LA CORDILLERA (Dir. Santiago Mitre), por Yolanda Aguas

En una Cumbre de presidentes latinoamericanos en Chile, en donde se definen las estrategias y alianzas geopolíticas de la región, Hernán Blanco (Ricardo Darín), el presidente argentino, vive un drama político y familiar que le hará enfrentarse a sus propios demonios. Deberá tomar dos decisiones que podrían cambiar el curso de su vida en el orden público y privado: por un lado, una complicada situación emocional con su hija, y por otro, la decisión política más importante de su carrera.

El Presidente de la Nación, Hernán Blanco, llega a Santiago de Chile para participar de una cumbre energética de crucial importancia. Como si debatirse entre sus aliados y negociar acuerdos no fuera suficiente desafío, debe lidiar con una amenaza que puede derrocar su presidencia, la cual resulta venir de su entorno más íntimo.

El guión de La Cordillera  tiene ciertos elementos en orden. El elemento verosímil, por ejemplo, está ahí, ya que nos adentra con profundidad de detalle en un universo ajeno al ciudadano medio. El drama está también presente en los conflictos padre-hija, y también los conflictos de estado propios del contexto en el que se mueve la historia. En particular, la actitud que se adopta ante los aliados y qué se hace ante el avasallamiento de un país más poderoso.

Sin embargo, encuentro un problema en el guión de La Cordillera y es que las dos líneas argumentales que corren en la película nunca se afectan mutuamente. Esto trae como consecuencia que la alternación entre escenas se sienta más como producto de una distribución equitativa del tiempo de pantalla que de una progresión dramática, donde una escena debería incidir sobre la otra. Ello consigue que el final tenga toda la apariencia de ser un clímax pero no se sienta como tal; su falta de recorrido y energía hace que sea un final y basta.

En materia actoral, la película es prolija. Ricardo Darín nuevamente despliega ese carisma que lo caracteriza, pero le suma una inusitada cuota de actitud que lo hace plenamente creíble como el primer mandatario.  Elena Anaya tiene un papel secundario pero su presencia siempre es interesante.

Erica Rivas sobresale – como es habitual en ella – en este reparto internacional.

La Cordillera no es una película “redonda”, fallan demasiados puntos en el guión.

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NOTA:  Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

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MADRE (Dir. Darren Aronofsky ), por Yolanda Aguas

No analizaré yo esta película.  Creo que lo mejor que puedo hacer es reproducir las palabras con las que el propio director explicó su última película “Mother”, revelando que estaba inspirada en la Biblia.

El personaje de Madre (Jennifer Lawrence) es una representación de la madre naturaleza. La casa es la representación del planeta Tierra, el estudio es el Paraíso y el sótano es el Infierno.

El esposo, el poeta (Javier Bardem), es la representación Dios.  Él es el creador (lo dice al final de la película).  El primer huésped (Ed Harris) que llega a la casa representa a Adán. Después de que el poeta le saca la costila a Adán (de forma literal, ya lo verán…) por la noche, llega su esposa al otro día, es Eva (Michelle Pfeiffer).

El diamante en forma de corazón es la manzana prohibida, la cual quiebran y por ende, son expulsados del paraíso (el estudio del poeta).  Sus dos conflictivos hijos representan a Caín y Abel, con todo y el asesinato.  El poeta tiene serios problemas de vanidad. Nunca está conforme con el amor y la admiración que le brinda su esposa, siempre quiere más, es por eso que le encanta el hecho de tener fanáticos e invita a más de ellos a su casa.

Los huéspedes destruyen la casa sin importarles la opinión de la madre, ya que el poeta les dijo que eran bienvenidos, justo como los humanos destruyen la naturaleza.  El poeta crea su obra maestra (los diez mandamientos) se la da a su editora (Moisés) y ahí comienzan los verdaderos problemas, ya que todos los huéspedes de diferentes nacionalidades interpretan de manera diferente sus palabras.

Comienzan una guerra dentro de la casa, hay asesinatos, adoraciones y pegan por todas las paredes fotografías del poeta, lo que representa el fanatismo religioso del mundo.  Madre está muy mal, está lastimada a causa de la guerra, sin embargo el poeta sigue aceptando a los huéspedes destructores y groseros ya que ellos simplemente piden disculpas y él los perdona.

La casa (la Tierra) empieza a venirse abajo con tanto exceso de población, odio, guerras y muertes. La madre da a luz en medio del caos, el hijo de la pareja representa a Jesús, de hecho es el mismo poeta quien lo entrega a sus fanáticos que lo matan y comen de él. El poeta le pide a la madre naturaleza que perdone a los humanos, pero ésta decide ponerle fin a todo y destruye la Tierra.

