NOVECENTO (Dir. Raúl Fuertes), por Yolanda Aguas

 “Yo le digo a Federico (Fellini): Déjame en paz, déjame transformarme a solas…”  (Marcello Mastroianni)

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Alessandro Baricco escribió en 1994, un texto hermoso e intenso, que describe y delata la grandeza y miseria de la condición humana. Es la historia del mejor pianista de todos los tiempos, aquel que jamás descendió del barco donde nació y que dedicó su vida a alejar el miedo con la música.  Habla de la amistad, de la dificultad de vivir intensa y plenamente, de los deseos más íntimos, del amor.

Un texto de esta magnitud requiere la presencia de un gran actor.   Y en España lo interpreta uno inmenso: Miguel Rellán.

A Miguel Rellán le quedan en el rostro las huellas arqueológicas de tantos personajes que ha desarrollado, de tantas conductas humanas. Su distanciamiento diderotiano –ése que habla de asumir la paradoja del actor: no emocionarse para emocionar– planea sobre él sutilmente.  Por mucho que haya trabajado ese distanciamiento, es un actor que vive en el presente y en la memoria de su público.  Los personajes que ha creado en sus 50 años de profesión, le acompañan como una presencia pegada a él.  Es el Rellán de “El viaje a ninguna parte”, de “Tata mía”, de “El Crack”…

Cuando el actor sale a escena, sólo está él y su público.  No hay nada más.  O quizá sí…  Hay un tercer componente: la imaginación.  Al igual que cuando leemos un libro, donde dos soledades se encuentran para complementarse, la complicidad del público es fundamental.  La maestría de este actor lleva al espectador hasta dentro de ese transatlántico y le hace escuchar la música que “Novecento” interpreta al piano.  Camina con él por la sala de calderas y entre los pisos de primera, segunda y tercera clase.  En este viaje de amistad y de vida, el público viaja también, guiado -como si fuera el flautista de Hamelín- por la magistral voz de Miguel Rellán.

¡Qué difícil es imaginar a otro actor para interpretar al trompetista Max Tooney¡  Rellán dota a su personaje de un toque de ternura, de naturalidad, de aparente sencillez.  Es una creación magistral para un personaje difícil.  Que nadie se engañe, Miguel Rellán está prodigioso, dando espacio al tempo justo en cada pasaje del texto.  ¡Cómo mira, cómo piensa, cómo respira…¡  No es únicamente su narración, es su imponente presencia escénica.  Lo llena todo.

Carme Elías, a quien él quiere y admira (con la que trabajó en “Absalon” y “Turno de oficio”), piensa que el teatro “es una respiración conjunta entre actores y público, en la que la aportación del espectador es esencial, pues se genera una combinación de emociones que determina el resultado final”.  Al finalizar la función en el Teatro de la Estación de Zaragoza, hubo un coloquio con Miguel Rellán, moderado por Cristina Yáñez, y él reconoció que esa noche había sido mágica para él porque había notado  la complicidad del público.

Valiente, entregado, conmovedor…  así es el Miguel Rellán de “Novecento”. 

¡Qué gran noche de teatro¡

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NOTA: 

Las fotografías oficiales de Miguel Rellán en “Novecento” son autoría de Jerónimo Álvarez para Bucharta, S. L.

Las fotografías de Miguel Rellán al final de la función y en el coloquio posterior, son propiedad y autoría de Yolanda Aguas para CineT Farö.

 

EN UN LUGAR DEL QUIJOTE (Dir. Yayo Cáceres), por Yolanda Aguas

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Entramos en el patio de butacas del Teatro Principal de Zaragoza y con el telón alzado podemos observar la escenografía de esta magistral obra de teatro.  Una biblioteca repleta de libros antiguos, pergaminos y un ventilador a modo de molino de viento.  Comienza la función…

Miguel de Cervantes sentado, con el cálamo en la mano, se dispone a escribir una gran obra, su obra sobre el “caballero de la triste figura” don Quijote de la Mancha.

