FERNANDO CAYO (Entrevista), por Yolanda Aguas

Es un actor de trayectoria profesional forjada, principalmente, en el teatro.  Sus trabajos en cine y en televisión, le han dado una gran popularidad entre el público.  Es un actor de fondo, un actor total.

Voz maravillosa (de las más bonitas de nuestra escena) y una mirada azul penetrante que cautiva.

Casi no dispone de tiempo, pero nos cita en el Teatro de las Esquinas de Zaragoza al finalizar el monólogo que interpreta actualmente: “El príncipe de Maquiavelo”.

Debido a tus trabajos en televisión, “La señora”, “14 de abril, la República”, “El caso. Crónica de sucesos”, “Mar de plástico” o, más recientemente, “Amar es para siempre”, eres un actor muy conocido.   ¿Cómo llevas la popularidad que proporciona la televisión? ¿Lo consideradas un “peaje” y/o te llega a desagradar en algunos momentos?

No, no me desagrada. Es algo que forma parte de la profesión y lo intento vivir con la mayor naturalidad posible. Además, muchas veces esa popularidad es lo que atrae a la gente al teatro. Siempre que la gente sea educada y respetuosa, yo feliz de que me saluden o me pidan fotos.  Estoy encantado.

Has interpretado en tres ocasiones al rey emérito Juan Carlos I, todas para la televisión. En “20-N, los últimos días de Franco” (2008), en “Adolfo Suárez” (2010) y, por último,    en “23 F: la película” (2011).   No es lo mismo interpretar un personaje histórico alejado en el tiempo y del que no hay imágenes a otro al que todo el mundo conoce muy bien.

¿Cuál fue la principal dificultad para interpretar ese papel?

Precisamente ése, que el público iba a ponerte en el punto de mira porque conocen muy bien al personaje.  Iban a juzgar mi trabajo, si me parecía o no… etc.  Sobre todo la primera vez, que fue en un trabajo junto a Manuel Alexandre, “20-N, los últimos días de Franco” con dirección de Roberto Bodegas.

Nosotros optamos por hacer una recreación del personaje y que no fuera una imitación. Queríamos que fuera una sugerencia del personaje y que el espectador pusiera el resto.  Creo que en ese sentido acerté porque luego las críticas fueron muy buenas.  Y las otras dos veces que lo he interpretado igual…

Tienes una gran responsabilidad pero al mismo tiempo tienes una gran cantidad de material para inspirarte y para trabajar el personaje.

¿Has sabido si él vio tus trabajos y qué opinó de ellos?

No, directamente no.  Sé que cuando presentamos la de “Adolfo Suárez”, estuvo unos días antes en Antena 3 y comentó algo así como: “Este chico lo hace bien”.  Eso es lo único que comentó, pero nada más… (ríe).

Yo creo que sobre todo lo que intentas es mostrar lo que, se supone, que no ha visto la gente. Los momentos privados, qué es lo sentía y lo que vivía el personaje.

¿Hay algo que te incomode de tu profesión?

Quizá que haya sectores, sobre todo de la política, que no se tomen en serio la cultura. Y luego la intermitencia para trabajar que tiene esta profesión.  No tanto para mí, la verdad es que me siento muy afortunado y he tenido trabajo durante toda mi vida en cine, teatro o televisión.  Cuando no lo he tenido he producido mis propios espectáculos con lo cual nunca he tenido esa sensación de paro absoluto. Sin embargo hay muchos compañeros que sí sufren esas intermitencias.

Esa situación en otros países está cubierta y está prevista, como en Francia. En España no se nos considera ni fiscalmente ni a nivel de seguridad social como al resto de los trabajadores puesto que nuestras características laborales son distintas.

Yo, por una parte, creo que todo proviene de una necesidad de hacer una revolución social y cultural, sobretodo en nuestro país.  Nosotros no hemos vivido la Revolución Francesa, pasamos de puntillas por la Ilustración, no hemos tenido una auténtica revolución industrial, hemos tenido gobiernos corruptos y caciques durante muchos siglos y eso todavía nos pesa.  Por el eso el Centro Dramático Nacional de Francia (Comédie-Française), se creó en 1648 y nuestro Centro Dramático Nacional se creó en 1978.  Llevamos siglos de atraso a nivel cultural y esto, evidentemente, lo padecemos los profesionales del teatro.

Me congratula mucho el que haya un público que llene las salas de teatro y que sigue apreciando y disfrutando de la ficción en televisión y cine,  y que siguen apoyando el cine español con todas las dificultades que está pasando.

El trabajo de un actor es muy complejo.  Pasa por diferentes momentos durante la creación de un personaje.  ¿Qué partes íntimas puede llegar a tocar de la persona que hay detrás del actor?

Para mí hay personajes que te impregnan más y de los que sales más tocado.  Por ejemplo, cuando yo terminaba el monólogo de “Inconsolable” que hice en el CDN (Centro Dramático Nacional) sobre textos de Javier Gomá y dirección de Ernesto Caballero, era un espectáculo que tocaba mucho la muerte del padre.  Ese trabajo me remitía mucho a mi propia experiencia y además era casi autobiográfico. Las vivencias de Javier Gomá y las mías han sido bastantes similares. Era un monólogo del que salía muy tocado, pero eso no quiere decir que luego salgas transformado en el personaje ni que llegues a tu casa mal.

Sí que, de alguna manera, se mueven ciertos sentimientos, ciertas cosas que están.  Yo creo que también es la grandeza del arte de la interpretación, si lo vives con profundidad esto es un camino de crecimiento personal. Cada unos de los personajes te sirven para recorrer tu propia vida. De esa manera, si lo haces de una manera sincera, profunda y auténtica, el espectador se siente también impregnado. En ese acto de espejo que tú estás haciendo él puede verse reflejado a sí mismo.

Cada interpretación es una reflexión sobre los recorridos humanos. Me viene a la memoria mi trabajo en “Ratones y hombres” de Steinbeck, en una puesta en escena de Miguel del Arco, que protagonizamos Roberto Álamo y yo. Después de esa función yo acababa absolutamente tocado. Emocionalmente tocado, y eso es lo bonito también de este arte si lo vives así.

Estudiaste en Italia con Antonio Fava, en la Scuola Internazionale dell’Attore Comico, que era del método Lecoq. Allí trabajaste con la interacción entre el cuerpo, la voz y la energía. Has manifestado que eso es lo que ha marcado tu recorrido.

¿Cree que la formación es lo más importante en un actor o también aceptas que el talento natural puedo sustituir o reemplazar en cierta medida esa formación?

Siempre se ha valorado esto: ¿Qué es instinto o formación?  Yo creo que no hay elección. Tú no vas a un cirujano que no ha hecho la carrera de Medicina aunque tenga mucho instinto y mucho talento.  Nadie se pondría en manos de un cirujano en esas circunstancias ¿verdad?

Esto es lo mismo, tiene que haber formación y luego tiene que haber instinto, talento, garra o como lo quieras llamar.  Tiene que reunir las dos cosas.

A mí, por ejemplo, la formación me ha dado libertad para poder elegir mis trabajos y poder moverme con soltura entre la comedia, la tragedia y estar actuando en teatro, cine y televisión.

Has manifestado que “la interpretación y la creatividad son un camino de vida, de crecimiento personal, de búsqueda. Me ayudan a comprender mejor el mundo”.

Entiendo por tus palabras que tu profesión no sólo es un trabajo. 

¿Qué es actuar para ti?

Como te decía antes, para mí es un camino de crecimiento personal. Si lo vives así es una manera de enriquecer tu vida, comprender a los seres humanos y transmitir eso a la gente que te va a ver al teatro o que te ve en cualquiera de tus trabajos.

De alguna forma, estás contagiando toda esa sabiduría que tú vas adquiriendo a través de transitar por todas esas psicologías de tus personajes. Es un camino de comprensión de la humanidad.

Como decía Schubert, “el arte sirve para arrojar un poco de luz a la oscuridad del corazón de los hombres”, y ésta es una de mis máximas vitales.

La interpretación puede ser una forma de terapia para un actor, sin embargo… ¿algún personaje o alguna obra ha llegado a perturbarte?

Los personajes con los que hay que tener mucho cuidado son aquellos que llegan a tener mucha negatividad. Digamos aquellos que tienen una parte oscura, una sombra más fuerte.  Para desarrollarlos tienes que profundizar en tu propia sombra, todos las tenemos, y es delicado transitar por ahí. Al mismo tiempo es un gran aprendizaje, porque comienzas a tratar y a convivir con tu sombra y eres capaz de tener una vida más plena, más íntegras y más consciente.

Fernando, ¿de aquellos actores/actrices/directores con los que has trabajado, quiénes te han aportado más enseñanza? ¿A quiénes tienes por referencia?

Todas las personas con las que he trabajado me han aportado algo.  A la hora de elegir un proyecto en el que vas a trabajar, saber quién o quiénes serán tus compañeros es casi determinante. Busco realmente desarrollarme, aprender con ellos.

De todos con los que he trabajado, destacaría sobre todo a los actores y actrices mayores.  Yo siempre he aprendido mucho de los grandes actores que hemos tenido en este país: José Bódalo, José Luis López Vázquez, José María Rodero, Emilio Gutiérrez Caba, Miguel Palenzuela, María Fernanda d’Ocón, Carmen Rossi…

Todos ellos me han dejado una impronta muy potente porque, a lo largo de los años el oficio deja en tu piel, en tu voz, en tu manera de ser y de estar una sabiduría escénica que siempre me ha conmovido.

Borges decía: “La amistad no es menos misteriosa que el amor o que cualquiera de las otras fases de esta confusión que es la vida”.

La amistad y el amor ¿tienen la misma importancia para ti, Fernando?

Son formas de lo mismo ¿no?  Son formas de amor. Para mí el amor engloba muchísimas cosas: la importancia del amor hacia mi hija, que es fundamental en mi vida, el amor hacia mi pareja, el amor hacia mis amigos… porque la amistad no es más que amor y se transforma en tolerancia, en respeto, en comprensión hacia ti mismo y hacia los demás.

Dicen que la felicidad depende, en buena medida, del tipo de gente de la que nos rodeamos. ¿Con qué tipo de personas te gusta estar?

Me gusta estar con gente inteligente, con gente sensible, con gente respetuosa, con gente que se apasione por las cosas.  Con gente divertida, pero sobre todo tienen que tener sensibilidad e inteligencia.

En 2009-2010, “La Señora”, y en 2011 “14 de abril, la República” interpretaste a un anarquista: Ventura Ascado.

Háblame de estos dos grandes trabajos… No te pido que te definas políticamente, pero ¿tienes alguna proximidad con los valores que representaba Ventura Ascado?

Totalmente, sí.  Además fue una aventura muy bonita porque mi personaje estaba inspirado en Buenaventura Durruti, el activista-anarquista de aquellos años que tuvo una vida muy potente. Era un luchador por la libertad entendida en su máxima expresión.

La verdad es que sí que hay muchas cosas que tienen que ver con eso ¿no? Sí que tengo un sentido muy combativo de la vida, y al mismo tiempo soy alguien que está muy sujeto al amor como también estaba sujeto Ventura (mi personaje).  Vivía entre esa dualidad, entre su ideología y el amor que sentía por el personaje interpretado por Lucía Jiménez.

Sí que me siento identificado con mi personaje en muchas cosas. De alguna forma, esa dualidad también está en el Segismundo de “La vida es sueño” que también es uno de los personajes que más me han marcado. Es una dualidad entre lo visceral y luego el amor y el deseo.  Las pulsiones casi animales y luego la necesidad de cumplir con una ideología o con cierta rectitud en la vida.

