LA HISTORIA DE MARIE HEURTIN (Dir. Jean Pierre Améris), por Francesc Mazón Camats

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Ante la propuesta de un film con adolescente sordomuda y ciega  y monja tenaz que la educa, uno siente una prudente resistencia, una sensación de deja vu. La posibilidad de encontrarse ante un cruce de “El Milagro de Ana Sullivan” y “Historia de una Monja”. A pesar de las coincidencias temáticas con la primera y el parecido con el perfil de monja frágil, pero inteligente y obstinada ante la estricta obediencia monacal de la segunda. Descubres muy pronto que  este film recoge otras herencias (Bresson y Renoir) y su intención y camino es diferente de los dos films Made in Hollywood.

Austeridad y un estricto realismo en la ambientación de los ambientes pobres y rurales de la Francia  profunda de finales del S.XIX. Progresivamente la historia (basada en hechos reales) de esta enfant sauvage a la que una novicia muy frágil (herida de muerte desde el principio) intentará  conducir al conocimiento, a pesar de la oposición de su madre superiora, nos llegará a conmover.

Unos padres desesperados que se resisten a ingresarla, para siempre, en un asilo de enfermos mentales; intentan que sea aceptada en el Instituto de Larnay, cercano a Poitiers, dedicado a la educación de niñas sordas a cargo de monjas que conocen el lenguaje de los signos.

En el primer contacto con la adolescente, la hermana Marguerite, sabrá ver en ella “un alma prisionera que pide ser liberada”, ante la negativa inicial y la posterior actitud escéptica de la Madre superiora (magnífica Brigitte Catillon, una de esas actrices secundarias de oro del cine francés) que lentamente desde el silencio descubrirá el trabajo denodado y el lento despertar al conocimiento de un ser humano, considerado poco más que un animal oscuro.

Isabelle Carré compone espléndidamente  el personaje de la hermana Marguerite, a la vez muy frágil pero con una infatigable determinación para conseguir conducir a través únicamente del tacto a Marie (perfecta en su veracidad, Ariana Rivoire) desde la oscuridad y el aislamiento al poder de las palabras y los conceptos que abran su mente.

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Escenas como el primer consentimiento en ser peinada, después de una lucha física extenuadora entre ambas, muy alejada en su simplicidad del gran teatro  que utilizaba el Milagro de Ana Sullivan (por otro lado un muy buen trabajo de la Bancroft). El film se centrará en la intensa relación, casi amorosa, entre maestra y alumna. Produciéndose un trasvase entre ambas; el progresivo retiro hacia el mutismo, el silencio y la deseada soledad de Sor Marguerite, coincide con el despertar de Marie al mundo que la rodea.

Evitando cuidadosamente los excesos sentimentales (sobria y muy emocionante escena del reencuentro paterno filial), incluso con ligeros toques de humor. El director Jean Pierre Améris trabaja de forma precisa el sentido de lo táctil, con bellas imágenes, uso restrictivo de la música, consiguiendo que el film respire autenticidad y profundidad. Consiguiendo hacer un cine comercial que nos habla de forma precisa de temas complejos como lo espiritual, el esfuerzo y voluntad de la educación y especialmente en su último tercio del difícil descubrimiento por parte de la joven adolescente de los conceptos de vida y muerte.

Jean Pierre Améris, Concha de Plata en Donostia 2001 con su film “C’est la Vie”, merece nuestra atención con este modesto, sincero y muy humano film digno de la escuela del maestro Jean Renoir.

 

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NOTA: Las fotografías insertadas en este post son propiedad de sus autores.

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CINEMATOGRÁFICA DAROCA: Museo de cine mudo, por Yolanda Aguas

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En octubre de 2011 se realizó una extraordinaria exposición, “Orígenes del Cine en España”, en el Palacio de Sástago de Zaragoza.  Estaba dedicada al legado de un aragonés –Jesús Daroca Plou-, natural de Letux, que fue un empresario pionero en la exhibición y la distribución cinematográfica en España, llevando la magia del cine a los pequeños pueblos y ciudades en Aragón y a otras provincias españolas. Su labor alcanzó 53 cines entre Aragón, Navarra, La Rioja, País Vasco y Cantabria. 

