LA PROMESA (Dir. Terry George), por Yolanda Aguas

A excepción de la película de los hermanos Paolo y Vittorio Taviani, El Destino de Nunik (La Masseria delle Allodole, 2007), que trató el tema, no existen demasiadas películas que hayan tratado directa o indirectamente el genocidio armenio.

Ahora, el director Terry George nos presenta la primera película que ha escrito y dirigido él mismo. Estamos ante el primer film hollywoodense que se mete con la temática. Recordamos que el estado turco jamás reconoció la masacre, de ahí la importancia que tiene ahora esta película para mostrar a las nuevas generaciones aquella tragedia humana.

Mikael Boghosian (Oscar Isaac), un joven y humilde armenio que trabaja como boticario, sueña con estudiar medicina en Constantinopla. Para poder pagar la matrícula, se promete  con una chica de familia adinerada en su pueblo natal, Sirun, en el sureste del Imperio Otomano. Una vez allí, conocerá a la dulce Ana Khesarian (Charlotte Le Bon) y a su pareja, el periodista americano Chrys Myers (Christian Bale). Al son de los tambores de guerra, los sentimientos surgen y sus vidas cambiarán para siempre.

La fotografía, magistral como siempre, de Javier Aguirresarobe (que enmarca imponentes escenarios rodados en España, Portugal, Malta y Estados Unidos) y la música de Gabriel Yared son dos elementos esenciales para la aceptación y apreciación de esta película.

Años atrás hubo dos películas inolvidables que dejaron huella en el espectador, Doctor Zhivago (1965) o Rojos (1981), ambas mostraban al mundo épocas determinantes en la historia social y política de la Humanidad.   Aquí, hablar del genocidio armenio, algo que aún hoy en día se oculta y se niega, como se ha hecho sistemáticamente durante todos estos años, hasta el punto en el que este hecho histórico es desconocido para parte de la población. Con el fin de dar a conocer la tragedia, The Promise se centra, como también hicieron las dos películas que he mencionado anteriormente, en la historia de amor; en el apasionado triángulo amoroso entre los protagonistas al principio del fin del Imperio Otomano.

El director Terry George intenta compensar las atrocidades que describe la historia con un matiz de sensibilidad. A pesar de esto, no consigue llegar al espectador con fuerza ya que la historia de amor esta explicada con poca profundidad.

El ritmo a veces demasiado rápido, dificulta poder impresionar a un público demasiado acostumbrado a la violencia, vemos escenas donde se muestran la crueldad de la guerra, la brutalidad en la realización de trabajos forzosos y la monstruosidad de la aniquilación de un pueblo entero, con sus cuerpos apilados al lado del rio… Por otro lado, el film tiene momentos conmovedores, como la escena del personaje interpretado por un infatigable Oscar Isaac en un tren en medio de una tormenta.

Las interpretaciones son excelentes, sobresaliendo los tres protagonistas, interpretados por unos incondicionales Oscar Isaac y Christian Bale junto con Charlotte Le Bon, que nunca fallan.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

 

NORMAN… (Dir. Joseph Cedar), por Yolanda Aguas

Norman Oppenheimer (Richard Gere) es un enigmático personaje con métodos cuestionables que busca un lugar entre la alta sociedad política y financiera de Nueva York. Siempre al acecho del golpe de efecto que le haga dar el salto definitivo, conoce a un político israelí al que hace un favor en forma de lujoso regalo. Años más tarde, regresa a Nueva York recién nombrado primer ministro de Israel. Es entonces cuando cambia la suerte de Norman al encontrar la cobertura perfecta para medrar entre las altas esferas del poder.

El realizador norteamericano Joseph Cedar dirige y escribe su primera película filmada casi por completo en inglés, después de que en las cinco anteriores lo hiciera en lengua hebrea. Cedar nació en Nueva York, pero se trasladó con su familia a Jerusalén cuando tenía cinco años, y fue allí donde cursó sus estudios de Filosofía e Historia. La cultura judía, sus costumbres y tradiciones están muy presentes en sus películas y en Norman, el hombre que lo conseguía todo no abandona esta inspiración, aunque la acción principal se traslade a Estados Unidos.

