principal de Zaragoza (todavía conservo el programa de mano).

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NOTA:  Las fotografías insertadas en este post son propiedad de sus autores.

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