ANE (Dir. David Pérez Sañudo)

Texto: Yolanda Aguas
Fotografías: Capturas de “Ane” proyección en plataforma “VEO FEROZ” de la AICE. El resto de fotografías son propiedad de sus autores.

Vitoria, año 2009. Después de los altercados en su barrio debido a la inminente expropiación de algunas viviendas, Lide (Patricia López Arnáiz), madre joven que trabaja como vigilante en las obras del tren de alta velocidad, descubre que su hija adolescente, Ane, no ha ido a dormir a casa. Lide, junto a su ex-marido Fernando, comenzará no solo a investigar el paradero de su hija, sino a adentrarse en el mundo de Ane y a darse cuenta de que ha convivido junto a una desconocida.

El ego en el que todos podemos caer alguna vez podría tentarme a citar obras de teatro, autores, películas de cine, directores, guionistas… que anteriormente han mostrado historias protagonizadas por madres e hijas. Y, sin duda, estaría en mi derecho de hacerlo. Si no se abusa, no está mal orientar o sugerir a las nuevas generaciones para que vean títulos que se estrenaron muchos años antes de su nacimiento o que se escribieron y representaron en teatro años atrás. Aunque dado el desinterés general que existe en gran parte de la gente joven tal vez no serviría de nada… Yo no caeré en esa tentación. Me voy a limitar a afirmar que no hay un amor mayor que el de una madre (o padre) por sus hijos.

Con esta obviedad, “ANE” de David Pérez Sañudo habla de las diferentes fronteras que una joven, Ane, debe cruzar en su tránsito de la infancia a la vida adulta. Nos presenta también la falta de comunicación entre madre e hija y las distancias: físicas y emocionales de una sociedad.
Muy bien presentada la figura del padre (Mikel Losada), que aunque parece estar en un segundo plano, es en el que la hija confía más cuando entra en conflicto con la madre.

En general, puede que a la película le falte un poco de intensidad dramática, carencia que desaparece viendo la deslumbrante interpretación de la protagonista, Patricia López Arnaiz, en su mejor papel hasta ahora. La actriz rechazó otros proyectos para trabajar en esta película con David Pérez Sañudo.

Conocida principalmente por la serie de RTVE, “La otra mirada” o “La Peste” de Alberto Rodríguez, éste es su primer papel protagonista en el cine. Su trabajo en “ANE” podría hacerle ganar los más importantes premios de la temporada como Mejor Actriz Protagonista. Es más, estamos seguros que será así.

Su interpretación está repleta de momentos brillantes: especialmente en los últimos minutos de la película, como esa mirada a la habitación de su hija…

Corran a ver la película, la secuencia final de Patricia López Arnáiz enfrentándose a su inminente soledad es antológica.

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QUE SUENE LA MÚSICA (Dir. Peter Cattaneo)

Texto: Yolanda Aguas

Cuando un grupo de esposas de militares deciden crear un coro en una base militar, un poderoso vínculo comienza a surgir entre ellas. La música y la risa transformará en cierta forma sus vidas, ayudándoles a intentar superar el miedo que experimentan cada vez que sus seres queridos se aventuran en peligrosas misiones en Afganistán.

Peter Cattaneo, ‘Full Monty’, con la que obtuvo el BAFTA a la mejor película, fue nominado al Oscar al mejor director y arrasó en taquilla: aquella comedia de strippers aficionados recaudó 73 veces su modesto presupuesto.

‘¡Que suene la música!’, su regreso al cine después de una década trabajando en televisión (se ha encargado de episodios de ‘Rev.’ y ‘Flack’, entre otras series). Inspirada en múltiples historias reales, la película cuenta, entre risas y congojas, cómo un grupo de mujeres de militares monta un coro con el fin de distraerse mientras sus maridos (o mujeres) son desplegados en Afganistán.

La idea es levantarse los ánimos, pero acaban levantando también el de otros: de la imaginaria base militar de Flitcroft Garrison saltan al Royal Albert Hall de Londres. La película se estrenó en España en el BCN Film Fest..

Al frente del reparto está la gran actriz británica Kristin Scott Thomas, en el papel de estricta esposa de un comandante, y la actriz cómica Sharon Horgan (cocreadora de la gran serie ‘Catastrophe’) como más relajada y punk esposa de un sargento mayor.