El director cuenta con Richard Gere en un registro diferente al de los papeles, ya lejanos en el tiempo, de galán –  “Oficial y caballero”, “Pretty Woman” etc – . Se encuentra más en la estela de su reciente “Invisibles”,  en la que interpretaba a un mendigo. Junto a Gere, destacan otras caras conocidas como las de Steve Buscemi, Charlotte Gainsbourg, Michael Sheen y Dan Stevens .

La estructura narrativa se divide en cuatro actos centrados en un personaje que sigue una trayectoria parabólica. Norman es una auténtica bomba de relojería andante que, con su atípica forma de acercarse a los ricos y poderosos, cae fácilmente en las trampas que él mismo se tiende. Su ocupación es la de ser un “conseguidor” en la línea de la figura del judío de la corte, ese sirviente real, asociado a veces al préstamo con usura, y encarnado entre otros por el Shylock de El mercader de Venecia de William Shakespeare. La historia se ambienta ahora en Nueva York, pero mantiene el aire de fábula atemporal que, al igual que en la gran tragedia, cuenta con presagios del ascenso y caída que sufrirán los protagonistas.

Lo que nos propone el director, entre otras cosas, es llegar a empatizar con esos tenaces comerciales que nos llaman a todas horas para ofrecernos el producto del siglo. Y lo cierto es que lo consigue. La táctica de Norman es la conversación del ascensor, un concepto norteamericano en el que se debe contar la idea de negocio a un posible inversor en el breve tiempo que dura ese trayecto. Por molesto que nos pueda llegar a parecer el personaje y lo poco que sabemos de él, hay que reconocer el mérito de Richard Gere en saber dotarlo de los necesarios contrapuntos de humanidad.

El guión apenas nos ofrece datos sobre quién es Norman, y cuando conocemos algo que nos pueda dar indicios de sus motivaciones, la pista se nos esfuma sin poder verificar su autenticidad. Y junto a Gere, sorprende ver a un plantel de secundarios de tanta categoría en papeles así de pequeños. Lo único criticable es el escaso desarrollo de estos secundarios, sometidos al lucimiento del protagonista.

La película muestra los entresijos de poder y las relaciones interesadas que se forman a su alrededor. Una digna película de intrigas políticas capaz de atraer al gran público por su apuesta por un tono irónico y la presencia de caras conocidas.

El único problema que veo en esta película es que no llegamos a conocer verdaderamente a su protagonista.  Aunque, eso sí…, los fans de Richard Gere disfrutarán enormemente de su siempre magnética presencia.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

MARIE CURIE (Dir. Marie Noëlle), por Yolanda Aguas

Marie Noëlle dirige su primera película en solitario después de haber realizado anteriormente dos largometrajes junto el director Peter Sehr, “Luis II” y ” La mujer del anarquista “. Marie Curie tuvo tres nominaciones en los últimos premios del cine alemán.

La película presenta un período de la vida de Maria Salomea Skłodowska-Curie, el comprendido entre 1904 y 1911, años en los que se sucedieron los acontecimientos más importantes en su vida.

Marie junto con su esposo Pierre, fueron los descubridores de la radioactividad, junto con los elementos Polonio y Radio. Dedicó más de treinta y cinco años de su carrera científica al estudio de esos materiales. Tuvo que aguantar y luchar contra el machismo de la época y enfrentarse a las críticas de sus compañeros, todos hombres. Por sus méritos, fue la primera persona en recibir dos premios Nobel: El de Física en 1903 y el de Química en 1911.

Es un film que aborda con respeto la figura de la premio Nobel no sólo desde su vertiente intelectual sino también desde su lado humano y familiar, la lucha de una mujer muy avanzada y librepensadora que tuvo que afrontar el drama de la pérdida y las injurias tras su posterior affair. Al poco tiempo de que el matrimonio formado por Marie Curie y Pierre Curie obtuviera el Nobel de Física, Pierre muere en un trágico accidente. Sola con dos niños, y a la edad de treinta años, Marie se aferra a sus estudios científicos en un mundo dominado por los hombres, convirtiéndose en la primera mujer en recibir una cátedra en la Universidad Sorbona de París. Cuando se enamora de un científico casado e inicia una aventura con él, la mujer de éste, celosa, hace pública su relación, al mismo tiempo que se anuncia su premio Nobel de Química. En lugar de disfrutar de la fama que se ha ganado por su portentoso trabajo de investigación, Marie se ve difamada por cometer adulterio.

