BALLET NACIONAL DE ESPAÑA: «GENERACIONES». Teatro Principal de Zaragoza

El Ballet Nacional de España regresa a Zaragoza, concretamente al Teatro Principal, con Generaciones. Es un programa mixto de repertorio y nuevas coreografías, que parte de la tradición de la danza española y refleja la evolución de las propuestas escénicas a través de tres generaciones de creadores.
La compañía estatal de danza española, dirigida por Rubén Olmo, no pisaba los escenarios aragoneses desde 2021, cuando participó con notable éxito en las celebraciones conmemorativas del Año Goya.

El Ballet Nacional de España ofrecerá cinco funciones de Generaciones del 5 al 9 de marzo. El público podrá ver algunas de las obras más emblemáticas del repertorio, como Ritmos, de Alberto Lorca, y Grito, de Antonio Canales.

La primera es una coreografía sin argumento que su autor dedicó a Encarnación Įópez “La Argentinita” y celebra la belleza visual de la danza en cinco movimientos. La segunda hace un repaso de palos representativos del flamenco: seguiriyas, soleás, alegrías, tientos y tangos.
El programa diseñado por Rubén Olmo para Zaragoza incluye otra coreografía histórica que la compañía remontó con ocasión de la declaración de la Jota como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial.

Se trata de la Jota Aragón, una pieza creada por Pedro Azorín, con música de Salvador Ruiz de Luna. Su impactante presencia escénica ha contribuido a situarla como la jota más popular y bailada del repertorio nacional. Interpretarla en Zaragoza supone una especial responsabilidad para la compañía, que quiere homenajear así a la tierra que vio crecer a Azorín, extraordinario bailarín y maestro de la jota aragonesa. Para Rubén Olmo, director del Ballet Nacional de España, es tan importante recuperar piezas clave de nuestro repertorio histórico como fomentar la creación contemporánea, sin perder de vista las últimas corrientes artísticas.

Por ello, Generaciones incorpora tres piezas coreográficas que muestran el trabajo de una nueva generación de autores. Son tres solos creados para intérpretes femeninas que se alternarán en las distintas funciones. La primera bailarina Inmaculada Salomón interpreta Pastorela, de Antonio Ruz, con música de Manuel Blasco Nebra los días 5 y 8 de marzo; una coreografía que se mueve sin prejuicios entre la escuela bolera, la danza estilizada y la contemporánea.

En Aurora, de Jesús Carmona, la solista Miriam Mendoza baila al ritmo de El Corpus Christi en Sevilla de Isaac Albéniz el día 7 de marzo. Por su parte, la también solista Débora Martínez interpreta Jacaranda, una pieza de Rubén Olmo con música de Alberto Ginastera que parte de este árbol tropical para reflexionar sobre la feminidad y la naturaleza, los días 6 y 9 de marzo. En esta gira contaremos con la interpretación al piano del músico invitado Juan Carlos Garvayo.

El Ballet Nacional de España (BNE) es la compañía pública referente de la danza española desde que se fundó en 1978 bajo el nombre de Ballet Nacional Español, con Antonio Gades como primer director. Forma parte de las unidades de producción del Instituto Nacional de la Artes Escénicas y de la Música (INAEM), perteneciente al Ministerio de Cultura y Deporte.

La finalidad del BNE se centra en preservar, difundir y transmitir el rico patrimonio coreográfico español, recogiendo su pluralidad estilística y sus tradiciones, representadas por sus distintas formas: académica, estilizada, folclore, bolera y flamenco. Asimismo, trabaja para facilitar el acercamiento a nuevos públicos e impulsar su proyección nacional e internacional en un marco de plena autonomía artística y de creación.
Rubén Olmo, Premio Nacional de Danza 2015, se ha incorporado al Ballet Nacional de España en septiembre de 2019 con la intención de trabajar para la preservación, la difusión y la movilidad del repertorio tradicional de la Danza Española, incorporando además nuevas creaciones y abriendo las puertas a las vanguardias y la experimentación. Esta supone su segunda etapa en el BNE, compañía de la formó parte como bailarín entre 1998 y 2002.

De 2011 a 2013 ejerció como director del Ballet Flamenco de Andalucía, institución dependiente de la Junta de Andalucía, con la que estrenó montajes propios como Llanto por Ignacio Sánchez Mejías o La muerte de un minotauro. Anteriormente, formó su propia compañía, para la que creó espectáculos como Érase una vez, Belmonte, Las tentaciones de Poe, Horas contigo, Naturalmente Flamenco y Diálogo de Navegante. También ha colaborado como coreógrafo o bailarín con figuras destacadas de la Danza Española como Aída Gómez, Antonio Najarro, Eva Yerbabuena, Víctor Ullate, Antonio Canales, Rafael Amargo, Isabel Bayón, Rafaela Carrasco y Aída Gómez.


RUBÉN OLMO

Con solo 9 años Rubén Olmo ingresó en el Conservatorio de Sevilla, donde se licenció en Danza Española y Danza Clásica. Su carrera profesional comenzó a los 16 años, cuando ingresó en la Cía. de Javier Barón. Después ha bailado en la Cía. de Danza Española de Aída Gómez, en el Ballet Nacional de España o en la Cía. de Eva Yerbabuena, antes de cumplir el sueño de formar su propia compañía en 2006. Premio Nacional de Danza en 2015 y Max en 2014, ha sido maestro en el Centro Andaluz de Danza y director del Ballet Flamenco de Andalucía y lleva cinco años al frente del BNE.

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NOTA: Información facilitada por el departamento de prensa del Ballet Nacional de España.

RdP «LA COLECCIÓN» en el Teatro Principal de Zaragoza

El Teatro Principal de Zaragoza acogerá, desde el jueves hasta el próximo lunes, “La Colección”, la última obra escrita y dirigida por Juan Mayorga. Este montaje cuenta con un elenco de lujo encabezado por dos grandes nombres del teatro español: José Sacristán y Ana Marzoa. Junto a ellos, Ignacio Jiménez y Zaira Montes completan el reparto en una obra que reflexiona sobre la memoria, el amor, el deseo y la muerte.
Coproducida por Lazona y Teatro de la Abadía, presentaron hace unos meses uno de los montajes más esperados de esta temporada.

Texto y dirección de Juan Mayorga, que es una invitación a reflexionar sobre el paso del tiempo y la relación entre las personas y los objetos que las sobreviven. Con una narrativa rica en matices y un trasfondo filosófico, la obra lleva al espectador a descubrir, poco a poco, las complejidades de los personajes y el misterio que rodea a la colección. Es la segunda producción de un texto de Juan Mayorga como director y autor desde que se puso al frente de la dirección artística de la Fundación Teatro de La Abadía. La producción ya se vio allí, en la Sala San Juan de la Cruz.

