EL GRAN MERCADO DEL MUNDO (Aut. CALDERÓN DE LA BARCA)

Texto: Francesc Mazón Camats

Fotografías oficiales: May Zircus para el TNC

Fotografías de María Araujo y Marian García Milla, aparecen por cortesía/cesión de una gran amiga de CINETFARO.

El gran Mercado del Mundo: Barroco Follies

Vaya por delante (aviso a apresurados): Magnífico Espectáculo, de lo mejor de esta temporada.

Atreverse hoy a montar un auto sacramental, de nuestro brillante Siglo de Oro, es un ejercicio de riesgo.

Xavier Albertí, director del TNC, se enfrenta a estas casi olvidadas obras de exaltación de la fe y la ideología contrareformista, tan codificadas y frecuentemente utilizadas como armas de adoctrinamiento, con valentía, respeto y una clara voluntad de despojarlas de adherencias ideológicas. Intenta devolverlas a un lejano esplendor verbal y visual que llegó a ser popular y espectacular.

Abre la obra un prólogo en negro, donde se plantea el esquemático hilo argumental. Un padre/padrone (Papa y Rey) duda entre sus dos hijos gemelos a quien ofrecer su mayorazgo (larga tradición dels “hereus”) y la mano de Gracia, la virginal doncella. Decide ponerlos a prueba en el mercado de la Vida, donde demuestren su buen/mal “genio” y su uso del “talante” (dinero-poder-destreza). Todo muy alegórico, maniqueo y doctrinal.

Pero el Sr. Albertí, hace descender del cielo a la Fama, espectacular Lara Grube, alada y vestida de lamé dorado y con un pianista de blanco, un enorme ventilador y la magia, el tono está dado.

Maravilla de vestuario de Marian García Milla, ¡Bravo a Maria Araujo, por su magisterio!

Desde ahí y con la presentación de un magnífico “Chorus Line”, 14 actrices/actores, la obra empieza a fluir y subir como un soufflé.

La presencia de una luminosa y risueña Silvia Marsó (su debut en el TNC ) como conductora Culpa/travestido Pedro, su dicción y verso limpios, clarísimos y una alegría de vivir (¡se agradece hoy día!) pura Commedia dell’arte. Todo funciona, palabra y verso cobran vida, el enredo y los personajes arquetipos son humanos. Qué maravilla al oído el castellano del barroco, en manos de una entregada compañía mixta, en edad y origen, coproducción del TNC y la CNTC.

El maestro Albertí mezcla con desparpajo y mesura, la fidelidad a la palabra en verso de Calderón, con mucha música de amplio espectro. Desde apuntes clásicos, estupendos tenor y contratenor Antoni Comas (nuestro Tarzán preferido) y Jordi Domenech en sus múltiples usos. A una amplia y experta utilización de números canallas del music hall, cabaret o revista autóctona.

El coro se transforma en fantásticas vedettes dignas del mejor Paral.lel (¡que bien esta Roberto G. Alonso¡, Lascivia “molinera”, ultrajante travestón, coreógrafo/asesor de movimiento). Nuestra veterana Mont Plans aprovecha al máximo su arrastrado tango de la cocaína y el estupendo Oriol Genís, mago de la vis cómica, delicioso… entre Luis Cuenca, la rumba de Peret y un gitanillo de bronce, que no podía faltar en las “revistas musicales”.

El montaje, arrebatador, sube y sube como una flecha, utilizando una escenografía, colorista y espectacular (perfecto Max Glaenzel, sabia iluminación de Ignasi Camprodon) básicamente una ruleta de Juego, rueda de la fortuna de feria o carrousel de la Ronda de ¡Max Ophuls!

Nos acercamos al final y el padre/Mundo nos obsequia con un inolvidable Régimen Severo, puro y grosero doble sentido del Burlesque, sorprendente número de Jorge Merino, cartas bien repartidas…

Apoteosis final, después del enfrentamiento/Duetto, entre los hermanos, tentados por el Dogma de Fe, en manos de un Cristo sangrante (macizo Rubén de Eguía) puro Caravaggio, y un vendedor de Reforma luterana o calvinista, enfrentamiento dogmático y a la vez musical, concepto y ejecución geniales.

