A NUESTROS LECTORES, por CineT Farö

Queridos lectores,

Finaliza hoy el tercer año de CineT Farö, nacimos en Marzo del 2013 con el propósito de compartir con todos nuestros lectores (con todos ustedes) nuestro amor por el CINE y el TEATRO.

Nuestra intención era escribir artículos con el único objetivo de informarles y compartir todo aquello que el Cine y el Teatro nos ha enseñando a lo largo de nuestras vidas.  Seguimos con ese deseo y ese propósito.

En este año 2015 que ya termina, hemos tenido el honor y el privilegio de entrevistar a importantes personalidades de estas dos disciplinas artísticas: Carlos Martín Bazán, Lucía Valverde, Susi Sánchez, Ángela Molina, Consuelo Trujillo, Laurent Cantet, Gracia Querejeta, Maribel Verdú, Elisabet Gelabert, Charo López, Pablo Derqui y Constantino Martínez-Ors.

Durante el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, pudimos formular preguntas a grandes nombres de la industria cinematográfica: Javier Cámara, Ricardo Darín, Elena Anaya, Eduard Fernández, Cesc Gay, Emily Watson, Dolores Fonzi, Carmen Maura, Isabelle Carré, Diego Galán, Ellen Page, Pascale Boussièrs…

Y la entrevista más especial para nosotros, la que realizamos también en San Sebastián al gran maestro japonés: Hirokazu Kore-eda.

Este 2015 será recordado por nosotros porque se estrenaron películas que nos han gustado especialmente: La novia de Paula Ortiz, 45 Años de Andrew High, Nadie quiere la noche de Isabel Coixet y Viaje a Sils María de Olivier Assayas.

Y en cuanto a las interpretaciones, destacamos (son las que están, pero hay más que no nombramos):

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Consuelo Trujillo, por tres trabajos deslumbrantes: Cine: La Novia, Teatro: Medea y Cuando deje de llover.

Luisa Gavasa por La Novia.

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Charlotte Rampling, por 45 Años

Michael Fassbender, por Macbeth.

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Juliette Binoche, por “Viaje a Sils María” y “Nadie quiere la noche”

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CARME ELIAS, por dos trabajos en Teatro: “Purga” y “Al Galope”.  Son dos extraordinarias interpretaciones: “Purga” con dirección de Ramón Simó (que representó en Abril en el TNC-Teatre Nacional de Catalunya), y “Al Galope” en su versión en castellano en el Teatro Español de Madrid (Del 15 octubre al 6 de diciembre).  Sólo iba a ser un mes y, debido al gran éxito obtenido, hubo prórroga de otro mes.

El personaje que interpretó en “Purga”, Allida (mayor) es uno de sus cinco mejores trabajos en teatro a lo largo de toda su carrera profesional.  Su interpretación de Diana Vreeland en “Al Galope” es un recital interpretativo sólo al alcance de muy pocas actricesEsperamos que en el 2016 lleguen los reconocimientos (en forma de premios) a estas dos grandes interpretaciones.

Lamentablemente, al hacer balance del año, debemos mencionar a los que se han ido. Por este motivo, dedicamos este último artículo del año 2015 a los que nos adelantaron en el “último viaje”: Anita Ekberg, Amparo Baró, Leonard Nimoy, Pedro Reyes, Manoel de Oliveira, Vicente Aranda, Christopher Lee, Laura Antonelli, Marujita Díaz, Omar Sharif, José Sazatornil “Saza”, Lina Morgan, Wes Craven, Ana Diosdado, Maureen O’Hara, María del Puy…

GRACIAS por los buenos momentos que nos habéis hecho vivir con vuestro trabajo.  ¡Hasta siempre¡

¡FELIZ AÑO 2016¡, y que esté lleno de CINE y TEATRO.

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NOTA:  

Las fotografías oficiales de las películas, son propiedad de sus autores y productoras.

Las fotografías insertadas en este artículo (con nuestro logo)  son propiedad de CINET FARÖ.

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45 AÑOS (Dir. Andrew Haigh), por Yolanda Aguas

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Charlotte Rampling, favorita para el Oscar como mejor actriz, y Tom Courtenay como su marido, son los protagonistas de esta película que cala hondo de todas aquellas personas que han sido capaces de amar en algún momento de su vida.

Son un matrimonio que lleva casi cincuenta años casados y ven peligrar su relación cuando resucita, casi literalmente, un antiguo amor de juventud del marido. Magnífico filme sobre los secretos más ocultos del alma y las decepciones insalvables que nos va a dar la vida, en el que su director, Andrew Haigh, quiere reflexionar sobre la soledad y la necesidad de superarla.

En el momento en que se disponen a celebrar su aniversario encuentran en un glaciar suizo el cadáver de un antiguo amor de juventud del marido. De repente, ese recuerdo sepultado, lo remueve todo. La relación de esa pareja comienza a tambalearse, cada uno de ellos, de forma silenciosa, comienza a vivir su personal calvario.  Para él, es la idealización de un antiguo amor perdido.  Para ella, la sospecha de que su marido le ha ocultado algo demasiado importante, la llegada de los celos, de las dudas…

Él rememora toda una época en la que el joven hombre de izquierdas que fue, época de mayor idealismo, y se contempla a sí mismo en la actualidad cuando ya ha perdido el deseo de cambiar las cosas y sufre al ver el reflejo de la persona en que se ha convertido. Aquellos ideales de su juventud se han quedado por el camino y “el regreso” de la persona que compartía esos ideales le produce una profunda turbación.

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Ella sufre celos y en cierto modo se ve atacada en su ego, porque  puede costar ser generosos a la hora de amar y entender que podemos no haber sido los únicos.
La generosidad es muy importante en una relación. Nos cuesta entender que las personas que queremos han tenido una vida previa y que son tan complicadas y caóticas como lo podemos ser nosotros.  Se ocultan cosas a las parejas en un intento de protegerlas.  El director nos muestra con un puñado de escenas cotidianas, interrumpidas ocasionalmente por momentos de desesperanza o de enfrentamiento, cómo pueden coexistir dos personas que no tenían todo tan bien atado como pensaban. Es un misterio, dentro de una relación de varias décadas, si verdaderamente llegamos a conocer bien a la persona que está a nuestro lado.  Esa es la trama de 45 Años, un hombre y una mujer tratando de comprender cuánto se conocen entre sí y a ellos mismos.

La aparición de ese antiguo amor de él, los obliga a enfrentarse a muchas preguntas que hace tiempo que no se hacen como matrimonio. Es el momento en el que realmente se hacen la pregunta de si han sido felices y cuál ha sido el sentido de su relación.
Para el personaje que interpreta magistralmente Charlotte Rampling (¡que le den el Óscar¡ por favor…), su matrimonio ha sido lo más importante de su vida. Cuando eso se pone en cuestión se tiene que preguntar qué es lo que la define a ella como persona. Tiene que ver con su identidad,  y por ese motivo el descubrimiento que realiza sobre su matrimonio y sobre sí misma es tan violento para ella (inolvidable plano final de la película).

Con dos actores monumentales, ambos premiados en Berlín donde se presentó la película, Andrew Haigh ha construido un drama bastante sugerente y de gran fuerza. La actuación de Tom Courtenay es magnífica, pero es de justicia indicar que sobresale la de Charlotte Rampling, en el papel de una mujer que acumula toda una serie de sentimientos contrapuestos y que ella sabe expresar con la naturalidad adquirida a lo largo de su brillante carrera.

Es una de las mejores interpretaciones femeninas de los últimos años. Su rostro es toda una exposición de matices y de sentimientos.  De forma progresiva, sin excesos dramáticos, contemplamos el deterioro interior de una mujer.

Una historia cotidiana, que se va haciendo muy grande conforme va pasando el metraje.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

LA NOVIA (Dir. Paula Ortiz), por Yolanda Aguas

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Fue en junio de 2013, en el marco del Festival Internacional de Cine de Huesca, cuando asistí a la presentación del rodaje de la adaptación de “Bodas de sangre” de Federico García Lorca.  Fue un agradable encuentro con la directora, productores y algunos de los componentes del extenso elenco de actores que iban a trabajar en ella.

En aquel momento, y aunque fue algo muy breve, le pregunté a Paula Ortiz y a los productores si la familia de Lorca les había puesto alguna dificultad para el rodaje.  Me respondieron que no.  Un año más tarde, en noviembre de 2014 y dentro del marco del Festival de Cine de Zaragoza, ya finalizado el rodaje, pude conversar con Paula Ortiz porque quería conocer con detalle las dificultades que había tenido en un rodaje que fue muy complejo.  Paula reconoció que era cierto y que la película salió adelante por la implicación y el empuje de todos y cada uno de los que formaron parte de la misma.