La historia se centra en cuatro personajes. Héctor y Berna son un matrimonio sin hijos, y a lo largo de su vida han reunido una colección a la que sacrificaron todo lo demás. Ahora, ancianos, quieren asegurarse de que su colección los sobreviva, para lo que buscan un heredero. Han convocado a Susana, coleccionista a su vez, acaso para examinarla. Los acompaña Carlos, quizá un examinador, o una pieza de la colección. La colección es una obra sobre el matrimonio, sobre el paso del tiempo y sobre la misteriosa relación entre las personas y los objetos.

Para el autor del texto, Juan Mayorga, “era necesario que alguien hiciese la colección. Imágenes separadas por océanos o siglos esperaban que alguien las reuniese. Su destino era la colección. Si algún día, dentro de un millón de años, un ser capaz de pensar y de sentir encuentra la colección, sabrá qué es la humanidad y qué podría haber sido. Antes de atravesar esa puerta, piensen que, cuando vuelvan a este lado, todo lo verán desde la colección. También a las demás personas y a sí mismos. La colección te descubre. No puedes verla y no preguntarte quién eres, porque contiene todo lo que eres y todo lo que no eres».

Ana Marzoa: «Es un texto que tiene muchas lecturas. A través del título siempre lleva a pensar que es una pinacoteca, o sea, obras de arte. En esto hay un misterio. Yo creo que lo interesante también en esta pareja es que hay una vocación porque no hay un afán material. Han empleado su vida a coleccionar objetos, estados de ánimo, cosas».

José Sacristán: «Héctor es la antítesis de su propia vida, en la que nunca ha preferido esperar. Yo desde niño opté por la acción, siempre quise ser actor. Esta obra la he tomado como un reto personal, una visión filosófica que me ha permitido salir de obras realistas y concretas de autores como Delibes y llegar a algo más etéreo. No hay que caer en esa cosa tramposa de la experiencia profesional, de la confianza en el oficio. Sí que procura unos apoyos, y lo que puedes hacer está bien, pero siempre será previsible».
El maestro recordó que lleva siete décadas actuando en el coliseo zaragozano, por el que siempre ha sentido un cariño especial: «Recibí dos butacas maravillosas del antiguo patio que están en mi casa de Peralejo, en el cine que tengo allí».

Con su presencia estos días en Zaragoza, regresa a la ciudad tras su memorable interpretación en Señora de rojo sobre fondo gris en 2020.

Ana Marzoa, reconocida tanto en teatro como en televisión, estuvo hace unos años con el montaje dirigido por Amelia Ochandiano, «Una Gata sobre un Tejado de Zinc caliente», en la temporada 2016-2017.

Zaira Montes e Ignacio Jiménez completan el reparto, con su juventud no exenta de experiencia, ya que ambos poseen importantes trayectorias en teatro y producciones de televisión de éxito.

Los dos veteranos intérpretes, Sacristán y Marzoa, presentes en la rueda de prensa recibieron el libro publicado por el 225º aniversario de la mano de la consejera de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, Sara Fernández.

Las entradas están prácticamente agotadas para las cinco funciones programadas.
Sin duda, «La Colección» será uno de los grandes acontecimientos culturales de esta temporada teatral en Zaragoza.

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RdP de «TAN SOLO EL FIN DEL MUNDO» – TEATRO ESPAÑOL. NAVES DEL MATADERO

Texto y fotografías: Yolanda Aguas

Esta mañana se ha presentado en la Sala Hormigón de la Nave 10 del Teatro Español en las Naves del Matadero la obra: TAN SOLO EL FIN DEL MUNDO, dirigida por Israel Elejalde.

Tan solo el fin del mundo es una historia de reencuentros y despedidas. Después de años de ausencia, Louis (Eneko Sagardoy), de 34 años, regresa al pueblo donde creció para visitar a la familia que abandonó hace muchos años en busca de una nueva vida. Allí se reencontrará con su madre (María Pujalte), su hermana Suzanne (Yune Nogueiras), su hermano Antoine (Raúl Prieto) y la mujer de este, Catherine (Irene Arcos). Louis vuelve con la intención de comunicar que está muy enfermo y que va a morir de manera inminente, pero su llegada desencadenará el resurgimiento de conflictos del pasado y de viejas tensiones familiares.

Lagarce escribió Tan solo el fin del mundo en Berlín en 1990. Poco tiempo antes, había recibido la noticia de que era portador del VIH. Desde su muerte en 1995, con solo 38 años, su obra literaria −veinticinco obras de teatro, un libro de relatos, un ensayo y hasta un libreto de ópera− ha conocido un creciente éxito de público y crítica, convirtiéndose en el autor francés contemporáneo más representado en su país. Desde 2007, Tan solo el fin del mundo forma parte del repertorio de la Comédie Française.
A raíz de la adaptación cinematográfica llevada a cabo por el director canadiense Xavier Dolan estrenada en 2016, este texto fue publicado en España por la editorial Dos Bigotes. Tan solo el fin del mundo, del dramaturgo Jean-Luc Lagarce, está considerado uno de los textos imprescindibles del teatro contemporáneo francés.

Durante la rueda de prensa, su director, Israel Elejalde, ha manifestado que: «Lagarce se mueve a un nivel simbólico tan alto como puede moverse Lorca. Juega con toda la tradición francesa de teatro con unidad de espacio y tiempo para, a su vez, transformarla a un nivel poético absolutamente arrebatador».

Han intervenido también los actores que forman parte del reparto de la obra:

Eneko Sagardoy: «Mi personaje es Louis, el hijo pródigo que ha estado ausente tantos años y regresa para dar esa noticia fatal de su muerte inminente. Es un personaje que fluctúa en el tiempo, en el espacio. Habla en el pasado desde el instante que recibió la noticia de que iba a morir pronto. Meses de negación, de euforia oscura y absurda. Se presentan cortes temporales donde dimensiona su presente con la familia».

María Pujalte: «Interpreto un personaje que se llama LA MADRE. Ese es mi papel dentro de esta historia. Es un posicionamiento de intentar siempre armonizar: con la familia, con la llegada del hijo pródigo. Al mismo tiempo toma una cierta distancia de todo lo que están viviendo sus hijos y también del conflicto familiar. Es una mujer un poco anclada en el pasado. Su distancia emocional está en el recuerdo de lo vivido. Yo creo que es el personaje que evoca, que trae al relato de la función la infancia, el psado; todo lo que esa familia vivió cuando eran felices».

