DIVA (Aut. Albert Boadella)

Texto: Yolanda Aguas
Fotografías al término de la representación de DIVA: Yolanda Aguas

Sube el telón, en escena un chaise longue, un piano y un tocadiscos. Una mujer vestida de blanco acostada en el sofá y el sonido envolvente del aria “Casta Diva” de la ópera Norma de Bellini. Algo que nace de un modo tan hermoso no puede seguir ni terminar mal.
La dramaturgia escrita por Albert Boadella nos presenta a Maria Callas (sublime… MAGISTRAL la soprano y actriz María Rey-Joly) que se halla en el ocaso de su vida.

Reside en París alejada de todo, en su lujoso piso de la avenida Georges-Mandel número 36, con la única compañía de su fiel ama de llaves Bruna Lupoli (que no aparece en la obra).
Su voz ya no tiene nada que ver con lo que fue. La crítica se cebó con ella en sus últimas apariciones y no ha vuelto a cantar en público. Ha muerto Onassis. La realidad de su decadencia le hace vivir un mundo de recuerdos.
Desdeña el presente mientras fuerza a su repetidor, Ferrucio (inmenso el tenor y actor Antonio Comas), para que le acompañe en un imaginario repertorio que ya no podrá realizar. También lo utiliza para crear una situación sadomasoquista. Le obliga a interpretar a Onassis, su gran amor. Sus momentos más apasionados y estelares. En su delirio, se imagina al griego como pareja de los grandes dramas operísticos que ella protagonizó. Alguien que la mata o alguien con quien morir al final de la ópera. Es el inicio del camino hacia su propio y misterioso final, que muy pronto realizará a su voluntad.

Ha sido valiente Albert Boadella al rendir homenaje a María Callas, una de las grandes personalidades artísticas de la Historia del bel canto (para muchos de nosotros, la más importante), VOZ INMORTAL. No hace mucho tiempo, estuvo también en el Teatro Principal de Zaragoza otra de esas figuras incontestables de las Artes escénicas: Norma Aleandro. Vino para interpretar a la Callas en “Masterclass”, obra que en España representó la gran Núria Espert. Todos los homenajes que se rinden a la Callas siempre serán pocos. Parece que su espíritu no pudiera, ni debiera, abandonarnos. Momentos antes del inicio de la representación, el pasado jueves 27 de mayo, en el Teatro Principal de Zaragoza se respiraba cierta “tensión emocional” ante lo que intuíamos iba a suceder en el escenario. Finalizada la representación no hubo decepción alguna, todo lo contrario, la emoción lo envolvía todo.

Mérito del dramaturgo y director de la obra, por supuesto, pero muy especialmente del trabajo extraordinario de los dos intérpretes protagonistas: María Rey-Joly y Antonio Comas. Es un lujo verles bailar el sirtaki griego…

Antonio Comas está impresionante en DIVA. Interpreta dos personajes: Aristóteles Onassis y Ferruccio Mezzadri. Le conocía principalmente por sus trabajos con el maestro Xavier Albertí (“El gran mercado del mundo”, “L’hort de les oliveres”…). Dirigido también por el álter ego de Albertí, Wanda Pitrowska (“Per començar, sarsuela) y muchas veces vestido por la magia de nuestra añorada María Araujo

Comas, magnífico actor y voz poderosa es el contrapunto perfecto a su paternaire… lo demuestran también sus números musicales: Singin’ in the Rain (Arthur Freed), Stormy Weather (Harold Arlen / Ted Koehler), Il Mondo (letra de Gianni Boncompagni y música de Jimmy Fontana y Carlos Pes) que, casualmente, también interpretó en “El gran mercado del mundo” para el TNC (Teatre Nacional de Catalunya). Una delicia siempre verle actuar.

María Rey-Joly interpreta el rol de María Callas. No es una imitación, creo que es muy importante dejar esto claro desde el principio. Es una (GRAN) interpretación, con mayúsculas, de un personaje creado por Boadella. Con una presencia y voz prodigiosas, Rey-Joly conmueve de principio a fin. Seguramente no seré capaz de encontrar las palabras justas para expresarlo. Está dotada por el don que la vida le ha dado (y que ella ha formado exquisitamente): la belleza inmensa de su voz. Todavía en mi recuerdo el eco de su voz cantando: el “Ave María” del Otello de Verdi y con “Sola, perduta, abbandonata” de Manon Lescaut de Puccini.

Delicada y fuerte al mismo tiempo, se mueve por el escenario (¡Y de qué manera¡) durante toda la función dando vida a una mujer que sufre por el paso del tiempo y por su exilio interior… Le ayuda la gran iluminación de Bernat Jansà que es más una caricia que un trabajo técnico-artístico.

