JÚSTICIA. D’un temps, d’un país… (Aut. Guillem Clua)

Texto: Francesc Mazón Camats
Fotografías: May Zircus para el TNC

Estamos frente a una obra compleja y ambiciosa, aunque no del todo ajustada.

Una crónica histórica e intimista a lo largo de unos 80 años de un país y una clase social concretas, no exenta de melodrama, crítica y también de momentos cómicos o ácidos. Puntuada por “hits” imprevisibles, el final de la guerra civil en Barcelona, los Beatles en la Monumental, la primera manifestación homosexual en la Rambla…

Narración con constantes saltos espacio/temporales y múltiples voces y personajes, quizás todo en la mente confusa y en declive de un juez y político, Salvador Gallart, ejemplo de hombre poderoso de la Catalunya pujolista.

Presencia escénica impactante de Josep Maria Pou, un gran personaje, temible y frágil a la vez (podría ser una variación, menos trascendente, del film “Providence” de Alain Resnais/John Gielgud ).

Empieza la obra con una misa, un reconocimiento público al juez y político en su jubilación “Gràcies per ser un bon jutge, gràcies per ser un bon home“ y acaba con un arrepentimiento, una expiación privada de todas sus traiciones, sus hipocresías y su autoengaño, el de un perdedor que enterró en su profundo interior sus deseos y su posible felicidad.

La primera parte la más equilibrada y brillante, pasa del ayer, la derrota y el rápido reciclaje de una burguesía catalana que se traicionó a sí misma para no perder sus privilegios, al presente de esa misma burguesía poderosa y arrogante, pero corroída moralmente, que se homenajea, ignorante de su previsible caída.

Memorables escenas en una cena familiar (¡un clásico! ) en las que destacan: Anna Sahun en su doble papel de hija borde, altanera, y madre humillada y maltratada del juez. Y la gran Vicky Peña que pasa de una matriarca enérgica y castradora, una “loba” capaz de todo por salvar “los muebles“ a una esposa aparentemente engañada y a la vez iluminada por la fe en los ovnis y las abducciones extraterrestres, que avistó en noches místicas en el monte sagrado de Montserrat. Y justifican, según ella, la desaparición total de su suegra.

Comprobamos el pulso firme de Josep Maria Mestres con un reparto inmejorable, el esfuerzo físico y emocional de un equipo cohesionado.

Estupendo Pere Ponce (su debut en la Sala Grande) que compone con rigor dos personajes muy complejos : El hombre hundido que deviene autista emocional y déspota maltratador y el anulado y pusilánime yerno actual en manos de una desatada Sahun. Que firmeza, que riqueza de matices…

Espectacular escenografía de Paco Azorín y magnífica iluminación de Ignasi Camprodon.

La obra se encalla por saturación en el segundo acto, aun con momentos ácidos, una “Baixant de la font del Gat“ en versión “cruising” gay vergonzante, o un impecable Manel Barceló/ Sr. Garcés, como un elegante y siniestro ejecutor de las cloacas del poder. Pero el autor decide introducir un “macGuffin” de thriller para llevarnos a una nueva subtrama que conduce a la quiebra moral del Sr. Juez. Un “whodunit“ falso final rompe el clímax, que con esfuerzo titánico restaura el gran Pou en un brillante y conmovedor monólogo final.

Una obra necesaria y por momentos brillante, que debemos dejar fluir. El inmenso trabajo de todos lo merece.

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“JUSTICIA” de Guillem Clua. Rueda de prensa en el TNC (Teatre Nacional de Catalunya)

Texto y fotografías: Francesc Mazón Camats


Xavier Albertí, responsable de la nave del TNC, convoca a los medios para presentarnos una nueva obra, en la sala Gran, de un autor contemporáneo catalán : “JUSTíCIA“ de Guillem Clua, Barcelona 1973.