La empresa de distribución fue fundada en 1918 y funcionó de manera muy positiva hasta la guerra, Al finalizar ésta, el empresario siguió luchando y trabajando hasta el año de su fallecimiento en 1972.

El patrimonio de Cinematográfica Daroca  consta de 70 proyectores de cine mudo, 47 internas mágicas y accesorios y maquinaria de todo tipo, como radios antiguas, cabezas de sonido que incorporaron audio a las primeras cintas o repasadoras que cortaban los metros de película. La pieza más antigua es un proyector Pathé de 1898, y no es exagerado afirmar que tienen más proyectores Pathé antiguos que en la propia Pathé de París.

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Tras la exposición, el hijo del empresario – Fernando Darocadecidió continuar con la labor de exposición al público y abrió un museo en la calle Lorenzo Pardo de Zaragoza.  Allí ha permanecido hasta enero de este año en que, para poder ampliarla, se han trasladado a la calle María Lostal.

La visita a este magnífico museo (como podrán apreciar por las fotografías que acompañan este artículo) es una verdadera delicia para todos los cinéfilos.  Cuenta con numerosos carteles de películas, fotografías, programas de mano y carteles de la época, en la que no faltan alusiones a las películas con sello aragonés, como las innumerables fotografías de “Nobleza baturra”,   Por si esto fuera poco, se proyectan películas en dos pantallas protagonizadas por los más importantes actores del cine mudo: Chaplin, Keaton…

Merece un comentario especial, la baraja de naipes con estrellas del cine mudo que el propio Jesús Daroca Plou diseñó y que tiene un protagonismo especial en el museo.

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Aunque quizá sea muy desconocida para otras CC.AA. españolas, Aragón cuenta con magníficos aficionados al cine.  Grandes colecciones de todo tipo de manifestaciones artísticas y culturales, que están (en la mayoría de los casos) ubicadas en locales privados.  Es preciso que alguna de las instituciones oficiales de Aragón compre esta extraordinaria colección de cine, y posteriormente habilitar un edificio emblemático para dedicarlo a exposiciones y proyecciones cinematográficas. 

¡La historia del cine en Aragón lo merece¡

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NOTA: Todas las fotografías insertadas en este post son propiedad y autoría de YOLANDA AGUAS para CINET FARÖ

OJOS DE AGUA (Dir. Yayo Cáceres), por Yolanda Aguas

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El argumento de La Celestina procede de una comedia latina medieval Pamphilus, que cuenta cómo un caballero enamora a una dama gracias a los ardides de una vieja, que a su vez está tomada de las comedias de Plauto.   La deuda al Libro de Buen Amor del Archipreste de Hita es indudable.  Calisto y Melibea son prototipos del amor cortés y en la obra se tocan los tres grandes temas medievales: el amor, la fortuna y la muerte.

Pero anuncia el renacimiento porque ninguno de estos temas se trata de una manera jerarquizada sino individualizada: cada personaje es autónomo y se labra su propio fin, con independencia de cuál sea su cuna y rango social.  Hay también una sensualidad más exaltada que reprimida y en ningún momento se plantea la posibilidad de que los jóvenes enamorados tengan intención de casarse como hubiese sido el fin natural en el teatro coetáneo.  A Rojas le interesa retratar una sociedad desasosegada y explorar el mundo de las pasiones humanas, lo que le aleja de los ejemplos medievales de premios y castigos trascendentes según la vida llevada.

Y la reina de ceremonias de esta obra cumbre de la literatura española y universal no es otra que la Celestina…   Éste ha sido el origen de la obra que el grupo de teatro Ron Lalá ha creado expresamente para una de nuestras más insignes actrices: Charo López.

Inicialmente la idea es brillante, porque han creado una estructura dramática en torno a la Celestina que la renueva completamente y que permite reflexionar en voz alta a la actriz sobre asuntos que siente muy cercanos y con los que se enfrenta por primera vez.  El texto es de Álvaro Tato.