Con tal fin convoca a los dos actores, que han de representar al Barbero y al Cura, para iniciar así esta universal historia.

Las compañías Ron Lalá y el Teatro Clásico, crean en coproducción uno de los mayores éxitos teatrales de los últimos años.  Crítica y público han dado todos sus parabienes a esta deslumbrante propuesta teatral.  No es para menos.

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El tratamiento que Ron Lalá hace de don Quijote, es ideal para que uno salga del teatro con ganas de volver a leer, o leer por primera vez, la obra cumbre de Miguel de Cervantes.  Su interpretación de la obra cervantina se realiza con humor, música y excelentes trabajos actorales (magníficos todos los componentes de la compañía).  Juan Cañas en la piel de Miguel de Cervantes, Íñigo Echevarría como Don Quijote, Daniel Rovalher interpretando a Sancho Panza, Álvaro Tato desdoblándose en nueve personajes y Miguel Magdalena interpretando siete papeles, son los actores que deslumbran en escena en la que también actúan como cantantes y músicos.   La dirección del gran Yayo Cáceres es perfecta para lograr que el hilo conductor de la dramaturgia no deje al azar ningún cabo suelto.

Es un montaje lleno de complejidad, a ratos con altas dosis de intelectualidad y riguroso con la obra original, en un prodigio de síntesis (inolvidable el broche final con sus dos “notas al pie”). Una gran iluminación que se convierte en un personaje más y un vestuario imaginativo, logran que “En un lugar del Quijote” sea un histórico acontecimiento teatral, que conforme pase el tiempo será un referente para futuros montajes de la obra más universal de nuestra literatura.

Con una puesta en escena vibrante y brillante, Ron Lalá consigue que “En un lugar del Quijote” se quede para siempre en nuestra memoria y en nuestros corazones.  Nos es casualidad que durante la función uno tenga la sonrisa permanente en su rostro, o que las lágrimas revelen todas las intensas emociones que nos hacen sentir. 

Ron Lalá hace cómplice al público de su trabajo, le da la mano y lo sube con él al escenario.  ¡Qué gran propuesta¡

Es el teatro clásico más vivo, más conquistador, más envolvente…  ¡Es el TEATRO¡

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NOTA:

Las fotografías oficiales de “En un lugar del Quijote” insertadas en este post son propiedad de Ron Lalá y Emilia Yagüe Producciones.

Las fotografías realizadas antes y al final de la función en el Teatro Principal de Zaragoza, son propiedad y autoría de Yolanda Aguas para CineT Farö.

LA SOMBRA DE UN ACTOR: Humildad, por Francesc Mazón Camats

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Un veterano y famoso actor teatral, Simon Axler, sufre una crisis de ansiedad, un ataque de miedo escénico. Durante la temible media hora anterior a su salida a escena, frente al espejo de su camerino, Pacino/Axler monologa con su doble sobre su capacidad interpretativa, su posible decadencia y sus miedos…ya en el escenario, interpretando “As you Like It” de W. Shakespeare, ante una platea medio vacía y más pendiente de sus móviles que de la obra, sufre un colapso nervioso y se arroja al foso de la orquesta, fundido en negro.

Estamos ante un film del prestigioso (e irregular) Barry Levinson, adaptación libre (del director y de Buck Henry) de una novela de muy compleja estructura de Philip Roth. Con la desafortunada coincidencia de compartir cartel con la multipremiada “Birdman” con la que guarda muchos parecidos temáticos.

Aquí, vamos a asistir al teórico proceso de rehabilitación, después de un largo periodo en una clínica psiquiátrica, de ese actor, muy parecido a una estrella de rock (Keith Richards), o a alguna vieja gloria del Actor’s Studio, como el propio Alfredo / Al Pacino.

En manos de un psiquiatra muy virtual (Dylan Baker) Simon cae lentamente en una paranoia que nos sitúa en lo tragicómico, un nuevo intento de suicidio a la manera de Hemingway, el estado de confusión de alguien que parece haber pasado al otro lado del espejo y vivir en un mundo paralelo, absurdo y surrealista, lleno de mujeres peligrosas.

