NORMA ALEANDRO (Entrevista), por Yolanda Aguas

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Hace unos días publiqué un artículo titulado: “Norma Aleandro, una persona muy querida”, comenzaba así:

“Es una persona muy querida.  No sé si este artículo será leído por la Sra. Aleandro y desconozco si le agradará o no.  Lo cierto es que cuando pensaba en el título para él, dudé en elegir uno que hiciera referencia a su persona o a su dimensión como actriz.

Opté por la primera opción.

Creo que también la propia María Callas – a quien Norma Aleandro da vida estos días en su gira por España con Master Class – hubiera preferido ser más querida como persona y no ser tan admirada e idolatrada como artista.

Ojalá pueda preguntárselo en unos días, cuando ella visite nuestro Teatro Principal de Zaragoza.  Ojalá…”

Ahora, Sra. Aleandro tengo el honor de estar a su lado y puedo preguntarle: ¿prefiere ser querida como persona o admirada como actriz?

(Sonríe largamente)  Si yo fuera admirada como actriz y no querida como persona me moriría de tristeza encerrada en un cuarto.

Eso pensé… (reímos)

Dependo, absolutamente, del amor de los demás.  Si no tuviera el amor de mi marido, de mis hijos, de mis nietos, de mis amigos… (mis amigos con mayúsculas) porque la A de amor es tan importante como la A de amigos.  Si yo no tuviera eso… a mí no me interesaría hacer teatro, no tendría fuerza para hacerlo.

Si existe en la actualidad una actriz que reúna en una misma persona la cualidad de estrella, la virtud de intérprete modélica y mujer respetada y las características de elegancia y sabiduría, esa es usted, es Norma Aleandro.

¿Usted nota todo este cariño y reconocimiento? ¿Cómo ha sido recibida en España? ¿Está contenta por cómo la hemos recibido en esta última visita?

Muchísimo…, muchísimo… (se emociona).  Me han dicho cosas que únicamente mi abuela me decía.  (ríe)

Su abuela Pepita…

Mi abuela Pepita.  Me han mostrado tanto cariño y tanto respeto por lo que hago y tanto interés por lo que hago, que realmente me emociona muchísimo encontrarme gente en la calle de pronto… que me reconoce y me habla de una película o de alguno de mis trabajos.  Voy con mi marido por la calle y lo que nos extraña mucho es que también se acercan hombres, los hombres en ese sentido suelen ser más tímidos para acercarse y decirme “a mí me gusta mucho su trabajo o tal película”.  Realmente aquí me siento maravillosamente bien, como en casa.  Recibo mucho cariño de gente que la voy conociendo cada vez más porque voy viniendo cada vez más a España, y me da mucha alegría que me suceda eso en la tierra de mi madre y de mi abuela.

El éxito le ha proporcionado fama y fortuna, y también prestigio y respeto en su profesión, pero ¿qué le ha quitado?

El éxito te ayuda a elegir, poder hacer más lo que eliges con la gente que eliges.  Para eso te ayuda el éxito y la fama.  Te da un respaldo porque aunque no lo tengas económico, sí te hacen un poco más de caso.  La fama tiene algo bueno y algo malo, como el yin y el yan.  Lo bueno es que también ayuda a que venga a verte esa gente a la que tú no tienes nada para darle cuando vendes la entrada más que tu pasado, lo que has hecho antes.  Ellos te aprecian por tus trabajos anteriores, porque todavía no han visto lo que les vas a dar…

En ese sentido es bueno.  En el otro sentido hay momentos en que quisieras estar solo, o con tu pareja, tus amigos sin intervención de terceros y es imposible.  Yo no le niego una foto a nadie, ahora ya nadie pide autógrafos o casi nadie… (ríe).  A veces cuando estoy en un restaurante se acercan personas a saludarme (debo decir que siempre con mucho respeto) y me veo obligada a rogarles que me permitan comer… (sonríe).  Pero es agradable porque yo no soy los Rolling Stones…  a ellos se les tiran encima… y a mí tampoco me sucede eso.

Por eso digo que es más lo que te da que lo que te quita.

Los personajes siempre ofrecen alguna enseñanza a la actriz. Le obligan a profundizar en su personalidad y le permiten mostrar algunos rasgos de su carácter que de otra forma no sacarían fuera.  No sólo descubren cosas buenas, también pueden reflejar partes oscuras que pueden resultar poco agradables. 

¿Le ha llegado a perturbar este descubrimiento en algún momento de su vida?

No, y te voy a decir una cosa: es propicio, es bueno que te hagan reflexionar sobre tu personalidad y sobre la personalidad de los seres humanos en general.  A mí lo que más me ha lastimado a veces son los personajes donde tienes que entrar en zonas muy tristes.  Te doy el ejemplo de uno que es el de Mary Taylor de “Viaje de un largo día hacia la noche” (obra cumbre de Eugene O’Neill.  Mary es un personaje que no tiene remedio…, no tiene remedio lo que le sucede porque además (y esto es lo que hace O’Neill, y es terrible…) los cuatro se quieren, y los cuatro se lastiman sin remedio.  Ella es una mujer que ha entrado en la droga y no saldrá nunca… y vas viendo que irá cada vez peor.  Es muy triste todo lo que ella dice, todo lo que le ha pasado y todas las razones por las que ella está así.  Con ese personaje tuve que pasar por un tubo oscuro… porque si no, no tiene sentido subirse a un escenario.

Ahora con Master Class, al interpretar a Callas, hacia el final también tengo que pasar por un momento que para ella es el infierno.  Como me pasó en una película, “El hijo de la novia”, o sea esos lugares oscuros que uno diría “ay ¡qué tristeza¡” En el cine sales, pero en el teatro tienes que seguir haciendo las funciones, pero siempre te enriquece porque te ayuda a entender más esta extraña composición de átomos que somos ¿no?  Siempre te ayuda.

Como espectadora, más que como actriz, me gustaría saber con qué autor se identifica más, ¿qué autor le llega especialmente? ¿Qué obra de teatro le gusta más?

Son muchas, son muchísimas…  Te podría decir que muchísimas. Así como me divierte “Don Gil de las calzas verdes”, que la he representado, o “Verano y humo”…  Hay un Tennesse Williams que yo amo, aunque el Tennesse del final de su vida ya no me gusta tanto…  Me fascina el de “El zoo de cristal” y “Verano y humo”.

Después hay autores como O’Neill, en “Viaje de un largo día hacia la noche”, o Ibsen. En “Casa de muñecas” me parece que es maravilloso cómo plantea esa problemática y además en esa época.  Hay autores como Shakespeare que uno tiene que recorrerlo para conocer en profundidad al ser humano.  Si hay alguien que ha conocido al ser humano, y parece que eran ochenta autores los que escribían y una sola persona, en tan poco tiempo como tardó él en escribir esas obras, y sobre todo las tragedias.

También hay autores que amo mucho como Eurípides y Aristófanes y que siguen siendo modelos, cuando los leen bien traducidos lo cual es difícil.

Chejov, me parece que es un ejemplo maravilloso del conocimiento del alma humana. Tanto en sus cuentos como en su teatro.

Sra. Aleandro, muchas gracias por dedicarnos este tiempo…

¡Muchas gracias a ti…¡

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NOTAS: Las fotografías insertadas en este post son propiedad y autoría de YOLANDA AGUAS para CINET FARÖ.

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