CONCHA VELASCO (Entrevista), por Yolanda Aguas

Manifestó recientemente que ha descubierto dos cosas: “que soy una actriz muy versátil, con una carrera estupenda, y que me quiere mucho la gente”

En el mundo de la interpretación, Concha Velasco es la mayor estrella de nuestro país. Lo afirmo, y lo hago sin ninguna duda.  Puede que otras actrices brillen tanto como ella en el mundo del teatro, o del cine, o de la música…  pero sólo brillan en una de esas disciplinas artísticas.  Concha, en cambio, brilla absolutamente en todas.

Tiene tantos premios importantes que, para que yo pudiera nombrarlos todos, debería escribir otro artículo.  Le falta uno (y se lo dije privadamente) que no tardará en llegar…

La entrevista que leerán a continuación se desarrolló, en el Teatro Principal de Zaragoza, momentos después de la rueda de prensa que ofreció para presentar “Reina Juana”.  Su Jefa de Prensa en Madrid me concedió diez minutos (que intenté respetar, como hago siempre…), pero la generosidad de Concha y su profesionalidad me permitieron prolongar un poco más nuestra conversación.

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Concha, es usted una actriz que ha trabajado con grandes directores.  Ellos, a su vez, han tenido la suerte de contar con su trabajo en las obras o películas que dirigieron: Berlanga, Olea, Marsillach, Narros…  Su director “de cabecera” en teatro es José Carlos Plaza.  Ahora la dirige en “Reina Juana” nada menos que Gerardo Vera.

¿Qué diferencias ha encontrado en él a la hora de dirigirla en relación con los anteriormente citados?

Sí, José Carlos Plaza es el director con el que más he trabajado.  Hemos hecho musicales y obras dramáticas.  Hace dos años me dirigió en “Hécuba” y el año pasado estuve aquí también con “Olivia y Eugenio”.

Yo quería trabajar con Gerardo Vera desde hace muchos años.  Te voy a contar una cosa hoy, para que sepas el motivo por el que trabajar con él ha sido tan importante para mí.  Cuándo íbamos a hacer “Carmen, Carmen”, el gran musical de Antonio Gala que dirigió José Carlos Plaza, la escenografía se le había encargado a Gerardo Vera.  El día de la presentación de la obra, a la que fui llena de alegría e ilusión porque la habíamos producido Paco Marsó y yo, dije: “Y los decorados son de Gerardo Vera…”.  Rosana Torres, la gran periodista de EL PAIS, me dijo: “No es verdad, Gerardo Vera no hace los decorados”.  “¿Ah no?” le respondí, “No, ha rechazado vuestra propuesta”.  Ay, pues ¡qué bien¡ porque hemos descubierto a un nuevo escenógrafo.  Los decorados son una maravilla”.  (sonríe al recordarlo).

Desde entonces hubo entre nosotros como un distanciamiento, porque yo soy muy vehemente, soy muy apasionada, pero fue un distanciamiento personal.  Le he seguido admirando y he continuado viendo todos sus montajes en el Centro Dramático Nacional.  He seguido pensando que es uno de los grandes, grandes… y que me tenía que dirigir a mí un día, de alguna manera.

Cuando Juanjo Seoane me propuso esta obra, me dijo que el texto era de Ernesto Caballero y que lo iba a dirigir Gerardo Vera.  ¡Yo me fui corriendo a ver el último montaje de Gerardo¡  Salí fascinada, una vez más.

Gerardo y yo nos contamos algunas cosas, hablamos de nuestras diferencias en estos años que no nos habíamos visto y no nos habíamos tratado de una manera cercana.  Trabajar con él ha sido para mí algo maravilloso.  Hemos estudiado mucho, pero en los ensayos (lo que son exactamente los ensayos), ha habido entre nosotros un acuerdo mutuo de lo que queríamos.  Yo creo que esta obra ha sido en la que menos he ensayado.  Cuando llegué al Teatro Marquina estaba todo tan preparado…  Yo había aprendido mi texto, que dura 1 hora y 40 minutos, pero no te asustes que la gente disfruta mucho durante la función.  Vengo ahora de Bilbao y no sabes lo que ha sido en el Teatro Arriaga… ¡maravilloso¡  Bilbao tiene un público muy exigente, como lo tiene el Teatro Principal de Zaragoza.  Tengo la experiencia de que la respuesta del espectador es estupenda.

¿Cómo me ha dirigido Gerardo? Mira, con José Carlos Plaza voy hasta la muerte, con Miguel Narros también lo hacía…  ¡es que me han dirigido los más grandes¡ (sonríe).

Creo que yo necesitaba ser dirigida diferente.  A mí no me gusta que me toquen, a mí me gusta que me dejen pensar.  Yo soy muy de ¿por qué?  Soy la actriz que pregunta el porqué de las cosas…  No soy un instrumento, no soy un mueble.  Soy una persona que necesita reflexionar, sentir y pensar lo que dice.

Gerardo se subía al escenario, lo hacía él y hasta hace una semana me ha puesto a corregir cosas.  Y yo, no sólo le admito que me siga corrigiendo sino que se lo pido de vez en cuando.  No me gustan los directores que montan un espectáculo y luego ya no vuelven a aparecer.  Me gusta que vengan a verme, me siento halagada.  Eso lo hacía Marsillach, lo hace Plaza y también lo hace Gerardo Vera.  Estoy muy contenta de que me haya dirigido.

