NATHALIE POZA (Entrevista), por Yolanda Aguas

Zaragoza, 4 Abril 2014.

Esta entrevista se realizó el pasado 4 de abril con motivo de la visita de Nathalie Poza a la ciudad de Zaragoza para representar en el Teatro Principal la obra de David Hare “A Cielo Abierto”.  Obra dirigida por Josep María Pou, que también es su compañero en la función de teatro.

Conocí (y entrevisté) a Nathalie Poza en el año 2005, cuando ella defendía su película,  “Malas Temporadas” de Manuel Martín Cuenca, en la Sección Oficial del Festival I. de Cine de San SebastiánHa sido un placer volver a conversar con ella ocho años después.

Nathalie PozaPOZA y POU

“La verdadera misión del teatro es servir de espejo para que nos veamos y decidir si nos gustamos o no…” 

¿Te identificas con estas palabras de Josep María POU?

Sí, es una buena manera de definir el teatro.  Hace poco escuché a otro compañero, Sergi López, definir el teatro como un lugar oscuro en el que se unen personas.  Un poco defendiendo, o criticando esta constante de que si el teatro es sólo para entretener pues que está muy bien.  Él decía que no, que si nos juntamos a oscuras para acercarnos también al miedo, a sensaciones que nos asustan o es un buen lugar para acercarnos a todo aquello que nos inquieta y, por supuesto, para vivir sensaciones positivas.

De alguna manera sí, todo es englobar, buscar un lugar donde podamos vernos a nosotros mismos y así a través del arte, de la belleza, de la palabra, del cuerpo, de un espacio creado – supuestamente de ficción- podamos encontrar respuestas a preguntas que nos inquietan acerca de nosotros y acerca del mundo en que vivimos.

Eres fundadora de Animalario, tu carrera tiene como principal anclaje el teatro. “A Cielo Abierto”  es tu tercera colaboración con el maestro, el verano pasado te dirigió de nuevo en “Fuegos”,  en el que fue vuestro cuarto trabajo juntos, casi parecéis una pareja de hecho… 

Con el brutal porcentaje de paro que tenéis actualmente en vuestra profesión, ¿te sientes – en cierto modo – privilegiada al saber que estás en el “primer entorno profesional” de uno de los grandes maestros del teatro español?

Por supuesto… (sonríe).  Yo había trabajado con José María en televisión.  La verdad es que he tenido la suerte de estar al lado de grandes maestros, porque también trabajé en televisión con Lluis Homar y en otra ocasión estuve con Javier Cámara.  Me imagino que esos son los grandes momentos de una carrera o por lo menos de una experiencia vital.  Me gusta más pensar que, más que en una carrera, son momentos en tu vida en los que te encuentras con gente con sabiduría y con la generosidad y la virtud para de repente saber ver que te quieren acompañar.  Formar parte de este tipo de elencos o estar al lado, en este caso, de José María Pou es siempre toda una experiencia enriquecedora.

Cuando él me llamó, después de tantos años de trabajar juntos en la serie “Policías”, cuando yo era bastante más jovencita, y me ofreció este personaje, esta función, fue un regalo en un momento en que precisamente tenía un maestro que decía que esto pasa por algo, que estos personajes llegan cuando tienen que llegar.  En este caso yo estaba realmente muy, muy deseosa, casi de una manera un poco desesperada (se ríe), de encontrar un personaje femenino de la altura de Kira Hollis, personaje escrito por David Hare y en una función de este calibre.  Para mí ha sido un auténtico privilegio que me lo ofreciera en aquel momento y que decidiera confiar en mí para acompañarle en este viaje, porque a pesar de que él ya había hecho la función con otras actrices en catalán, y esto es algo que le honra, que a sus 68 años decidiera reinventarse una vez más, con un texto que le apasiona y que no sea una mera sustitución y representarlo de una manera mecánica, hacerlo en otro idioma y con otra actriz y volver a revivir esta experiencia fue todo un absoluto privilegio, sí.

Háblame de él como compañero en escena y como director.  ¿Existen muchas diferencias entre uno y otro? ¿Cómo le has encontrado en este trabajo de “A Cielo Abierto”?