Sigues interpretando “El príncipe de Maquiavelo” en teatro.  Una dramaturgia que recoge fragmentos de otras obras de Maquiavelo como Discursos sobre la primera década de Tito Livio, Del arte de la guerra, La mandrágora y correspondencia personal del autor. Para que este puzle encajase, el director quitó “muchas referencias históricas a gobernantes y a ejércitos” del original.   “Es el Maquiavelo en horas bajas, del hombre que, tras tocar la gloria del poder, fue encarcelado y destituido de su cargo con la caída de la república”.

De nuevo interpretas un monólogo (el sexto de tu carrera).

¿Viajar solo en escena es más exigente que hacerlo con otros compañeros?

Es bastante más exigente para mí, sobre todo “antes de”…  Para llegar cómodamente a un monólogo tienes que tener mucha más preparación que con otra función.  Más que nada porque el peso de la hora y diez minutos en este caso, y de la hora y media en el caso de “Inconsolable”, caen sobre ti.

Yo siento un respeto inmenso por el espectador y una de las máximas que dijo Peter Brook es: “El enemigo número uno del teatro es el aburrimiento”.  Eso yo lo tengo como una máxima y mi objetivo es que el espectador no se pueda aburrir conmigo cuando estoy haciendo un monólogo.  Para llegar a eso necesitas mucha preparación, tener el texto absolutamente fluido, integrado el personaje…  Todo eso requiere mucho más trabajo.

¿Cuál es tu ritual en el camerino antes de salir a escena?

Mi ritual es el calentamiento previo a una función.  El calentamiento de voz, el repaso del texto antes de empezar la función o de las cosas que quieras revisar ese día.  Me gusta estar pendiente de todo el atrezo, de que todo esté en su sitio, de que el vestuario esté adecuado…

Me pongo una música que normalmente me suele acercar al sentimiento o a la atmósfera en la que vive el personaje  cuando arranca la función…  Pongo incienso, porque también me ayuda un poco a crear un ambiente de olores y de sensibilidad. Suelo tener cosas que tengan que ver con la energía, tengo vitaminas en mi camerino para que puedan darme energía física también.

Fernando, gracias por concederme esta entrevista.

Nada, muchísimas gracias a ti, ha sido un placer.

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NOTA: Todas las fotografías insertadas en esta entrevista son propiedad y autoría de Yolanda Aguas para CINET FARÖ.

 

 

 

 

 

 

 

 

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MÍRIAM ISCLA (Entrevista), por Yolanda Aguas

En Catalunya está considerada como la actriz que más ha crecido profesionalmente en los últimos años. Ha encadenado grandes interpretaciones, plenos absolutos de éxito en crítica y en público.  Se ha ganado el respeto y la admiración de todos.  

Nos sentamos en la primera fila del patio de butacas del Teatro Principal de Zaragoza. Está completamente vacío, quedan dos horas y media para que comience la representación de “Troyanas”.

Le entrego mi ejemplar del libro ANNA LIZARAN, editado en 2014 por Viena Edicions (Ver nota al finalizar esta entrevista).  Le pregunto si me puede leer el texto que ella escribió para el capítulo: L’Anita de tots.  Asiente y comienza a leer: “Estimada condesa de Narazil…”.  

Escucho sus palabras, son leídas serenamente pero con emoción. Me siento privilegiada…

Míriam, ¿puedes explicarme el origen de este texto?

Sí. Es un texto que escribí yo.  Cuando se proyectaba el libro nos pidieron, a distinta gente que conoció o tuvo relación con Anna, que escribiéramos alguna cosa.  Yo me escribía cartas con ella, Nazaril es Lizaran al revés y Alcsi es Iscla al revés.  Hubo una época de nuestra vida y de nuestro encuentro en que nos escribimos cartas.  Nos contábamos cosas siempre alrededor de estas figuras de condesa, duquesa… como que el teatro era un sitio fantasioso en el que podíamos hablar en este tono.  Con este texto yo le mandé mi última carta.

Un día, a la salida de una función de teatro en la que trabajabas, un periodista solicitó a varias personas su opinión sobre la obra y tu trabajo.  Una señora dijo: “Míriam Iscla cada vez está mejor… yo creo que es la nueva Anna Lizaran”.  Cuando lo escuchaste en un programa de radio dijiste: “Anna es Anna… y es Dios y un poquito más.  Yo cada vez intento hacerlo mejor, si lo consigo bien y si no… lo vuelvo a intentar”.

Decir esto es muy inteligente por tu parte.  En primer lugar, porque creo que nadie debe ocupar el lugar de Anna Lizaran. Anna era muy grande, su lugar es suyo y ella se lo ganó. 

Nadie debe ocuparlo, estoy totalmente de acuerdo. Ni debe, ni puede ocupar ese sitio.

Cada actriz tiene su espacio y su lugar en la historia.  En segundo lugar, porque te quitas presión…

Y hay otra cosa, que creo que cuando se muere alguien no deja un hueco que alguien tenga que llenar.  Queda el recuerdo de su trabajo, y eso no es un vacío, eso es algo que está lleno.  No hay nadie que tenga que llenar ese hueco porque ese hueco no existe. Eso es un espacio muy ocupado por el talento de una persona.

Cuando una joven actriz mire la obra de Anna, ¿en qué debe fijarse?

Anna era un animal de teatro. Y además de su talento, Anna tenía una cosa muy bonita: siempre estaba jugando.  El verbo jouer…  Como sabes, ella además estuvo en Francia formándose, estudió allí y ella siempre decía “jouer, jouer, jouer” (jugar, jugar, jugar). Su manera de interpretar siempre estaba basada en el juego. Eso no quiere decir que no estuviera llena de verdad.  Siempre había un punto lúdico en su creación que era muy grande.

Durante diecisiete años formas parte del grupo T de Teatre (que también fundaste junto a otras cuatro compañeras). Actualmente, una nueva generación de mujeres creadoras viene empujando con fuerza.  Víctor Catalá (seudónimo de Caterina Albert i Paradis, y a quien también has interpretado para televisión) escribió “Las mujeres somos las olvidadas de los olvidados”.

¿Tu compromiso profesional y personal para dar voz a las mujeres sigue con la misma intensidad que cuando creaste T de Teatre?

T de Teatre era una compañía que empezó hablando de mujeres con “Pequeños cuentos misóginos”.  Después habló de hombres, de criaturas, hubo ahí un viaje…

A partir de dejar T de Teatre he hecho funciones con personajes femeninos muy importantes.  Y este último año he hecho teatro denuncia, algo que nunca había hecho. Con “Sólo son mujeres” y con el monólogo “Mujer no reeducable”.  En esos dos proyectos, además de ser monólogos (porque al fin y al cabo en “Sólo son mujeres” era la única actriz), y a pesar de tener esa importancia había un plus que era poner voz a mujeres o hacer que esas mujeres no cayeran en el olvido.  Que no formaran parte de “las olvidadas de los olvidados”.  Para mí, estos dos últimos montajes que te he nombrado han sido muy importantes por el plus de valor, por el hecho de poner voz a mujeres que existieron y por reivindicar un lugar en la memoria.

Evidentemente, con todos los papeles femeninos que haces siempre intentas que aflore esa parte importante de la mujer.  En estos casos, además me lo ponían muy fácil.

Míriam, ahora estás de gira por toda España con “Troyanas” con dirección de Carme Portaceli. Defines tu personaje: “Ella conoce  el futuro y se mantiene en una postura, en lo absurdo de la guerra.  Para ella lo sensato es no ser partícipe”.

Como reflexión y postura ante la guerra es muy acertado tu análisis, pero ¿y en la vida? ¿Una persona puede vivir neutral? o ¿crees que hay que tomar partido por tus creencias y asumir las consecuencias, sean buenas o malas?

Sí, no se puede pasar sin respirar. Y es verdad que te acabas posicionando.  Evidentemente te posicionas con dudas, con errores… Con reconocimiento de esos errores, con asumir consecuencias. A veces, con no asumirlas también, porque somos humanos y no podemos con todo.

Yo creo que sí, al final acabas tomando partido porque si no… no estás aquí, realmente no estás respirando.  Entonces, si lo tomas te puedes equivocar, puedes tomarlo incluso con un 50% de dudas pero no te queda otra, incluso luego puedes cambiar.  Estamos en constante movimiento. Yo no digo que el pensamiento que tenga ahora o que tuve hace diez años sea el mismo.  No, para nada…  Y seguramente me equivoco en otras cosas que no esperaba equivocarme, pero sí, hay que tomar partido.

Has trabajado en varias ocasiones con Carme Portaceli.  Me gustaría que me hablaras de “Sólo son mujeres”. ¿Cómo llegó este proyecto a tus manos y qué motivó que te comprometieras con él?

Carme me llamó y me dijo “tengo una obra muy chula, son cinco monólogos y es sobre las mujeres durante la guerra civil”.  Yo le dije. “¡qué bien, qué bien¡ ¿Y quiénes son las otras cuatro actrices?”.  Y me respondió  (reímos…): “no, no… los cinco los haces tú”.

Ella me dijo, hay música, hay danza y hay teatro… Le dije que me parecía muy interesante, nunca había estado en un montaje “multimedia” con esta mezcla de técnicas.  Y volví a preguntarle… y volvió a responderme: “No, no… si te estoy diciendo que tú harás los cinco personajes”.  Me quedé petrificada y le dije: “Carme, tú estás loca…” (sonríe…), y ella insistió: “estoy convencida que tu puedes hacerlo”.

Cuando me pasó los textos me pregunté cómo podría hacerlo, pero Carme Portaceli tenía muy claro el espectáculo y lo que no quería en ningún momento eran transiciones. Yo pensaba en los momentos en que tendría que cambiar de vestuario cada vez que hablara, etc… Realmente le dije, “es que esto tenemos que hacerlo con cuatro cosas que se entienda que cambia el personaje,  no hace falta hacer nada más”.  Ella dijo: “no, no… es que no quiero que hagas nada más. Quiero que hagas una pirueta técnica a la vez,  que puedas ser una, en medio otra, volver a la primera, estar en la tercera… y que todo el mundo lo reconozca y que no se pierda en este tránsito”. ¡Eran cinco monólogos intercalados¡  No había ninguno que empezara y acabara seguido.

Fue un trabajo muy intenso, A nivel creativo fue muy interesante trabajar con Sol Picó, Maika Makovski y Carme Portaceli. Éramos cuatro obsesivas buscando la creatividad: cómo hacer crecer en escena a esas mujeres.

Una de las cosas que destacó la Portaceli de esta obra es que, durante los coloquios, muchos jóvenes os confesaban que se sentían impactados y enfadados porque nadie les había contado esa parte de la historia. Afirmaba “No creo que haya un solo alemán que no sepa quién era Hitler, pero aquí, quienes conocen a Franco son los nietos  de los republicanos”.

¿Cómo viviste este trabajo en “Sólo son mujeres”? ¿Eras consciente que esta obra podía calar hondo en la vida y en la formación de muchos jóvenes?

No sólo en la gente que ha venido a verlo, lo que yo he buscado y he aprendido y que no sabía.  El regalo que tiene el teatro es que en cada función haces un trabajo de investigación que te genera crecimiento. En este caso además hay un plus y es que son mujeres de mi país, es parte de nuestra historia que se puede extrapolar a todas las guerras, a las “Troyanas” también.

¡No sólo lo que ha provocado en la gente que ha venido a ver la obra, lo que ha provocado en mí, lo que ha provocado en los jóvenes¡  La catarsis que se producía en gente mayor…, la generación que vino después de esta gente mayor que vivió la guerra y que han vivido lo que sus madres no contaban, decían: “de esto mejor no vamos a hablar”.

