RECREACIÓN DE UN ASESINATO (Dir. Jim Sheridan y David Merriman)

Los doce miembros de un jurado deben decidir si el periodista británico Ian Bailey es culpable del asesinato de la cineasta francesa Sophie Toscan Du Plantier en 1996. Basada en hechos reales, la película reconstruye, a través de las discusiones entre estas doce personas, un caso que, invita al espectador a sacar sus propias conclusiones.

Película que parte de un caso real, el asesinato de la ciudadana francesa Sophie Toscan Du Plantier en 1996, cuando pasaba unos días sola en una casa de campo en Irlanda. El principal sospechoso fue el periodista británico local y vecino Ian Bailey, que fue el primero en informar de la noticia. En Irlanda la fiscalía adujo que no había pruebas para juzgarlo, en cambio en Francia fue juzgado “en ausencia” por ser la víctima una compatriota, y Bailey fue hallado culpable, veredicto que la justicia irlandesa no aceptó, negando la extradición. Bailey murió en 2024 debido a un infarto.

El film que produce una sensación extraña, jugando con las recreaciones del asesinato y de las declaraciones de los testigos, y no es fácil concluir a dónde quiere ir a parar; además parece exigir algún conocimiento del caso, por la cantidad de información que se maneja. Es como si se juzgara no sólo a Bailey sino a la sociedad irlandesa, pues en las deliberaciones se apunta sutilmente algunas cuestiones como el machismo y el sexismo, la violencia doméstica, los abusos del clero en la Iglesia, el terrorismo del IRA, fantasmas del pasado del país, que han cambiado el paisaje de antaño. La decisión de que el propio director, Sheridan, haya decidido interpretar a un personaje, el presidente del jurado, apunta en esa dirección de que, con 77 años, desea analizar el contexto social en el que le ha tocado vivir, con sus elementos cambiantes.

A destacar, por supuesto, la presencia siempre magnética de la gran actriz Vicky Krieps.

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LAIA COSTA, PREMIO CIUDAD DE HUESCA CARLOS SAURA (54 HIFF)

LAIA COSTA RECIBIÓ EN LA NOCHE DEL VIERNES, 5 DE JUNIO, EL “PREMIO CIUDAD DE HUESCA CARLOS SAURA” Y VINCULA LOS INICIOS DE SU CARRERA CON EL UNIVERSO CREATIVO DEL CINEASTA ARAGONÉS

LA ACTRIZ CATALANA ASEGURA QUE RECIBIR EL GALARDÓN LE PRODUCE UNA EMOCIÓN ESPECIAL POR SU VINCULACIÓN FAMILIAR CON EL PIRINEO ARAGONÉS

COSTA REIVINDICA UNA NUEVA ETAPA PROFESIONAL GUIADA POR EL DISFRUTE: “QUIERO ENFOCARLO TODO DESDE EL GOZO, NO DESDE EL MIEDO”

LA INTÉRPRETE DESTACA EL VALOR DE LAS NUEVAS MIRADAS FEMENINAS EN EL AUDIOVISUAL: “NOS ESTAMOS EMPEZANDO A ESCRIBIR A NOSOTRAS MISMAS Y ESO ES MUY PODEROSO”

La actriz Laia Costa, uno de los grandes nombres del audiovisual español en la actualidad, ganadora del premio Goya, Forqué, Feroz, Gaudí y dos premios Platino por sus papeles en Cinco lobitos y Un amor está en el Festival Internacional de Cine de Huesca para recoger el Premio Ciudad de Huesca Carlos Saura de la 54ª edición, de manos de la viuda y la hija del director oscense: las cineastas Eulalia Ramón y Anna Saura. “Cuando supe que me iban a dar el premio, primero hubo algo muy personal, porque mi padre es del Pirineo aragonés, he pasado muchos veranos aquí, y hay algo de los espacios que llamamos casa, donde de alguna manera te conectan desde otro lugar, incluso en lo profesional”, señaló en rueda de prensa en la Diputación Provincial de Huesca.

