SECRETOS DE ESTADO (Dir. Gavin Hood)

Texto: Yolanda Aguas

2003, mientras los politicos británicos y estadounidenses maniobran para invadir Iraq, la traductora del GCHQ (Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno Británico) Katharine Gun (Keira Knightley) filtra un e-mail clasificado que urge a espiar a miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para forzar una resolución para ir a la Guerra. Acusada de romper el Acta de Secretos Oficiales y enfrentándose a prisión, Katharine y sus abogados están determinados a defender sus acciones. Con su vida, su libertad y su matrimonio amenazados, Katharine deberá luchar por lo que cree.

Secretos de Estado es una película que combina el drama judicial, los filmes sobre exclusivas bomba lanzadas por un periódico y la tensión de un thriller político. El foco no se aparta en ningún momento de la verdadera protagonista, Katharine Gun, a quien da vida una estrella del cine británico: Keira Knightley.

Por tanto, destaca la iniciativa en soledad de esta ciudadana anónima que lleva a cabo un gesto de valentía sin tan siquiera contar con una red de apoyo que la ampare. El hecho de que la historia de Gun sea poco conocida entre las audiencias no británicas juega a favor de la tensión que genera la película. El proceso de concienciación de la protagonista para filtrar el correo, el suspense hasta que el diario The Observer decide publicarlo y las consecuencias posteriores acaparan toda la atención del espectador. El director, Gavin Hood, ha realizado un thriller político de aires clásicos que otorga el protagonismo a un nuevo tipo de héroe.

Sin llegar a destacar como ejercicio cinematográfico, brilla en el apartado de intérpretes. Además de una Knightley muy contenida, la película cuenta con las aportaciones de Matt Smith, Indira Varma, Rhys Ifans y, principalmente, Ralph Fiennes en el papel del abogado defensor Ben Emmerson.

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Nota: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

LA TRINCHERA INFINITA (Dir. Jon Garaño, Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga)

Texto: Yolanda Aguas

Higinio (Antonio de la Torre) y Rosa (Belén Cuesta) llevan pocos meses casados cuando estalla la Guerra Civil, y la vida de él pasa a estar seriamente amenazada. Con ayuda de su mujer, decidirá utilizar un agujero cavado en su propia casa como escondite provisional. El miedo a las posibles represalias, así como el amor que sienten el uno por el otro, les condenará a un encierro que se prolongará durante más de 30 años.

Fue la película mejor recibida en la pasada edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián donde recibió premios importantes del Jurado de la Sección Oficial.  También ganó el Premio FEROZ Zinemaldia otorgado por los socios de la AICE acreditados en el festival.

Es el tercer largometraje dirigido al alimón por Garaño, Arregi y Goenaga. Con los dos anteriores, Loreak (2014) y Handia (2017), conquistaron a la Academia rodando en euskera y ahora buscan el triplete en castellano. Eso sí, un castellano con acento desde lo más profundo de Andalucía.

El repunte del fascismo en toda Europa, obliga a revisar y revisitar nuestro pasado más reciente. Quizá por este motivo es necesario que nos lleguen películas como ésta. La trinchera infinita presenta una historia demasiado cercana en el tiempo.  Jon GarañoAitor Arregi y Jose Mari Goenaga confían a Belén Cuesta el personaje de Rosa, que lleva pocos meses casada con Higinio cuando estalla la Guerra Civil. La vida de él, un concejal de izquierdas interpretado por Antonio de la Torre, de inmediato pasa a estar seriamente amenazada por parte del bando nacional. El miedo a las posibles represalias, así como el amor que sienten el uno por el otro, les condenará a un encierro físico y emocional que se prolongará durante más de 30 años.

Los 147 minutos que dura la película son excesivos.  El público es capaz de empatizar con el personaje de Higinio, no es necesario verle “en la trinchera” durante tantos y tantos minutos.  Esas escenas se podían acortar en media hora.