En septiembre de 2015, y durante la pasada edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, asistí a la proyección de prensa, que se celebró el miércoles 23, y también a la primera proyección con público que se celebró el sábado 26 en la sede cultural de Tabakalera.  Antes, por la mañana, estuve presente en el photocall de la película en los cubos del Kursaal.

Como pueden comprobar por todo lo que les acabo de explicar, he seguido esta película de principio a fin,  y justo ahora ha llegado a las salas de cine de toda España.  En cierto modo, casi me siento implicada con la misma, en mi función de crítica cinematográfica y teatral – desde luego – pero con un poco más de relación que con otras obras de teatro y/o películas.

Dicho esto, intentaré ser objetiva en mi valoración de la película de Paula Ortiz.

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No era fácil la tarea de llevar al cine una nueva versión de “Bodas de sangre” tras la película que rodó el maestro Carlos Saura con Antonio Gades y Cristina Hoyos.  Imagino que Ortiz era consciente que las comparaciones iban a producirse inevitablemente.  Sin embargo, el trabajo que ha realizado la directora aragonesa se centra en el texto (irresistible y hermoso) de Lorca y en la fuerza de la imagen.  Paula Ortiz respeta el texto y lo hace más grande con el poder de su mirada y la complicidad de sus actores.

Paula Ortiz ha contado con grandes actores que dicen sus textos (prosa y verso) con una perfección que emociona: Luisa Gavasa, Consuelo Trujillo, Carlos Álvarez-Novoa y María Alfonsa Rosso están perfectos en sus trabajos.  Los actores protagonistas de la película: Inma Cuesta, Asier Etxeandía y Alex García, intentan estar a la altura de los mal llamados “secundarios”, pero el listón que éstos ponen está demasiado alto para que puedan lograrlo.  Tienen, eso sí, una enorme voluntad de hacerlo bien que se ha visto reconocida en las nominaciones a los premios Goya.

El trabajo técnico es maravilloso, merecen todos los premios: sonido,  fotografía de Migue Amoedo (el Goya debe ser para ellos), diseño de producción de Jesús Bosque y una banda sonora, compuesta por el japonés Shigeru Umebayashi que es ideal para envolver la atmósfera tan fascinante que Paula Ortiz ha sabido crear en su película.

“La Novia” es un recorrido de profundas sensaciones para el espectador, que no puede escapar a una sugestión visual de imágenes poderosas y de palabras que enamoran.  Federico García Lorca sabía describir como nadie la naturaleza humana, y Paula Ortiz ha sabido plasmarlo muy bien en “La Novia”.  La película se ha rodado en escenarios naturales de la Capadocia turca y en lugares de la geografía aragonesa: Huesca (alberca de Loreto), y El Temple (Huesca)…

Los que amamos el teatro sabemos que la madre de “Bodas de sangre” es el personaje central de la obra.  Paula Ortiz, sin embargo, ha querido dar mayor protagonismo a la novia, y como autora del guión lo ha configurado para mayor gloria de ese personaje.  Lo respetamos, suyo es el guión y suya la película.

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Es la historia de una organización de una boda acordada por dos familias para unir sus patrimonios, pero la novia está indecisa porque ella siempre ha amado a Leonardo, con quien no pudo casarse y que ahora es el marido de su prima. Dos hombres, una mujer, un amor, un deseo más fuerte que la ley y que la naturaleza salvaje del mundo que les rodea. Leonardo, El Novio y La Novia son un triángulo inseparable desde niños, pero Leonardo y La Novia tienen un hilo invisible, feroz, imposible de romper… Pasan los años y ella, angustiada e infeliz, se prepara para su boda con el Novio en medio del desierto blanco, de tierras salinas y yermas, donde vive con su padre. El día anterior a la ceremonia, a su puerta llama una Mendiga anciana que le ofrece un regalo y un consejo: “No te cases si no le amas”, mientras le da dos puñales de cristal. Un escalofrío recorre el alma y el cuerpo de la Novia.  La tensión irá en aumento hasta que se desencadene la tragedia.

Paula Ortiz plasma la verdadera esencia de la historia y se apoya también en las nanas (¡qué escalofrío y qué emoción al escuchar cantar a Carmen París¡), y en ese homenaje universal a Lorca en la composición musical de Leonard Cohen…  “Todas las historias vuelven a los centros esenciales de la naturaleza humana y de nuestras contradicciones, y Lorca lo hace de una manera tan luminosa que es inevitable volver a ella”.

En mi intervención durante el coloquio en Tabakalera dije que estábamos ante una película importante, en el plano técnico y en el plano interpretativo.  Lo mantengo.  No sé qué recorrido tendrá la película a partir de su estreno, el 11 de diciembre, pero sí tengo la certeza que “La Novia” no dejará indiferente a nadie.

Vayan a verla porque emociona y conmociona a partes iguales: “la belleza no es simplemente una cuestión superficial de hermosura, sino una experiencia ética y moral dentro de la película”.

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MI CRONICA DURANTE EL FESTIVAL I. DE CINE DE SAN SEBASTIÁN:

El pase de La Novia, película que adapta Bodas de Sangre, de Federico García Lorca, en el Festival de San Sebastián ha sido sorprendente.  Sorprendente porque la película ha maravillado a casi toda la sala. Las críticas han sido tremendamente positivas en casi todos los casos.

Me parece que La Novia es una película importante.  Es un poema visual, con un guión ajustado a la obra teatral que adapta – aunque dando mayor protagonismo al personaje de La Novia – . Quienes amamos la obra completa de Federico García Lorca, aceptaremos esta película.

La película posee imágenes de gran impacto, bellas y contundentes. Es una película muy arriesgada, ahí hay que destacar la valentía de su directora Paula Ortiz.

Dejo para el final la valoración de las interpretaciones.  Correctos los tres actores protagonistas: Alex García, Asier Etxeandía e Inma Cuesta, que están arropados por un amplio grupo de actores que, aunque con papeles muy cortos, realizan su trabajo con gran solvencia.

Destaco la genialidad de tres interpretaciones: Cárlos Álvarez-Novoa, Consuelo Trujillo y Luisa Gavasa.  Los tres dan una clase magistral de interpretación.

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NOTAS:  

Las fotografías oficiales y del rodaje de “LA NOVIA”, son propiedad de la productora.

El resto de fotografías son propiedad y autoría de YOLANDA AGUAS para CINET FARÖ.

CÉSAR Y CLEOPATRA (Aut. Emilio Hernández), por Yolanda Aguas

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Al final de este artículo, podrán leer la “historia oficial” de Cleopatra. Emilio Hernández y Magüi Mira, han revisado esta fascinante historia universal y nos la presentan en el año 2015.  Es el reencuentro de Julio César y Cleopatra de un tiempo histórico, con los personajes inmortales que son hoy, dos mil años después, vuelven la vista atrás y se asombran indignados de la imagen que los historiadores (hombres) han dejado para la posteridad.

Emilio Hernández, el autor, presenta a los amantes y gobernantes, César Cleopatra, que se reencuentran este mismo año (2015) evocando su juventud desde la eternidad. Miran hacia atrás, recuerdan experiencias vividas tras casi 2000 años de su historia.  Analiza muchas facetas de su relación, el texto unas veces viaja al pasado y otras se detiene en el presente, con momentos divertidos cuando hace referencia a los avances tecnológicos de la actualidad.  Impagables diálogos cuando Cleopatra (encantadora Ángela Molina) habla de su tableta y se hace un selfie con Julio César (brillante, como siempre, Emilio Gutiérrez Caba). Sus diálogos “tienen mucho que ver con lo que está pasando ahora, para ellos resulta monstruoso el mundo con el que se encuentran dos mil años después y no dejan de sorprenderse”.

La obra es una propuesta muy interesante de reflexión sobre la erótica del poder o el poder de la erótica. El planteamiento escénico, con la duplicación de la pareja en etapas de madurez y de juventud da un ritmo muy adecuado a la función.

Magüi Mira, siempre interesante en su faceta como directora escénica, combina compleja y originalmente esas relaciones dominadas por la pasión. Resalta virtudes y defectos, aciertos y grandes errores, que confirman una sorprendente paradoja y reflexión en el plano intelectual.