Raúl Prieto: «Mi personaje es Antoine, el hermano. Tiene una relación especial con Louis. Viven un amor fraternal inmenso pero también conflictivo. Esa clase de relación entre hermanos que se da: aunque lo amas lo matarías en muchos momentos. En la familia se establecen roles desde muy pequeños y permanecen ahí durante mucho tiempo. Si no te das cuenta puedes terminar siendo un esclavo de ese rol».

Irene Arcos: «Yo soy Catherine, la esposa de Antoine, soy la cuñada del protagonista. No pertenezco sanguineamente a esta familia. Es un poco, o podría ser, la conexión con el espectador porque tengo un pie dentro y otro pie fuera…
Es verdad que mi implicación es algo más porque estoy casada con Antoine. Un matrimonio que tiene ya sus arañazos y, de alguna manera, para Catherine la llegada de Louis es la herida. Creo que es la herida que siente que tiene esta familia, creo que quizá pueda salvarse con este encuentro con su marido y un poco con todos. Ella ve que el dolor está presente todo el tiempo: en su marido, en ella misma. La llegada de Louis para ella es muy esperanzadora».

Gilbert Jackson: «Para mí era fundamental contar qué le ocurre por dentro al personaje de Louis, traducir lo mental a lo físico. La danza y el cuerpo son dos buenos vehículos para mostrar todo lo que se intuye en su interior».

En el apartado técnico-artístico participan: traducción de Coto Adánez, diseño de espacio escénico de Monica Boromello, diseño de iluminación de Paloma Parra, diseño de sonido de Sandra Vicente, diseño de vestuario de Sandra Espinosa, composición de música original de Alberto Torres y diseño de videoescena de Pedro Chamizo.

Es una coproducción de Teatro Español y Teatro Kamikaze y podrá verse en la Sala Fernando Arrabal del 29 de noviembre al 7 de enero.

Está protagonizada por Irene Arcos, Yune Nogueiras, Raúl Prieto, María Pujalte, Eneko Sagardoy y el bailarín Gilbert Jackson.

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JOSEP MARIA FLOTATS I PICAS, hombre de Teatro total

Fotografías realizadas en el Teatro Español de Madrid por Yolanda Aguas

JOSEP MARIA FLOTATS I PICAS, hombre de teatro total. 

Ayer tuve un encuentro con el MAESTRO de todos los maestros.  Aunque opino lo mismo, no es una frase mía; es lo que me dicen siempre “todos los maestros” cuando hablamos de él. 

Actor, director escénico, productor, adaptador y traductor, figurinista, gestor cultural…  A lo largo de su dilatada carrera profesional ha honrado sobradamente al teatro catalán por el mundo. Josep Maria Flotats ha difundido la cultura en lengua catalana con las producciones en catalán ‘Un réquiem a Salvador Espriu’ en París y ‘Ahora que los almendros ya están batidos’ en Madrid y en Frankfurt.

Su aportación y experiencia permitió la creación de lo que hoy en día se conoce como estructura de teatro público. Esa inmensa labor y su excelencia actoral, han sido reconocidas y premiadas con muy diversas distinciones:

El Gérard Philippe (1970), el Prix de la Critique Française (1980), el Premio Nacional de Teatro (1989), los nueve premios Max o los dos premios Unión de Actores al mejor actor.

Hay que sumar a estos premios, diferentes distinciones honoríficas como: Oficial de la Legión d’Honneur des Arts et des Lettres, en Francia; la Cruz de Sant Jordi de la Generalitat de Cataluña, la Medalla de oro al Mérito en las Bellas Artes, el doctorado honoris causa por la Universidad Autónoma de Barcelona y el Premio honorífico Anna Lizarán de los Premios Butaca de Teatro de Catalunya.

La carrera de Josep Maria Flotats, que arrancó en la Asociación Dramática de Barcelona, ha estado marcada por su educación francesa y por su formación en la Escuela Supérieure de Arte Dramatique de Strasbourg, el actual Teatro Nacional de Strasbourg, que le abrió las puertas de diferentes compañías hasta que en 1981 fue contratado por la Comédie-Française, de la que fue director y con la que llevó a Barcelona, dos años después, ‘Don Juan’ de Molière, representada en el Gran Teatro del Liceo.

Una vez terminada su etapa con la Comédie-Française, Josep Maria Flotats volvió a Barcelona donde creó la Compañía Flotats, la compañía estable del Teatro Poliorama durante los diez años en que fue el Centro Dramático de la Generalitat de Cataluña y donde se interpretaron grandes montajes, entre ellos el mítico ‘Cyrano de Bergerac’.  En aquella obra colaboró junto a él la figurinista María Araujo, que había estudiado en Nueva York, maquillaje y caracterización con el gran Dick Smith (“El Padrino”, “El exorcista”).  Ella fue la que creó la famosa nariz del Cyrano que Flotats llevó en su interpretación.

La experiencia europea de Flotats se tradujo con la incorporación al teatro catalán de un estilo muy personal, preciosista y preciso, y con un trabajo de actores riguroso.

Flotats fue el fundador y primer director del Teatro Nacional de Cataluña y su compañía se presentó el 12 de noviembre de 1996, en la sala Tallers, con ‘Ángeles en América’ de Tony Kushner.

El TNC se inauguró oficialmente el 11 de septiembre de 1997 con ‘La Gaviota’ de Chéjov. Inolvidables la gran Núria Espert y una jovencísima Ariadna Gil.

En 1998, Flotats se instaló en Madrid donde fundó su propia productora (Taller 75) con la que estrenó ‘Arte’ en el Teatro Marquina logrando un éxito de público y crítica incontestable.

La etapa de Madrid se ha completado con otros importantes trabajos:

Con la CNTC (Compañía Nacional de Teatro Clásico): “El enfermo imaginario”, estrenado el 18 de noviembre de 2020 en el Teatro de la Comedia.

Con el CDN (Centro Dramático Nacional): “La mecedora”, estrenado el 13 de enero de 2012 en la sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán.

 “Voltaire/Rousseau. La disputa”, estrenado el 12 de enero de 2018 en el Teatro María Guerrero, coproducción del CNA-Taller 75.

Otros trabajos son:

“La Cena”, estrenado el 16 de septiembre de 2004 en el Teatro Bellas Artes.

“La verdad” de Florian Zeller, estrenado el 5 de octubre de 2012 en el Teatro Cofidis-Alcázar.

Es muy importante destacar que la obra que actualmente representa en el Teatro Español, “París 1940” ya la estrenó en Madrid hace bastantes años.  Concretamente fue el 9 de octubre de 2002 en el Teatro Bellas Artes. El papel de Doña Elvira lo interpretaba entonces Mercé Pons.