Cuando Meryl Streep recibió el Premio Donostia, en su discurso de agradecimiento dijo algo muy bonito: “Quiero dedicar este premio, y todos los que tengo, a los compañeros con los que he compartido escenas en los sets de rodaje”.  Concha, no le voy a preguntar por sus compañeros (algunos de ellos extraordinarios), mi pregunta es:

¿Cómo prefiere estar en el escenario?  ¿Sola en un monólogo como ahora o con otros actores que le den y a los que pueda dar la réplica?

Bien… te voy a responder primero a tu comentario de Meryl Streep, porque ella me copia.  (reímos…).  ¡Yo he dicho eso muchas veces¡  Lo que yo soy es gracias a la gente que me he encontrado a lo largo de mi vida en los platós, en los escenarios, en los sets cinematográficos…

Siempre digo que el día que conocí a Tony Leblanc se me apareció la Virgen de Fátima, porque yo cobraba sesenta pesetas diarias.  Él me vio en el año 1958 haciendo “Las chicas de la Cruz Roja”, me llevó a su representante, Luis Escobar, y me dijo: “Vas a ganar a partir de hoy 3.500 pesetas, y vas a ir siempre delante de mí en el cartel”.  Eso hizo por mí Tony, y yo siempre se lo agradeceré a él, a su mujer y a sus hijos.  Agradezco que me sigan queriendo y hablando bien de mí siempre, y yo de ellos.

Todo lo que soy en esta vida se lo debo a mis compañeros con los que he trabajado: directores, actores, técnicos…  Soy una persona muy querida por los técnicos, “Julín”, el gran Julián Ruíz, decía: “un papelito para la Chiti”.  Así me llamaban (sonríe).  El día que se murió Fernando Guillén, creo que es el último compañero que me llamaba “Chiti”, pensé que nadie volvería a llamarme así.

Respondiendo a la segunda parte de tu pregunta, cuando hacía “Olivia y Eugenio” yo me sentía mucho más sola que ahora.  El montaje que ha hecho Gerardo es espectacular, con imágenes virtuales y yo no siento que sea un monólogo.  Me siento viva cuando abrazo a mi madre y, por ejemplo, la noche de amor con Felipe el Hermoso creo que es una de las cosas más bellas que ha montado Gerardo Vera, porque ¡le veo¡

No me siento sola, quizá sea uno de los montajes en los que estoy menos sola de todos los que he hecho últimamente.

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Decía Diderot en su “Paradoja del comediante”: “… los gestos, los tempos, el manejo de la voz y los sonidos, el furor…Todo forma parte de una imitación con la realidad configurada a partir de la memoria.  Al acabar la representación, el actor no padece dolor alguno ni melancolía, no está turbado, simplemente se despoja momentáneamente de todos esos recuerdos, hasta que llega un nuevo ensayo”.  Esa es, según Diderot, la paradoja del comediante: un actor no debe sentir nada, son los espectadores los que deben sentir. 

¿Está de acuerdo con esta filosofía?

Sí y no.  ¿Cómo que no debe sentir nada?  Debe sentir todo, pero debe sentir todo lo que sienta el personaje, no la persona.  Y el espectador, naturalmente, a través de la emoción que le transmite el actor saca sus propias conclusiones.

Esa es la grandeza del teatro: que ninguna representación es igual, pero no porque el público sea distinto en Zaragoza, Valladolid, Bilbao o Sevilla… no, es que las emociones se crean cada día.  El actor que haga una representación de una manera mecánica, estudiada o profesionalizada… para mí no es válido.  Por supuesto, yo hago el mismo texto, eso es absolutamente necesario.  Hay luces, hay otros compañeros a los que no puedes cambiar nada porque afectaría a su trabajo.  Ni siquiera en esta obra que es un monólogo, pero una representación nunca puede ser igual.  El actor que mecaniza una representación debe irse a su casa, ¡debe irse a una oficina, a unos grandes almacenes¡  O dedicarse, puesto que tenemos que estudiar textos dificilísimos durante horas de estudio, a trabajar en una notaría.  Yo digo que yo debería de haber sido notario, que es estupendo.  Una vez que estudias y consigues por fin la cátedra, con ir y firmar ¡pues ya está¡ (sonríe). Pero esto no es venir y firmar.

Como tengo muy poco tiempo para hablar con usted, voy a seguir la misma táctica que utilicé  cuando tuve la oportunidad de hablar brevemente con Meryl Streep…

Ay hija… ¡qué suerte¡ (nos reímos)

Era preciso elegir las preguntas, las escenas que más me gustaban de su carrera profesional.  En su caso, Concha, sucede lo mismo: es muy difícil elegir una sola escena de su trayectoria porque está repleta de grandes escenas.  Teniendo siempre presente en la memoria su inolvidable interpretación de Teresa de Jesús…

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Me gustaría mucho que hablemos de Carmen Orozco, de la serie de TVE “Herederos”.  Me pareció que era el papel que necesitaba en aquel momento, un personaje potente que usted hizo muy grande.

