

Remis es un pequeño pueblo enclavado en un valle aislado en las montañas. Sus habitantes son excepcionalmente felices. Parece el destino perfecto para el nuevo profesor de educación física Sergio Rossetti, atormentado por un pasado misterioso. Al poco tiempo de llegar, el profesor descubre que tras esta aparente serenidad se esconde un ritual inquietante: una noche a la semana, los aldeanos se reúnen para abrazar a Matteo Corbin, un adolescente capaz de absorber el dolor ajeno. El intento de Sergio por salvar al joven despertará el lado oscuro de la comunidad.
El desarrollo de esta película es más cercano al cine dramático independiente que a otra cosa, pero consigue ser benevolente con el género y terminar plasmando su idea sumergiéndote en un relato que no se aleja en exceso del terror clásico y sobre todo con un marcado aire de pesadilla.
Son más que claros los componentes que remiten a la literatura de Stephen King, ya no solo por la naturaleza sobrenatural que maneja, sino por el entramado de personajes y la ubicación donde se desarrolla la trama.
El filme es técnicamente potente, ya que experimenta en no pocas ocasiones con planos aberrantes, tomas en holandés o desenfoques locos que le aportan dinamismo visualmente y sienta las bases definitivas para acabar de transformar un drama familiar en una oscura propuesta de terror encubierto.
Su duración de dos horas parecerte demasiado, sobre todo hacia el tramo del desenlace, donde todo parece enmarañarse en exceso. Con todo, no pierde el ritmo y cierra de forma sorprendente un relato que debemos dejar reposar durante varias horas o días para comenzar a sacar conclusiones sobre la intriga que plantea.
*****************************************************************************
NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.