También se ha sentido muy emocionada por el hecho de que el galardón lleve el nombre de Carlos Saura y ha reflexionado sobre los inicios de su trayectoria profesional estableciendo un vínculo inesperado entre Victoria, la película alemana que impulsó su carrera internacional y Deprisa, deprisa, una de las obras más emblemáticas del cineasta oscense que da nombre al galardón.

La intérprete ha compartido algunas reflexiones sobre el momento profesional que atraviesa, guiada por el disfrute y el gozo y no desde el miedo. Tras participar recientemente en proyectos como La momia de Lee Cronin, una incursión en el cine de terror producida por Jason Blum y James Wan, Costa confiesa que al principio se sintió temerosa pero su equipo la impulsó a salir de su zona de confort y fue un rodaje que disfrutó muchísimo, aunque también supuso mucho desgaste emocional. “No dudo que haya una próxima vez, pero quiero enfocar todo desde el gozo”, ha insistido al explicar los criterios con los que está seleccionado sus futuros trabajos.

También ha hablado de su participación en la película Cruzados de Daniel Sánchez Arévalo, rodaje que definió como divertido y que llegó en un momento en que había decidido no volver a rodar porque quería descansar. “Era la primera vez que Dani hacía un thriller, así que ahí también hay algo de las primeras veces que me atraen muchísimo, las óperas primas me atraen muchísimo porque siento que con las primeras veces tenemos una energía nueva”.

La actriz ha aprovechado para defender la evolución de las voces femeninas dentro del audiovisual y aunque considera que todavía queda mucho camino por recorrer en cuestiones como la conciliación laboral, ha resaltado la importancia de que cada vez más mujeres escriban, dirijan y produzcan sus propias historias. “Empezamos a narrarnos a nosotras mismas y eso es muy poderoso”.

Sobre los personajes femeninos que ha interpretado a lo largo de su carrera, Laia Costa ha hecho hincapié en la necesidad de construir figuras complejas y alejadas de los estereotipos. “Cuando me dicen que mis personajes caen mal, me encanta porque me abre la puerta al diálogo”, ha confesado, reivindicando personajes “humanos, reales, con claroscuros y complejos”.

El arranque de la 54º edición del Festival Internacional de Cine de Huesca acogió también la entrega del Premio Pepe Escriche a la Cinemateca Portuguesa, institución cultural que lleva trabajando por la defensa y puesta en valor del patrimonio cinematográfico desde 1948 y que estará representada por su director Rui Machado.

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TODO LO QUE FUIMOS (Dir. Cherien Dabis)

Durante una protesta en Cisjordania, un adolescente palestino se ve implicado en un conflicto que sacude la vida de toda su familia. Conmocionada, su madre Hanan narra la historia familiar que abarca tres generaciones durante 70 años, a través de las tensiones políticas y emocionales que les condujeron a tan fatídico momento.

La directora narra con buen pulso la creciente tensión, el clima de peligro inminente –esas explosiones que suenan cada vez más cerca del hogar–, y el drama de una familia que quedará, temporalmente, separada, cuando Sharif acabe prisionero en un campo de concentración, mientras que la esposa y los hijos encuentran asilo en un campo de refugiados.

Un nuevo salto temporal nos llevará hasta 1978, con un Sharif ya anciano, afectado de una incipiente demencia, que, no obstante, no olvida todo lo que los sionistas le arrebataron, mientras que el peso como patriarca ahora recaerá en su hijo Salim, un pacífico profesor que, junto a su mujer, Hanan, trata de inculcar los mejores valores a sus hijos, entre ellos a ese Noor que conocimos en los primeros compases del filme. 

Todo lo que fuimos emerge como una obra muy madura, que triunfa, de igual manera, como relato íntimo y costumbrista, centrándose en cómo evolucionan los distintos personajes a lo largo de los años, y como cronología de uno de los conflictos geopolíticos que más en jaque tienen al planeta.

Independientemente de cualquier tipo de posicionamiento que sobre el mismo pueda tener cada espectador, lo cierto es que todos podemos sentirnos identificados, hasta el punto de empatizar con la familia protagonista. 

