PALMARÉS, EDICIÓN 13, PREMIOS FEROZ 2026

Los Premios Feroz 2026 se entregaron ayer en Pontevedra. 

A continuación la lista completa de galardonados:

PALMARÉS:

Mejor película dramática: Los domingos

Mejor película de comedia: La cena

Mejor dirección: Alauda Ruiz de Azúa por Los domingos.

Mejor actriz protagonista de una película: Patricia López Arnaiz por Los domingos.

Mejor actor protagonista de una película: Jose Ramon Soroiz por Maspalomas

Mejor actriz de reparto de una película: Nagore Aranburu por Los domingos.

Mejor actor de reparto de una película: Kandido Uranga por Maspalomas

Premio Feroz DAMA al mejor guion de una película: Alauda Ruiz de Azúa por Los domingos.

Mejor música original: Kangding Ray por Sirat

Mejor tráiler: Sirat

Mejor cartel: Tardes de soledad

Mejor serie dramática: Yakarta 

Mejor serie de comedia: Poquita fe

Mejor actriz protagonista de una serie: Esperanza Pedreño por Poquita fe.

Mejor actor protagonista de una serie: Javier Cámara por Yakarta.

Mejor actriz de reparto de una serie: Julia de Castro por Poquita fe 

Mejor actor de reparto de una serie: Secun de la Rosa por Superestar

Premio Feroz DAMA al mejor guion de una serie: Diego San José, Daniel Castro, Fernando Delgado-Hierro por Yakarta 

Premio Feroz Arrebato de ficción: Ciudad sin sueño, de Guillermo Galoe

Premio Feroz Holded Arrebato de no ficción: Tardes de soledad, de Albert Serra

Premio Feroz Audi de Honor: Marta Fernández-Muro

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NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

VIDA PRIVADA (Dir. REBECCA ZLOTOWSKI)

Se cuenta la historia de un psiquiatra (Jodie Foster) a la que de repente, o no tanto, se le muere una paciente (Virginie Efira). En el entierro, el marido de la difunta (Mathieu Amalric) acusa a la doctora de ser la causante de lo que de entrada parece ser un suicidio. 

Zlotowski rechaza filmar la realidad y utiliza sus imágenes como objetos que ocupan la pantalla para que los acontecimientos del mundo real no puedan hacerlo. Cada plano de la cinta tiene como intención última instalarse en un espacio para evitar que lo haga un modelo diferente de cine.

Daney escribió que la función de las imágenes televisivas es ser sustituidas por otras de forma indefinida; es decir, crear un flujo visual continuo y constante que nunca lleva a nada y que convierte la realidad en combustible triturado del que se alimenta para seguir reproduciéndose.

Lo mismo sucede en Vida privada, con la excepción de que, ya se ha dicho, la realidad no aparece aquí por ningún lado. Todo permanece resguardado dentro del salón íntimo de la protagonista, y los acontecimientos que allí se producen, al igual que los personajes que están en su centro, son puros clichés. 

Vida privada es, por tanto, un ejercicio de onanismo autocomplaciente que expresa su cinismo a través de una ironía descreída con la que pretende deslegitimar cualquier intento de contar el mundo y de hacerlo desde una perspectiva crítica, puesto que, según su lógica, no se puede alcanzar un conocimiento objetivo ya que todo es un conjunto de relatos ficcionales que nada tienen de real.

La referencia y el laberinto de espejos que no lleva a ningún lado son los principales recursos de estilo que utiliza la cineasta para rellenar los cien minutos de metraje. La tesis está clara: el cine y la ficción son juguetes con los que la aburrida protagonista se entretiene cuando no tiene nada que hacer y a los que no hay que prestarles la menor atención.

Magnífica, como siempre, Jodie Foster.

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TURNO DE GUARDIA (Dir. Petra Volpe)

Floria es una enfermera que trabaja con gran dedicación y profesionalidad en el ala quirúrgica de un hospital suizo. Nunca comete un error, siempre escucha a sus pacientes incluso en las situaciones más estresantes y siempre está disponible de inmediato en caso de emergencia. Pero en la dura, y muchas veces impredecible, realidad diaria del hospital las cosas pueden ser diferentes.