Mientras la observaba desde el patio de butacas, vinieron a mi recuerdo grandes veladas teatrales. He tenido la dicha de ver trabajar a artistas extraordinarios: Vanessa Redgrave, Hanna Schygulla, Isabelle Huppert, Fiona Shaw, Norma Aleandro, Carme Elías, Núria Espert, José María Rodero, José Bódalo, Josep María Pou, Rudolf Nureyev, Pina Bausch, Julio Bocca, Ute Lemper… la lista es interminable. Y el pasado jueves, mientras contemplaba a María Rey-Joly supe con certeza que ésa era ya una de las veladas más importantes y emocionantes de mi vida.

Al término de la representación me sucedió lo que en muy pocas ocasiones: no quería abandonar el teatro. Era algo así como el deseo de que la función volviera a comenzar… Estoy segura que me comprenden.
Tienen la oportunidad de ver la obra hoy, sábado 29 y mañana, domingo 30.

Si van, por allí nos encontraremos… ¡DISFRÚTENLA¡

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RdP ALBERT BOADELLA en el Teatro Principal de Zaragoza

Texto y Fotografía de Albert Boadella: Yolanda Aguas

Fotografía de María Rey-Joly, propiedad de Clece Producciones.

Albert Boadella presentó hoy su creación “DIVA” en el Teatro Principal de Zaragoza, acompañado por José María Turmo (Gerente del Patronato de Artes Escénicas y de la Imagen de Zaragoza). Es un musical que rememora los últimos años de María Callas, una mujer fascinante en un momento de decadencia, una tragedia donde el reto, según el director y dramaturgo, ha sido armonizar la transición entre el canto y la prosa.

Este espectáculo estrenado el 9 de enero en el Teatro Palacio Valdés de Avilés y que estuvo del 15 al 24 de enero en los Teatros del Canal de Madrid, está protagonizado por la soprano María Rey-Joly (como María Callas) y el tenor Antonio Comas (como Aristóteles Onassis y Ferruccio).

Ha explicado Boadella que: “María Callas es una mujer fascinante, no solo musicalmente. Los últimos años de su vida me parecen una auténtica tragedia, en esos momentos no puede ejercer su arte, su voz no es ya la misma tras años sin cantar al dejarlo todo por Aristóteles Onassis, un hombre que la traiciona para casarse con Jackie Kennedy”.
A partir de ese momento ella se recluye en su apartamento de París y esa es la etapa que rescata Boadella porque se organiza una auténtica tragedia, la que descubre a una persona que lo ha tenido todo y que lo ha perdido todo, refugiada en sus recuerdos. El director construye un drama musical: “Una historia de amor, algo que no había hecho a lo largo de mi carrera, en la que Onassis aparece en sus delirios, que ella resuelve a través de las arias que interpretó en “Tosca”, “Norma”, “Madama Butterfly”, “Otello” o “La Traviata” hasta llegar a su muerte. La falta de autopsia, su rápida incineración hacen pensar en un suicidio, teniendo en cuenta la cantidad de tranquilizantes que tomaba”.

Albert Boadella describe a María Callas como “una mujer apasionada, seducida por el lado más sexual del armador griego, con un físico aparentemente feo, pero con una potencia de toro bravo. Callas es una mujer llena de humanidad que confía en un hombre que se mueve por otros intereses, a pesar de que creo que fue a la mujer que más amó”.
Sin embargo, una vez conquistada la Callas, pese a su fama y glamur, Onassis fue a buscar, “como un cazador una pieza de un escalafón superior, a la viuda del hombre más poderoso de la tierra, el presidente de Estados Unidos”. Una mujer que Boadella considera que no se casa con él por amor: “el dinero representa para ella una de las cosas más importantes de la vida en aquel momento”
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El reto de este montaje, según desvela Boadella, “ha sido armonizar bien el canto y la prosa recitada, algo que siempre es muy complicado, un ejercicio que requiere una buena interpretación”.

El director no escatima halagos hacia la soprano madrileña María Rey-Joly, quien le propuso hace unos años crear esta obra. “En ella se puede ver a la Callas. Es buena actriz, muy buena cantante y tienen un cierto parecido”.
Asegura que quien vaya a ver la obra disfrutará con un homenaje con las arias más conocidas de la soprano de origen italiano, cantadas en directo y de la esencia de un drama, con interpretaciones muy cuidadas, tras dos meses de ensayo continuo con los dos protagonistas en su casa del Ampurdán. Esta no es la primera vez que Boadella se adentra en el mundo de la lírica: “Don Carlo” o “El pimiento Verdi” la preceden.

“DIVA” se representará del 27 al 30 de mayo, a las 19 h, en el Teatro Prinicpal de Zaragoza.

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RdP LA CASA DE BERNARDA ALBA (Teatro Principal)

Texto y fotografías: Yolanda Aguas


El Teatro Principal de Zaragoza ha acogido este miércoles una rueda de prensa para presentar la obra La casa de Bernarda Alba, de Producciones Faraute. Han intervenido, el productor Celestino Aranda, el elenco formado por Consuelo Trujillo, Rosario Pardo, Luisa Gavasa y Ana Fernández, así como el Gerente del Patronato de Artes Escénicas de Zaragoza, José María Turmo.


