RdP “EL DOLOR” de Margerite Duras (TNC. Teatre Nacional de Catalunya)

Texto: Francesc Mazón Camats

Fotografías RdP: Isabel Busquets

Fotografías Ariadna Gil en “El Dolor”: David Ruano para el TNC

EL DOLOR – La Douleur. Rueda de prensa en el TNC

Presentación del director del TNC, Xavier Albertí del penúltimo proyecto de la exitosa y premiada temporada. El Dolor (La Douleur, en francés es femenino) de la gran Marguerite Duras, nos recordó Albertí que es el segundo montaje de la autora en los Centros Dramáticos de la Generalitat, después del mítico “Savannah Bay “ (La recuperación de María Mercader como actriz en su ciudad ,Barcelona ).

Una obra de difícil catalogación y muy compleja elaboración. Según su autora “La Douleur” no es literatura, mejor hablar de un taller de memoria, una revisitación del pasado o como confesaba a sus íntimos “una impúdica confesión de su íntimo dolor”.

Un texto memorialístico, el dietario de un tiempo suspendido. La Duras lo escribió durante unos meses del 1945, en unos cuadernos escolares. Sus días y noches perdidos, desolados, esperando el posible regreso de Robert Antelme, su Ulises desaparecido en los campos de la Muerte. Era el tiempo de la Liberación, los últimos meses de la Guerra en Europa, que aprovechó la aviación nazi para ametrallar los campos de exterminio, en un vano intento de borrar su ignominia. El regreso de su marido y su largo proceso de recuperación, hicieron olvidar estos cuadernos en un armario. En 1974, recuperó estos perdidos textos y los publicó de forma fragmentaria en la revista feminista “Les Sorcières”, con el disgusto de Robert Antelme y alguno de los miembros vivos de su activa célula de la Resistencia.

Los enemigos de la Duras hablaron de invento, de manipulación o de una especie de expiación o complejo de culpa ¿porqué fue él, el detenido y deportado?… Marguerite nunca fue una mujer fácil, quizás porque una mujer herida como ella, puede ser peligrosa…

El texto reapareció completo en 1985, en un periodo turbulento de La Duras, apenas recuperada de una casi destructiva adicción al alcohol. Entonces la mayoría de la crítica habló de “La nobleza desesperada de la espera, de la agonía y del rechazo “.

En torno al 2008, Dominique Blanc (fantástica actriz, tan poco conocida aquí) propuso a su amigo y mentor Patrice Chéreau, adaptar la obra para los escenarios. “Patrice y yo empezamos el proceso como una lectura a dos voces, yo había leído el libro de Duras y me había conmovido la frase: “El dolor es una de las cosas más importantes de mi vida “. Quería hacerlo sola, deseaba un montaje simple y austero, nómada… que pudiera ir con él, dónde y cuando yo quisiera. Convencí a Patrice entre sus cines y sus óperas (…) Durante los ensayos me dijo “Esta mujer está muriendo, convencida de que el hombre que espera está a punto de morir en los campos de exterminio, o quizás ya ha muerto…”. Pero yo no quería interpretar a la Duras, mujer de un coraje infinito, sino un corazón que palpita y al contrario de Phèdre (Racine, su consagración con Chéreau) va hacia la luz, hacia la vida.

Patrice y Dominique estrenaron su montaje en Girona (ciudad preferida de su padre, el pintor Jean-Baptiste Chéreau ) en el Festival Temporada Alta, inicio de una larga gira europea y un gran éxito en París.

Ahora es Ariadna Gil, que regresa al TNC (en la memoria su dulce, ingenua Nina en una Gaviota de Txekhov, inolvidable) frente a nosotros una actriz sólida y magnética que puede completar con su Duras, un magnífico trío de ases…”Jane Eyre”, “El Tío Vania” y “El Dolor”. Ariadna nos habla de un dolor personal, individual e íntimo que se mezcla con el dolor colectivo, el dolor de los otros por los muertos, los desaparecidos…

Tanto ella como la directora Lurdes Barba insisten en lo arriesgado de la propuesta, un monólogo, el primero de la actriz (confiesa sentir algo de pánico). Hablan de la importancia del texto  (la voz, la palabra visceral y a la vez poética de Duras). Recordemos a la inmensa actriz Emmanuelle Riva, como esa voz femenina; su largo soliloquio, una poética salmodia, entrando en trance, como una sonámbula de la que tira la memoria del dolor y la pérdida. Vagando por las calles de un Hiroshima desierto.

Para Lurdes los conceptos básicos son amor, muerte y dolor. Ariadna dice: “Se trata de llegar a una verdad limpia, que llegue y emocione, mediante la contención“.

Ambas coinciden en la actualidad de muchos de los temas de la obra, en estos tiempos convulsos, tan cerca de este Mar de muerte, con nuevos deportados, emigrantes o apátridas de guerras lejanas pero también devastadoras.

Estreno el próximo jueves, 30 de Mayo en la Sala Petita del TNC.

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