Esos silencios que están siempre alrededor de esta Guerra Civil que tenemos nosotros y que parece que es una guerra que hay que tapar y que sólo se tiene que contar desde un lado porque desde el otro parece que no existió y no merece ser contado.  Por primera vez se cuenta y además, no sólo de la parte que no se debe contar, sino de las mujeres de esa parte que incluso tampoco… “las olvidadas de los olvidados”.

Las mujeres en la guerra civil cuando eran detenidas y metidas en la cárcel no estaban consideradas presas políticas, las trataban como prostitutas o ladronas. Y sabemos que la actividad política de las mujeres era de un 50%, como los hombres.  Somos y formamos una mitad de la historia y esa manía con borrarnos nos va fatal porque no hay manera de crecer.  Y esa manía  de no recordar una guerra desde los dos bandos, nos hace que volvamos a repetir situaciones que hoy en día tienen ecos.  Hablas con gente mayor y dicen “esto que sucede ahora es lo mismo, están consiguiendo lo mismo. Que entre nosotros no nos hablemos, que lo que pienses mejor no hablarlo…”.  Es que mientras estemos empeñados en borrar el pasado, en no leer la página…

Carme Portaceli suele decir en las entrevistas: “Sí, está muy bien pasar página, pero antes habrá que leerla”.  Esa manía de pasar página sin leer no nos permite avanzar.  No se trata de vengarse de nadie sino de que se sepa y todo el mundo podamos tirar hacia adelante.  Lo que pasa es que tiramos hacia adelante con el 100% de volver a cometer los mismos errores porque hemos decidido que eso no pasó. Si hubieran perdido la guerra los otros seguramente sería distinto.

Eres catalana y eres bilingüe.  Has interpretado “Sólo son mujeres” en catalán (TNC, Sala Petita) y “Mujer no reeducable” (Teatre Lliure) y en castellano lo hiciste en el Teatro de la Abadía y en el Teatro Español, respectivamente.  ¿Cómo te sentiste interpretando en castellano?

Realmente, al ser biligüe, siempre piensas en un idioma. Siempre hay un momento crítico cuando cambias el idioma y comienzas a ensayar. Notas que te falta… como el alma. Sin embargo, con estos dos montajes no me pasó esto para nada.  Tuve la crisis, evidentemente, y hubo un momento en que pensé “esto no va a tener esa verdad que tenía en catalán”.  Pero sí la tuvo y entonces lo que me pasó fue justo lo contrario, que no creía que pudiera haberlo hecho en otro idioma… (sonríe).  Eso es lo chulo, no digo ni mejor ni peor sino que tiene su peso, su esencia y cosas distintas porque a veces al cambiar de idioma encuentras ironías donde antes había sequedad.  El catalán es muy seco, es muy cortante…

Es muy bonito…

Sí, es muy bonito, pero corta mucho.  El castellano tiene un gusto… que puede ser más irónico.  Encuentras cosas, ese “toque” que a veces proporciona el cambio de idioma y luego te lo llevas cuando vuelves a hacer el texto en catalán y encuentras que lo ha enriquecido.  Como cuando el catalán enriqueció al castellano.

¿Qué tal te recibieron en Madrid? ¿Cómo han sido esas experiencias?

¡Muy bien¡ En los dos teatros y con los dos montajes.  Son montajes muy potentes, yo creo que la gente que vino a vernos es porque quería verlos.  Por eso el público los recibió desde un sitio muy emocional y muy directo.  Son montajes muy directos, no hay cuarta pared y te revientan el estómago.  La gente se dejó tocar y eso es para lo que yo hago teatro.

Yo te vi en el Teatro Español con “Mujer no reedudable”.  Hay casi una opinión unánime al considerar que podría ser tu mejor trabajo en teatro…

Yo no sé si es el más importante, siempre es el más importante el que haces…  (ríe).

Ahora he terminado la gira en castellano, el fin de semana pasado en Sevilla, y me da una pena… (sonríe) que pienso “’¡no puede ser, quiero hacerlo más¡”.  Sí, es verdad que es un personaje que a mí me encanta interpretarlo. Me gusta interpretarlo.

Es un texto muy interesante y creo que muy necesario, como decía Lluis Pasqual, es teatro “de urgencia necesario”.  Es urgente que no nos olvidemos de según qué cosas.

Has trabajado en cuatro ocasiones con Lluis Pasqual, “Celebración” de Harold Pinter (2010-2011), “Quitt” de Peter Hadke (2011-2012), “El rey Lear” de William Shakespeare (2014 y 2015) y “Mujer no reeducable” de Stefano Massini (2015 y 2017).

Con Lluis he trabajado en cuatro montajes y cada vez hemos ido a más. Claro… él  no me conocía y ahora “ya nos queremos” (sonríe).  Lluis es un hombre con una cultura teatral tan importante que te impresiona mucho.  Con “Mujer no reeducable”, este monólogo, me hizo un gran regalo. Si es chulo trabajar en un montaje que dirige Lluis aunque tengas un papel pequeño, sólo por verle trabajar a él…  pues cuando trabaja sólo contigo es un regalo. Imagínate, no tiene a nadie más a quien dirigir,  nada más que a ti.

Además es un hombre que se vuelve obsesivo y no te deja de la mano en ningún momento. Fueron ensayos muy largos y con muchos “no”.  Él me decía: “No, no, no…” y me decía: “Pero no te lo tomes mal”.  Yo le respondía: “¿Tomármelo mal?  ¡Si a mí me encanta. Vamos a buscar el “S픡  Él trabaja con esa sensación de decir que “no” porque está confiando plenamente en que vas a llegar a otro sitio mucho mejor.

Dos reflexiones del maestro Lluis Pasqual:

Primera: “El teatro se ha convertido en el lugar de reconocimiento de las cosas perdidas”. ¿Estás de acuerdo?

Anna, mi personaje en “Mujer no reeducable”, es un ejemplo, uno de esos sitios.

Segunda: “Cada vez las fronteras entre ficción y realidad son más débiles.  Stanislavski y Chéjov se inventan un sistema de interpretar que sirve de transición del siglo XIX al siglo XX, y hoy está pasando algo parecido.  Ahora ver a un actor a un metro de distancia no es ninguna novedad.  Puedes sentir cómo respira. La palabra personaje tiene fecha de caducidad.  Desaparecerá.  Estamos entrando en una intimidad absoluta”.

Cuando yo hice Anna, Lluis no quería que yo imitara a Anna en ningún momento…  Él me decía “quiero que ya no sepan si quien está ahí es Míriam o es Anna.  Quiero que se confundan, tienes que tener la misma indignación, el mismo terror, la misma obsesión, la misma necesidad de honestidad, el mismo miedo, el mismo “todo” que Anna para que no sepan dónde empieza una y acaba otra”.  Creo que tiene que ver con esa reflexión.

¿Te sientes cómoda teniendo al público tan cerca o prefieres que la cuarta pared sea como la de la Sala Gran del TNC (Teatre Nacional de Catalunya)?

Me gustan más los espacios pequeños, o los medios.

Me sucede lo mismo…

Los grandes te obligan a un tipo de interpretación para que llegue a todo el mundo.  Las personas que están en la Fila 20 pagan lo mismo y merecen lo mismo que las primeras filas.  Yo hice una función muy bonita que se llamaba “Barcelona” en la Sala Gran del TNC que llegaba bien a la Fila 20, pero sí que te implica una interpretación un poquito más grande y hay cosas que te gusta hacerlas también en pequeño.  No digo en pequeño de cine, sino en un teatro que se pueda ver sin tener que estirar tanto la cuerda, pero donde me pongan voy.

Sobre la intensidad en relación a cómo debe sentir una actriz o un actor, la Portaceli dice al trabajar con sus actores: “No he dejado llorar a los actores.  Ellos tienen que ser los que conmuevan y hagan llorar con sus historias a los espectadores”. Y Diderot decía que “un actor no debe sentir nada, son los espectadores los que deben sentir”. En este sentido ¿cómo es tu experiencia?

Durante el proceso de trabajo, en los ensayos y antes de los ensayos, tú haces un proceso de investigación en el que te puedes tirar dos meses buscando cosas y evidentemente dejándote tocar y emocionar para entender a dónde tienes que llegar.  Cuando llegan los ensayos todavía estás en la fase de pasar eso que tú has vivido como persona, a ese bypass en crear algo teatral y después ya viene el momento en que lo haces cada noche.

Yo cada noche no puedo estar así porque me tendría que tomar antidepresivos (sonríe), ahí se basa la técnica del teatro.  El teatro es una cosa muy “curiosa”.  Está la gente que sale de su casa porque le da la gana, paga una entrada, se sienta en un sitio a oscuras, delante tiene un cuadrado y viene a ver algo que es mentira pero está dispuesto a creérselo. Y yo, voy a hacer una cosa que es mentira pero intentando que el público se la crea.

Como decía Borges: “El teatro es un juego en el que unos, los actores, fingen ser lo que no son y otros, los espectadores, fingen que se lo creen”.

Hay un pacto ahí…  ¡Es un pacto maravilloso¡ Lúdico, por eso es lúdico, porque no nos estamos engañando.  Estamos jugando, los de abajo y los de arriba, a que eso es verdad. Hacemos un pacto muy generoso por los dos lados.  Yo te voy a hacer viajar y tú quieres viajar. Esto es muy bonito, encontrarse ahí. Cuando tú consigues que la gente se emocione, ría, se calle, se remueva… Cualquiera de las emociones que se puedan provocar en una platea, cualquiera… No digo una mejor que otra, sino que se produzca el viaje que tú querías.  Eso es teatro.

Es un juego en el que –evidentemente- hay una técnica, hay mucho trabajo detrás.  Hay muchas emociones que tú vas a buscar, con las que tú provocas, con las que desconocías, con las que te aporta el texto, con las del personaje, con las del director…  Con todo ese abanico de cosas ahí se está gestando una cosa…

Y luego yo, cuando lo hago, debo tener una técnica como para hacer el viaje cada noche, no igual, pero de la misma manera porque nace del mismo sitio y la gente tiene que viajar conmigo. Por eso, el pacto ese tiene que ser sin dolor para todo el mundo, aunque sea con mucha técnica y profesionalidad porque no tengo que llorar yo. El viaje lo tenéis que hacer vosotros, ¡yo ya lo he hecho¡

Volvemos a Pasqual, porque llegó en 2014 “El rey Lear” con la gran Nuria Espert.  Un montaje que ya es considerado mítico, y que se repuso en 2016 por aclamación popular. Interpretaste a una de las hijas de Lear, Goneril. Fue un reparto deslumbrante, que será muy difícil de repetir.

Imagino que tienes un recuerdo fantástico de este trabajo…

¡Fue maravilloso¡  Y además reunirnos dos veces… Eso sólo lo puede hacer Lluis y decía que para eso servía el teatro público, para poder meter en el escenario como a veinticinco personas. Desde gente desconocida hasta otras ante quienes tienes que ir de rodillas al ensayo, como para ver a Nuria Espert. Es una cosa maravillosa.

Eso es un regalo creo que para la población, para el espectador y para los que estamos en el escenario.  Compartir eso con un texto tan potente, con una puesta en escena tan sencilla y complicada a la vez… Con esa genialidad, con esa manera de contar un “Rey Lear” desde la tierra, no desde un sitio onírico. Realmente el Lear de Nuria Espert ¡era un hombre de verdad¡ Era un hombre con todo ese peso detrás…

Y el inolvidable bufón interpretado por Teresa Lozano…

Y el bufón…con esa sabiduría y esa ironía y ese abrirle los ojos constantemente al rey Lear…

Entonces eso es un regalo que cuando te lo ofrece Pasqual lo único que puedes decir es “¿Cuándo quieres que vaya?” (ríe…).