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Me interesa especialmente cuando Cleopatra (Ángela Molina) le explica a Cleopatra joven (Lucía Jiménez) que nunca habría podido vestir así ni gobernar Egipto en el tiempo actual.  Ya lo dijo Magüi Mira cuando presentaron la obra en Mérida: “Cleopatra fue una mujer culta, instruida en las artes y las ciencias, que hablaba 9 idiomas a los 20 años, preparadísima para gobernar, y fíjate dónde está hoy Egipto. Ahora las mujeres libramos una intifada silenciosa hasta recuperar poco a poco nuestro lugar en el mundo, pero Cleopatra demuestra que en un pasado lejano, en algunos lugares como el Egipto antiguo, la situación de la mujer fue infinitamente mejor de cómo fue en los siglos posteriores”.

Sin tomar referencias de la obra de George Bernard Shaw, “César y Cleopatra”, que se estrenó en 1899, sí han tenido cierta influencia de la ópera “Julio César en Egipto” de Häendel.

Los intérpretes: Angela Molina (Cleopatra ), Emilio Gutiérrez Caba (César ), Lucía Jiménez (Cleopatra joven ) y Marcial Alvarez (César joven ) tienen sus momentos, no siempre de igual intensidad dramática.

Lucía Jiménez destaca en sus coreografías, ciertamente logradas (no son fáciles), y ofrece algunos instantes muy compenetrados con su compañero Marcial Álvarez.  El César joven no terminó de atraparme, quizá porque lo encontré excesivamente forzado en su interpretación (como en la escena de su muerte).

Mención aparte merecen los dos actores más veteranos: Ángela Molina se muestra deliciosa en toda su actuación, dotando a su Cleopatra de la eterna seducción de la mujer.  Emilio Gutiérrez Caba, ¿qué podemos decir de este magistral actor?, potente en sus diálogos y muy seguro, dando otra clase de magisterio escénico.

Agradable velada de teatro, en la que por un momento creímos estar a orillas del río Nilo.

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NOTAS:

Las fotografías oficiales de la obra CÉSAR Y CLEOPATRA son autoría del maestro DAVID RUANO.

Las fotografías que figuran al final del artículo, son autoría y propiedad de YOLANDA AGUAS para CINET FARÖ.

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HISTORIA OFICIAL:

(Cleopatra VII; Alejandría, 69 – 30 a. C.) Última reina de Egipto, perteneciente a la dinastía de los Lágidas o Ptolomeos. Hija de Ptolomeo XII, fue casada con su propio hermano Ptolomeo XIII, con quien heredó el trono en el año 51 a. C. Pronto estallaron los conflictos entre los dos hermanos y esposos, que llevaron al destronamiento de Cleopatra. Sin embargo, su suerte cambió al llegar hasta Egipto las luchas civiles de Roma: persiguiendo a su enemigo Pompeyo, Julio César fue a Egipto y tomó partido por Cleopatra en el conflicto con su hermano. Durante la llamada «Guerra Alejandrina» (48-47 a. C.) murieron tanto Pompeyo como Ptolomeo XIII y tuvo lugar el incendio de la legendaria Biblioteca de Alejandría, que se perdió para siempre.

Cleopatra fue repuesta en el trono por Julio César, que se había convertido en su amante (46 a. C.); y contrajo matrimonio de nuevo con su otro hermano, Ptolomeo XIV, a quien manejó a su antojo. Cleopatra trató de utilizar su influencia sobre César para restablecer la hegemonía de Egipto en el Mediterráneo oriental como aliada de Roma; el nacimiento de un hijo de ambos (Ptolomeo XV o Cesarión) parecía reforzar esa posibilidad. Tras el asesinato de Julio César en el 44 a. C., Cleopatra intentó repetir la maniobra seduciendo a su inmediato sucesor, el cónsul Marco Antonio, que por aquel entonces luchaba con Octavio Augusto por el poder (36 a. C.). Cleopatra y Antonio impusieron su fuerza en Oriente creando un nuevo reino helenístico capaz de conquistar Armenia en el 34.

Entonces estalló la «Guerra Ptolemaica» (32-30 a. C.), por la que Augusto llevó hasta Egipto su lucha contra Antonio. El enfrentamiento definitivo tuvo lugar en la batalla naval de Actium (31), en la que la flota de Antonio fue derrotada fácilmente al abandonarle los egipcios. Marco Antonio consiguió huir y refugiarse con Cleopatra en Alejandría; cuando las tropas de Octavio Augusto tomaron la ciudad, Antonio se suicidó. Cleopatra intentaría aún, por tercera vez, seducir al guerrero romano -en esta ocasión, Octavio Augusto- para salvar la vida y el trono; pero Augusto se mostró insensible a sus encantos y decidió llevarla a Roma como botín de guerra. Ante tal perspectiva, Cleopatra se suicidó por el procedimiento ritual egipcio de hacerse morder por un áspid. Augusto aprovechó la circunstancia para asesinar también a su hijo Cesarión, extinguiendo así la dinastía ptolemaica y anexionando Egipto al Imperio Romano.

Premios GOYA 2015 (Nominaciones), por Yolanda Aguas

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Comienza la carrera a nuestros premios de cine más importantes: GOYA 2016.

La novia y Nadie quiere la noche, favoritas para los Goya 2016.

La película de Paula Ortiz (La Novia) obtiene 12 candidaturas y la de Isabel Coixet (Nadie quiere la noche) 9.  Dos excelentes directoras de cine, dos mujeres…  y eso nos hace muy felices.

 El desconocido y Un día perfecto competirán por 8 premios

La novia, de Paula Ortiz, es la gran favorita para la 30.ª edición de los Premios Goya del cine español. Basada en Bodas de sangre, de Federico García Lorca, ha obtenido 12 nominaciones incluyendo las más importantes: mejor película, mejor dirección y mejores actor y actriz protagonistas. Le siguen Nadie quiere la noche, de Isabel Coixet, con 9 nominaciones; y con 8, El desconocido, de Dani de la Torre, y Un día perfecto, de Fernando León de Aranoa.

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Los nominados a los 28 premios, a los que hay que sumar el Goya de Honor a Mariano Ozores, han sido anunciados este lunes, 14 de diciembre, por los actores Asier Etxeandía y Emma Suárez. Etxeandía, protagonista masculino de La novia y visiblemente nervioso durante todo el acto, apenas ha podido contener su alegría cuando Suárez ha pronunciado su nombre en la categoría de mejor actor. “Me tiembla todo, me va a dar una embolia”, ha bromeado entre las risas de los asistentes.

La gala de entrega de premios se celebrará el 6 de febrero y será presentada por el humorista y actor Dani Rovira por segundo año consecutivo.

Daniel Guzmán, conocido principalmente por su interpretación en la serie de televisión Aquí no hay quien viva, se ha estrenado este año como director con la película autobiográfica A cambio de nada, que ha sorprendido con 6 nominaciones, las mismas que ha obtenido Truman, de Cesc GayPalmeras en la nieve, la adaptación de la novela de Luz Gabás dirigida por Fernando González Molina, ha obtenido cinco candidaturas; y la comedia Mi gran noche, de Álex de la Iglesia, cuatro.

Otra actriz que se ha pasado a la dirección, Leticia Dolera, ha obtenido tres nominaciones con Requisitos para ser una persona normal, igual que BEl rey de La HabanaMama y Techo y comida.

En la categoría de mejor película, han sido nominadas A cambio de nada, La novia, Nadie quiere la noche, Truman y Un día perfecto. En mejor dirección, Paula Ortiz, por La novia; Isabel Coixet, por Nadie quiere la noche; Cesc Gay, por Truman; y Fernando León de Aranoa, por Un día perfecto.

En la categoría mejor actor protagonista, además de Etxeandía, han sido nominados Pedro Casablanc, por B; Luis Tosar, por El desconocido; y Ricardo Darín, por Truman. En la de mejor actriz, las candidatas son Inma Cuesta, por La novia; Penélope Cruz, por Mama; Juliette Binoche, por Nadie quiere la noche; y Natalia de Molina por Techo y comida.

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A continuación, la lista completa de candidatos a los Goya 2016.