Un día, Floria llega para trabajar en el turno de noche, la sala de urgencias está completamente llena y hay falta de personal. A pesar del ritmo frenético, Floria trabaja incansable para atender a todos los pacientes pero comete un desastroso error y el turno amenaza con desbaratarse por completo. Comienza una angustiosa carrera contrarreloj.

Turno de guardia es una gran película. Honesta, sincera: el guion se inspira en un libro escrito por una enfermera. La tarea de estas enfermeras aparece heroica y agobiante. Denuncia la falta de personal y alaba la tarea de estas mujeres. En algún momento la película resulta dura, con un aire de thriller, merced a una realización impecable y sin artificio: dejar que los hechos hablen.

Vemos a Floria andando sin parar; atendiendo, también sin parar, una llamada telefónica, empujando un carrito, o una camilla, tomando la temperatura a un paciente, aguantando las quejas de uno o de otra… sin tiempo para nada, poniendo buena cara, llorando de desesperación a solas, estallando cuando no puede más.

La planificación está milimetrada, la cámara sigue a Floria por los pasillos y, en algún momento, se deja inspirar por los hermanos Dardenne.  Sin duda, lo más destacado de esta película es la gran interpretación de su actriz protagonista: Leonie Benech.  Un trabajo que hace justicia a la talla profesional y humana que poseen todas las enfermeras del mundo.

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RENTAL FAMILY (Dir. Hikari)

Ambientada en el Tokio actual, sigue a un actor estadounidense que lucha por encontrar un propósito en la vida hasta que consigue un trabajo inusual: trabajar para una agencia japonesa de «familias de alquiler», interpretando papeles de suplente para desconocidos. A medida que se sumerge en el mundo de sus clientes, comienza a establecer vínculos genuinos que difuminan las líneas entre la actuación y la realidad. Al enfrentarse a las complejidades morales de su trabajo, redescubre el propósito, la pertenencia y la tranquila belleza de las relaciones humanas.

En Japón funcionan unas 300 agencias de familias de alquiler a las que acuden hombres y mujeres para contratar actores y actrices que les cumplan diversas fantasías o cubran determinadas necesidades. En una sociedad dominada por la soledad, la incomunicación y la falta de afecto, esos servicios pueden ser vistos como una demostración del patetismo imperante, pero también como un alivio, un bálsamo a la hora de llenar un vacío ocasional o permanente.

El antihéroe del film es Phillip Vandarpleog (Brendan Fraser), un actor estadounidense que siete años atrás viajó a Tokio para protagonizar una publicidad de pasta dental y se quedó viviendo allí. Más allá de dominar el japonés, nunca deja de ser un Gaijin, un extranjero, y su carrera ha distado de ser exitosa (hasta lo echan de los rodajes más básicos), tiene una casa diminuta que está por vender con la idea de abandonar el país y termina trabajando para Rental Family, una compañía liderada por su jefe Shinji Tada (Takehiro Hira, visto en la serie Shôgun) en la que tiene que asistir a un funeral o ayudar a un anciano.

Pero las cosas dan un vuelco profundo cuando Hitomi Kawasaki (Shino Shinozaki) contrata sus servicios para que se haga pasar por el padre de su hija Mia (Shannon Mahina Gorman), una niña de 11 años que debe atravesar un arduo proceso de selección para ingresar a un exclusivo colegio privado. Mia tuvo un papá “occidental” al que prácticamente no conoció y Phillip interpreta tan bien su papel que Mia se convence de que es el hombre real que ha regresado para estar con ella y acompañarla en ese período de su vida.

Familia en renta no solo describe una tendencia sociocultural muy particular y distintiva del Japón de las últimas décadas sino también los dilemas éticos y morales de un trabajo como el de Phillip, en el que se ponen en juego verdaderas conexiones humanas en medio de una ficción que tiene incluso algo de farsa.