Si no fuera un regalo y no lo consideráramos todos igual, no se hubiera hecho dos veces.

De la mano magistral de Josep María Pou te llegó “El zoo de cristal” de Tennesse Williams, donde interpretaste el personaje de Amanda Wingfield, la omnipresente madre. El autor es especialista en tratar las temáticas subjetivas que desvelan el lado oscuro del deseo y que forman parte de lo no dicho.  Amanda, además, no admite réplicas a sus deseos…

Amanda es un personaje maravilloso y Tennesse Williams escribe siempre unas mujeres muy parecidas.  Amanda es Blanche, pero tiene hijos.  Blanche era aire porque su pasado pesaba más que su presente y entonces se fue como un globito y está ahí suspendida en un sitio desconocido.  Amanda igual…  añora su pasado, está en un sitio de fantasía pero tiene dos anclas que son sus hijos.  Eso la hace pensar desde un sitio y por eso es tan bipolar. Sueña que es posible tener otra vez una vida como la que ella tenía antes de casarse. A la vez piensa que sus hijos tienen que salir para adelante, tienen que casarse, hay que ser prácticos, no se puede ir al cine… Es madre y es Blanche a la vez.

Es un personaje muy difícil pero a la vez muy interesante de hacer porque tiene cuerdas distintas desde las que tirar.  Como en todos los personajes, si la motivación es una transitas el viaje, pero cuando ella en sí tiene una tensión… ya te hace querer hacerlo.

¿Cómo te ayudó Pou en la creación de tu personaje?

Pou es un sabio de la obra de Tennesse Williams. Es ÉL sabio de Tennesse Williams ¿no?  Vamos…¡no es él de casualidad¡ (sonríe).  Pou es otro gran hombre de teatro. Viajar con Pou es un gusto, un placer…  Es un conocedor absoluto de la obra, de los personajes, de los sentimientos.

Cada actriz tiene a su lado dos o tres personas que han sido determinantes en el desarrollo de su trayectoria profesional. 

Si te pregunto por Pere Riera, y hablamos ahora de la obra “Barcelona”, ¿me dirías que es uno de esos apoyos?

Pere Riera me dio un papel maravilloso que escribió pensando en mí.  Escribió uno para Emma Vilarasau y otro para mí. A nivel profesional yo creo que hubo un “crick”, porque me gustó mucho poder transitar por ahí.  Creo que “abrió ojos” en la gente… y eso también fue a favor de mi carrera profesional.

Con Pere Riera me une una amistad aparte de una profesión.  Evidentemente, en ese momento, fue una bisagra importante para seguir adelante.  Es, al fin y al cabo,  con quién viajas ¿no?  Lluis es una bisagra, Anna fue una bisagra…  Hay muchísima gente que es bisagra y hay otra gente sin la cual yo no concibo hacer teatro, si no estuviera con ellos.

Míriam, gracias por este encuentro que espero podamos repetir en otra ocasión.

Gracias.

Se levanta de la butaca, caminamos entre la escenografía de “Troyanas” hacia la salida…  Se mueve segura por este escenario que visitó otras veces con T de Teatre y al que no había vuelto desde su “crecimiento” hasta convertirse en la gran actriz que es. 

Pienso ahora en las actrices míticas que la han precedido y que, seguro,  la observarán dándole su aprobación.

¡Bienvenida “Comtessa d’Alcsi”…¡

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NOTAS IMPORTANTES (ACREDITACIÓN DE LAS FOTOGRAFÍAS y extracto del libro):

(El texto completo escrito por la Sra. Míriam Iscla para el libro ANNA LIZARÁN, se encuentra en: Páginas 272-273. Reproducimos en esta entrevista sólo la primera frase, con la debida autorización de la editorial Viena Edicions).

Todas las fotografías de la Sra. Míriam Iscla en el Teatro Principal de Zaragoza, así como la del reparto de “Rei Lear” saludando, son propiedad y autoría de Yolanda Aguas para CINET FARÖ.

Las fotografías oficiales insertadas en esta entrevista de las obras:

“Barcelona” son autoría de David Ruano para el TNC (Teatre Nacional de Catalunya) (las oficiales de la obra y las fotos promocionales)

“Mujer no reeducable” son autoría de Ros Ribas para el Teatre Lliure (las oficiales de la obra y las fotos de ensayos)

“Sólo son mujeres” son propiedad del TNC (Teatre Nacional de Catalunya)

“Rei Lear” son autoría de Ros Ribas para el Teatre Lliure

“El zoo de cristal” son propiedad del Grupo FOCUS para el Teatre Goya Cordorniu.

“Troyanas” son autoría de Sergio Parra para el Festival de Mérida-Teatro Español-Rovima Producciones

 

 

 

COSTA-GAVRAS (Entrevista), por Yolanda Aguas

El actual presidente de la Cinemateca francesa, Costa-Gavras, es todo un caballero.  Elegante, amable, cortés, educado…  Ese tipo de hombre con el que todo ser humano se siente a gusto a su lado.

Tiene una sabiduría de la vida tan grande que con un pequeño gesto o una sola palabra simplifica y hace más fácil las cosas.

Disponíamos de muy poco tiempo para conversar a solas con él,  pero pudimos hacerlo… y desde estas líneas quiero agradecer de corazón a Jorge Puértolas (Jefe de Prensa del Festival I. Cine de Huesca) que nos concediera ese momento tan mágico al lado del maestro Costa-Gavras.

Emocionante fue comprobar que Costa-Gavras me recordaba de nuestro encuentro hace cinco  años en San Sebastián cuando presentó  en la S.O. “Le Capital”.  Sin duda tiene una memoria prodigiosa…

Maestro, ¿le molesta o le incomoda que siempre definan sus películas como políticas?

Con los años me he acostumbrado.  Pienso que es algo que yo no puedo controlar y procuro respetar las opiniones que ustedes, los periodistas especializados en cine, hacen de mi trabajo.  Pero mi opinión es más sencilla: los espectadores van al cine para disfrutar y pasar un buen rato viendo un espectáculo. No creo que esperen recibir una lección política.  Yo siempre he procurado que mis películas traten los temas que le interesan a los seres humanos.  Mis films hablan de la sociedad, de los problemas y alegrías que vivimos.  Y si luego llega la reflexión mucho mejor.  El cine es un instrumento para transmitir emociones.

Pero en los tiempos que vivimos de profunda crisis económica y desánimo emocional en tantas personas que la están sufriendo…  ¡es necesario más que nunca un cine de denuncia y compromiso como el suyo¡

Es verdad, y el problema que yo veo es que el cine cada vez es más espectáculo y menos todo lo demás.  Antes podías contar con un productor que se jugaba su dinero para hacer películas que tuvieran un mensaje importante.  Ahora sólo importan los beneficios económicos que una película pueda dar.  El interés por el dinero lo buscaba principalmente Estados Unidos, en Europa siempre quedaba la esperanza de hacer películas por el arte.  Pero Europa cada vez más está en la misma dinámica.

Usted ha sido siempre un gran director de actrices.  No le preguntan mucho por esto y no comprendo el motivo…  (él asiente…  y reímos).

Romy Schneider, Fanny Ardant, Debra Winger, Sissi Spacey, Jessica Lange, Jill Clayburg… 

Es verdad y le agradezco que lo mencione.  Me gusta mucho trabajar con las mujeres.  Ustedes son más inquietas, más creativas…  Estas maravillosas actrices que usted ha nombrado me aportaban mucho durante los rodajes y yo les escuchaba.  Unas veces les decía que sus propuestas no podían ser y otras yo las tenía muy en cuenta y trabajábamos esas ideas.  Lo mejor, y ese no era mi mérito, es que siempre había un entendimiento entre nosotros.  Eso no me sucedía con los actores (aunque también he contado con grandes actores masculinos).  Con ellos no siempre fue fácil trabajar.

Disponemos de poco tiempo pero, al menos, voy a pedirle que me hable de dos actrices: Romy Schneider y Jill Clayburg.

(Amplía sonrisa del maestro…)

Romy Schneider protagonizó “Clair de femme” (Una mujer singular) (1979) junto a Yves Montand.  En esta película narró una historia romántica entre ambos actores. ¿Cómo trabajaba Romy?

Fue maravilloso trabajar con ella. De verdad.  Debo ser sincero y le voy a contar que si yo hice esta película fue exclusivamente por trabajar con Romy.

Los dos hablábamos muchas veces que teníamos que encontrar una historia que nos permitiera trabajar juntos.  Cuando yo leí el libro de Romain Gary hablé con ella y aceptó.

Romy Schneider era una persona muy particular, muy interesante…  Ella tenía un éxito muy grande como actriz y era muy famosa… pero no siempre era feliz.  Tenía dificultades en su vida, dificultades que no se veían tampoco y que yo creo provenían de su infancia.  Algunas personas la llamaban “la tedesca”, ella les repondía “yo no soy tedesca”.  Esto le hizo sufrir en su infancia.

Romy era muy, muy sensible.  Una pequeña palabra “cosí” que le afectara… cambiaba completamente su estado de ánimo por días.

¿Era fácil dirigirla?

Muy fácil.  Ella tenía una relación muy cercana con su director. Me daba pequeñas notas o me decía “por si tú quieres hacer esto así…”.  Era muy fácil el trabajo con ella.  Era como tener un “love story”, naturalmente completamente platónico.  Ella quería esta relación para poder trabajar y jugar cómoda y libremente.

También dirigió a una actriz americana maravillosa: Jill Clayburg.  Ella había tenido tres años antes un gran éxito al protagonizar “La luna” de Bernardo Bertolucci.

Usted la dirigió en “Hanna K” (1983), una película que muestra el conflicto palestino-israelí a través de una historia de amor.  Usted manifestó cuando presentó la película que “las mujeres han ido conquistando libertades pero también he visto cómo estas libertades han traído para ellas nuevas esclavitudes”

Sí, yo afirmé eso y sigo creyéndolo.

Jill había hecho una gran interpretación con Bertolucci.  Era muy profesional y una mujer muy cercana.  La recuerdo como una gran colaboradora con la que trabajé muy bien.

Como le he dicho antes durante la rueda de prensa, mis actores son principalmente colaboradores.  Son las personas que están más cerca de mí y tengo que explicarles todo lo que quiero de ellos.

Antes le he comentado que también me gusta escuchar sus propuestas y siempre encontramos la mejor solución para todos.  Si no me gustan sus sugerencias, les digo que no pero les explico los motivos.  Así se crea una relación íntima que favorece siempre el trabajo.  Aunque debo insistir que siempre es más íntima con las señoras que con los caballeros.

Quizá sea porque le gustan más…  (reímos)

Los hombres tienden a ser demasiado autoritarios.  Con las mujeres mi relación es siempre más poética.

Sr. Gavras, me ha hecho especialmente feliz este encuentro con usted.  Muchas gracias y espero verle pronto.

Yo también lo espero… muchas gracias.

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NOTAS:

Todas las fotografías (durante la presencia de Costa-Gavras en el Festival I. Cine de Huesca en 2017)  insertadas en este artículo son propiedad y autoría de YOLANDA AGUAS para CINET FARÖ.

Las fotografías de las películas “Hanna K” y “Claire de femme” son propiedad de sus autores.