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ASESINATO EN LA 3a. PLANTA (Dir. Rémi Bezancon)

Dirigida y escrita por Rémi Bezançon, Asesinato en la 3ª planta es un grácil y nostálgico tributo al cine de Alfred Hitchcock, donde la técnica narrativa del director británico es sometida a una relectura metalingüística, y puesta a prueba a modo de desafío intelectual.

François (Gilles Lellouche) es un quisquilloso autor de novelas de época que pasa el día ensimismado en sus relatos, huraño y empijamado en su covacha. Su esposa Colette (interpretada por una siempre bellísima Laetitia Casta) es profesora de cine en la Sorbona y una entusiasta especialista en la obra de Alfred Hitchcock.

La propuesta cinematográfica del director es justo jugar, la creación de un laberinto de espejos distorsionantes que refleja el cine de Hitchcock, montando un lúdico trampantojo que no solo no esconde esta intención, sino que la subraya de continuo como su principal percha y motivo.

La intriga, el recelo y las pesquisas amateurs se suceden al servicio de una comicidad ligera cargada de suspense y diálogos ácidos. La ruptura de la monotonía y la excitación dramática que el acontecimiento ejerce sobre François y Colette detona áreas de su relación que parecían dormidas.

Muy bien sus actores protagonistas.

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LA SONRISA DEL MAL (Dir. Paolo Strippoli)

Remis es un pequeño pueblo enclavado en un valle aislado en las montañas. Sus habitantes son excepcionalmente felices. Parece el destino perfecto para el nuevo profesor de educación física Sergio Rossetti, atormentado por un pasado misterioso. Al poco tiempo de llegar, el profesor descubre que tras esta aparente serenidad se esconde un ritual inquietante: una noche a la semana, los aldeanos se reúnen para abrazar a Matteo Corbin, un adolescente capaz de absorber el dolor ajeno. El intento de Sergio por salvar al joven despertará el lado oscuro de la comunidad.

El desarrollo de esta película es más cercano al cine dramático independiente que a otra cosa, pero consigue ser benevolente con el género y terminar plasmando su idea sumergiéndote en un relato que no se aleja en exceso del terror clásico y sobre todo con un marcado aire de pesadilla.

Son más que claros los componentes que remiten a la literatura de Stephen King, ya no solo por la naturaleza sobrenatural que maneja, sino por el entramado de personajes y la ubicación donde se desarrolla la trama.

El filme es técnicamente potente, ya que experimenta en no pocas ocasiones con planos aberrantes, tomas en holandés o desenfoques locos que le aportan dinamismo visualmente y sienta las bases definitivas para acabar de transformar un drama familiar en una oscura propuesta de terror encubierto. 

Su duración de dos horas parecerte demasiado, sobre todo hacia el tramo del desenlace, donde todo parece enmarañarse en exceso. Con todo, no pierde el ritmo y cierra de forma sorprendente un relato que debemos dejar reposar durante varias horas o días para comenzar a sacar conclusiones sobre la intriga que plantea.

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MOVIDA CELESTIAL (Dir. Aziz Ansari)

Gabriel (Keanu Reeves), un ángel bienintencionado, pero bastante inepto, baja a la Tierra con el propósito de ayudar a Arj (Aziz Ansari), un organizador de conciertos en apuros y Jeff (Seth Rogen), un rico inversor de capital riesgo. Aunque las intenciones del angelical Gabriel son buenas, las consecuencias de sus actos no serán las esperadas… 

El actor y director explora no solo las diferencias entre clases en la América moderna, sino también el amor en una sociedad en colapso, el disfrute de las pequeñas cosas y las amistades inesperadas. Todo ello, tapizado con el toque surrealista de un ángel torpe que, queriendo hacer el bien, la lía sin remedio. El resultado es amable y arriesgado a su manera, sí, pero también inevitablemente errado en su discurso.

El de Ansari es el guion escrito por alguien que quiere poner su granito de arena para ayudar a que la sociedad sea más igualitaria, pero que hace mucho tiempo que vive en situación de privilegio. Tiene muy buenas intenciones al retratar las desgracias de su protagonista, un rider cuya vida no merece la pena ser vivida, pero entre la comedia no se cuela la sinceridad: cree saber de lo que está hablando, pero realmente es un discurso simple y bonachón de quien nunca ha vivido nada similar y vende soluciones simples a problemas complejos.