Sin duda, lo mejor de la película es su Banda Sonora. Con títulos inolvidables de principios de los 80, como ‘Don’t you want me’, de The Human League.

Estamos ante el clásico cine para pasar un rato entretenido y sin complicaciones.  Cine de diversión y risa con toques sentimentales que no hacen sufrir.  Y, tal y como está el mundo actualmente, no es poca cosa.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

¿DÓNDE ESTÁS, BERNARDETTE? (Dir. Richard Linklater)

Texto: Yolanda Aguas

Se acaba de estrenar la última película de Richard Linklater (Antes del amanecer, Boyhood), protagonizada por Cate Blanchett, como la Bernadette del título en esta adaptación de la novela besteller de Maria Semple.

Bernadette con sus inseparables gafas de sol sonríe en un día soleado, en un kayak, entre glaciares. Es un flasback. Cinco semanas antes. Bernadette está en el lluvioso Seattle, donde vive con su hija y su marido (Billy Crudup) en una casa gigante, un antiguo reformatorio femenino que está reformando ella poco a poco. Hay rincones de la casa que son una ruina, otros son un sueño de interiorismo. En esa dualidad caótica se adivina la verdadera naturaleza de Bernadette. Hoy, ama de casa, entregada madre, Bernadette fue la mayor promesa de la arquitectura contemporánea 20 años antes, una genia que se adelantó a la arquitectura sostenible pero que de pronto abandonó su carrera y se mudó de Los Ángeles a Seattle siguiendo a su marido, emprendedor tecnológico.

Bernadette es cada vez más infeliz y paga toda su ira contra la ciudad de Seattle. La banalidad de la vida la supera, tiene cada vez más fobia a la gente, al mundo exterior, su casa casi ruinosa, su marido y, sobre todo, su hija son su refugio.

Linklater se decidió a dirigir esta adaptación, una película en apariencia más ligera y sencilla que sus filmes estudio sobre el paso del tiempo, atraído por el tema del bloqueo creativo que sufre Bernadette.

Cuando su marido, intenta hacerla una intervention para llevarla a un centro de terapia, Bernadette huye muy lejos, al extremo más al sur que un turista regular puede pisar: la Antártida. Y en ese viaje, sola ante los glaciares, observando pingüinos, intentando huir de los demás pasajeros del crucero y soportando como podía los mareos, se reencuentra a sí misma, su pasión, su arte, su creatividad. Se desbloquea.
Como anécdota y como experiencia en el plano personal, Linklater y Blanchett no pudieron rodar en Antártida para decepción de la actriz, obsesionada con el lugar, pero sí pudieron hacerlo en Groenlandia, justo al otro lado del mundo. Eso sí, pillaron tal huracán, que las escenas de mareo del barco fueron muy reales, juran. Para la actriz, en cualquier caso, aquel día entre glaciares es uno de los más felices de su vida: “Soy australiana y nunca había podido ver ballenas, aquel día la vi, por fin”.

Una película que se puede ver pasando un buen rato. Y, claro, con la siempre fascinante presencia de la gran actriz Cate Blanchett.

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INVISIBLES (Dir. Gracia Querejeta)

Texto: Yolanda Aguas

La historia refleja la vida de Emma Suárez (Elsa), Adriana Ozores (Julia) y Nathalie Poza (Amelia), tres amigas que un día decidieron comenzar a caminar juntas una vez por semana. Lo que empezó por ser una mera distracción y una forma de hacer ejercicio se ha terminado por convertir en una necesidad. Porque esos paseos les sirven también para estar informadas de lo que a cada una de ellas les ocurre. Poco a poco irán descubriendo que la amistad no es siempre idílica, que en la amistad también se guardan secretos y se recurre a la mentira.

El guion es de Santos Mercero Santos y Gracia Querejeta, quien también hace las labores de directora y consiste prácticamente en unos diálogos continuos a tres bandas con conversaciones interesantes y a veces brillantes. Un resurgir de Gracia después de que hiciera aquella película tan fallida que fue «Ola de crímenes», un trabajo de encargo que lo único que le aportó a su filmografía fue una mancha muy oscura (y que es mejor olvidar lo antes posible).