La habitual misoginia de Roth al ataque: con la  irrupción de una intrusa adoradora Pegeen (espléndida Greta Gerwing, que casi se roba la función).

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Hija de unos amigos actores, apadrinada y obsesionada por el actor y… lesbiana. Su última amante, despechada y neurótica; un antiguo amor, transexual de color Priscilla/Prince que intenta recolocarse entre ambos, una loca acosadora (descubrimiento de Nina Arianda, célebre en Broadway) que pretende convencerlo para que asesine a su pederasta ex, o la madre posesiva y vengativa (deliciosa composición de Dianne West). Un catálogo desternillante y bastante ácido que parece oscilar entre los mejores Allen o una inconfesa versión libre de Fellini Otto e Mezzo.

Con escenas cómicas perfectas, como el magnífico trío formado por un Pacino farfullando, una West al ataque y su impávido marido (Don Hedaya) de árbitro traductor, en la sala de espera de un veterinario.

Te ríes bastante pero no sabes muy bien si amarla u odiarla, porque descubres  que el retrato de la decrepitud y de un mundo enloquecido y excesivo, entre la realidad y la fantasía, está en la mente del actor  que avanza hacia su desintegración, de forma patética, sombría y a ratos procaz. Estamos pues en el terreno de la tragedia de un senil, casi demente, hombre mayor. Terrible escena de otra sala de espera, ahora en un centro médico especializado en la ¡calidad del semen!

El final, cerrando el círculo con El Rey Lear, su regreso a la escena, evidencia la definitiva caída en la demencia (del personaje? del actor?)

La interpretación de Al Pacino es espléndida, quizás la mejor que le recuerdo en muchos años. La expresión de sus delirios, de su confusión mental y de su vulnerabilidad  es cómica, triste y absolutamente creíble, lejos de sus tics y sus excesos. El resto del reparto está a su altura, pero yo destacaría a un fantástico Charles Grodin, como su agente, ¡qué infrautilizado y olvidado gran actor!.

Por cierto ¿no había otro título posible en español?, porque éste fue ya utilizado  en 1983, para “The Dresser” de Peter Yates, otro film de decrépitos actores  Finney/Courtenay  representando  Lear. ¿Mala  memoria o simple pereza?

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NOTA: Las fotografías insertadas en este post son propiedad de sus autores.

GRACIA QUEREJETA Y MARIBEL VERDÚ: “FELICES 140”, por Yolanda Aguas

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Dentro del ciclo “La buena estrella” que dirige, presenta y modera Luis Alegre (profesor, periodista, director y escritor) en la Universidad de Zaragoza, se celebró en el Colegio Mayor Pedro Cerbuna, la 143 edición con la presencia de Gracia Querejeta y Maribel Verdú,  

Ambas presentaron su última película: Felices 140.  Antes del habitual coloquio con el público de Zaragoza, concedieron una rueda de prensa en la que estuvimos presentes.

Elia cumple 40 años y su aniversario le sirve de pretexto para reunir en una casa rural de lujo a unos pocos amigos y familiares. Hay algo que tiene que comunicarles: es la única ganadora del bote que el Euromillón sorteaba esa semana. A partir del instante en que los invitados son conscientes de que Elia es la afortunada a la que le han caído del cielo 140 millones de euros, el ambiente comienza a enrarecerse y lo que en un principio parecen alegrías compartidas se tornarán poco a poco en codiciosas argucias para conseguir quedarse con el dinero de Elia.

Gracia Querejeta manifestó que “Felices 140” es su trabajo más oscuro y ambicioso, una reflexión sobre la mezquindad del ser humano y las peligrosas influencias del dinero.  La película quiere plantear, además, un debate entre los espectadores: “qué hubiera hecho él de vivir la situación de los personajes del film”.