Ansari peca de ingenuidad, especialmente en su tramo final, pero pese al mensaje naíf es siempre divertido y afable gracias al fantástico timing cómico de Seth Rogen y, sobre todo, de un sorprendente Keanu Reeves que lleva la película sobre sus hombros.

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COUTURE (Alta costura) (Dir. Alice Winocour)

En plena vorágine de la Semana de la Moda de París, se entrecruzan los caminos de tres mujeres, que lidian con las tragedias del mundo y los interrogantes de sus vidas: a Maxime, una directora de cine estadounidense en la cuarentena, le diagnostican cáncer; Ada, una joven modelo de Sudán del Sur, escapa de un futuro marcado para terminar en un entorno frívolo, y Angèle, maquilladora francesa que trabaja entre bambalinas en los desfiles, sueña con cambiar de vida.

Maxime (Angelina Jolie), directora de cine de terror independiente, Ada (Anyier Anei), aspirante a modelo, y Angèle (Ella Rumpf), maquilladora freelance con aspiraciones a escribir. La película está dirigida y escrita por Alice Winocour  y tuvo su premiere española en el pasado Festival Internacional de Cine de San Sebastián. 

Coproducción entre Francia y EE.UU donde Winocour filma la moda no como mero decorado, sino como un ecosistema humano: talleres, pasarelas, jerarquías, cuerpos, miradas y silencios.

Angelina Jolie encarna a una directora de cine de terror que colabora con una firma de alta costura encargándose del apartado visual de su desfile durante la Semana de la Moda de París. Maxine, el personaje de Jolie, viaja desde Los Ángeles hasta la capital francesa para ponerse tras las cámaras de un vídeo que apenas le ocupará tiempo. Acepta el encargo porque necesita el dinero. En pleno proceso de divorcio y con poca atención hacia su hija, recibe en París una noticia complicada: los resultados de una biopsia confirman que padece cáncer de mama.

Ada (Anvier Anei), una joven estudiante de Farmacia que ha dejado Nigeria para convertirse en modelo. Ada es el nuevo rostro de la marca para la que trabaja Maxine -el vídeo que dirige está protagonizado por ella- y se siente completamente fuera de lugar: no sabe desfilar, nunca ha llevado tacones y duda de si ese mundo es para ella.

A Maxine y Ada se suma Angèle (Ella Rumpf), una maquilladora que sueña con ser escritora. Ha presentado a una editorial la idea de un libro basado en las historias que las modelos le cuentan mientras las maquilla, pero los primeros textos no han tenido una respuesta positiva.

Por último, aparece una joven costurera (Garance Marillier), que está confeccionando su primer vestido, el que abrirá el desfile de la marca y que llevará Ada.

La película de Winocour no aporta grandes novedades. Hay demasiados protagonistas y poco espacio para cada uno. El resultado es un conjunto frío, sin grandes momentos de impacto.

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EL DRAMA (Dir. Kristoffer Borgli)

Una pareja, en los días previos a su boda, se enfrenta a una importante crisis cuando una inesperada revelación desbarata lo que uno de ellos creía saber sobre el otro.

“El drama”, anclada en la realidad, intenta pervertir el modelo de la comedia romántica y solo lo consigue a medias. Su propuesta formal nos recuerda, en su inicio, al clásico “Dos en la carretera” de Stanley Donen, en la que la crisis de la pareja protagonista, era diseccionada en constantes idas y venidas temporales que fragmentaban el relato.

Aquí, Borgli, también co-montador de la película, parece evocarla en la presentación de los personajes, pero, a diferencia de Donen, ofrece la descomposición de la pareja en presente durante los días previos a la boda y en la misma ceremonia.

El detonante de la crisis nos lleva a comedias teatrales como “El nombre” en la que un hecho, revelado en conversación amistosa y etílica, dinamita las relaciones establecidas: aquí, un secreto del pasado de uno de los consortes se antoja insoportable para el otro, como sucedía en “Los perros dormidos mienten” en la que se la novia confesaba un desliz sexual con un can.

