EL LEGADO DE UN GENIO: PATRICE CHÉREAU, por CineT-Farö

El director de teatro y cineasta Patrice Chéreau, murió en París el pasado 7 de octubre a los 68 años, tras luchar contra un cáncer de pulmón.  Nacido en 1944 en el seno de una familia de pintores, Chéreau era una de las más grandes figuras de la escena francesa, e igualmente un reconocido director de cine y director de escena de ópera.

Actor, director, realizador, guionista, «hombre orquesta» de la escena francesa y europea del último medio siglo, Chéreau deja la leyenda de un creador muy fuera de lo común.

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En su liceo, como estudiante, Chéreau ya echó los cimientos de su larga carrera iconoclasta. Actor de montajes estudiantiles, no se contentaba con realizar su trabajo. Proponía alternativas al director, sugería nuevas iluminaciones, creaba nuevos decorados…

Esa condición de «hombre orquesta» marcaría toda su vida artística, excepcional. Una docena de películas. Una veintena de guiones. Más de un centenar de grandes montajes de obras de teatro y óperas, del gran repertorio clásico a las versiones más «subversivas» de los actores nuevos y menos nuevos.

Célebre desde finales de la década del 60 del siglo pasado con sus primeros éxitos teatrales, el director y también actor conquistó el mundo de la ópera, junto al compositor Pierre Boulez, dirigiendo de 1976 a 1980 “La Tetralogía”, de Wagner, en el Festival alemán de Bayreuth.

Mítico director del Teatro des Amandiers de Nanterre, en las afueras de París, entre 1982 y 1990, el realizador de “La Reina Margot”, filme protagonizado por Isabelle Adjani en 1994, dio al teatro clásico una poderosa impronta contemporánea.

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Con la misma potencia, impulsó el teatro más actual y, como recuerda el diario que acaba de anunciar su fallecimiento, su encuentro en la década con el dramaturgo Bernard-Marie Koltès marcó su creación.

Su último triunfó en el mundo de la lírica tuvo lugar este verano en el Festival de Aix en Provence, donde dirigió la escena de la ópera “Elektra”, de Richard Strauss, junto al director de orquesta Esa-Pekka Salonen y el bailarín y coreógrafo Thierry Thieû Niang, uno de sus grandes cómplices artísticos de los últimos años.

Con él esperaba participar esta nueva temporada en los Teatros del Canal de Madrid en la pieza “…du Printemps”, obra para bailarines no profesionales de más de 60 años inspirada en “La consagración de la primavera”, de Igor Stravinsky, como hiciese ya en 2012 en París.

Apasionado por el teatro desde muy joven, en 1969, a los 25 años, Patrice Chéreau dirigió el Théâtre de Sartrouville cinco años después de haber formado parte del grupo teatral del Liceo Louis-le-Grand de París, con el que montó “L’intervention”, de Victor Hugo.

Descubridor de actores como Dominique Blanc y Pascal Gregory, su nombre estuvo asociado a algunas de las principales figuras e instituciones europeas relacionadas con su arte -el Piccolo Teatro de Milán, el director escénico Roger Planchon, el director de orquesta Daniel Barenboim y el cineasta Andrzej Wajda, para quien protagonizó “Danton” (1982).

Entre sus memorables montajes teatrales figuran “La Douleur”, de Marguerite Duras (2008); “Phèdre”, de Jean Racine (2003); “Hamlet”, de Shakespeare (1988-1989); “Dans la solitude des champs de coton”, de Bernard-Marie Koltès (1987); “La Fausse suivante”, de Marivaux (1985); “Peer Gynt”, de Henrik Ibsen (1981); “Le Massacre à Paris”, de Christopher Marlowe (1972); “Richard II”, de Shakespeare (1970), y “Les Soldats”, de Jacob Michael y Reinhold Lenz (1967). 

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En la ópera trabajó sobre composiciones de Wagner, Strauss, Wolfgang Amadeus Mozart, Offenbach y Rossini, entre otros, mientras que para el cine realizó una decena de filmes entre 1974 y 2009, como “Ceux qui m’aiment prendront le train” (1998) y “L’homme blessé” (1983), cinta en la que, con su osadía, profundidad y elegancia habitual, divulgó su homosexualidad en una época en la que era un tema tabú. En 2001 estrenó “Intimidad”, una cinta que causó una feroz controversia por sus escenas de sexo explícito, pero que ganó el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín.

En el otoño de 2010 y hasta enero de 2011, el Louvre le convirtió en su invitado especial y le dio carta blanca para elaborar un programa, que él llenó de arte, teatro, danza, lecturas, música y, por supuesto, teatro, bajo el título “Les visages et les corps”.

UN GENIO MUY VERSÁTIL

Patrice Chéreau podía adaptar un cuento de Joseph Conrad para mejor hablar de problemas de la actualidad más tormentosa. Y era capaz de alternar entre dos de las tres grandes líneas del teatro contemporáneo. De Bertolt Brecht intentaba adaptar a nuestro tiempo la dimensión «pedagógica»: un teatro altamente político, radical. De Antonin Artaud intentaba adaptar la vocación de un teatro que instalaba la “revolución” en la escena teatral. Chéreau, por el contrario, trabajó muy poco a los grandes maestros del teatro español contemporáneos de la pareja Brecht – Artaud: el Lorca de El Público y el Valle-Inclán de los esperpentos -los «paralelos» españoles de Artaud y Brecht- nunca estuvieron muy presentes en sus investigaciones.

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Como director de cine, Chéreau deja un legado complejo, ambicioso, hermético (por momentos), muy alejado de las tendencias impuestas por los industriales y distribuidores.

Como guionista y director de cine, Chéreau intentó dialogar con los más grandes: adaptaciones de fragmentos de Proust, tentativas muy similares a las de Lucino Visconti e Ingmar Bergman. Experiencias visuales y cinematográficas muy emparentadas con la ópera clásica.

Personaje atormentado y complejo, Chéreau dirigió media docena de los grandes teatros de París y la periferia parisina. Siempre dispuesto a «romper» con todo para embarcarse en nuevas aventuras. Ganó casi todos los premios de la profesión y el Estado. Pero, en el fondo, todo eso no le interesaba mucho. Lo esencial era continuar investigando, «remando» a contracorriente de las «nuevas tradiciones mercantilistas».

Con Chéreau desaparece uno de los grandes hombres de teatro de la escena europea del último medio siglo.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este post son propiedad de sus autores.

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