Llegamos al gran final barroco: Ultima Cena eucarística, caníbal y cainista…

Estamos muy cerca de Buñuel y Viridiana, solo falta la gran y olvidada Lola Gaos, haciendo un retrato con su “máquina escondida”. El padre de triple corona (Papa, Rey  y patrón del Rancho a lo Trump), corona con su sombrero tejano al Buen Hijo y expulsa a las tinieblas exteriores al Mal Hijo. Ahí cierra Calderón, pero… abre Albertí su mágico final, fabuloso y sentimental.

Antoni Comas, la Inocencia, inicia el canto de Il Mondo, la balada sentimental pop de Jimmy Fontana, como un himno generacional de los 60s, que seguirá toda la troupe.  La ruleta carrusel es ahora el Mundo en un cielo iluminado y una nube de polvo de estrellas. Cristo sangrante se aleja para volver cargado con una cruz de neón y crear una pietà provocadora, puro Las Vegas.

“Gira il mondo, gira / nello spazio sensa fine (…) con la joia e col dolore / della gente come me”…

¡Qué felicidad!, ¡Qué espectáculo!, no se lo pierdan.  Aquí hasta finales de Junio, en Madrid la próxima temporada.

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RdP “EL GRAN MERCADO DEL MUNDO”: TNC (Teatre Nacional de Catalunya)

Texto: Francesc Mazón

Fotografías: Isabel Busquets

LOS ROLLING STONES EN VERSIÓN AUTO SACRAMENTAL: RUEDA DE PRENSA EN EL TNC

Conducidos amablemente por un laberinto de pasadizos, como el del Minotauro, un grupo de teatreros aterrizamos en el escenario de la sala Grande del TNC, ¡la Inmensa!

Todos a escena, como en la Calle 42, del coreógrafo majareta genial Busby Berkeley. Allí nos espera Mr. Albertí, el director con sus rizos y una sonrisa irónico-maléfica digna de Harpo Marx. Lleva preparada a conciencia una docta disertación sobre… ¡Autos Sacramentales, sin telarañas, versión Rollings en el Palau Blaugrana!

Mr. Albertí empieza en lo alto, como las vedettes, con un recitado que todas las niñas y los niños de la segunda (¿o tercera posguerra?) conocemos casi genéticamente: “Tres jueves hay en el año / que relucen más que el sol / Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión” faltó un poquito de tapping a lo James Cagney, pero estuvo brillante.

A ambos lados, arrebatadas, dos damas felices. Silvia Marsó, actriz catalano-madrileña en su debut en el TNC y Helena Pimenta, codirectora del CDN, encantadora salmantina, a punto de ceder su cargo, después de suponemos años difíciles.

A lo largo del escenario, en un amplio Chorus Line, 14 actrices y actores, entre ellos nuestros queridos veteranos Mont Plans y Oriol Genís. Una feliz mezcla catalano-castellana, ¿otra alegoría de Calderón?

Mr. Albertí nos presentó el plato fuerte y final  de temporada: “El Gran Mercado del Mundo” de Calderón de la Barca; la cara B del Siglo de Oro español, intelectual, filosófico, palaciego, el dramaturgo  de la corte.  La cara seria y grave del muy popular y libertino Lope de Vega.

Un Auto Sacramental, un Auto de Fe, aquel invento del esplendor cultural e imperial de los Habsburgo/Austrias españoles. Pensado y cocinado con todos los medios, que eran muchos, de la Corona y la Iglesia de la ContraReforma, mientras el pueblo llano se hundía en la miseria. Un vahído de nostalgia  casposa me invadió. Estaba viendo la noria gigante y multicolor que ocupa casi todo el escenario en Blanco y Negro. En mi mente algo exraviada, las imágenes anuales y reiterativas del NODO volvían a ofrecer desde la fachada de alguna magnífica catedral de la Meseta, la representación mayestática de un auto de Calderón, un inmenso ritual Litúrgico dramático que la dictadura presidia bajo palio…

No, no…¡fantasmas fuera! Quien habla es el mago polifacético, imaginativo y divertido, que hace solo un mes, bajo su otro yo, WandaPitrowska, la divina directora musical polaca, nos obsequió con un recital homenaje a Carlos Santos y Tarzan de guest star. Estemos tranquilos Mr. Albertí promete fidelidad total al texto, pero echar en la coctelera, ingredientes musicales variados: Purcell, Bach, Monteverdi y dosis de music hall arrabalero, ¡ah nuestro Paral.lel¡

Salpicaduras de Bella Dorita, la reina del Molino: Régimen severo, El Tango de la Cocaina… Como decía nuestra adorable Guillermina Motta: “Remena, remena nena. Si remenes força estona, la barreja surt més bona i al client deixes content…”

El resultado,el miércoles próximo, en la Sala Gran del TNC. ¡Molta merda per a tots!