El personaje interpretado por Charo López se sitúa en la vejez y viviendo en un convento.  Sola por la desaparición de los amigos, viviendo la pérdida de la juventud y atemorizada por la proximidad de la muerte.

La obra tiene dos partes muy diferenciadas: la primera donde prima el humor y el proceso en que la protagonista intenta adaptarse a la vejez con inteligencia y, cómo no, con sabia ironía.  La segunda, la que más me gustó,  la vieja Celestina reflexiona serenamente sobre su vida.  Es aquí donde una actriz tan experimentada como Charo López extiende todos sus recursos y su talento para emocionar al público.  Emotiva en sus palabras, tierna en su miedo, sabia en su aceptación.

Charo López está entusiasmada con este papel y quiere hacer suya esta nueva Celestina.  Conociendo su ilusión y entrega, estamos seguros que logrará hacerla también nuestra.

Al final de la función, un público entregado le dedicó una larga y cálida ovación.

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NOTA: Las fotografías oficiales de “Ojos de Agua” son propiedad y autoría de DAVID RUÍZ para RON LALÁ, GALO FILM, EMILIA YAGÜE PRODUCCIONES Y SEDA.

Las fotografías de Charo López saludando al final de la función, son propiedad y autoría de YOLANDA AGUAS para CINET FARÖ.

CHARO LÓPEZ (Entrevista), por Yolanda Aguas

Charo López está inmersa en una gira nacional con la obra “Ojos de Agua” que la ha traído estos días al Teatro Principal de Zaragoza.

Tras la rueda de prensa celebrada el viernes 13 de marzo, nos concedió la entrevista que podrán leer a continuación. 

Una de nuestras actrices más importantes, con una trayectoria de cincuenta años, que está viviendo una etapa plenamente creativa en su colaboración con el grupo de teatro Ron Lalá.

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Ahora está protagonizando en teatro “Ojos de Agua”, texto de Álvaro Tato y producción de Ron Lalá.  Define su personaje como “una mujer libre de ataduras con el mundo, en absoluta libertad, que se inventa sus propias leyes y no pertenece a nadie”.  Da la sensación que en esta obra está disfrutando mucho…quizá con la que más.

A mí me encanta porque, de entrada, yo soy la actriz del “no”.  Si no me hubiera gustado…, pero es que no cabía de felicidad.  Por cómo se desarrolló el proyecto, todo indicaba que teníamos una sintonía estupenda y que ellos me aportaban una frescura tremenda y yo cincuenta años de profesión, con lo cual nuestro encuentro fue muy atractivo.

En este personaje me encuentro como pez en el agua porque, por una parte está escrito a la medida de lo que deseaba hacer Álvaro Tato (el autor), y por otra porque el texto está escrito para mí.

Por ejemplo, hay momentos en los que la actriz de “Ojos de Agua” cuando interpreta el personaje de la Celestina dice “hice de mi labor mi vida”, ahí ya está contando que es una mujer independiente, dice que ha trabajado… ¿En qué trabajaba?, claro… como entonces no había ministerios, era alcahueta, era facilitadora de encuentros entre hombres y mujeres…

Contestando a tu pregunta, yo me siento absolutamente feliz haciendo este papel.

¿Cómo nació esta colaboración con la compañía Ron Lalá?

Fue en el momento en el que Yayo Cáceres estaba en el Teatro Clásico dirigiendo una obra extraordinaria que se llama “En un lugar del Quijote”.  Un amigo, de estos que surgen inopinadamente en la vida y a los que una les debe muchísimo que se llama Lope García Tamariz, me dijo un día ¿por qué no vamos hoy al teatro?.  Yo le dije “bueno… pues vamos”.  Fuimos al teatro, vimos la función “En un lugar del Quijote” y a la salida nos fuimos a tomar una cervecita…   Allí sentados, vimos bajar a los actores (los cinco actores) de Ron Lalá, de los que yo en ese momento estaba ya absolutamente enamorada, ¡de todos¡

Luego bajó el director, Yayo, y nos sentamos todos juntos y nos pusimos a hablar.  Uno de ellos, el autor Álvaro Tato me dijo: “¿A ti qué te gustaría hacer, hija? (sonríe).  Yo le respondí: “A mí, estar con vosotros”.  Él me insistió: “Ya… pero ¿de qué te gustaría hablar?”.  Y yo le dije: “pues mira… de cuando se llega a esta etapa de la vida, de la pérdida de los amigos, de la pérdida de la belleza, de la pérdida de la juventud, de muchas cosas que tienen que ver con esta edad, de este período que estoy iniciando, por cierto…” (bromea).