PEDRO PIÑEIRO (Director de ECOZINE): Entrevista, por Yolanda Aguas

La X edición del Festival Internacional de Cine y Medio Ambiente de Zaragoza (ECOZINE) se celebrará del 3 al 21 de mayo en la capital aragonesa.

Nos hemos reunido con su director, Pedro Piñeiro, para hacer un balance de la historia de este importante certamen cinematográfico.

Pedro, ¿cómo nació ECOZINE?

Ecozine nació de un proyecto distinto… Son causalidades de la vida, coincidencias que te acercan a proyectos distintos. Trabajaba en una agencia de comunicación, año 2007, e intentábamos buscar patrocinios para otro festival de cine….  Se acercaba la Expo de Zaragoza y junto con las personas organizadoras del festival que se hacía en el Prat vimos necesario acercar hasta nuestra ciudad un festival enfocado en el medio ambiente.

Tuvimos una primera presencia en el Pabellón del Faro y en noviembre del 2008 realizamos la 1ª edición de Ecozine.

¿Cuáles fueron las principales dificultades en esas primeras ediciones? ¿Son las mismas de ahora?

Las mayores dificultades siempre han sido las económicas….. A pesar del apoyo que prestan las instituciones siempre es necesario contar con un presupuesto mínimo que garanticé unas condiciones básicas.  Tú ya conoces de primera mano lo que supone organizar un festival, el tiempo que hay que dedicar, el trabajo que hay detrás.

Diez ediciones te quitan piel pero te ofrecen perspectiva. Y conforme pasan las ediciones el proyecto crece, fruto evidente del trabajo realizado por muchas personas. Y ese crecimiento debe ir acompañado de mayores apoyos, logísticos y económicos.

En las nueve ediciones anteriores seguro que habéis vivido momentos especiales. ¿Cuál o cuáles destacarías especialmente?

La primera edición fue especial, recuerdo a nuestro primer invitado internacional, Curtis Smith, productor de The Water Front.

Y todos los años ha habido situaciones especiales, casi mágicas… Y tienen que ver con todas esas personas que vienen de lugares distantes, con sus historias, historias de compromiso la mayoría de las veces.

Otro momento especial fue cuando se organizó en Zaragoza el Premio de la Green Film Network y que dicho premio fuera para un documental español realizado por una directora muy querida por nosotros: Nocem Collado.

Pero como te decía antes, momentos ha habido muchos, y eso al final es lo que más satisfacción te da.  Conocer a tanta gente, que al final te apoya y reconoce el importante esfuerzo que un gran equipo de personas realiza para sacar adelante Ecozine.

¿Con qué otros festivales se han creado sinergias?

Fundamentalmente nuestra relación se ha establecido con festivales de temática similar. Somos miembros de la red internacional GREEN FIILM NETWORK, la más grande del mundo en cuanto a número de festivales de cine enfocados en el medio ambiente.  En estos momentos somos cuarenta.  Y en esa red es donde mayores sinergias se han producido, sobre todo con festivales cercanos en cuanto a cultura o geográfica.

Desde Ecozine hemos podido realizar programas con producciones españolas para presentarlas en Brasil, México, Francia, Portugal, aparte de estar presentes en múltiples festivales de la red en Alemania, Rusia, Italia, Rumanía, Colombia, México, Brasil, Francia y Portugal.

Este año se ha producido un considerable aumento de las producciones cinematográficas que habéis recibido para participar en el proceso de selección.  ¿Cómo lo valoras?

El gran salto se dio del 2015 al 2016, cuando pasamos de unas 400 a casi 1.400, para aumentar después a más de 2.500 títulos. Creo que ese aumento se puede deber también a la organización del premio GFN en Zaragoza en 2015.

Valoraciones… El crecimiento en la recepción de producciones invita a pensar en la proyección internacional del festival y también de la importancia de las plataformas para permitir a miles de realizadores el envío de sus trabajos.

También supone, evidentemente, un mayor trabajo para la selección de los trabajos que pasan a proyectarse. Y esto, con tales números, siempre supone un reto.

Nosotros tenemos claros nuestros criterios en cuanto a selección, que son la diversidad de temáticas, el origen para ofrecer al público una amplia pantalla de producciones hechas en el mundo, el contenido – fundamental en un festival especializado – y, evidentemente, la calidad cinematográfica.  Hay que tener en cuenta que nos interesa el medio ambiente, en un sentido amplio, pero también los aspectos relacionados con la cinematografía.

Un festival tan especializado como es ECOZINE es indudable que debe tener una progresión, un crecimiento…  ¿Piensas ya en intensificar el trabajo en este sentido?

El trabajo ya se ha intensificado. Sería necesario tener una estructura fija durante todo el año para poder dar salida a los muchos retos que se nos presentan.  Afortunadamente también contamos en el equipo de programación con personas que ya acuden a diversos festivales, especializados y no, y podemos cubrir con estas presencias una parte importante de todo festival: la Programación.  Acudimos así a festivales importantes en España y fuera España. Todo festival necesita también de ese intercambio con otras citas cinematográficas.

Cuando empezáis a preparar una nueva edición, el sueño que tienes (junto a tu equipo) es que todas las piezas del puzle encajen y estén equilibradas.  Este año, ¿se puede decir que es una edición heterogénea y equilibrada en sus propuestas?

Ser coherentes… eso que parece obvio, supone también equilibrar diferentes propuestas.

Tenemos, desde el principio, secciones fijas que se mantienen e incorporamos cada año temáticas que nos parecen cercanas y que no pueden pasar desapercibidas para el público en general  En concreto este año se han dado una serie de circunstancia en nuestra ciudad y el mundo que nos ha llevado, si o si, a una programación paralela que estamos seguros enriquece al festival, como es el tema de los refugiados/migraciones y el tema de la movilidad en las ciudades.

La financiación del festival es exclusivamente pública (Excmo. Ayuntamiento de Zaragoza), ¿no haría falta más patrocinios privados? 

Desde luego que es necesario… pero es una dificultad añadida al trabajo que ya tenemos.  Además, buscamos patrocinios y colaboradores que compartan principio éticos con el festival y nuestra lista se reduce.  Es un festival que debe mantener su independencia incluso por encima de las necesidades financieras.

Quizás la colaboración ciudadana sería en este caso la más adecuada, las aportaciones de personas de a pie que confían en un proyecto de este tipo y que pueden mantener, intacto, el espíritu del festival.

Pero desde la organización apostamos por incorporar también al patrocinio privado de empresas que cumplen criterios de sostenibilidad y respecto a los derechos humanos en todo el planeta.

Hace poco escuché al director de un importante festival de cine que si existiera una ley de mecenazgo aprobada por el Gobierno de España sería una gran ayuda, y también una bajada del IVA.  ¿Qué piensas sobre esto?

Hace tiempo que se habla de esto.  Hay países donde la cultura ha quedado expuesta fundamentalmente al mecenazgo privado, lo que también puede traer otro tipo de problemas.  No soy partidario de que las administraciones se inhiban completamente de apoyar a la cultura; eso también puede traer tensiones en el sector que acaben aniquilando una cultura más diversa.

¿Cómo es el apoyo de la prensa a ECOZINE?

Es fundamental.  Los medios de comunicación son importantes para el festival y nuestra manera de llegar a un público más amplio.  Desde la organización siempre hemos admirado el trabajo realizado. De hecho, la Asociación de Periodistas de Aragón son colaboradores del festival.

Pero definitivamente, contentos con la difusión que realizan.

A título personal, Pedro, ¿qué producción cinematográfica te ha dejado más huella de todas las que has programado?

Pues esa sí es una pregunta difícil.  No porque no quiera comprometerme sino porque hay bastantes que han dejado huella. La mujer y el agua, Sobre la misma tierra, Le bonheur, terre promise, My name is salt, Metamorphosen, Tempo, Contracorriente… y podría seguir con una lista interminable.

¿Qué destacas de esta X edición?

Pues la estupenda colaboración que se ha dado con otros colectivos para poder ampliar y ofrecer a la ciudad  un programa que pueda satisfacer según edad, género y temática.  Y contar con alguien como Pere Portabella, uno de los grandes del cine en España… eso es destacable.

¿Qué mensaje lanzas al público que asista a las proyecciones?

El público, es la segunda incógnita de esta ecuación que es Ecozine. Todo nuestro trabajo, la programación, el esfuerzo en traer a tantos realizadores, tendrá sentido si el público se acerca a las salas de proyección, para conocer historias diversas a través de buen cine.  Así que ánimo, podemos hacer muchas cosas juntos.

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NOTA: Todas las fotografías insertadas en esta entrevista son propiedad y autoría de Yolanda Aguas para CineTFarö.

BLANCA PORTILLO (Entrevista), por Yolanda Aguas

Casi dan ganas de comenzar esta entrevista con el lema que acompañó toda la vida a Concepción Arenal:A la virtud, a una vida, a la ciencia”. Una extraordinaria mujer, a quien Blanca Portillo dio vida en 2012.

Es muy difícil presentar a una actriz, considerada por todos (espectadores y especialistas de la escena) “grande entre las más grandes”, cuando ya se ha escrito mucho y muy bien sobre ella y su trabajo.

Tenía muchas ganas de conversar con la Portillo. Esperaba encontrar a una mujer inteligente, y me encontré – no sólo con eso – sino con una persona muy amable, lo que solemos definir como una mujer “majísima”.  

Si ya la admiraba antes de conocerla, ahora lo que anhelo es un reencuentro con ella para continuar la conversación que leerán a continuación.  

Yo la considero “una primera entrega”… y me gustaría que Blanca Portillo también.

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Hace unos días pude ver “La máscara y la palabra”, programa de RTVE dedicado a José Luis Gómez.  Él decía: “Uno coge la máscara y deja que te entre.  Tiene que contemplarla mucho tiempo y dejar que te entre.  Es un proceso de imaginación y un proceso de SENTIR, sentir…  Y luego, coges la máscara y a partir de ahí la máscara te posee.  Hay gente que se pone una máscara y desaparece, y hay gente que se pone la máscara y se multiplica”.

Diderot también habla de la máscara.  Sin embargo, él afirma que el actor no debe sentir,   el que debe sentir es el espectador.

¿Con qué filosofía estás de acuerdo?

Creo que es una mezcla de las dos.  No creo que una excluya a la otra.  Yo creo que cuando Diderot habla de ese despojamiento también está hablando de esa capacidad que debe tener el actor de asumir la máscara.  Dejar los canales libres, emocionarse… no con su emoción sino con la de su personaje.  Que sea el espectador, el receptor, el que acabe de componer esa evocación y se adueñe de ella y, después, terminar quitándote la máscara y estar limpio de nuevo y volver a ser tú. Creo que es una mezcla de las dos cosas.

Yo siempre hablo de una posesión, como habla José Luis, quizá también porque he sido alumna suya, porque él me ha dirigido, he trabajado con él y le conozco.  Yo creo en eso, creo en la capacidad que un ser humano puede tener para dejar de ser uno mismo y ser otra persona.

¿La máscara es como una protección?

Yo hablo de posesiones, hablo de la sensación de que yo desaparezco detrás de esa máscara y esa máscara cobra vida y es una entidad en sí misma.  Después, cuando te la quitas, vuelves a ser tú.  Yo sí creo en eso, profundamente.

Pero también creo en lo que dice Diderot, yo creo que quien debe sentir, sobretodo, es el espectador.

Siguiendo con Diderot, él decía que la interpretación “es el arte de imitar todo”. Juliette Binoche, en una masterclass en Morelia, dijo que “La interpretación es una declaración de amor”.  ¿Qué es para ti?