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NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

LA ASISTENTA (Dir. Paul Feig)

Una joven (Sydney Sweeney), con un pasado complicado comienza a trabajar como asistenta en la lujosa casa de los Winchester. A medida que se adentra en la vida de la familia, descubrirá secretos oscuros que pondrán en peligro su seguridad, pero quizá ya sea demasiado tarde… 

Protagonizada por Amanda Seyfried y Sydney Sweeney encantada en su papel de nuevo símbolo sexual, la película es fiel al texto original y eso no es necesariamente una virtud.  Una producción irregular, delirante, y absurda que solo se puede disfrutar si no tienes aspiraciones intelectuales antes lo que te presentan.. De lo contrario, decepción puede hacerte salir de la sala del cine.

Millie, una joven blanca bellísima, de dentadura perfecta, pelo hidratado y de pasado oscuro duerme en su coche y se lava en baños públicos. Nina, también rubia, perfecta pero rica, contrata a la otra como interna en su mansión. El trabajo: limpiar, cocinar y cuidar de su hija (repelente).

Pronto, la matriarca comienza a portarse como una auténtica déspota esquizofrénica con su empleada. Menos mal que la pobrecita Mille se puede consolar con el marido de su jefa: Andrew, el hombre joven, guapo, amable, sufridor y con un gusto extraño por las camisetas interiores sin mangas tres tallas más pequeñas.

En fin… no creo que sea necesario explicar nada más.

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NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

ROFFMAN, UN LADRÓN EN EL TEJADO (Dir. Derek Cianfrance)

La historia real de Jeffrey Manchester (Tatum), un criminal que asaltó más de 60 McDonald’s entrando por un agujero que hacía en el techo en medio de la noche. Tras ser arrestado, escapó de prisión y vivió escondido en una tienda de Toys R Us durante aproximadamente seis meses.

Derek Cianfrance es un director volcado en contarnos historias humanas. Para corroborar esta afirmación basta con citar títulos como ‘Blue Valentine’ (2010) o la maravillosa película Cruce de caminos (2012).

La estela de Cruce de caminos sigue caminando por ese mismo sendero con ‘Roofman: Un ladrón en el tejado’. Con esta película estamos, probablemente, ante su film más amable.

La película esun biopic amable sobre Jeffrey Manchester. Cianfrance se entrevistó y conversó varias veces con el personaje real para poder llegar a conectar verdaderamente con él. También mantuvo charlas con los policías que lo persiguieron. Tras todo esto, el director y guionista, retrató a Jeffrey como un hombre ciertamente inteligente, muy observador, y con un carácter suave y educado.

El reparto destaca por su actor protagonista: Channing Tatum encarnando a Jeffrey Manchester. A nivel físico, el actor tuvo que perder 10 kgs para dar más el tipo con el protagonista real. Y a nivel interpretativo estamos ante un buen trabajo del intérprete nacido en Alabama. Alejado de los papeles de acción, en los que no terminaba de cuajar, Channing Tatum parece haber encontrado un hueco a la hora de interpretar personajes amables y corrientes.

Al lado de Tatum está Kirsten Dunst como Leigh, una empleada del Toys R Us que terminará estableciendo una relación con Manchester. Su desempeño en el papel es francamente bueno con esa naturalidad tan suya y con momentos tanto románticos como más exaltados y/o nerviosos debido, sobre todo, a la relación con su hija mayor adolescente.

Lo dicho, una película amable.

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EL MÉDICO II (Dir. Philipp Stölzl)

Ispahán, Irán. Año 1034. El médico Rob Cole y su familia se ven obligados a huir de la Madraza y poner rumbo a occidente junto a sus estudiantes de medicina. Al llegar a Londres, descubren que musulmanes y judíos tienen prohibida la entrada a la ciudad y que no pueden ejercer como médicos dentro de ella. Sin dejarse intimidar, Cole y sus pupilos establecen un hospital improvisado a las puertas de Londres. Cuando Cole es llamado por el Rey para que atienda a su hija enferma, sus excepcionales habilidades como curandero le aseguran un puesto en la corte. A medida que se vea envuelto en luchas de poder e intrigas política de la casa real, el médico deberá guiarse por su instinto para sobrevivir en una Inglaterra al borde del colapso.