La verdad es que Álvaro estuvo tan receptivo y tan maravilloso… que me dijo: “mañana te llamo y hablamos”, y así lo hizo.  Me preguntó después: “Oye… ¿a ti te gustaría hacer La Celestina?”.  Le respondí: “A mí me parece que esto es una locura…”.

Y ahí empezó una historia que a mí me parece que es de las más interesantes y más divertidas y más plenas que he vivido en mi carrera.  Yayo Cáceres, Álvaro Tato y yo empezamos a encontrarnos en casa y comenzamos a hablar, hablar, hablar…  Yo a vaciarme, ellos me preguntaban…  Nos reíamos, yo lloraba mucho, de ahí que la obra se llame “Ojos de Agua”.  Yo lloraba porque recordar ciertas cosas me hacía llorar.  O leer ciertos pasajes, como el de la vejez.  Ahí se fue creando algo muy hermoso que se llama “Ojos de Agua”, que hemos estrenado y que a mí me parece que es uno de los trabajos más duros, más plenos y en el que soy más yo.

Vacío mi propia vida, con un momento… a lo cual me han ayudado muchísimo, por supuesto, Yayo Cáceres (director) y Álvaro Tato (autor).  Álvaro entendió muy bien lo que yo le preguntaba, él entendió muy bien que La Celestina daba cabida a todo lo que yo le contaba, y siempre bajo la determinación de aproximar el teatro clásico a la gente actual,  y que la gente actual se aproximara al teatro clásico.  Por eso hemos terminado haciendo esta versión de La Celestina que se llama “Ojos de Agua”.

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Su vida profesional ha estado unida siempre a los grandes autores.  Es imposible disociar su nombre al de los grandes poetas y escritores de la literatura universal: Hölderlin, Gonzalo Torrente Ballester, García Márquez…  Su trabajo es sinónimo de calidad y compromiso.

¿Le ha pesado en algún momento esta responsabilidad?

No, es lo que he buscado siempre: que mi trabajo sea compromiso con lo que se cuenta ideológicamente y compromiso con el trabajo actoral.  Eso solamente lo puedes conseguir con un texto con el cual tú te comprometas.  Como te he dicho antes, yo soy la actriz del “no”.  Cuando yo no veo que un proyecto no puede fluir de acuerdo a unas coordenadas que yo considero vitales para arrancar en un proyecto no lo hago. Es preciso que me lo crea, que conecte con él, que sepa que va a ser útil a una generación – que es la mía – y también a los chicos jóvenes.  Como ahora, contarles que el Teatro Clásico no muerde es fantástico, es una labor maravillosa.  Pero también a las mujeres de mi generación a las que les chifla la obra.

Sí, he representado a autores grandes y a veces no.  He trabajado con directores que escribían sus propias funciones, sus propias películas: Mario Camus, Montxo Armendáriz… que  – es verdad – son grandes autores.

Sí, en el teatro siempre he estado con grandes detrás que me han apoyado y que me dan seguridad.  Yo no puedo salir al escenario y hacer cualquier cosa.  Fíjate lo que fue “Tengamos el sexo en paz” de Darío Fo.  Estuve diez años haciéndola, fui dos veces a Argentina.  Hice dos giras por España.  Cuando un autor es grande…¡ya está¡  Lo que tienes que hacer es intentar hacerlo lo mejor posible, tener un buen director y estar segura que va a conectar con el público.  Para mí es fundamental eso: la conexión con el público. Salir únicamente a lucirme con un texto sin conectar con el público no me interesa.