La película, de producción principalmente alemana, aunque también francesa, supone recuperar la figura de la icónica intelectual tras más de setenta años de la anterior película sobre su figura: ‘Madame Curie’ de Mervyn Leroy en 1943, protagonizada por Greer Garson y Walter Pidgeon y nominada a 7 Oscars de la Academia de Hollywood ese año.

La B.S.O. compuesta por Bruno Colulais es un aliciente más para que se animen a ver la película.

El film cuenta con una gran interpretación de la actriz polaca Karolina Gruszka, quien se empapa en la personalidad de una de las mujeres más importantes de la Ciencia.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

EL CASO SLOANE (Dir. John Madden), por Yolanda Aguas

No se asusten por la duración del metraje. A pesar de que la película dura cerca de dos horas y media no te da un respiro. La actriz protagonista, Jessica Chastain, está increíble y muy bien acompañada.  Es cierto que la película exige mucha atención por parte del espectador, no es una película fácil y por tanto no apta para cualquiera: los diálogos son ágiles e incisivos.

Es una magnífica película en la que la narración te absorbe por completo, la realización es casi perfecta y los personajes te sorprenden a cada momento. Jessica Chastain deslumbra, arriesga y se posiciona desde el momento en el que elige el papel.

Elizabeth Sloane (Jessica Chastain) es una implacable y ambiciosa ejecutiva que intenta que fructifique una legislación a favor del control de armas en Washington DC. Para ello intentará usar todos los recursos a su alcance. En las altas esferas del mundo político y empresarial Sloane tiene una reputación formidable. Conocida por su astucia y sus éxitos, siempre ha hecho lo que fuera necesario para ganar. Pero cuando se enfrenta al oponente más poderoso de su carrera, se da cuenta de que la victoria puede tener un precio demasiado alto

La película está dirigida por John Madden.  La película gira alrededor de un tema tan poco conocido y apasionante como las intrigas entre los grupos que apoyan los diferentes partidos políticos para alcanzar el poder.  Es un apasionante ‘thriller’ de espionaje que se mueve con extrema rapidez en sus diálogos repletos de información. El guión de Jonathan Perera no es cínico, pero sí denso, complejo y ambicioso retratando a una mujer que se sale de los cánones habituales y poniendo el foco en cuestiones de candente actualidad.

Como estrella de una compañía de lobbying de la vieja guardia dirigida por George Dupont (Sam Waterston), Elizabeth Sloane (Jessica Chastain) está dispuesta a hacer cuanto sea necesario por defender los intereses de sus clientes, aunque ello suponga jugar con las reglas. Pero, cuando el jefe del poderoso lobby armamentístico recurre a ella para que le ayude a convencer a las mujeres para que se opongan a un proyecto de ley que impondría una nueva regulación para la venta de armas de fuego, lo rechaza de plano y en su lugar se une a una firma especializada, pequeña pero luchadora, que representa a los que respaldan el proyecto de ley.

Junto con el consejero delegado de la empresa (Mark Strong) y un grupo de jóvenes promesas, Sloane conspira, manipula e intriga a fin de conseguir lo que podría ser una victoria sensacional, pero su celo por ganar acaba poniendo en peligro su carrera y también a la gente que le importa. Vulnerable, en peligro e investigada por el Senado, Elizabeth Sloane se enfrenta a un grave dilema.

El peso de la película recae en su protagonista, pero está acompañada por secundarios de lujo entre los que destacan Gugu Mbatha-RawAlison Pill y Mark Strong pero a los que hay que sumar también a Jake Lacy, Michael Stuhlbarg, John Lithgow o Douglas Smith, entre otros.

Jessica Chastain construye un personaje muy complejo, reprobable a nivel moral y en ocasiones miserable, carente de escrúpulos y retorcido  pero nos llevará a este incómodo e instructivo viaje a las cloacas de la política.

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NOTA:  Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

PAULA ORTIZ (Conversaciones en Zaragoza), por Yolanda Aguas

Estaba en casa, en su ciudad, y quizá por eso se le notaba relajada.  Ha sido un encuentro cálido con el público que casi llenaba la sala Goya del Palacio de La Aljafería.

Paula Órtiz (Zaragoza, 1979) ha participado este martes en “Conversaciones en la Aljafería”, en un encuentro con público, co-dirigido por la gestora cultural y directora de documentales Vicky Calavia y el historiador de Arte Alberto Castán.