Siempre he dicho que es complicado, que no es fácil trabajar con tu director en escena y, sobretodo, cuando no hay ningún otro actor.  Ya lo había vivido anteriormente con Andrés Lima en “Hamelín” pero éramos más, era un espectáculo con un ritmo mucho más vertiginoso, y en este caso tiene su complicación, es decir … nos hemos entendido muy bien pero muchas veces estar con la persona que controla todo en la función, no sólo actoralmente sino las luces, la música, ¡al público¡ (sonríe)…   José María lo controla todo… (vuelve a sonreír).  Yo creo que él es consciente que a veces tiene que olvidar esa faceta de director y dejarse llevar por el actor y confiar en que cada responsable de los distintos trabajos que engloban un montaje de teatro está haciendo lo que tiene que hacer.   Yo creo que, sencillamente, es que no lo puede evitar porque lo lleva dentro.

Muchas veces es complicado  para una actriz, tienes la sensación de que él está esperando ese posible fallo, pero poco a poco yo he aprendido a transcender eso y no preocuparme.  Es decir, “tengo delante a Tom Sergeant, su personaje y yo soy Kira y aquí no hay nadie más en esta habitación” (se ríe de nuevo).  Es un reto más, no dejarse imbuir por ese poder del director que está también en escena.  Yo creo que él también cada vez disfruta más.

Es verdad que los dos nos ponemos como reto que cada función sea única e irrepetible y que estemos en el momento presente, en la inmediatez de los que está ocurriendo en ese momento porque además el público reacciona de otra manera, a nosotros nos pasan cosas en cada función muy sorpresivas.  La función es tan vertiginosa que te lleva sola, tampoco te permite ese texto y el ritmo del texto estar todo el tiempo controlándola con lo cual creo que allí hay un equilibrio entre el actor y el director, pero no te voy a negar que tener al director en escena es complicado.

POU y POZASaludando POU y POZA

Tu personaje, Kira, es una mujer progresista, luchadora y con fuertes convicciones sociales e ideológicas  (me recuerda al que interpretaste en Malas Temporadas) Parece que estos perfiles te buscan especialmente… ¿Te sientes próxima a ellos?

La verdad es que son personajes que me han enseñado.  Más que yo pueda pensar si estoy próxima a ellos o no.  Cuando leí el guión de “Malas Temporadas” estaba convencida de que me iban a ofrecer el personaje que luego hizo Leonor Watling.  Me veía más cerca de aquello de lo que luego Manolo Martín Cuenca vio.  Él me decía: “no, no… es que hay dentro de ti, algo aquí que no conoces y que quiero sacarte”.  Esto es muy hermoso, no suele pasar.  Aprendí mucho de ese personaje.  Y en este de “A cielo abierto” es lo mismo.  Creo que ojalá yo tuviera el grado de compromiso con los más desfavorecidos.  Ella, de alguna manera vive absolutamente entregada a su objetivo, que es encontrar un lugar en la vida.  Por eso abandona el hogar familiar y esa especie de burbuja de comodidades y de bienestar cuando vivía con el personaje de José María Pou (Tom).  Ella decide encontrar, construirse una vida por sí misma y lo verbaliza así en la función.

Creo que son mujeres que necesitan encontrar su sitio.  Son muy diferentes las dos, Kira es muy diferente del personaje de “Malas Temporadas”, en cuanto a que, primero no es madre, ni siquiera tiene un amor.   Si hubiera una segunda parte de la función tal vez podría encontrar un lugar más apacible, con más paz para vivir y que no esté tan sacrificada, viviendo en un lugar tan hostil, malviviendo, prácticamente sin amigos y a veces sin comida que llevarse a la boca.  Ella no está pendiente de eso, salvo para saber dónde la necesitan y qué puede hacer por los demás.

Creo que son mujeres que están en un momento hermoso de la vida, que es ése en el que una, a veces, tiene que sacrificar lo que ama o al que ama para encontrar tu lugar en la vida, tu objetivo en la vida que es lo único que te hace sobrevivir.  En ese sentido, sí que me siento muy identificada ¿no? Son personajes que no quieren vivir anuladas, son mujeres que huyen de la posibilidad de una anulación vital y encontrar un deseo, un camino que seguir para poder vivir la vida que deseas.

La obra refleja el intento de convivencia entre el compromiso social (de tu personaje) y el capitalismo (personaje de POU), ¿La obra propone al espectador tomar partido por uno de ellos?