¡Cómo me gusta que destaques ese trabajo¡ Fue un trabajo que estuve a punto de abandonar el primer día que me citaron para hacer las pruebas de maquillaje y vestuario.

Esta serie de televisión  se iba a llamar “Toreros”, pero luego se llamó “Herederos” porque ya empezó a estar mal visto lo de los toros.  El día de las pruebas de maquillaje y peluquería, si no llega a ser por mi representante y por Manuel Armán, que era el Productor Ejecutivo de la serie, yo no hubiera hecho la serie.  Aquel día, él dijo: “Dejad que Concha piense cómo quiere que sea el personaje.  No seáis tan cuadriculados y tan pesados con ella.  Dejad que Concha piense”.  Estuve a punto de tirar la toalla, y como agradecimiento a Manuel yo pedí que él hiciera un programa de RTVE dedicado a mi trayectoria que se llama “Imprescindibles”.

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Y cuando hablaste con Meryl Streep, ¿qué escena elegiste?

Una escena de la película “Las horas”, ésa en la que el personaje que ella interpreta va a la floristería a comprar las flores para su amigo Richard.  Comparte su escena con una actriz que yo venero: Eileen Atkins. 

¿Ves?  Porque en el extranjero se permiten hacer cameos las grandes actrices.  Acabo de ver a Meryl Streep haciendo un cameo en la película que ha dirigido Tommy Lee Jones.  Aquí, cuando haces una cosa así, no saben valorar el que tú quieras hacer un cameo con actores, con directores o en series o trabajos con gente que admiras.

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Esa escena, inicialmente, iba a hacerla Vanessa Redgrave…

¡Otra de las mías¡  Es mi actriz favorita.

Yo también la admiro profundamente.

Vanessa no pudo hacer esa colaboración y propuso a Eileen Atkins porque ambas son grandes amigas.  Eileen es una gran especialista en la obra de Virginia Woolf. 

Uno de mis libros de cabecera es “Una habitación propia”.

Yo le hablé de esa escena a la Sra. Streep y nos llevamos una gran sorpresa cuando ella, al responderme, nos contó que ésa había sido la única vez que ella había acudido al set de rodaje sin haber memorizado su texto.  Eso molestó mucho a la Sra. Atkins y Meryl Streep me dijo: “Lo que usted ve en esa escena de la floristería en mi cara es terror porque pequé de soberbia al creer que me daría tiempo de aprender mi texto mientras me llevaban en coche al set.  El texto no era excesivamente largo, pero no lo aprendí.  Me sentí mal porque yo admiro mucho a Eileen.  Desde entonces, nunca más he ido al set sin saber muy bien mi texto”.

Concha, ¿alguna vez le ha sucedido algo similar a usted?

No…  porque yo estudio muchísimo, pero ahora mientras me hablabas contándome todo esto, estaba repasando el trabajo de Meryl Streep y lo que he aprendido de ella.

Cuando estrenó una de sus últimas películas, esa musical en la que trabajaba con su hija, hablando de “Memorias de África” ella contó que siempre ha viajado con sus hijos, con su marido… y que ha dado de mamar a los niños en el set y que luego se incorporaba enseguida al rodaje.  A mí eso me viene muy bien porque hay como una tendencia siempre a buscar paralelismos personales, históricos, políticos, etc en los personajes que interpretamos.  Y yo dije: “Mira, acabo de escuchar a Meryl Streep que no tiene nada que ver.  Y ella es una de las grandes, grandes…”.  El otro día volví a ver “Memorias de África”, y ese momento en el que ella saca la mano en la avioneta y le coge la mano Robert Redford… O ese otro en el que ella se pone de rodillas ante el Gobernador inglés…  ¡Volvió a hacerme llorar¡  Y hacerte llorar después de ver una película tantas veces quiere decir que es una gran actriz.  Yo, por ejemplo, no pude soportar “La decisión de Sophie”.  No he podido nunca verla entera.  ¡De qué grandísima actriz me estás hablando¡

Respondiendo a tu pregunta, no, eso nunca me ha pasado pero sí le pasó a Doña Mari Carrillo.  Como todo el mundo sabe, Mari Carrillo es mi ejemplo.  Fue mi ejemplo hasta que conseguí trabajar con ella.  Cuando hicimos “Más allá del jardín”, uno de los problemas que tuvo Mari en los últimos tiempos es que no memorizaba.  Y en una de las escenas más importantes de la película, yo le daba la letra a Mari así… (Concha hace el gesto de ponerse un papel delante de su cara para que la Sra. Carrillo pudiera leerlo). Y luego como Pedro Olea me había dicho los movimientos de la cámara, cuando la cámara estaba con ella yo podía enseñarle las servilletas en las que yo le escribí su texto.  Así rodamos esa escena y toda la película.

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Ahora que nombra “Más allá del jardín” me viene a la memoria que Antonio Gala quería a toda costa que la protagonista fuera una actriz francesa…

Sí, Catherine Deneuve.  Sí… ¡qué pesado¡  (ríe a carcajadas).