Gracia explicó que la idea de escribir este guión fue consecuencia del momento en que “todos estábamos muy preocupados por la crisis”, y por el difícil momento económico decidió realizar una película “económicamente viable”.

Nuestro amigo Juan Carlos Ajenjo (cinéfilo y componente de la Tertulia Cinematográfica Perdiguer de Zaragoza), reflexionó con Gracia sobre la importancia del número 7 en sus películas.  Gracia sonrió, y le respondió que “más que una intención consciente, era más bien una racha” y anunció que entre sus próximos proyectos figura una película que se llamará “Setenta veces siete” (título con referencias bíblicas en el que Maribel Verdú también tendrá un papel), y “Grecia”, una película que trata de un grupo de personas de mediana edad, sin hijos ni familiares, que decide vivir en Grecia el resto de su vida.

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CINET FARÖ realizó las siguientes preguntas en la rueda de prensa:

Gracia, he visto toda tu filmografía, me encanta tu cine y las reflexiones que siempre planteas al espectador…

¡Muchas gracias¡

Me ha hecho muy feliz que hayas contado para “Felices 140” con Eduard Fernández, un actor al que adoro.  ¿Cómo fue su incorporación al reparto? y ¿cuál fue el motivo para que quisieras contar con él?

Esta película ha sido tan difícil de montar… a pesar de que parece muy sencilla.  Desde el punto de vista producción, quiero decir.  Ha sido muy complicada de levantar, Luis (Alegre) lo sabe bien.  De ahí que hubo dos etapas en lo referente al casting de la película.

Una primera etapa fue en la que estaba Maribel, Alfredo Latorre, Alex O’Doghertypero no teníamos todavía a Ginés García Millán.  Luego, dos años y pico después, casi tres, fue cuando de verdad pudimos levantar la película y hacerla.  Entonces fue cuando entraron Eduard Fernández, Marián Álvarez…  Hubo como dos procesos ¿no?

¿Por qué Eduard?  Por la misma razón que tú me estás dando…  Es un actor fantástico y, además, a mí me parecía que precisamente el papel de Ramón iba a ser muy interesante para él.  A Eduard le vemos casi siempre en papeles de hombre más duro, más seguro, más firme.  Quizá son hombres como de más potencia, con más dignidad.  Por eso, como directora, para mí era como un reto darle un papel de un hombre que era todo lo contrario.  O sea, un tipo que en lugar de ser un tipo recio, era lo que vulgarmente representa para nosotros un calzonazos.  Alguien a quien cuya mujer lo tiene totalmente sometido, por eso me parecía interesante verle en un papel así, en el que yo nunca le había visto antes.  Como directora, ese tipo de retos me gustan.

Esta película, “Felices 140”, habla de la felicidad (o la falsa felicidad).  Borges reflexionaba sobre eso, y decía que de cuantos defectos había tenido en su vida, el de no haber sabido ser un hombre feliz era el peor de todos ellos.  ¿Qué es para vosotras la felicidad?

Gracia Querejeta: ¡Qué difícil¡  Para empezar, un cierto sentido de paz.  Yo creo que ya con eso uno tiene bastante conseguido. Y luego a partir de ahí, pues tiene que haber una serie de cosas… no lo sé, depende de para qué.

Yo creo que la paz es fundamental, si uno no está en paz consigo mismo y con los demás es todo más complicado.  Y son muchos factores, son momentos, son temporadas…

Maribel Verdú: Y por encima de todo son momentos… Y yo cuando siento que los estoy viviendo, porque son consciente, lo digo en voz alta: “ahora mismo, a las ocho menos cinco, aquí son feliz”…  Lo digo para no olvidarme de eso cuando vienen esos momentos de “bonito bajoneo” (como diría Gracia).