Desde su llegada Madrid, su vínculo con el Teatro Español comenzó 2009 con “El encuentro de Descartes y Pascal joven”, cuyo estreno fue el 22 de enero de 2009..

En el año 2010 llegó “Beaumarchais” de Sacha Guitry, una coproducción del Teatro Español de Madrid y el Teatro Arriaga de Bilbao, estrenada en Madrid el 30 de noviembre de 2010.

Quedan muy pocos días para disfrutar de su magisterio en la “nueva” versión de “París 1940” Estarán hasta el próximo 8 de enero.  Esta vez “Doña Elvira” está interpretada magistralmente por Natalia Huarte.

¡Corran a verles¡  Es una verdadera clase magistral de TEATRO.     

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ANNA MARÍA VENTURA, UNA DAMA ENAMORADA DEL TEATRO

Texto: Francesc Mazón Camats

Fotografías y programas de prensa: Archivo personal Francesc Mazón Camats

Anna Maria Ventura Mayoral, Barcelona 23 Mayo 1923 / Madrid 22 Julio 2021

Nacida en Barcelona, en el barrio popular y marinero de la Barceloneta. Su padre Celestí Ventura Raballí “Tino“ era un activo cooperativista, dramaturgo y poeta, propietario de una imprenta “L’Art del Llibre “ en el cercano barrio gótico. Alumna desde los cinco años de la mítica Escola del Mar, construida sobre la misma playa de la Barceloneta y de la que conservará siempre vivo el recuerdo de su formación en ella y su destrucción durante la guerra civil por uno de los feroces bombardeos a que fue sometida su ciudad natal. La constante amenaza de las bombas, llevó a su familia a refugiarse en una casa abandonada en Sant Joan Despí, en las afueras.

Anna Maria había iniciado su formación y actividad teatral, apenas una niña, en el cuadro  escénico del Ateneu Obrer “ La Fraternitat” de la Barceloneta que dirigía su padre.

Frecuenta el Institut del Teatre y colabora con un grupo de teatro amateur el Teatre Studium, creado por el joyero modernista Lluís Masriera, escenógrafo y dramaturgo, ubicado en el Temple Studio, singular edificio grecolatino en el Ensanche, donde coexistían el Taller del artista y un pequeño teatro. En la inmediata posguerra pasó a llamarse “El Teatro de Los Artistas“.

Llega a debutar en pequeños papeles de dama joven en el Teatre Romea, pero el panorama teatral de los pocos escenarios  barceloneses era desolador. Apenas mayor de edad decide trasladarse a Madrid en busca de mejores posibilidades. Allí la actividad teatral privada y pública era intensa a pesar de la estricta censura y los escasos medios. Pasará por diferentes compañías de las que destacamos la de Isabel Garcés-Arturo Serrano, la de Catalina Bárcena o la de Julia Gutiérrez Caba-Manuel Collado. Un largo meritoriaje y precarias condiciones económicas. Coincide en esta dura posguerra con el escenógrafo, figurinista y actor José Luis López Vázquez, con quien se casará en 1951 y del que se separó años después.

Ambos habían vuelto a Barcelona en 1955, integrados en la Compañía Marsillach / Soler Leal con el enorme éxito popular de “Bobosse” de André Roussin, en el Teatre Windsor de la Diagonal.

Un salto adelante se produce con su incorporación a la compañía de Alberto Closas, regresado del exilio argentino, con ella hará su primera gran gira de ocho meses por Sudamérica. En esta nueva década de los 50s, destacan sus trabajos en el teatro clásico “Don Gil de las calzas verdes” y especialmente su colaboración en el estreno de “Sublime Decisión“ 1955 de Miguel Mihura, quizás el mejor autor del momento, inicio de una gran amistad.

Ya en la década de los 60s, trabajando en el Teatro de la Comedia de Madrid, se inicia su consideración como una actriz versátil y sólida, destacó su trabajo en “La bella Dorotea“ 1963 de Cervantes en versión de Mihura. Su paso al Teatro Nacional María Guerrero bajo la dirección de José Luis Alonso, que ella considerará siempre su estimado maestro, supone su confirmación. Se inicia un periodo apasionante, toda una etapa espléndida formando parte de una compañía estable irrepetible, con los sucesivos estrenos de clásicos contemporáneos: “Todos eran mis hijos “ de Arthur Miller 1963, “A Electra le sienta bien el luto “ de O’Neill 1965 (con Julia Gutiérrez Caba y Núria Espert como protagonistas) o “El sol en el hormiguero“ estreno de un nuevo autor, Antonio Gala. También en el María Guerrero se produce la definitiva recuperación de Valle-Inclán con el éxito de “La enamorada del Rey“como protagonista. Ana María se convertirá en vibrante especialista de los difíciles textos de Valle. “Romance de Lobos“, ”La Marquesa Rosalinda” o “Luces de Bohemia” que llevará de gira a París, Moscú y México DF, la trilogía completa de sus “Comedias Bárbaras“ o su ciclo de conferencias sobre el autor impartidas en New York.

En su segunda temporada con José Luis Alonso, ya en la década de los 70s llegará el mejor momento y el reconocimiento de crítica y público de aquella mítica compañía: “Así es si así os parece “ de Pirandello, “Tres sombreros de copa“ de Mihura o “El círculo de tiza caucasiano” estreno comercial de Bertolt Brecht en España. El apoteósico éxito de la versión teatral de “Misericordia “en 1972, de Benito Pérez Galdós, con dirección de Alfredo Mañas y supervisión de Alonso. Largas giras por toda España, Centro y Sudamérica, llamadas, algo pomposamente,”Embajada Cultural y Teatral”. También con “Misericordia“ llegará la puesta de largo  europea del teatro español; una exitosa gira por Lisboa, Dublín o diferentes ciudades del Este (Praga, Varsovia, Bratislava…). Muchos pudimos disfrutar de esta versión en su difusión por TVE, en Estudio I.

Josep María Pou en su texto “El Espacio Vacío“ reflexionaba así sobre su debut en la Compañía Maria Guerrero:

“Conocí personalmente a José Luis Alonso el verano de 1970 ( … ) nos contrató para cubrir los papeles más pequeños de “Romance de lobos“ que iba a iniciar la temporada y marcaba el principio de la que fue su segunda y brillante temporada en ese teatro. Allí en el escenario vacío, junto al grupo de bisoños estaban los grandes, los de siempre, los “Históricos“ José Bódalo, José María Prada, Margarita García Ortega y Félix Dafauce (…) y Julia Trujillo y Ana María Ventura. Allí estaba la escuela de José Luis“.