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“COPENHAGUE” (Aut. MICHAEL FRAYN)

Texto: Yolanda Aguas

Fotografías (saludos y coloquio): Yolanda Aguas

Fotografías oficiales de la obra: Sergio Parra

Copenhague, de Michael Frayn, es una de las obras de teatro más galardonadas de los últimos tiempos. Cuando se estrenó, en Londres obtuvo los tres premios más relevantes: el de la crítica, el Laurence Olivier y el Evening Estándar. En París ganó el Molière y en Nueva York, el Tony.

La obra narra el encuentro que tuvo lugar en 1941 en la capital de Dinamarca, ocupada por las tropas nazis, entre el gran científico danés Niels Bohr (Emilio Gutiérrez Caba) y su ex alumno Werner Heisenberg (Carlos Hipólito), representante científico de la maquinaria nazi. Todo es un misterio sobre aquel encuentro y muchos se preguntan qué sucedió realmente para que ellos se distanciaran a pesar del mutuo respeto que se profesaban.

Heisenberg había sido el estudiante predilecto de Bohr, de ahí que la obra tiene un interés humano especial.  Esa relación entre ambos y con la esposa de Bohr (maravillosa interpretación de Malena Gutiérrez) proporciona momentos de profunda emoción. El espectador entra de lleno en la historia y hace suyas las vivencias humanas entre los tres protagonistas de la obra.

Teatro de reflexión, de conciencia, de humanidad.  El autor, Michael Frayn, muestra un profundo respeto por el público: le otorga el favor de la inteligencia y la reflexión.  Y ¡cómo se agradece¡

No es un texto fácil de seguir, pero las conversaciones entre los dos científicos y la esposa de uno de ellos (de alto nivel intelectual y científico) se entienden perfectamente.  A esto, naturalmente, ayudan los tres actores magistrales que protagonizan la función.

Emilio Gutiérrez Caba (Niels Bohr, el científico danés) demuestra una vez más su magisterio en un escenario.  Malena Gutiérrez (la esposa de Bohr) ofrece una interpretación precisa, moviéndose en escena con la sabiduría que otorga un oficio bien aprendido. Carlos Hipólito es Heisenberg, el discípulo aventajado convertido en un genio científico.  Hipólito vuelve a regalarnos una creación digna de estudio para aquellos que aspiren a ser actores.  Conmueve en sus dudas y en la forma de mostrar que su personaje tuvo conciencia en el momento decisivo.

En el resto de apartados: minimalista y brillante Escenografía y Vestuario de Elisa Sanz. Y gran trabajo también en Iluminación de Juan Gómez Cornejo e Ion Aníbal López.

Dirigiendo a todo este magnífico equipo, el director argentino Claudio Tolcachir. No era fácil el texto elegido, pero él ha sabido combinar todos los elementos para lograr un resultado brillante.

Al finalizar la función del día 12, hubo un coloquio entre el público y los actores moderado por el crítico de ABC, Julio Bravo.

Teatro Principal de Zaragoza, del 12 al 14 de abril 2019.

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RdP “COPENHAGUE” en el Teatro Principal de Zaragoza

Texto y fotografías: Yolanda Aguas

Durante la rueda de prensa de esta mañana en el Teatro Principal de Zaragoza planeaba en la atmósfera el agradable aroma del teatro que podríamos denominar: “la escuela argentina”.  El director de la obra que han presentado Emilio Gutiérrez Caba, Carlos Hipólito y Malena Gutiérrez, Claudio Tolcachir es uno de sus miembros más destacados.  Por si esto fuera poco, en el Teatro del Mercado de Zaragoza se representará este fin de semana la obra “El nombre”, con dirección de Daniel Veronese.

En “Copenhague”, se recrea el encuentro entre los físicos Werner Heisenberg y Niels Bohr en la Dinamarca ocupada por los nazis en 1941.  La obra estará en el Teatro Principal los próximos días 12,13 y 14 de abril.