Fíjate, Antonio Gala que ha escrito para mí cinco obras de teatro, siempre ha sido muy tremendo conmigo.  Me ha criticado y regañado muchísimo…  Nos hemos peleado enormemente.  Una vez dijo que eso él sólo lo hacía con la gente que quería.  Y llegó un momento en que yo le dije: “Yo también me he hecho mayor, Antonio, no me trates así(Concha ha pronunciado esta frase con una ternura infinita… ojalá pudieran oírla).

Ahora me doy cuenta de la suerte que he tenido de hacer textos de Antonio Gala importantísimos.  ¿Sabes qué obra me gusta profundamente de él? “Las manzanas del viernes”, fue vapuleada por la crítica, no la quiso dirigir nadie, al director que la montó inicialmente le eché tres días antes del estreno…  Terminó dirigiéndola extraordinariamente Paco Marsó.  A mí me parece que es una belleza de texto…  Adelantado a su tiempo, basado en sonetos de Shakespeare, cuando decía:

Sucedió de repente,

no sé cómo, pero hoy espero una vida nueva,

un nuevo sol, una alegría distinta

y por primera vez, tengo un miedo horrible”.

¡Porque a mí no se me olvidan las funciones¡ Las recuerdo de por vida…  (sonríe).

Yo le valoro mucho, pero a veces se pone “tontito”.  El día del estreno de “Más allá del jardín”, cuando ese público se puso en pie aplaudiendo… ¡eso fue¡

El otro día, cuando fui a ver “Un monstruo viene a verme” en el Teatro Real, nos pusimos todos de pie cuando Sigourney Weaver y Jota Bayona pasaron por nuestro lado… yo me acordaba del estreno de “Más allá del jardín” con todo el público puesto en pie ¡incluido Antonio Gala¡ que tuvo que reconocer por fin que… ¡hombre, Catherine Denauve es maravillosa¡

Bueno… quizá no tanto.

Si era un problema de teñirse de rubia…  Si el problema era el color del pelo…  (ríe a carcajadas)

Mira, cuando yo llego a un ensayo y lo primero que me dice un director es: “ese pelo no me gusta”, pienso “mal andamos”.  Me gusta ponerme mi lunar, pintarme la boca de rojo…

Si llego a un ensayo así y el director me dice “Uy ese pelo, ¿no te pintarás la boca?”, le digo “Ay… no nos vamos a entender”.  Menos mal que Gerardo Vera se dio cuenta de que ese no era el camino.

Yo soy lo que tengo que ser en escena, pero no permito que en la vida privada nadie me diga cómo tengo que ir vestida y peinada.

En la carrera de una actriz es tan importante los papeles que hace como los que rechaza. Tengo curiosidad de saber el motivo por el que rechazó la propuesta de Vicente Aranda para hacer “Amantes”…

No trabajé en “Amantes” porque mi hijo Paco me dijo: “Si haces esa película me mato”.  En ese momento mis hijos iban al colegio.  En esos días una de las revistas de la época, Interviú o Lib, había publicado una fotografía mía de la película “Yo soy fulana de tal” en la que salgo desnuda.  Era algo que esa revista solía hacer, cada cierto tiempo volvía a publicarla como si me la acabara de hacer.   A mis hijos, oye… ¡eso les molestaba¡.

Años después, cuando volvieron a publicar esa famosa fotografía, mi hijo Paco (el que no me permitió hacer “Amantes”) dijo: “Uy sí, ¡qué guapa está mi madre¡  La tengo puesta porque es la que más me gusta de todas las señoras desnudas que conozco”, pero entonces ya tenía 18 años.   Sin embargo, cuando me ofrecieron “Amantes”, quizá por algún comentario que escuchó en su colegio, me dijo: “Como hagas esta película me mato”.  Y yo, naturalmente, rechacé la película.  Luego hice “París-Tombuctú” y ¡fíjate lo contentos que están ellos de ver a su madre en la película de Berlanga¡.

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Usted ha interpretado innumerables personajes.  Unos le habrán gustado más, otros menos… ¿Los ha mirado siempre con comprensión o en algún momento los ha juzgado? Y en la vida, Concha, ¿está liberada de juzgar a los demás?

Pues sí querida… bastante tengo con juzgarme yo a mi mí misma.  Bastante tengo con lo mío.. (sonríe).  Una vez, una compañera me regaló una camiseta que pone: “Bastante tengo con lo mío”.  Yo no quiero juzgar a nadie.  ¿Quién soy yo para juzgar a los demás? No, ni muchísimo menos.

Y en cuanto a mis personajes… Yo nunca he hecho nada que yo no quisiera hacer.  A mí nadie me ha obligado a hacer nada que no quisiera hacer.  Yo he hecho todo conscientemente de lo que hacía en cada momento.  He aprendido, he vivido muy bien de esta profesión.  Luego, como empresaria, lo he perdido… porque esto del teatro pues debe ser como la ruleta.

Yo no soy jugadora de ruleta, yo soy más bien gastadora.  Me gusta gastar y llevarlo puesto…  Me cuentan que si ganas un pleno en la ruleta, lo dejas escapar en el otro y lo pierdes.  En el teatro pasa igual.  Todo lo que he ganado como empresaria lo he perdido en otro montaje. ¡Es que ha sido mi vida¡  Y te digo que yo no me arrepiento de lo que he hecho.  Yo me arrepentiré ante Dios en su momento, si Dios me permite y me da tiempo a pedirle perdón.  Yo sí que soy creyente, Juana no… yo sí.