Desde el arranque, la narración de El médico II se hace más ambiciosa que su antecesora. Rob Cole huye de Ispahán acompañado de su familia y discípulos para recalar en un Londres hostil con los extranjeros, especialmente si son musulmanes o judíos. Allí, como la práctica de la medicina les está vedada, deciden levantar un hospital improvisado a las puertas de la ciudad. El gesto funciona casi como declaración moral: curar como vocación, aun en contra de un ambiente adverso.

La película continúa teniendo como tema principal el contraste entre una medicina que comienza a abrirse al conocimiento y otra que permanece aferrada a creencias tradicionales. La resistencia de los gremios médicos, protectores celosos de sus privilegios, va escalando hasta desembocar en la propia corte. Veremos convivir la medicina traída de Oriente con las técnicas tradicionales, resumiendo en unos pocos días lo que en realidad fue una lenta revolución.

La acción de El médico II se centra en una Inglaterra en crisis cultural, religiosa y política. En este marco, la película combina la épica clásica con la búsqueda del saber, alternando lo íntimo y lo histórico en un difícil equilibrio, al tiempo que entrelaza conflictos dinásticos construyendo un traje difícil de hilvanar.

El médico II sigue los convencionalismos del drama histórico y entra de lleno en la ficción medieval, pero lo hace con un gusto visual innegable. Gustará, sin duda, a los amantes del cine histórico.

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AVATAR: FUEGO Y CENIZAS (Dir. JAMES CAMERON)

La familia de Jake y Neytiri lidia con el dolor tras la muerte de Neteyam y se topa con una nueva y agresiva tribu Na’vi, el Pueblo de Ceniza, liderada por los feroces Varang, mientras el conflicto en Pandora se intensifica y surge un nuevo enfoque moral.

En la tercera entrega de la saga Avatar, se introduce al Pueblo de las Cenizas, un nuevo clan Na’vi con una visión más agresiva que el resto de pueblos del mundo. A diferencia de los clanes vistos anteriormente, estos Na’vi no dudan en recurrir a la violencia para conseguir sus fines, incluso si eso significa enfrentarse a otros clanes.

Con esta nueva amenaza, Pandora se convierte en un territorio aún más inestable, donde los conflictos internos ponen en peligro el equilibrio del planeta y obligan a replantear la lucha por su supervivencia.

Pero nuevamente: puede que “Avatar: fuego y cenizas” sea muy ligeramente inferior a su predecesora, pero eso no quiere decir que sea una experiencia frustrante o tediosa. La película dura más de tres horas y, sin embargo, se mueve con energía y propósito, haciendo que el espectador nunca se sienta cansado de estar tanto tiempo sentado frente a la pantalla grande.

James Cameron sigue expandiendo el mundo que ha creado en Pandora, mostrándonos no solo a un nuevo pueblo N’avi, sino también lo que pasa cuando ciertos personajes buscan la ayuda de Eywa. Interesante la manera en que se desarrolla la narrativa de “Avatar: fuego y cenizas”, ya que intenta hacer bastantes cosas, pero a la vez, es engañadoramente simplista.

Esto no debería sorprender. Los filmes de “Avatar” nunca han narrado historias particularmente complejas, más bien valiéndose de arquetipos y referencias mitológicas para transmitir temas relacionados con la conservación ambiental, la familia y los peligros de la tecnología sin supervisión. 

Una película solo para los amantes del género.

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NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

LOS COLORES DEL TIEMPO (Dir. Cédric Klapisch)

Cuatro primos lejanos, miembros de una amplia estirpe que va a heredar una casa abandonada durante décadas, hacen inventario de la propiedad cuando descubren la figura de una misteriosa antepasada en el París de la belle époque. Entre ambos mundos se mueve este encantador periplo de reconstrucción genealógica a través de las imágenes, en el momento en que nacían la fotografía, el impresionismo y el cine.