Hace unos días Blanca Portillo, que está interpretando ahora “El testamento de María”, afirmó que nunca más volverá a hacer un monólogo.  Usted ya tiene varios en su currículum teatral.

¿Se siente cómoda en ellos?

Sí, claro…  A mí me parece un placer inconmensurable hacer un monólogo.  Como vengo de una experiencia maravillosa de monólogos y, aunque ninguna es igual a la anterior, ésta es otra igual de enriquecedora, igual de potente y ante la cual tengo el mismo miedo a la hora de salir.  Miedo no, pánico, pero no ese pánico escénico del que ahora todo el mundo se hace dueño.  No…, ese es un pánico que yo no sé cuál es.  El verdadero…, el que te desmayas.  Yo no tengo pánico escénico, ¡yo me quiero matar antes de salir a escena¡ ¿Por qué?  Pues porque no sabes en qué disposición se encuentra el público esa noche.  Si vienen de una boda, si van a una boda, si es tarde, si han cenado, si no han cenado…  Si yo les parezco una actriz que les apetece ver, si han entrado ahí porque el marido acompaña a la esposa o la esposa al marido…

Una sale sin saber, es muy incierto hasta que, – y esto les pasa a todos los actores que en el mundo hay – , una vez que has pisado el escenario… (suspira hondo) el cuerpo se templa.  El corazón deja de latir a esa velocidad, te sientes, te oyes y ya lo que te apetece es lanzarte a contar tu texto.  O sea, yo no estoy a favor o en contra de los monólogos, lo que pasa es…  Verás, estamos en un momento un poco difícil económicamente de ahí que haya esta barbaridad de monólogos, y si no bajan el 21% de IVA seguirá habiendo más, pero ojalá sean todos como los que hace Blanca, Rellán (que interpreta uno maravilloso llamado “Novecento”).  La prueba es que, si son de esta calidad, la gente va a verlos.  Nosotros tenemos el teatro lleno.

¿Cree, como Diderot, que “al acabar la representación, el actor no padece dolor alguno ni melancolía, no está turbado, simplemente se despoja momentáneamente de todos esos recuerdos, hasta que llega un nuevo ensayo”?. 

Sí.  Es una pregunta como para estar una tarde hablando de esto.  Pero sí, estoy de acuerdo que un actor se despoja, y ya hasta el próximo ensayo empieza a ser uno mismo.  Totalmente de acuerdo.

Charo, ¿cómo es la gente con la que a usted le gusta estar?

De todo tipo.  Estoy con gente de la profesión, con gente que son mis amigos de toda la vida, con mis amigas…  El mundo que me rodea es el mundo en el que vivo.

Y ¿qué cree que dirían sus amigos de usted?

Eso no tengo la más mínima idea, no…  Hay que llamarles y preguntárselo a ellos.

¿Algún personaje (o alguna obra) le ha sacado puntualmente de su equilibrio habitual?

No, no…  de mi equilibrio no me puede sacar nada.  Puedo entrar en el desequilibrio que sigue siendo tan mío como el equilibrio, pero no…una obra de teatro desde luego que no.

En la vida, Charo, ¿qué cosas le perturban o le incomodan?

La presión.  No la soporto.  La presión para lo que sea: para correr, para ir, ir a sitios… no lo soporto.  Tanto que yo he optado por no coger el teléfono.

¿Actuar para usted es sólo un trabajo?

Si fuera sólo un trabajo buscaría otro más remunerativo.  Es una forma de vivir la vida, que a mí me apasiona porque podría haber sido profesora, podría haber sido muchas otras cosas.  Yo elegí éste trabajo, que es el más bello, el más rico, el más hondo… El mejor trabajo posible para mí.

En su profesión existe una profunda competencia, es un trabajo muy difícil, muy exigente. ¿Es posible que dos primeras actrices sean amigas sin que la rivalidad planee peligrosamente entre ellas?

Sí.  Yo considero que es posible.  Soy amiga de muchas actrices, las admiro, las respeto porque sé lo duro que es este oficio.  Por supuesto que es posible.

Borges decía que “el teatro es el arte en el que un hombre finge ser lo que no es y otro, el espectador, finge que se lo cree”.  Es un juego… pero ¿es un juego en el que al final de la partida hay tablas o alguien resulta ganador?

