JULIETA SERRANO (Entrevista), por Yolanda Aguas

Zaragoza, 7 de febrero de 2014 – TEATRO PRINCIPAL DE ZARAGOZA.

JULIETA SERRANO es historia viva del teatro, del mejor teatro.  Siempre digo que mi amor al teatro nació el día que vi dos obras, precisamente en el Teatro Principal de Zaragoza: “Juana del amor hermoso” con Lola Herrera y “Las Criadas” con Julieta Serrano, Nuria Espert y Mayrata O’Wisiedo.  También, por supuesto, a los impagables ESTUDIO 1 de TVE.

Nos visitó el pasado mes de febrero para interpretar “El Malentendido” de Albert Camus, y nosotros aprovechamos esta ocasión única para conversar con ella.  A sus  espléndidos 81 años, esta catalana con corazón madrileño está en el mejor momento de su impecable carrera teatral.

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Shakespeare, Williams, Gorki, Brecht, Lorca, Chejov, Valle Inclán, Molière, Tirso de Molina, O’Neill, Bernard Shaw, Miller, Bernard Marie Koltés, Salom, Cervantes, Pirandello, Genet, Ibsen, Benet i Jornet…

Impresiona nombrarlos, tiene usted una carrera teatral que para sí la quisiera Meryl Streep. ¿Qué ha significado la llegada de Camus a su deslumbrante biografía profesional?

Ha sido uno más, uno más de los grandes. Después de todos los que usted me ha nombrado, me siento un poco abrumada porque olvido fácilmente lo que he hecho.  De repente me digo “ah ¡si¡  ¿es posible que yo haya hecho todo eso?”  Y sí, está en los papeles (ríe).  Camus ha sido uno más de estos grandes que ha citado y además es que para mí Camus significa un recuerdo muy intenso de una época vivida de mi adolescencia, de cuando estaban prohibidos los libros y los teníamos que comprar en las trastiendas de las librerías.  En una época en que todos estábamos con ansias de saber, de ir más allá, de aprender, de revelarnos contra un sistema que en aquellos momentos nos ahogaba.

Hace dos semanas estuve en Barcelona para ver “La Rosa Tatuada” en el TNC (Teatre Nacional de Catalunya).  Esta obra de Tennesse Williams significa mucho para usted. ¿Qué siente al recordar aquel momento?

Ya había hecho teatro en Barcelona, intentamos hacer muchísimo teatro, teatro de cámara y ensayo, agruparnos en el Orfeón de Gràcia, por ejemplo… con Esteve Polls, con Nuria Espert y con una serie de gente para hacer cosas.  Estaba muy difícil, no había ayuda de ningún tipo, teníamos que trabajar en otras cosas para sobrevivir y robar tiempo, sueño y vida para continuar en esa pasión que sentíamos por el teatro.

Miguel Narros quería quedarse en Barcelona pero era imposible tener una continuidad allí. Yo había trabajado en Barcelona con su grupo y cuando me llamó para hacer “La rosa tatuada” en Madrid me hizo mucha ilusión.  Sin pensar, ni muchísimo menos, que me quedaría a vivir allí, tomé la decisión de ir a Madrid respondiendo a su llamada.  La verdad es que el estreno de esa obra me abrió las puertas.  Yo era una desconocida total en Madrid.  En Barcelona nos conocíamos todos porque trabajábamos en lo que podíamos.  Ya había debutado en el Romea, que ya no era un teatro amateur.  Allí empecé con infantiles, luego con papelitos…

Hacer “La rosa tatuada” y en el grupo de Miguel (aunque era la compañía de María Arias, ella fue quien le llamó) lo cierto es que éramos un grupo de actores que estuvimos en Barcelona con él.  Recuerdo aquel estreno como algo muy divertido, muy alegre (sonríe).  Yo no tenía ningún tipo de temor, ni nervios que pasar, ahora paso más nervios que entonces.  Parecía que era como una niña jugando y realmente significó para mi muchísimo porque me abrió las puertas del teatro en Madrid.

Ha conocido y trabajado con los más grandes: Tamayo, Alonso, Narros, Marsillach, Plaza, Víctor García, Almodóvar… y ha tenido grandes compañeros actores que también han disfrutado de trabajar a su lado.   ¿Siente que les ha dado tanto como ellos han podido darle a usted?

Yo creo que somos vasos comunicantes.  En esta profesión nuestra, en este oficio, lo he dicho y lo repito últimamente mucho, creo que el trabajo es un trabajo en equipo y cuando se da esa magia pues casi puedes alcanzar el cielo.  Yo creo que todos juntos jugamos el mismo juego, y hay una comunicación fraternal y familiar que hace que la obra se pueda conseguir y lograr lo que aspiramos.

En noviembre de 2013, tuve el honor de entrevistar a la Sra. Norma Aleandro, durante la gira que hizo por España con “Master Class”.  Le pregunté precisamente lo mismo que ahora le pregunto a usted ¿de quién le hubiera gustado recibir una master class?  ¿A quién admira por encima de todos los demás?