Invisibles aborda la invisibilidad a la que se enfrentan las mujeres al llegar a los 50 años. Fue la actriz Mercedes Sampietro la que advirtió a la cineasta en su día: “Gracia, aún no lo sabes, pero llega un día en que te vuelves invisible para los hombres”. La idea llevaba rondando en su mente desde hacía tiempo, de cuando estuvo rodando en Oxford El último viaje de Robert Rylands (1995): “Me venía el interés cuando hace veinte, veinticinco años, nadie paseaba en España, que era una cosa muy rara. Sí me llamaba la atención el hecho de que en Inglaterra se juntaran para pasear. Esa imagen de gente paseando se me quedó ahí y ha salido en esta forma y en este momento”.

Querejeta no es muy dada a los relatos autobiográficos, pero sí que admite que Invisibles es su obra más personal: “Sí, porque hay algo de mí en estas mujeres paseantes. No es que yo sea ninguna de ellas en concreto, pero son mujeres que yo reconozco. Y que creo que va a reconocer mucha gente del público”.

Tampoco se puede decir que la película sea critica e incisiva con problemas actuales, sino que se centra más en como poder sobrellevar esa edad y como afrontar la vida. Las tres actrices están estupendas como no podía ser menos. Un film sincero y natural bastante aparente y bien llevado.

En su reparto también están Blanca Portillo como Mara,  Fernando Cayo como Alberto,  Pedro Casablanc como el “Hombre corbata” y a Paqui Horcajo como la entrenadora.

Un gran guion y tres actrices espléndidas que hacen de esta última película de Gracia Querejeta uno de los títulos más importantes de su ya prestigiosa filmografía.

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Nota: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

CUESTIÓN DE JUSTICIA (Dir. Destin Cretton)

Texto: Yolanda Aguas

Cuenta la historia real del joven abogado Bryan Stevenson (Jordan) y de su histórica batalla por la justicia. Después de licenciarse en Harvard, Bryan recibe ofertas de trabajo muy lucrativas. Pero él prefiere poner rumbo a Alabama para defender a personas que han sido condenadas erróneamente o que carecían de recursos para tener una representación legal adecuada, y lo hace con el apoyo de la activista local Eva Ansley (Larson). Uno de sus primeros y más turbulentos casos es el de Walter McMillian (Foxx), que en 1987 fue sentenciado a la pena muerte por el asesinato de una chica de 18 años, a pesar de que las pruebas demostraban ostensiblemente su inocencia. En los años posteriores, Bryan se ve envuelto en un laberinto de maniobras legales y políticas y de un racismo abierto y descarado mientras lucha por Walter y otros como él, a pesar de tenerlo todo en su contra, incluido el sistema legal.

Estrenada en medio de una ola de conciencia culpable en la industria de Hollywood, la película se deja ver porque la historia es interesante. Hay alguna secuencia poderosa, como aquella que sigue los pasos hasta la silla eléctrica de uno de los condenados.

Los actores presentan bien sus trabajos, en especial Jamie Foxx, pero la labor de Creton carece de poesía y sentimiento, de valentía para definir personajes y narrar dudas razonables, de modo que la secundaria Brie Larson e incluso el protagonista Michael B. Jordan se pierden en el abismo.
No hay apenas contacto entre ambos protagonistas y todo el interés de Creton recae en retratar el entorno hostil, en lo legal y lo social, de la iniciativa de Stevenson para sacar a McMillan de la cárcel.

Todo es convencional como carente de foco humano y misterio en una película abrumada por el compromiso de narrar hechos reales, que cede ante el peso de la Justicia.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

ESPECIALES (Dir. Olivier Nakache y Eric Toledano)

Texto: Yolanda Aguas

Intocable (2011) sigue siendo uno de los mayores éxitos de taquilla de la historia del cine europeo; sus dos directores, Olivier Nakache y Éric Toledano, intentaron repetir la fórmula con Samba (2014), triunfando solo a medias, y, tras intentar cambiar de tercio en su siguiente trabajo, La fiesta de la vida (2017), una comedia más alocada, ahora con Especiales vuelven a la carga con otra mezcla de drama y comedia sentimental con cierto contenido social dirigida a toda la familia.

En su favor se puede decir de Especiales que es exactamente lo que parece ser, una historia de buenos sentimientos que toca temas sociales, siempre dentro de la corrección política, sobre todo en aspectos relativos a la identidad, con un protagonista judío y otro musulmán, y que picotea en las vidas de varias personas aquejadas de trastornos severos del espectro autista que conllevan fuertes desequilibrios en su comportamiento, así como de los voluntarios de una ONG que los ayuda.