Yo me quedo con la segunda.  La interpretación es un acto de amor y de generosidad.  De ser capaz de dar todo lo que tienes, ponerlo en función de un personaje y entregarlo al espectador, al receptor.  Es un acto de amor.  Yo también lo creo.

Desde tu debut en teatro con “Bodas de sangre” – dirección de José Luis Gómez- , hasta hoy…  al mirar tu impresionante trayectoria me gustaría preguntarle ¿Cómo elijes las obras de teatro que vas a representar?  Son títulos, personajes, autores y directores tan grandes…

Yo esto también lo veo con los años y especialmente cuando me decís estas cosas.  Si te fijas en mi C.V. no son tantos los personajes como las obras que he hecho.  La fortuna que he tenido en hacer determinadas obras y en manos de determinados directores.

¿Qué debe tener un personaje para que te interese interpretarlo?

Yo no elijo un texto por el personaje, nunca lo he hecho.  Yo no quiero ser Medea si detrás de esa Medea no hay un director maravilloso y unos compañeros maravillosos.  La historia puede ser muy buena, el personaje puede ser muy bueno, pero tiene que tener dos elementos más que son el director (que es un punto de vista sobre la vida) y unos compañeros en los que pueda descansar y confiar.  Nunca he tenido problema en hacer un personaje pequeño.  Me interesan las historias que se van a contar y cómo se van a mostrar.  Luego, para bien o para mal, eso ha ido derivando en que suelen darme los protagonistas de las historias.  Me hace una ilusión enorme, pero yo no hubiera tenido ningún inconveniente en hacer un secundario en cualquiera de las obras en las que he estado de protagonista.

Como decía Peggy Ashcroft “no hay papel pequeño para una gran actriz”

No, no lo hay.  Además, lo he comprobado.  Me encantan los trabajos corales.

Yo nunca he elegido las obras que hago por el personaje… Nunca.

En “El Septimo Sello” de Bergman, habla la muerte y dice:

“Hubieras gozado más de la vida despreocupándote de la eternidad. En este último instante, goza al menos del prodigio de vivir en la realidad tangible antes de caer en la nada. (…)  Al borde de la vida el miedo nos hace crear una imagen salvadora y esa imagen es lo que llamamos Dios.”

¿Crees en Dios?

No, yo no soy creyente. Creo mucho más en esto que dices, yo no tengo afán de perdurar.  Intento vivir el “aquí y ahora” lo mejor que puedo sin dejar de observar el pasado.  Intentando mejorar y lo que sí sé es que, de alguna manera, mi misión (porque yo creo que todos tenemos una misión en el mundo y en la vida), es hacer esto que hago.

Intentar mejorar la vida de la gente desde donde lo sé hacer.  Dar para que la gente salga un poquito mejor persona después de ver cualquier cosa de las que haga.  Pero no soy creyente.

¿Cuál es tu relación con la muerte?

¡La muerte es una putada¡  Sí que lo es, porque la vida es apasionante y es muy jodido pensar que se acaba y yo necesitaría 20.000 vidas para seguir haciendo esto que hago.

Josep M. Pou me hizo reír mucho cuando me contó que a él le cabrea morir, sobre todo al pensar en todos los que se quedarán aquí disfrutando de las cosas que a él más le gustan. (reímos)

¿A ti también te cabrea?

¡Sí¡ A mí me da mucho coraje… Sí, muchísimo coraje. Es una mierda morir…

¿Sigues algún ritual antes de salir a escena?

No tengo un ritual concreto.  Creo un ritual para cada uno de los personajes.  Cada uno tiene sus necesidades.  Yo no soy de talismanes ni nada de esto.  No soy supersticiosa.  De repente cada personaje te requiere cosas, unos tiempos, unas magias especiales…

Hay una cosa que sí hago siempre: intentar hacer unas cuantas respiraciones y vaciar la mente, justo antes de salir al escenario.  Y, así como es verdad que en el trabajo literario el autor está solo en su casa, parece como que el de los actores es mucho más comunal ¿no?  Pero hay una parte de soledad absoluta, en tu interior.  Nadie sabe qué está pasando y hasta dónde está pasando.  No lo sabe el director, no lo saben los espectadores, no lo sabe nadie.

Lo que yo siento justo antes de salir al escenario es… ¡pánico¡  Verdadero pánico.

Y cuando has estado en el escenario junto a otros compañeros… ¿te has sentido alguna vez más sola que cuando hiciste “El testamento de María”?

¡Sí¡

Lo imaginaba…

Y es una sensación que no quiero volver a vivir.  Lo he vivido muy pocas veces, esa es la verdad, y esa es una de las razones por las que también me he obligado a mí misma a ir eligiendo muy bien a mis compañeros.  Por eso te lo comentaba antes…  Sin unos compañeros con los que poder estar,  es muy difícil hacer teatro y es muy difícil hacer nada en la vida.  Si no tienes gente implicada igual que tú en la que confiar… porque esto es un trabajo colectivo.  Se siente uno horriblemente solo cuando no tienes buenos compañeros de viaje.  A veces, mucho más que cuando estás tú sola.

Hablando de buenas compañeras de viaje…con las que has trabajado varias veces: Susi Sánchez.  Una actriz que venero…

¡Sí¡  Hemos trabajado muchas veces. (sonríe)

En teatro hicisteis juntas:

Bodas de sangre de José Luis Gómez (1986)

Mujeres soñaron caballos, de Daniel Veronese (2007)

Hamlet de Tomaz Pandur (2009)

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¿Te gusta trabajar con ella?

¡Me encanta¡ ¿Ves?  Creo que hay actores “locos de mentes”… (Blanca ríe a carcajadas) y ¡hay muchos¡ y Susi es otra loca…  Entonces cuando me encuentro otra loca como yo pues ¡soy muy feliz¡  Lo mismo que me pasa ahora con José Luis García Pérez.

Susi Sánchez, además, es bellísima en el escenario. A pocas personas conozco a las que un escenario las convierta en una mujer tan bella…

Almodóvar le dice: “Tú, hagas conmigo lo que hagas, en el pasado siempre fuiste modelo”

¡Totalmente¡  Susi tiene una elegancia en su ser, en su forma de interpretar y una enorme hondura.  Cuando trabajas en una escena con Susi y la miras a los ojos… da vértigo.  Es maravillosa, es una gran compañera.

En el capítulo 12 de la 2ª Temporada de la serie “Acusados”, donde diste vida a la juez Rosa Ballester, hay un “momentazo” entre Susi, Mónica López y tú…

En esa serie tuve el privilegio de trabajar con mujeres absolutamente increíbles y con actores maravillosos, la verdad.

Era muy bonito, antes de que nos dijeran “acción”, repasar el texto con ellas, hablar, analizar la escena, y luego verlo convertirse en realidad.  Yo nunca me preocupo si hay una cámara o hay espectadores.  A mí no me preocupa eso.  Lo que me preocupa es si lo que me está pasando en ese momento, sea en un escenario o delante de una cámara, esté sucediendo de verdad.

Y con Mónica y con Susi era ¡imposible que no fuera verdad¡  (sonríe).  Era una sensación muy bonita porque era casi una generación de actrices.  Aunque nos separen algunos años a unas de otras, pero más o menos ahí hay tres mujeres que yo sentía (o así me sentía yo al menos) que éramos tres pesos pesados.  Algo así como “cuidadito que vienen las tres juntas” y eso es fuerte ¿no?

Para el espectador es una gozada…

Es muy bonito, un privilegio.  Esta profesión te da regalos maravillosos como ése.

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Casi no tenemos tiempo para seguir conversando.  Es “nuestra primera vez” y me voy contenta, pero lo volveré a intentar… (reímos).

No puedo dejarte ir sin pedirte que me hables de uno de tus trabajos más potentes: “Concepción Arenal, la visitadora de cárceles” con dirección de Laura Mañá.

Esa es otra de esas mujeres que a mí me han dejado huella.  No he tenido muchas ocasiones de interpretar personajes que hayan existido.  Claro, yo no podía hablar con Concepción para que me explicara cómo era ella, pero “a través de sus obras los conoceréis” ¿no?

Estudié mucho su obra, me fui a donde estaba enterrada, charlé en su tumba con ella, pero no porque yo crea que estaba allí abajo…  Me pasó una cosa muy bonita.  Cuando fui a ese cementerio pasó a mi lado un hombre joven, de unos treinta y tantos años, y su hijo de cuatro o cinco años. El padre le dijo al hijo: “¿Ves ese monumento en el cementerio?  Pues ahí está enterrada una mujer importantísima.  Fue la primera abogada de España”.

Yo me acerqué a la tumba y dije: “Estarás contenta Conchita, porque 118 años después de tu muerte, hay un padre joven que le está enseñando a su hijo quién eras”.

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Hacer ese personaje de tantísima contención, que podría haber explotado en cualquier momento o matado  con las mismas manos pero que tuvo una paciencia infinita y una gran generosidad.

Yo me siento muy orgullosa de haber interpretado a Concepción Arenal, por el legado de esta mujer y el trabajo con Laura Mañá.

Muchísimas gracias Blanca…

Un placer… y que haya más ocasiones para volver a hablar.

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NOTAS:

Todas las fotografías de la presencia de BLANCA PORTILLO en el Teatro Principal de Zaragoza, son propiedad y autoría de Yolanda Aguas para CineT Farö.

El resto de fotografías insertadas en este artículo, son propiedad de sus autores.

 

 

NURIA ESPERT (Entrevista), por Yolanda Aguas

La primera representación teatral que vi en directo fue la obra “Juana del amor hermoso” protagonizada por Lola Herrera.  Una vez le dije a ella “creo que usted es la responsable de que me guste tanto el teatro”.  Pero si Lola Herrera fue el “origen”, la verdad es que Nuria Espert me “atrapó” para siempre y asentó mi amor al teatro. 

La segunda vez que fui al Teatro Principal fue para ver a Nuria Espert en “La Tempestad”.

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Durante muchos años, en la década de los 80’s, la Sra. Espert venía a Zaragoza con sus montajes teatrales (siempre al Teatro Principal): “Las criadas”, “Maquillaje”…  y una vez actuó – en una inolvidable noche de verano – en el Anfiteatro del Rincón de Goya (ubicado en el actual Parque Grande José Antonio Labordeta) con “Salomé” (texto de Óscar Wilde con versión libre de su entrañable amigo Terenci Moix).

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Regresó con “El cerco de Leningrado”, junto a Maria Jesús Valdés (yo vi la obra en el María Guerrero de Madrid) pero no a Zaragoza capital, sino al Teatro Municipal Miguel Fleta del Centro Social de Utebo.

Luego pasaron muchos años sin visitar nuestra ciudad, años en los que realicé numerosos viajes a Madrid y Barcelona para ver sus trabajos.  Regresó con “La Loba”, de nuevo al Principal, y por último estuvo en el Teatro de las Esquinas con “La violación de Lucrecia”.

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Entrevistar a Nuria Espert era un deseo personal que, por diferentes razones, nunca había logrado.  Hoy, por fin, logré ese anhelado encuentro con ella. 

Cuando tuve delante a esta actriz mítica, contemplé a una mujer cercana, cariñosa,  acogedora…  Al concluir nuestra conversación, me quedó algo parecido a esa agradable sensación que sentimos cuando ha dejado de llover: el olor de la tierra mojada.