Lo primero que Carlos Hipólito ha destacado al inicio de su intervención es que hacía mucho tiempo que no coincidía en un escenario con Emilio Gutiérrez Caba.  La última vez fue en “La verdad sospechosa” con dirección de Pilar Miró. “Para mí es un sueño volver a coincidir con Emilio, que para mí es el más grande de los grandes que hay en este paísEl texto es una joya literaria porque tiene una dramaturgia muy original y especial. Lo que plantea el autor es cómo estos personajes van reproduciendo ese encuentro desde el punto de vista de cada uno, intentando ahondar cada vez más en las razones profundas que hicieron que pasara lo que realmente pasó”.

Emilio Gutiérrez Caba: Trabajé con Hipólito hace casi treinta años bajo la dirección de Pilar y ha sido un encuentro realmente melancólico, un poco como esta obra.  La obra ofrece el privilegio de espiar las cabezas de dos seres extraordinarios en un momento histórico que nos afecta a todos. En aquel encuentro se decidió si poner o no la bomba atómica en manos de Adolf Hitler.  La gran pregunta es, si Hitler hubiese tenido la bomba atómica ¿dónde estaríamos hoy? Además, la obra se desarrollo en un clima de misterio, con profundidad de pensamiento, donde se habla de ética, de amor, amistad, política, todo desde un lugar muy inteligente y con una gran hondura”.

Malena Gutiérrez, ha remarcado: “El hecho de que se trate de un encuentro histórico es un plus de nervio, porque es algo que pasó y eso es muy inquietante. Mi personaje, es un poco voz del pueblo o del espectador, es el que pone tierra en unas cabezas tan intelectuales como las de los físicos Werner Heisenberg y Niels Bohr”.

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COM ELS GRECS: Eddy, un héroe de barrio (Aut. Stephen Berkoff)

Texto: Francesc Mazón Camats

Fotografías oficiales: Ros Ribas

Si existiese un teatro punk, Stephen Berkoff sería, obviamente, su mejor representante. Heredero por edad (Londres, Agosto 1937) de los “Angry young men” de finales de los 50s. Su origen y formación difiere de los grandes nombres teatrales de la 2ª mitad del S. XX. Un chico malo formado con Lecoq, próximo a Grotowski y Artaud. Pasado por la apocalíptica y borrascosa década de los 70s en los UK. Demostró su poderío y presencia en la arena de Shakespeare, con un Hamlet peligroso “un cobarde, con un fondo de sadismo” según él.  Su propia versión del autor “Los Villanos de Shakespeare” es una declaración de principios.

Se presenta ahora con su obra, a la manera de los Griegos, versión incendiada de ira, grosería y brutalidad del Edipo de Sófocles. Algo así como la foto fija de una época terrible, la Inglaterra “isla cerrada en su podredumbre” del reinado de la bruja del Norte, Margaret Tatcher (que acertado suena el fragmento del Mago de Oz¡). La emanación de una peste “como en los griegos” una náusea profunda que arrastró al antiguo imperio  a su abismo actual.

Atentados, matanzas y mutilaciones recuperan el espectro muy gore y salvaje del teatro isabelino y jacobeo, como una Duquesa de Malfi, en harapos, tatuajes e imperdibles, una horror story entre eruptos y bombas.

Cuatro valientes actrices y actores, fuera de serie, se atreven con la bestia, un salto al vacío. Lidian con unos monólogos y diálogos endiablados, llenos de insultos, racismo y machismo. Espuma de vitriolo. La gran Mercè Arànega pasa de ama de casa de barrio (muy eastenders¡) a Esfinge Mortal (¡qué gran monólogo, qué enorme actriz¡ ).

Sílvia Bel, sin abandonar su espástico Chicle, va de hermana cutre a Yocasta poligonera, a una velocidad de vértigo canta, baila, insulta, hasta llegar en sus escenas finales a un lirismo explosivo, a la asunción de una tragedia orinada.

Pep Cruz un veterano, es vivísimamente ese padre casposo y racista profundamente humano. Pero amigos la función se la lleva de calle, nuestro nuevo “monstruo sagrado“ Pablo Derqui, Eddy para los amigos. Capaz de todo: lo cómico, lo trágico, lo grotesco, descarnado, brutal y adrenalínico. Se alza de pronto en un vuelo poético o dramático conmovedor. Llena el escenario, un portento; si sobrevive a las agotadoras representaciones, recogerá todos los premios de la temporada.

La escenografía de Clara Notari, un escenario rojo, la antesala del infierno, una caja mágica y las acotaciones musicales de Jordi Bonet, un certero tapiz son excelentes… El espectáculo que deben ver, preparen el oído, entre la catarata de obscenidades y horrores, florecen espléndidas perlas líricas que el Bardo suscribiría.

