BEL CANTO: La última función (Dir. Paul Weitz)

Texto: Yolanda Aguas

Roxanne Coss (Julianne Moore) es una famosa soprano que viaja a un país de Sudamérica que permanece bajo una dictadura militar, para dar un concierto privado en una fiesta del rico industrial japonés Hosokawa (Ken Watanabe). Cuando la reunión de diplomáticos y políticos se celebra, la mansión es tomada por un grupo rebelde guerrillero que exige la liberación de sus compañeros encarcelados. Mientras permanecen secuestrados en la casa, rehenes y captores se verán obligados a encontrar la forma de entenderse.

Paul Weitz (Mozart in the Jungle, Grandma) escribe y dirige este filme basado en la obra homónima de Ann Patchett que cuenta con un reparto principal formado por Julianne Moore (Kingsman: El círculo de oro), Ken Watanabe (El bosque de los sueños), Sebastian Koch (La sombra del pasado), Elsa Zylberstein (Con los brazos abiertos), Tenoch Huerta (Narcos: México) y Christopher Lambert (¡Ave, César!).

La película se inspira en hechos reales sucedidos en Lima en 1996, el secuestro por parte de un comando terrorista de Tupac Amaru durante 126 días de personalidades civiles y militares aprovechando una celebración en la embajada japonesa de Lima. El problema es que el guionista no logra que lo real parezca un disparate inventado por escritor poco inspirado. No solo por el tratamiento del tema, sino sobre todo por la inclusión del personaje de una diva de la ópera (Moore) invitada a la celebración por un magnate japonés (Watanabe).

Todo es demasiado absurdo, grotesco e inverosímil, sumado a las pretensiones de estudio de caracteres en situación extrema, deriva a film fallido que roza el ridículo.

La presencia de la gran actriz Julianne Moore en esta película solo se explicaría por razones económicas (las artísticas nos aparecen por ninguna parte. Y lo mismo en el caso de otro excelente  actor como Ken Watanabe.

Película totalmente para olvidar.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

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RdP en el T. Principal Zaragoza: EL CASTIGO SIN VENGANZA

Texto y Fotografías: Yolanda Aguas

La Compañía Nacional de Teatro Clásico trae al escenario del Teatro Principal de Zaragoza, desde este viernes y hasta el domingo, la representación de la obra de Lope de Vega “El castigo sin venganza”, una obra de senectud del escritor madrileño en la que demuestra todo su saber sobre la tragedia. Una relación incestuosa entre el hijo bastardo del duque de Ferrara y su mujer durante la ausencia del noble mientras participa en una guerra da pie a la tragedia de “El castigo sin venganza”, la obra que Lope de Vega adaptó del italiano Matteo de Bandello.

“Quizá es la obra más dura y sin salida de Lope. No deja ni una pizca de esperanza”, ha explicado en la presentación el actor Joaquín Notario que encarna el papel principal del Duque de Ferrara, junto a Beatriz Argüello (Casandra) y Rafa Castejón (Federico).

El Gerente del Patronato Municipal de las Artes Escénicas y de la Imagen del Excmo. Ayuntamiento de Zaragoza, Víctor López, ha calificado de un honor para la programación del recinto zaragozano contar con este espectáculo que dirige Helena Pimenta, quien no ha podido asistir a la rueda de prensa por enfermedad, que se enmarca en el protagonismo especial que se le quiere dar a la mujer durante el mes de marzo, y que presenta un impresionante elenco.

Joaquín Notario ha explicado que Lope de Vega escribió esta obra con sentido amargo de la vida y que con la dirección de Pimenta se cuenta desde el punto de vista femenino y con otra forma de enfocar a los personajes en la que se demuestra que el poder corrompe, destroza y arrasa y como el poderoso lo arrasa todo.  “Es una función que no es difícil de ver para el espectador, pero que invita a pensar. El teatro tiene la ventaja de que cuando se acaba se puede reflexionar”, ha concluido.

Sobre la obra ha comentado que se ha representado en Madrid con notable éxito desde el pasado otoño hasta el mes de febrero tras más de dos meses de ensayos.

