VIAJE AL CUARTO DE UNA MADRE (Dir. Celia Rico), por Yolanda Aguas

Leonor (Anna Castillo) quiere marcharse de casa, pero no se atreve a decírselo a su madre. Estrella (Lola Dueñas) no quiere que se vaya, pero tampoco es capaz de retenerla a su lado. Madre e hija tendrán que afrontar esa nueva etapa de la vida en la que su mundo en común se tambalea.

En la película es evidente la ausencia del padre fallecido, que sigue presente a través de los objetos y el recuerdo de sus familiares, la madre y la hija de ésta. Leonor no quiere seguir entre esas cuatro paredes y perpetuar los pasos vitales de su progenitora, a pesar de que allí se siente cobijada y protegida. Quiere iniciar sola su propia vida, como otras jóvenes de su generación. Pero ese deseo quizás haga daño a su madre, y la falta de comunicación tensa la convivencia…

El film de Celia Rico, siendo un claro ejemplo de narración de gran componente psicológico, sabe plasmar muy bien la intimidad de un hogar familiar.  Un lugar que unas veces es acogeder y otras una cárcel.  Es una película de detalles y diálogos sencillos pero efectivos.

Cuenta con una excelente fotografía de Santiago Racaj (“Verano 1993”) y el montaje de Fernando Franco (lo que de por sí es ya toda una garantía).

En el apartado de las interpretaciones, tanto Lola Dueñas como Anna Castillo cumplen su trabajo perfectamente.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

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ANIMALES SIN COLLAR (Dir.Jota Linares), por Yolanda Aguas

En Andalucía, Abel (Daniel Grao) es un político entregado a la lucha por los más desfavorecidos que acaba de hacer historia. Por su parte su mujer, Nora (Natalia de Molina), es guardiana de un secreto que puede cambiarlo todo. La promesa de una nueva vida para ambos se ve truncada por la aparición de Víctor, un alto cargo caído en desgracia, y de dos antiguos amigos, Virginia (Natalia Mateo) y Félix (Borja Luna), amistades de una época que prefieren olvidar…

Si hay un tema recurrente en la actualidad política española es el de la corrupción y la lucha (o intención) de combatirla. Así, de renuncias y libertades trata este primer largometraje de  Jota Linares.

Está protagonizada por los actores Daniel Grao, Natalia de Molina, Mario Tardón, Natalia Mateo, Mariana Cordero y Ignacio Mateos.


El director corre el riesgo de adaptar a su propia visión una de las obras teatrales más importantes de la historia de la dramaturgia: Casa de muñecas de Henrik Ibsen.  Aunque desde un punto de vista completamente libre, el director se ha mantenido fiel al alma de la Nora del libreto. Natalia de Molina es Nora, estupendo trabajo de la actriz, que da vida a la pareja de Abel (Daniel Grao), el nuevo candidato de un partido político que aspira a romper el bipartidismo en Andalucía.

Nora, además de su pareja sentimental es un pilar fundamental en el ascenso a su carrera, pero también fue su principal promotora a la hora de financiar la clínica en la que Abel estuvo ingresado durante meses.  Conforme va avanzando la película el punto de vista se centra en el personaje femenino principal, Nora y su drama personal pasan a un primer plano.

Una primera película de un director que ha luchado firmemente por sacar adelante este filme.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

 

RdP en el TEATRO PRINCIPAL DE ZARAGOZA: UN ENEMIGO DEL PUEBLO (ÁGORA), por Yolanda Aguas

El Pavón Teatro Kamikaze llega a Zaragoza con la adaptación y versión libre de la obra “Un enemigo del pueblo (Ágora)” del dramaturgo noruego Henrik Ibsen con un montaje que no se adapta a las normas habituales del teatro convencional.

Una controvertida adaptación del clásico de Ibsen del siglo XIX, del dramaturgo y director catalán Álex Rigola, cuyo principal objetivo es jugar, según ha manifestado uno de los intérpretes principales, Israel Elejalde: “jugar con la mente del público y estimular su resistencia ética. Su límite moral”. 

Los actores interactuan con el público y haciéndolo reflexionar sobre el conflicto ético entre el individuo y la sociedad, el director catalán pone en evidencia, los límites de la libertad o el precio de la ética para cada uno cuando le toca desviar la mirada ante una injusticia.