A principios de los 80s, una fuerte inversión cultural hizo posible que disfrutáramos en Barcelona de temporadas estables del CDN. En el escenario del Teatro Tívoli se estrenaron sucesivamente “Don Álvaro o la fuerza del sino” del Duque de Rivas en versión de Nieva. “Luces de Bohemia “ de Valle con dirección de Lluís Pasqual o el ambicioso montaje de la trilogía completa de las Comedías Bárbaras  de Valle-Inclán, con dirección de José Carlos Plaza.

Finalmente su estimada ciudad natal podía disfrutar de su presencia en los escenarios con cierta continuidad. El año 1993, Pilar Miró estreno aquí y en catalán su brillante montaje de “Les Amistats Perilloses” de Chorderlos de Laclos con Mercè Sampietro al frente. Recordemos que su trabajo en “Una altra Fedra, si us plau “ de Espriu fue en la versión castellana de la obra presentada en Madrid por la compañía de Núria Espert.

Su segundo gran encuentro teatral se produce en 1976 con el estreno conjunto de ”La carroza de plomo candente“ y “El combate de Ópalos y Tasia” del pintor, escenógrafo, dramaturgo y fenómeno teatral Francisco Nieva. Ana María se convertirá en su sorprendente musa, a lo largo de los 80s estrenará seis obras del autor , especialmente las protagonistas, como Tasia de “El combate…“, Mirtila en “La Señora Tártara“ o La Melga en el mayor éxito del autor en el CDN María Guerrero “Coronada y el toro“ dirigida por JL Alonso. Sus últimos estrenos en espléndidas condiciones: “El baile de los ardientes“ 1990 en el papel de Donna Perlata, coincide con la dramática e inesperada desaparición de José Luis Alonso.

Nieva explicaba en una entrevista “… me siento frustrado porque no dispongo de una compañía estable (en referencia a Alonso). Hay actores muy intuitivos como Julia Trujillo o Ana María Ventura que a la vista del decorado extreman sus actitudes y se vuelven pictóricas, conocen muy bien mi teatro y trabajar con ellas es pura delicia…” y la crítica de M. Pérez Cotillo destacó “su esposa Donna Perlata es una cristiana idólatra (…)  Ana María Ventura está a sus anchas con el texto. Conoce bien al autor, desde su deliciosa Tasia del Combate y llena de desplantes y desmayos las letanías de sus dolores, sus parlamentos son puro placer…”.

En septiembre de 1992 en el Teatro Central de Sevilla dentro de los fastos de la Exposición  Universal , se estrena “Españoles bajo tierra“ en el personaje de la  Cariciana, de nuevo junto a Julia Trujillo, la crítica  destacó “el paladeo casi operístico del texto de ambas y el atrevimiento de Ana María”. Fue su última obra de Nieva.

La actriz se mantuvo activa, casi siempre en papeles de carácter, en obras como “El Tartufo” de Molière en versión de Marsillach, ”El Pato silvestre” de Ibsen, el aplaudido montaje de “El tio Vania“ de Chekhov en versión de Miguel Narros o su nominación a los premios Max por su personaje de madre de las solteronas en “Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores“ de Lorca.

El año 2011 se despide de los escenarios con “Woyzeck“ de Büchner en el Teatro María Guerrero, como no podía ser de otra manera.

En una irónica pirueta del destino, esta excelente y cultísima actriz superó el temible covid para morir tan solo unos meses antes de la celebración del centenario de su adorada Escola del Mar, de la que se sintió siempre alumna privilegiada, como un barco de madera anclado en la playa de la Barceloneta del barrio que la vio nacer.

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DIVA (Aut. Albert Boadella)

Texto: Yolanda Aguas
Fotografías al término de la representación de DIVA: Yolanda Aguas

Sube el telón, en escena un chaise longue, un piano y un tocadiscos. Una mujer vestida de blanco acostada en el sofá y el sonido envolvente del aria «Casta Diva» de la ópera Norma de Bellini. Algo que nace de un modo tan hermoso no puede seguir ni terminar mal.
La dramaturgia escrita por Albert Boadella nos presenta a Maria Callas (sublime… MAGISTRAL la soprano y actriz María Rey-Joly) que se halla en el ocaso de su vida.

Reside en París alejada de todo, en su lujoso piso de la avenida Georges-Mandel número 36, con la única compañía de su fiel ama de llaves Bruna Lupoli (que no aparece en la obra).
Su voz ya no tiene nada que ver con lo que fue. La crítica se cebó con ella en sus últimas apariciones y no ha vuelto a cantar en público. Ha muerto Onassis. La realidad de su decadencia le hace vivir un mundo de recuerdos.
Desdeña el presente mientras fuerza a su repetidor, Ferrucio (inmenso el tenor y actor Antonio Comas), para que le acompañe en un imaginario repertorio que ya no podrá realizar. También lo utiliza para crear una situación sadomasoquista. Le obliga a interpretar a Onassis, su gran amor. Sus momentos más apasionados y estelares. En su delirio, se imagina al griego como pareja de los grandes dramas operísticos que ella protagonizó. Alguien que la mata o alguien con quien morir al final de la ópera. Es el inicio del camino hacia su propio y misterioso final, que muy pronto realizará a su voluntad.

Ha sido valiente Albert Boadella al rendir homenaje a María Callas, una de las grandes personalidades artísticas de la Historia del bel canto (para muchos de nosotros, la más importante), VOZ INMORTAL. No hace mucho tiempo, estuvo también en el Teatro Principal de Zaragoza otra de esas figuras incontestables de las Artes escénicas: Norma Aleandro. Vino para interpretar a la Callas en «Masterclass», obra que en España representó la gran Núria Espert. Todos los homenajes que se rinden a la Callas siempre serán pocos. Parece que su espíritu no pudiera, ni debiera, abandonarnos. Momentos antes del inicio de la representación, el pasado jueves 27 de mayo, en el Teatro Principal de Zaragoza se respiraba cierta «tensión emocional» ante lo que intuíamos iba a suceder en el escenario. Finalizada la representación no hubo decepción alguna, todo lo contrario, la emoción lo envolvía todo.

