LAS GUERRAS CORRECTAS (Autor y Dir. Gabriel Ochoa), por Yolanda Aguas

“No es en la historia universal, como proclaman los filósofos,  

donde se encuentran la norma y el orden establecido,

sino en las vivencias de cada individuo”.

Arthur Schopenhauer

LGS 02LGS 01 

El pasado mes de septiembre de 2014, durante la rueda de prensa de la película “Lasa y Zabala” del director Pablo Malo en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, tuve la oportunidad de formular una pregunta al gran actor catalán Francesc Orella (que interpreta en la película al General Galindo, máximo responsable del cuartel de la Guardia Civil en Intxaurrondo en los duros años de lucha contra ETA).

Cinet-Farö: Francesc, usted siempre nos tiene acostumbrados a grandes interpretaciones. ¿Este trabajo le ha exigido un mayor esfuerzo para poder mirar a su personaje con más comprensión que a otros?

Francesc Orella: En principio la obligación del actor cuando se enfrenta a un personaje, sea real o sea ficticio –en este caso real-,  tienes un poco la responsabilidad para acercarte con más fidelidad a él.  En este caso, además había documentación gráfica suficiente como para tener más datos ¿no?-  pero el trabajo del actor, tanto si el personaje es real o no, es el mismo: nuestra obligación es meterse en la piel, intentar entenderlo, intentar entender la cabeza de este hombre, su estructura mental, un poco sus ambiciones, sus miedos, sus obsesiones… Ese trabajo es el mismo, tanto un personaje sea real o ficticio, lo que pasa es que yo era perfectamente consciente de que Galindo ha significado lo que ha significado en Euskadi y esto te da un poco de presión, pero al mismo tiempo es un reto y para mí ha sido muy apasionante hacer este personaje”.

Durante toda la función de “Las guerras correctas” – y conforme iba escuchando el magnífico texto de la obra- , iba recordando los acontecimientos de los que trata y el escenario social y humano en los que se desarrollaron.

Los protagonistas principales son Iñaki Gabilondo y Felipe González, además de los (falsos) secundarios Jordi García Candau, el entonces director de RTVE, y Alfredo Pérez Rubalcaba.  Las guerras correctas empieza con una voz en off que sitúa al espectador en un determinado contexto histórico. Los GAL estaban de plena actualidad en todas las noticias, y la sospecha de conexión entre esos grupos y el Gobierno socialista de Felipe González empezaba a ser algo más que un rumor.  García Candau tuvo la idea de hacer una serie de entrevistas a las principales figuras políticas del momento en España. El elegido para hacer esos programas, a pesar de su inicial precaución o duda, fue Iñaki Gabilondo. Felipe González y Alfredo Pérez Rubalcaba, intentaron que la entrevista no se centrara exclusivamente en los GAL, pero la firme personalidad del periodista no cedió ante sus presiones.

En los días previos al momento de la entrevista, se sucedieron diversas conversaciones entre periodistas y políticos hasta que las cámaras de tv estaban ya preparadas y listas para entrar en antena.  La entrevista se produjo en un ambiente tenso, en el que González se defendió y respondió tajante ante las inteligentes e incisivas preguntas del magistral periodista. Este es, precisamente, el momento más intenso de la obra y a partir del cual la función adquiere una mayor dimensión.

El  Presidente González se ha visto contra las cuerdas y casi derrotado por un periodista al que admira y respeta. Mientras, Rubalcaba y García Candau hacen su particular y calculado análisis del programa: una batalla dialéctica (en clave de humor en la obra) que más adelante le costará el puesto al director de la cadena.

Izquierda-Rubalcaba-Gonzalez-Gabilondo-Armando_EDIIMA20150125_0158_14Guerras-correctas

Años después, y tras varios encuentros, Felipe González coincidió con Iñaki Gabilondo y le propuso un nuevo encuentro privado para intentar solucionar la tensión profesional que quedó pendiente tras la entrevista. Fue en ese instante en el que González, en una acalorada discusión, al parecer terminó admitiendo el conocimiento de los GAL bajo su mandato y, en cierto modo, lo expresó como “una guerra correcta”.  Palabras que pretendieron justificar su actuación y que no convencieron al periodista.

Cuando al principio de este artículo hablaba del personaje del General Galindo, y de la exigencia que pudo tener Francesc Orella para interpretarlo con cierta comprensión, no pretendía decir que el impulso de tomar la venganza personal, aceptar esos actos de devolver el golpe a los que antes han asesinado sea justificable en modo alguno.    Intentaba apuntar que el espectador de la obra (y quizá cuantos vivimos aquellos hechos históricos) se pudiera poner en lugar de Felipe González y –por ello- comprender el impulso que éste pudo tener para autorizar las acciones del GAL al vivir en primera persona el dolor y la pérdida de compañeros bajo las acciones terroristas de ETA.  

Las Guerras Correctas propone una profunda reflexión acerca de unos hechos tan graves como inaceptables. El terrorismo – sea de estado o no – es inadmisible.  Según la obra de teatro, se da a entender que  Felipe González estaba al tanto de los GAL y, aunque no se sabe con certeza, es posible que él fuera el llamado Señor X. Vera y Barrionuevo, Secretario de Estado y Ministro del Interior respectivamente de aquella época, cumplieron  breves condenas por su relación con los GAL, ya que se beneficiaron de la amnistía del posterior gobierno de José María Aznar.

Las guerras correctas, es un acertado ejercicio de equilibrio entre las interpretaciones y los referentes que inspiraron el texto. escrito por Gabi Ochoa,  que no deja indiferente al espectador.  Y lo mejor y sorprendente, es que lo hace con un agudo y brillante sentido del humor.

Co-producción del Teatro de Barrio de Alberto San Juan, Teatro del Temple de Zaragoza y La Rambleta de Valencia, “Las guerras correctas” pretender dar  “información alternativa en un sistema donde los mayores medios de comunicación son -por voluntad de sus propietarios, no de quienes trabajan en ellos- uno de los principales obstáculos para el desarrollo democrático”, según palabras del propio Alberto San Juan.

Manolo Solo (Felipe González), Luis Callejo (Iñaki Gabilondo), Chani Martin (Alfredo Pérez Rubalcaba) y César Tormo (Jordi García Candau) dan vida de un modo sobresaliente a los protagonistas de la obra.

Muy interesante producción de teatro, ¡no se la pierdan¡

****************************************************************************************************

NOTA:

Las fotografías oficiales de la obra insertadas en este post son propiedad de Producción de “Las guerras correctas”.

Las fotografías de los cuatro actores saludando al finalizar la función son propiedad y autoría de Yolanda Aguas para CINET FARÖ.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s