Considerada como la obra dramática más madura de Lorca, “La casa de Bernarda Alba” data de 1936, año clave tanto para el autor granadino como para la historia de nuestro país, tuvo que esperar varias décadas antes de poder representarse en los escenarios españoles.


Visiblemente emocionada, la actriz zaragozana Luisa Gavasa hizo hincapié en lo significativo que era este regreso a los escenarios tras diecinueve años de ausencia: “María Josefa es la luz –señalaba la actriz–. No creo que en realidad esté loca, sino que es una mujer que ha decidido ‘ser’ loca para salir de la prisión que ha configurado su hija. Es un papel que, como decimos los actores y actrices, es un ‘bombón’, y lo he podido sacar adelante gracias a mis compañeras, porque estar 19 años fuera del teatro se dice pronto, pero luego hay que subirse al escenario y actuar. A mí, para bien y para mal, casi se me había olvidado, y gracias a mis compañeras lo he conseguido. Todas nos dejamos la piel en la obra, yo solo un rato. En lo personal, estar con esta obra en Zaragoza, en mi ciudad, es un reencuentro de ausencia y presencias. La ausencia de mis padres y abuelos y la presencia, porque es el presente, de mi hijo que asistirá mañana jueves a la representación. No puedo estar más emocionada”.

Ana Fernández, afirmó que “la obra se desarrolla en un patio con varias salidas que dan al interior de la casa y una que da al exterior. Es un montaje áspero, clásico, que en todo momento busca dejar claro lo que nos quiere decir Lorca sobre las consecuencias de no tener futuro pero, también, nos muestra el lado más oscuro de lo que somos”.

Rosario Pardo, defendió la vigencia del texto de Lorca en los tiempos actuales donde impera todavía el machismo y la falta de consideración hacia la mujer. De ahí que considere que es muy necesaria la representación de esta obra para que las nuevas generaciones puedan formarse y vivir en un mundo más igualitario.

Consuelo Trujillo, que interpreta a Bernarda Alba en este montaje, inició su intervención con una de las grandes frases de la obra: “En ocho años que dure el luto, no ha de entrar en esta casa el viento de la calle”. Esta inmensa actriz, una de las más grandes maestras de nuestras Artes Escénicas nació para interpretar a Lorca. El autor granadino es, junto a Alberto Conejero, su autor de cabecera y su inspiración. Antes que ella, grandes actrices españolas interpretaron a Bernarda Alba: Berta Riaza, Núria Espert, Irene Gutiérrez Caba…

La Casa de Bernarda Alba es la última de las tragedias rurales de Federico García Lorca. Escrita en la primavera y concluída, precisamente el 19 de julio de 1936, poco antes de su muerte. Fue estrenada el 8 de marzo de 1945 en el Teatro Avenida de Buenos Aires a cargo de la Compañía de Margarita Xirgu. Como en Bodas de Sangre, esta pieza teatral tiene su origen en una historia real. Cerca de Granada, hay una población, Valderrubio en la que vivía Doña Bernarda, una viuda de muchos años que ejercía una inexorable y tiránica vigilancia sobre sus hijas solteras. Lorca las veía pasar como sombras, siempre silenciosas y siempre vestidas de negro cuando caminaban hacia la fuente cercana para llenar los cántaros de agua. Era como un infierno mudo y frío en el sol africano granadino el que soportaban esas cinco hermanas, que proyectaban una imagen sórdida y fuertes emociones sobre las inmaculadas paredes blancas de las fachadas.

Confiamos que hayan comprado su entrada porque ya están agotadas.

Teatro Principal de Zaragoza, del 13 al 16 de mayo, a las 19 h.

RdP “GALATEA” en el TEATRE NACIONAL DE CATALUNYA

Texto y Fotografías: Yolanda Aguas

Según nos señala el TNC en su página web oficial, “GALATEA” es la obra más personal de Josep M. de Sagarra, junto con Pájaros y lobos y La fortuna de Silvia.

Sobre el estreno de Galatea en diciembre de 1948 en el Victoria, Josep M. de Sagarra recordaba que el insólito frío de aquel invierno – y la falta de calefacción en el teatro – hicieron que el público viera la obra temblando con los abrigos puestos. La obra no fue bien recibida por la mayoría de la crítica, y Sagarra se lamentaba que la hubieran insultado como si fuera un incendiario o un corruptor de menores. Aún así, el dramaturgo no estaba de defender la obra: «Con La fortuna de Silvia , con Pájaros y lobos y sobre todo con Galatea creía, y creo sinceramente, que intentaba hacer un teatro más de acuerdo con mi conciencia y más acorde con el clima espiritual de nuestro tiempo ». Con el tiempo, el periplo por la posguerra europea de esta domadora de focas con nombre de ninfa marina ha terminado ocupando un lugar preeminente entre los títulos más importantes de la literatura dramática en lengua catalana.