Mérito del dramaturgo y director de la obra, por supuesto, pero muy especialmente del trabajo extraordinario de los dos intérpretes protagonistas: María Rey-Joly y Antonio Comas. Es un lujo verles bailar el sirtaki griego…

Antonio Comas está impresionante en DIVA. Interpreta dos personajes: Aristóteles Onassis y Ferruccio Mezzadri. Le conocía principalmente por sus trabajos con el maestro Xavier Albertí («El gran mercado del mundo», «L’hort de les oliveres»…). Dirigido también por el álter ego de Albertí, Wanda Pitrowska («Per començar, sarsuela) y muchas veces vestido por la magia de nuestra añorada María Araujo

Comas, magnífico actor y voz poderosa es el contrapunto perfecto a su paternaire… lo demuestran también sus números musicales: Singin’ in the Rain (Arthur Freed), Stormy Weather (Harold Arlen / Ted Koehler), Il Mondo (letra de Gianni Boncompagni y música de Jimmy Fontana y Carlos Pes) que, casualmente, también interpretó en «El gran mercado del mundo» para el TNC (Teatre Nacional de Catalunya). Una delicia siempre verle actuar.

María Rey-Joly interpreta el rol de María Callas. No es una imitación, creo que es muy importante dejar esto claro desde el principio. Es una (GRAN) interpretación, con mayúsculas, de un personaje creado por Boadella. Con una presencia y voz prodigiosas, Rey-Joly conmueve de principio a fin. Seguramente no seré capaz de encontrar las palabras justas para expresarlo. Está dotada por el don que la vida le ha dado (y que ella ha formado exquisitamente): la belleza inmensa de su voz. Todavía en mi recuerdo el eco de su voz cantando: el “Ave María” del Otello de Verdi y con “Sola, perduta, abbandonata” de Manon Lescaut de Puccini.

Delicada y fuerte al mismo tiempo, se mueve por el escenario (¡Y de qué manera¡) durante toda la función dando vida a una mujer que sufre por el paso del tiempo y por su exilio interior… Le ayuda la gran iluminación de Bernat Jansà que es más una caricia que un trabajo técnico-artístico.

Mientras la observaba desde el patio de butacas, vinieron a mi recuerdo grandes veladas teatrales. He tenido la dicha de ver trabajar a artistas extraordinarios: Vanessa Redgrave, Hanna Schygulla, Isabelle Huppert, Fiona Shaw, Norma Aleandro, Carme Elías, Núria Espert, José María Rodero, José Bódalo, Josep María Pou, Rudolf Nureyev, Pina Bausch, Julio Bocca, Ute Lemper… la lista es interminable. Y el pasado jueves, mientras contemplaba a María Rey-Joly supe con certeza que ésa era ya una de las veladas más importantes y emocionantes de mi vida.

Al término de la representación me sucedió lo que en muy pocas ocasiones: no quería abandonar el teatro. Era algo así como el deseo de que la función volviera a comenzar… Estoy segura que me comprenden.
Tienen la oportunidad de ver la obra hoy, sábado 29 y mañana, domingo 30.

Si van, por allí nos encontraremos… ¡DISFRÚTENLA¡

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RdP ALBERT BOADELLA en el Teatro Principal de Zaragoza

Texto y Fotografía de Albert Boadella: Yolanda Aguas

Fotografía de María Rey-Joly, propiedad de Clece Producciones.

Albert Boadella presentó hoy su creación «DIVA» en el Teatro Principal de Zaragoza, acompañado por José María Turmo (Gerente del Patronato de Artes Escénicas y de la Imagen de Zaragoza). Es un musical que rememora los últimos años de María Callas, una mujer fascinante en un momento de decadencia, una tragedia donde el reto, según el director y dramaturgo, ha sido armonizar la transición entre el canto y la prosa.

Este espectáculo estrenado el 9 de enero en el Teatro Palacio Valdés de Avilés y que estuvo del 15 al 24 de enero en los Teatros del Canal de Madrid, está protagonizado por la soprano María Rey-Joly (como María Callas) y el tenor Antonio Comas (como Aristóteles Onassis y Ferruccio).

Ha explicado Boadella que: «María Callas es una mujer fascinante, no solo musicalmente. Los últimos años de su vida me parecen una auténtica tragedia, en esos momentos no puede ejercer su arte, su voz no es ya la misma tras años sin cantar al dejarlo todo por Aristóteles Onassis, un hombre que la traiciona para casarse con Jackie Kennedy».
A partir de ese momento ella se recluye en su apartamento de París y esa es la etapa que rescata Boadella porque se organiza una auténtica tragedia, la que descubre a una persona que lo ha tenido todo y que lo ha perdido todo, refugiada en sus recuerdos. El director construye un drama musical: «Una historia de amor, algo que no había hecho a lo largo de mi carrera, en la que Onassis aparece en sus delirios, que ella resuelve a través de las arias que interpretó en «Tosca», «Norma», «Madama Butterfly», «Otello» o «La Traviata» hasta llegar a su muerte. La falta de autopsia, su rápida incineración hacen pensar en un suicidio, teniendo en cuenta la cantidad de tranquilizantes que tomaba».

Albert Boadella describe a María Callas como «una mujer apasionada, seducida por el lado más sexual del armador griego, con un físico aparentemente feo, pero con una potencia de toro bravo. Callas es una mujer llena de humanidad que confía en un hombre que se mueve por otros intereses, a pesar de que creo que fue a la mujer que más amó».
Sin embargo, una vez conquistada la Callas, pese a su fama y glamur, Onassis fue a buscar, «como un cazador una pieza de un escalafón superior, a la viuda del hombre más poderoso de la tierra, el presidente de Estados Unidos». Una mujer que Boadella considera que no se casa con él por amor: «el dinero representa para ella una de las cosas más importantes de la vida en aquel momento»
.
El reto de este montaje, según desvela Boadella, «ha sido armonizar bien el canto y la prosa recitada, algo que siempre es muy complicado, un ejercicio que requiere una buena interpretación».

El director no escatima halagos hacia la soprano madrileña María Rey-Joly, quien le propuso hace unos años crear esta obra. «En ella se puede ver a la Callas. Es buena actriz, muy buena cantante y tienen un cierto parecido».
Asegura que quien vaya a ver la obra disfrutará con un homenaje con las arias más conocidas de la soprano de origen italiano, cantadas en directo y de la esencia de un drama, con interpretaciones muy cuidadas, tras dos meses de ensayo continuo con los dos protagonistas en su casa del Ampurdán. Esta no es la primera vez que Boadella se adentra en el mundo de la lírica: «Don Carlo» o «El pimiento Verdi» la preceden.

«DIVA» se representará del 27 al 30 de mayo, a las 19 h, en el Teatro Prinicpal de Zaragoza.

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RdP LA CASA DE BERNARDA ALBA (Teatro Principal)

Texto y fotografías: Yolanda Aguas


El Teatro Principal de Zaragoza ha acogido este miércoles una rueda de prensa para presentar la obra La casa de Bernarda Alba, de Producciones Faraute. Han intervenido, el productor Celestino Aranda, el elenco formado por Consuelo Trujillo, Rosario Pardo, Luisa Gavasa y Ana Fernández, así como el Gerente del Patronato de Artes Escénicas de Zaragoza, José María Turmo.


