LO NUNCA VISTO (Dir. Marina Seresesky)

Texto: Yolanda Aguas

El próximo 12 de julio se estrenará en cines la película española “Lo nunca visto”, el nuevo trabajo de la directora Marina Seresesky.

Con su ópera prima “La puerta abierta”, Seresesky obtuvo un gran éxito de crítica y público. Fue una de las mejores producciones del año y nos indicó que debíamos estar atentos a sus siguientes trabajos.  Seresesky es responsable también de varios cortometrajes y del documental “Madres, 0,15 el minuto”, ganador de la Biznaga de Plata del festival de Málaga y de diversos premios internacionales.

En su nueva película, escrita y dirigida por ella, Teresa (Carmen Machi) ve apagarse Fuentejuela de Arriba, la pequeña aldea de la montaña donde ha vivido toda su vida. Pero el pueblo recibe una visita inesperada: en medio de la nieve aparece un desubicado grupo de africanos cuya llegada conmociona la aldea. Teresa lo tiene claro: huidos de una situación de explotación a la que habían llegado engañados, los africanos quieren quedarse en España como sea y esa puede ser la solución al problema de falta de habitantes en el pueblo. Con ayuda de sus amigos, Jaime (Pepón Nieto) y el «Guiri» (Jon Kortajarena), decide ocultarlos y diseñar un plan. Poniendo patas arriba prejuicios y temores infundados, los recién llegados y los habitantes locales trabajarán juntos para que su hogar continúe existiendo.

Rodada en diversas localizaciones de Madrid y Navarra, la película cuenta con el pueblo de Uztarroz, en el valle del Roncal, como escenario natural y un personaje más de esta comedia coral y multicolor.

Para esta ocasión Seresesky se ha rodeado de importantes profesionales: Sergi Gallardo como director de fotografía, Marta Velasco en el montaje o el compositor Fernando Velázquez (ganador del Goya por la BSO de “Un monstruo viene a verme” y nominado en otras tres ocasiones).

Lo mejor de la película está en su reparto. Además de la actriz protagonista, Carmen Machi, destacan principalmente: Pepón Nieto, Kiti Mánver, Jon Kortajarena, Montse Pla, Ricardo Nkosi, Malcolm T. Sitté, Jimmy Castro, Paco Tous, Pepa Charro, Txema Blasco, Mariana Cordero, Esperanza Elipe, Enriqueta Carballeira y Pablo Carbonell.  Un magnífico grupo de actores que están sabiamente dirigidos por Marina Seresesky.

Carmen Machi, ganadora del Premio Goya a la Mejor Actriz de Reparto por su papel en “Ocho apellidos vascos” (2014), también formará parte del reparto de la siguiente película de Marina Seresesky, “Las mil vidas”.

Sin ser una película redonda, ni alcanzar el gran nivel de calidad de “La puerta abierta”, es una película que hará pasar un rato agradable a los espectadores que vayan a verla.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

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LOS DÍAS QUE VENDRÁN (Dir. Carlos Marques-Marcet)

Texto: Yolanda Aguas

Este proyecto, inicialmente conocido como La bona espera, cuenta con el guión de Clara Roquet (Petra), Coral Cruz (Incerta glòria) y el propio Carlos Marques-Marcet.
Los días que vendrán (Els dies que vindran) es el tercer largometraje de Carlos Marques-Marcet (10.000 KM, Tierra Firme). Protagonizado por David Verdaguer (Verano 1993, 10.000KM) y María Rodríguez Soto que, con amplia trayectoria teatral, afronta su primer papel protagonista en el cine.

Los días que vendrán es el relato minucioso del embarazo de una pareja que a lo largo de 9 meses ha de aprender a ser tres cuando ni siquiera había tenido el tiempo de aprender a ser dos.  Utilizando el embarazo real de la pareja de actores protagonistas, la película explora la dificultad de compartir con el otro la experiencia profundamente transformadora de este proceso.

María Rodríguez Soto, logró la biznaga de plata ‘Hotel AC Málaga Palacio’ a la mejor actriz en el pasado Festival Cine de Málaga.