Dirigida por Rafel Durán y protagonizada por magníficos actores: Anna Azcona, Nausicaa Bonnín, Roger Casamajor, Borja Espinosa, Pep Ferrer, Míriam Iscla, Jordi Llovet, Carol Muakuku, Quimet Pla, Santi Ricart y Ernest Villegas. la obra se representará en la Sala Petita del 29 de abril al 23 de mayo de 2021.

Comenzó la presentación el Director Artístico del Nacional, el maestro Xavier Albertí, indicando que “Puede parecer la historia de un personaje que sale del infierno de la guerra camino del cielo, pero yo la veo más bien como la salida del infierno hacia la aceptación del infierno. Es, además, una obra maestra de la literatura catalana y europea”.
Para su director escénico, Rafel Durán: “El texto no habla del coronavirus ni nosotros lo hemos introducido, pero todo lo que hemos vivido en el último año nos acerca al espíritu de la obra Galatea es el alter ego de Josep Maria de Sagarra, que tuvo que huir de España durante la Guerra Civil amenazado por la FAI y luego de París ante la llegada de los nazis. Nuestro país hace tiempo que no vive una guerra y quizás hemos creado una imagen distorsionada de ella, pero el coronavirus, sin ser lo mismo que una guerra, nos ha acercado a muchas de las cosas que ocurren en una guerra, como la muerte, el miedo, la perdida del trabajo y la incertidumbre ante el futuro. Uno de los temas que aborda “Galatea” es la confrontación entre el idealismo y el capitalismo, algo que también conecta con nuestros tiempos, porque hace un año que nuestra sociedad se debate entre priorizar la sanidad o el capitalismo”.
La obra teatral, escrita en 1947, narra el recorrido vital de Galatea, una mujer que tiene que sobrevivir a la derrota y a las atrocidades de la guerra.

El arte es otro de los protagonistas de este montaje, en este caso simbolizado por el circo, que también es metáfora de la vida al margen del sistema y del concepto de familia como ‘trouppe’, no necesariamente unida por lazos de sangre. Todo ello en una escenografía creada por Rafel Lladó, que “se aleja del realismo y del historicismo y crea un espacio a medio destruir y a medio construir, reflejo de la Europa de aquel momento”.
Incertidumbre, miedo y muerte envuelven la obra de Josep Maria de Sagarra “Galatea”, “sensaciones que hemos vivido de cerca durante la pandemia del coronavirus” y que conectan esta pieza escrita tras la II Guerra Mundial con el momento actual, según Rafel Duran, director del montaje.

LOS INTÉRPRETES

La gran Míriam Iscla (que – lamentablemente – no pudo asistir a la rueda de prensa) interpreta a Galatea (y que según me indicaron, en “top secret”, está magnífica en la obra), cuyo idealismo va de la mano del personaje de Jeremies, que interpreta Roger Casamajor, y se opone al de Samson, al que da vida Borja Espinosa.

Anna Azcona, Nausicaa Bonnín, Pep Ferrer, Jordi Llovet, Carol Muakuku, Quimet Pla, Santi Ricart y Ernest Villegas completan el reparto de ese montaje, el segundo sobre “Galatea” que acoge el TNC desde su fundación.

Anna Azcona destacó también que ésta era su “primera vez” como actriz en el Teatre Nacional de Catalunya. Realmente parece increíble pero nunca había tenido la oportunidad de trabajar en un montaje representado allí.
Como suele afirmar la gran Jane Fonda: “Nunca es demasiado tarde”.

EL SALTO DE DARWIN (Aut. Sergio Blanco)

Texto y fotografías (saludos finales): Yolanda Aguas

Fotografías de la obra: Esmeralda Martín

Darwin concluyó que “el ser humano paró la antigua ley selectiva, la del triunfo de los más aptos y la eliminación de los más débiles, para establecer un sistema de conductas solidarias de entreayuda y protección que constituyen el corazón de la civilización”.

El tandem creativo entre el autor Sergio Blanco y la excelente (actriz, gestora cultural y directora escénica) Natalia Menéndez se está convirtiendo en garantía, no sé si de éxito seguro pero sí de propuesta artística de primer orden. Sergio Blanco (Ostia, Tebas Land, El bramido de Dusseldorf), vuelve a demostrar con “El salto de Darwin” que es una de las voces más importantes de los últimos años en la dramaturgia internacional.

Escribo este artículo nada más salir de la representación – viernes 16 de abril – en el Teatro Principal de Zaragoza. Si tuviera que definirla en una sola frase creo que sería : “El salto de Darwin” es una road teatral impregnada maravillosamente por otra road emocional en forma de banda sonora”. Si el texto es magnífico, no lo es menos la música elegida (años 70’s y 80’s) para hacer de ella una auténtica delicia. Escuchar temas como: Hotel California de los Eagles o Sin tu latido de Luis Eduardo Aute ayudan, ¡y de qué manera¡ a conmover profundamente al espectador.