Abre el fuego con una revelación, en su día Duran i Lleida (socio preferente de Convergència ) dijo : “Si yo fuese el conseller de cultura Gang Bang “2011, obra de Josep Maria Miró, no se habría estrenado nunca en el TNC (por su temática homosexual)”. Esta censura hoy día sería imposible y Clua no ha rebajado nunca sus expectativas y su libertad. Algo ha cambiado.

Clua, de la misma generación que Miró y con una extensa y reconocida obra, toma la palabra: “Para mí es un reto, como una puesta de largo, enfrentarse a la sala Grande, al inmenso escenario (¡temible!) y llenar de público esta envidiada sala“. Presenta su obra con la pretensión de hablar de nuestra identidad, como comunidad y de las identidades de nuestros próceres, de los poderosos que nos han conducido hasta el (incierto) presente. “Identidades afectivas, sexosociales y de un país forjado a partir de una derrota y de muchas renuncias, traiciones e hipocresías“.

Todo en torno a la figura “bigger than Life” de un juez, Samuel Gallart, hijo de la burguesía catalana que traicionó sus ideales para salvar sus privilegios.
Un juez y político que la noche de su homenaje familiar, cuando su mente empieza a oscurecerse, deberá enfrentarse a sus fantasmas, a su amarga herencia, a su doble moral…

De eso no se habla… eso ahora no toca…. ¡Voleu callar¡

Todos los nacidos como el sr. Juez en la inmediata posguerra, reconocemos ese largo, terrible silencio impuesto.
Josep Maria Mestres, uno de nuestros mejores directores escénicos, interviene para hablarnos de ese texto largo, potente y ambicioso. Habla de la complejidad de una obra que intenta reflejar ¡los últimos 80 años!

¿Quiénes somos? ¿Cómo somos? ¿Porqué somos así?

Insiste en la enorme exigencia para los actores y actrices de un magnífico y transversal reparto que doblan o triplican sus papeles y también ejercen de narradores, un esfuerzo físico y emocional que agradece. Desde la veteranía de Josep Maria Pou, Vicky Peña o Manel Barceló; hasta el reconocimiento de esa generación intermedia: Pere Ponce, Anna Sahun, Roger Coma o Anna Ycobalzeta, para llegar al debut de dos jovencísimos Katrin Vankova y Marc Bosch, junto al ya reconocido Alejandro Bordanove. Diez magníficos para veintipico papeles…

Josep Maria Pou, el maestro, reitera las confesiones iniciales. Volver al pasado reciente. Estreno de “Àngels a Amèrica“ de Tony Kushner, obra fundacional del TNC, un 12 de Noviembre de 1996. En el ágape de la inauguración, alguien innombrable de la esfera del poder, sentenció: “¡Qué pena inaugurar el Teatre Nacional de Catalunya con una obra de maricones¡“ Esa obra que Clua afirma lo decidió a dedicarse al teatro. Confirmación, entre un reparto espléndido, del Pou de regreso a casa. Él era el ciudadano Roy Cohn, el marica homófobo, mano derecha de McCarthy en la caza de brujas fascista.

Ironías, un fantasma del pasado, Ethel Rosenberg, ejecutada en la silla eléctrica, lo perseguía incansablemente (estupenda Monserrat Carulla).
Pou i Vicky Peña (hija de la gran Carulla) son ahora “els pals de paller” las vigas maestras de esa casa que amenaza ruina (la sombra alargada de El Tiempo y los Conway de J B Priestley).

Como dice el juez Samuel Gallart: “Arriba un Moment a la vida que no saps si caus o voles ¡“

Siete semanas que se preveen exitosas y controvertidas en el TNC.

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NO MÁS BESOS (Aut. Diana Son)

Texto y Fotografías: Yolanda Aguas

Fotografías de la obra: Esfera Ocho Producciones

Hace dos meses presentamos en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza el libro: “Cine y Violencia contra las mujeres. Un enfoque caleidoscópico”, publicado por Prensas Universidad de Zaragoza (ISBN: 978-84-1340-005-1) en diciembre de 2019. En él colaboro con un texto: “Electroshock. El dolor permanente”, donde analizo la película dirigida por Juan Carlos Claver, “Electroshock”, que fue protagonizada magistralmente por Carme Elias, Susi Sánchez y Julieta Serrano.

