LA VIDA DE ADÈLE (Dir. Abdellatif Kechiche), por Yolanda Aguas

1382951034_0375

En la hora violeta, cuando los ojos y la espalda

se levantan de la mesa, cuando el artefacto humano

acecha como un taxi que latiendo se espera,

yo, Tiresías, aunque ciego, latiendo entre dos vidas,

hombre anciano con rugosos pechos de mujer,

puedo ver en la hora violeta…

T.S. ELIOT, “La Tierra Baldía”

Estuve recordando hace unos días el extraordinario libro de Montserrat Roig, La hora violeta.  A lo largo de mi juventud y primeros años de madurez  leí tantas veces ese libro que llegué a memorizar el texto de T.S. Eliot que encabeza este artículo y que, naturalmente, también era la cita que la inolvidable escritora catalana eligió para preceder toda la historia de su novela.

Que lo haya elegido para iniciar mi artículo sobre esta película no es una casualidad, ya que este personaje de T.S. Eliot es nombrado por uno de los invitados a la fiesta en la casa que comparten las dos protagonistas de “La vida de Adèle”, precisamente en el momento en que los espectadores asistimos al instante en que esa preciosa historia de amor entre ellas comienza a quebrarse.

“La vida de Adèle”, es una película emocionante, potente, distinta… y al mismo tiempo clásica por la intensidad y desarrollo de su historia.

El guión está escrito entre el propio director y Ghalya Lacroix, y es un guión valiente, absorbente, directo. El espectador inteligente comprende desde el minuto uno de la película que, como tanto se ha comentado en todos los medios, lo único que llama la atención no son las impactantes escenas de sexo entre las dos protagonistas.  Eso, si me lo permiten, es meramente anecdótico.  Lo que hace realmente importante a esta película es la emoción que desprende, la intensidad – no de una historia de amor – de una vida que está atravesando por el devastador periodo del desamor.  El duelo, ese duelo que a veces puede resultar eterno.

Y si esta película alcanza esta elevada cota de sensaciones, sin duda se debe a sus dos actrices principales.

20130919151330-la-vie-d_x27_adele-10images (3)

Adèle (Adèle Exarchopoulos) es una chica como tantas otras de su edad: va al instituto, tiene una familia en teoría corriente y anda detrás de un chico. Sin embargo, la irrupción en su vida de Emma (Léa Seydoux), una joven estudiante de Bellas Artes con el pelo azul por la que desde el primer instante se sentirá atraída, hace que se replantee su vida por completo.

Mucho se ha comentado que Léa Seydoux es la nueva estrella del cine francés.  No estoy de acuerdo.  Me cuesta mucho ver en ella la posible sucesora de Juliette Binoche, Isabelle Huppert, Fanny Ardant o Catherine Deneave.  No tiene, ni de lejos, el talento interpretativo de las grandes damas del cine francés.   No seré cruel nombrando una película de cada una de ellas en las que todas viven una intensa historia de amor y/o desamor con la que superan en clase, belleza y solidez a la joven actriz de moda francesa.

Imagino que en Francia están “tan necesitados” de jóvenes estrellas que intentan convencernos de la excelencia de Léa Seydoux.  No es para tanto.  Si quieren una posible “sucesora” (el tiempo lo dirá) para las reinas del cine francés, sugiero que dirijan su mirada a Marine Vacth, la excelente actriz que protagoniza magistralmente la última película de Françoise Ozon, “Joven y bonita”.  Tiene clase y talento para regalar.

No obstante, Léa Seydoux por sí misma – sin llegar a compararla con los cuatro mitos del cine francés antes aludidos-  es una actriz convincente.  En su interpretación de Emma sabe dar la réplica adecuadamente a la actriz que sobresale con diferencia en este duelo interpretativo: Adèle Exarchopoulos.

En cuanto a la gran protagonista de esta deslumbrante película: Adèle Exarchopoulos, ¿qué podemos añadir a todos los panegíricos que ha recibido su interpretación?  Es un prodigio absoluto.  Conmueve con sus miradas, con sus risas, con sus lágrimas, con sus silencios…  Lo da todo a su personaje, no es sólo un desnudo físico, es un desnudo y un vacío emocional.  Asistimos durante los cortos 180 minutos de metraje, a todo un proceso de maduración de una joven de 15 años.  Su paso de la juventud a la madurez es suave y al mismo tiempo es brutal.