Con su habitual talento para captar el alma de sus personajes, Cédric Klapisch entreteje los hilos de la historia familiar y la del arte en una ambiciosa trama en torno a la la memoria y la representación de la realidad: formas equiparables de dejar impronta. Nutrida de ingenio y optimismo, esta película coral con excelente reparto (Suzanne Lindon, Vincent Macaigne, Julia Piaton…) es una oda a la mejor juventud y una invitación a mirar el pasado con sus tonos originales para iluminar el porvenir.

La película se divide en sus dos líneas argumentales. En la primera, como acabamos de explicar, situada en el presente, una extensa familia —más de treinta miembros— hereda una casa antigua en Normandía, abandonada durante décadas. El alcalde del pueblo planea demolerla para construir un hipermercado, por lo que cuatro de los herederos son designados para inventariar todo lo que pueda conservarse antes de que la propiedad desaparezca. Es en esa casa, entre muebles cubiertos de polvo, cartas olvidadas y objetos que el tiempo ha vuelto misteriosos, donde los protagonistas empiezan a reconstruir la historia de Adèle Meunier, la joven antepasada que une a toda la familia.

En la segunda línea argumental, ambientada en el París del siglo XIX, sigue precisamente a esa Adèle, interpretada con exquisito gusto por Suzanne Lindon. A sus 21 años, la joven deja la campiña normanda para viajar a la capital en busca de su madre, quien la abandonó siendo niña. La ciudad que encuentra es un París vibrante, en plena transformación industrial, donde el Impresionismo marca una revolución estética y la fotografía comienza a consolidarse como un arte en sí mismo.

Klapisch retrata este período con un cuidado visual notable: calles cubiertas de neblina, talleres de artistas, cafés donde se mezclan intelectuales y obreros, y una atmósfera de descubrimiento que acompaña el despertar emocional y vital de Adèle. La combinación de las dos épocas subraya los dilemas existenciales y demuestra que trascienden con el paso del tiempo. 

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Nota: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

DIE MY LOVE (Dir. Lynne Ramsay)

Una pareja joven y enamorada, cargada de ilusiones (Grace y Jackson), se muda de Nueva York a una casa heredada en el campo. Grace intenta encontrar su identidad con un nuevo bebé en ese entorno aislado. Pero al redescubrirse a sí misma tras un periodo de desmoronamiento, no lo hace en la debilidad, sino en la imaginación, en la fortaleza y en una impresionante e indómita vitalidad.

Jennifer Lawrence protagoniza junto a Robert Pattinson como Grace y Jackson, una pareja que hace un gran cambio de Nueva York a un lugar sin nombre ubicado entre árboles altos y praderas.

La familia de Jackson es de la zona y su madre, Pam (Sissy Spacek), y su padre, Henry (Nick Nolte), aún viven cerca. Jackson heredó una casa espaciosa y deteriorada por el clima de parte de su tío, quien se suicidó de una forma inusual que no tiene sentido y no tiene ninguna relación con la historia.

Lynne Ramsay nunca ha mostrado mucho interés en hacer películas fáciles de digerir; sus duros dramas psicológicos se niegan a ofrecer consuelo o a proporcionar respuestas claras a las confusas preguntas que surgen de las vidas trastocadas de sus personajes.

La directora escocesa no se ha ablandado en su irregular quinto largometraje, Mátate, amor. Con una actuación sin restricciones que oscila entre la realidad perturbada y la fantasía retorcida, difuminando cualquier línea divisoria que las separa, Jennifer Lawrence interpreta a una mujer trasplantada a los espacios abiertos del Estados Unidos rural, donde el matrimonio, la maternidad y la vida doméstica la rodean, minando su cordura.

Aunque los guionistas Enda Walsh, Ramsay y Alice Burch trasladan la novela debut lynchiana de 2012 de la escritora argentina Ariana Harwicz desde la campiña francesa, se mantienen fieles a su enfoque penetrante en una mujer que lucha contra sus demonios en un estado de aislamiento cada vez más febril, ya sea sola o en una habitación llena de gente.

No es una película fácil de ver.

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NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.