Considerada como la obra dramática más madura de Lorca, «La casa de Bernarda Alba» data de 1936, año clave tanto para el autor granadino como para la historia de nuestro país, tuvo que esperar varias décadas antes de poder representarse en los escenarios españoles.


Visiblemente emocionada, la actriz zaragozana Luisa Gavasa hizo hincapié en lo significativo que era este regreso a los escenarios tras diecinueve años de ausencia: «María Josefa es la luz –señalaba la actriz–. No creo que en realidad esté loca, sino que es una mujer que ha decidido ‘ser’ loca para salir de la prisión que ha configurado su hija. Es un papel que, como decimos los actores y actrices, es un ‘bombón’, y lo he podido sacar adelante gracias a mis compañeras, porque estar 19 años fuera del teatro se dice pronto, pero luego hay que subirse al escenario y actuar. A mí, para bien y para mal, casi se me había olvidado, y gracias a mis compañeras lo he conseguido. Todas nos dejamos la piel en la obra, yo solo un rato. En lo personal, estar con esta obra en Zaragoza, en mi ciudad, es un reencuentro de ausencia y presencias. La ausencia de mis padres y abuelos y la presencia, porque es el presente, de mi hijo que asistirá mañana jueves a la representación. No puedo estar más emocionada».

Ana Fernández, afirmó que «la obra se desarrolla en un patio con varias salidas que dan al interior de la casa y una que da al exterior. Es un montaje áspero, clásico, que en todo momento busca dejar claro lo que nos quiere decir Lorca sobre las consecuencias de no tener futuro pero, también, nos muestra el lado más oscuro de lo que somos».

Rosario Pardo, defendió la vigencia del texto de Lorca en los tiempos actuales donde impera todavía el machismo y la falta de consideración hacia la mujer. De ahí que considere que es muy necesaria la representación de esta obra para que las nuevas generaciones puedan formarse y vivir en un mundo más igualitario.

Consuelo Trujillo, que interpreta a Bernarda Alba en este montaje, inició su intervención con una de las grandes frases de la obra: “En ocho años que dure el luto, no ha de entrar en esta casa el viento de la calle”. Esta inmensa actriz, una de las más grandes maestras de nuestras Artes Escénicas nació para interpretar a Lorca. El autor granadino es, junto a Alberto Conejero, su autor de cabecera y su inspiración. Antes que ella, grandes actrices españolas interpretaron a Bernarda Alba: Berta Riaza, Núria Espert, Irene Gutiérrez Caba…

La Casa de Bernarda Alba es la última de las tragedias rurales de Federico García Lorca. Escrita en la primavera y concluída, precisamente el 19 de julio de 1936, poco antes de su muerte. Fue estrenada el 8 de marzo de 1945 en el Teatro Avenida de Buenos Aires a cargo de la Compañía de Margarita Xirgu. Como en Bodas de Sangre, esta pieza teatral tiene su origen en una historia real. Cerca de Granada, hay una población, Valderrubio en la que vivía Doña Bernarda, una viuda de muchos años que ejercía una inexorable y tiránica vigilancia sobre sus hijas solteras. Lorca las veía pasar como sombras, siempre silenciosas y siempre vestidas de negro cuando caminaban hacia la fuente cercana para llenar los cántaros de agua. Era como un infierno mudo y frío en el sol africano granadino el que soportaban esas cinco hermanas, que proyectaban una imagen sórdida y fuertes emociones sobre las inmaculadas paredes blancas de las fachadas.

Confiamos que hayan comprado su entrada porque ya están agotadas.

Teatro Principal de Zaragoza, del 13 al 16 de mayo, a las 19 h.

RdP «GALATEA» en el TEATRE NACIONAL DE CATALUNYA

Texto y Fotografías: Yolanda Aguas

Según nos señala el TNC en su página web oficial, «GALATEA» es la obra más personal de Josep M. de Sagarra, junto con Pájaros y lobos y La fortuna de Silvia.

Sobre el estreno de Galatea en diciembre de 1948 en el Victoria, Josep M. de Sagarra recordaba que el insólito frío de aquel invierno – y la falta de calefacción en el teatro – hicieron que el público viera la obra temblando con los abrigos puestos. La obra no fue bien recibida por la mayoría de la crítica, y Sagarra se lamentaba que la hubieran insultado como si fuera un incendiario o un corruptor de menores. Aún así, el dramaturgo no estaba de defender la obra: «Con La fortuna de Silvia , con Pájaros y lobos y sobre todo con Galatea creía, y creo sinceramente, que intentaba hacer un teatro más de acuerdo con mi conciencia y más acorde con el clima espiritual de nuestro tiempo ». Con el tiempo, el periplo por la posguerra europea de esta domadora de focas con nombre de ninfa marina ha terminado ocupando un lugar preeminente entre los títulos más importantes de la literatura dramática en lengua catalana.

Dirigida por Rafel Durán y protagonizada por magníficos actores: Anna Azcona, Nausicaa Bonnín, Roger Casamajor, Borja Espinosa, Pep Ferrer, Míriam Iscla, Jordi Llovet, Carol Muakuku, Quimet Pla, Santi Ricart y Ernest Villegas. la obra se representará en la Sala Petita del 29 de abril al 23 de mayo de 2021.

Comenzó la presentación el Director Artístico del Nacional, el maestro Xavier Albertí, indicando que «Puede parecer la historia de un personaje que sale del infierno de la guerra camino del cielo, pero yo la veo más bien como la salida del infierno hacia la aceptación del infierno. Es, además, una obra maestra de la literatura catalana y europea».
Para su director escénico, Rafel Durán: «El texto no habla del coronavirus ni nosotros lo hemos introducido, pero todo lo que hemos vivido en el último año nos acerca al espíritu de la obra Galatea es el alter ego de Josep Maria de Sagarra, que tuvo que huir de España durante la Guerra Civil amenazado por la FAI y luego de París ante la llegada de los nazis. Nuestro país hace tiempo que no vive una guerra y quizás hemos creado una imagen distorsionada de ella, pero el coronavirus, sin ser lo mismo que una guerra, nos ha acercado a muchas de las cosas que ocurren en una guerra, como la muerte, el miedo, la perdida del trabajo y la incertidumbre ante el futuro. Uno de los temas que aborda «Galatea» es la confrontación entre el idealismo y el capitalismo, algo que también conecta con nuestros tiempos, porque hace un año que nuestra sociedad se debate entre priorizar la sanidad o el capitalismo».
La obra teatral, escrita en 1947, narra el recorrido vital de Galatea, una mujer que tiene que sobrevivir a la derrota y a las atrocidades de la guerra.