El poeta utiliza el amor de la madre naturaleza para volver a crear un nuevo planeta, quizá con nuevos humanos, aprendiendo de sus errores

Esto es, en líneas generales, lo que Darren Aronofsky nos presenta en su película.

A unos gusta mucho por el atrevimiento y sus imágenes poderosas, a otros les resulta una película insoportable.

Les aconsejo que la vean y así podrán participar en los debates con sus amigos…

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LA LLAMADA (Dir. Javier Ambrossi y Javier Calvo), por Yolanda Aguas

Quienes vivimos la época de los grandes éxitos musicales en el cine hace cuatro décadas, tuvimos una especie de melancólico recuerdo de aquellos años al ver alguno de los números musicales que se disfrutan en “La Llamada” de J. Ambrossi y J. Calvo.   Me refiero concretamente al número de Frankie Avalon en “Grease” totalmente hermanado con los momentos en que “Dios” le canta por Whitney Houston a Macarena Gómez en “La llamada”.  Menciono ahora la fotografía (otra vez maravillosa) de Migue Amoedo que sabe crear “la magia” necesaria para que esto suceda.

La historia es muy simple, pero los actores (especialmente las actrices) dan lo mejor y este esfuerzo sabe llegar al público haciéndole vibrar y reír casi toda la proyección.

Originalmente fue una obra de teatro, donde sigue representándose a día de hoy en el Teatro Lara, La llamada ha dado el salto a la pantalla grande de la mano de los mismos jóvenes que se ganaron al público teatral: Javier Ambrossi y Javier Calvo.  En la película también firman guión y dirección.

Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta y Gracia Olayo como las cuatro protagonistas, acompañadas por el británico Richard Collins-Moore que interpreta a Dios entonando canciones de Whitney Houston.

Destacamos el trabajo de Belén Cuesta, que se está convirtiendo poco a poco en una de las grandes promesas del cine español. La actriz sevillana crea un personaje profundo dentro de la comicidad (y esto no es fácil).

La música es el punto fuerte de la película, ya que son temas de la gran Whitney Houston, de Henry Méndez y de Presuntos Implicados.  Leiva ha compuesto el tema principal.

Una película sencilla, con momentos divertidos que será un éxito rotundo de taquilla, no lo dudamos, y que gustará mucho al público juvenil.

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NOTA:  Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

74 ed. FESTIVAL DE VENECIA: Palmarés, por Yolanda Aguas

Palmarés completo de la 74 edición del Festival de Venecia.

SECCIÓN OFICIAL

– León de Oro a la mejor película para ‘La forma del agua’, de Guillermo del Toro.

– León de Plata al mejor director para Xavier legrand, por ‘Jusqu’à la garde’.

– Gran Premio del Jurado para ‘Foxtrot’, de Samuel Maoz.

– Copa Volpi al mejor actor para Kamel el Basha por ‘The insult’.

– Copa Volpi a la mejor actriz para Charlotte Rampling por ‘Hannah’.

– Mejor guión: Martin McDonagh por ‘Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri’.

– Premio especial jurado: ‘Sweet Country’, por Warwick Thornton.

– Premio Marcelo Mastroinanni al intérprete emergente para Charlie Plummer por ‘Lean on Pette’, de Andrew Haigh.

SECCIÓN ORIZZONTI

– Mejor película: ‘Nico, 1988’, de  Susanna Nicchiarelli.

– Mejor director: Vahid Jalilvand por ‘No date, no signature’.

– Premio del Jurado: ‘Caniba’, de Véréna Paravel y Lucien Castaing-Taylor.

– Mejor actriz: Lyna Khoudri, por ‘Les bienheureux’.

– Mejor actor: Navid Mohammadzadeh, por ‘No date, no signature’.

– Mejor guión: Dominique Welinski y René Ballesteros por ‘Los versos del olvido’.

– Mejor cortometraje: ‘Gros Chagrin’, de Céline Devaux.

– Premio Luigi de Laurentiis a la mejor Opera Prima: ‘Jusqu’à la garde’, de Xavier Legrand.

Destacamos el premio a Charlotte Rampling (Copa Volpi a la Mejor Actriz) por su deslumbrante interpretación de una mujer atormentada por la losa moral de los crímenes de su marido.

