LAURENT CANTET: (Entrevista), por Yolanda Aguas

El realizador francés Laurent Cantet, recibió el pasado día 13 de junio el Premio Luis Buñuel del 43 Festival Internacional de Cine de Huesca. Con motivo de este importante galardón nos concedió la entrevista que podrán leer a continuación.

La entrevista la realizamos en un agradable salón de la DPH (Diputación Provincial de Huesca) con la colaboración, como intérpretes, del Institut Français de Zaragoza.  Estuvieron a nuestro lado: Joelle Feral (Directora del Institut Français de Zaragoza) y Amandine Reynaud (Responsable du Pôle Culture) a quienes desde estas líneas expresamos nuestro agradecimiento.

Tener la oportunidad de conversar con el gran director francés ha sido un gran privilegio.  Su mirada reflexiva y crítica con la sociedad  y su análisis preciso de la condición humana son elementos esenciales de su cinematografía (necesaria y fascinante).

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Sr. Cantet usted ganó en 1999 el premio Nuevos Directores del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.  En aquella ocasión usted manifestó que recibir ese premio significó tener más confianza en sí mismo.  Este festival, que esta noche le entregará el Premio Luis Buñuel, potencia la labor de los jóvenes directores.  Es muy difícil financiar una película, y es muy difícil pasar del corto al largo… ¿Qué importancia tienen estos certámenes para los directores que están comenzando a realizar cine?

El Festival Internacional de Cine San Sebastián fue un momento muy importante en mi vida porque era mi primera película, mi primer largometraje.  Me hizo mucha ilusión ver la sala llena durante la proyección y más ilusión todavía el coloquio posterior con el público asistente.

La película era, no lo he mencionado, “Recursos humanos”…

Los festivales son esenciales para los jóvenes directores para poder luchar contra la violencia del mercado.  Ya que, hoy en día, es muy difícil llegar con una película un poco singular y convencer a un distribuidor.  La labor de los festivales es esencial para dar a conocer nuestras obras ya que son una plataforma muy importante y, a veces, decisiva para que el film tenga vida.

Además, los festivales son lugares de encuentro donde los jóvenes directores tienen la oportunidad de relacionarse y compartir sus experiencias con otros directores.

Luego le preguntaré expresamente por su colaboración con Leonardo Padura, que acaba de obtener el premio Princesa de Asturias de las Letras, pero sí me interesa que nos explique cómo trabaja usted sus guiones…  Lo importante en el cine son las historias, los géneros dependen de ellas.

En realidad yo tampoco sé cómo ocurre… Siempre trabajo con el mismo guionista que es un gran amigo desde nuestra época de estudiantes.  No puedo explicar cómo es el nacimiento de un guión, simplemente las ideas surgen hablando, a veces escribimos cosas, y poco a poco cuando elegimos los actores y tenemos que empezar a rodar modificamos lo que hemos escrito y entonces queda el guión definitivo.

Para mí el guión no es un objeto fijo, puede modificarse en cualquier momento en función de lo que pasa durante el rodaje y a partir de eso el guión es algo que puede evolucionar.

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Sr. Cantet, me gustaría centrarnos en cuatro películas que yo considero imprescindibles en su filmografía y que me gustan especialmente…

La primera es “Recursos humanos”, película de 1999, su ópera prima.  Con ella nació su calificación como uno de los máximos exponentes del  “nuevo cine social francés”.  En ella usted plantea la actualidad mundial: humillación laboral, desempleo, degradación social.  Es un claro exponente del mejor realismo: rigor narrativo, exposición visual, pocas palabras…

“Recursos humanos” da cuenta de la inhumanidad esencial que acompaña a este tipo de rutinas laborales.

¿El cine que usted realiza, quizá el que también le gusta, tiene que ver con su personalidad?

Sí, por supuesto, mi cine refleja quién soy.  No me siento militante, sino que mis películas preguntan lo que yo mismo me pregunto sobre el mundo en el que vivo.  Las películas me ayudan a reflexionar sobre este mundo y a entenderlo mejor.

“Recursos humanos” es una película rodada en 1999.  He vuelto a verla hace siete días, y la verdad es que produce escalofrío ver que usted, en cierto modo, se anticipó con ese film a la gran crisis económica que estamos viviendo actualmente…

Sí, es una pena, pero la película sigue plenamente de actualidad. Los problemas no han cambiado en veinte años, pero lo que a mí me interesa es cómo lo político influye en la intimidad de cada uno de los protagonistas y de cada uno de nosotros.  La respuesta en todas las épocas es la misma, es decir: la vida en sociedad siempre es difícil y el individuo ha de adaptarse para sobrevivir en una sociedad global.