Es la historia de una pareja en la vida real. Y así, de la realidad de los actores, nace esta ficción: Vir y Lluís solo llevan juntos un año cuando llega la noticia de que esperan un hijo. Con la premisa de una incertidumbre perenne comienza su viaje. Todos estamos invitados a colarnos en la intimidad de la pareja, respirar sus miedos, dudas, inseguridades y alegrías; presenciar el sexo y las peleas; ser partícipes de como ambos, a la vez que el vientre de Vir, crece.  La mayor parte de las escenas siguen de cerca a los protagonistas, tan de cerca que apenas podemos decir que existan planos generales donde la historia cuente algo ajeno a ambos, ya sea nuestra protagonista bailando al ritmo de la música, o el rostro de Lluís tras cada pelea. Sus miradas son el hilo conductor que nos sitúan dentro de las emociones que afloran en cada escena, y que dan forma a esta relación.

Pero la historia habla de muchas cosas: de lo que le supone a una mujer quedarse embarazada y mantener un puesto de trabajo. Habla de conocer a la persona con la que compartes tu vida y lo que conlleva.

Siendo un relato sincero, no logró emocionarme.  Quizá la presencia de David Verdaguer, un actor que no me lo parece, haya influido en ello.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

LA CORRESPONSAL (Dir. Matthew Heineman)

Texto: Yolanda Aguas

Marie Colvin (Rosamund Pike) fue una famosa periodista, que cubrió los acontecimientos en Kosovo y Sierra Leona y La guerra civil de Siria cuando trabaja para el periódico británico The Sunday Times desde 1985 hasta en 2012, año de su fallecimiento. La película sigue la compleja vida de esta prestigiosa reportera de guerra que ofreció la más fiel cobertura de algunos de los sucesos más importantes de la historia.

Una película dirigida por el documentalista Matthew Heineman (City of Ghosts, Tierra de cárteles) y protagonizada por Rosamund Pike (7 días en Entebbe, Perdida). Completan el reparto Jamie Dornan (Cincuenta sombras liberadas), Tom Hollander (Bohemian Rhapsody) y Stanley Tucci (The Silence, El diablo se viste de Prada).

El guión de La corresponsal es obra de Marie Brenner (autora también de la película de 1999, El dilema). El guión está vinculado con el artículo de Vanity Fair titulado “Marie Colvin’s Private War”. En él se recoge información acerca de los reportajes de Colvin y su faceta profesional, pero también los gravísimos problemas de ansiedad acarreados por el síndrome de estrés postraumático que vino arrastrando a lo largo de los años y que impactaron de lleno en su vida privada pero, principalmente, su enorme compromiso con su trabajo.

La labor periodística de Colvin, según las pruebas existentes, no solo se centró en su labor como periodista: se la atribuye la salvación de las vidas de 1.500 mujeres y niños en Timor Oriental y fue una de las personas más implicadas en la cobertura de los levantamientos de la Primavera Árabe informando desde Túnez, Egipto y Libia por no hablar de la guerra siria de la que no tuvo posibilidad de retornar.  Muy reconocible por llevar un parche negro desde que una granada le hiciera perder un ojo en una ataque mientras cubría la Guerra Civil de Sri Lanka, la periodista, que trabajó para The Sunday Times a partir de 1985, tuvo una prolífica carrera profesional que la hizo merecedora de distintos reconocimientos: Periodista del Año 2000 por la Asociación de Prensa Extranjera, Courage in Journalism de la International Women’s Media Foundation, y hasta en tres ocasiones Foreign Reporter of the Year de los British Press Awards.

Uno de los aspectos más interesantes de la película, está la forma en la que rinde homenaje a Marta Gellhorn, considerada como una de las periodistas de guerra más importantes del siglo XX e influyente escritora que es el espejo en el que aspira a mirarse Colvin. Observarán en la película que el personaje interpretado por Pike lleva siempre consigo el libro de “El rostro de la guerra” en el que Gellhorn relataba sus experiencias en conflictos tan dispares como la Guerra Civil española, las guerras de Finlandia, de China, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Java y las guerras y conflictos en Oriente Próximo, Centroamérica o Vietnam.

Rosamund Pike, aspirante al Globo de Oro en la pasada edición por esta película, consigue ser bastante creíble en los momentos críticos.

Sin embargo, la película no profundiza demasiado en los aspectos políticos de su trabajo o en la comunicación del periódico con las autoridades, de modo que el plano periodístico queda relegado a un segundo plano en situaciones en las que el guión podría haber sido mucho más valiente.  La corresponsal es una película bastante correcta, siempre y cuando vayan al cine con los datos suficientes para no confundir realidad y ficción.

