ALAIN RESNAIS: Cineasta de la Rive Gauche, por Francesc Mazón Camats

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A finales de los años 50s, las dos revistas de cine más prestigiosas de Francia se enfrentaron en su defensa  de los nuevos directores, todos bajo la exitosa etiqueta de la Nouvelle Vague.” Cahiers du Cinema” con su famosa política de autores/realizadores  encumbraba a sus antiguos redactores: Jean-Luc Godard, François Truffaut o Jacques Rivette ; mientras que “Positif”, más izquierdista, tomaba partido por el grupo llamado de la Rive Gauche, vinculado a los escritores del Noveau Roman, en cabeza del grupo el colosal Alain Resnais, junto a Agnès Varda, Chris Marker, George Franju o Henri Colpi, magníficos, fascinantes cineastas de la modernidad, pero menos conocidos por el gran público.

Alain Resnais murió el pasado 1 de Marzo, a los 91 años, dos meses después de recibir en el festival de Berlín, el prestigioso premio Alfred Bauer por su último film: “Aimer, Boire et Chanter”, toda una declaración de principios de un jovial y creativo nonagenario.

Nacido en Vannes, Bretaña el 3 de Junio del 1922, hijo único de un padre farmacéutico, acomodado y culto, que apoyo siempre sus precoces y variadas aspiraciones artísticas (rueda su primer film amateur a los 13 años); debutó en el cine y el teatro  como actor, pero pronto cambió sus intereses, estudiando en Paris, en el prestigioso IHEC, donde se especializó en el montaje. Realiza una exitosa y polémica primera carrera en el campo del cortometraje, con notables e impactantes títulos “Guernika”, “Van Gogh” (premiado en el Festival de Venecia y en 1949 con el Oscar) y “Nuit et Brouillard” (Noche y Niebla) uno de los primeros films sobre los campos de concentración nazis, sobre texto de Jean Cayrol, superviviente  de los campos de exterminio; a pesar de la censura inicial, el film causará una auténtica conmoción.

Por tanto famoso ya cuando debuta en el largometraje, en el festival de Cannes de 1959 con “Hiroshima, mon amour” (en la selección oficial junto a “A Bout de Souffle” de Godard, supondrán el inicio de la Nouvelle Vague). Boicoteada por la embajada de los EE.UU. y sentenciada por el presidente del jurado Marcel Achard en su primera proyección con un sonoro: “C’est de la Merde!” a lo que replicó otro miembro del jurado con “Ud acaba de ver una obra maestra”. Su impacto fue excepcional, consiguió el premio de la Crítica e hizo (sorprendentemente) dos millones y medio de entradas, sólo en Francia.

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En España fue rigurosamente prohibida. Resnais se enfrentaba a la imposibilidad de hablar de Hiroshima, por tanto encargó un texto a su amiga Marguerite Duras y rompió con todos los esquemas entre documento y ficción. Un largo oratorio fúnebre, maravilloso texto sonámbulo de la Duras, el encuentro entre una actriz francesa y un arquitecto japonés, da lugar a un largo deambular nocturno, donde se asocia pasado y presente, memoria y olvido, amor y muerte…

Nevers, ella, mañanas de amor y pasión juveniles de una joven de provincias y un soldado nazi. El colaboracionismo, los ajustes de cuentas al final de la guerra, el dolor, sepultados en el olvido. Él, Hiroshima, la ciudad mártir, el sufrimiento atroz de las víctimas  de la Bomba; todo mezclado en una larga noche de sexo y amor, sin futuro.

Una increíble actriz, Emmanuelle Riva, recitando desde la verdad más absoluta esos hermosísimos soliloquios hipnóticos:

“Historia de cuatro  chavos te abandono al olvido “ “ El olvido empezará por tus ojos, por tu voz, triunfará  poco a poco… observa cómo te he olvidado ya…”

Sorprendió a todo el mundo, saltando en cada nuevo film, hacia otra dirección. Contando siempre con los más novedosos coguionistas. “El Año pasado en Marienbad” Guión de Alain Robbe-Grillet, León de Oro en Venecia 1961. Otro maravilloso descubrimiento: Delphine Seyrig (la voz y el rostro más fascinantes del cine francés).