206191452

A lo largo de mi vida cinéfila he disfrutado de grandes interpretaciones, he visto grandes películas, pero lo que esta actriz provoca es algo casi nunca visto anteriormente.  El espectador vive junto a ella toda su agonía, todo su desasosiego al perder al ser amado.  La desesperación por saber que la siguen amando y –sin embargo – no poder recuperar a su gran amor.  Desolador plano final, de los mejores finales que hemos visto.  Se produce una identificación, una simbiosis tan grande entre ella y el espectador que casi creemos que estamos dentro de su universo.

images (11)images (10)

Llevo tiempo leyendo muchos artículos sobre esta película, leyendo opiniones en las redes sociales en los que jóvenes espectadores afirman que La vida de Adèle es la mejor historia de amor que han visto.  Sí, puedo comprenderles si al ser tan jóvenes no han visto otras grandes películas que la precedieron o si todavía no leyeron “Cumbres borrascosas” de Emily Brontë.  No pretendo minorar el impacto que esta magnífica película ha causado en quienes la han visto, pero creo sinceramente que también deberían ver: “Una jornada particular” de Ettore Escola“Breve encuentro” de David Lean, “Casablanca” de Michael Curtiz, “La mujer de al lado” de François Truffaut o, más recientemente, “Cumbres borrascosas” de Peter Kosminsky (con Juliette Binoche y Ralph Fiennes).  No hay una historia de amor, dolor y desamor más grande que la vivida por Heathcliff y Catherine en Wuthering Heights de Emily Brontë. 

Son impagables muchos momentos de esta película: el momento en que ambas hablan por primera vez en el local de ambiente, la escena del primer beso en el parque, el rosto de Adèle Exarchopoulos cuando está bailando en la fiesta (el miedo que se refleja en su rostro al ver a Emma sentada al lado de otra mujer), la proyección de Die Büchse der Pandora de Georg Wilhelm Pabst  con un icono lésbico como Louise Brooks, el reencuentro de las dos amantes en el café (tres años después de su separación) donde parece que Emma se quiere ir y Adèle le dice: “Ya no me quieres. Te puedes ir cuando quieras”.

La distribución y temática de los cuadros; sus dos gamas de color: el azul que representa el pasado, el rojo que pretende ser el presente.  Ví un guiño quizá a las pinturas de Tamara de Lempicka, por ejemplo a varios de sus cuadros más famosos: The Girlfriends, Las dos amigas, Tres desnudos, Primavera o Las jovencitas.  No son cuadros donde el color azul sea el que resalte,  pero sí evocan en una primera mirada la obra de Lempicka.

Es precisamente en la exposición de la obra de Emma, donde encuentro la escena más dura y más real en esta película.  Ese momento en que la pareja actual de Emma habla con Adèle y mirando los cuadros de color azul, le dice: “Sigues ahí”.  Es terrible.  Adèle comprueba que a pesar de haber sido abandonada por su gran amor, Emma sigue pensando en ella, sigue pintándola, “sigue ahí”…

images (7)images (9)

“La vida de Adèle” es una película generacional.  Como antes lo fueron las que cité en este artículo.

Una película que, sin duda, vivirá para siempre en la memoria y en el corazón de muchas personas.

Bienvenida al selecto club de las películas inolvidables.

*****************************************************************************************************

NOTA: Las fotografías oficiales de la película insertadas en este post son propiedad de sus autores.

La fotografía de la portada de la revista de cine francesa PREMIERE es propiedad de su autor.

Anuncios

3 pensamientos en “LA VIDA DE ADÈLE (Dir. Abdellatif Kechiche), por Yolanda Aguas

  1. Casi coincido contigo sobre la pelicula de Abdel. Lo único que quiero añadir es que he tenido la suerte de ver casi todas las películas que has nobrado, y si, son fantásticas. Pero nada que ver con la “Vida de Adèle”.
    Fue un descubrimiento doloroso y bello. Salí apesadumbrada de verdad, como si no supiera que es una película, como si fuera un ser querido.
    Jamá vi un film con una interpretación a ese nivel, me arrancó de mi butaca, como espectadora, y me puso delante de su vida, como testigo.
    Imagino que irá en fución de gustos y suelo ser muy objetiva, pero debo decir que es una Obra Maestra y como tal, me desarmó por completo.
    Un saludo.

    • Querida Carmen,
      El cine, como el teatro, como la música… llena y complementa nuestras vidas.
      Cada acorde, cada fotograma, cada texto llega a ser un poco nuestro porque nos identificamos con ello. Eso es el ARTE.
      Por tanto, cada uno de nosotros vivimos y sentimos cada expresión artística dependiendo del momento que estamos viviendo.
      Me parece maravilloso que La Vida de Adèle haya significado (signifique) tanto para ti. Lo comprendo y lo celebro.
      No me resultó indiferente esta magnífica película, todo lo contrario: CineTFarö (El Cine y Teatro que nos gusta…), por eso escribí mi artículo.
      Sé que es una película muy importante para muchas personas (hice especial hincapié en esto)…
      Si me lo permites, te confieso que los últimos 15 minutos de la película me dejaron totalmente conmovida.
      Mil gracias por tu comentario… te lo agradezco sinceramente.
      Un abrazo.
      Yolanda.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s