Una película dramática que relata con acierto el lado más valiente de su protagonista, pero que pasa por encima al abordar otras facetas de su vida.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

EL DOLOR (Aut. Marguerite Duras) – TNC

Texto: Francesc Mazón Camats

Fotografías oficiales EL DOLOR: David Ruano para el TNC

Otras fotografías (2, B/N): Archivo personal de Francesc Mazón Camats

Nos acoge la voz en off de Marguerite Duras: “Podría volver directamente, llamar a la puerta. ¿Quién es? Soy yo… Podría telefonear desde un centro de personas en tránsito. He vuelto, estoy aquí llenando formularios…”.

Pero cuando Ariadna Gil / Marguerite entra en el escenario no está en su apartamento de París…, no, estamos en un búnker, parecido a cualquier otro, inspirado según el pintor y escenógrafo Francesc Torres en las imágenes de los búnkeres del Atlántico, construidos por los nazis para frenar el desembarco aliado. Gris, oscuro, apenas una alta apertura horizontal. Un jergón y dos sillas, fuera de lugar, un montón de hojas de periódicos por el suelo. La Duras viene de fuera, de la calle, quizás de la Estación de Orsay, donde llegan los trenes del Este, con los supervivientes de los campos de exterminio. La Duras pasó los meses de Abril y Mayo de 1945, esperando como una sonámbula, el regreso de Robert Antelme, su marido, desaparecido, engullido en los campos de la muerte, en aquella operación industrial de exterminio total.

Ariadna Gil, lleva puesto un precioso abrigo rojo (obvio o inconsciente homenaje a la Lista de Schlinder) una llamarada de vida que destaca en el mortecino gris, vestuario de Marian Milla.

Marguerite delgada, enferma, enfebrecida, inicia un monólogo (el primero de la actriz), un vómito de palabras duras, obsesivas, también airadas… Se consume, como una vela que arde por ambos lados, en el dolor, en la agonía de la duda…¿Está aún vivo o murió hace semanas?  El monólogo avanza a trallazos, como si la voz de Ariadna/Duras se ahogase, le faltase el aire. El bello rostro demudado se llena de sudor y lágrimas, por instantes parece boquear, sin aliento. La Duras deseaba morir, renunciar, pero no podía. Robert L podía volver en cualquier momento…

Leves movimientos escénicos, casi siempre apoyada en los muros, como engullida, a veces altiva, desafiante o sentada repasando sus apresuradas anotaciones, en un cuaderno.    “Encontré estos diarios en dos cuadernos abandonados en un armario azul… No tengo ningún recuerdo de haberlos escrito…”.

El luz perfecta de Maria Domènech, apenas pinceladas que denoten un cierto paso del tiempo o leves cambios en el ánimo de la Duras. Los sonidos o leves apuntes musicales, a veces una explosión, un bombardeo lejano, se mezclan con la proyección de imágenes imprecisas de destrucción  y algunas fechas entre Abril y Mayo de 1945 (trabajos de Jordi Collet y Adolf Alcañiz). Ariadna / Marguerite se indigna, los campos han sido ametrallados por la aviación nazi en su retirada, casi grita sin fuerzas. ¿Porqué no lanzaron paracaidistas para liberar a los supervivientes? Parece desesperada. Se acerca hacia los espectadores y escupe una feroz diatriba contra De Gaulle y esa nueva derecha que va a ocupar el poder: “Jamás ha hablado en público de los campos, le repugnan… pero obliga a los franceses a un día de luto por Roosevelt…”.

Ariadna Gil es esa llama que se consume, crece por momentos, para de nuevo retorcerse de dolor, su mano sobre el vientre. Vive el personaje, no lo interpreta. Intenso, magnífico trabajo. El cuarto de hora final, de los apenas  70 minutos de duración de la obra, es de una dureza extrema. Las palabras de la Duras son las de un ser humano golpeado, al límite de su resistencia:”Me encontraba delante de un desorden fenomenal de pensamiento y de sentimientos que no osé tocar…”.

Precisa y limpia dirección de Lurdes Barba, que nos acerca un texto palpitante, recuerdo de un pasado innombrable (Noche y Niebla, La Pena y la Piedad, Una tan larga Ausencia), a nuestro agitado e inquietante presente.

Sentada al borde del escenario con el cuaderno azul en su regazo Ariadna-Duras dice: “Yo sabía que él sabía, que él sabía, que cada hora de cada día, yo pensaba. Él no murió en el campo de concentración“.

Un silencio profundo, conmovido, dudamos si debemos aplaudir… Sin duda, el enorme esfuerzo de Ariadna Gil lo merece. Y suena un estallido de aplausos.

No es una obra fácil pero el esfuerzo es absolutamente merecido.

TNC Sala Petita hasta finales de Junio.