Objeto de discusiones, teorías e interpretaciones diversas, mezcla única de surrealismo, onirismo y distanciamiento brechtiano. De nuevo el placer por un texto y unas imágenes narcóticas. Amado u odiado, sigue indescifrable como un OVNI.

La prensa francesa bautizó ese periodo (entre los años 1959/1963) los años Resnais.

Sus estrenos eran esperados y discutidos con pasión.

El año 1963, estrena en Venecia, Muriel ou le Temps d’un retour de nuevo con Delphine Seyrig que conseguirá la Copa Volpi a la mejor actriz. Mi Resnais preferido, su primer film en color y el primero en enfrentarse a un tema tabú en Francia , la guerra colonial de Argelia. Nuevo guión de Jean Cayrol que evoca esa guerra silenciada, a partir de unas inocuas fotografías de soldaditos de reemplazo (casi niños de paseo turístico) y el texto en off sobre la tortura y la muerte de una invisible Muriel.

Un montaje complejísimo que mezcla a diversos personajes desubicados, transtornados por un pasado no resuelto. Ambientado en una ciudad reconstruida, anodina y triste (Boulogne sur Mer) que parece querer olvidar la que fue antes de la guerra. Esos incómodos habitantes a la deriva, como aturdidos después de una explosión. Fim difícil y discutido, con la irrupción de momentos mágicos, entre lo musical y lo teatral, ese plano final de un apartamento vacio, abandonado como un escenario…

Siguió con “La guerre est finie” primera colaboración con Jorge Semprún, tratando otro tema difícil el antifranquismo y su lucha desde una Francia en crisis.

A finales de los 60s, el injusto fracaso de “Je t’aime, je t’aime” ciencia ficción romántica, dan paso a seis años de intentos fallidos para llevar a cabo su más querido proyecto “Les Aventures de Harry Dickson” para el que contaba con un casting imposible: Dirk Bogarde, Vanessa Redgrave, John Gielgud y Delphine Seyrig (uno de esos films míticos nunca realizados). Su carrera y la de otros vanguardistas declina.

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Será gracias a Jean-Paul Belmondo, actor y productor del film “Stavisky” que consigue un nuevo éxito comercial. En los años 70s, ofrecerá dos nuevas obras maestras “Providence” un complejo cuarteto de personajes en sugestivos y cambiantes escenarios, con ramificaciones de H.P. Lovecraft, el golpe de estado de Pinochet en Chile, Shakespeare o la decadencia física y mental de un escritor agónico.

Seguido de otro excelente film, aparentemente más accesible “Mon Oncle d’Amerique” sobre las teorías y trabajos del científico Henri Laborit, con homenaje incluido a los actores franceses de antes y ahora.

Incansable, ofrece en los 80s  cuatro films diversos, algunos irregulares pero siempre sorprendentes, quizás el mejor “L’Amour á mort” homenaje referencial a su adorado Bergman, con la que será su segunda esposa y actriz de todo el resto de su filmografía: Sabine Azéma (su primera mujer y colaboradora fue Florence Malraux).

Resnais y Azéma crearán una compañía muy teatral de actores fijos que llevaran a su cine hacia las aguas cálidas de la comedia y el musical (enorme éxito de “On Connait la Chanson”)  o el teatro de boulevard , “Melo” “Pas sur la bouche”, sin olvidar algúna tragicomedia  como “Les Herbes Folles”.

Despedimos a uno de los grandes creadores de la Modernidad en el cine.

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NOTA:  Las fotografías insertadas en este post son propiedad de sus autores.

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