El director Josep Maria Mestres consigue algo muy difícil: hacer digeribles unos personajes casi grotescos, que a su pesar sigan siendo humanos, animales heridos…

Al Lliure de Gràcia, ¡ya¡

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Teatre LLIURE – Gràcia.  Del 11-04-2019 al 12-05-2019

MRS. DALLOWAY (Autora: Virginia Woolf)

Texto: Yolanda Aguas

Fotografías del reparto saludando: Yolanda Aguas

Fotografías oficiales de “Mrs. Dalloway”: Sergio Parra

Tengo delante de mi escritorio una fotografía de Virginia Woolf.  Se trata del famoso retrato que le hizo George Charles Beresford (en Julio de 1902) cuando ella tenía veinte años.  La lámina, en Platinum Print, es propiedad de la National Portrait Gallery (Londres).

Menciono este detalle antes de escribir mi artículo sobre la función que vi ayer, martes 9 de abril, en el Teatro Español de Madrid porque la obra de Virginia Woolf ha sido y es muy importante para mí.

Añado también que “The Hours” de Stephen Daldry es una de mis películas preferidas, así como “Mrs. Dalloway” de Marleen Gorris.  Y añado que creo firmemente que nadie podrá interpretar mejor que Vanessa Redgrave el personaje de Clarissa DallowaySu monólogo en la ventana durante la fiesta es magistral e insuperable.

“MRS. DALLOWAY” de Carme Portaceli

No descubro nada nuevo cuando digo que la Portaceli es una de los directores de escena más brillantes de nuestro país. Su trayectoria así lo avala. Ha firmado montajes magníficos: “La rosa tatuada”, “Sólo son mujeres”, “Jane Eyre”, “Troyanas”, “Frankenstein”, “Prometeo”…

Estoy segura que para ella, la obra de Woolf es tan importante como para millones de mujeres que nos hemos sentido “cobijadas e inspiradas” por la vida y obra de la gran escritora anglosajona.  Seguro que ama el libro “Mrs. Dalloway” y también creo que ha puesto toda su sabiduría y su corazón en este montaje para el Teatro Español.

A lo largo de la hora y media de función se intercalan momentos muy brillantes y emotivos con otros de cierta tibieza.  De ahí que no puedo afirmar que éste sea uno montaje “redondo”.  Con todo, la fuerza de los intérpretes proporciona a la función ese peldaño de más que la dramaturgia no tiene.  No es demasiado grave, pero esa tibieza existe y debo expresarlo.  Lo siento de verdad, me hubiera gustado afirmar que estábamos ante un montaje histórico: la autora, la directora, la actriz protagonista y el Teatro Español así lo merecen.

La Portaceli se ha arriesgado introduciendo elementos que desconciertan y nadie negará que ha sido valiente en su propuesta teatral.  El segundo número musical,  instantes antes del inicio de la fiesta, no era necesario ya que produce un efecto de “desconexión” emocional con la historia que estábamos viendo hasta ese momento.

Por lo demás, ya conocemos la historia que Woolf escribió.  Es una de las más importantes de la Literatura Universal.  Una joya de la Literatura.  Lectura imprescindible.  Vivir y amar.  Amar y sufrir. El precio y los peajes que cada ser humano, especialmente cada mujer, debe pagar y transitar a lo largo de su vida.  Eso y mucho más es “Mrs. Dalloway”.  En su novela, Woolf vuelve a los temas recurrentes de su obra: el mundo interior, la soledad, la bisexualidad, la amistad, las dudas… 

La escenografía es preciosa.  La presencia de las flores (y la forma de aparecer, ¡brillante¡) conmueven hasta las lágrimas. ¡Bravo Portaceli¡

Mrs. Dalloway  habla de fantasmas existenciales, de ausencias, de presencias…  Y del amor, en cualquiera de sus manifestaciones.

La directora valenciana juega en escena con dos personajes, dos mujeres: Clarissa Dalloway y Angélica.  Entre ambas, escuchamos la voz de la propia Virginia Woolf (preciosos esos momentos, nada más emocionante que oír la voz original de la autora durante la representación de una de sus obras).  En ese juego de voces y de mujeres, aparece el suicidio, el feminismo, la esperanza, y el miedo.  De memoria recordamos las palabras que Woolf escribió. De memoria también, el guión de David Hare para la película dirigida por Stephen Daldry, basado en la novela de Michael Cunningham, The Hours, con el que ganó el Pulitzer en 1999.