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RdP “EL DOLOR” de Margerite Duras (TNC. Teatre Nacional de Catalunya)

Texto: Francesc Mazón Camats

Fotografías RdP: Isabel Busquets

Fotografías Ariadna Gil en “El Dolor”: David Ruano para el TNC

EL DOLOR – La Douleur. Rueda de prensa en el TNC

Presentación del director del TNC, Xavier Albertí del penúltimo proyecto de la exitosa y premiada temporada. El Dolor (La Douleur, en francés es femenino) de la gran Marguerite Duras, nos recordó Albertí que es el segundo montaje de la autora en los Centros Dramáticos de la Generalitat, después del mítico “Savannah Bay “ (La recuperación de María Mercader como actriz en su ciudad ,Barcelona ).

Una obra de difícil catalogación y muy compleja elaboración. Según su autora “La Douleur” no es literatura, mejor hablar de un taller de memoria, una revisitación del pasado o como confesaba a sus íntimos “una impúdica confesión de su íntimo dolor”.

Un texto memorialístico, el dietario de un tiempo suspendido. La Duras lo escribió durante unos meses del 1945, en unos cuadernos escolares. Sus días y noches perdidos, desolados, esperando el posible regreso de Robert Antelme, su Ulises desaparecido en los campos de la Muerte. Era el tiempo de la Liberación, los últimos meses de la Guerra en Europa, que aprovechó la aviación nazi para ametrallar los campos de exterminio, en un vano intento de borrar su ignominia. El regreso de su marido y su largo proceso de recuperación, hicieron olvidar estos cuadernos en un armario. En 1974, recuperó estos perdidos textos y los publicó de forma fragmentaria en la revista feminista “Les Sorcières”, con el disgusto de Robert Antelme y alguno de los miembros vivos de su activa célula de la Resistencia.

Los enemigos de la Duras hablaron de invento, de manipulación o de una especie de expiación o complejo de culpa ¿porqué fue él, el detenido y deportado?… Marguerite nunca fue una mujer fácil, quizás porque una mujer herida como ella, puede ser peligrosa…

El texto reapareció completo en 1985, en un periodo turbulento de La Duras, apenas recuperada de una casi destructiva adicción al alcohol. Entonces la mayoría de la crítica habló de “La nobleza desesperada de la espera, de la agonía y del rechazo “.

En torno al 2008, Dominique Blanc (fantástica actriz, tan poco conocida aquí) propuso a su amigo y mentor Patrice Chéreau, adaptar la obra para los escenarios. “Patrice y yo empezamos el proceso como una lectura a dos voces, yo había leído el libro de Duras y me había conmovido la frase: “El dolor es una de las cosas más importantes de mi vida “. Quería hacerlo sola, deseaba un montaje simple y austero, nómada… que pudiera ir con él, dónde y cuando yo quisiera. Convencí a Patrice entre sus cines y sus óperas (…) Durante los ensayos me dijo “Esta mujer está muriendo, convencida de que el hombre que espera está a punto de morir en los campos de exterminio, o quizás ya ha muerto…”. Pero yo no quería interpretar a la Duras, mujer de un coraje infinito, sino un corazón que palpita y al contrario de Phèdre (Racine, su consagración con Chéreau) va hacia la luz, hacia la vida.

Patrice y Dominique estrenaron su montaje en Girona (ciudad preferida de su padre, el pintor Jean-Baptiste Chéreau ) en el Festival Temporada Alta, inicio de una larga gira europea y un gran éxito en París.

Ahora es Ariadna Gil, que regresa al TNC (en la memoria su dulce, ingenua Nina en una Gaviota de Txekhov, inolvidable) frente a nosotros una actriz sólida y magnética que puede completar con su Duras, un magnífico trío de ases…”Jane Eyre”, “El Tío Vania” y “El Dolor”. Ariadna nos habla de un dolor personal, individual e íntimo que se mezcla con el dolor colectivo, el dolor de los otros por los muertos, los desaparecidos…

Tanto ella como la directora Lurdes Barba insisten en lo arriesgado de la propuesta, un monólogo, el primero de la actriz (confiesa sentir algo de pánico). Hablan de la importancia del texto  (la voz, la palabra visceral y a la vez poética de Duras). Recordemos a la inmensa actriz Emmanuelle Riva, como esa voz femenina; su largo soliloquio, una poética salmodia, entrando en trance, como una sonámbula de la que tira la memoria del dolor y la pérdida. Vagando por las calles de un Hiroshima desierto.

Para Lurdes los conceptos básicos son amor, muerte y dolor. Ariadna dice: “Se trata de llegar a una verdad limpia, que llegue y emocione, mediante la contención“.