Es ganador si lo que tratas de hacer encima de un escenario llega al público.  Si lo que estás haciendo es un esfuerzo máximo por ganar dinero y contar estupideces pues no eres ganador, eres perdedor antes de empezar.

¿Al terminar la función es cuando usted mira por primera vez las caras del público?

No, yo miro al público nada más salir al escenario.  Lo que quiero es decirle que “estoy aquí, ¿cómo estás?  Te voy a contar esta historia”.  Yo lo hago amigo mío y lo traigo al escenario.

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No tenemos tiempo en esta entrevista para hablar de toda su carrera porque es muy amplia.  Me gustaría, si a usted no le molesta, destacar algunos trabajos que me parecen de los más importantes. 

Su colaboración con:

MARIO CAMUS: “Fortunata y Jacinta” (1980), “La colmena” (1982) y “La vieja música” (1985)

MONTXO ARMENDÁRIZ: “Secretos del corazón” (1997)

GONZALO SUÁREZ: “Ditirambo, La Regenta, El extraño caso del doctor Fausto, La parranda, Los pazos de Ulloa, Epílogo, Don Juan en los Infiernos, El detective y la muerte…”

Con la perspectiva del tiempo, ¿qué sensaciones le quedan de todos estos trabajos?

Es que son muchos años, muchas películas, muchos planos, muchos guiones… No tengo sólo un recuerdo especial.  Son tres personas que me han ayudado a crecer, a hacerme actriz, que me han dado papeles muy bonitos, extraordinariamente bonitos.

Son personas a las que quiero muchísimo y de las que guardo el mejor recuerdo posible y con las que espero volver a trabajar.

Hay un director, muy querido para mi, Basilio Martín Patino…  Usted protagonizó una obra maestra “LOS PARAÍSOS PERDIDOS” (1985)

“Los paraísos no existen sino en la medida en que los echamos de menos, como una necesidad de mejorar nuestra existencia” (B. Martín Patino).

El personaje que usted interpretó, alter ego por otra parte del propio director, se refugia en su intimidad traduciendo “Hiperión” de Hölderlin, como una huída a otro punto interior, a otros paraísos más gratificantes.

¿Qué significa esta película en su obra? Y, si me permite la pregunta: ¿Es importante también en su vida personal?

Trabajar con Basilio Martín Patino siempre es algo muy poderoso, muy enriquecedor.  Esta película es muy importante para mí, pero son muchas… todas las que antes has mencionado.  Mi experiencia de trabajar con Basilio fue extraordinaria.

Hace dos años tuve un encuentro inolvidable con él.  Sucedió en el Festival de Cine de San Sebastián.  Allí le expresé que Los paraísos perdidos es una de mis películas preferidas. Él me dijo que ya no la recordaba, y que si podía contársela.  Yo lo hice, le conté su propia película.  Entonces yo no conocía que él estaba en el inicio de su enfermedad.  

¡Fíjate¡ Pobrecito… (se emociona), le mando un beso desde aquí.

No puedo pasar por alto su trabajo en una gran serie de TVE, basada en un relato corto de Gabriel García Márquez: “Me alquilo para soñar”.  Cuando entrevisté a su director, Ruy Guerra, él me dijo que había disfrutado mucho trabajando con usted.

Fue estupendo trabajar con Ruy porque era un director con el que yo no había tenido antes oportunidad de colaborar con él.  Yo le admiraba muchísimo.  Él me envió este texto de García Márquez, lo leí y me pareció tan extraordinariamente bello… que me encantó ir a Cuba para rodar.

Y la suerte de trabajar con Hanna Schygulla y con Fernando Guillén, personas a las que quiero mucho, y estando en Cuba respirando muchas cosas muy especiales.  Lo recuerdo con mucho cariño.  Fue maravilloso.

¿Fernando Guillén fue uno de los mejores compañeros de trabajo que ha tenido?

Y sobre todo con el que más he trabajado.  Por supuesto, aparte del trabajo, le he querido mucho y hemos sido muy amigos.  Me ha gustado mucho estar con él siempre.