En mi reflexión y análisis de la película apuntaba que vivimos en una sociedad que todavía no puede aceptar plenamente cualquier otra forma de amar diferente a la heterosexual. Y, al mismo tiempo que pedía comprensión para quienes no pueden aceptarlo, también lo reclamaba (y añadía la palabra respeto) para quienes no aman de la misma forma (heterosexual) que ellos. Respeto, esa es la clave. La máxima del vive y deja vivir.

En la vida de las personas, de todas las personas, la educación es fundamental. En este sentido, es muy aconsejable impregnarse del pensamiento de figuras esenciales en la literatura y la filosofía. De ahí que ahora nombre a la filósofa y escritora catalana, Marina Garcés. ¡Léanla, por favor¡ Relativamente hace poco, ella afirmaba que Europa tapa sus ojos y vuelve la espalda a las personas que huyen de sus países y mueren ahogados en el Mediterráneo. Afirmaba que “los europeos negamos esa ayuda porque tememos al diferente, rechazamos lo que nos es desconocido”. Y esa negación, ese rechazo… nos hace perder sabiduría, tolerancia y una mayor y mejor humanidad. Los seres humanos, a veces, somos así de imbéciles.

Por si no han visto la película, “Electroshock” narra, con algunas licencias de guion, la historia real de dos mujeres que vivieron su historia de amor durante treinta años. Un amor que sufrió las coacciones, impedimentos y violencia (física y verbal) de su entorno más próximo, de toda una sociedad y de unos métodos clínicos aterradores. Eran los años 60, 70 y 80’s.  Una vez más, la violencia ejercida por quienes saben íntimamente (pero no reconocen) que no tienen razón.

Vivimos ya en pleno siglo XXI, y llega a nuestros teatros una obra escrita a finales del s. XX por Diana Son, “No más besos” que Miriam Vázquez (actriz, productora y traductora de la obra) ha traído a nuestro país.   Ayer vi la obra en el Teatro del Mercado de Zaragoza, y es una delicatessem teatral que espero todos sepamos reconocer.  Han hecho un gran esfuerzo.

Narra la historia de Callie (Patricia Garó) y Sara (Miriam Vázquez) quienes se conocen y se enamoran inesperadamente en la ciudad de Nueva York. Todo comienza como un cuadro de soledad, de aquella soledad que viven los seres humanos en las grandes ciudades pese a estar rodeados constantemente.

Poco a poco, ambas se sienten de manera inesperada, fuertemente atraídas la una por la otra, y comienzan a vivir un amor diferente, tal vez empujadas por sus respectivas situaciones. La atracción va ocurriendo entre ellas con la incertidumbre y la inocencia de un primer amor… Pero su primer beso provocará un suceso trágico que cambiará sus vidas para siempre.

La función tiene un lenguaje claramente cinematográfico. Me llegaron recuerdos de una película exquisita, Your Friends & Neighbors (1998) de Neil LaButte. La historia entre los personajes interpretados por Catherine Keener y Nastassja Kinski podría tener cierta conexión con los de Patricia Garó y Miriam Vázquez, aunque sin la violencia sufrida por éstos últimos. Me refiero al proceso de acercamiento, del descubrimiento, de la sorpresa afectiva entre los personajes, por momentos me lo recordó. La memoria nos salva, sin ella estamos perdidos. Con ella construimos lo vivido y preparamos lo que queda por vivir.

En el apartado de las interpretaciones, Jorge San José (George), Rubén Riera (Peter), Ángeles Porras (Sra. Winsley/Enfermera) y Óscar Olmeda (Detective Cole) cumplen muy bien con su trabajo.