La obra está tan bien escrita, teniendo en cuenta quién es el autor, que la obra lo pone muy difícil para posicionarse.  Cuando comienza la función asistimos a una especie de partido de tenis en una larga conversación entre dos personajes muy heridos porque se han querido muchísimo pero han pasado cosas graves, y contraponemos a estas dos fuerzas, que como tú dices representan dos fuerzas opuestas en cuanto a ideología, a valores y maneras de ver la vida, las personas que les rodean…  Son mundos opuestos, pero sus motivaciones y cómo las verbalizan y cómo las convierten en una discusión o en un intento de acercamiento son tan fuertes y tan potentes que muchas veces cuando estás escuchando a uno te vas con él, pero cuando el otro replica te vas con el otro.   Es decir, es un poco como en la vida… aparte de que son personajes con contradicciones, los dos tanto Kira como Tom, tienen contradicciones, creo como las tenemos todos.    Todos tenemos partes oscuras, partes sin resolver, partes que nos hacen felices, partes que no… Todos tenemos contradicciones ideológicas, vivimos en un mundo en el que nos han trampeado mucho, hemos perdido un poco el control de lo que realmente queremos y ahí están ellos debatiéndose en lo que quieren, en lo que no quieren, a lo que están agarrados.

Yo creo que para el público eso es lo interesante, por lo menos eso es lo que nos dice mucho la gente cuando termina la función y nos esperan y nos cuentan: lo difícil que es posicionarse con uno o con otro.  Yo creo que ese es el éxito de la función, si no sería un progresismo de manual frente a un capitalismo de manual, un señor muy malo frente a una chica muy buena. Creo que no plantea ningún tipo de chispa.

Es difícil posicionarme, pero yo te puedo asegurar que si estoy cerca de alguien es de ella (se ríe…), en cualquier caso creo que sus motivaciones me convencen mucho más, también como mujer.   Aunque Pou y yo hemos discutido mucho sobre esto porque él defiende su personaje, para mí por mucho que él sienta por ella, la quiere poseer y alejar de lo que ella ha elegido y no creo que eso sea algo positivo para una mujer.

No consideres esta pregunta como una frivolidad, por favor… La gran María Araujo firma el vestuario de “A Cielo Abierto”…  Nathalie, prométeme que le pedirás a POU que la próxima vez que te llame para trabajar juntos sea en una obra de Wilde, Chejov o Bernard Shaw…  (risas) para que puedas vestir  uno de esos trajes sublimes que ella diseña…

¡Yo feliz¡ (ríe)  el problema es que en esta función era un poco complicado (vuelve a reír).

Por eso te lo digo…

Yo creo que Kira tiene, a pesar de su vestuario ese atractivo que puede tener una mujer, aunque no esté pendiente ni de su ropa, ni siquiera del orden de su casa.

Yo soy todo lo contrario, si preguntaras en mi casa te dirían que yo siempre  lo tengo todo colocado, no me gusta irme de casa sin que la cama esté hecha, aunque no me de tiempo…  es como una manera de ordenar mi cabeza porque mi cabeza es mucho más revolucionada.  Kira sólo se preocupa por llegar a su hora a donde tiene que llegar: recoger a un niño en el parque a las 5 de la mañana porque él vive en una casa imposible con una gente terrible y sólo puede hacer los deberes con ella, por eso quiere llegar y estar a tiempo para ayudar a ese chaval.

Me gusta entrar en su mundo, pero reconozco que tiene mucho que ver el vestuario con eso.  Y se ha notado que ya se han ocupado María y Pou que Kira vive en Londres y que tiene un cierto estilo vintage así de camden town y tal…   No te creas, que el vestuario está muy pensado ¿eh? (se ríe).

¡Uy, de eso te aseguro que no tengo dudas si la figurinista es María Araujo¡

Yo tuve tendencia en proponer todavía cosas más destartaladas y María me dijo “no, no, no… que se te tiene que ver, etc”.  Es una gran figurinista y sabe muy bien valorar el vestuario con la luz, con el escenario… en fin con cosas que a veces a los actores se nos escapan.  Afortunadamente tenemos grandes profesionales que nos rodean.

Me ofrezco, ¡eh¡  a ponerme todos esos vestuarios maravillosos, no me puede gustar más.  No me parece una frivolidad, eso es belleza y femineidad.

¿Una actriz se cansa alguna vez de los aplausos?

No, no, no… en absoluto, todo lo contrario, no sé cómo explicarlo…  Cuando acabas la función tan agotado emocionalmente, aunque es un agotamiento bello, porque una función es muy intensa, pasas la intensidad de las emociones, es como … muchas veces tienes la sensación de que han pasado diez años de vida condensados en dos horas, en este caso.  Que termines y que te aplaudan es casi como si te cogieran en brazos y te abrazaran.  Al fin y al cabo, yo tengo todo el rato al público muy presente y saber que lo que hemos hecho les ha llegado y comunicar, más que un aplauso es cómo lo has hecho, es como comprobar que nos hemos entendido.  Es un abrazo,  para mí es un abrazo final.