¿Como espectadora le interesa el mismo tipo de teatro que le atrae como actriz?

Como espectadora voy a ver teatro y hay funciones con las que me encuentro identificada y otras que en absoluto.  No, yo solamente me identifico con lo que hago, y respondo por lo que hago, y doy la cara por lo que hago y me comprometo por lo que hago.  El resto de los escenarios están abiertos a quien quiera hacer una obra.  Con frecuencia me relaciono en el mejor sentido más positivo y otras veces pues no.

A los espectadores nos gusta mucho saber cómo son sus “treinta minutos” antes de salir a escena. ¿Podría compartirlo con nosotros?

Normal, sin alharacas.  Me voy vistiendo, maquillando, peinando…  El texto lo voy diciendo desde el momento que entro en el camerino y cuando me dan la salida, salgo sin más problema.

Muchas gracias Charo…

Gracias a ti cariño, eres muy amable.

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NOTA: Todas las fotografías insertadas en este post son propiedad y autoría de YOLANDA AGUAS para CINET FARÖ.

24 ed. PREMIOS DE LA UNIÓN DE ACTORES (Palmarés), por CineT Farö

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La 24 edición de los Premios de la Unión de Actores se entregaron en el Teatro La Latina de Madrid. “La isla mínima” en cine, la serie “Sin identidad” en televisión y la obra de teatro “Cuando deje de llover” se repartieron esta noche el mayor número de premios.

El momento más emocionante de la gala fue la concesión del Premio “Toda una Vida” a José Sacristán, que lo recibió de manos de Concha Velasco.

Sacristán, con más de 50 años de profesión a sus espaldas, aseguró que la emoción es “doble” porque le pilla trabajando “en unas circunstancias que son un privilegio, por el hecho laboral y por la aventura de trabajo y vida de tanto joven con coraje, valor y amor al oficio”.

En el apartado de los premios especiales, las organizadoras del Tren de la Libertad, contra la reforma de la ley del aborto, recibieron el galardón “Mujeres en Unión” por su compromiso con las mujeres y la igualdad de derechos.

Representantes de la Tertulia Feminista Comadres, la asociación Mujeres de Barredo, la Plataforma del Derecho a Decidir y Mujeres Cineastas subieron al escenario para recordar su “victoria” aquel 1 de febrero de 2014, cuando su “tren” llegó a Madrid, y la posterior dimisión de Alberto Ruiz Gallardón, autor de la reforma.

Y el Premio Especial de la Unión fue para Matadero Madrid, un “referente cultural de la capital por su labor en la creación y difusión de las artes y la cultura”.

La gala, con guión de Juan Luis Iborra, el mismo de los Goya, estuvo amenizada con el humor y las canciones de Juanma Cifuentes y arrancó con un tono reivindicativo, críticas a la Ley de Propiedad de Intelectual y al IVA y llamamientos en defensa de la igualdad y del derecho a la cultura. EFE

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PALMARÉS COMPLETO:

CINE

Actriz Protagonista
Elena Anaya “Todos están muertos”

Actor Protagonista

Javier Gutiérrez “La isla mínima”

Actriz Secundaria

Carmen Machi “Ocho apellidos vascos”

Actor Secundario

Karra Elejalde “Ocho apellidos vascos”

 Actriz de Reparto

Mercedes León “La isla mínima”
Tina Sainz “2 Francos, 40 Pesetas”

Actor de Reparto

Manolo Solo “La isla mínima”

TEATRO

Actriz Protagonista
Inma Cuevas “Constelaciones”

Actor Protagonista

Miguel Rellán “Novecento. La leyenda del pianista del océano”

Actriz Secundaria

Consuelo Trujillo “Cuando deje de llover”

Actor Secundario

Jorge Muriel “Cuando deje de llover”

Actriz de Reparto

Susi Sánchez “Cuando deje de llover”

Actor de Reparto

Felipe García Vélez “Cuando deje de llover”

TELEVISIÓN

Actriz Protagonista
Michelle Jenner “Isabel”

Actor Protagonista

Victor Clavijo “Cuéntame un cuento: Los tres cerditos”

Actriz Secundaria

Victoria Abril “Sin identidad”

Actor Secundario

Pepe Viyuela “Aída”

Actriz de Reparto

Elvira Mínguez “Sin identidad”

Actor Reparto

Carlos Hipólito “Hermanos”

REVELACIÓN

Actriz Revelación
Pilar Gil “El zoo de cristal”

Actor Revelación

Héctor Melgares “Calígula”

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NOTA: Las fotografías insertadas en este post son propiedad de sus autores.