Hace dos años tuve la oportunidad de hablar con Josep María Pou (una de las personas que más admiro en el mundo de la interpretación).  A él también le pregunté por lo que se presenta en un libro precioso: THE HALF.

¡Me lo regaló¡  José María me lo regaló.  ¿Él te lo dijo?

No… Me dijo que lo había regalado a varias personas, pero sin especificar nombres.

Es un regalo que él me hizo…

Yo sé que antes de salir al escenario, usted se santigua.  Pero ¿qué ritual sigue en esa media hora (o incluso una hora) antes de comenzar la función? ¿Quién tiene acceso a su camerino? ¿Qué es lo que hace?

Ya que me hablas de José María Pou…

¡De rodillas¡ (reímos)

Te diré que uno de los personajes que más me han influido, porque a mí me influyen los personajes, es Madame Rosa de la obra “La vida por delante” en la que él me dirigió.  A mí me forman los personajes, no solamente los autores, la escritura, la profundidad dramática de los autores que tengo que aprender y memorizar.

Aquella Madame Rosa ha sido para mí definitiva…  Esa mujer, superviviente de Auschwitz, prostituta, que educaba a niños abandonados de prostitutas de distintas razas.  Recuerdo aquel momento en el que en el sótano le explicaba a Momo por qué defendía ella, no solo la religión de cada uno.  Cuando le preguntaba Momo: ¿Por qué Dios no es blanco? Ella le respondía: “Dios es como tú quieras que sea”.  ¡Cómo respetaba ella las tradiciones¡ Las tradiciones son muy importantes en la vida de las personas.

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Respondo a tu pregunta, mira… me gusta mucho estar sola en el camerino y escuchar música.  Lo que pasa es que, últimamente, yo no sé el motivo por el que han decidido que el camerino es un sitio al que se puede ir a pasar la tarde…

(Lo dice de un modo encantador y me hace reír)

A mí me cuesta mucho decirle a la gente que al camerino no se viene a pasar la tarde.  La última vez, en Madrid, hubo un momento en el que tuve que echar a todo el mundo que estaba en mi camerino.  Les dije: “¿Pero por qué pensáis que esto es el Café Gijón?”.

Me gustar estar sola en el camerino, escuchar música y concentrarme en mi trabajo.

¡Hay que volver a decirle a la gente que el camerino es un sitio sagrado, especial y al que no se debe venir a pasar la tarde¡

(Es encantadora incluso “echando la bronca”).

Concha, muchas gracias por esta conversación.

De nada querida…

Me despido de ella y sé que volveremos a encontrarnos, espero que muy pronto, en otro teatro o en algún festival de cine. 

En San Sebastián, quizá…  donde la adoran.  De hecho, han querido estar simbólicamente con Concha en esta entrevista. (Han enviado esta imagen del Archivo del festival: 1974, donde Concha triunfó con “Tormento” de Pedro Olea).

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Y porque todavía no hemos hablado de su actriz preferida: Vanessa Redgrave.  Seguro que nos intercambiaremos mucha información, de la “mejor actriz europea” como dijo Nuria Espert cuando le entregó el Premio Donostia en 1999.

O, simplemente, para volver a disfrutar de su maravillosa presencia.

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NOTAS:  

La fotografía de la presencia de CONCHA VELASCO en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en 1974 con “Tormento” de Pedro Olea es propiedad del citado festival.  Aparece por cortesía del Festival I. Cine de San Sebastián.

Todas las fotografías realizadas a CONCHA VELASCO durante su presencia en el Teatro Principal de Zaragoza, son propiedad y autoría de Yolanda Aguas para CINET FARÖ.

Las fotografías oficiales de CONCHA VELASCO en las series: “Teresa de Jesús” y “Herederos” son propiedad de sus autores.

Las fotografías oficiales de CONCHA VELASCO en las películas “Más allá del jardín” y “París-Tombuctú” son propiedad de sus autores.

Las fotografías oficiales de The Hours, son propiedad de sus autores.

 

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REINA JUANA (Dir. Gerardo Vera), por Yolanda Aguas

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Permítanme recordar un extracto de la crítica que escribí dedicada a “Hécuba” con dirección de José Carlos Plaza: TEATRO PRINCIPAL DE ZARAGOZA, 2013-09-29

“Comenzaré este artículo por el final.  Ovación interminable para toda la compañía de excelentes actores y ovación de gala para una actriz, Concha Velasco, que ya está por encima del bien y del mal”.

Sí, esas fueron mis primeras palabras al escribir mi artículo sobre “Hécuba”.

Concha dijo en su discurso al recibir el Goya de Honor: “Lo mejor siempre está por llegar”.  Y a fe que tenía razón.  Ayer asistí a la función que realizó de “Reina Juana” (dramaturgia de Ernesto Caballero y dirección de Gerardo Vera), y comprobé una vez más que esta inmensa actriz no tiene límites.  Es una de las grandes, de las más grandes.  Estoy segura que si Vanessa Redgrave o Meryl Streep pudieran disfrutar de su interpretación en “Reina Juana” se inclinarían ante Concha Velasco para “rendir honor a quien honor merece”.