Muy bien el diferente proceso de vivir esos años en el matrimonio protagonista: Rosa ve mutar el mundo de afuera, mientras que su marido se queda anclado en el ideario del día que arribó la Guerra Civil a su pequeño pueblo.  Los directores y los guionistas hacen ahí un trabajo medido y ajustado. La distancia entre ellos se hace enorme, conforme se percatan de que la solución provisional ya ha alcanzado las tres décadas. El amor  es lo único que sujeta ese matrimonio.

Nueva gran actuación de Antonio de la Torre.  Sobresaliente también la música de Pascal Gaigne y la fotografía de Javier Agirre Erauso.

Una gran película que hubiera sido mejor con media hora menos de metraje.

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Nota: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

PARÁSITOS (Dir. Joon-ho Bong)

Texto: Yolanda Aguas

Tanto Gi Taek (Song Kang Ho) como su familia están sin trabajo. Cuando su hijo mayor, Gi Woo (Choi Woo Shik), empieza a dar clases particulares en casa de Park (Lee Sun Gyun), las dos familias, que tienen mucho en común pese a pertenecer a dos mundos totalmente distintos, comienzan una interrelación de resultados imprevisibles.

Una vez que hemos visto esta gran película, no es extraño el gran interés que despertó en el pasado festival  de Cannes y menos aún que le otorgaran la Palma de Oro.  Estamos probablemente ante una de las mejores películas del año.

Con  Parásitos (Gisaengchung), Joon-ho Bong vuelve a su país de origen tras las coproducciones internacionales Okja (2017) y Snowpiercer: Rompenieves (2013), donde ya demostró su capacidad de simbiosis con los distintos lenguajes cinematográficos, especialmente en lo que a la trama se refiere.

La propia escenografía de la película, mimada por la fotografía de Kyung-Pyo Hong al compás de la música de Jaeil Jung, establece una impresionante riqueza de contrastes escénicos en donde la miseria se cruza en el camino de la opulencia, para gestionar sus propios instrumentos de supervivencia.  Escénicamente, la película es una maravilla.

Podemos afirmar que se trata de un cine social que consigue atrapar al espectador de principio a fin. No esperen un final cerrado, ya que la vida tampoco lo es.  Vida y sociedad están en constante movimiento.

La película habla de temas universales como la ambición, las mentiras, los fantasmas que cada ser humano lleva en su mochila personal.  No es una película amable.  Todo está mostrado sin tapujos, como en un escaparate.

Por momentos nos recuerda series británicas en las que las clases sociales quedan muy bien retratadas, tipo “Arriba y Abajo”.  Todo ello acompañado por un gran guión, muy brillante y muy sólido.

¡Ánimo y vayan a verla¡  El metraje en esta ocasión vale la pena.

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EL ASESINO DE LOS CAPRICHOS (Dir. Gerardo Herrero)

Texto: Yolanda Aguas

Se estrenó hace unos días la última película del director y productor Gerardo Herrero.  Protagonizada por Aura Garrido y Maribel Verdú, esta película está destinada para pasar un rato entretenido, sin más.

Con buena intención inicial, la película cae inmediatamente en lo previsible y facilón

Las dos actrices protagonistas interpretan a Carmen y Eva que forman equipo para intentar resolver un extraño caso.  Crímenes que están relacionados con unos grabados de Goya, los Caprichos, por cuya propiedad se enfrentan a muerte fanáticos del arte que están dedicados a las subastas.  Uno de esos fanáticos, el más loco de todos, forma con los cadáveres que colecciona escenas de los Caprichos.

Con este guión, que podía ser interesante a priori, se inicia la película.  A ello se añaden las personalidades de cada una de las inspectoras y sus problemas personales (especialmente el drama en su personalidad que soporta el personaje de Maribel Verdú).

La película falla en su tramo final, su desarrollo y solución no convencen.