Se agradece que no haya un exceso de histrionismo y que las escenas lacrimógenas estén adecuadamente repartidas durante el metraje sin saturar; también la aleja del telefilm el no desarrollar la previsible subtrama romántica.

Los personajes de Vincent Cassel y Reda Kateb (ambos maravillosos en sus papeles) hacen lo que hacen sin ningún motivo aparente. Es puro altruismo, un concepto que nos parece ya anacrónico.

Nos recuerda a ese cine clásico que te ofrecía la cálida certeza de que todo iba a salir bien. Nos es tan ajena esta figura mesiánica que actúa de forma desinteresada que se genera una atmósfera casi fantasiosa, potenciada por su banda sonora y su efectivo humor descafeinado.

Hay mucho de ese Realismo poético francés que envuelve de magia el austero costumbrismo.

Especiales es, al fin y al cabo, un homenaje a esa figura mitológica que creemos ya muerta.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo es propiedad de sus autores.

EL ESCÁNDALO (Dir. Jay Roach)

Texto: Yolanda Aguas

Roger Ailes (John Lithgow), se encuentra al frente del canal de noticias Fox News y ejerce con machismo sobre las trabajadoras del canal. El principio de su fin comenzará en 2016 con la denuncia por abuso sexual de Gretchen Carlson (Nicole Kidman), una de las presentadoras más famosas del canal. Lo que obligará a sus compañeras de profesión, Megyn Kelly (Charlize Theron) y Kayla Pospisil (Margot Robbie), a posicionarse en el asunto.

El director Jay Roach introduce al espectador en un universo que en principio parece amable, para luego tornarse en un infierno silenciado del que muchos tienen conocimiento, pero pocos se atreven a denunciar. Roach, otro de esos directores curtido en la comedia -responsable de la saga de Austin Powers, entre otras- que ha decidido demostrar que, además de ser más que competente en el denostado género cómico, es capaz de contar otro tipo de historias y ganar prestigio. Ya lo intentó con la más que interesante Trumbo y ahora aterriza con esta película; la cual no abandona en ningún momento el humor, e incluso lo utiliza como arma arrojadiza, sirve como tono y da luminosidad a una historia muy oscura.

El trío protagonista brilla especialmente, con una Charlize Theron irreconocible gracias al gran trabajo de maquillaje que la convierte en una copia casi exacta de su homónima en la vida real. Algo que no era necesario y que hace que se pierda el rostro de la actriz, sin que eso suponga un problema a su interpretación. Nicole Kidman vuelve a mostrar su talento en un papel más pequeño, pero crucial para la historia. El otro punto fuerte del relato es el personaje que interpreta la siempre efectiva Margot Robbie.

El escándalo es una película necesaria, ligera, aunque no exenta de datos, que muestra un caso que desgraciadamente se repite una y otra vez en la sociedad actual y que muchas veces queda en el anonimato, con la impunidad de sus culpables; por ello, estas historias sirven, a través de repartos conocidos y de una manera cercana y accesible a todo tipo de público, a que mujeres que están viviendo situaciones parecidas se animen a denunciar y acabar con casos como el que describe esta historia, que nunca debió haber ocurrido.

Por último, destacamos los trabajos del veterano John Lithgowl, de la siempre estupenda actriz Allison Janney y de Kate McKinnon.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

EMA (Dir. Pablo Larrain)

Texto: Yolanda Aguas

Ema (Mariana Di Girolamo), una joven bailarina, decide separarse de Gastón (Gael García Bernal) luego de entregar a Polo en adopción, el hijo que ambos habían adoptado y que fueron incapaces de criar. Desesperada por las calles del puerto de Valparaíso, Ema busca nuevos amores para aplacar la culpa. Sin embargo, ese no es su único objetivo, también tiene un plan secreto para recuperarlo todo.

En una calle del todo vacía de Valparaíso, un semáforo en funcionamiento es devorado por las llamas bajo la mirada de una figura embutida en ropa ignífuga. No es un bombero dispuesto a apagar el fuego sino una joven que blande un lanzallamas y que, lo sabremos de inmediato, es el personaje del título. Queda claro, pues: los semáforos son objetos que simbolizan el control y el orden sociales, y Ema —que es una artista sobrada de talento, una madre fallida, una mujer fatal y probablemente también una psicópata— está dispuesta a reducir a cenizas esas convenciones.

