UN MUSEO ESPECIAL: Der Dritte Mann – Viena, por Francesc Mazón Camats

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De viaje en Viena y como diría Holly Martins, el escritor desencantado de novelas baratas del Tercer Hombre “Nunca llegué a conocer la Viena de antes de la guerra” la Viena imperial de los Congresos, los valses, los músicos, escritores, artistas y  Sigmund  Freud… antes de la hecatombe.

Hoy día, Viena es una ciudad  muy hermosa,  rica y culta  y como dicen algunos de sus escritores contemporáneos (Elfriede Jalinek o Thomas Bernhard) egoísta y despiadada bajo su maravillosa capa de alta y refinada cultura. Pero a nosotros, viajeros de paso nos parece una ciudad fantástica (limpia, elegante, espectacular), y los vieneses nos resultan  extremadamente amables. Además descubrimos en una callejuela pequeña y tranquila, muy cercana al popular Naschmarkt (25 Pressgasse Strasse) un museo original y puede que único, dedicado a un solo film : “Der Dritte Mann  Museum”, el Museo del Tercer Hombre, la película que inmortalizó para siempre a Viena, su noria gigante en el Prater e incluso sus alcantarillas! (der Kanal) en la Historia del Cine.

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“El Tercer Hombre” de Carol Reed con guión de Graham Greene, espléndida y atmosférica fotografía de Robert Krasker y la obsesiva e inolvidable música de la cítara de Anton Karas. Un proyecto de los dos primeros que habían coincidido en la Viena de los primeros meses posteriores al final de la Guerra, impresionados ante la ciudad imperial en ruinas, con los cráteres de las bombas y los palacios, teatros y cafés semiderruidos. En esos escenarios naturales proyectaron un thriller ambientado en el mercado negro, muy poderoso en una ciudad dividida en cuatro sectores (inglés, francés, americano y ruso)  y abocada a la supervivencia desesperada y la corrupción que conlleva.

El film se rodó entre finales del 1948 y los primeros meses del 1949, en el enrarecido clima de lo que pronto se llamó la Guerra Fría. Un reparto maravilloso e irrepetible: Orson Welles/ Harry Lime, Joseph Cotten / Holly Martins, Alida Valli/ Anna Schmidt y Trevor Howard/ Major Calloway y una galería de magníficos secundarios  ingleses y sobretodo actores vieneses desconocidos para el resto de espectadores europeos. Ganó el Gran premio a la mejor película del Festival de Cannes, el BAFTA de la Academia inglesa y el Oscar a la mejor fotografía, todos en 1949. Su éxito de público y de crítica fue inmediato. Se ha convertido, con el paso del tiempo, en uno de los diez mejores  films de la historia del Cine.

Repartida entre cuatro locales, con sus respectivos y laberínticos espacios y sótanos (13 salas en total), descubrimos entusiasmados la magnífica colección de un matrimonio de cinéfilos apasionados y encantadores:  Gerhard  Strassgschwandtner (uff!) que como buen anfitrión, conduce y comenta  la exposición en inglés y su alegre e irónica esposa Karin Höfler (casada con una colección!!) autora y editora del  estupendo libro/catálogo, que conduce a otro grupo en alemán.

La colección sobre este mítico film es una memorabilia (más de 1.300 documentos originales)  increíble,  posters de todas nacionalidades, fotografías promocionales de varios países, libros (distintas ediciones de la posterior novela) , cítaras (también la original de Anton Karas), discos , grabaciones del programa radiofónico de Welles…

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Un sinfín de objetos inimaginables asociados al film nos sorprenden en cada rincón, desde la gorra original del gordito niño vienés (Herbert Halbik) que persigue incansable por las calles húmedas y amenazadoras a Cotten y la Valli, hasta el guión original repleto de anotaciones manuscritas de Trevor Howard. Unos inquietantes pies con zapatos de cordón con los que juega un gatito  hasta la rejilla de un sumidero que los desesperados dedos de Mr. Welles pretendían, inútilmente levantar. Todo está allí, todo… menos una noria gigante que sigue impertérrita girando en el Prater Park, junto al Danubio y en la que Orson Lime daba a su despistado amigo Holly Cotten una lección magistral de cinismo y terrible sabiduría política en un par de frases: “En la Italia de los Borgia tuvieron treinta años de terror, asesinatos y sangre, también a Michelangelo, Leonardo da Vinci y el mejor Renacimiento. En Suiza han gozado de 500 años de democracia y qué consiguieron? El reloj de cuco”.

Este singular museo privado, está abierto todos los sábados del año (también los miércoles en periodos vacacionales y visitas concertadas a través de su página web) sus perfectos anfitriones vieneses, Gerhard y Karin, hacen de nuestra visita, una estupenda (erudita y bien humorada) lección de Cine e Historia. Una inmersión en la vida y la supervivencia  de una ciudad maravillosa, en la postguerra terrible y traumática que ahora nos parece tan lejana. Si van a Viena y disponen de un par de horas, no se lo pierdan!

www.dasdrittemannmuseum.com

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NOTA: Las fotografías insertadas en este post son propiedad de sus autores.

 

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