Mejor película
A cambio de nada
La novia
Nadie quiere la noche
Truman
Un día perfecto

Mejor dirección
Paula Ortiz, por La novia
Isabel Coixet, por Nadie quiere la noche
Cesc Gay, por Truman
Fernando León de Aranoa, por Un día perfecto

Mejor dirección novel
Daniel Guzmán, por A cambio de nada
Dani de la Torre, por El desconocido
Leticia Dolera, por Requisitos para ser una persona normal
Juan Miguel del Castillo, por Techo y comida

Mejor actriz protagonista
Inma Cuesta, por La novia
Penélope Cruz, por Ma ma
Juliette Binoche, por Nadie quiere la noche
Natalia de Molina, por Techo y Comida

Mejor actor protagonista
Pedro Casablanc, por B
Luis Tosar, por El desconocido
Asier Etxeandía, por La novia
Ricardo Darín, por Truman

Mejor actriz de reparto
Elvira Mínguez, por El desconocido
Marian Álvarez, por Felices 140
Nora Navas, por Felices 140
Luisa Gavasa, por La novia

Mejor actor de reparto
Felipe García, por A cambio de nada
Manolo Solo, por B
Javier Cámara, por Truman
Tim Robbins, por Un día perfecto

Mejor actriz revelación
Antonia Guzman, por A cambio de nada
Iraia Elías, por Amama
Yordanka Ariosa, por El rey de La Habana
Irene Escolar, por Un otoño sin Berlín

Mejor actor revelación
Miguel Herranz, por A cambio de nada
Fernando Colomo, por Isla bonita
Álex García, por La novia
Manuel Burque, por Requisitos para ser una persona normal

Mejor guión original
A cambio de nada
El desconocido
Negociador
Truman

Mejor guión adaptado
B
El rey de La Habana
La novia
Un día perfecto

Mejor película de animación
Atrapa la bandera
Meñique
Noche de paz
Yoko eta lagunak

Mejor película documental
Chicas nuevas 24 horas
I’m your father
Sueños de sal
The propaganda game

Mejor película europea
Camino a la escuela
Leviathan
Macbeth
Mustang

Mejor película iberoamericana
El clan
La Once
Magallanes
Vestido de novia

Mejor dirección de fotografía
El rey de La Habana
La novia
Nadie quiere la noche
Un día perfecto

Mejor dirección de producción
El desconocido
Nadie quiere la noche
Palmeras en la nieve
Un día perfecto

Mejor música original
El teatro del más allá
La novia
Ma ma
Nadie quiere la noche

Mejor canción original
El país del miedo
Matar el tiempo
Palmeras en la nieve
Techo y comida

Mejor montaje
El desconocido
Requisitos para ser una persona normal
Truman
Un día perfecto

Mejor sonido
Anacleto, agente secreto
El desconocido
La novia
Mi gran noche

Mejor dirección artística
La novia
Mi gran noche
Nadie quiere la noche
Palmeras en la nieve

Mejor diseño de vestuario
Mi gran noche
Nadie quiere la noche
Palmeras en la nieve
Un día perfecto

Mejor maquillaje y peluquería
La novia
Ma ma
Nadie quiere la noche
Palmeras en la nieve

Mejores efectos especiales
Anacleto, agente secreto
El desconocido
Mi gran noche
Tiempo sin aire

Mejor cortometraje de ficción
Cordelias
El corredor
El trueno rojo
Inside the box
Os meninos do rio

Mejor cortometraje documental
Hijos de la tierra
Regreso a la Alcarria
Ventanas
Viento de atunes

Mejor cortometraje de animación
Alike
Honorio
La noche del océano
Víctimas de Guernica

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HEDDA GABLER (Aut. Henrik Ibsen), por Yolanda Aguas

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Es una de mis obras de teatro preferidas, consecuencia de aquella labor educativa que tenía Televisión Española con sus dramáticos en la década de los 70’s y 80’s.  Era noviembre de 1975 cuando descubrí este texto maravilloso de Ibsen, en un Estudio 1 dirigido por Josefina Molina e interpretado por María del Puy (Hedda Gabler), Enric Arredondo (Tessman), Mary Delgado (Julie), Carmen Luján (Berta), Eusebio Poncela (Eller) y Antonio Canal (Brack).

Inolvidable Estudio 1 que, siendo una niña, me permitió conocer a María del Puy (recientemente fallecida y a quien desde estas líneas quiero rendir homenaje.  Muchos años después tuve la oportunidad de entrevistarla en su domicilio de Puerta de Hierro en Madrid).  También descubrí a un joven actor, Eusebio Poncela, que con los años se convertiría en uno de mis actores preferidos.

En mayo de 2005 tuve el privilegio de ver a la gran Isabelle Huppert interpretando Hedda Gabler en el Teatre Lliure de Montjuic.  Una de esas noches de teatro que jamás podré olvidar. Grandes actrices han interpretado a una de las grandes heroínas de Ibsen: Ingrid Bergman, Maggie Smith, Cate Blanchett, Diana Rigg, Fiona Shaw… 

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Ayer tuve la oportunidad de ver el montaje dirigido por Eduardo Vasco con la versión que ha realizado Yolanda Pallín del texto de Ibsen, en el que ha eliminado la presencia de Berta, uno de los personajes presentes en la obra original.

El reparto está encabezado por Cayetana Guillén Cuervo. La acompañan excelentes y solventes actores: Ernesto Arias es Jorge Tesman, el marido de HeddaJosé Luis AlcobendasEilert, el hombre del que estuvo enamorada; Jacobo Dicenta, el juez  BrackVerónika Moral, la colaboradora de Eilert; y Charo Amador, la tía JuliaTodos ellos se mueven por encima del montaje que firma Eduardo Vasco.  Me encantó su anterior trabajo en la dirección: El malentendido de A. Camus, pero aquí no llega a convencerme.  Me gustaría decir lo contrario, sinceramente, pero no puedo.  No llegó a emocionarme esta puesta en escena, a ratos excesivamente fría.  La escenografía tampoco ayudaba, pienso que había “demasiada oscuridad” que por otra parte ya estaba suficientemente presente en escena con el personaje de Hedda.

Como decía Lou Andreas-Salomé en su inolvidable ensayo sobre la obra: todo lo frivoliza ante nuestros ojos, el espíritu de seriedad de su alma constituye el punto de partida del desarrollo trágico. Su horror, el miedo al devenir vital y la mirada que lanza al oscuro vacío, le devuelven la imagen de la pura negación. No percibimos casi ninguno de esos pensamientos mudos que la sitúan constantemente al borde de la desesperación, solamente, de vez en cuando, un apretón de manos, una mirada colérica, que quiebra la frialdad impasible de su comportamiento. El humor de ese siniestro espíritu de la seriedad la cerca siempre, como el otoño cerca la casa y desliza sus hojas amarillas por las ventanas. Su alegría forzada parece artificial y marchita, como los ricos ramos de flores que pasan de mesa en mesa – «Tengo la impresión de oler la lavanda y las rosas secas en todas las habitaciones. Produce una impresión cadavérica. Recuerda a las flores de un baile… el día después» – “.

Eduardo Vasco, Yolanda Pallín, Cayetana Guillén Cuervo… equipo que me deslumbró con “El Malentendido” de Camus, pero que no ha logrado alcanzar esa cima que la obra de Ibsen merecía y ¡cómo lo siento¡

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NOTA:  Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

CARLOS MARTÍN BAZÁN (Entrevista), por Yolanda Aguas

“Primero fue  nuestro “teatro  revolucionario” con el colectivo AKRATEA  ANEMOSA, eran los años 80  y tenía  los ojos abiertos como platos. Cerré los ojos y me vi haciendo las maletas, marchaba  un año a Italia, allí creamos la compañía CALÍGULA PRODUCCIONES Cuando abrí los ojos habían pasado diez años en aquel país. De vuelta a casa formamos TEATRO DEL TEMPLE. Han pasado veinte años, desde hace dos gestionamos un teatro,  TEATRO DE LAS ESQUINAS   ¿Qué pasará si pestañeo?…”

Estas son las palabras con las que el director escénico, Carlos Martín Bazán, da la bienvenida a su magnífica página web (recomendamos que la visiten).  Aragonés y director de teatro internacional, siempre en la búsqueda de nuevas propuestas teatrales y artísticas.  Me fascinó su montaje del “Ricardo III” con el desaparecido CDA (Centro Dramático Aragonés). 

La entrevista que leerán a continuación se desarrolló en el Teatro de las Esquinas de Zaragoza,  una hora antes de la representación de su último trabajo en la dirección: “Nathalie X”

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Un director que me apasiona: Krystian Lupa, dijo Desde hace algún tiempo busco textos que traten del grupo, del lenguaje específico que se desarrolla dentro de él. Pienso que el fenómeno del grupo es un enigma interesante para nosotros en estos momentos. Cada grupo es una forma hermética que crea su propia realidad”. 

Esa es su concepción actual del teatro. Carlos ¿cuál es la tuya?

