THE GUILTY (Dir. Gustav Möller), por Yolanda Aguas

Asger Holm, un oficial de policía, ha sido suspendido temporalmente de sus funciones y relegado a operador del servicio de emergencias. Durante su rutinario turno de noche, recibe la extraña llamada de una mujer aterrada. A pesar de su reacción de sorpresa, Asger se da cuenta de que la mujer al otro lado del teléfono ha sido secuestrada, y es entonces cuando comenzará la búsqueda. Recluido en su mesa en la centralita de emergencias, Asger tendrá que localizar y ayudar a la mujer en peligro con la ayuda de sus compañeros en todo el país. Conforme pasan los minutos, Asgar tendrá que enfrentarse no sólo a la precipitación de los acontecimientos relacionados con el caso, sino también a sus propios demonios personales.

The Guilty” es una película atípica que apela al espectador para reconstruir lo que ocurre fuera de la pantalla; la ópera prima de Möller, seleccionada por Dinamarca en la carrera hacia los Oscar, construye el suspense a través del racionamiento de la información, pero si bien funciona a la perfección en el plano formal, el director danés recurre a ciertas trampas para engañar al espectador.

“The Guilty” no se despega en ningún momento de Holm, un agente de policía que trabaja contestando las llamadas al número de emergencias. Es, posiblemente, su última noche en la oficina a la que le relegaron a causa de un incidente; al día siguiente se resolverá la sentencia del juicio y previsiblemente volverá a patrullar la calle. Falta poco para el final de su turno y el día se ha desarrollado entre llamadas más o menos irrelevantes sobre accidentes menores, alguna que otra trifulca de bar y falsas alarmas.

La disrupción de la rutina llega con la llamada de una mujer aterrorizada que responde al nombre de Iben y que viaja coaccionada en un coche secuestrada por su marido. A partir de aquí, la acción al otro lado del teléfono se desarrolla como un drama radiofónico: Holm interactúa con distintos personajes que, junto a la composición narrativa del sonido, van aportando piezas para resolver el puzle. Las voces de la hija de Iben, de los operadores de la policía regional, de los compañeros del propio Holm se van entrelazando para resolver el caso, pero también para ofrecer un perfil más profundo del protagonista, que ve en la salvación de Iben una forma de redención, lo que le lleva a excederse en sus funciones y a llevar el caso al terreno personal.

La película fue premiada en Sundance y en la Seminci y el peso interpretativo recae casi íntegramente en Jakob Cedergren.   Película de tensión muy entretenida. 

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NOTA: Todas las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

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