El autor sitúa la acción en junio de 1982 en forma de una tragicomedia. Se trata de un viaje, tanto real como emocional, de una familia argentina muy singular (padre, madre, hija y su novio), que recorre durante tres días en un Ford Falcon, al que lleva enganchada una roulotte, más de 3 000 kilómetros para llegar hasta la localidad de Puerto Darwin, un lugar situado en el extremo sur argentino, en la misma frontera donde se desarrolló el conflicto de las Malvinas para esparcir allí las cenizas del hijo que ha perdido la vida combatiendo a las tropas invasoras de Gran Bretaña.

Esa particular road teatral de la familia la recorre también el espectro del hijo muerto cuya vuelta espera con fe esa Madre que deja siempre encendida una luz que le sirva de faro. Preciosa escena onírica entre madre e hijo bailando, sin duda simbolizando el anhelo que todos tenemos por tener la oportunidad para despedirnos de nuestros seres más queridos. Tema que no puede ser más actual, muchos de nosotros ni siquiera hemos podido decir adiós a quienes han fallecido durante esta terrible pandemia.

En el apartado técnico-artístico, Natalia Menéndez reúne a grandes profesionales: Mónica Boromello ha construido el espacio escénico (un gran panel al fondo con forma de glaciar, el viejo Ford en primer término, y la roulotte y una mesa y unas sillas de camping); Juan Gómez Cornejo ha iluminado magistralmente los saltos temporales de luz en esos tres días de viaje (especialmente la conmovedora escena final); Luis Miguel Cobo ha puesto la música original con el acierto de siempre; el gran Antonio Belart ha vestido con realismo a los personajes, y Álvaro Luna ha diseñado la videoescena para que el espectador acompañe en el viaje a la familia protagonista.

En el apartado interpretativo, Natalia Menéndez se ha rodeado de excelentes intérpretes. Goizalde Núñez (muy convincente en esa Madre rota de dolor por la muerte del hijo), Jorge Usón ( el Padre, eclipsado quizá por la fuerte personalidad de su esposa, pero lleno de bondad. Da gusto disfrutar de su presencia y su impresionante y bella voz), Olalla Hernández (Hija, y también la narradora de esta historia), Juan Blanco (Novio), Cecilia Freire (maravillosa e impecable interpretación como Kassandra, una chica transexual que se prostituye para sobrevivir, y que fue novia del hijo, ) y Teo Lucadamo (el Hijo asesinado en las Malvinas). Todos ellos muy bien en sus respectivos cometidos.

Quizá, y afilando mucho mi opinión, hay un momento del texto que creo innecesario: el pequeño monólogo del novio en el que nos explica la historia de Darwin. En los últimos años he asistido a varias representaciones en las que sus respectivos autores tienden a “explicar demasiado” – con monólogos – el sentido de sus obras. También lo han hecho autores muy consagrados, por poner un ejemplo, Albert Camus en el monólogo final de “El inconveniente”, por cierto tan brillantemente interpretado por Cayetana Guillén Cuervo. Creo que el público es capaz por sí solo de sacar sus propias conclusiones y estaría muy bien que los autores lo tuvieran en cuenta.

Quienes asistan a esta función encontrarán, a partes iguales, dolor, humor, amor y desesperación, en un texto narrativo que Natalia Menéndez (cada día con más magisterio escénico) ha sabido dirigir de forma muy brillante y precisa.

RdP “EL SALTO DE DARWIN” en el T. PRINCIPAL

Fotografía: Yolanda Aguas

En la mañana del miércoles 14 de abril, se ha presentado en el Teatro Principal de Zaragoza la obra de Sergio Blanco “El salto de Darwin”.  Con la presencia de su directora, la maestra Natalia Menéndez, y varios actores del reparto: Jorge Usón, Cecilia Freire, Olalla Hernández y Goizalde Núñez, el Gerente del Teatro Principal, José María Turmo ha destacado la calidad de este montaje y el éxito que está obteniendo en su ya extensa gira por el territorio nacional.

Se podrá ver en el Teatro Principal de Zaragoza en cuatro funciones programadas para los próximos días 15, 16, 17 y 18 de abril, que comenzarán a las 19.00 horas.

El salto de Darwin viene a alertarnos de que la condición humana puede en cualquier instante regresar como especie a un estado animal. En las road movie los personajes siempre parten de sus casas buscando un mundo mejor ¿una tierra prometida?, para construir una vida mejor: a esto mismo nos invita El salto de Darwin.

Saber entonces que este texto que significa mi reconciliación con mi lengua materna va a ser representado en Madrid, que es el lugar geopolítico por excelencia de este hermoso idioma, es para mí algo profundamente conmovedor. El español es la única lengua en donde la palabra paz tiene como última letra aquella letra que cierra todos los alfabetos: nuestra lengua ha comprendido a la perfección que la paz es lo único que cierra y pone un fin definitivo al horror que es la guerra. Seguramente es por eso que esta obra solo la podía escribir en esta lengua.

Sergio Blanco

Salto. Quiero seguir saltando. Desde todos los lugares posibles, de todas las maneras que puedo y pueda ofrecer. Apuesto por la teoría de Darwin, toda mi vida he creído en ella. Por eso hoy aporto El salto de Darwin, de Sergio Blanco.