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UNA CITA EN EL PARQUE (Dir. Joel Hopkins), por Yolanda Aguas

El barrio londinense Hampstead Village es conocido por su apreciado parque, un rincón de campo y paz, en medio de la enorme metrópolis. Junto a él vive  Emily Walters (Diane Keaton), una viuda que desde que murió su marido no presta atención a su viejo apartamento, sus problemas económicos, ni a su hijo Philip (James Norton). A pesar de los consejos de su amiga Fiona (Lesley Manville), Emily no admite que su vida se está desmoronando. Un día, mientras observa el parque desde la ventana, descubre una casa destartalada y al hombre que vive en ella.

El cuarto largometraje dirigido por el británico Joel Hopkins es una comedia romántica inspirada en hechos reales, que no aporta nada nuevo al género, pero que mantiene el interés durante gran parte del metraje gracias al reparto, en especial los dos protagonistas, que vuelven a demostrar que son unos grandes intérpretes, en el caso de Diane Keaton en un papel que le viene como anillo al dedo y con un Brendan Gleeson que tiene un cambio de registro respecto a otras películas logrando que el público se identifique con su personaje, al menos en la primera mitad.

Además de los dos grandes protagonistas de la función me gustaría destacar la actuación de la británica Lesley Manville, en un papel secundario pero de gran importancia en la trama. La veterana actriz, una habitual de los teatros londinenses, de programas de televisión y sobre todo de las películas de Mike Leigh consigue imprimir carácter a Fiona, la amiga de la protagonista hasta que entra en juego el personaje de Donald, interpretado por Brendan Gleeson.

La historia se desarrolla en el barrio londinense de Hampstead Village, y allí es donde viven los personajes de la película. En los primeros minutos nos presentan a Emily Walters en una vida rutinaria, acudiendo a reuniones de la comunidad de vecinos, pero aburrida de esa vida de la que ni puede ni quiere salir e intentando asumir el fallecimiento de su marido.
De vez en cuando recibe la visita de su hijo Philip, interpretado por James Norton, que intenta hacerla abrir los ojos a la realidad y motivarla para que busque actividades que la distraigan y así olvidarse de su situación de soledad.

El reparto está compuesto casi en su totalidad por intérpretes británicos o irlandeses, exceptuando a la norteamericana Diane Keaton, y todos están muy bien, teniendo su escena destacada, como en el caso de James Norton en las conversaciones o discusiones con su madre y Jason Watkins, interpretando al abogado James Smythe y que es el protagonista de la escena más divertida de la película cuando toca el ukelele.

La película es convencional, previsible y llena de tópicos del género. La gracia de esta película es que es ligera, entretenida y puede gustar a determinado tipo de público que ha llegado a cierta madurez.

A nivel artístico la película tampoco aporta nada nuevo, pero es lo que necesita este tipo de historias, con una fotografía bastante amplia de ese parque y sus alrededores. La música del veterano compositor británico Stephen Warbeck está muy bien, aportando esa alegría necesaria para acompañar a los personajes con unos temas clásicos bastante acertados.
La película es recomendable a un público medio que lo pasa bien con este tipo de películas poco complejas y con grandes actuaciones.

Y la Keaton está particularmente brillante, algo que no es nada nuevo. Si en Cuando menos te lo esperas (2003), trató de enamorar a un Keanu Reeves con 20 años menos de diferencia, ahora con sus fantásticos 71 años cumplidos, vuelve a repetir con un Gleeson diez años más joven. Hace un buen papel, mientras Gleeson defiende como puede el suyo, no por falta de méritos, sino porque los guionistas se han concentrado en el personaje femenino y han dejado el suyo bastante descuidado.

La película se apoya especialmente en la actuación de los dos protagonistas. Lo dicho, si son incondicionales de la gran Diane Keaton vayan corriendo a ver la película.

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LA NIEBLA Y LA DONCELLA (Dir. Andrés Koppel), por Yolanda Aguas

Lorenzo Silva, ganador del Premio Planeta y Premio Nadal, es famoso por sus novelas con la pareja de guardias civiles Bevilacqua y Chamorro, sobre la que ha escrito nueve libros.  La niebla y la doncella es la segunda que se adapta al cine, tras  El alquimista impaciente, que en su día dirigió Patricia Ferreira con Roberto Enríquez e Ingrid Rubio en los papeles principales.

La niebla y la doncella, que compitió en el Festival de Málaga, está dirigida por Andrés Koppel, que también escribe la adaptación. El cineasta debuta como director después de una trayectoria como guionista con trabajos como Intacto o Zona hostil.

El sargento Rubén Bevilacqua (Quim Gutiérrez) y la cabo Virginia Chamorro (Aura Garrido) son dos investigadores de la Guardia Civil que deben trabajar en un complicado y antiguo caso que comenzó dos años atrás, cuando un político local fue el principal sospechoso de la muerte de un joven, cuyo cuerpo apareció degollado en la isla de la Gomera, aunque finalmente fue absuelto.