Torrecilla Poza y Pou saludandoimage2993

¿Hay algo que te incomode de tu profesión?

Sí, bastantes cosas… (sonríe). Hay muchas cosas incómodas.  En este momento, por ejemplo, en estos momentos de parones, de no saber hacia dónde tirar, creo que hemos elegido una profesión muy inestable.  La inestabilidad a veces asusta.  Lo que pasa es que en un momento dado te vuelves  a colocar y dices: “esto es lo que elegí y forma parte del oficio”.  La comodidad no existe, como alguien me dijo una vez “¿pretendes ser artista y no revisarte nunca?”. Puedes tener un momento de decir “no quiero más, o no quiero revisarme más o quiero estar como el mar cuando está calmo”, y claro, eso es imposible.

Eso por un lado, y luego… no sé, este mundo de las redes sociales que parece que para que todo llegue hay que estar en twitter y en similares.  Hay una sensación de mayor exposición cada vez, cuando antes podías estar más “recogidito” o sencillamente era como ir de casa al escenario y del escenario a casa y ahora no es así.  Estamos más expuestos a toda clase de organismos tecnológicos que a mí todavía me producen un poco de vértigo.  Espero que esto no sea un engaño más y que esto sirva realmente para que estemos más comunicados y para poder difundir las cosas con más fuerza y que ayude a que nuestra cultura se mantenga firme y fuerte, aunque veo un punto vertiginoso en todo eso, sí.

Dos últimas preguntas sobre dos directores de cine. Uno muy próximo a tí y otro al que admiras mucho, según me confesaste en la entrevista que te hice en 2005 en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

“La flaqueza del bolchevique”, “Malas Temporadas”…  estuviste en el arranque cinematográfico de Manuel Martín Cuenca, un director que posee uno de los universos creativos más fascinantes del cine español. Sería magnífico una nueva película juntos…

Con Manolo trabajaría toda la vida, siempre lo he dicho.  Hace no mucho se le hizo un homenaje en el Festival de Cine de Málaga y tuve la ocasión de decirle unas palabras allí.  Fue algo así como que “los actores nos pasamos la vida esperando que llegue un director ¡que nos vea¡ que nos vea por dentro, que nos quiera y nos ponemos absolutamente a su servicio”.  Manolo es uno de ellos.  Hay muy pocos directores que te digan, en lugar de decirte que estás sobreactuando, te dice “se te sale el corazón por los ojos”, te lo grita desde el monitor (ríe…).  Es de un amor al actor tan necesario para que nosotros podamos dar lo que nos piden, que es mucho.  Ojalá yo me encuentre con alguien como él en un futuro o repita con él.  Espero que “Malas Temporadas” no sea la última vez que trabajemos juntos.

Has sido nominada tres veces al Goya, por Días de fútbol, por Malas Temporadas y este año por Todas las Mujeres (magnífico trabajo al lado de Eduard Fernández)  Si no lo ganaste fue porque la profesión tenía una deuda inmensa con la gran Terele Pávez. 

(Nathalie asiente…)

Estoy segura que ese Goya llegará pronto, pero mientras tanto… ¿sigue siendo Michael Haneke el director de tus sueños?

(ríe y dice rotunda ¡Sí¡ Michael Haneke, y tal vez digan “pero bueno, esta chica ¡qué intensa¡”, pero tanto él como Lars von Trier me parecen dos animales con los actores, y además – y me gustaría tener experiencias de ese tipo – que yo creo que no existe actriz que no haya pasado por manos de estos señores que no les haya dejado una huella importante.

Tener la posibilidad remota de estar cerca de Haneke deber ser…  Ya lo dicen Juliette Binoche e Isabelle Huppert, que es un hombre que se obsesiona con su trabajo y ellas se obsesionan con él.  A mí esa idea me fascina, la idea de vivir una obsesión, en el mejor de los sentidos, con tu director creo que es un viaje.  Si yo hago una película con Haneke… después me retiro porque se te queda grabada esa experiencia para toda la vida.

Yo intento que todo tenga esa importancia en mi trabajo. Siempre que me meto en algún proyecto intento proteger a mi personaje como si fuera el más importante que voy a hacer, y vivir la experiencia con toda la pasión y con toda la entrega que puedo.  Siempre tenemos ese tipo de sueños y, desde luego,  Haneke es uno de ellos.

¡Muchas gracias por este tiempo, Nathalie¡

Gracias a ti.

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NOTA:  Texto y Fotos autoría de Yolanda  Aguas  para CINET FARÖ.

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