Ambas coinciden en la actualidad de muchos de los temas de la obra, en estos tiempos convulsos, tan cerca de este Mar de muerte, con nuevos deportados, emigrantes o apátridas de guerras lejanas pero también devastadoras.

Estreno el próximo jueves, 30 de Mayo en la Sala Petita del TNC.

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SOMBRA (Dir. Zhang Yimou)

Texto: Yolanda Aguas

La trayectoria de Zhang Yimou se divide claramente en tres etapas. Una de ella son las historias con especial hincapié en lo sociocultural.  Es la primera etapa, quizá la más importante en cuanto a narrativa y belleza visual.  Nos dejó obras maestras como: Sorgo rojo, Ju dou: Semilla de crisantemo, La linterna roja, Qiu Ju, una mujer china y ¡Vivir!  Fueron rodadas entre 1988 y 1994.

En la siguiente etapa, llegaron trabajos desiguales: Keep cool (1997), Happy times (2000) y Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos (2009).

Y la tercera etapa, la dedicada a  las artes marciales y la filosofía chinas: Hero (2002), La casa de las dagas voladoras (2004) y La maldición de la flor dorada (2006).

La nueva película del Zhang Yimou reinterpreta el clásico Tres reinos: la épica de Jingzhou.

El condado de Pei (Peixian) está bajo la administración de un rey salvaje y peligroso (Zheng Kai). El comandante militar de su ejército (Deng Chao), aunque ha demostrado su valía en el campo de batalla, se ve forzado a emplear toda clase de sucias estratagemas para poder sobrevivir a las traiciones que se suceden en la corte del rey. Para ello ha creado una “sombra” (interpretada por el propio Chao), un doble que es capaz de engañar al mismísimo rey y a sus enemigos cuando la situación lo requiere. Cuando el rey y el comandante deciden asediar la ciudad amurallada de Jing, comenzará un combate sin igual que sacudirá los cimientos de la corte de Peixian.

De nuevo presenta su interpretación del cine fantástico abordando los conflictos bélicos. La fotografía no se aleja de los tonos grises mortecinos, con esporádicas notas de color.  Y, aunque es muy bella, es toda una declaración de intenciones. Añadimos el hecho de rodar bajo la lluvia, una dificultad extra, en beneficio de una estética muy impactante.

Con todo, “Sombra” logra fusionar con elegancia espectáculo y cine de autor. Más allá de ser un filme para fieles de Yimou, la película es sumamente interesante.

El trabajo del actor Deng Chao es muy brillante.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

UN HOMBRE FIEL (Dir. Louis Garrel)

Texto: Yolanda Aguas

Abel queda abatido cuando su novia le dice que va a casarse con su mejor amigo. Años después Marianne enviuda y ello le brinda la oportunidad de recuperar a la mujer de su vida. Sin embargo, tendrá que lidiar con el pequeño Joseph, quien lo considera una seria amenaza para la feliz relación materno-filial, y enfrentarse a las tentadoras proposiciones de la hermana del difunto Paul, que siempre ha estado enamorada de él.

 El director de esta película es hijo de Philippe Garrel, reconocida figura del cine francés. Louis Garrel, consolidada una carrera como actor, sigue intentando suerte en la dirección al tiempo que se aleja, en la medida de lo posible, de la sombra de su padre.

En su segundo trabajo como director, Un hombre fiel, presenta la historia de un hombre que pretende ser coherente con aquello que siente, pero al cual la vida no parece ponérselo demasiado fácil. Su escena de inicio es sobresaliente y de ahí en adelante la película bascula entre el género de la comedia, el deje dramático, y un punto de intriga para aderezar. Con un guion coescrito por el propio Garrel junto al veterano Jean-Claude Carrièrela alargada sombra de la Nouvelle Vague flota sobre todo el filme. Nuestro protagonista es una suerte de Antoine Doinel que se debate entre dos mujeres, mientras la voz en off acompaña y relata sus vivencias.

Ellas son la modelo Laetitia Casta y Lily-Rose Depp, ilustre hija de Vanessa Paradis y Johnny Depp. Un trío de guapos para vivir con todos sus vaivenes ese amor muy a la francesa, o cuando menos ese concepto del amor y las relaciones que aquí concebimos que tienen en el país galo mediante los filmes que nos muestran.  No es una película redonda, pero está dotada de una agradecida sinceridad emocional, y es rápida y precisa en expresar lo que quiere.

Lo mejor: su duración, 75 minutos.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.