Esta road teatro? que nos lleva de la comedia a la tragedia, que nos enseña la ingenuidad y la perversidad humana, de lo más conmovedor a lo más detestable del ser humano, me atraviesa de tal manera y me conmueve tanto, que siento la necesidad de montarla. Me interesa todo lo que de ella rezuma, el estudio que su autor hace de los porqués de la guerra, que empieza como un juego y que se va pervirtiendo o que ya estaría en nosotros, en esos animales llamados humanos. Al mismo tiempo, se desarrolla una petición de paz con sus saltos, con su ternura, con sus detalles, con su amor por la diferencia, con la compasión y el entendimiento hacia el otro, con un deseo muy concreto de evolución del ser humano. Que esa evolución sea hacia el salto de Darwin. Eso es lo que me hace apostar firmemente por esta completa, lúcida y apasionante obra.

Humor y dolor atraviesan los personajes sin avisar. En un minuto pasamos de la risa al llanto, porque el tiempo es y no es, no existe, es siempre. Porque la Guerra ha sido siempre. Porque la Paz es siempre.

Natalia Menéndez

El salto de Darwin sucede el segundo fin de semana del mes de junio de 1982, durante el cual se libra la última batalla de la Guerra de las Malvinas, que culmina con la rendición del 14 de junio. Toda la acción se desarrolla en distintos paisajes de la Ruta Nacional N°40, que recorre Argentina de norte a sur. Cada una de las escenas transcurre en torno a un Ford Falcon del año 1971, en el cual el Padre, la Madre, la Hija y su Novio atraviesan el país para esparcir las cenizas del hijo recientemente asesinado en la batalla que ha tenido lugar en la localidad de Puerto Darwin. Dicho Ford Falcon remolca una pequeña caravana con capacidad para cuatro personas, sobre cuyo techo es posible ver al Espectro del Hijo Muerto que, con su guitarra eléctrica, entona diferentes temas musicales de los años 80. Cada vez que lo hace -y a medida que la ruta se aproxima al sur-, un viento suave empieza a levantarse. El mismo viento que viene de Beirut, Saigón, Bagdad, Kabul, Kosovo, Troya… El mismo viento que finalmente terminará trayendo una vez más a Kassandra.

Una coproducción del Teatro Español y Entrecajas en colaboración con el Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid.

RdP “GALDÓS ENAMORADO” en el TEATRO PRINCIPAL

Texto y Fotografías: Yolanda Aguas


Con la presencia del Gerente del Patronato de artes escénicas y de la imagen, José María Turmo, y los actores EMILIO GUTIÉRREZ CABA y MARÍA JOSÉ GOYANES, se ha presentado la comedia teatral ‘Galdós enamorado’, de Alfonso Zurro.

Es una obra que versa sobre la relación sentimental y epistolar que mantuvieron Benito Pérez Galdós (Emilio Gutiérrez Caba) y Emilia Pardo Bazán (María José Goyanes). Se representará en el Teatro Principal de Zaragoza desde este jueves 8 de abril hasta el día 11 de este mismo mes.

‘Galdós enamorado’ es una comedia llena de intriga que no pretende ser una biografía de estas dos grandes personalidades literarias, sino tejer una trama sobre su mutua admiración y enamoramiento. La ficción se ha basado en la correspondencia que ambos se intercambiaban, aunque solo se conservan las cartas que escribió doña Emilia. “Todo se olvida cuando te subes a un escenario”, ha dicho en rueda de prensa la actriz que encarna a Pardo Bazán, María José Goyanes, quien ha definido a los dos personajes como “fascinantes”.

Sobre la relación de las dos figuras literarias, Goyanes ha dicho que cree que “se amaron locamente” y que en el contraste de sus personalidades es donde residía la “atracción y admiración” que sentían el uno por el otro.
El actor Emilio Gutiérrez Caba ha afirmado que los actores le deben a Galdós “piezas estupendas” y el teatro, por su parte, le debe también “un gesto de gratitud” y de “homenaje muy sincero”.

Goyanes ha manifestado que Zaragoza es uno de los teatros que “más nerviosa” le ponen, aunque actuar en esta ciudad le trae muchos recuerdos de su familia y es para ella como “volver a casa”. Gutiérrez Caba ha coincidido con la actriz ya que, según ha dicho, siente por “Zaragoza un cariño entrañable”.

El espectáculo, que está recomendado para todos los públicos, dará comienzo los cuatro días a las 19.00 y el precio de sus entradas oscilará entre los 5 y los 25 euros, con la función del jueves bonificada.