Las dos actrices protagonistas, Miriam Vázquez (Sarah) y Patricia Garó (Callie) tienen la frescura necesaria para dar vida a sus personajes. También, cuando lo requiere la escena, hondura y sentimiento.  Únicamente observo que el tempo en algunos momentos debería ser más pausado. Aunque comprendo que la obra es larga y darle ese otro tempo supondría añadir unos ocho minutos más.  No obstante, creo oportuno recordar que -cuando es necesario- el público sabe otorgar el favor de la atenta espera… Y esta obra bien lo merece.

Es una mínima apreciación por mi parte, que estoy segura el director de la obra, Óscar Olmeda, podría solucionar. El Teatro es un Arte, y el Arte no es estático; va creciendo con cada representación… Evoluciona.  Él y sus dos magníficas actrices sabrían solucionarlo.

No más besos es un viaje emocional que presenta los temas esenciales de la vida: el amor, la amistad, las ilusiones, la lealtad, el miedo, las dudas… 

Alternándolo con la gira que van haciendo por España, se representará en el Teatro Lara, sala Lola Membrives, todos los viernes hasta finales de marzo. Ojalá puedan ir a Barcelona… tienen que verla también allí (ese circuito, Oficial y Off, barcelonés debería hacerles un hueco).

Termino ya, mientras escribo este artículo escucho “Moonglow” (en la versión de Carly Simon), una canción que, por su elegancia, le va como anillo al dedo a esta obra y con la que ya siempre asociaré.

Ya saben… la memoria a la que antes aludía.

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RdP “EUROPA CABARET” en el Teatro Principal de Zaragoza.

Texto y fotografías: Yolanda Aguas

Esta tarde hemos asistido a la rueda de prensa para presentar la obra “Europa Cabaret” que se representará en el Teatro Principal durante los días 15-16 y 17 de noviembre.

La obra está codirigida por Carlos Martín (Teatro del Temple) y Serena Sinigaglia (Teatro Stabile di Bolzano).  Es una producción de ambos teatros junto a Vereinigte Bühnen Bozen y la colaboración del Patronato de las Artes Escénicas y la Imagen de Zaragoza.

 En Italia se han realizado 38 representaciones y la han visto 3.200 espectadores.  Es un proyecto que nació con la intención de explorar el concepto de Europa.  Son textos de Roberto Cavosi (Europa en Marte) y Michele De Vita Conti (Divina Europa).  El reparto es internacional, y entre ellos hay dos actores aragoneses: María Pilar Pérez Aspa y Balbino Lacosta. 

Les acompañan: Fabio Bussotti, Milutin Dapcevic, Rufin Doh, Marcela Serli, Karin Verdorfer, Sandra Zoccolan, y es una maravilla escucharles en diferentes idiomas.

Los intérpretes aragoneses, junto al resto del elenco, estuvieron presentes ayer en Zaragoza acompañando a los directores de Europa Cabaret durante la presentación del montaje que cierra el 25 aniversario del Teatro del Temple.

 La obra se divide en dos partes.

La primera está dirigida por Sinigaglia. Europa en Marte, compuesta por escenas breves que van de la corte del Rey Sol a la Inglaterra de Tomás Moro, y a través de fragmentos de la historia de Europa ver la riqueza de su pasado para no repetir errores. Como dijo la directora italiana: Somos huérfanos de algo que sucedió y que debemos recordar para no repetir lo malo.

La segunda parte de la historia es La diva Europa, y está dirigida por Carlos Martín. Parte de esta ola de la historia que llega a lo contemporáneo. En ella, Balbino Lacosta se reencarna en Cristo que viene a buscar a los dioses del Olimpo con preocupación por la migración actual.

La solución es una road movie en el mar donde Jesús va con los emigrantes y se encuentra con sirenas devoradoras de hombres y con Drácula para llegar a una metáfora alucinada final sobre este mundo que nos rodea. Un canto sobre esta Europa que navega como los trozos de hielo, pero se desconoce hacia dónde va.  Todo ello con ritmo de cabaret, humor y buena dosis de ironía.