Por su parte, Beatriz Argüello ha defendido que es una tragedia magistralmente escrita por Lope de Vega en la que se huye de los estereotipos del ser humano ante su incapacidad de controlar sus sentimientos y en la que no hay buenos ni malos.

Por su parte, la gran actriz Nuria Gallardo, que interpreta a Aurora, se ha mostrado feliz de regresar a Zaragoza y al Teatro Principal, uno de los templos teatrales de España, donde se siente como en casa.  Continuadora de una dinastía artística brillante, Nuria Gallardo manifestó que trabajar junto a Helena Pimenta es una de las experiencias más importantes de su trayectoria profesional.

Ya saben, la CNTC representará “El castigo sin venganza” de Lope de Vega los próximos días 22, 23 y 24 de marzo.

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70 BINLADENS (Dir. Koldo Serra)

Texto: Yolanda Aguas

Espantoso título el elegido para una película de género que es mucho más digna de lo que sugiere su título.

Muchas veces me cuesta comprender estas cosas, errores de libro que cometen los responsables de Producción, Dirección o…  de quien sea.  Lo cierto es que este título desanimó (me consta) a más de uno para ir a verla, quizá que por ese motivo esta película apenas haya permanecido en las salas de proyección desde su estreno.  Una lástima, porque a pesar de ciertas carencias, la película tiene puntos de interés.

Raquel (Emma Suárez) es una mujer con una complicada situación personal que le lleva a necesitar conseguir con urgencia, en 24 horas, 35.000 euros, conocidos coloquialmente como 70 binladens. Su última esperanza es un préstamo bancario. La irrupción de dos atracadores (Nathalie Poza y Hugo Silva) cuando está a punto de cerrar la transacción complica aún más su situación, pero Raquel sabe que no tiene otra opción que salir de allí con el dinero, al precio que sea.

Koldo Serra (Bosque de sombras, Gernika) es un director perteneciente a una generación de cineastas españoles con gran talento que, en algunos casos, han logrado llegar a saborear las mieles de Hollywood.  Su última película, 70 Binladens,  vuelve a confirmar el buen hacer de Serra. El guión de Javier Félix Echániz, Asier Guerricaechevarría y Juan Antonio Gil Bengoa tiene un planteamiento inicial interesante, aunque no original, que se va desmontando a medida que avanza el metraje a causa de los continuos giros de guion.

Lo mejor de la película está en su reparto, muy potente. Emma Suárez aparece muy segura, aunque es la que menos sorprende.  Hugo Silva y, especialmente, Nathalie Poza, son lo más destacado de este filme.  Nathalie Poza logra una mimetización brutal, su transformación física es impactante y su gran interpretación lo mejor de esta producción.

Dani Pérez Prada y Barbara Goenaga, aportan poco a la película.  No es culpa de ellos, naturalmente, es que el guión no les ayuda.

Hacer una película es un milagro.  Hacerlo con un presupuesto bajo todavía más.  De ahí que el resultado merezca nuestro respeto.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

BEAUTIFUL BOY (Dir. Feliz Van Groeningen)

Texto: Yolanda Aguas

Fue una de las películas más aburridas de las que pude ver en la pasada edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.  Insoportable y previsible a partes iguales.

Protagonizada por “la estrella emergente” Timothée Chalamet (que se comportó como un joven caprichoso y vago durante su estancia en el festival), la película había congregado esos días a sus números fans en la ciudad de San Sebastián. 

Beautiful Boy, es la primera colaboración entre Felix Van Groeningen Luke Davies. El director de Alabama Monroe y el guionista de Lion, respectivamente, parecían una combinación ganadora para llevar al cine las memorias de David y Nic Sheff, un padre y un hijo que se enfrentaron durante años a las adicciones a las drogas del joven.

Sin embargo, el guion escrito a cuatro manos por ambos cineastas  no lograr reflejar con verdad el drama familiar protagonizado por Timothée Chalamet Steve Carell.