SEÑORA DE ROJO SOBRE FONDO GRIS, RdP JOSÉ SACRISTÁN

Texto y Fotografía: Yolanda Aguas

Hoy a ofrecido una rueda de prensa en Zaragoza, José Sacristán. Su presencia en el Teatro Principal del jueves 22 al domingo 25 de octubre ha motivado este encuentro con él.
José Sacristán es uno de los más grandes actores de la historia de nuestro país. Ha trabajado con los directores más prestigiosos y populares: Berlanga, Garcia, Miró, Fernan Gómez, Camus, Buñuel.
A pesar de que el panorama cultural haya cambiado en los últimos tiempos, él sigue ahí, en televisión, en el cine, sobre los escenarios, demostrando en cada entrevista y en cada rueda de prensa que ser mayor no implica la neofobia.

Hace poco tiempo anunció que Señora de rojo sobre fondo gris, será -casi con toda seguridad- la última que la mantendrá en el mundo del teatro. “Tengo fechas cerradas hasta más allá del 2021; más tarde, será complicado que encuentre algún texto con el que me sienta más cómodo que este”, concretaba. De paso, no ha aclarado su futuro en el cine y la televisión: “Cada vez me cuestan más los rodajes”. Con 83 años, Sacristán cree que la vida le “trata bien”, pero que ha de ser consciente de su edad.
Su despedida de los escenarios será la puerta grande, con una obra que en realidad ha sido un empeño personal: “Cuando leí la novela de Miguel Delibes automáticamente me enamoré de ella. Yo estaba interpretando Las guerras de nuestros antepasados y le dije que la Señora de rojo… tenía que ser adaptada. Él me dijo que no insistiera porque no quería ponerle cara al personaje de Nicolás, pero poco antes de su muerte, pude hacer una lectura dramatizada de un par de pasajes, y junto con José Samano, volvimos a insitir. Con Delibes ya fallecido, fue la familia la que accedió a que hiciéramos esta adaptación”.

Y si aquello que rodea la obra no fuera suficiente, la historia de Señora de Rojo… no resta emoción a las representaciones. La novela plantea una reflexión casi existencialista de un pintor, Nicolás, ante la pérdida de su mujer con España en 1975 como telón de fondo. Delibes construye, en realidad, un reflejo de su propia memoria, y del intento reparar en él la memoria de su esposa Ángeles de Castro. En su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua dijo de ella: “Soy consciente de que con su desaparición ha muerto la mitad de mí mismo”. En esta autoficción, Nicolás es un artista plástico que no consigue pintar. El paralelismo nunca se escondió, pero el escritor tampoco quiso ponerle nombre ni cara a los personajes. Si Cinco horas con Mario es la cara, Señora de roja con fondo gris es la cruz: dos historias con valores y vidas antitéticos, dos monólogos con ausencias.

Estará en el Teatro Principal de Zaragoza hasta el domingo, 25 de octubre.

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JÚSTICIA. D’un temps, d’un país… (Aut. Guillem Clua)

Texto: Francesc Mazón Camats
Fotografías: May Zircus para el TNC

Estamos frente a una obra compleja y ambiciosa, aunque no del todo ajustada.

Una crónica histórica e intimista a lo largo de unos 80 años de un país y una clase social concretas, no exenta de melodrama, crítica y también de momentos cómicos o ácidos. Puntuada por “hits” imprevisibles, el final de la guerra civil en Barcelona, los Beatles en la Monumental, la primera manifestación homosexual en la Rambla…

Narración con constantes saltos espacio/temporales y múltiples voces y personajes, quizás todo en la mente confusa y en declive de un juez y político, Salvador Gallart, ejemplo de hombre poderoso de la Catalunya pujolista.

Presencia escénica impactante de Josep Maria Pou, un gran personaje, temible y frágil a la vez (podría ser una variación, menos trascendente, del film “Providence” de Alain Resnais/John Gielgud ).

Empieza la obra con una misa, un reconocimiento público al juez y político en su jubilación “Gràcies per ser un bon jutge, gràcies per ser un bon home“ y acaba con un arrepentimiento, una expiación privada de todas sus traiciones, sus hipocresías y su autoengaño, el de un perdedor que enterró en su profundo interior sus deseos y su posible felicidad.

La primera parte la más equilibrada y brillante, pasa del ayer, la derrota y el rápido reciclaje de una burguesía catalana que se traicionó a sí misma para no perder sus privilegios, al presente de esa misma burguesía poderosa y arrogante, pero corroída moralmente, que se homenajea, ignorante de su previsible caída.

Memorables escenas en una cena familiar (¡un clásico! ) en las que destacan: Anna Sahun en su doble papel de hija borde, altanera, y madre humillada y maltratada del juez. Y la gran Vicky Peña que pasa de una matriarca enérgica y castradora, una “loba” capaz de todo por salvar “los muebles“ a una esposa aparentemente engañada y a la vez iluminada por la fe en los ovnis y las abducciones extraterrestres, que avistó en noches místicas en el monte sagrado de Montserrat. Y justifican, según ella, la desaparición total de su suegra.

Comprobamos el pulso firme de Josep Maria Mestres con un reparto inmejorable, el esfuerzo físico y emocional de un equipo cohesionado.