Vamos a hablar ahora de un film muy bello, “Hacia el sur”.   Rodada en el año 2005, la pude ver por primera vez en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en Zabaltegi. 

Sí… (sonríe)

Usted acostumbra a trabajar con actores que, a veces, ni siquiera son profesionales.  Sin embargo en esta película eligió a tres magníficas actrices, especialmente a la gran Charlotte Rampling, a quien tuve el honor de entrevistar hace dos años en Pamplona cuando ella vino de gira con su obra de teatro dedicada a los poemas de Sylvia Plath. 

Me encantaría que me hablara cómo fue su colaboración con ella, si hubo buen entendimiento, comunicación, feeling

Yo escribí la película pensando en ella.  Eso es muy importante para que luego todo fuera muy bien.  El rodaje con ella fue muy agradable desde el principio hasta el final.  Charlotte no tiene que demostrar nada a nadie.  Es una gran profesional, se implica totalmente y con mucha precisión.  Por ejemplo yo contaba los segundos del silencio porque ella tiene mucha sensibilidad pero también mucha técnica.  Por eso trabajar con ella funciona muy bien.

Cuando yo conocí a Charlotte Rampling me llevé una agradable sorpresa.  Ella suele dar la imagen de ser una persona que proyecta cierta frialdad…  Sin embargo, yo encontré a una mujer que en las distancias cortas es simpática e incluso entrañable…

Sí… (sonríe)  El rodaje fue muy peculiar, estábamos en un pueblecito con hoteles para turistas y ella se movía entre los autobuses de turistas que estaban por todas partes.  Por eso digo que ella no tiene que demostrar nada a nadie.

El personaje que Mrs. Rampling interpreta en su película, se refugia tras una máscara de hipocresía muy refinada, estudiada, utilizando la superioridad como arma avasalladora.  Sin embargo, el vacío y la frustración están presentes en su vida.  La soledad, en las tres mujeres, es la misma.

¿Usted deja que sea el espectador quien juzgue a estos personajes?  A las tres mujeres, y también a los nativos que están con ellas, porque en realidad todos juegan a construirse un artificial paraíso de bienestar y placer.  Todos son víctimas…

Yo quería mostrar que la prostitución también es una relación humana fuerte.  Trata de dos soledades, primero la de las mujeres que han llegado a una edad en las que ya nadie las mira (sobre todo en la sociedad americana) y por otra parte, la de los jóvenes que ven en sus cuerpos la única posibilidad para existir, ya que es lo único que pueden hacer.   Estas dos soledades se ayudan mutuamente, no se trata de hablar de explotación sino de ayuda mutua.  Me interesa mucho que el público vea, como lo ha hecho usted, la realidad que pretendo mostrar en mi película.

Hace un rato, durante la rueda de prensa, cuando le han preguntado qué directores conocía del cine español, me ha gustado mucho que usted mencionara a Víctor Erice.  Su película “Hacia el sur” habla sobre la inútil búsqueda del paraíso perdido, sobre la fragilidad del alma humana, la desorientación vital y la pérdida de perspectiva.

Hay un director español, no sé si usted lo conoce, que se llama Basilio Martín Patino.  Un director con uno de los universos creativos más interesantes de nuestra cinematografía.  Él rodó una película titulada precisamente “Los paraísos perdidos”, en la que una mujer regresa a su país para reencontrar su pasado mientras traduce el Hiperión de Hölderlin.

No… no conozco a este director… ¿qué películas ha rodado más?

“Nueve cartas a Berta”, “Canciones para después de una guerra”, “Queridísimos verdugos”, “Octavia”…   Pienso que es un director que podría interesarle…

Muchas gracias…

Vamos a “La clase”, en realidad el título correcto sería “Entre las paredes” pero se tradujo de otro modo.   

Su film, con el que logró la Palma de Oro en 2008 en Cannes, habla del fracaso del individuo ante el cuerpo social.  Logra captar la vida y bulle entre las paredes de un aula, metáfora de las tensiones de la sociedad francesa y occidental.