PASOLINI: Oratorio Fúnebre, por Francesc Mazón Camats

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Abel Ferrara nos ofrece una extraña elegía nocturna, en torno al último día en la vida de Pier Paolo Pasolini. Desde su nocturna y fantasmal llegada a Roma en avión desde  Estocolmo (un eco lejano de otro descenso siniestro a una Roma infernal en Toby Damnit de Fellini) hasta su última, definitiva y sórdida noche final. Cuando fue asesinado de forma salvaje por un grupo de chaperos, probablemente pagados por alguno de sus múltiples enemigos agazapados tras el poder. “Todos estamos amenazados” afirma en su última e inconclusa entrevista para Stampa Sera… “el peligro del fascismo renace”.

Nunca Abel Ferrara había estado más en forma, haciendo un apasionado homenaje a alguien tan, aparentemente, alejado de él.

Encerrar en un solo día y sus dos noches la vida de un artista (un poeta, dramaturgo, agitador y visionario…) tan fecundo, tan apasionadamente humano y  a la vez indomable y polémico (sus penúltimas declaraciones a favor de los proletarios policías, contra los burgueses “hijos de papá” estudiantes, causaron impacto entre los progres de la época) parece una empresa suicida.

Pasolini parece intuir que su final y el colapso de toda una época está cercano, en la novela que estaba escribiendo “Petróleo”, que Ferrara ilustra en contundentes escenas; en el aspecto, cansado, tenso de un estupendo William Dafoe, el único  posible PPP, aunque sus diálogos en inglés con su adorada mamma  Susana (grande, Adriana Asti, que trabajó con él en “Accatone”) chirrían un poco.

No olvidemos que el momento, año 1975, fue un auténtico año que vivimos peligrosamente, años de plomo en toda Europa, tremendos enfrentamientos en Italia, Alemania… entre una revolución sin norte y una creciente amenaza que se creía acabada con el fin de la guerra y el estallido de la crisis energética… Petróleo. Los daños colaterales, un poeta incómodo (como Lorca en 1936) un marica,  como decían los bienpensantes, mezclándose con los ragazzi di vita de los arrabales y atacando despiadadamente el poder burgués en su terrible (incomestible para el sistema) último film “Saló”.

Ferrara construye en apenas 90 minutos, un fascinante y complejo mosaico, nos habla de su cotidianidad, la vida familiar junto a su madre y sobrina. Las visitas de sus fieles  e inquebrantables amigos, como la fantasiosa y lúdica Laura Betti (adorable recreación de María de Medeiros). Aquella  criada de “Teorema” que subía a los cielos después de conocer bíblicamente al visitante Terence, comer ortigas y ¡ser enterrada viva!.

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Los encuentros con su antiguo amante, Ninetto Davoli, ahora hijo y padre de familia (magnífica escena de la otra cena, en un desierto restaurante, donde Pasolini/Dafoe ejerce de abuelo feliz, junto a su familia de elección… mientras fuera  se oyen los ecos de una protesta y se habla en off de un nuevo asesinato político). Un Ninetto desdoblado, que recrea las escenas de Sodoma y la Epifanía, del que debía ser su nuevo film: “PornoTeoKolossal”.

El final, no por conocido menos dramático, en esa playa sucia y suburbial de las afueras de Roma, en un incierto amanecer, cuando unos vecinos descubren el cadáver destrozado del poeta y suena la voz sublime de la divina Callas, su Medea, su otro amor imposible, interpretando el aria “Una voce poco fa…” la noche del 2 de Noviembre de 1975.

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