
EL 47 es una historia basada en hechos reales, dirigida por Marcel Barrena, y que gira en torno a un conductor de autobús que en 1978 secuestró una línea de Barcelona para demostrar que el transporte público podía llegar hasta su –según las autoridades– inaccesible barrio.
En la película, Eduard Fernández brilla protagonizando el personaje Manolo Vital, que al volante de su autobús derribó barreras físicas y mentales en su lucha por la dignidad de un barrio obrero.
Marcel Barrena (Barcelona, 1981), director de películas como ‘100 metros’ (2016) o ‘Mediterráneo’ (2021), se lanza ahora, con un guion escrito a cuatro manos con Alberto Marini, a contar una historia real que encontró por casualidad en un blog sobre transporte metropolitano.
Completan el reparto secundarios de lujo como David Verdaguer, Carlos Cuevas, Salva Reina y la debutante Zoe Bonafonte como la hija de Manolo Vital, además de toda una figuración formada por auténticos vecinos del barrio.
Durante todo el siglo XX y, en especial, unos años 60 marcados por el éxodo rural, las afueras de Barcelona adoptaron el asentamiento de población inmigrante que llegó a la ciudad de todas partes de España buscando una vida mejor. En concreto, la periférica zona de Torre Baró se convirtió en una comunidad donde miles de recién llegados, procedentes de Extremadura –como el propio Vital– o Andalucía construyeron sus casas con sus propias manos. Teniendo en cuenta la ley que estipulaba que no se podía derruir una construcción que tuviera ya el techo puesto, los nuevos vecinos levantaron sus chamizos lo más rápido que pudieron, para poder techarlos antes de que llegasen las autoridades para derribarlos.
A base de lucha vecinal, el progreso fue llegando con cuentagotas. Pero lo que no llegaba, ni siquiera con el fin de la dictadura, era el transporte. En concreto, los autobuses. Según las autoridades, porque los vehículos de la época no podían pasar debido a los desniveles. Un razonamiento que Manolo Vital logró desmentir cuando secuestró el propio autobús que conducía, de la línea 47, y lo llevó hasta aquel barrio tachado de «inaccesible». La gesta del personaje interpretado en la película por un inmenso Eduard Fernández no sólo supuso una victoria contra el aburguesamiento de las autoridades, sino también un logro colectivo que cambió para siempre el barrio, y que provocó que el transporte público fuera llegando a todo el extrarradio barcelonés.
Una película que emociona, no dejen de verla.
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