El arte es otro de los protagonistas de este montaje, en este caso simbolizado por el circo, que también es metáfora de la vida al margen del sistema y del concepto de familia como ‘trouppe’, no necesariamente unida por lazos de sangre. Todo ello en una escenografía creada por Rafel Lladó, que «se aleja del realismo y del historicismo y crea un espacio a medio destruir y a medio construir, reflejo de la Europa de aquel momento».
Incertidumbre, miedo y muerte envuelven la obra de Josep Maria de Sagarra «Galatea», «sensaciones que hemos vivido de cerca durante la pandemia del coronavirus» y que conectan esta pieza escrita tras la II Guerra Mundial con el momento actual, según Rafel Duran, director del montaje.

LOS INTÉRPRETES

La gran Míriam Iscla (que – lamentablemente – no pudo asistir a la rueda de prensa) interpreta a Galatea (y que según me indicaron, en «top secret», está magnífica en la obra), cuyo idealismo va de la mano del personaje de Jeremies, que interpreta Roger Casamajor, y se opone al de Samson, al que da vida Borja Espinosa.

Anna Azcona, Nausicaa Bonnín, Pep Ferrer, Jordi Llovet, Carol Muakuku, Quimet Pla, Santi Ricart y Ernest Villegas completan el reparto de ese montaje, el segundo sobre «Galatea» que acoge el TNC desde su fundación.

Anna Azcona destacó también que ésta era su «primera vez» como actriz en el Teatre Nacional de Catalunya. Realmente parece increíble pero nunca había tenido la oportunidad de trabajar en un montaje representado allí.
Como suele afirmar la gran Jane Fonda: «Nunca es demasiado tarde».

EL SALTO DE DARWIN (Aut. Sergio Blanco)

Texto y fotografías (saludos finales): Yolanda Aguas

Fotografías de la obra: Esmeralda Martín

Darwin concluyó que “el ser humano paró la antigua ley selectiva, la del triunfo de los más aptos y la eliminación de los más débiles, para establecer un sistema de conductas solidarias de entreayuda y protección que constituyen el corazón de la civilización”.

El tandem creativo entre el autor Sergio Blanco y la excelente (actriz, gestora cultural y directora escénica) Natalia Menéndez se está convirtiendo en garantía, no sé si de éxito seguro pero sí de propuesta artística de primer orden. Sergio Blanco (Ostia, Tebas Land, El bramido de Dusseldorf), vuelve a demostrar con «El salto de Darwin» que es una de las voces más importantes de los últimos años en la dramaturgia internacional.

Escribo este artículo nada más salir de la representación – viernes 16 de abril – en el Teatro Principal de Zaragoza. Si tuviera que definirla en una sola frase creo que sería : «El salto de Darwin» es una road teatral impregnada maravillosamente por otra road emocional en forma de banda sonora». Si el texto es magnífico, no lo es menos la música elegida (años 70’s y 80’s) para hacer de ella una auténtica delicia. Escuchar temas como: Hotel California de los Eagles o Sin tu latido de Luis Eduardo Aute ayudan, ¡y de qué manera¡ a conmover profundamente al espectador.

El autor sitúa la acción en junio de 1982 en forma de una tragicomedia. Se trata de un viaje, tanto real como emocional, de una familia argentina muy singular (padre, madre, hija y su novio), que recorre durante tres días en un Ford Falcon, al que lleva enganchada una roulotte, más de 3 000 kilómetros para llegar hasta la localidad de Puerto Darwin, un lugar situado en el extremo sur argentino, en la misma frontera donde se desarrolló el conflicto de las Malvinas para esparcir allí las cenizas del hijo que ha perdido la vida combatiendo a las tropas invasoras de Gran Bretaña.

Esa particular road teatral de la familia la recorre también el espectro del hijo muerto cuya vuelta espera con fe esa Madre que deja siempre encendida una luz que le sirva de faro. Preciosa escena onírica entre madre e hijo bailando, sin duda simbolizando el anhelo que todos tenemos por tener la oportunidad para despedirnos de nuestros seres más queridos. Tema que no puede ser más actual, muchos de nosotros ni siquiera hemos podido decir adiós a quienes han fallecido durante esta terrible pandemia.

En el apartado técnico-artístico, Natalia Menéndez reúne a grandes profesionales: Mónica Boromello ha construido el espacio escénico (un gran panel al fondo con forma de glaciar, el viejo Ford en primer término, y la roulotte y una mesa y unas sillas de camping); Juan Gómez Cornejo ha iluminado magistralmente los saltos temporales de luz en esos tres días de viaje (especialmente la conmovedora escena final); Luis Miguel Cobo ha puesto la música original con el acierto de siempre; el gran Antonio Belart ha vestido con realismo a los personajes, y Álvaro Luna ha diseñado la videoescena para que el espectador acompañe en el viaje a la familia protagonista.

En el apartado interpretativo, Natalia Menéndez se ha rodeado de excelentes intérpretes. Goizalde Núñez (muy convincente en esa Madre rota de dolor por la muerte del hijo), Jorge Usón ( el Padre, eclipsado quizá por la fuerte personalidad de su esposa, pero lleno de bondad. Da gusto disfrutar de su presencia y su impresionante y bella voz), Olalla Hernández (Hija, y también la narradora de esta historia), Juan Blanco (Novio), Cecilia Freire (maravillosa e impecable interpretación como Kassandra, una chica transexual que se prostituye para sobrevivir, y que fue novia del hijo, ) y Teo Lucadamo (el Hijo asesinado en las Malvinas). Todos ellos muy bien en sus respectivos cometidos.

Quizá, y afilando mucho mi opinión, hay un momento del texto que creo innecesario: el pequeño monólogo del novio en el que nos explica la historia de Darwin. En los últimos años he asistido a varias representaciones en las que sus respectivos autores tienden a «explicar demasiado» – con monólogos – el sentido de sus obras. También lo han hecho autores muy consagrados, por poner un ejemplo, Albert Camus en el monólogo final de «El inconveniente», por cierto tan brillantemente interpretado por Cayetana Guillén Cuervo. Creo que el público es capaz por sí solo de sacar sus propias conclusiones y estaría muy bien que los autores lo tuvieran en cuenta.

Quienes asistan a esta función encontrarán, a partes iguales, dolor, humor, amor y desesperación, en un texto narrativo que Natalia Menéndez (cada día con más magisterio escénico) ha sabido dirigir de forma muy brillante y precisa.