HÉCUBA (Dir. José Carlos Plaza), por Yolanda Aguas

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Fotos:  DAVID RUANO

TEATRO PRINCIPAL DE ZARAGOZA, 2013-09-29

Comenzaré este artículo por el final.  Ovación interminable para toda la compañía de excelentes actores y ovación de gala para una actriz, Concha Velasco, que ya está por encima del bien y del mal.

Público (al completo) puesto en pie, en una ciudad –los artistas lo saben- en la que el público es muy exigente pero que sabe como pocos reconocer una gran función cuando la ve.  (Ya lo decía José Antonio Labordeta, q.e.p.d.,: “el mejor sitio para estrenar un disco es en Zaragoza porque aquí siempre decimos la verdad”.

Todo en esta propuesta teatral de José Carlos Plaza es acertado.  La escenografía – del propio José Carlos Plaza-, el vestuario de Pedro Moreno, la iluminación de Toño M. Camacho, la música original de Mariano Díaz y la fotografía de David Ruano (un genio que hace magia con la imagen).

Y casi sin darnos cuenta llegamos a la historia de Eurípides en versión de Juan Mayorga.

HÉCUBA:

Hécuba (Concha Velasco), anciana honorable que nace en un palacio, esposa de rey y madre de reyes, espera la hora de ser arrastrada como una esclava más hacia tierras lejanas.  Estamos en el campo después de la batalla, un espacio desolado en el que la derrota de unos sirve de poso para la victoria de los otros.  Hécuba se mueve entre despojos, junto a mujeres prisioneras, cautivas y aniquiladas, enloquecidas e inermes, que recorren las ruinas de lo que fue la vida, buscando no se sabe qué…

Hécuba, bañada en dolor, camina entre cadáveres, entre los cadáveres de sus hijos, asumiendo la derrota, las pérdidas irreparables…; tanto es así que cuenta la leyenda:  Hécuba estremeció a los propios dioses con su sufrimiento, hasta tal punto que la convirtieron en una perra aullando su dolor durante la eternidad.  Por todo ello, Hécuba es un aullido, un llanto interminable, perpetuo e inmortal.  Es el llanto por la guerra, por la derrota, por las pérdidas y un llanto también por el infortunio, llevando consigo el sello de la adversidad, de la infelicidad y del desamparo.  Sus propios hijos, uno tras otro, han perdido la vida, sin que ella, impotente ante las circunstancias, pueda hacer nada para evitarlo.  Un dios sanguinario que devora a sus hijos en beneficio de unos pocos que se enriquecen a costa de la sangre de muchos. ¿Quién provoca este espanto que es la guerra, y que son todas las guerras? ¿Qué intereses ocultos se encubren con expresiones falaces como patria, honor o justicia ante un campo de batalla desolado? ¿Cuántas vidas son necesarias para colmar estos intereses fraudulentos y corruptos?  Ese dios insaciable que es la imperiosa necesidad de manifestar su poder frente a los unos sobre los otros, no es sino el verdadero Deux ex Machina de esta tragedia. No son los dioses los que transforman a Hécuba en perra, sino la injusticia, la traición y la ignominia.

Reparto:

Concha Velasco, José Pedro Carrión, Juan Gea, Pilar Bayona, María Isasi, Alberto Iglesias, Luis Rallo, Alberto Berzal, Denise Perdikidis, Marta dela Aldea y Zaira Montes.

Todos ellos magníficos en sus respectivos personajes, y sabiendo hacer lo que todo gran actor o actriz reconoce como lo más importante: dar la réplica adecuada para que la actriz principal (en este caso, Concha Velasco) deslumbre una vez más al público.  Sin ellos, ni los más grandes serían capaces de alcanzar las cimas de interpretación a las que nos tienen acostumbrados.  Esa es una verdad incuestionable.  La propia Meryl Streep lo dijo en su discurso al recibir el prestigioso Premio Donostia.

Acabo de llegar de cubrir la información del último Festival Internacional de Cine de San Sebastián y uno de los momentos más especiales que viví allí fue mi reencuentro con el maestro Basilio Martín Patino.  Estuve conversando con él sobre una de sus películas: Los paraísos perdidos.  En esa película trabaja como actor Miguel Narros –recientemente fallecido- y que fue el maestro de Concha Velasco en el teatro.  Me ha gustado esta bonita coincidencia.

Concha Velasco, la gran cómica de la escena española, a sus espléndidos 73 años tiene uno de los papeles más importantes de su prestigiosa carrera.  Y, como todas las grandes, hace suyo el personaje dotándolo de matices nuevos, haciendo historia en el teatro nacional.  ¡Qué bien, qué bien¡ (como escribió el inolvidable Eduardo Haro Tecglen (q.e.p.d.) en una de sus críticas sobre un espectáculo que Hanna Schygulla representó en el Teatro de La Abadía), que ahora las obras de teatro se graban para conservarlas en formato dvd en el Centro de Documentación Teatral de Madrid.  Las nuevas generaciones podrán ver este montaje en las próximas décadas.

Nosotros, espectadores privilegiados, podremos decir que “estuvimos allí”.

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Foto:  DAVID RUANO

No quiero terminar este artículo sin hacer una mención muy especial.  Destacar –por méritos propios- la interpretación (deslumbrante y precisa) de una gran actriz: María Isasi. 

La descubrí en un magnífico y original cortometraje titulado “Sinfonía desconcertante” de la directora Belén Santos.   En aquel corto, María Isasi estuvo al mismo nivel de dos grandes damas de la interpretación nacional y catalana: Lola Herrera y Carme Elías.

http://www.youtube.com/watch?v=0GZ4INuIDkk

No se puede decir más… María Isasi me emocionó con aquel trabajo y lo volvió a hacer – el domingo 29 de septiembre de 2013 –  con su Políxena.

No se pierdan HÉCUBA, el histórico e inolvidable montaje de José Carlos Plaza, para que nadie pueda decirles: “pudiste estar allí”.

Y quiero terminar este artículo con las palabras de Casandra (hija de Hécuba y Príamo, hermana de Políxena), palabras escritas por Christa Wolf en su obra maestra “Casandra” (Editorial Círculo de Lectores. ISBN: 84-226-2357-9, publicado en Barcelona en 1987):

“… El dolor hará que nos recordemos. Nos reconoceremos por él más adelante, cuando volvamos a encontrarnos, si es que hay un más adelante.

La luz se extinguió. Se extingue.

Ya vienen.

Aquí es.  Esos leones de piedra la miraron. Al cambiar la luz, parecen moverse”.

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Fotos:  YOLANDA AGUAS

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Fotos:  Las fotografías insertadas en este post son:

1.-  DAVID RUANO, las que pertenecen al catálogo de Pentación Espectáculos.

2.-  YOLANDA AGUAS, las fotografías realizadas en el interior del Teatro Principal de Zaragoza (antes y después de la representación).

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2 pensamientos en “HÉCUBA (Dir. José Carlos Plaza), por Yolanda Aguas

  1. Fué emocionante, como poco a poco nos hicieron sentirnos dentro del mismo escenario, sintiendo en carne propia sus propias desventuras.
    Olvidé que eran unos actores me sentí transportada a esa trágica situación.
    Gracias al Teatro Principal por traernos esta obra y a los actores por esta magnífica representación.

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