La actriz Irene Escolar y el actor Israel Elejalde, dos de los cinco actores del elenco, han explicado que es una obra que lleva al espectador a cuestionarse todas las cosas con un montaje en el que desaparece la cuarta pared y permite introducir al público en la representación. “Hay varios momentos en los que los actores dejamos de hacer ficción y es el público el que juega con nosotros. Es un juego que se trae al presente y a lo que ocurre en la sala de teatro”, ha comentado Elejalde.  En el desarrollo de la obra se hacen preguntas y se pide la opinión al público sobre cuestiones como si en esta sociedad todos tendrían derecho a votar o si lo que hay es libertad real, en una obra en la que han reconocido que en Madrid, donde estuvo cinco semanas en cartel, funcionó bien pero por su propia peculiaridad “echó a un público y trajo a otro”.

Elejalde se ha mostrado contrario a aquellos que dicen que lo hacen con el relato de Ibsen “no es teatro o no es comercial, pero aquí hay mucho teatro”, a la vez que ha apostado por la obligación que se tiene como ciudadanos de resistir al poder establecido para esperar un momento mejor sobre todo ahora que estamos en tiempos oscuros.

Irene Escolar ha afirmado que en Madrid fue “un gusto” ver como funcionaba la obra por “el boca a boca”, aunque también ha reconocido que no es para todo el mundo, pero “las últimas semanas estuvo abarrotado y con mucha gente joven, algo que no es lo normal. La obra toma las reflexiones que Ibsen quiso hacer en 1883 pero adaptada a nuestro tiempo”.

Ambos se han reafirmado en que no es un obra para un público convencional que no quiera dejarse sorprender, sino que es para los que quieren involucrarse en la representación y están dispuestos a “dejarse llevar” y que a los que les llega la obra no termina al acabar la función sino que “las reflexiones se producen después”.  En este sentido, Elejalde ha desvelado que la función desde su estreno no se ha suspendido nunca, pero sí que se tuvo que suspender en el ensayo general y en otro ensayo, respondiendo así a una de las tres preguntas que se formulan al público que asiste a las representaciones.

Ambos han coincidido en que al teatro hay que ir dispuestos a que te sorprenda y no sabiendo lo que se va a ver cuando se cruza la puerta de entrada.

La función, que tan solo tendrá dos únicos pases este viernes y sábado por la tarde en el Teatro Principal, quiere concebirse como “una experiencia para revolver conciencias”. De hecho, es la sensación que desprende ha desprendido el público en otras ocasiones. “Observamos su enfado como mecanismo de defensa, pero también cómo van transformando su percepción, planteándose otras realidades posibles”, ha concluido la actriz Irene Escolar.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad y autoría de Yolanda Aguas para CINETFARÖ.

ESPÍA A UNA MUJER QUE SE MATA (Dir. Daniel Veronese), por Yolanda Aguas

Tío Vania, de Antón Chéjov, palabras mayores (como todo el teatro del genio ruso). Los personajes que viven en la obra lloran, beben, duermen y se lamentan en escena. El profundo aburrimiento de sus existencias y el tedio hace que vivan dormidos, en un transcurrir de los días de eterna penitencia, resignación y conformismo.

Chejov escribió Tío Vania en su hacienda de Melikhovo, acompañado de Tolstoy, Turgenev, Grigorovich, Tachaikovsky y Goltsev. Admirados retratos que supervisaban su trabajo, el de doctor más que el de literato, pues el tiempo que le quedaba para cuentos y teatro era escaso: la salud de una veintena de aldeas –incluido un monasterio– dependía de su cuidado médico, sin olvidarse de las peonías que tan satisfecho le hacían sentir. Las veía al asomarse por la ventana del estudio que daba al jardín.    Los montajes de la obra siguen siendo aclamados más de un siglo después de que  Stanislavski la dirigiera, en 1900. La obra no fue un fracaso; pero tampoco tuvo el éxito esperado. La producción de La gaviota, dos años atrás,  había dejado el listón muy alto.  Pero las críticas, demasiado tibias, no le bajaron la moral al escritor. Sobre todo porque, cuando la obra se estrenó, sus pulmones tísicos se estaban dando un respiro en Yalta. Así, Antón Chéjov no pudo ver la representación hasta la primavera en que el Teatro del Arte de Moscú (MAT) inició una gira por la península.