La directora aragonesa ha repasado su trayectoria cinematográfica desde sus comienzos, con cortometrajes como ‘Saldría a pasear todas las noches’, que hizo sin ningún presupuesto ni padrinos, y ha reconocido que sin becas no habría podido hacer cine.

“Las becas son imprescindibles para apoyar los comienzos de gente que no venimos de familias de cine, porque muchos de los que se dedican a esta actividad son hijos de gente del cine y gente con muchísimo dinero”.

Ha recordado sus comienzos, con cortometrajes amateurs que hacía en casa de sus tíos, en Perdiguera (Zaragoza), sin ningún tipo de presupuesto, producción o logística, hasta el punto de que la iluminación se hacía con flexos.

Después de sus dos primeros cortos, Paula Órtiz, con 21 años, rodó ‘El rostro de Ido’, “un trabajo que fue durísimo y con el que aprendí el largo proceso administrativo y de búsqueda de financiación que supone hacer un cortometraje profesional”.  “El cine cuesta muchísimo dinero y por ello las becas son imprescindibles para apoyar los comienzos de gente como yo. Yo no tenía padrinos”.

Llegaron después dos cortometrajes más: “Fotos de familia” (2005) y “El hueco de Tristán Boj” (2008).  Con éste último ya se adivinaba el estilo poético personalísimo de esta gran cineasta.

Después, dio el salto al largometraje con ‘De tu ventana a la mía’, un guión con muchos desequilibrios que representa un tapiz de la historia del siglo XX, desde la mirada de tres mujeres silenciadas”.

A pesar de la respuesta tan bonita del público hacia ‘De tu ventana a la mía’, Ortiz ha reconocido que para ella “este trabajo fue absolutamente devastador, hasta el punto de que pasé una época horrible y pensé que nunca más iba a hacer otra película, a no ser que fuera un guión sobre ‘Bodas de Sangre’, de Federico García Lorca”.

Y así fue, porque Paula Ortiz llevó a la gran pantalla “el mundo poético” de Lorca con su segundo largometraje ‘La novia’, una joya cinematográfica que fue nominada en 12 categorías en los Premios Goya de 2016 y obtuvo dos: Mejor Actriz Secundaria para Luisa Gavasa y Mejor Fotografía para Migue Amoedo.

“Siempre me dicen que soy pretenciosa como directora en tono peyorativo”, ha apuntado Órtiz hablando de ‘La novia’, a lo que Castán ha añadido: “Es que si no pretendes, para qué hacerlo”

En respuesta a la pregunta de si hará alguna vez comedia, ha afirmado que “honestamente no me siento capaz, porque considero que para ello hay que tener otra impronta de la que yo carezco. La comedia buena es tan radical y profunda como una tragedia y es muy difícil; mostrar la dimensión ridícula del ser humano y hacerlo con ritmo, es muy difícil”.

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NOTA: Todas las fotografías insertadas en este artículo son propiedad y autoría de Yolanda Aguas para CINET FARÖ.

NO SÉ DECIR ADIÓS (Dir. Lino Escalera), por Yolanda Aguas

Un par de horas después de ver “No sé decir adiós” escribí un WhatsApp a Nathalie Poza y le dije “No sé… ya no sé qué puedo decirte.  Gracias por tanto…”Es una actriz tan increíblemente buena que ella sola acapara todos los adjetivos que pueden definir la excelencia en el mundo de la interpretación.  Y claro…  al tenerlos todos hay que inventar nuevos y creo que no soy capaz de hacerlo. Definir su trabajo en la ópera prima de Lino Escalera me resulta imposible. Sólo puedo darle las gracias.

Nathalie Poza reina en el teatro, y aunque ha realizado magníficas interpretaciones en el cine, no olviden “Malas temporadas” de Manuel Martín Cuenca, nunca había tenido entre sus manos un personaje tan potente como el de Carla.  Y como actriz poderosa que es, lo ha hecho suyo y le ha dado una dimensión enorme, fascinante, conmovedora y brutal.  Su interpretación es un viaje interior perturbador y valiente.

Desconozco qué sucederá cuando se celebren las ceremonias de entrega de premios de cine de la temporada.  Carlos Saura me dijo una vez que la suerte influye demasiado a la hora de recibir reconocimientos a un trabajo, pero si de mí dependiera… se los daría todos.