La presunta provocación de “El drama” radica en la confidencia, aquí relacionada con una de las tragedias perpetuas de la sociedad americana. Borgli, guionista en solitario del film, desaprovecha la ocasión para ahondar en ese drama de base y se decanta, como cortina de humo, por burlarse del personaje de Pattinson.

Quizá lo más interesante de la película sea su atriz protagonista, Zendaya, muy creíble en todos los registros de su personaje.

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CARTELES OFICIALES DE LA 74 EDICIÓN DEL SSIFF

Ricardo Darín protagoniza el cartel oficial de la 74ª edición del Festival de San Sebastián

El actor, productor y director argentino es la imagen del póster principal, diseñado de nuevo por el estudio Wallijai

El actor, productor y director Ricardo Darín, una de las figuras más prestigiosas del cine latinoamericano y mundial de las últimas décadas, protagoniza el cartel de la 74ª edición del Festival de San Sebastián, que tendrá lugar del 18 al 26 de septiembre de 2026. Desde hace 20 años, el intérprete argentino es un rostro habitual del Festival, que en 2017 le entregó su máxima distinción honorífica: el Premio Donostia.

El Centro Internacional de Cultura Contemporánea-Tabakalera ha albergado este mediodía el acto de presentación de carteles, oficiado por el director del Festival, José Luis Rebordinos, y por su sucesora Maialen Beloki, que actualmente es una de las dos subdirectoras y en enero pasará a ocupar el puesto de directora del certamen.

Tras los carteles oficiales protagonizados por Isabelle Huppert, Penélope Cruz, Willem Dafoe, Sigourney Weaver, Juliette Binoche, Javier Bardem, Cate Blanchett y Marisa Paredes, el argentino Ricardo Darín es la novena figura de la cinematografía contemporánea que presta su imagen al Festival. Como el año pasado, el póster ha sido diseñado por el estudio donostiarra Wallijai, que ha creado un collage a partir de un retrato tomado en 2024 por el fotógrafo y músico argentino Sebastián Arpesella.

Wallijai ha elaborado también los carteles del resto de secciones. Si en la pasada edición el tema giraba en torno a los géneros cinematográficos, esta vez el leitmotiv son los oficios del cine. Así, el póster con la imagen de Darín remite a la interpretación, mientras que el resto guarda relación con el guion (New Directors), el sonido (Horizontes Latinos), la dirección (Zabaltegi-Tabakalera), el montaje (Perlak), la dirección de arte (Nest), el maquillaje (Culinary Zinema), los efectos especiales (Zinemira) y la producción (Made in Spain).

A estos carteles se sumarán próximamente los tres de la iniciativa Klasikoak, que desde 2024 agrupa bajo la misma marca tres propuestas: la retrospectiva clásica, que este año estará dedicada al cineasta, novelista y guionista francés José Giovanni; la sección Klasikoak del Festival, y el ciclo del mismo nombre que la Filmoteca Vasca programa entre octubre y diciembre en Bilbao, Donostia, Pamplona, San Juan de Luz y Vitoria.

RICARDO DARÍN, IMAGEN DEL CARTEL DE LA SECCIÓN OFICIAL 74 SSIFF

Ricardo Darín (Buenos Aires, 1957), imagen del cartel oficial de la 74ª edición del Festival, es una de las figuras más prestigiosas y populares de la cinematografía latinoamericana y mundial. A lo largo de medio siglo de carrera y un centenar de interpretaciones que le han granjeado más de 40 premios, ha alternado trabajos enmarcados tanto en el cine de autor como en el dirigido al gran público. Entre otros, ha rodado a las órdenes de Adolfo Aristarain, Juan José Campanella, Fabián Bielinsky, Fernando Trueba, Pablo Trapero, Cesc Gay y Santiago Mitre.