Estupendo Pere Ponce (su debut en la Sala Grande) que compone con rigor dos personajes muy complejos : El hombre hundido que deviene autista emocional y déspota maltratador y el anulado y pusilánime yerno actual en manos de una desatada Sahun. Que firmeza, que riqueza de matices…

Espectacular escenografía de Paco Azorín y magnífica iluminación de Ignasi Camprodon.

La obra se encalla por saturación en el segundo acto, aun con momentos ácidos, una “Baixant de la font del Gat“ en versión “cruising” gay vergonzante, o un impecable Manel Barceló/ Sr. Garcés, como un elegante y siniestro ejecutor de las cloacas del poder. Pero el autor decide introducir un “macGuffin” de thriller para llevarnos a una nueva subtrama que conduce a la quiebra moral del Sr. Juez. Un “whodunit“ falso final rompe el clímax, que con esfuerzo titánico restaura el gran Pou en un brillante y conmovedor monólogo final.

Una obra necesaria y por momentos brillante, que debemos dejar fluir. El inmenso trabajo de todos lo merece.

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“JUSTICIA” de Guillem Clua. Rueda de prensa en el TNC (Teatre Nacional de Catalunya)

Texto y fotografías: Francesc Mazón Camats


Xavier Albertí, responsable de la nave del TNC, convoca a los medios para presentarnos una nueva obra, en la sala Gran, de un autor contemporáneo catalán : “JUSTíCIA“ de Guillem Clua, Barcelona 1973.

Abre el fuego con una revelación, en su día Duran i Lleida (socio preferente de Convergència ) dijo : “Si yo fuese el conseller de cultura Gang Bang “2011, obra de Josep Maria Miró, no se habría estrenado nunca en el TNC (por su temática homosexual)”. Esta censura hoy día sería imposible y Clua no ha rebajado nunca sus expectativas y su libertad. Algo ha cambiado.

Clua, de la misma generación que Miró y con una extensa y reconocida obra, toma la palabra: “Para mí es un reto, como una puesta de largo, enfrentarse a la sala Grande, al inmenso escenario (¡temible!) y llenar de público esta envidiada sala“. Presenta su obra con la pretensión de hablar de nuestra identidad, como comunidad y de las identidades de nuestros próceres, de los poderosos que nos han conducido hasta el (incierto) presente. “Identidades afectivas, sexosociales y de un país forjado a partir de una derrota y de muchas renuncias, traiciones e hipocresías“.

Todo en torno a la figura “bigger than Life” de un juez, Samuel Gallart, hijo de la burguesía catalana que traicionó sus ideales para salvar sus privilegios.
Un juez y político que la noche de su homenaje familiar, cuando su mente empieza a oscurecerse, deberá enfrentarse a sus fantasmas, a su amarga herencia, a su doble moral…

De eso no se habla… eso ahora no toca…. ¡Voleu callar¡

Todos los nacidos como el sr. Juez en la inmediata posguerra, reconocemos ese largo, terrible silencio impuesto.
Josep Maria Mestres, uno de nuestros mejores directores escénicos, interviene para hablarnos de ese texto largo, potente y ambicioso. Habla de la complejidad de una obra que intenta reflejar ¡los últimos 80 años!

¿Quiénes somos? ¿Cómo somos? ¿Porqué somos así?

Insiste en la enorme exigencia para los actores y actrices de un magnífico y transversal reparto que doblan o triplican sus papeles y también ejercen de narradores, un esfuerzo físico y emocional que agradece. Desde la veteranía de Josep Maria Pou, Vicky Peña o Manel Barceló; hasta el reconocimiento de esa generación intermedia: Pere Ponce, Anna Sahun, Roger Coma o Anna Ycobalzeta, para llegar al debut de dos jovencísimos Katrin Vankova y Marc Bosch, junto al ya reconocido Alejandro Bordanove. Diez magníficos para veintipico papeles…

Josep Maria Pou, el maestro, reitera las confesiones iniciales. Volver al pasado reciente. Estreno de “Àngels a Amèrica“ de Tony Kushner, obra fundacional del TNC, un 12 de Noviembre de 1996. En el ágape de la inauguración, alguien innombrable de la esfera del poder, sentenció: “¡Qué pena inaugurar el Teatre Nacional de Catalunya con una obra de maricones¡“ Esa obra que Clua afirma lo decidió a dedicarse al teatro. Confirmación, entre un reparto espléndido, del Pou de regreso a casa. Él era el ciudadano Roy Cohn, el marica homófobo, mano derecha de McCarthy en la caza de brujas fascista.

Ironías, un fantasma del pasado, Ethel Rosenberg, ejecutada en la silla eléctrica, lo perseguía incansablemente (estupenda Monserrat Carulla).
Pou i Vicky Peña (hija de la gran Carulla) son ahora “els pals de paller” las vigas maestras de esa casa que amenaza ruina (la sombra alargada de El Tiempo y los Conway de J B Priestley).

Como dice el juez Samuel Gallart: “Arriba un Moment a la vida que no saps si caus o voles ¡“

Siete semanas que se preveen exitosas y controvertidas en el TNC.

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