Destacar, únicamente, el trabajo de Aura Garrido.  Ella es lo mejor de la película, demostrando una vez más que es la mejor actriz de su generación.

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DÍA DE LLUVIA EN NUEVA YORK (Dir. Woody Allen)

Texto: Yolanda Aguas

Gatsby Welles (Timothée Chalamet) y Ashleigh (Elle Fanning) son una joven pareja enamorada de universitarios que se dispone a pasar un fin de semana en la ciudad de Nueva York. Ella va a entrevistar al reconocido cineasta Roland Pollard (Liev Schreiber), que pasa por un momento de crisis creativa, y durante su azarosa aventura conocerá al cautivador actor Francisco Vega (Diego Luna). Por su parte, Gatsby también conocerá a una joven, Chan (Selena Gómez), que le ayudará a poner en orden sus sentimientos. El lluvioso fin de semana estará plagado de encuentros, desencuentros y equívocos.

Contra su voluntad, evidentemente, Woody Allen ha tardado un poco más de lo normal en estrenar su penúltima película (la última, como saben, es la que rodó en San Sebastián durante el verano pasado). En los últimos años, el maestro ha creado películas con resultados diferentes.  Obras maestras como Match Point y Medianoche en París, y otras que no están en lo mejor de su filmografía.  Con todo, no debemos olvidar que también está esa joya titulada Blue Jasmine con la impecable e inolvidable interpretación de la gran Cate Blanchett (Oscar como Mejor Actriz Protagonista).

Día de lluvia en Nueva York tenía que haberse estrenado en 2018, pero al menos hemos podido disfrutar con este nuevo título de Woody Allen y con la ciudad de sus amores, Nueva York.  La película es indudable que está escrita y dirigida por el realizador neoyorkino.  La atmósfera es puro Allen.

En cuanto a los actores ya es otro tema.  La “estrella emergente”, Timothée Chalamet, sigue con sus mismas carencias interpretativas de siempre.  Ya conocen mi opinión, lo repito siempre que hablo de alguna de sus películas.  El resto del reparto no brilla a pesar de contar con unos diálogos tan brillantes como todo lo que escribe Woody Allen.

Lo mejor: Nueva York y la hermosa fotografía del maestro Vittorio Storaro.

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HASTA SIEMPRE, HIJO MÍO (Dir. Wang Xiaoshuai)

Texto: Yolanda Aguas

Yaoyun y Liyun son un matrimonio que creen haberlo perdido todo. Su hijo murió tras ahogarse de forma trágica. Años más tarde, la pareja decidió adoptar a Liu Xing, un joven que, sin embargo, no ha conseguido reconfortarles de la forma que esperaban. Por si esto fuera poco, Xing decide desaparecer y alejarse de los que, para él, son unos “padres extranjeros”. El desolado matrimonio se pierde en sus recuerdos mientras espera una única cosa en sus vidas: hacerse lo suficientemente viejos como para dejar que el dolor sea algo del pasado.

Esta producción de China, con una duración de 185 minutos, logró el reconocimiento del Jurado de la Sección Oficial en la última Berlinale para sus dos actores protagonistas.  Fue con todo merecimiento.

El comienzo de la película es maravilloso: nos sitúa al borde de un lago. Dos niños están sentados hablando frente al agua; la cámara nos traslada después a una comida familiar en casa de Yaoun y Liyun y de nuevo regresamos junto al lago, donde se comprende que ha sucedido una terrible desgracia. Este principio, con sus saltos, anuncia el juego de distintos tiempos que estructuran el guion.  El guión está escrito brillantemente, pero advierto que es también muy exigente con el espectador.  Durante el metraje, asistimos a números saltos en el tiempo que hay que saber comprender para no perderse en la trama.

La narración sigue los esfuerzos de Yaoun y Liyun por recuperar su vida después del trauma sufrido. Sus cambios a lo largo de 40 años, con los surcos que van minando sus rostros entrelazándose con la evolución de la China, desde la década de 1980, con un sistema totalmente planificado, hasta nuestros días, con una cierta economía de mercado.

