GORDON WILLIS (Director de Fotografía), por Yolanda Aguas

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Ha fallecido uno de los más grandes: GORDON WILLISDirector de fotografía -.

Culminó un estilo en el que ya no se seguían los paradigmas de clásicos y se apostaba por las sombras y el contraste, mezclados con el naturalismo que dominaría los 70 y la tendencia de la sub-exposición, que sin embargo le acabaría granjeando el apodo de “El Príncipe de las Tinieblas” (se lo puso su amigo y también director de fotografía, Conrad Hall).

Gordon Willis, director de fotografía de clásicos como la trilogía de El Padrino y varias de las películas más conocidas de Woody Allen como Annie Hall o Manhattan, ha muerto a los 82 años. “Es una pérdida enorme“, dijo Richard Crudo, presidente de la American Society of Cinematographers, “Era uno de los gigantes que cambió absolutamente la imagen de las películas“. Willis recibió en 2010 un Oscar honorífico por su trayectoria y fue nominado anteriormente por Zelig, de Woody Allen, y la tercera entrega de El Padrino.

Su trabajo aportó un imaginario único y a menudo impactante a toda una serie de películas desde Manhattan o el thriller Todos los hombres del presidente, sobre el escándalo de Watergate.

En películas de suspense como El último testigo y Klute, por la que Jane Fonda ganó su primer Oscar, la cámara de Willis evocaba un estado onírico que según los críticos elevó las películas al estatus de clásicos. Willis, originario del barrio de Queens en Nueva York, trabajó a menudo con Francis Ford Coppola, Pakula y sobre todo con Allen, con quien hizo ocho películas, incluidas Manhattan, en blanco y negro, Annie Hall, La rosa púrpura de El Cairo, Interiores, Broadway Danny Rose y Recuerdos.

En una de las últimas entrevistas que concedió hablaba sobre su idea de la dirección de fotograífa para las nuevas generaciones y de una de las escenas de Marlon Brando en El Padrino de Coppola: No hay una fórmula. La fórmula sale de ti. Ya sea una luz cenital u otra cosa. Simplemente sucedió, se trataba de lo que era necesario para esa película o esa escena en particular. Así que lo hice. Lo curioso es que es que el diseño de todo aquello, o más bien la intención tras el diseño fue idea de Marlon Brando, porque Marlon tenía aquella cosa que usaba para su maquillaje (refiriéndose a lo que se metía en la boca para deformar su rostro), y la luz cenital era la forma más efectiva de lidiar con él. En realidad no te interesa ver sus ojos. Hubo un gran revuelo en Hollywood con eso, “no se pueden ver sus ojos”. Es verdad. No se puede.

Su muerte sólo es física porque su trabajo, como la imagen de las dos figuras bajo el puente de Queensboro que charlan al son de Rhapsody in Blue vivirá para siempre en la memoria de todos los que amamos el buen cine.

Descanse en paz.

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NOTA:  Las fotografías insertadas en este post son propiedad de sus autores.

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