Declaraciones de los creadores:

Carlos Martín: “Una de esas apuestas necesarias para el teatro y para la cultura en Europa, no solo por el título de la obra sino porque de alguna manera reúne a diferentes talentos en la dirección, la interpretación y la producción y constituye una reflexión sobre las ideas, las formas, el arte y sobre esta Europa nuestra, que coincide mucho con el teatro en ser dos grandes enfermos crónicos que gozan de muy buena salud.  La idea de este proyecto llegó por casualidad, a partir de los textos de Michele De Vita Conti que guardaba en un cajón con la idea de plantear una mirada surrealista, mitológica y de amplio espectro sobre la idea de una Europa que navega como trozos de hielo con la esperanza de reencontrarse.  Esta Europa nuestra que, al igual que el teatro son dos enfermos crónicos que gozan de muy buena salud”.

Serena Sinigaglia: “Europa es una especie de galaxia, llena de constelaciones y agujeros negros. Esta imagen es la que queríamos reflejar en la primera parte de la obra: los momentos de sombra y de luz del continente

María Pilar Pérez Aspa: “Estoy emocionada por volver a Zaragoza y actuar en este teatro al que yo tanto venía cuando estudiaba en la Escuela Municipal de Teatro. Esta obra reflexiona sobre muchas cosas, como que en Europa ha existido unión económica pero nunca unión de idioma.  Se trata de una crítica ácida al momento presente”.

Balbino Lacosta: “Este es el teatro que quiero hacer, el que mueve a la reflexión y se aleja de lo fácil y lo superficial”.

Al finalizar la rueda de prensa, nos quedamos para asistir a un pase de gráficos que se convirtió en un ensayo general. 

No desvelamos ahora nada más…  Solo un consejo: vayan a ver esta propuesta teatral.

Teatro Principal, días 15, 16 y 17 de noviembre.

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Nota: Las fotografías realizadas durante el ensayo general aparecen en este artículo con la autorización de María López Insausti (Coproductora de Europa Cabaret, y Jefa de Producción de Teatro del Temple.  Agradecemos su amabilidad).

RdP “EL FUNERAL” con CONCHA VELASCO en el Teatro de las Esquinas.

Texto y Fotografías: Yolanda Aguas

Concha Velasco regresa a Zaragoza.  El Teatro de las Esquinas era el único teatro de Zaragoza en el que no había trabajado. Lo hará con ‘El funeral’, una «comedia sobrenatural», escrita y dirigida por su propio hijo Manuel, en la que interpreta a Lucrecia Conti, una artista fallecida, una diva («un personaje basado en muchas actrices diferentes», dijo Velasco), que vuelve de entre los muertos a su propia capilla ardiente, que se celebra en un teatro. Allí estará su familia, su representante (interpretado por Jordi Rebellón) y el propio público, que tendrá un papel muy participativo en esta obra que rompe varias veces la cuarta pared. Irene Gamell, Ana Mayo y Emmanuel Medina completan el reparto de este montaje que estará en cartel del 4 al 20 de octubre.

«La obra es muy divertida, esto no es Shakespeare, lo que no quiere decir que no sea inteligente», explicó Velasco. «Se hacen guiños al mundo del cine, de la televisión, a cosas de los jóvenes, porque mi hijo Manuel tiene 43 pero parece que tenga 18».

De este primer trabajo con su hijo, comentó:«Ha sido demasiado duro conmigo en los ensayos, no me pasaba nada. La única diferencia con otros directores que he tenido es que me llamaba madre. Pero es que yo también soy muy exigente con los directores…».

A punto de cumplir 80 años, Velasco ha sufrido algunos reveses de salud, pero sigue llena de proyectos. Rodará una nueva temporada de la serie de televisión ‘Las chicas del cable’, cuyo, personaje, curiosamente, también ha sido resucitado. Y prepara con Bambú Producciones un proyecto aún en proyecto de una serie sobre su propia vida.