Soy feliz cuando cruzo por El Retiro caminando, por ejemplo.  O esta tarde cuando venía a Zaragoza, cuando he pedido un vaso de agua y el camarero me ha puesto algo muy bonito en el posa-vasos.  Ese momento me ha hecho muy feliz y me continúa todavía…

Luis Alegre: como decía Groucho Marx, “la felicidad radica en las pequeñas cosas: una pequeña mansión, un pequeño yate…”

(nos reímos todos)

Maribel Verdú: Y como dice Gracia, que tiene toda la razón, “el dinero la felicidad no da, pero las penas con dinero son menos penas”.

Gracia Querejeta: Y vamos… el que diga lo contrario ¡miente¡  (risas)

Maribel, hace unos meses pudimos verte en el Teatro Principal de Zaragoza, con la obra “Los hijos de Kennedy”.  ¿Tienes próximamente algún proyecto de teatro?

Proyecto, ahora mismo no. Sí tengo la función que haría, por lo menos la tengo, y eso es de las cosas más difíciles.

¿Con qué director?

No se lo he propuesto ni siquiera a él… (risas)

Maribel, tienes una de las filmografías más importantes de nuestro país.  ¿Sigues con la misma motivación para actuar que cuando comenzaba tu carrera?

Sí ¡claro¡  No he perdido el entusiasmo, la capacidad de sorpresa, la capacidad de riesgo, el coger un proyecto con la máxima ilusión.  No he perdido nada de eso.  Sólo he cogido algo nuevo en todos estos años que es el miedo atroz que siento al enfrentarme a un nuevo proyecto.

Yo no tenía miedo hace unos años, y de unos años a esta parte sí.  Es miedo al leer el guión y preguntarme ¿pero cómo voy a hacer este personaje? ¿Cómo me enfrento a él?   Digo siempre “yo no voy a poder” y luego siempre puedes…, las cosas salen, pero es algo que antes no tenía y ahora tengo.

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Terminó la rueda de prensa y tras ella, el reencuentro con los muchos amigos que Gracia y Maribel tienen en Zaragoza, lo que supuso la llegada de muchos abrazos, besos y fotografías.  Realmente, son muy queridas.

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NOTA:

Las fotografías oficiales del film “Felices 140” son propiedad de la productora de la película.

Las fotografías de la rueda de prensa, son propiedad y autoría de YOLANDA AGUAS para CINET FARÖ.

PURGA: Una tragedia europea del S. XX, por Francesc Mazón Camats

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Se estrena  en la Sala Pequeña del TNC, una impactante obra de teatro que a la vez es una gran novela y también una ópera de una joven autora finlandesa, de origen estonio: “Puhdistus”(Purga) de Sofi Oksanen.

La historia trágica de mujeres supervivientes de un país pequeño aplastado por sus grandes y poderosos vecinos. En un arco temporal que va desde finales de la II Guerra Mundial  hasta la debacle y el derrumbe de la URSS. Es decir el largo y angustioso periodo de la llamada Guerra Fría que cubrió prácticamente la segunda mitad de un siglo XX terrible, el nuestro…

La protagonista Aliide, una mujer mayor, solitaria y endurecida, que vive aislada en un lugar remoto de Estonia, recibe la inesperada visita de una joven rusa, prostituida, que ha  escapado del violento control de dos mafiosos… todo en un espacio minimalista y claustrofóbico: bosque, casa, cárcel. Estupenda escenografía y dirección de Ramon Simó.

La realidad, esa que tenemos tan cerca en nuestras carreteras y prostíbulos periféricos irrumpe en un mundo cerrado, asfixiante, lleno de secretos y miserias físicas y morales, un mundo de perdedores que vendieron su alma para sobrevivir al horror y se construyeron otro yo para pactar con el poder omnipresente de las dictaduras totalitarias.

Esa protagonista desdoblada, Aliide Truu (ecos de otra Alida, La Valli, apátrida eslava, perdida y amenazada en la Viena en ruinas; protegida y fiel hasta el final a otro mafioso, en otro lugar de la Europa devastada) está  interpretada por dos grandes actrices. La inmensa Carme Elias que pasa de la dureza absoluta del inicio, a una recobrada humanidad, frágil y solitaria,  llena de silencios y miradas conmovedoras ante su propio pasado, del final. Enorme sabiduría escénica de esta excelente actriz. Y una magnífica Maria Molins, la Aliide joven, enérgica, capaz de todo para escapar de un mundo en ruinas, lleno de violencia y furia, e intentar salvar el Amor Fou imposible que siente por su cuñado Hans (una curiosa mezcla de María Braun, ah la Schygulla!, con la Decisión de Sophie, la Streep!).