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Hace un tiempo, usted escribió el prólogo para el libro de memorias de Esteve Polls, “Cinco minutos antes que caiga el telón”:

“Todo lo que explica Esteve sobre nuestros primeros encuentros es rigurosamente cierto.  No explica, es lógico, que yo estaba totalmente deslumbrada por su talento y convencida que su ayuda y confianza en mí, me convertirían en una auténtica actriz.  Trabajé con él, una sola temporada (1953-1954) en el Orfeó Gracienc.  Inolvidable.  Fue una inmersión total, un curso acelerado, pasar de la nada a ser alguien”.

Cuando usted recibió el Premio Princesa de Asturias y emocionó a toda España con su discurso, imagino que tenía en su pensamiento al Sr. Polls y a otras personas que han sido determinantes en su vida profesional y personal.

Si le pido que nombre a tres, ¿quiénes serían?

Tienen que ser cuatro.  Esteve es uno, mi marido es otro, mi madre es otra y Víctor García es otro.  De verdad.

No en ese momento cuando yo estaba hablando en la ceremonia de los premios Princesa de Asturias, pero cuando me estaba preparando para hablar, las presencias que sentía a mi alrededor eran éstas.

Luego hay muchas más personas que me han influenciado, que me han dirigido o que me han ofrecido una oportunidad.  Muchísimas… pero el agradecimiento profundo, ése que dura toda la vida hasta que mueres, son estas cuatro personas.

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Decía Diderot en su “Paradoja del comediante”: “… los gestos, los tempos, el manejo de la voz y los sonidos, el furor…Todo forma parte de una imitación con la realidad configurada a partir de la memoria.  Al acabar la representación, el actor no padece dolor alguno ni melancolía, no está turbado, simplemente se despoja momentáneamente de todos esos recuerdos, hasta que llega un nuevo ensayo”.  Esa es, según Diderot, la paradoja del comediante: un actor no debe sentir nada, son los espectadores los que deben sentir. 

¿Está de acuerdo con esta filosofía?

No lo sé…  Es demasiada cuadriculada esta afirmación de Diderot.  Hay mucho de verdad en eso que dice, pero “el actor no debe sentir nada, es el espectador el que debe sentir”…  (guarda silencio unos largos segundos)

Parece difícil hacer sentir si no sientes…  Lo que es verdad es que tus sentimientos… (silencio de nuevo)

Es complicada esta pregunta.  La quiero contestar bien.  Vuelve a leerme el texto…

… los gestos, los tempos, el manejo de la voz y los sonidos, el furor…Todo forma parte de una imitación con la realidad configurada a partir de la memoria…”

Sí, de acuerdo.

Al acabar la representación, el actor no padece dolor alguno ni melancolía, no está turbado, simplemente se despoja momentáneamente de todos esos recuerdos, hasta que llega un nuevo ensayo…”

Sí, de acuerdo.

Esa es, según Diderot, la paradoja del comediante: un actor no debe sentir nada, son los espectadores los que deben sentir. 

¡No¡  Eso no puede ser así, es demasiado cuadriculado.  Puede ser de muchas maneras, no hay una sola manera.  Él habla como si hubiera encontrado (sonríe) la piedra Rosetta y no…

Hay grandes actores que llegan de maneras diferentes a eso.  No creo que la frialdad y la lejanía y todo lo demás inventado en la mente sea el único camino.  Es un camino, pero hay más caminos.  No se puede cerrar así.  No, eso es una teoría nada más.

Nuria, gracias por esta respuesta…

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Pienso ahora, al hilo de sus palabras, en un momento muy especial en su vida.  Su marido, Armando Moreno, había fallecido y yo viajé a Madrid para verla en el María Guerrero en “El cerco de Leningrado”.  Fui una semana después de la muerte del Sr. Moreno. 

Me pregunté cómo era posible que usted estuviera trabajando tan pronto, con la devastación interior que debía sentir por esa pérdida tan importante en su vida…

Fui a trabajar al día siguiente de morir Armando.  En ese período tremendo de mi vida, en esa pérdida tremenda…  yo quería estar en el escenario.  En el escenario era el único sitio donde yo podía respirar, en mi casa me ahogaba.  Sin poderlo evitar, me metía yo sola en un pozo y me encontraba mejor en el pozo que en la superficie.  Pero, en cambio, a las seis de la tarde me iba al teatro y empezaba a sentirme mejor, mejor…

Se levantaba el telón y hacía la función y notaba que el aire me llegaba hasta el fondo.  Todo el día y toda la noche me costaba respirar, y sólo allí los pulmones se llenaban de aire.

Mi hija Alicia se ocupaba entonces de ese espectáculo, “El cerco de Leningrado”, y me dijo “¿Quieres que cancele?  Mamá ¿cancelo?”.  Yo le dije “de ninguna manera. Ponme una función por la mañana, otra por la tarde y una por la noche”, porque era el único sitio donde podía soportar la pérdida.  Allí encima no pensaba en Armando, no pensaba en nada.  Realmente no estaba interpretando, ni estaba haciendo nada, estaba tratando de “salvar el pellejo”. (sonríe levemente)

El 14-01-2015, en el ensayo general previo al estreno oficial (15-01-2015) en la Sala Fabià Puigserver del Lliure de Montjuic, tuve la suerte de entrar la primera. No fue por nada excepcional, simplemente los invitados estábamos en una lista por orden alfabético y eso me permitió entrar la primera y estar durante toda la obra a menos de dos metros de usted.  Casi podía tocar al Rei Lear

¡Uy¡ Qué bien… (reímos)

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Cuando leo este libro (“Arte y reto en la escena: La obra de Nuria Espert” de Ana Mª Arias de Cossio, ISBN 9788494371363), recuerdo toda su carrera que ha sabido llevar tan bien. Eso es muy difícil…

¿Qué criterios ha seguido? ¿Qué debe tener un personaje para que le atraiga y quiera interpretarlo?

¡Que me de miedo¡  (ríe). Ése es un factor infalible ¿no?  Si me da miedo hay el 90% de probabilidades de que lo haga.  Si digo “¡qué buen personaje y tal…” y me deja como “eso ya lo he hecho o esto se parece a aquello que hice o no sé qué…” hay muchas posibilidades de que nunca lo interprete.

(Nuria pone su mano derecha encima del libro dedicado a su obra y lo mira en silencio unos segundos…)

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Este libro me causó una impresión extraña.  Daba la impresión de que todo había sido muy meditado, como que en mi carrera había un hilo muy claro y que yo soy una persona que ha seguido firme… así su camino.  Y yo no soy así.

Muchas de las cosas han llegado desde fuera, muchas de las cosas me han sido regaladas.  El “Rei Lear” fue una idea de Pasqual, no mía.  Nunca había pensado en eso…

“¿Quién teme a Virginia Woolf?” no quería hacerla de ninguna manera, pero al hacerla Adolfo y estar tan enfermo la acepté.

Muchas cosas que no…  Y aquí, en este libro, parezco más entera y más sabia de lo que soy.

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El trabajo que está interpretando actualmente es “Incendios” del dramaturgo canadiense de orígen libanés Wajdi MouawadUn texto universal…

Sí, parte del éxito está en que cuando se entra al teatro a ver Incendios, interpretamos un texto contemporáneo y excepcional. Hay mucha entrega y emoción por parte de los actores hacia los espectadores en el escenario y se vive un gran espectáculo.  Wajdi Mouaward es un incendiario y con la tragedia que escribe busca inflamación.  De ahí que cuando entren los espectadores, saldrán de otra manera.

Es un espectáculo maravilloso y un texto único. Enlaza con todo el gran teatro del mundo pero con un sello personal del autor, que se ha convertido en el gran autor de principios del siglo XXI. Es una obra coral y en la que todo el mundo encuentra su momento y su oportunidad, una oportunidad que no todos los textos dan de mirar hacia adentro, de buscarte y, la mayor parte de las veces, de encontrarte.

Los espectadores que me han saludado al finalizar la obra me han dado las gracias por hacerles sentir lo que habían sentido y se llevan la emoción como si se hubieran llevado del teatro un regalo.

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Cuando en 1999 usted le entregó el Premio Donostia a Vanessa Redgrave, en aquella inolvidable noche para todos, en su precioso discurso afirmó que “Vanessa Redgrave es la mejor actriz de Europa”.  ¿Sigue pensando lo mismo? ¿Han vuelto a verse alguna vez?

No, no he vuelto a verla.

Yo soy una grandísima, una loca admiradora de Vanessa.  Pero está Irene Papas, Jeanne Moreau, Glenda Jackson… pero son poquísimas ¿eh? (sonríe ampliamente)  Son siete u ocho… no más.

Y Vanessa había estado viendo “La casa de Bernarda Alba” en Londres, el montaje que hice con Glenda.  Me había halagado muchísimo.  Vanessa estaba maravillosa y contenta de que yo le entregara el Premio Donostia.

Fue una noche feliz para las dos.

Fue una noche feliz para ustedes y para todos los que vivimos en directo aquel momento…

Nuria, muchas gracias por este tiempo que me ha concedido…

Gracias a ti querida…

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NOTAS:

Las fotografías de la Sra. Espert durante su presencia en el Teatro Principal de Zaragoza, son propiedad y autoría de Yolanda Aguas para CINET FARÖ.

Las fotografías de la Sra. Espert entregando el Premio Donostia a Vanessa Redgrave, son propiedad y autoría de Yolanda Aguas para CINET FARÖ.

Las fotografías de la Sra. Espert saludando al finalizar la representación de “Rei Lear”, son propiedad y autoría de Yolanda Aguas para CINET FARÖ.

El resto de fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

 

C. MARTÍNEZ-ORTS (Dir. FSO): Entrevista, por Yolanda Aguas

El próximo sábado 26 de noviembre, la FSO (Film Symphony Orchestra) llegará a la Sala Mozart del Auditorio de Zaragoza.  Cita ineludible con un público fiel, en colaboración con el Festival de Cine de Zaragoza.

Dieciséis bandas sonoras de todos los estilos, desde clásicos del suspense como Psicosis al western de Silverado, cine fantástico como Star Trek into the darkness o Gremlins, el gran cine bélico de La Gran Evasión.  La primicia de títulos que serán interpretados en directo por vez primera en nuestro país como Capitán América: El primer VengadorChicken Run: evasión en la granjaEl caballero oscuro o Sherlock Holmes: un juego de sombras.

La nueva entrega de una saga mítica firmada musicalmente por el maestro John WilliamsStar Wars VII: El despertar de la fuerza de la que se incluye una maravillosa suite de 10 minutos que incluye temas de la película como la Marcha de la Resistencia, el tema de Rey o el Scherzo de los Ala-X. Sin duda el plato fuerte del concierto.  Las bandas sonoras más emocionantes también tendrán cabida en el programa con la hermosísima música de La lista de Schlinder (también ganadora en su día del Oscar).

Nos hemos reunido hoy con Constantino Martínez-Orts, el director y creador de la magnífica FSO, para conversar de nuevo con él. 

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Nueva gira, nuevas ilusiones, nuevos logros…  ¿Qué nuevas sensaciones estás sintiendo en esta GIRA 2016?

Estoy especialmente satisfecho de ver que nuestro público está abierto a nuevas músicas, a nuevos planteamientos estéticos en cuanto a musicalizar una película.   No solamente vienen a escuchar esos highlights, esos grandes éxitos de los blockbuster del cine.  Es un público que está dispuesto ya a escuchar “Sherlock Holmes”, la apertura de “Gremlins” que no es tan conocida, la maravillosa música de Rachel Portman y su “Chocolat” o el preludio de “Psicosis”.