El término “actriz” se le queda demasiado pequeño.  Porque LA Velasco, no es sólo una actriz: ella es actriz, es cantante, es bailarina, es presentadora, es… ¡una ARTISTA¡  Todo lo sabe hacer, y además, lo hace muy bien.

Juana la Loca, hija de los Reyes Católicos, madre de Carlos I y abuela de Felipe II, la gran Reina que nunca reinó por decisión de los hombres que la rodearon.  Siempre he sentido un afecto especial hacia ella.

Es una de las cuatro reinas que más admiro, junto a Leonor de Aquitania (a quien interpretó Katherine Hepburn en “León de Invierno” escoltada por el insuperable Peter O’Toole), la Reina Cristina de Suecia (interpretada por Greta Garbo en la película de Rouben Mamoulian) y Catalina la Grande (a quien dio vida la extraordinaria Hanna Schygulla en la superproducción para TV “Pedro I el Grande”).

Tampoco olvido a Elisabeth I de Inglaterra o a María Estuardo (Vanessa Redgrave, Glenda Jackson, Cate Blanchet).  Las nombro a todas con intención, naturalmente, porque estas grandes actrices merecen figurar al lado de la gran Concha Velasco.

Ernesto Caballero ha escrito un texto bellísimo. Devuelve la palabra a una mujer a quien callaron durante más de 46 años en una vida de encierro.  Una reina a quien llamaban “la Loca” y que durante el monólogo que tan brillantemente protagoniza la Velasco dice: “Yo no quiero pertenecer a vuestro mundo”, que no es una frase, es una exclamación, un clamor, un grito a los llamados cuerdos.  Un texto que es una declaración de respeto para una mujer.

Gerardo Vera, maestro entre los mejores directores de nuestra escena, es quien realiza la magia de coordinar tanto talento.  Una puesta en escena y una dirección precisa a una actriz (que se exige y que exige al máximo).

No hay ni un sólo pero a “Reina Juana”, porque con este personaje la Velasco realiza una de las mejores interpretaciones (¡y son muchas¡) de su larga y prestigiosa carrera, y para quien desde estas líneas pido ya el MAX a la Mejor Actriz Protagonista.

Al finalizar, tengo que volver a las primeras palabras de este artículo: “ovación de gala para una actriz, Concha Velasco, que ya está por encima del bien y del mal”.  

¡Una delicia de ARTISTA y de SEÑORA¡

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NOTA: Las fotografías oficiales de “Reina Juana” son autoría de Sergio Parra.

 

CONCHA VELASCO: RdP “Reina Juana”, por Yolanda Aguas

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Concha Velasco ha ofrecido hoy una rueda de prensa en el Teatro Principal de Zaragoza, y ha estado acompañada por el consejero de Hacienda y Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, Fernando Rivarés.

En varios momentos, Concha ha comentado que mientras preparaba su trabajo con Gerardo Vera (director de “Reina Juana”, del dramaturgo Ernesto Caballero), volvió a ver las interpretaciones que otras actrices hicieron del mismo personaje: Pilar López de Ayala y la inolvidable Aurora Bautista.   Mientras escuchaba sus palabras, ha venido a mi memoria la gran interpretación que hizo Lola Herrera de “Juana la Loca” en la obra de teatro “Juana del amor hermoso”, que hace 35 años representó en este Teatro Principal de Zaragoza.

Concha Velasco ha detallado que la obra da a conocer los últimos años de la vida de Juana I de Castilla, también conocida como Juana ‘la Loca’, casada con Felipe ‘El Hermoso’, en los que estuvo sola, recluida y apartada de la vida pública.

En un espectáculo de algo más de hora y media, la actriz encarna a esta figura de la historia española, una mujer que “se convirtió en una sombra por el comportamiento,  primero de su marido Felipe ‘El Hermoso’, después de su padre, Fernando ‘El Católico, quien la recluyó en Tordesillas, y finalmente, por el de su hijo, Carlos V, quien la ignoró”.

Hizo especial hincapié que para representar este papel ha “estudiado y leído mucho” sobre ella. “Fue una mujer con un talento enorme, superdotada, culta, inteligente, guapa que hacia preguntas difíciles y a la que no le dejaron hacer nada”. Con su bonito sentido del humor, Concha Velasco ha manifestado que “me he sentido cómoda con el papel, aunque en la vida real, Concha y Juana de Castilla no se parecen en nada”.

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Admitiendo ser una mujer “vehemente y apasionada”, ha manifestado su felicidad por apostar por Gerardo Vera, “uno de los grandes al que conozco hace tiempo y del que puedo decir que el trabajo que hemos hecho juntos por ‘Reina Juana’ ha sido maravilloso”. Entre ambos ha habido “una química diferente” que con otros directores ya que “le admito que me corrija y no solo eso, se lo pido yo, cosa que no hago con todos”.