El guión utiliza una estructura temporal que aborda los constantes altos y bajos de la enfermedad del joven adolescente (saltando constante entre puntos de vista y épocas diferentes) convierte la dramática lucha de los Sheff en una historia monótona en la que el espectador tiene problemas para conectar con el viaje emocional de la familia.

El tema que trata la película, la drogodependencia en las personas que las sufren y los seres queridos que son testigos de ellas, no consigue emocionar.  ABURRE.

Lo más destacado son los encuentros protagonizados por las figuras maternas que encarnan unas Maura Tierney y Amy Ryan. Apenas aparecen, pero son ellas las que dejan claro que es ahí donde está el interés de la historia.

Un filme que pretende mostrar la caída a los infiernos del joven y la desesperación de un padre ansioso por saber qué le pasa a su hijo y cómo puede ayudarle.  Una pena que no lo veamos en la pantalla.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

LAS HEREDERAS (Dir. Marcelo Martinessi)

Texto: Yolanda Aguas

Se estrena ahora en España la primera película de Marcelo Martinessi que vimos en el pasado edición del Festival I. de Cine de San Sebastián.  Allí despertó un gran interés y fue casi un milagro lograr el acceso a las proyecciones por la gran demanda que había.

La historia sigue la relación amorosa entre Chela y Chiquita, ambas pertenecientes a una clase alta conservadora en Paraguay. Su vínculo comienza a deteriorarse cuando pasan por una difícil situación económica y deben empezar a vender sus objetos heredados para poder subsistir. A su vez, Chiquita es llevada a la cárcel por un supuesto fraude.

Buscando otra alternativa, Chela decide organizar una especie de servicio de taxi para sus vecinas mayores. Y en uno de estos viajes conoce a Angy, una mujer un poco más joven y extrovertida que genera un gran cambio en su forma de ser.

Las herederas está construida como una gran metáfora a la prisión que sufren sus personajes, especialmente el de Chela. A pesar de que es Chiquita la que es detenida y llevada a la cárcel, su forma de ser no le impide sociabilizar en el lugar donde está y no se siente oprimida. Todo lo contrario a su pareja Chela. Ella está atrapada por esa casa que comienza a vaciarse, esos objetos que la atan entre el pasado y el presente.

Su vecina y las otras mujeres que transporta en su coche sólo la hacen recordar lo muy alejada de la realidad que se encuentra. Pero su principal obstáculo es su sexualidad. No poder demostrar quién es realmente y blanquear su relación con Chiquita. Todas estas inhibiciones comienzan a desmoronarse cuando conoce a Angy. Parte de las experiencias que cuenta esta mujer son las que liberan a Chela de su encierro.


Ana Brun, quien interpreta a Chela, hace su debut en el cine siendo una actriz muy importante en teatro. Este origen profesional se nota en su carácter al afrontar el personaje, que casi no tiene diálogos y que en su mayor medida se expresa con los gestos de su rostro y su cuerpo. Gran trabajo del director por enfocar la atención en esos detalles.

La película afronta otra realidad también: la de las mujeres en Paraguay. Los hombres en la película son escasos o secundarios, y el punto de vista se orienta al femenino, tema que funciona como una crítica social y política a la realidad de Paraguay hoy en día, donde la mujer es apenas visible en una sociedad machista.

La ópera prima de Martinessi es un brillante debut que muestra sin fisuras no solo el lugar de la mujer en una cerrada sociedad.  Muestra también, y lo hace sin reparo, que la vida afectiva y sexual de las mujeres no termina al entrar en la llamada “tercera edad”.

Interesante película.

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DESTROYER. UNA MUJER HERIDA (Dir. Karyn Kusama)

Texto: Yolanda Aguas

Erin Bell (Nicole Kidman) es un agente de policía que vive atormentada, por los recuerdos de sus días como infiltrada en una banda delictiva. Un día reaparece el líder de la banda, lo que desencadenará una serie de sucesos que pondrán a prueba la salud de Erin, tanto física como mental, en un oscuro viaje hacia su pasado.  Es una policía veterana, asqueada con el mundo y carcomida por el odio, un personaje de esos oscuros que siempre tiene una frase borde para quién la salude cordialmente, que deberá investigar un caso de asesinato. Dicho caso, se trata del asesinato del líder de una banda, de la que Erin fue miembro durante una operación en cubierta, junto a otro policía, Chris, interpretado por Sebastian Stan.