Cuando conocí el repertorio de la gira de este año me di cuenta que era más arriesgado… 

Este año hemos hecho una apuesta de repertorio más novedosa.  Estoy muy contento porque el público está disfrutando evidentemente de los temas clásicos como “Harry Potter y la piedra filosofal”, “Cinema Paradiso” o “Silverado” que son iconos en la Historia del Cine.  Veo que el público está encantado con un programa que, como dices, es más arriesgado que otros años pero lo están disfrutando muchísimo.

Llegáis a Zaragoza el próximo 26 de noviembre, para tocar de nuevo en la majestuosa Sala Mozart del Auditorio.  No pretendo ponerte en un compromiso, pero ¿es uno de los espacios donde interpretáis mejor por las condiciones de la sala?

Sí. La Sala Mozart tiene una acústica espectacular.  Tiene la particularidad de que es una sala gigante por la idiosincrasia de la construcción.  Todas las salas tienen sus reflexiones, pero esta de Zaragoza es una de las mejores de España sin ninguna duda.  Y no sólo por la acústica, el sitio es espectacular, es preciosa la Sala Mozart.  La verdad es que es una gozada tocar allí.

Contáis además con un público muy fiel.  Zaragoza es una plaza muy segura para la FSO…

Sí.  Este año vamos a agotar todas las localidades.  Eso significa que se genera una expectación, que el público nos está esperando.  Nuestro público tiene ganas de escuchar nuevas apuestas.  Noto que estamos creando un interés por la música de cine.

La presencia de la FSO en Zaragoza está asociada en los últimos años al Festival de Cine de Zaragoza.  José Luis Archelenges “Archy” (Director del festival de cine) ha sido determinante para que el compositor Bruce Broughton sea homenajeado durante el concierto con el Premio “Oficios de Cine” con la colaboración del Festival. 

¿Cómo surgió la idea de concederle este premio y de la posibilidad de que Broughton  participe en vuestro concierto en Zaragoza?

Fue entre Archy y yo, son circunstancias que se dan.  Yo tengo una relación íntima con Bruce, como la tengo con otros muchos compositores de Hollywood.  El Festival de Cine de Zaragoza (FCZ) ha sabido valorar desde siempre el trabajo honesto y sincero que hacemos en la FSO y yo se lo agradezco.  Como tú decías antes, otras orquestas se han querido “subir al carro” por oportunismo.  En cierta medida, se han querido aprovechar del camino que nosotros hemos abierto en España, pero Archy siempre ha reconocido el factor diferenciador que nos distingue por muchas razones.  Por la calidad de la orquesta, por la selección del repertorio, por la calidad de las versiones que hacemos… Todo esto, el FCZ lo ha sabido apreciar y se ha forjado como una alianza más sólida.

En esta línea, hablando un día en confianza con Archy, surgió la idea de entregar un premio a Bruce Broughton.  Yo estaba junto a él en un Jurado Internacional de un concurso de composición de Bandas Sonoras.  Pensamos que era una gran idea entregarle el Premio “Oficios del Cine” a un compositor de Bandas Sonoras.  Cuando las cosas se hacen con corazón y voluntad funcionan.  Se lo dijimos a Bruce y él aceptó.  Y no sólo eso, es que además Bruce vendrá a Zaragoza el próximo 26 de noviembre para recibir su premio y para dirigir “Silverado” ¡con la FSO en la Sala Mozart¡

¡Una gozada¡  (reímos).

Quiero preguntarte por dos compositores que destaco especialmente en el programa de la FSO Gira 2016:

ENNIO MORRICONE: Interpretar a Morricone era uno de tus deseos…  Has elegido dos grandes composiciones: “Cinema Paradiso”, que me parece perfecto, y “Los odiosos ocho”.   Comprendo que esta última haya entrado por recibir el Oscar 2016, pero siempre pensé que LA MISIÓN estaría presente la primera vez que incluyeras a Morricone en un programa de la FSO.  Él dice siempre que “La Misión” es su composición preferida.

 A ver… Morricone ¡ya era hora que estuviera en el programa¡  Este año le hemos incluido por partido doble y se podía haber hecho por partida triple o cuádruple.  ¡O haber hecho un monográfico de Morricone¡  (reímos)

O una semana de conciertos de Ennio Morricone…  Lo cierto es que esperamos que haya más giras y tendremos más conciertos para poder incluir “La Misión”, “Los intocables de Eliot Ness” o la música que compuso para  los westerns (“La muerte tenía un precio”, “El bueno, el feo y el malo”…). ¡Pues no hay música de cine de Morricone para incluir¡

Te he dicho que este año lo tenemos en el programa por partida doble, pero en realidad es por partida tripe.  Junto a “Cinema Paradiso” hemos añadido también el Tema de Amor… No son temas muy largos y son preciosos.  Los hemos enlazado.

En cuanto a “Los odiosos ocho”, no soy yo quién para decirlo pero quizá no me parece de lo mejor que ha compuesto para el western, pero es muy loable que a sus 87 años Morricone continúe utilizando la orquesta como instrumento, que no se haya tecnologizado.  Que nos devuelva a ese western fresco que nos suena a las últimas BSO que hizo hace cuarenta años antes de dejar el género.  Que volviera otra vez, junto a Tarantino, que creara esa música y que le diera por fin el Óscar ha sido estupendo.

Confieso que yo tenía mis reservas de si a nuestro público le iba a gustar porque es una partitura muy obstinada. Es un tema que se repite y se repite… pero al público le está encantado.

Constantino, me hace muy feliz que por fin hayas incluido la música de Rachel Portman:  Chocolat, Una suite.  Llevo dos años pidiéndote que la incluyeras en el repertorio porque es una compositora extraordinaria. 

 ¡Y no será la única vez que la incluyamos¡  Tiene grandes composiciones como “Las normas de la casa de la sidra” o “Emma” con la que ganó el Óscar en 1996.  Estamos hablando de joyitas…

Hemos hecho una Suite de “Chocolat” que es un recorrido de nueve minutos por toda la Banda Sonora.  No es poco, pero en esos nueve minutos no te da tiempo de incluir ni todos los temas que quieres ni como te gustaría exponerlos.  Lo que hemos hecho es exponer los temas más mágicos y todo lo que se ve en la película como la seducción, la insinuación…  Aparece todo un poco y es como una degustación de lo que es “Chocolat”

La pena es que no podamos hacer una Suite de veinte minutos donde aparecieran todos los temas íntegros, pero al público le gusta mucho porque crea una atmósfera completamente distinta en el concierto. No tiene nada que ver con “Conan” o “Harry Potter”.

Rachel Portman es todo sutileza, esas melodías tan bonitas…

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¿Cómo fueron las gestiones para obtener los derechos para interpretarla? ¿La conoces personalmente?

No la conozco personalmente, pero las gestiones con ella y con su equipo fueron muy bien.  Sus composiciones estarán en los próximos programas de la FSO.  Te aseguro que “Emma” y “Las normas de la casa de la sidra” caerán tarde o temprano.

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Cuando Fernando Trueba ganó el Óscar por “Belle Epoque”, en su discurso de agradecimiento dio las gracias a Billy Wilder tras decir que no creía en Dios y solo creía en Billy Wilder. El propio Trueba comentó que al día siguiente le llamó el propio Wilder y le dijo: “Hola Fernando, soy Dios”.

¡Yo tendría que decir que sólo creo en John Williams¡

Jajajaja  ¡ya sabías lo que te iba a preguntar¡

Sí… John Williams, pero igual, si fuéramos justos, sería como los doce Dioses del Olimpo de la mitología griega.  Zeus quizá sería John Williams, pero también podría serlo Bernard Herrmann.  En este Olimpo del cine cada cual ha dejado su legado, pero sí… yo creo para mí sería John Williams.

Parece un tópico pero es que es justo sus cincuenta nominaciones a los Óscars, pero ya no es sólo eso.  El papel comercial que ha podido tener con los blockbuster de Steven Spielberg, es que es un maestro del oficio, de musicalizar secuencias, de entrar en la psicología de los personajes, como lo ha hecho en Star Wars.   Si tú escuchas un pasaje de Star Wars, ya reconoces por la música el personaje del que se trata (Han Solo, Luke Skylwaker, la princesa Leia…) y sin ver la película.

Cada vez tienes más éxito con la FSO.  Eso también conlleva mayor responsabilidad. ¿Te preocupa no estar a la altura de las expectativas de tus fans?

Siempre. Yo tengo muy en cuenta a nuestros fans.  Nosotros somos una iniciativa privada sin ningún tipo de subvención (nacional, autonómica o local), con lo cual dependemos exclusivamente de la taquilla.   Si los conciertos van bien podremos seguir.  Soy muy consciente de las críticas (no todas son constructivas). Intentamos satisfacer, en la medida de lo posible, a nuestro público y desde luego de estar a la altura de las expectativas de todo el m mundo.

¿Cuál es el mayor sueño que tienes con la FSO?

¡Se están cumpliendo muchos¡

Ahora quizá el más deseado sea el de grabar Bandas Sonoras.  Comenzamos con la idea de desarrollar muchas dimensiones como FSO, con humildad.  Ahora estamos haciendo treinta conciertos por toda España.  Nos encantaría que la música para el cine español se grabara aquí.  Tenemos grandes compositores que trabajan aquí y en el extranjero.  La verdad es que nos encantaría que contaran con nosotros y que no se fueran a grabar a Bratislava, por ejemplo.

Ese es mi siguiente sueño a conseguir.

¿Puedes adelantarme algo de la Gira 2017?

Te adelanto que el día 21 de abril estaremos de regreso en Zaragoza.  Haremos un programa completo de John Williams.

¡No me lo creo¡  (reímos)

Sí.  Es un proyecto que hace tiempo quería desarrollar y venimos con un concierto que se va a llamar “La música de las galaxias”.  Es un monográfico de toda la música editada por John Williams para Star Wars.

Es concierto, pero he incluido un elemento nuevo y es que yo introduzco cada pieza y la contextualizo para introducir al público en el proceso de la creación.  Quiero acercar al público al proceso de la composición, en las particularidades de la música, anécdotas con la relación del director de la película y el compositor.  Todo esto creo que enriquece la experiencia y que venir a escuchar a la FSO sea algo más que escuchar un concierto.

Muchas gracias Constantino, y que siga vuestro éxito…

Gracias a ti por tu interés de siempre.

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PROGRAMA DE LA GIRA 2016 DE LA FSO:

PARTE I

Silverado – Títulos principales (B. Broughton)

Psicosis – Preludio (B. Hermann)

Cinema Paradiso – Tema (E. Morricone)

La gran evasión – Marcha (E. Bernstein)

Los odiosos 8 – La última diligencia de Red Rock (E. Morricone)

Sherlock Holmes: un juego de sombras – ¿El final? (H. Zimmer)       ’

Star Trek into darkness – Suite (M. Giacchino)

Gremlins – Suite (J. Goldsmith)

PARTE II

Suite sorpresa – 10 bandas sonoras en 100 segundos

Conan el bárbaro – El yunque de Crom (B. Poledouris)

La lista de Schindler – Recuerdos (J. Williams)

Chocolat – Suite (R. Portman)

Star Wars VII: El despertar de la fuerza – Suite (J. Williams)

  1. Marcha de la Resistencia
  2. Tema de Rey
  3. Scherzo de los Ala-X
  4. Los pasos del Jedi y Finale

Harry Potter y la piedra filosofal – Tema (J. Williams)

El caballero oscuro – Suite (H. Zimmer – J. Newton Howard)

Capitán América – Marcha (A.  Silvestri)

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NOTAS:

Las fotografías de Constantino Martínez-Orts insertadas en este artículo son propiedad y autoría de Yolanda Aguas para CINET FARÖ.

Las fotografías de Rachel Portman insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.