EL ÁRBOL DE LA SANGRE (Dir. Julio Medem), por Yolanda Aguas

Marc (Álvaro Cervantes) y Rebeca (Úrsula Corberó) están enamorados y quieren escribir su historia. Para ello, deciden recluirse en un caserío de la familia de él, para encontrar la inspiración y poder hablar con tranquilidad de todo lo que saben de las vidas de sus antepasados. Creen que lo que son hoy en día es en gran parte herencia del entorno en el que han crecido y también piensan que la forma de ser de sus padres, a su vez, está marcada por la relación con sus abuelos. Están dispuestos a llegar hasta donde haga falta para conocer absolutamente todo el uno del otro.

En ese caserío escribirán la historia común de sus raíces familiares, creando así un gran árbol genealógico donde se cobijan relaciones de amor, desamor, sexo, locura, celos e infidelidades, y bajo el que también yace una historia repleta de secretos y tragedias. Cuando empiezan a indagar, se dan cuenta de que los distintos miembros de sus familias ocultan secretos muy oscuros. Conforme van descubriendo más, se darán cuenta de que su propia relación se puede tambalear y que se han ocultado información muy importante desde que están juntos que pone en peligro la confianza que hasta ahora han tenido el uno en el otro.

El director de éxitos como “Los amantes del círculo polar”  o  Lucía y el sexo”, Julio Médem, regresa a la gran pantalla con “El árbol de la sangre”, película en la que vuelve a utilizar elementos que caracterizan a su cine, como las relaciones interconectadas de los personajes, la naturaleza o la fantasía.

La película está protagonizada por Úrsula Corberó y Álvaro Cervantes a los que acompañan Najwa Nimri, Patricia López Arnáiz, María Molins, Daniel Grao, Joaquín Furriel, Emilio Gutiérrez Caba, Luisa Gavasa, Ángela Molina y José María Pou.

La B.S.O. está compuesta por Lucas Vidal que es todo un acierto, quizá sea lo más interesante de este filme.

No termina de lograr Julio Medem el éxito que necesita tras fracasar con sus últimas películas.  “Caótica Ana” supuso un serio contratiempo para él, personal y artístico, del que parece no recuperarse.  Muy lejos quedan ya “Vacas” y “La ardilla roja” (que tanto fascinó a Stanley Kubrick).

“El árbol de la sangre” se queda a medio camino en sus valores artísticos y su excesivo metraje no ayuda en el objetivo de volver a enamorar a público y crítica.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

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