A lo largo de la investigación, la trama aprovecha para explorar el presente de Erin, sus relaciones personales, como con su hija, o el novio de su hija (que parece empeñado en demostrar que es el peor partido posible para su hija), su ex marido, sus compañeros de trabajo, etc. En todas ellas se aprecia la inestabilidad emocional de la protagonista, gracias al desarrollo de diferentes dinámicas que nos sitúan a Erin en diferentes aspectos de su día a día.  Sin embargo, al tratarse de un caso que abre una puerta a su pasado, la trama también debe explorar dicho pasado. Por desgracia, el abuso de flashbacks se rompe demasiado con la continuidad de la trama, llegando a crear una confusión, que vista en retrospectiva es totalmente innecesaria, y solo sirve para enredar una historia que no necesitaba ser tan rebuscada.

Sin duda lo mejor que aporta esta película es la interpretación de la actriz principal, Nicole Kidman, que está genial. Tras “Las Horas”, que le valió su primer y único Oscar, es ahora cuando la actriz ofrece una sorprendente interpretación, intensa y dramática, llena de registros gracias a la variedad que aportan los flashbacks (en este sentido, los flashbacks ayudan mucho) y aleja la interpretación de la monotonía.

Le acompañan sin brillar tanto como ella,  Toby Kebbel en el papel de Silas, el mencionado líder de la banda, que aporta mucha intensidad a las escenas.

Ha sido incomprensible que la Kidman no estuviera nominada a los Oscar.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

CAFARNAÚM (Dir. Nadine Labaki)

Texto: Yolanda Aguas

Consagrada con su primer filme como directora, “Caramel” (2007) y que remató con “¿Y ahora dónde vamos?” (2011), la actriz-directora libanesa Nadine Labaki propone en su tercer trabajo tras la cámara una historia desoladora de infancia ultrajada en un no menos ultrajado Líbano actual. Lo hace con un tono entre realista y popular, apelando a veces a un exceso de sentimentalismo pero capturando en toda su crudeza las vivencias mostradas.

Un niño de 12 años atraviesa un mundo que nadie, y menos tan pequeño como él, debería atravesar. No son solo la miseria, las vejaciones y la violencia callejera a la que se enfrenta. Es también, y en un grado mayor, la relación con unos padres que no le quieren, ni a él ni a sus muchos hermanos. Zain, el niño, explota cuando su hermana, apenas uno o dos años mayor que él, es vendida como esposa por sus propios padres al individuo que les alquila el cuchitril en el que viven.  El viaje del niño tras su fuga, sobre todo las escenas en el parque de atracciones en el que busca cobijo, apelan a un sentido directo de la realidad bastante notable.

Pero todo está contado en retrospectiva a partir de una situación sorprendente y atroz. En la primera secuencia, Zain camina esposado por las dependencias de la miserable cárcel de la ciudad, llega a la sala del tribunal y le recuerda al juez porque está allí y cuál es su demanda: quiere que juzguen a sus padres por haberle dado la vida y para que no puedan alumbrar ninguna existencia más. Todo lo que viene después en el relato es hasta comprensible después de tan descarnada confesión. Es el fin de la infancia, si es que Zain ha sido niño alguna vez.

Cuentan, además, con la espontaneidad en cada gesto del pequeño Zain Al Rafeea, uno de esos hallazgos de casting sin el que la película no funcionaría tan bien.  El plano final de esta película es inolvidable.

La directora, una sólida narradora, logra momentos emocionalmente intensos.  Quizá, debería abusar menos de la música porque a ratos da la sensación que pretende manipular al espectador.

Con todo, una película que requiere y merece el visionado del público.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.