¡Qué interesante¡  Sí, esto yo también lo viví de una manera muy intensa y, además, en tres ocasiones.  En los 80’s con el colectivo Akratea Anemosa, después en Italia cuando marché allí con la Escuela Paolo Grassi, que fue como un gran taller de trabajo continuo y con la compañía Calígula Producciones que fundé allí y por último con El Temple.

Han sido como tres períodos  donde esto es completamente verdad.  El trabajo con el colectivo, cuando ya conoces las ideas de todos, me gusta mucho cómo se desarrolla todo.  Esto sigue siendo así, pero ahora me siento un poco más lobo solitario, no sé por qué…   Las circunstancias te van llevando hacia aquí o hacía allá y a ver  hacia dónde me lleva esta nueva etapa.  Están los tiempos complicados para consolidar las cosas, pero siempre somos muy de inventar colectivos.  Espero que alguna otra realidad nos está esperando.

Una de las principales tareas de un director de teatro es estudiar muy bien las obras.  Analizarlas profundamente, descubrir cada capa del texto para luego poder filtrar o no todo aquello que ha descubierto de la intención primaria del autor.  ¿Es ésa la parte más compleja para ti o la más bonita de hacer o no?

La verdad es que empatizo rápido con los autores.  Creo que es algo a lo que siempre me he acostumbrado y me gusta mucho ir a la esencia, al corazón de lo que han escrito.  Quiero saber por qué lo ha escrito y entiendo un poco hacía donde lleva su idea original.  Además, me gusta mucho rodearme de dramaturgos e incluso trabajar con los propios autores con los cuales, en general, no he tenido nunca problemas si están en todo el proceso de trabajo.  Es verdad que el director puede irse por caminos que lo alejan del texto.  Otra cosa es que tú quieras alejarte de esa concepción porque quieres utilizar eso como pretexto para hacer otra cosa.  Yo empatizo rápido y en cuanto hago las lecturas me suele venir pronto el imaginario de la escena.

Hay actores que van a los ensayos con sus ideas, con su mundo interior y exterior trabajado. ¿Agradeces trabajar con actores así o prefieres partir de cero con todo lo que ello conlleva?

Yo creo que las dos fórmulas están bien.  Curiosamente, tal vez es mejor que no lo traigan muy preparado.  Por ejemplo, en estos últimos procesos que hemos ido haciendo, a mí me gusta mucho cómo todos hemos ido descubriendo el texto al mismo tiempo.  El trabajo ya sabes dónde acaba porque ya lo has leído y lo sabes, pero dejar que ocurran cosas es muy interesante.

Es muy creativo también dejar que se suelten con el texto, que inventen cosas y ver cuando hay problemas en según qué zonas recurrir también al posible trabajo de improvisación, de creación, de trabajo sobre la memoria, etc, etc, que luego a los actores y actrices les ayuda mucho tener ahí un banco de emociones que ya han trabajado.

En 2012, llega la obra Transición, un texto de Alfonso Plou y Julio Salvatierra que se desarrolla entre platós de televisión y un geriátrico. Como dijo el maestro Javier Villán de vuestro trabajo: “Expertos en la superposición de tiempos, en el manejo de espacios y en el juego entre realidad y ficción”

Por este trabajo, estáis propuestos nada más y nada menos que para el Valle Inclán de Teatro en el año 2014. En esa octava edición el resto de los doce finalistas fueron el director Ernesto Caballero por ‘Montenegro’; el actor Sergi López por ’30/40 Livingstone’; la actriz Celia Freijeiro por ‘Los Cenci’; la actriz Terele Pávez por ‘El cojo de Inishmaan’; la directora Magüi Mira por ‘Kathie y el hipopótamo’; el actor-cantante Asier Etxeandia por ‘El intérprete’ y la actriz María Hervás por ‘Confesiones a Alá’.

Finalmente fue Carlos Hipólito, por El Crédito, quien se llevó el galardón.  ¿Qué supuso ese reconocimiento para ti? Y como curiosidad ¿sabes quién te propuso al premio?

No, no lo sé…, supongo que pudo ser Luis María Ansón porque nosotros fuimos seleccionados como mejor espectáculo teatral por El Mundo, por eso intuyo que pudo ser él, pero no lo sé seguro porque no lo pregunté… (sonríe).

La experiencia de vivir esa cena de Gala fue divertida.  He tenido la oportunidad de asistir en dos ocasiones y es como una especie de cena romana…

Donde poco a poco os van eliminando hasta que sólo queda uno… (reímos)

Y sabes que serás eliminado pronto porque es muy difícil ganarlo, con lo cual vas a disfrutar de esa noche y a celebrar y agradecer estar allí porque es muy importante ese reconocimiento a tu trabajo.

Es cierto lo que dice Villán en su crítica sobre la superposición de tiempos y el manejo de espacios o el juego entre realidad y ficción.  Estamos muy entrenados en esto… yo recuerdo espectáculos como “Buñuel, Lorca y Dalí” o “Picasso adora la Mar” y otros varios que sí, es cierto que hay mucha superposición de planos, incluso muchos saltos de eje y de tiempo, y de mezcla de lo real y lo surreal.  Lo hemos trabajado mucho, por lo tanto es un terreno de trabajo en el que yo estoy muy cómodo, en ese tipo de caos ordenado.

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Has dirigido a grandes actores: Ana María Vidal, Enriqueta Carballeira, José Luis Pellicena, Sancho Gracia, Arturo López, nuestra gran Luisa Gavasa…

¿Te has encontrado con actores que van de estrellas? Ese tipo de personas que pueden estropear funciones con su comportamiento… ¿Trabajas esas situaciones con paciencia o tratando de imponer el sentido común?

En general me adapto mucho a las cosas, pero si hace falta tengo también carácter y suelo llevar el trabajo muy preparado.  Es difícil que surja conflicto.  Cuando pasan esas cosas es porque el actor tiene miedo y entonces tienes que comprenderlo.  Aparte de que puedan tener problemas personales o lo que sea…  El actor, a veces, tiene miedo por mil cosas.  Hay que cuidar mucho esos momentos porque sabes que tarde o temprano va a ocurrir que haya algún conflicto con otro compañero.  Tienes que ir cubriendo la zona para que el impacto sea lo menor posible, pero generalmente es por miedo.

¡Qué interesante¡

Sí, esa suele ser la razón.

¿Necesitas admirar a tus actores o ese verbo no tiene que ver contigo porque te guías más por tu profesionalidad?

Soy de quererlos, y cada vez más.  Nuestra relación es tanto de trabajar, de hacer entre todos las cosas y tener oficio… Es más de esto, es de compartir y de ver que hay ideas parecidas y que se puede trabajar armónicamente para crear cosas.  Soy más de esto, más de colaborar que de admirar.

¿No te has cruzado con alguien que te produjera mucho respeto?

No… he trabajado con actores muy buenos, a todos los he querido mucho y podría haber ocurrido, pero no…  Siempre he sido de querer aprender yo mismo, han sido referencias para mí que he tenido la suerte de tener a mi lado.

¿Haces el teatro que siempre quisiste hacer?

Hay varias fases en esto y el otro día reflexionaba al respecto porque los creativos tendemos a hacernos nuestros propios discursos.  Yo lo hago para aplacar los demonios y estar tranquilo dentro de lo posible.  Creo que hay tres fases, y lo pensaba el otro día…

La primera es la de tener una serie de sueños muy personales y muy de creación y entonces los pones en práctica y, en su caos, salen como verdaderas rupturas y maravillas y cosas particulares muy emocionantes.

La segunda fase es la de los sueños más elaborados, fruto de tu trabajo, de las lecturas y tienes como esas cuatro o cinco cosas que te gustan mucho, y si tienes suerte (a mí me ha ocurrido) las pones en escena, incluso muchas de ellas repetidas… (sonríe)

Luego te preguntaré por una de ellas…

Y una tercera fase, y por eso te digo que me has pillado ahora en un momento de transición, donde eres una esponja y forma parte de muchas cosas.  Pueden surgir cosas que son como un encargo pero que tú haces tuyo.  Estoy ahora en esa fase.  No es que tenga una necesidad especial de hacer algunas cosas y hay otras que directamente las aplacas porque sabes que son muy complejas a nivel de mercado. Tal y como están los tiempos es mejor no frustrarte haciendo cosas que luego cuesta mucho sacar adelante, aunque creo aparecerán en cualquier momento.

¿Cuál es el autor o autores de teatro que te llegan más y por qué?