Dice no tener complejos –«si acaso un poco el cuello»–, y se dice recuperada en lo personal de bajones pasados y se enorgullece de haber suspendido actuaciones solo tres veces en toda su vida. Su compromiso es total: «Al escenario salgo pensando que el público ha comprado una entrada anticipadamente, y no se le pueden contar excusas, distraerle contándole cosas, hay que darle. Tiene que tener la sensación de que es la primera vez y la última». En este empeño tiene una aliada especial, la Virgen del Pilar, a la que reza todos los días y cuyas estampitas y fotos suyas con ella pueblan la nevera de su casa.

Velasco ha señalado con esta obra, que ya lleva más de 5.000 entradas vendidas en la preventa, ha descubierto una parte de ella como actriz “que no conocía” y se ha dado cuenta de que “es mucho más graciosa de lo que creía”. “Con el traje de fantasma que me han hecho, que es espléndido, estoy guapa y feliz. Yo quiero ser una señora mayor pero coqueta y mujer de toda la vida”, ha comentado. La obra nació de un encargo que la gran estrella de nuestra escena le hizo a su hijo Manuel.  La actriz no ha querido desvelar mucho sobre lo que se va a encontrar el espectador, sí señaló que se interactúa mucho con el patio de butacas aunque confesó que lo que peor llevaba era que el público no le pueda tocar porque su personaje es el de un fantasma.

La comedia sobrenatural ‘El Funeral’ tendrá lugar de los días 2 al 6, del 9 al 13 y del 16 al 20 de octubre. Se trata de una producción de Pentación Espectáculos. El reparto corresponde a Concha Velasco, Jordi Rebellón, Ana Mayo, Irene Gamell y Emmanuel Medina. La producción, por su parte, corre a cargo de Jesús Cimarro y la dirección depende de Manuel M. Velasco.

Los horarios serán de miércoles a viernes a las 20.30 horas, los sábados a las 18.00 y a las 20.30 horas y los domingos a las 18.00 horas.

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EL DOLOR (Aut. Marguerite Duras) – TNC

Texto: Francesc Mazón Camats

Fotografías oficiales EL DOLOR: David Ruano para el TNC

Otras fotografías (2, B/N): Archivo personal de Francesc Mazón Camats

Nos acoge la voz en off de Marguerite Duras: “Podría volver directamente, llamar a la puerta. ¿Quién es? Soy yo… Podría telefonear desde un centro de personas en tránsito. He vuelto, estoy aquí llenando formularios…”.

Pero cuando Ariadna Gil / Marguerite entra en el escenario no está en su apartamento de París…, no, estamos en un búnker, parecido a cualquier otro, inspirado según el pintor y escenógrafo Francesc Torres en las imágenes de los búnkeres del Atlántico, construidos por los nazis para frenar el desembarco aliado. Gris, oscuro, apenas una alta apertura horizontal. Un jergón y dos sillas, fuera de lugar, un montón de hojas de periódicos por el suelo. La Duras viene de fuera, de la calle, quizás de la Estación de Orsay, donde llegan los trenes del Este, con los supervivientes de los campos de exterminio. La Duras pasó los meses de Abril y Mayo de 1945, esperando como una sonámbula, el regreso de Robert Antelme, su marido, desaparecido, engullido en los campos de la muerte, en aquella operación industrial de exterminio total.

Ariadna Gil, lleva puesto un precioso abrigo rojo (obvio o inconsciente homenaje a la Lista de Schlinder) una llamarada de vida que destaca en el mortecino gris, vestuario de Marian Milla.