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Esta Aliide, feroz y herida, oscila entre dos hombres idealistas, entre perro y lobo, Martin, su marido, el comisario político que cree firmemente en un mundo nuevo y mejor, que llegará después del terror y es incapaz de superar el derrumbe de esa utopía (impecable y muy humano Santi Ricart) y Hans, el campesino, su amor imposible, un ingenuo soñador, independentista estonio que acorralado, se ha convertido en un hombre oculto, emparedado por Aliide, no sabemos  si para protegerlo o para evitar perderlo… Gran descubrimiento de un sólido y sensible actor Ernest Villegas, que en su aspecto fuerte y noble me recordó al olvidado Sterling Hayden de “La Jungla del Asfalto”, estupendo trabajo el suyo.

En la obra, la violencia contra las mujeres se convierte en el hilo conductor que pasa de madres a hijas. La Elías lo hizo explicito, en la rueda de prensa, cuando confesó que desde la lectura inicial de la novela hasta el proceso de ensayos de la obra, tuvo siempre en mente a las mujeres de su familia y su entorno, supervivientes a su vez de la Guerra Civil y la durísima posguerra.

La obra se resiente, en su tramo medio, de un exceso de información que  entorpece por momentos, el ya muy denso desarrollo dramático. Pequeños escollos que se superan ampliamente en las escenas finales entre ambas actrices, muestra de un trabajo en común lleno de fuerza y emoción.

El resto del reparto, perfecto y ajustadísimo en su tipología, Jordi Martínez y Pep Ambrós, dos mafiosos muy diferentes; el veterano Lavrenti, un ex de la KGB y el joven Paxa, violento e irracional. A destacar  una  patética Andrea Portella, en el papel de Zara, el catalizador que precipita la purga/catarsis final.

Obra que crece en la memoria, que provoca la reflexión sobre lo que vivimos, antes y ahora, en esta Europa convulsa. Absolutamente recomendable, solo tres semanas en cartel.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este post son autoría del maestro DAVID RUANO para el TNC (Teatre Nacional de Catalunya)

AGUAS TRANQUILAS (Dir. Naomi Kawase), por Yolanda Aguas

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El comienzo de esta maravillosa película es uno de los más hermosos que he visto en mi vida.  Jamás vi el mar tan magistralmente filmado. 

Naomi Kawase, discípula aventajada del maestro Kore-Eda, con este inicio tiene la intención de presentarnos lo que va a ser el desarrollo de su película.  Son imágenes del mar, primero durante un fuerte temporal y posteriormente cuando ya está en calma.  Es una reflexión sobre el paso del tiempo, la fragilidad del ser humano y el momento de enfrentarnos a la muerte.

“Aguas tranquilas” (Still the water) comienza con la investigación de las causas del presunto ahogamiento del nativo anónimo que, según la policía, estarían más cerca de un homicidio que de un suicidio. Los interrogatorios en el instituto nos conducen hasta los dos protagonistas del largometraje Kyoko (Jun Yoshinaga) y Kaito (Nijirô Murakami), dos tímidos adolescentes que viven su historia de amor en secreto.  Ambos atraviesan un momento que está marcado por sus problemas familiares.  Él teniendo que aceptar la separación de sus padres, y cómo su madre vuelve a rehacer su vida sentimental.  Ella viviendo el trágico momento en que su madre debe morir, no si antes transmitir a su hija su enorme vitalidad pese a la proximidad del final.