De la mano del director argentino, Daniel Veronese, nos llega ahora una versión libre de “Tío Vania”.  Tras su éxito en Madrid, la compañía inicia gira por España.  Antón Chéjov un escritor de índole naturalista se caracterizó por escribir sobre los sentimientos y la vida de la sociedad que lo rodeaba, es decir Rusia de finales del siglo XIX. Para realizar el análisis de textos narrativos (teatro, relatos cortos…) debemos analizar los contenidos, es decir tema, ideas, personajes y ámbito. El análisis de las formas es también parte primordial de este análisis global, los espacios, tiempo, repeticiones…. Eso es lo que hace Veronese, en una muy acertada interpretación del texto y en la dirección de los actores.

En todo su conjunto, el reparto brilla sobradamente, mención aparte para el gran trabajo de Ginés García Millán (Vania) que firma una de sus mejores interpretaciones. Sus compañeros,  Marina Salas, dando vida al personaje de Sonia, Jorge Bosch (Astrov), Pedro G. de las Heras (Serebriakov), Natalia Verbeke (Elena)Susi Sánchez (María, la madre de Vania) y  Teleguin, interpretado por Malena Gutierrez, quien dota ese humor tan necesario para aliviar toda la tensión que se vive en la hacienda.

Precisamente, decía Susi Sánchez en una entrevista que: “Veronese y Chéjov ponen un espejo ante la desnudez y las pasiones íntimas del ser humano. Trata muchos temas pero quizá el más sobresaliente es el deterioro emocional que nos produce el reconocimiento de no haber podido cumplir nuestros sueños.  Es una obra extraordinaria que debería conocer todo el mundo. En este montaje, el espectador vive la experiencia de una montaña rusa emocional. Hay humor y también dolor. Es como ver a través de una mirilla las pasiones que se desatan en una familia”.

Así es, no duden en ver esta propuesta teatral de Daniel Veronese y del magnífico reparto que le acompaña.

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NOTAS: 

Las fotografías oficiales de la obra son propiedad de su autor.

Las fotografías de los intérpretes saludando al finalizar la representación, son propiedad y autoría de Yolanda Aguas para CINET FARÖ.

UN DÍA MÁS CON VIDA (Dir. Raúl de la Fuente), por Yolanda Aguas

Cuando vivimos una época oscura y peligrosa, por el abismo que contemplamos a nuestros pies en casi todo lo relacionado con el Periodismo y por el bajón de calidad  que éste ha dado en los últimos años, llega a nuestras pantallas una película excepcional basada en la figura del mítico Ryszard Kapuscinski.

Han necesitado casi diez años y el trabajo de seiscientas personas para poder terminarla, pero el esfuerzo ha valido la pena. La película recibió el premio del público en el Biografilm Festival y en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. También fue seleccionada para la Sección Oficial “Fuera de concurso” del último Festival de Cannes.

La película se basa en el libro y los textos del periodista, uno de los más prestigiosos corresponsales de guerra de la historia, que falleció en el año 2007.  Como seguro sabrán, el libro homónimo de Kapuscinski relata cómo el conflicto civil en Angola lo marcó como persona y como periodista.  Durante el filme, conoceremos las figuras de Farrusco y Carlota.  El periodista puso nombre a los protagonistas de la revolución de Angola para, entre otros motivos, evitar que su lucha y sus vidas cayeran en el olvido.

Es especialmente importante su homenaje a Carlota, una joven guerrillera que murió en combate y que fascinó de un modo especial a Kapuscinski.  Destacaba el periodista que a pesar de los millones de muertos en conflictos bélicos en África, no existían nombres de líderes que pudieran representarles.

La película cuenta con una magnífica combinación de imagen real de la época y de la que se ha rodado para el filme.  Y es especialmente emocionante incluir en la narración la voz en off del propio periodista.  El metraje es un recorrido de un tremendo conflicto que se desarrolló desde 1975 hasta 2002.

Una verdadera joya de la animación.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

COLD WAR (Dir. Pawel Pawlikowski), por Yolanda Aguas

Se acaba de estrenar una de las mejores películas que he visto en los últimos años.  Si con su anterior film, IdaPawel Pawlikowski supo ganarse un sitio en el cine europeo contemporáneo, con Cold War se instala en la cima más alta de los mejores creadores en el Séptimo Arte.  Su carrera ya contaba con unos cuantos largometrajes y unos inicios en el documental televisivo británico de la mano de la BBC, pero era prácticamente desconocido para el gran público. Sin embargo después del estreno de aquella película su nombre pasó a ser uno de los que convenía conocer si se quería estar al día del panorama cinéfilo.