La película de Lino Escalera no cuenta nada nuevo.  Es una historia que hemos visto muchas veces, en diferentes formatos y/o con diferentes giros argumentales.  Con todo, este guión escrito por Pablo Remón y el propio director nos engancha desde el primer momento y así permanecemos hasta la escena final.

Carla, trabaja en Barcelona como comercial y aspira a crecer profesionalmente. Vive al límite y está profundamente sola. Un día recibe la llamada de su hermana: su padre, con el que hace tiempo que no se habla, está enfermo. Ese mismo día, Carla coge un vuelo a Almería, a la casa de su infancia. Allí, los médicos le dan a su padre pocos meses de vida. Ella se niega a aceptarlo y contra la opinión de todos, decide llevárselo a Barcelona para tratarle. Ambos emprenden un viaje para escapar de una realidad que ninguno se atreve a afrontar. Y será en esa huida donde se terminarán encontrando, donde finalmente se podrán decir adiós.

Son personajes que tratan de vivir como pueden y saben.  El padre, interpretado por un magistral Juan Diego, es un hombre hosco y malhumorado que le reprocha a su hija Carla el abandono.  La hermana de Carla, estupenda como siempre Lola Dueñas, se refugia en el sueño que tuvo de joven de ser actriz para soportar una vida que no ha elegido.  Los tres se reencuentran y se necesitan, pero no saben cómo expresarlo.  Para crear esa atmósfera, Santiago Racaj ha creado una fotografía bellísima de tonos mortecinos.

Una fantástica ópera prima y tres interpretaciones de ensueño.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

PERSONAL SHOPPER (Dir. Olivier Assayas), por Yolanda Aguas

Maureen (Kristen Stewart) es una chica norteamericana que reside en París. La joven trabaja como asistente personal de una mujer rica y poderosa, que se viste en las mejores tiendas de la capital francesa. Maureen cuida su casa, hace todos los recados, y busca cada uno de sus exclusivos vestidos. Pero Maureen convive con fantasmas. La joven posee una habilidad fuera de lo común.

Sus poderes psíquicos son una extraña cualidad que compartió con su hermano gemelo antes de que éste falleciese en extrañas circunstancias.

Olivier Assayas (Viaje a Sils Maria, Carlos, Las horas del verano) escribe y dirige este thriller, que está protagonizado por Kristen Stewart (Billy Lynn, Café Society). En el reparto también encontramos a Lars Eidinger (¿Qué nos queda?), Anders Danielsen Lie (La odisea de Alice), Pamela Betsy Cooper (Phantom), David Bowles (El niño 44), Sigrid Bouaziz (Eden: Lost in music) y Nora von Waldstätten (Los cinco y la isla del tesoro), entre otros.

Más allá de que algunas de sus películas son más “intelectuales” y/o intimistas, a Olivier Assayas siempre le han interesado los géneros (Clean, Demonlover, Irma Vep, Boarding Gate y Carlos, por nombrar algunos títulos). Tras El otro lado del éxito (Clouds of Sils Maria), el director francés vuelve a trabajar con Kristen Stewart.

Si en el film de 2014, Stewart hacía de asistente de Juliette Binoche, aquí es la personal shopper del título; es decir, la encargada de comprarle ropas y joyas por toda Europa (puede tomarse un tren a Londres, Milán o París para conseguirle un vestido o un collar) a una celebridad narcisista.

El largometraje arranca con Maureen (Stewart) entrando a una casona vacía y aislada donde no tardará en escuchar ruidos extraños y a tener visiones particulares. Su hermano acaba de morir ¿Es él quien se quiere comunicar con ella? La película propone un tono absolutamente realista, pero con irrupciones fantásticas que la acercan al espíritu del subgénero de fantasmas. Lo sobrenatural, de todas formas, son apenas unos insólitos chats telefónicos y, de vez en cuando, unas luces que se mueven o una taza que se quiebra.

Personal Shopper es fascinante, misteriosa e inquietante hasta su media hora final, cuando al realizador francés claramente se le escapa el control de la narración, no sabe cómo terminarla y somete a Stewart a situaciones muy cercanas al ridículo que la talentosa actriz sobrelleva con una entereza y unos recursos expresivos encomiables.

Algo fallida, es cierto pero llena de riesgo, de ideas y de momentos subyugantes. La propuesta de Assayas se vió recompensada en Cannes 2016 con el premio al Mejor Director.

Olivier Assayas siempre merece un voto de confianza.  Vayan a verla y juzguen ustedes mismos.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.