Marguerite delgada, enferma, enfebrecida, inicia un monólogo (el primero de la actriz), un vómito de palabras duras, obsesivas, también airadas… Se consume, como una vela que arde por ambos lados, en el dolor, en la agonía de la duda…¿Está aún vivo o murió hace semanas?  El monólogo avanza a trallazos, como si la voz de Ariadna/Duras se ahogase, le faltase el aire. El bello rostro demudado se llena de sudor y lágrimas, por instantes parece boquear, sin aliento. La Duras deseaba morir, renunciar, pero no podía. Robert L podía volver en cualquier momento…

Leves movimientos escénicos, casi siempre apoyada en los muros, como engullida, a veces altiva, desafiante o sentada repasando sus apresuradas anotaciones, en un cuaderno.    “Encontré estos diarios en dos cuadernos abandonados en un armario azul… No tengo ningún recuerdo de haberlos escrito…”.

El luz perfecta de Maria Domènech, apenas pinceladas que denoten un cierto paso del tiempo o leves cambios en el ánimo de la Duras. Los sonidos o leves apuntes musicales, a veces una explosión, un bombardeo lejano, se mezclan con la proyección de imágenes imprecisas de destrucción  y algunas fechas entre Abril y Mayo de 1945 (trabajos de Jordi Collet y Adolf Alcañiz). Ariadna / Marguerite se indigna, los campos han sido ametrallados por la aviación nazi en su retirada, casi grita sin fuerzas. ¿Porqué no lanzaron paracaidistas para liberar a los supervivientes? Parece desesperada. Se acerca hacia los espectadores y escupe una feroz diatriba contra De Gaulle y esa nueva derecha que va a ocupar el poder: “Jamás ha hablado en público de los campos, le repugnan… pero obliga a los franceses a un día de luto por Roosevelt…”.

Ariadna Gil es esa llama que se consume, crece por momentos, para de nuevo retorcerse de dolor, su mano sobre el vientre. Vive el personaje, no lo interpreta. Intenso, magnífico trabajo. El cuarto de hora final, de los apenas  70 minutos de duración de la obra, es de una dureza extrema. Las palabras de la Duras son las de un ser humano golpeado, al límite de su resistencia:”Me encontraba delante de un desorden fenomenal de pensamiento y de sentimientos que no osé tocar…”.

Precisa y limpia dirección de Lurdes Barba, que nos acerca un texto palpitante, recuerdo de un pasado innombrable (Noche y Niebla, La Pena y la Piedad, Una tan larga Ausencia), a nuestro agitado e inquietante presente.

Sentada al borde del escenario con el cuaderno azul en su regazo Ariadna-Duras dice: “Yo sabía que él sabía, que él sabía, que cada hora de cada día, yo pensaba. Él no murió en el campo de concentración“.

Un silencio profundo, conmovido, dudamos si debemos aplaudir… Sin duda, el enorme esfuerzo de Ariadna Gil lo merece. Y suena un estallido de aplausos.

No es una obra fácil pero el esfuerzo es absolutamente merecido.

TNC Sala Petita hasta finales de Junio.

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RdP “EL DOLOR” de Margerite Duras (TNC. Teatre Nacional de Catalunya)

Texto: Francesc Mazón Camats

Fotografías RdP: Isabel Busquets

Fotografías Ariadna Gil en “El Dolor”: David Ruano para el TNC

EL DOLOR – La Douleur. Rueda de prensa en el TNC

Presentación del director del TNC, Xavier Albertí del penúltimo proyecto de la exitosa y premiada temporada. El Dolor (La Douleur, en francés es femenino) de la gran Marguerite Duras, nos recordó Albertí que es el segundo montaje de la autora en los Centros Dramáticos de la Generalitat, después del mítico “Savannah Bay “ (La recuperación de María Mercader como actriz en su ciudad ,Barcelona ).

Una obra de difícil catalogación y muy compleja elaboración. Según su autora “La Douleur” no es literatura, mejor hablar de un taller de memoria, una revisitación del pasado o como confesaba a sus íntimos “una impúdica confesión de su íntimo dolor”.