La verdad es que admiro a muchísima gente.  Por mi edad, eso de lo que hablábamos antes de la reciprocidad, pues ha sido dada.  Y ¿una master class?  Pues me gustaría recibirla de algunos compañeros que ya no están y no pueden hacerlo.  También con algunos que sí están, que sí podrían… (sonríe).  Yo estoy muy abierta a aprender.

Precisamente, una de las grandes actrices con las que ha trabajado en varias ocasiones es la sublime Carme Elías: “La gata sobre el tejado de zinc” (teatro), en la serie de TVE “Turno de Oficio” y en una película para la tv titulada “Electrosock”, en la que usted interpretó a su madre, un personaje bastante odioso.  ¿Qué tal fue trabajar a su lado?

¡Maravilloso¡ (ríe…) es que además somos muy amigas.  Hicimos en teatro “La gata sobre el tejado del zinc” con Carlos Gandolfo en el año 1984, junto a Eusebio Poncela y Marisa Paredes.  Para mí trabajar con Carme es un placer total.  Siempre pensamos y hablamos “deberíamos buscar, deberíamos encontrar, a ver si conseguimos encontrar algo para poder reunirnos otra vez…”

Tengo la suerte de tener muchas amigas y amigos en este trabajo.  A veces, se crean familiaridades y amistades que decimos “tenemos que volver a trabajar juntos”, pero luego el tiempo, los hechos no lo permiten.

Sería una gran alegría para mí volver a trabajar con Carme.

En alguna ocasión hablé con la inolvidable Anna Lizarán que no era normal escuchar hablar bien a una actriz de otra.  Ella me decía “nena, ¿eso te sorprende?”  y se reía…

Yo tengo un maravilloso recuerdo de Anna y de aquel montaje de 1986 de Mishima “La senyora de Sade” que hicimos en el Lliure.  Éramos todo mujeres y fue la oportunidad que tuve de trabajar con Anna y conservo un recuerdo inolvidable.

¡Esa vez nos llevábamos todas estupendamente bien¡  Allí estaban Rosa Novell, Anna Lizarán, Muntsa Alcañiz, Carlota Soldevilla, Teresa Vilardell…  Fue una delicia trabajar juntas.

¿Qué es el teatro para usted?

Es mi vida.  A veces pienso que me van a decir “te estás poniendo muy pesadita con seguir y continuar trabajando tanto. Quizá la gente ya está aburrida de verte, quizá sería conveniente que descanses, que te quedes en casa”, pero el teatro me da vida.

Estoy muy agradecida a que me vuelvan a llamar y a continuar porque no me lo esperaba a esta edad.  No podía imaginar que yo pudiera seguir con mi carrera o que mi trayectoria continuara.

¿Ha rechazado en alguna ocasión algún papel por contradecir sus ideologías?

Sí, en varias ocasiones.  Recuerdo una vez que me ofrecieron trabajar en una película de destape.  Lo rechacé no sólo por desnudarme o no, sino porque me parecía también machista.  Y en otra ocasión fue porque era una película que hablaba de las cuestiones nacionalistas y no me resultaba grato.

¿Ha tenido algún momento en el que la búsqueda de sí misma le haya supuesto un “volver a empezar”? o ¿Piensa que esa búsqueda es un viaje continuo y las respuestas que vamos encontrando son un trampolín para otras preguntas?

Creo que es un viaje continuo y, además, algo que yo me digo a mí misma “no es posible que te pase todavía” porque yo tengo la impresión de que estoy empezando.

¡qué bonito¡

Cada vez que me enfrento a un nuevo proyecto, yo tengo la impresión de que no sé nada. Fíjese, es una cosa un poco excesiva por mi parte, a lo peor es una modestia que en el fondo lo que oculta es una gran vanidad, no lo sé…  Lo cierto es que me ocurre así.

Para finalizar, una reflexión que puede ser también una pregunta: ¿qué es un recuerdo para usted?

Depende del recuerdo.  El recuerdo siempre lo tenemos, lo único que pasa es que a veces es grato y a veces es doloroso.  A mí sí me gusta recordar, y a esta edad que tengo es lógico que haga una mirada hacia toda mi vida.  Hay cosas que me gustaría haberlas hecho de otra manera y otras que pienso que he tenido mucha suerte.

Quisiera despedirme de usted citando sus propias palabras al recibir el merecido Premio Gaudí de Honor, cuando dijo: “Soñaba con ser actriz, y aunque haya gente ajena a la sensibilidad que nos quiere dejar fuera de juego, seguiremos comprometidos con nuestra profesión, que es expresión de vida”.

Realmente escuchar sus palabras es muy emocionante y quiero darle las gracias, no sólo por concedernos esta entrevista, sino por todos los momentos hermosos que nos ha hecho vivir, que nos hace vivir y, espero que por muchos años, nos haga vivir en un escenario… 

Muchas gracias Julieta, ha sido un privilegio compartir este breve espacio de su vida.

Gracias a usted, es magnífico encontrar en el camino personas que aman el teatro tanto como nosotros.  Eso es importantísimo para los actores y todo el equipo que formamos el teatro.  Es muy gratificante encontrar este amor en el público que viene a vernos.

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NOTA:  Texto y Fotos propiedad de YOLANDA AGUAS para CINET FARÖ

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