En lugar de empezar por el super obvio… te digo que Camus.  Siempre me tocó mucho Camus, ha estado muy presente.  De Shakespeare, las tragedias… ya sabes cuáles son mis preferidas.  Y luego los contemporáneos.  Alfonso Plou siempre ha estado ahí conmigo.  Hemos hecho tantas creaciones juntos que forma parte de mi imaginario.

¿Qué tiene el “Ricardo III” de Shakespeare para que vuelvas a él?

En paralelo me pasa con dos: “Ricardo III” y “Macbeth”.  Esta especie del ser humano ante el abismo, ya en su soledad onírica, o casi onírica, y desesperada después de haber batallado contra todo y donde ya empiezan a aparecer casi los fantasmas de los onírico… esa especie de aventura humana tan llevada al límite me estimula mucho.  Me parece muy pasional, muy emotiva… me gusta este delirio (sonríe).  Es eso y toda la corte de fantasmas que lo rodean.  Supongo que es esto…

Una vez me lo preguntó Sanchís Sinisterra, “pero ¿por qué quieres hacer esta obra de ingleses que discuten?”, me dijo algo así… y le respondí “a mí me gusta mucho el ser humano ante el abismo, emocionalmente me toca”.

Te tocó vivir también la etapa del CDA (Centro Dramático de Aragón), un proyecto que cuando se creó, en 2002, despertó mucha ilusión pero que lamentablemente fracasó. Tú diriges el primer espectáculo producido por el CDA: “Ricardo III”.  ¿Cómo viviste esa etapa?

Fue todo muy curioso porque, por lo que sea,  así son los nacimientos de estas cosas en esta tierra nuestra.  La cuestión fue que me llamó Francisco Ortega y me dijo “venga, que vas a abrir tú y vas a dirigir el primer espectáculo”.  Yo encantado y además enseguida surgió la idea de montar “Ricardo III”, que fue un trabajo muy apasionante.  Trabajamos con un reparto increíble, encabezado por José Luis Esteban.

Ahí yo creo que al final se precipitaron las cosas.  Desde el principio yo le dije a Paco que si hacíamos ese esfuerzo de producción, que por favor se ocupara mucho de la distribución.  Es un poco lo que ocurrió.  Cuando el trabajo empezaba a tener posibilidades de venderse, recuerdo que fuimos al Festival Shakespeare de Santa Susana en esas primeras ediciones, empezaron a entrar otros trabajos y la distribución del Ricardo III se abandonó.  Me pareció un poco absurdo después de todo ese trabajo y de toda esa inversión porque escenográficamente era importante, y eso te da lástima.  También porque todos los actores tenían mucha ilusión en seguir adelante con la obra.  No fue una gran decepción, fue simplemente constatar que quizá el equipo o no tenía una gran preparación o no había presupuesto para que el CDA se asentara.

Luego se hicieron dos producciones más: “La vida es sueño” y “Vivir cuerdo y morir loco”…

Para gestionar las cosas hay que estar muy en el mercado.  Es algo que en realidad ocurre bastante con todas las instituciones.  Fue una pena.

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¿José Luis Esteban es el actor con el que mejor te entiendes en el trabajo?

Sí, es uno de los más cercanos.  Nos conocemos ya mucho, es un actor muy seguro y tiene los procesos muy claros.  Fue muy hermoso también cómo entramos a trabajar.  Para el “Ricardo III” yo le hice muchas pruebas, lo sometí a muchas torturas (sonríe) para desbloquear también algunos tics que entonces él tenía y fue como conducir.  Fue, además, un gran riesgo porque era un papel muy importante.  Yo confiaba en él pero sabía que iba a ser un proceso difícil.  José Luis enseguida se soltó en los ensayos y la verdad es que es muy fácil trabajar con él.

Me parece un actor maravilloso…

Sí, lo es.

¿Y el trabajo con Luisa Gavasa? Está ahora a punto de ganar el Goya (y otros premios más) por su gran trabajo en “La Novia” de Paula Ortiz…

La verdad es que tuvimos un reparto magnífico… Con Luisa el trabajo fue muy bien.  Entonces había hecho menos teatro, pero ella tiene ese porte y esa voz… ¿no?  (sonríe).

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Luego llegó el montaje que hiciste en el Teatro Español: Juan Diego, Terele Pávez, ese ángel llamado Asunción Balaguer, Ana Torrent…  ¿Facilita tu labor trabajar con actores de esta talla?

Fue casi de rebote…  Yo tenía otro espectáculo en el cajón y le dije a Juan Diego “léetelo… ¿Quieres hacerlo?”.  Él estaba muy ocupado con el cine y otras cosas de teatro, pero se leyó la obra y le encantó.  Él estaba haciendo “La lengua madre” y me dijo “espera, que se lo voy a comentar a Natalio”.  Natalio nos dijo “esto está muy bien, es bonito pero quiero hacer una cosa grande”.  Yo dije entonces “vamos a hacer el Ricardo III, yo a ti te veo de Ricardo III”.  A Juan le sorprendió porque pensaba que ya era mayor para hacerlo.  Le hice ver que eso era igual, y así fue como lo hicimos.

El “Ricardo III” en el Teatro Español significó también trabajar con uno de los hombres más sabios de este país: Carlos Álvarez-Novoa.  ¿Puedes hablarnos de tu experiencia de trabajar a su lado?

Carlos era otro ángel.  De hecho, junto al ángel Asunción Balaguer, ellos dos estaban siempre juntos trabajando, ayudándose, era fabuloso.  Tenía ganas de trabajar con él y sabía que con Carlos iba a ser así.  Él daba esa cobertura emocional a todos sus trabajos y él me ayudó mucho porque estaba muy encima de todos nosotros.  Si veía que alguna cosa costaba más ¡subía él a escena y empujaba¡

Haber podido estar con él es una de esas cosas que agradeces y lo tengo muy dentro.  Siempre que veo las fotos lo tengo muy aquí… como muchísima gente.

Ha dejado una gran huella…

Sí, era un señor estupendo.

Tras Akratea Anemosa (tu primera compañía en 1984), fundas en 1992 CALÍGULA Producciones y montas en Sevilla “Calígula” de Camus…, con el que obtuviste el Premio Joven Valor Universal en la Expo de Sevilla.  ¿Dónde nace tu interés por este texto?

De nuevo es el ser humano ante el abismo.  Ese texto para mí fue un flechazo desde jovencito.  En Italia estuve trabajando con actores que luego han sido muy conocidos, en este caso Giuseppe Battiston y Antonio Albanese.  Son actores que hacen mucho cine y son muy conocidos allí.  Hicimos una colonia italiana y luego española, una especie de hermandad porque de aquí vinieron Clara Sanchís, Balbino Lacosta y Gabriel Moreno.  Los metí a todos en el Palazzo delle Stelline en Milán, que era entonces la sede y nos la dejaron todo el verano, con lo cual estuvimos allí encerrados dos meses y medio.

Fue una obra que la llevamos de gira como dos años y guardo un recuerdo estupendo y muy buena sensación.  Es una obra a la que quiero volver. 

Has colaboradoro también con dos de nuestros artistas más importantes: Carmen París (“Carmen La Nuit”, “Savia Nueva”) y Miguel Ángel Berna (“Tierra de Dragón”, “Savia Nueva”).  ¿Es más fácil trabajar con gente de la tierra?

Yo creo que sí hacemos piña, quizá porque nos conocemos. El clima que notas, en general, con los creativos y con la gente que trabajas de aquí: actores, intérpretes, etc, es que estamos tan vapuleados, tan castigados que hay una cierta dureza, hay una cierta osquedad… amable y muy creativa.  Es verdad que la vena ésta la tenemos, esa cosa surreal… Enseguida te pillan muy rápido por dónde quieres ir.  Estamos con mucha dureza, tienes que ir como abriendo capas porque el desengaño, claro… ha sido siempre tan duro.

La diferencia con trabajos que he realizado en Madrid es que hay una cierta distancia que es muy respetuosa, y a veces viene muy bien para el trabajo.  Aquí está más empastado y entonces tiene sus cosas positivas y sus cosas menos positivas, pero supongo que es lo mínimo.

¿Ha cambiado en algo tu relación con el teatro desde tus comienzos hasta ahora? ¿Sigues tiendo la misma ilusión que cuando empezabas a formarte?

(Sonríe)  Ahora me ha tocado ser muy empresario y estoy muy encima de los procesos. Son realmente duros, desgastan mucho.  Luego tienes que hacer una autocensura, lo hablábamos antes, sabes que ya no puedes hacer algunas cosas porque si las emprendes va a ser mucho esfuerzo, mucho trabajo y a lo peor tiene poco rendimiento.  Hay que ir calculando los impactos emocionales y de resistencia en el trabajo, sea como empresa, sea como creativo, etc.