La actriz vallisoletana está agradecida porque a  pesar de las décadas que lleva subida sobre los escenarios, ha ensalzado que lo suyo “es suerte, ya que no es fácil que te den trabajos en grandes obras de teatro o que confíen tanto en una, como lo están haciendo muchos”.  A punto de cumplir 77 años, la veterana actriz no abandona y piensa ya en “esas obras que me están programando para el 2018”. La actriz ha destacado que este papel le llega en un momento “de muy buena salud, pese a haber pasado unos años algo floja y donde cada cosa que hago me encanta”.

“Reina Juana” de autor teatral Ernesto Caballero, es un monólogo que repasa las últimas horas de una Juana de Castilla anciana y moribunda, que intenta reflexionar sobre su pasado y quiere demostrar que nunca estuvo loca.

El montaje que la gran actriz trae a Zaragoza tiene como principal rasgo diferencial, en palabras de la actriz, con respecto al resto del inmenso material cinematográfico, teatral, televisivo y literario sobre la malograda reina, que normalmente incide en su vida hasta su reclusión en Tordesillas (Valladolid), es que versa sobre la última confesión de la monarca.

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Se centra más en los recuerdos de una anciana en su última confesión al que luego se convertiría en San Francisco de Borja, en la que la mujer  conocida como “la Loca” quiere que se la reconozca como lo que era, una reina, ya que “nunca cedió la corona”.

Velasco ha descrito al personaje histórico que interpreta como una mujer “maltratada por los hombres y también por las mujeres, con una madre que no la quiso especialmente pese a que era bellísima, hablaba idiomas, tocaba instrumentos y tenía un talento enorme.  No es que los hombres la trataran mal. La trató mal la historia y la trató mal su familia, no le dejaron hacer nada”.

En cuanto a su relación con el personaje que interpreta, ha declarado que “la vivo, la siento y voy al teatro con tanta ilusión que mis propios compañeros le dicen que hacía tiempo que no la veían tan ilusionada”.   De hecho, la actriz ha reconocido que le ha pasado con Juana como le pasó con Santa Teresa, a la que todavía sigue leyendo y cuya historia le sigue interesando: “Las Moradas” sigue siendo su libro de cabecera.

Por último, a preguntas de los compañeros periodistas, Concha aprovechará su estancia en Zaragoza para visitar este sábado a la Virgen del Pilar, “parada obligatoria porque quiero dar las gracias por la recuperación de una querida amiga mía, Rosa Cabañas, que ha tenido problemas de salud”.

La función “Reina Juana” puede verse en el Teatro Principal  este viernes a las 20.30 horas y el sábado, en doble función, a las 18.30 y 21.30 horas: “pero que nadie piense que por ser dos funciones una de ellas puede salir peor.  Yo haré las dos funciones muy bien”, ha concluido con mucho humor.

Al finalizar la rueda de prensa, tuve el privilegio de conversar con Concha.  Esa conversación y las preguntas que le hice durante la rueda de prensa la podrán leer en unos días en nuestra página web.  De verdad… fue una delicia de entrevista, porque Concha Velasco no sólo es una gran actriz, es que además no le gana nadie en profesionalidad.  Ni un mal gesto, ni una mala respuesta a los compañeros que estuvimos con ella esta mañana.  ¡Qué aprendan de ella la/os jóvenes actores¡,  que por tener un éxito en televisión ya se creen en posesión de varios Goyas, varios BAFTA, varios Óscar…  En fin…

Concha Velasco, una de nuestras más insignes actrices está de nuevo con nosotros.  ¡No falten a su cita con ella¡

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NOTA:  Todas las fotografías insertadas en este artículo son propiedad y autoría de YOLANDA AGUAS para CINET FARÖ.

HÉCUBA (Dir. José Carlos Plaza), por Yolanda Aguas

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Fotos:  DAVID RUANO

TEATRO PRINCIPAL DE ZARAGOZA, 2013-09-29

Comenzaré este artículo por el final.  Ovación interminable para toda la compañía de excelentes actores y ovación de gala para una actriz, Concha Velasco, que ya está por encima del bien y del mal.

Público (al completo) puesto en pie, en una ciudad –los artistas lo saben- en la que el público es muy exigente pero que sabe como pocos reconocer una gran función cuando la ve.  (Ya lo decía José Antonio Labordeta, q.e.p.d.,: “el mejor sitio para estrenar un disco es en Zaragoza porque aquí siempre decimos la verdad”.

Todo en esta propuesta teatral de José Carlos Plaza es acertado.  La escenografía – del propio José Carlos Plaza-, el vestuario de Pedro Moreno, la iluminación de Toño M. Camacho, la música original de Mariano Díaz y la fotografía de David Ruano (un genio que hace magia con la imagen).

Y casi sin darnos cuenta llegamos a la historia de Eurípides en versión de Juan Mayorga.