Los espectadores que conozcan todo esto disfrutarán mucho de la propuesta de Portaceli.  Los que lleguen sin tanta información tardarán más en conseguirlo. Es un montaje para eruditos en la vida y obra de Virginia Woolf.  Y eso no me parece mal, todo lo contrario.

En el apartado de las interpretaciones, debo destacar a Gabriela Flores (Angélica, la mujer suicida).

Actriz habitual en numerosos montajes de la Portaceli.  Una actriz que siempre realiza brillantes interpretaciones.  Aquí tiene el (imagino) enorme placer de pronunciar un resumen de las palabras que Woolf escribió a su marido antes de morir:

“Querido:
Estoy segura de que me vuelvo loca de nuevo. Creo que no puedo pasar por otra de esas espantosas temporadas. Esta vez no voy a recuperarme. Empiezo a oír voces y no puedo concentrarme. Así que estoy haciendo lo que me parece mejor. Me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todos los aspectos todo lo que se puede ser. No creo que dos personas puedan haber sido más felices hasta que esta terrible enfermedad apareció. No puedo luchar más. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y sé que lo harás. Verás que ni siquiera puedo escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte que… Todo el mundo lo sabe. Si alguien pudiera haberme salvado, habrías sido tú. No me queda nada excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo.  No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que lo hemos sido nosotros. V.”

Destaco también el trabajo de Manolo Solo (el amor que regresa y al que ella rompió el corazón) e Inma Cuevas (Sally, la mujer a la que amó Clarissa en su juventud) están magníficos en sus respectivos papeles.

El resto del reparto cumplen correctamente con su trabajo:  Anna Moliner, Zaira Montes (a quien vi recientemente en “La geometría del trigo” de Alberto Conejero), Jordi Collet y Jimmy Castro.

Blanca Portillo, en un gran esfuerzo interpretativo,  logra acercarnos en muchas ocasiones al espíritu, a la esencia de su personaje (Clarissa Dalloway).  El reto era muy grande para ella, y quizá la referencia de la Redgrave debía pesar como una losa.

Como dije anteriormente, sin ser un montaje histórico, “Mrs. Dalloway” en el Teatro Español está siendo todo un éxito de público.  Agotan localidades casi todos los días.  Y les animo a acudir, durante muchos momentos es una función que emociona profundamente. Creo que les gustará.

Teatro Español (Madrid): Del 28-03-2019 al 05-05-2019.  Habrá gira.

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RdP “COM ELS GRECS” (Teatre Lliure)

Texto y Fotografías: Francesc Mazón

Com els Grecs,  Steven Berkoff

Cuatro” bestias” de la escena catalana contemporánea: Mercè Aranega, Sílvia Bel, Pep Cruz y Pablo Derqui en una versión iconoclasta de Edipo Rey.

El díscolo chico malo de los 70s y 80s, Steven Berkoff (hoy abuelo malo de 82 años) actor y dramaturgo, situó a Eddy en el Londres caótico de la era Thatcher.

“Una isla cerrada en su podredumbre gradual (···) un lugar gélido, encendido de vez en cuando por el rugido de la bestia, de la frustración y el tedio (…) la espantosa fiebre del sábado noche…”.

Del triunfo del mezquino y salvaje neoliberalismo al abismo actual.

Los dioses y las ideologías dominantes están muertas, dice el director Josep Maria Mestres.

Los actores, todos, confirman que con la obra se han puesto en riesgo.

Son antihéroes con los que debemos empatizar. Una obra feroz, gamberra,  que combina un humpr salvaje con Shakespeare.

Una tragedia transgresora. ¡Reír antes de temblar!

LA OBRA DE BERKOFF:

Uno de los padres de la iglesia cristiana decía que Homero maleducaba al pueblo con sus mitos porque el pueblo los entendía de modo literal e irreverente. Despojados de religión e irreverentes como los griegos, aquí están los mitos creados por Steven Berkoff en 1980, en plena era Thatcher, presentados por Josep Maria Mestres. Visionario es poco.

Duración de la obra: 2 horas (sin pausa)

Coloquio con el público: 21 de abril

Teatre LlIURE – Gràcia  (Del 11-04 al 12-05-2019)

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