Darín, que debutó con cinco años en series televisivas, se forjó en el teatro e inició su carrera en el cine con La carpa del amor (Julio Porter, 1979). Ha visitado San Sebastián en nueve ediciones del Festival. En 2005 presentó El aura The Aura, de Fabián Bielinsky, en la Sección Oficial, a donde regresó cuatro años después con dos títulos, El secreto de sus ojos / The Secret in Their Eyes Juan José Campanella, 2009) y El baile de la victoria / The Dance and the Thief (Fernando Trueba, 2009), proyectada fuera de concurso. En 2012 fue integrante del Jurado Oficial y en Made in Spain se proyectó Elefante blanco / White Elephant (Pablo Trapero), mientras que en 2014 participó en Perlak con Relatos salvajes / Wild Tales (Damián Szifron), que consiguió el Premio del Público a la mejor película europea. Al año siguiente consiguió la Concha de Plata ex aequo junto a su compañero de reparto Javier Cámara por su trabajo en Truman (Cesc Gay, 2015).

En 2017 recogió el Premio Donostia en reconocimiento a toda su trayectoria y presentó la proyección especial de La cordillera / The Summit (Santiago Mitre). Regresó a la Sección Oficial para inaugurarla con El amor menos pensado / An Unexpected Love (Juan Vera, 2018) y La odisea de los giles / Heroic Losers (Proyecciones Especiales, Sebastián Borensztein, 2019), en las que se estrenó como productor. También desempeñó ese papel en la película programada en Perlak Argentina, 1985 (Santiago Mitre, 2022), que le trajo a la capital guipuzcoana por última vez y le granjeó el Premio del Público Ciudad de Donostia / San Sebastián. Aunque Darín no visitó presencialmente San Sebastían, sí figuró en el reparto de La fuga / The Scape (Eduardo Mignogna, 2001), que concursó en la Sección Oficial, o en filmes de New Directors como Perdido por perdido (Alberto Lecchi, 1993) o Amorosa soledad / Lovely Loneliness (Martín Carranza y Victoria Galardi, 2008), que cosechó el Premio de la Juventud, y en Carancho (Pablo Trapero, 2010), programado en Perlak.

Otras obras esenciales de su extensa filmografía son Nueve reinas / Nine Queens (Fabián Bielinsky, 2000), que propulsó su reconocimiento internacional y en 2023 fue programada en Klasikoak, o títulos fundamentales de Juan José Campanella como El mismo amor, la misma lluvia / Same Love, Same Rain (1999); El hijo de la novia / Son of the Bride (2001) y Luna de Avellaneda / Moon of Avellaneda (2004). También ha actuado en Capitán Kóblic / Kóblic (Sebastián Borenzstein, 2016), Tesis sobre un homicidio / Thesis on a Homicide (Hernán Goldfrid, 2012), Séptimo (Patxi Amezcua, 2013), Everybody Knows (Todos lo saben, Asghar Farhadi, 2018) y, más recientemente, en la serie El eternauta / The Eternaut (Bruno Stagnaro, 2025).

Darín debutó tras la cámara con La señal / The Signal (2007), película codirigida junto a Martín Hodara.

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LA MOMIA (Dir. Lee Cronin)

Nueva versión del clásico ‘La momia’. La joven hija de un periodista desaparece en el desierto sin dejar rastro. Ocho años más tarde, la familia rota se conmociona cuando ella es devuelta a ellos, y lo que debiera haber sido una reunión jubilosa se convierte en una auténtica pesadilla.

Una maldición ancestral, rituales nigrománticos, posesiones diabólicas y una víctima inocente disponen un coctel intencionadamente desmedido que actualiza, con una visión libre, el modo plástico de mostrar el subgénero de momias sin traicionar los cánones.

La sensación de claustrofobia y desprotección proyecta en el espectador la angustia continua que los protagonistas padecen, acercando en agresivos primeros planos -que parecen salirse de la pantalla- un combinado de texturas rugosas, viscosidad y piel sanguinolenta envuelta en vendas.

La joven actriz Natalie Grace, maquillada y caracterizada, compone un personaje acertadamente capaz de generar el rechazo físico y moral que tensa los nervios y la paciencia de los padres y del público.

Destaca también la presencia en el reparto de la gran actriz catalana Laia Costa.

La momia de Lee Cronin es una ficción de buenos logros técnicos, con músculo firme, consciente de su imperfección, y sin más pretensión que ofrecer un pasatiempo de ingredientes clásicos con un talante hedonista.

Película para quienes gustan del cine de terror tradicional.

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