Cold War: Años 50, un pianista (Tomasz Kot), al que le encargan formar una especie de Operación Triunfo, es un decir, en la Polonia de Postguerra (en realidad un numeroso grupo de hombres y mujeres que serán formados para promocionar la música popular del país), se enamora de una de las candidatas (Joana Kulig), un amour fou, de los auténticos, que irá yendo y viniendo, a lo largo de más de una década, entre el bloque comunista y ese Occidente donde impera el jazz y empieza a reinar el rock’n’roll.

Estamos ante una hermosa película fuera del tiempo, que sin dudarlo podría homenajear las formas del cine de antaño, pero sin caer en la cómoda imitación. Es un laborioso trabajo de concisión formal.  Maneja magistralmente la elipsis, metraje ajustado, fotografía en blanco y negro y el formato que ya empleó en  Ida.  La historia se inicia cronológicamente un poco antes, en esa misma Polonia nevada controlada por el comunismo. Inmediatamente comprobamos que se hace evidente la química entre los dos actores protagonistas, que es pura emoción.

A destacar, naturalmente, la B.S.O. del film. Con las coreografías de bailes populares, el coro de voces polacas, el club de jazz no por nada llamado Eclipse (recordando a Antonioni). No, ni se les ocurra pensar en ese producto americano llamado ‘La La land’. Nada que ver.

Y finalmente llega una explosión de libertad que supone el baile enloquecido de la protagonista al son del ‘Rock Around the Clock’ de Bill Halley, que culmina con ella subida a la barra del club. Cold War es la historia de un amor que no puede ser y que nunca se acaba. Una gran película, que literalmente nos ha robado el corazón.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

RdP en Teatro Principal de Zaragoza: ESPÍA A UNA MUJER QUE SE MATA, por Yolanda Aguas

Daniel Veronese define a los actores con los que trabaja como “máquinas poéticas de un engranaje teatral”.

En su nuevo trabajo en España, que estos días inicia gira, el director argentino ofrece su singular versión de “Tío Vania” de Chejov, que él ha titulado “Espía a una mujer que se mata”.

Hoy la han presentado en rueda de prensa en el Teatro Principal de Zaragoza (centro de operaciones de los teatros públicos de la ciudad), sus dos principales actores: Susi Sánchez y Ginés García Millán.  Recordamos que la obra se representará en el Teatro del Mercado, los días 19 y 20 (a las 20:30 h) y el domingo 21 (a las 18:30 h).

Ambos intérpretes han manifestado que el título de la obra es muy significativo, pues desvela su vínculo con las relaciones familiares y remite a los sueños en todas sus acepciones, ya que el argumento pasa por los objetivos vitales de estos personajes.

No habrá vestimentas teatrales, ni ritmos bucólicos en fríos salones, ni trastos que denoten el tiempo campestre. La acción se desarrolla en la ya vieja y golpeada escenografía de Mujeres soñaron caballos. Una mesa, dos sillas y una botella. Quitando elementos hasta llegar a la expresión mínima, adecuada para los actores. Espía a una mujer que se mata, acaba sedimentando algunas cuestiones de orden universal: el alcohol, el amor por la naturaleza, los animales toscos y la búsqueda de la verdad a través del arte. Dios, Stanislavski y Genet, desvencijados.

Los nueve personajes originales de la obra se quedan en siete en esta versión.

Susi Sánchez (María, en la obra), ha indicado que “Daniel nunca repite una función, las adapta mucho a los actores. Esta preparación deja mucho margen para improvisar, no es una función hermética”.

Ginés García Millán, ha dado continuidad a las palabras de Susi Sánchez afirmando que “cuando el teatro se quiere hacer desde la verdad de la representación, es maravilloso.  Si Chéjov hubiese visto esta obra, estaría encantado”.

En una hermosa casa de campo, la apacible vida de Vania y de su sobrina Sonia se ve perturbada por la presencia de un viejo profesor y de su joven esposa.  Así comienza la presentación de “Espía a una mujer que se mata”, la versión de “Tío Vania”, la obra escrita por Antón Chéjov en 1899.

La obra de Daniel Veronese gira de nuevo por España, el país en el que más producciones ha hecho fuera de Argentina.

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NOTA: Todas las fotografías insertadas en este artículo son propiedad y autoría de Yolanda Aguas para CINET FARÖ.