Soy muy de abrir vías y estoy un poco en ese proceso otra vez.  A ver por dónde dirijo la energía creativa y también empresarial.

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Has representado a grandes autores: Camus, Lorca, Shakespeare, Ionesco, Zorrilla, Sanchís Sinisterra, Cervantes, Valle Inclán, Calderón de la Barca, Beckett… ¿Qué obra soñada te gustaría dirigir y hasta ahora – por los motivos que sean – no has podido lograrlo?

Tengo en el disparadero “Esperando a Godot”…

¡Oh¡  Es una de mis obras preferidas…

Y hasta tendría ya las cosas muy claras para hacerla (sonríe).

Ya tienes en tu mente los actores que quieres ¿no?

Sí…  Si se hace aquí sí, y si se hiciera en coproducción cambiaría quizá algo, pero sí…  Creo además que siempre es una obra muy necesaria.  La iba a hacer pero desde Producción me dicen “Carlos, cálmate” (vuelve a reir).  Ya hicimos “Final de partida” con José Luis…

“Final de partida”, otro de mis textos preferidos…

¿A que sí?  El mío también.  “Final de partida” me parece hermosísimo, es gigante esa obra.  Además es que la disfruté muchísimo, la hicimos con José Luis Esteban y con Ricardo Joven, otro de nuestros templarios insignes.  La quisimos hacer muy sencilla, muy sobria, muy limpia.  Se puede hacer de mil maneras, que es lo que tienen los grandes autores.  Beckett tiene muchas posibilidades, es muy necesario siempre, pero al público le cuesta…

Me viene a la memoria el “Esperando a Godot” de Lluis Pasqual con Anna Lizarán, Eduard Fernández y Francesc Orella…  Aquello fue importante y el público acudió.

Sí, pero Cataluña ha desarrollado mucho ese trabajo de la intelectualidad y el público se ha acostumbrado y va.  En otros mercados es un poco más complejo.

¿Crees que el teatro puede ser como la vida, tan caprichosa que nos presenta a personas cuando aparentemente ya es demasiado tarde?

Hay algo de eso, sí…  Es una pena, está lleno de destiempos.  Yo, por ejemplo, en esto que te decía antes que he sido siempre muy autodidacta y siempre metido en los laboratorios y talleres, en mis ensayos y en mis sótanos… sea en Akratea, en la etapa italiana o en esta actual, he descubierto que hay muchas personas con las que si hubiera podido trabajar antes hubiéramos podido hacer cosas muy hermosas.

Así va la vida y a veces digo “mira esta actriz o este actor, si pudiéramos trabajar ahora en este personaje o en este otro sería chipén”, pero veo que se me escapan.  Sí, está lleno de esto, de destiempos y es una lástima.

Hay directores que piensan que no existe el teatro clásico, que existe la literatura dramática, pero que el teatro no puede ser clásico porque el teatro es un hecho vivo de hoy. Hay que estar con los ojos bien abiertos porque se aprende de todo…

¿Eres un director clásico en lo esencial? y/o ¿Estás abierto a la modernidad en los montajes?

También esto pasa mucho con el teatro, que hay directores que van a su tiempo y otros que vamos a destiempo.  Yo creo que he ido siempre a destiempo.  Yo hacía cosas muy modernas, incluso embadurnarnos con pintura, antes de La Fura, y trabajábamos con micrófonos y con proyecciones cuando todo el mundo decía “¡no se puede usar proyecciones¡”.  Y ahora estoy en una fase muy sobria, muy clásica y me lo están diciendo.  Voy a destiempo (ríe) pero me gustan las dos cosas si está bien utilizado, si es pertinente.

Siempre son lenguajes muy interesantes, pero debo decir que también lo clásico, lo super clásico, puede ser muy innovador.  En según qué momento un personaje ahí, bien plantado, diciendo el texto y no necesitas nada más.  Lo que pasa es que en estos tiempos, un poco,  está ahora otra vez esta tendencia de lo barroco, lo adornado…, que no está mal pero a veces lo clásico es muy vanguardista.

Carlos, ¿en qué te han cambiado tus experiencias y tus circunstancias en la vida? Ayer me hablabas de la madurez… que sentías que la madurez te aportaba cosas positivas.

Cada uno tiene su proceso de madurez.  Nosotros, los Martín, somos lentos, muy “peterpanianos”…  Lo digo porque todos mis hermanos lo son.  Yo sabía que iba a ser un director viejo.  Una vez que pasas estas fases de las que antes hablábamos, las primeras… que las recuerdo como una especie de volcán en erupción donde sacas el material, vas casi loco, no cuidas mucho las relaciones de las cosas y salen, claro…, hermosuras de esa especie de magma intuitivo y potente.  Luego va llegando esta otra visión y es otra manera de trabajar muy interesante.  Aprecias también más lo que haces, cómo lo haces y cuidas más los equilibrios, que son muy importantes.  Creo que, en general, los artistas – sobre todo en el teatro – es una cuestión que cuanto más tiempo pase mejor.

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¿Cuál crees que ha sido tu mayor acierto en tu carrera profesional?

Hay como ítems ¿no?  Creo que “Buñuel, Lorca y Dalì” redondeaba mucho un proceso de trabajo.  En mi colaboración con Alfonso Plou, en este cruce de lenguajes del que antes hablábamos, en la temática que era muy hermosa, esta relación entre los tres… humorística a veces y tan desgarradora otras.

La muerte de Federico encima de la barca de Dalí y todo el imaginario.  Buñuel subido después de tres filas de mesas, encima de todo,  con Franco al lado pescando y Silvia Pinal por ahí con el traje de boda…  Buñuel y Dalí tomando el cóctel después del enfrentamiento de Nueva York… Era una pieza que es otra de las cosas que habría que reponer.  Era tan recurrente y tan hermosa y nos salió tan rápida y encajaba tanto Santiago Meléndez como Buñuel, Balbino Lacosta como Dalí y Francisco Fraguas como Lorca… Era un poco la culminación de todo el colectivo de aquí y de todas las ideas que yo traía de fuera.  Uno de esos momentos en lo que todo cristaliza, como también lo fue “Calígula”, “Macbeth y Lady Macbeth” o “Ricardo III”…  Pero si tuviera que elegir sólo un momento, es posible que “Buñuel, Lorca y Dalí” resumiera mucho todo este proceso de trabajo.

¿Quién ha sido la semilla germinal de tu carrera profesional? ¿A quién consideras tu verdadero maestro?

Lo que me pasó, curiosamente, es que no tuve maestro.  No encontré el maestro y lo echaba mucho de menos.  Al ver a Carlos Álvarez-Novoa dije “este me hubiera gustado que hubiera sido mi maestro”.  Me hubiera gustado conocer a Carlos cuando yo era jovencito.  Vas aprendiendo de muchas personas, pero yo he sido muy autodidacta y los trabajos me han surgido siempre desde ese imaginario que yo tenía.  Pero no he tenido la figura del maestro.

En tus dos facetas artísticas ¿el actor reclama más espacio al director?

Ahora ya la apisonadora de la dirección y de la empresa ha aplastado al actor (sonríe) y es una lástima porque recuerdo trabajos…  El otro día vino un compañero y se acordaba de alguno de mis trabajos.  Pero ya no puedo actuar, es imposible, hay que estar muy entrenado para estar en escena y estar haciéndolo todos los días, sino… peligro.

¿Estar más lejos como actor influye para que puedas admirarles o respetarles más a ellos? Consciente o inconscientemente… ¿te pones en su piel cuando les diriges?

¡Sin duda¡  Antes hablábamos del miedo, hay que entender que el actor es una sustancia muy delicada que hay que cuidar mucho.  Es un proceso en el que estás con tu cuerpo y con tu mente.  Hay que cuidarlos porque además es la mejor manera para sacar lo mejor de ellos.  El forzar las cosas ya no tiene ningún sentido, ni volverte loco porque eso forma parte también de la inseguridad de quien lo hace.

Una vez escuché decir a un director de teatro muy importante que “El teatro es una ciencia, porque hay que saber mezclar varios colores para conseguir otros”…  ¿Estás de acuerdo?

El Teatro es la ciencia del arte escénico más complejo que existe, con diferencia.  Ya no sólo diría que es difícil sino que yo creo que es imposible.  Es imposible porque tienen que converger tantos factores para que eso sea excelente que yo con un bien me conformo porque ya es muchísimo.  Yo he trabajado espectáculos de música, danza, audiovisuales… todos son muy complejos, todos tienen una fase muy técnica.  El teatro, para acertar digo… para que sea la bomba, es muy difícil.