A partir de entonces, de forma intencionadamente sibilina, la premisa argumental de “Ema” va tomando forma. La joven y su marido, Gastón , adoptaron un niño y luego decidieron devolverlo a los servicios sociales porque exhibía un comportamiento extremadamente violento, y ahora ella ha armado un complejo plan para recuperar al niño arrebatándoselo a su nueva familia; mientras lo ejecuta, no solo emprende un viaje de descubrimiento creativo y sexual sino que también, paralelamente, desarrolla catárticas tendencias pirómanas.

En ese proceso se muestra – no solo del todo impredecible – sino también increíblemente capaz de generar empatía a pesar de que su misión tiene que ver menos con el instinto materno que con el egoísmo, y de que para cumplirla no duda en llevarse por delante a quien haga falta.

Esta última película de Larrain tiene una actitud humanista y celebratoria: la mujer que ocupa su centro y las que la acompañan en su periplo son los rostros de una generación que mira al mundo de una forma radicalmente distinta a la nuestra, y que está dispuesta a comérselo.

Esta película les rinde tributo, y mientras lo hace logra deslumbrar, inquietar, enternecer, desconcertar, conmover… a partes iguales.

Un película muy interesante.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

LOS CONSEJOS DE ALICE (Dir. Nicolas Pariser)

Texto: Yolanda Aguas

El alcalde de la ciudad de Lyon (Francia), Paul Théraneau, se encuentra en una posición delicada. Tras pasar 30 años en política se empieza a a quedar sin ideas y siente que sufre una especie de vacío existencial. Para superar esta adversidad, Paul decide contratar a una brillante filósofa, la joven Alice Heinmann. Entre ambos se desarrolla un diálogo en el que sus respectivas personalidades cambian drásticamente su forma de ver y entender el mundo.

No es una película que permita el lucimiento de sus actores. Fabrice Luchini (uno de los mejores actores franceses) es simplemente “el reclamo” para atraer espectadores, aunque al final nada tenga de excepcional en el buen desarrollo de esta película fallida.

Anaïs Demoustier (interesante actriz que nos encantó en la película de Ozon, Una nueva amiga) realiza un trabajo sutil y convincente. Su personaje es el más interesante y, quizá, gracias a ella encontramos cierta complicidad delante de las cámaras junto a su compañero Luchini.

El mundo y su constante evolución, la política y sus redes de halagos y mentiras.

Si les interesa ese mundo de pesadilla, podría interesarles la película.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

EL REFLEJO DE SIBYL (Dir. Justine Triet)

Texto: Yolanda Aguas

La protagonista de la película es una psicóloga que decide retirarse una temporada para escribir una novela, pero justo cuando comienza a teclear las primeras palabras del libro recibe la angustiosa llamada de Margot, una conocida actriz que tiene que tomar una difícil decisión: abortar o seguir con su embarazo. Sibyl, además de aconsejarla, va a convertir a esa angustiada actriz en uno de los personajes de su libro.

Podría parecer que lo que hace Sibyl es totalmente inmoral, pero quizá sea eso lo que hace más interesante al personaje: su comportamiento poco realista y extremo.

Ciertamente, a veces resulta difícil entrar en las aristas del juego psicológico que propone este melodrama, en el que hay que destacar aquellas notas eróticas que terminan por convertirse en lo mejor tratado por el guión.

Por otra parte, la historia se contagia demasiado de los dilemas, insatisfacciones e inseguridades de sus protagonistas y el guion arriesga con una propuesta que no cuaja ni alcanza a transmitir aquello que supuestamente pretende.

El trabajo de las intérpretes es muy correcto. Ellas hacen todo lo posible por mantener el interés sobre ese complejo entramado emocional. Virginie Efira (Pastel de pera con lavanda) y Adèle Exarchopoulos (La vida de Adele, El bailarín) se comprometen con sus personajes aunque sin lograr la necesaria excelencia para hacerlos inolvidables. Sandra Hüller (Toni Erdmann) es la que plasma con su interpretación, ejerciendo de la potente cineasta, presenta la mejor interpretación de la película.

En esta película vemos efectivamente a mujeres angustiadas, que sufren, pero que tienen que convivir con sus dudas, sus recuerdos del pasado, con la incertidumbre del futuro mientras siguen en pie y trabajando.

Todas ellas se ven reflejadas, unas en las otras, como si fueran distintos espejos.

Es un juego, un declarado interrogatorio sobre una misma.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.