Es a la vez una metáfora de la sociedad, como dice usted, pero también muestra la realidad de una escuela.  A mí lo que me interesaba era la forma en que esa escuela, que existe realmente, refleja la sociedad.

¿Prestar atención a lo que sucede en el aula permite hacer un diagnóstico adecuado sobre el presente y el futuro de un país?

Muchas cosas que suceden en esta película siguen de actualidad. Por ejemplo la estigmatización de los jóvenes, en vez de disfrutar de la energía que tienen pues los estigmatizamos.  También hay que pensar que el sistema escolar francés es uno de los sistemas escolares en el mundo en que los alumnos más se aburren.  Hay que motivar a esos jóvenes para que acudan al colegio y que funcione el sistema.

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Me encantaría hablar más de esta película, pero no disponemos de tanto tiempo, de modo que, si le parece bien,  pasamos a su último gran filme: “Regreso a Ítaca”. 

Usted reúne las diferentes lecturas sobre la realidad y los sentimientos que se viven en Cuba y en los exiliados.  ¿Cómo trabajó el guión con Leonardo Padura?

Conocí a Leonardo con motivo del cortometraje “7 días en La Habana”.  Dentro de este marco, le propuse escribir la historia de un cubano exiliado quince años en España que regresa a Cuba.  Juntos nos dimos cuenta que esta historia no se podía contar en tan sólo quince minutos.  Pasó un tiempo y nos pusimos a trabajar la historia para realizar un largometraje.  En París reflexionamos sobre temas, personajes, etc…  Leonardo regresó a La Habana y se puso a escribir el guión.  Quedó muy largo y lo trabajamos mucho para acortarlo hasta comenzar el rodaje.

He observado que en sus películas hay un elemento diferenciador y es que usted confía plenamente en el espectador para que complete la historia que le plantea. La complicidad con su público ¿es algo que usted ha heredado?

No me gustan las películas que explican todo o que guían al público.  Me gusta que la película permita reflexionar, que ofrezca esa posibilidad porque el espectador es capaz de comprender por sí mismo.  Y de ahí que nunca quiero decirlo todo de los personajes y sus contradicciones para que el público haga este esfuerzo de entender al personaje y crear esta complicidad.  Esta complicidad es siempre muy humana.

Sus películas tienen elementos en común, mantienen una coherencia, con personajes idealistas enfrentados con una realidad mucho más dura y fuerte de lo que soñaban, y con unos ideales que, probablemente, acabarán traicionados. 

Yo recuerdo oírle decir en una rueda de prensa que esto obedece a que quizá en su vida privada es algo pesimista…

Como decía Tennessee Williams en “Un tranvía llamado deseo” ¿Nunca “confía en la bondad de los desconocidos”?

Sí, claro… tengo la esperanza de que las cosas pueden mejorar, pueden cambiar…  En mi vida personal tengo mucho optimismo.  Pero en general, sobre todo en Francia donde estamos en un período muy triste, pienso que algo tiene que pasar, no sé qué… pero algo tiene que pasar para que cambie la situación.  En cuanto a mi país veo poca esperanza, pero tengo muchas ganas de esperar ese cambio.

Le imagino al corriente del cambio, del vuelco político que se ha producido recientemente en España.  El partido de “los indignados” como dicen en Francia, ha conseguido muchos votos y han comenzado a gobernar en los Ayuntamientos de grandes ciudades, como Madrid, Barcelona, Zaragoza…

Sí, este tipo de cosas produce esperanza ya que más allá de las ideas de PODEMOS hay una forma de pensar lo político que es apasionante.  Esta idea de que todo el mundo crea lo político.  Es vez de que todo vaya de arriba hacia abajo, lo que está bien es que todo el mundo participe políticamente, que cree esa red.  Esto me gusta mucho y también las ideas de PODEMOS.

Lo que me produce pena es que en Francia, la indignación se manifieste en partidos de la extrema derecha.

¿En qué está trabajando ahora?

Es demasiado pronto para contarlo, pero sí espero hacerlo lo antes posible.

Muchas gracias, Sr. Cantet, por este maravilloso encuentro.

Gracias a usted.

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NOTA:

Las fotografías oficiales de los films de Laurent Cantet son propiedad de las respectivas productoras.

Las fotografías de Laurent Cantet durante su estancia en Huesca, son propiedad y autoría de Yolanda Aguas para CINET FARÖ.

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