Es cierto que hay que conocer muchas facetas, muchas técnicas, la luz, el trabajo del actor, etc, pero eso no quiere decir que aciertes, quiere decir que te puedes aproximar mucho.  En todo proceso de trabajo, es verdad que inventas cosas, que dejas una herencia en este gran río de la Cultura, aportas tu cubo de agua.  El Teatro es un arte muy complejo, casi imposible, por eso es un pequeño milagro cada vez que se “sube el telón”. Esto es algo que mucha gente no sabe y es una lástima porque es muy de agradecer esos esfuerzos.

Con tu gran experiencia y los años ya vividos, ¿cuál es el mejor momento que te ha dado tu profesión?  ¿Cuál ha sido la mayor satisfacción?

Debo decir que ha sido un proceso muy duro.  Siempre muy duro, muy dificultoso en todos los sentidos.  Hay otras personas que a lo mejor tienen más fortuna, pero yo todo lo que he hecho lo he trabajado con triple intensidad.  Ha sido muy complejo por muchas circunstancias.  Esta tierra nuestra ha sido muy difícil y ha habido que trabajar muchísimo.  Ahora somos más productora, pero el tiempo como compañía independiente ha sido difícil: llegar a los mercados, a Madrid… cuesta y se sufren mucho las cosas.  Estar aquí donde estamos ahora, en el Teatro de las Esquinas, ha sido una gran obra maestra.  Era algo que lo tenía en mis sueños.

Antes de que ocurriera esto, estaba buscando espacios por los garajes para abrir un teatro y creo que es como el cúmulo de esfuerzos que siento ahora que está llegando después de tantos años de sembrar, de treinta y tantos años…  Yo creo que es ahora cuando entiendo, claro… con todo el desgaste que llevamos, porque se nos ha caído medio riñón, tres cuartos de estómago, varias costillas… o sea hemos dejado el cuerpo realmente en la carretera y en los escenarios, y también parte de la mente.  Es ahora cuando veo que hemos hecho muchas cosas y esa pertenencia al teatro es lo que creo que vale la pena, estar ahí.

Eres Director Artístico y Fundador del Teatro del Temple, así como Director Artístico y Gestor del Teatro de las Esquinas de Zaragoza.  ¿Qué exigencias son las más difíciles de llevar: las artísticas o rentabilizar al máximo la gestión de un teatro como Las Esquinas que cada vez más se está convirtiendo en punto de encuentro en nuestra ciudad y en referencia a nivel nacional?

Sí, es así, gracias…   Vamos siendo referencia.  La gestión es muy compleja siempre, pero también en la compañía de El Temple, resistir 21 años de trabajo no es fácil.  Nosotros nos hemos hecho muy expertos en la gestión y muy expertos en la gestión de equipos, que es fundamental.  Ya sea desde El Temple, ya sea desde Las Esquinas.  Colocar a las personas en los lugares adecuados y que además ellos vayan siendo los responsables de cada área, el supervisar todo desde arriba y ver que las cosas funcionan.

Ver que el espacio es sostenible porque lo tienes que gestionar tú para que esto siga adelante y saber que puedes pagar los créditos, es todo de una gran complejidad.  Todo este tipo de esfuerzos en coproducción con la Compañía, en cogestión de las cosas, es lo que hace posible que desarrolles todos estos proyectos gracias a gestionar bien los equipos y las personas.

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A lo largo de tu trayectoria profesional has ido formando equipos de trabajo.  En la actualidad tienes dos colaboradores principales: María López Insausti (Producción Teatro del Temple y Coordinadora del Teatro de las Esquinas) y Alfonso Plou (Dramaturgia y Dirección Técnica Teatro del Temple).  Háblanos un poco de este equipo, ¿qué aportan a tu labor? ¿Qué sientes que les debes en el éxito que has logrado?

Ramón Barea me decía hace poco, y me hacía gracia, que “nosotros siempre hablamos en plural”.  A mí también me pasa, me cuesta mucho ir a una rueda de prensa y no decir “nosotros”.  Yo me he hecho tanto a ellos que somos “la Trinidad”.

Con Alfonso ha sido una relación muy larga, de muchos años porque pertenece a los “tres mansos” porque éramos los “tres Tauros” junto a Pepe Tricas en la primera fase.  Esa era la fase mansa, la fase “toribia” de los hombres, dándonos cabezazos y abriendo mercados.  Yo venía con muchas ganas de Italia y tenía clarísimo que había que abrir el equipo y que hacer mercado grande.  Les dije “conquistaremos Berlín y después Nueva York”  (sonríe).  Dije “conquistaremos Aragón, luego España y después lo  internacional”.  Ellos me miraban así… un poco incrédulos, pero ése era mi objetivo.  Fuimos creciendo con nuestro trabajo. María llegó en el momento adecuado. Pepe ya cogía otra dirección y entonces vino la mujer escorpio y lo iluminó todo.  Ella aportó ideas nuevas, quiso arriesgar contando con más personas en el equipo, más procesos y más posibilidades.  A partir de eso hicimos este asentamiento de la compañía y esta apertura al mercado y ahora estamos mucho en la gestión.  Yo estoy ahora muy metido en la producción y en la búsqueda de abrir nuevos caminos y tengo muy bien distribuidas las tareas entre nosotros tres más el equipo de producción de El Temple y el resto.

Es una gran andadura que quedará allí todo el esfuerzo y todo lo trabajado. Creo que se recordará después esta especie de unión con Alfonso que, a pesar de que éramos tan diferentes, seguimos juntos.

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Tu último trabajo en la dirección es “Nathalie X”, el texto de Philippe Blasband que Dania Dévora ha traído a España comprando los derechos.  ¿Qué esperas de esta nueva función?

Ha sido un proceso muy hermoso y en este sentido está muy bien que ocurra porque es muy balsámico encontrar a estas personas.  Ayer decía en la rueda de prensa que he realizado otras producciones con muchos actores y que me han costado menos trabajo que ésta.  “Nathalie X” son dos actrices y la compositora e intérprete de violonchelo. ¿Cómo estará el mundo de la producción y todo lo que tienes que hacer?    Es algo tremendo lo que hay que hacer para sostener los trabajos.

Creo que “Nathalie X” es una perla especial que hay que cuidar.  Hay que lograr que el público que venga a ver la obra salga feliz y emocionado por lo que ha visto.  En Madrid ya conocen la obra y nos van llegando propuestas y estamos intentado que la obra encuentre su sitio en el mercado.  Creo que forma parte de lo que hablábamos antes y es que es una pequeña llave que va a abrir una pequeña puerta que dará con otras.  Si hubiera que contarlo por fases, ésta sería la cuarta.  Fruto de esos años de preparación están “Transición”, “Las guerras correctas” y este Teatro de las Esquinas.  Es otra forma de entender el trabajo.  “Nathalie X” me ha permitido el encuentro con personas especiales como Dania Dévora, o con Enrique Fayos, con quien ya tenía una relación.  Es una forma de coproducir que creo es el futuro.

Krystian Lupa dice: “Creo profundamente en la fuerza transformadora de la cultura”. ¿Haces tuyas sus palabras?

Sí… muy bien de nuevo (sonríe).  Estoy totalmente de acuerdo.  Cuando se dice que si el Arte y la Cultura cambia o no cambia el mundo, yo creo que sí, por supuesto, claro que sí…  Cada día, en cada persona, en cada público, en cómo observamos la existencia y en cómo reflexionamos con ella.  Estoy totalmente de acuerdo, es que es una manera de vivir y sería muy importante que la corriente humanística pudiera llegar a toda la sociedad porque daría mucho consuelo.  Yo creo que es muy importante contar con la inteligencia del público, pero tiene que haber una política cultural que entienda esto, que proteja a los creativos y a la sociedad le llegarían todas estas influencias.

Carlos, muchas gracias por este encuentro.  Hemos tardado en conversar, pero espero que sigamos haciéndolo…

¡Me encantará¡  Muchas gracias Yolanda…

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NOTAS:

Las fotografías oficiales de las obras de teatro dirigidas por CARLOS MARTÍN, son de su propiedad y del Teatro del Temple.

Las fotografías oficiales de “Ricardo III” con Juan Diego, son autoría de SERGIO PARRA y propiedad del Teatro Español.

Las fotografías de CARLOS MARTÍN posteriores a la entrevista, son autoría y propiedad de YOLANDA AGUAS para CINET FARÖ.