Un texto memorialístico, el dietario de un tiempo suspendido. La Duras lo escribió durante unos meses del 1945, en unos cuadernos escolares. Sus días y noches perdidos, desolados, esperando el posible regreso de Robert Antelme, su Ulises desaparecido en los campos de la Muerte. Era el tiempo de la Liberación, los últimos meses de la Guerra en Europa, que aprovechó la aviación nazi para ametrallar los campos de exterminio, en un vano intento de borrar su ignominia. El regreso de su marido y su largo proceso de recuperación, hicieron olvidar estos cuadernos en un armario. En 1974, recuperó estos perdidos textos y los publicó de forma fragmentaria en la revista feminista “Les Sorcières”, con el disgusto de Robert Antelme y alguno de los miembros vivos de su activa célula de la Resistencia.

Los enemigos de la Duras hablaron de invento, de manipulación o de una especie de expiación o complejo de culpa ¿porqué fue él, el detenido y deportado?… Marguerite nunca fue una mujer fácil, quizás porque una mujer herida como ella, puede ser peligrosa…

El texto reapareció completo en 1985, en un periodo turbulento de La Duras, apenas recuperada de una casi destructiva adicción al alcohol. Entonces la mayoría de la crítica habló de “La nobleza desesperada de la espera, de la agonía y del rechazo “.

En torno al 2008, Dominique Blanc (fantástica actriz, tan poco conocida aquí) propuso a su amigo y mentor Patrice Chéreau, adaptar la obra para los escenarios. “Patrice y yo empezamos el proceso como una lectura a dos voces, yo había leído el libro de Duras y me había conmovido la frase: “El dolor es una de las cosas más importantes de mi vida “. Quería hacerlo sola, deseaba un montaje simple y austero, nómada… que pudiera ir con él, dónde y cuando yo quisiera. Convencí a Patrice entre sus cines y sus óperas (…) Durante los ensayos me dijo “Esta mujer está muriendo, convencida de que el hombre que espera está a punto de morir en los campos de exterminio, o quizás ya ha muerto…”. Pero yo no quería interpretar a la Duras, mujer de un coraje infinito, sino un corazón que palpita y al contrario de Phèdre (Racine, su consagración con Chéreau) va hacia la luz, hacia la vida.

Patrice y Dominique estrenaron su montaje en Girona (ciudad preferida de su padre, el pintor Jean-Baptiste Chéreau ) en el Festival Temporada Alta, inicio de una larga gira europea y un gran éxito en París.

Ahora es Ariadna Gil, que regresa al TNC (en la memoria su dulce, ingenua Nina en una Gaviota de Txekhov, inolvidable) frente a nosotros una actriz sólida y magnética que puede completar con su Duras, un magnífico trío de ases…”Jane Eyre”, “El Tío Vania” y “El Dolor”. Ariadna nos habla de un dolor personal, individual e íntimo que se mezcla con el dolor colectivo, el dolor de los otros por los muertos, los desaparecidos…

Tanto ella como la directora Lurdes Barba insisten en lo arriesgado de la propuesta, un monólogo, el primero de la actriz (confiesa sentir algo de pánico). Hablan de la importancia del texto  (la voz, la palabra visceral y a la vez poética de Duras). Recordemos a la inmensa actriz Emmanuelle Riva, como esa voz femenina; su largo soliloquio, una poética salmodia, entrando en trance, como una sonámbula de la que tira la memoria del dolor y la pérdida. Vagando por las calles de un Hiroshima desierto.

Para Lurdes los conceptos básicos son amor, muerte y dolor. Ariadna dice: “Se trata de llegar a una verdad limpia, que llegue y emocione, mediante la contención“.

Ambas coinciden en la actualidad de muchos de los temas de la obra, en estos tiempos convulsos, tan cerca de este Mar de muerte, con nuevos deportados, emigrantes o apátridas de guerras lejanas pero también devastadoras.

Estreno el próximo jueves, 30 de Mayo en la Sala Petita del TNC.

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