Ahora nuevas pistas llegan a la mesa de Bevilacqua, que se embarca en un viaje a la isla junto a su compañera, donde se verán envueltos en una confusa historia de amores prohibidos y corrupción, que pondrá a prueba su capacidad profesional y sus motivaciones más íntimas.

Andrés Koppel (los cortos Unión europea y 238) dirige esta adaptación de la novela homónima de Lorenzo Silva, que está protagonizada por Quim Gutiérrez (Anacleto: Agente secretoAbracadabra) y Aura Garrido (La reconquista, la serie El Ministerio del Tiempo). Completan el reparto nombres como Verónica Echegui (No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas), Roberto Álamo (Que Dios nos perdone), Sanny van Heteren (Los límites de la verdad) y Paola Bontempi (El ataúd de cristal), entre otros.

Aura Garrido es la Cabo Virginia Chamorro, investigadora en la UCO y mano derecha de Vila. Brillante investigadora con un gran sentido común pero que le falla estrepitosamente en su vida privada. Chamorro tiene un pasado común con Anglada, que no le gusta recordar.

Quim Gutiérrez es el Sargento de la Guardia Civil Bevilacqua, de la UCO de la Guardia Civil. Metódico, inteligente y un cierto sentido del humor. Algo bicho raro de ser solitario, y con algo de Quijote. Trata de mantener el corazón al margen del caso, y al final no lo consigue.

Verónica Echegui es la Cabo Ruth Anglada, parte del equipo que llevó a cabo la primera investigación. Anglada es una fuerza de la naturaleza. Una guardia civil atípica y enérgica que suele saltarse las reglas y la disciplina y conseguir resultados.

Roberto Álamo es el Teniente Nava, primer investigador del caso. Con carisma, de fuertes convicciones y padre de familia, está al mando del destacamento de la Guardia Civil en La Gomera.

Producida por Atresmedia, Tornasol Films, Hernández y Fernández PC y Gomera Producciones, la película es un thriller policíaco en el que el crimen, la pasión y los intereses ocultos se mezclan en el paisaje hostil de La Gomera.

La película continúa la senda de exitosos thrillers que vienen salpicando la producción española reciente, desde títulos de hace unos años como La isla mínimaEl niño o No habrá paz para los malvados, a películas del año pasado como Que Dios nos perdoneEl hombre de las mil caras y Tarde para la ira.

La película se pierde en el desarrollo de la trama y desaprovecha el buen material literario con el que contaba. Sólo destaca la presencia de la joven actriz Aura Garrido, que profesionalmente tiene por delante un futuro luminoso, aunque espero sepa seleccionar cuidadosamente los proyectos en los que se embarque.

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50 PRIMAVERAS (Dir. Blandine Lenoir), por Yolanda Aguas

Aurore es una mujer de 50 años, separada, acaba de perder su empleo y recibe la noticia de que va a ser abuela. Su vida parece estancada hasta que se encuentra con un amor de juventud. Se produce un cambio en Aurore que se niega a admitir que, podría ser la ocasión perfecta para comenzar una nueva vida.

La protagonista abarca durante su actuación una enorme cantidad de conflictos y temas, algunos incluso que podrían resultar sutiles ante los ojos del espectador. Más allá de una crisis de edad, están presentes tópicos, pero llenos de realidad, como: soledad, arrepentimiento, desamor, impotencia, reencuentro con amores del pasado, etc.

La película muestra todos los tipos de crisis que conlleva la vejez: desesperanza en el amor, dificultad laboral, la sensación de progresivamente perder el control de la propia vida, abandono del «nido», y, el tema principal que abre la película; la diferencia de trato que se le da al envejecimiento entre hombres y mujeres dentro de la sociedad.

La directora utiliza una narrativa tan ligera y fluida, que la aparición de nuevos conflictos se presenta de manera natural ante el espectador.  El tono tragicómico de la película lo aporta la actriz Agnès Jaoui, y lo logra incluso sin haber intervenido en el proceso creativo de la producción: Es su presencia en la pantalla junto a su muy empática personalidad lo que permite que el público, haya o no experimentado vivencias parecidas, se conecte con la desolación y desesperanza al enfrentarse a la vejez.

El tema principal de esta película es un llamado a la reflexión y al replanteamiento de nuestros valores dentro de la sociedad, sobre el valor que tiene y deja de tener una persona según la utilidad que tenga dentro de la sociedad de consumo.

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