HÉCUBA:

Hécuba (Concha Velasco), anciana honorable que nace en un palacio, esposa de rey y madre de reyes, espera la hora de ser arrastrada como una esclava más hacia tierras lejanas.  Estamos en el campo después de la batalla, un espacio desolado en el que la derrota de unos sirve de poso para la victoria de los otros.  Hécuba se mueve entre despojos, junto a mujeres prisioneras, cautivas y aniquiladas, enloquecidas e inermes, que recorren las ruinas de lo que fue la vida, buscando no se sabe qué…

Hécuba, bañada en dolor, camina entre cadáveres, entre los cadáveres de sus hijos, asumiendo la derrota, las pérdidas irreparables…; tanto es así que cuenta la leyenda:  Hécuba estremeció a los propios dioses con su sufrimiento, hasta tal punto que la convirtieron en una perra aullando su dolor durante la eternidad.  Por todo ello, Hécuba es un aullido, un llanto interminable, perpetuo e inmortal.  Es el llanto por la guerra, por la derrota, por las pérdidas y un llanto también por el infortunio, llevando consigo el sello de la adversidad, de la infelicidad y del desamparo.  Sus propios hijos, uno tras otro, han perdido la vida, sin que ella, impotente ante las circunstancias, pueda hacer nada para evitarlo.  Un dios sanguinario que devora a sus hijos en beneficio de unos pocos que se enriquecen a costa de la sangre de muchos. ¿Quién provoca este espanto que es la guerra, y que son todas las guerras? ¿Qué intereses ocultos se encubren con expresiones falaces como patria, honor o justicia ante un campo de batalla desolado? ¿Cuántas vidas son necesarias para colmar estos intereses fraudulentos y corruptos?  Ese dios insaciable que es la imperiosa necesidad de manifestar su poder frente a los unos sobre los otros, no es sino el verdadero Deux ex Machina de esta tragedia. No son los dioses los que transforman a Hécuba en perra, sino la injusticia, la traición y la ignominia.

Reparto:

Concha Velasco, José Pedro Carrión, Juan Gea, Pilar Bayona, María Isasi, Alberto Iglesias, Luis Rallo, Alberto Berzal, Denise Perdikidis, Marta dela Aldea y Zaira Montes.

Todos ellos magníficos en sus respectivos personajes, y sabiendo hacer lo que todo gran actor o actriz reconoce como lo más importante: dar la réplica adecuada para que la actriz principal (en este caso, Concha Velasco) deslumbre una vez más al público.  Sin ellos, ni los más grandes serían capaces de alcanzar las cimas de interpretación a las que nos tienen acostumbrados.  Esa es una verdad incuestionable.  La propia Meryl Streep lo dijo en su discurso al recibir el prestigioso Premio Donostia.

Acabo de llegar de cubrir la información del último Festival Internacional de Cine de San Sebastián y uno de los momentos más especiales que viví allí fue mi reencuentro con el maestro Basilio Martín Patino.  Estuve conversando con él sobre una de sus películas: Los paraísos perdidos.  En esa película trabaja como actor Miguel Narros –recientemente fallecido- y que fue el maestro de Concha Velasco en el teatro.  Me ha gustado esta bonita coincidencia.

Concha Velasco, la gran cómica de la escena española, a sus espléndidos 73 años tiene uno de los papeles más importantes de su prestigiosa carrera.  Y, como todas las grandes, hace suyo el personaje dotándolo de matices nuevos, haciendo historia en el teatro nacional.  ¡Qué bien, qué bien¡ (como escribió el inolvidable Eduardo Haro Tecglen (q.e.p.d.) en una de sus críticas sobre un espectáculo que Hanna Schygulla representó en el Teatro de La Abadía), que ahora las obras de teatro se graban para conservarlas en formato dvd en el Centro de Documentación Teatral de Madrid.  Las nuevas generaciones podrán ver este montaje en las próximas décadas.

Nosotros, espectadores privilegiados, podremos decir que “estuvimos allí”.

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Foto:  DAVID RUANO

No quiero terminar este artículo sin hacer una mención muy especial.  Destacar –por méritos propios- la interpretación (deslumbrante y precisa) de una gran actriz: María Isasi. 

La descubrí en un magnífico y original cortometraje titulado “Sinfonía desconcertante” de la directora Belén Santos.   En aquel corto, María Isasi estuvo al mismo nivel de dos grandes damas de la interpretación nacional y catalana: Lola Herrera y Carme Elías.

http://www.youtube.com/watch?v=0GZ4INuIDkk

No se puede decir más… María Isasi me emocionó con aquel trabajo y lo volvió a hacer – el domingo 29 de septiembre de 2013 –  con su Políxena.

No se pierdan HÉCUBA, el histórico e inolvidable montaje de José Carlos Plaza, para que nadie pueda decirles: “pudiste estar allí”.

Y quiero terminar este artículo con las palabras de Casandra (hija de Hécuba y Príamo, hermana de Políxena), palabras escritas por Christa Wolf en su obra maestra “Casandra” (Editorial Círculo de Lectores. ISBN: 84-226-2357-9, publicado en Barcelona en 1987):

“… El dolor hará que nos recordemos. Nos reconoceremos por él más adelante, cuando volvamos a encontrarnos, si es que hay un más adelante.

La luz se extinguió. Se extingue.

Ya vienen.

Aquí es.  Esos leones de piedra la miraron. Al cambiar la luz, parecen moverse”.

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Fotos:  YOLANDA AGUAS

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Fotos:  Las fotografías insertadas en este post son:

1.-  DAVID RUANO, las que pertenecen al catálogo de Pentación Espectáculos.

2.-  YOLANDA AGUAS, las fotografías realizadas en el interior del Teatro Principal de Zaragoza (antes y después de la representación).

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