La historia, sencilla en el sentido de que muestra un sentimiento tan fácilmente comprensible como la muerte de un hijo. Es fácil identificarse con esos padres y entender que 40 años, por muy llenos de acontecimientos que puedan estar, no son suficientes para paliar ese dolor. De tal modo que el decurso del tiempo tiene una especial relevancia, en la evolución de los personajes y también de su entorno, lugares en que se mueven y relaciones humanas, como los cambios profundos en el país, desde la rígida prohibición de más de un hijo por familia a una cierta flexibilidad; las separaciones, rupturas y reencuentros; los ciclos familiares y sociales que se renuevan.  El hilo conductor no es el tiempo lineal, sino los sentimientos, ocultos púdicamente bajo un velo de discreción. Ciertamente, a pesar de cierta dificultad en el visionado de este gran filme, la intimidad de los personajes y sentido de las acciones se van iluminando. La última media hora es una obra maestra.  Todo aparece nítido en su profundidad humana y su belleza interior.

Wang Xiaoshuai  deja que sea el espectador quien descubra el profundo dolor que vive la pareja protagonista. Ese dolor está muy contenido, los actores están sencillamente magistrales.

Sentimientos rodados con una elegante discreción, pequeños detalles en la dirección artística que son suficientes para que el espectador comprenda que Yaoujun se ha vuelto un alcohólico, o la mirada de Liyun cuando nos hace ver la violencia del Estado sobre esa madre que tanto desea vivir una vida mejor.

Una de las películas, en la Historia del Cine, que mejor presenta y desarrolla el perdón en el ser humano.  

Completan el gran trabajo de sus actores, Wang Jing-chun y Yong Mei, la fotografía majestuosa de Kim Hyun-seok y la música de Dong Yingda.

No se asusten por sus 185 minutos, la película merece la pena.

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Nota: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

JOKER (Dir. Todd Phillips)

Texto: Yolanda Aguas

Cada año tenemos en el panorama internacional una película que acapara todas las alabanzas generalizadas.  Si en esos casos la película fuera verdaderamente merecedora de tantos panegíricos estaríamos de enhorabuena.  ¡Qué suerte la nuestra¡

Pero no…  me temo que vivimos en “un mundo feliz” donde a casi todos nos manejan hilos misteriosos que anulan nuestro propio pensamiento.  Unos se dejan, se acomodan y son felices, pero otros afortunadamente no.

Por ese motivo, debo expresar que “Joker” de Todd Phillips, me parece una película mediocre que ha contado desde el principio con una enorme campaña de promoción.

Arthur Fleck (excesivo y sobreactuado Joaquin Phoenix) vive en Gotham con su madre, y su única motivación en la vida es hacer reír a la gente. Actúa haciendo de payaso en pequeños trabajos, pero tiene problemas mentales que hacen que la gente le vea como un bicho raro. Su gran sueño es actuar como cómico delante del público, pero una serie de trágicos acontecimientos le hará ir incrementando su ira contra una sociedad que le ignora.

Y eso deberíamos hacer nosotros también: ignorar este filme y ver con atención otros títulos que se están estrenando estos días.  Me lo agradecerán.

Prefiero recordar los memorables trabajos de Jack Nicholson y Heath Ledger en el mismo papel de Phoenix. Si acaso, y por mencionar algo positivo, nombrar la interpretación del gran  Robert De Niro, que en sus pocas escenas brilla como siempre. Magnífica, como en muchos de sus trabajos, Frances Conroy.

Si van a verla, lo único que puedo decir es que disfruten de su banda sonora, es lo mejor de la película.

Aquí concluyo esta crónica.  No quiero dedicarle más tiempo.

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Nota: Las fotografías insertadas son propiedad de sus autores.