 “Aguas tranquilas” es también una historia de reconciliación entre una madre y un hijo. El papel de la mujer es uno de los temas más estudiados en la extensa filmografía de la directora, sobre todo en sus múltiples documentales donde muestra el momento que culturalmente (y supuestamente) representa la realización total de una mujer: el parto.

El último film de Naomi Kawase presenta el enfrentamiento entre el machismo y una feminidad liberadora, problemática que – madre e hijo- sólo podrán resolver gracias al amor materno-filial que les une, ese sentimiento tan poderoso capaz de conseguir el perdón mutuo.

La película de Kawase es preciosa.  Sólo viendo ese mar, esas inmensas olas que parecen salir de la pantalla hacia nosotros para arrastrarnos…  como la muerte siempre acechando, ya sabes que estás ante una de las mejores películas del último cine japonés.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este post son propiedad de sus autores.

REINAS (Dir. Blanca Resano), por Yolanda Aguas

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La plataforma Actrices para la Escena, impulsada por la directora y actriz Blanca Resano, regresa a Zaragoza, al Teatro de las Esquinas,  con su espectáculo “Reinas”.  Estarán los días 10-11 y 12 de abril.

La propuesta teatral dirigida por Blanca Resano, reunía inicialmente (en su estreno el pasado año) a doce reinas europeas de los siglos XII al XVII: María Estuardo, Catalina de Aragón, Cristina de Suecia, Leonor de Aquitania, María Tudor, Isabel I de InglaterraIsabel La Católica, María Antonieta, Luisa Isabel de Orleáns, Juana la Loca, Isabel de Farnesio y Catalina la Grande.

La obra tiene una dramaturgia original y acertadísima, autoría de Susana Martínez y Eva Hinojosa, compuesta con pequeños mini-actos dedicados a cada una de las doce reinas que interactúan con personajes relevantes de su entorno.  Cada una de estas pequeñas piezas dramáticas están hilvanadas, y pensamos que muy apropiadamente, con introducciones corales en clave de humor.

El texto es un reflejo detallado de estas mujeres que “vivieron en un mundo de hombres, que lucharon por ocupar el lugar que les correspondía, que fueron aclamadas o vapuleadas, coronadas o condenadas a largos encierros”.  Actrices para la Escena quiere reivindicar el papel de las mujeres en el teatro y platean crear espectáculos con este objetivo.  El primero de ellos fue “Reinas”, que se estrenó en marzo de 2014 en el Teatro Principal de Zaragoza.

Las doce actrices iniciales fueron: Amparo Luberto, Laura Plano, Marissa Nolla, Carmen Marín, Luisa Peralta, Minerva Arbués, Ana Marín, Inmaculada Oliver, Nuria Herreros, Amor Pérez, Inma Chopo y Marilés Gil. 

En la versión que nos llega ahora al Teatro de las Esquinas, no están María Tudor ni María Antonieta.  Y las diez actrices que vimos hace unas horas, realizan un trabajo magnífico;  saben reflejar las diferentes personalidades de estas históricas mujeres con total convicción.

No podemos negar que durante la representación de esta obra,  venían a nuestra memoria los rostros y las voces de actrices míticas que antes interpretaron algunos de estos personajes: Katherine Hepburn, Glenda Jackson, Vanessa Redgrave, Hanna Schygulla, Cate Blanchett, Greta Garbo…   Lejos de vencer su recuerdo al momento que estábamos viviendo, nos dimos cuenta del estupendo talento interpretativo que emanaba de cada una de las diez actrices.  Por ello no quiero destacar a una por encima de otra (por ser injusto y, quizá, demasiado subjetivo).

Merece una mención muy especial la asesoría musical de Eulalia Fornells, porque su selección musical acompaña deliciosamente cada uno de los momentos de esta obra.

Brillante espectáculo, dirigido por Blanca Resano, que demuestra una vez más el enorme talento que existe en las artes escénicas de nuestra Comunidad  Autónoma de Aragón.

¡No se lo pierdan¡

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NOTA: Las fotografías insertadas en este post son propiedad y autoría de YOLANDA AGUAS para CINET FARÖ.