PALOMA SAN BASILIO, RdP en el TEATRO PRINCIPAL DE ZARAGOZA

El Teatro Principal de Zaragoza ha presentado «Dulcinea», el nuevo espectáculo protagonizado por Paloma San Basilio, que llegará al escenario municipal del 5 al 8 de noviembre bajo la dirección y con texto de Juan Carlos Rubio. La propuesta recupera a uno de los personajes fundamentales del universo cervantino para darle voz propia y acercarse a su historia desde una perspectiva contemporánea, con humor, ironía y emoción.

En «Dulcinea», el personaje deja atrás la imagen ideal construida por Don Quijote para preguntarse por el peso de haber sido durante siglos la mujer perfecta, dama y señora del caballero andante más famoso de la literatura. La obra combina fragmentos de «Don Quijote de la Mancha», textos del Siglo de Oro, textos originales y canciones en un montaje de 85 minutos que propone mirar al personaje desde un ángulo diferente, alejado de los tópicos y centrado en su propia voz.

La obra está escrita y dirigida por Juan Carlos Rubio, autor con una amplia trayectoria en teatro, cine y televisión. Desde 1992 ha desarrollado una carrera en la que figuran títulos como «Las heridas del viento», «100m2-El inconveniente», «La isla», «Anfitrión», «El novio de España» o «Querida Agatha Christie», y sus textos se han estrenado en 22 países y traducido a nueve idiomas. Entre otros reconocimientos, ha recibido el Premio Lope de Vega de Teatro y el Premio Talía 2024 como mejor autor.

Paloma San Basilio estará acompañada al piano por Julio Awad, responsable también de la dirección musical. Para Rubio, el montaje permite mostrar especialmente la faceta interpretativa de una artista con una extensa trayectoria teatral, que ha protagonizado musicales como «Evita», «El hombre de La Mancha», «My Fair Lady», «Víctor o Victoria» o «Sunset Boulevard».

Las funciones se celebrarán el jueves 5, viernes 6 y sábado 7 de noviembre a las 20.00 horas, y el domingo 8 a las 19.00 horas.

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ATRAPA EL MILLÓN (Dir. Grégoire Vigneron)

Convencido de que su carrera ha tocado fondo tras creer que no obtendrá el ascenso que esperaba, Stan, un ejecutivo de una empresa de construcción, decide dar un golpe desesperado: robar de la caja fuerte de su jefe una maleta que contiene un millón de euros de dinero negro. Dispuesto a huir con su novia, pone rumbo al aeropuerto. Sin embargo, cuando ya parece haber dejado atrás todos sus problemas, recibe una llamada inesperada: la promoción con la que soñaba es suya.

Consciente de que ese robo puede arruinar el futuro que acaba de recuperar, Stan dispone de una sola noche para devolver el dinero antes de que nadie descubra su desaparición. Para lograrlo contará con la ayuda de Hippolyte, un cerrajero tan brillante como falto de escrúpulos, con quien se verá inmerso en una sucesión de situaciones cada vez más caóticas, mientras el tiempo juega irremediablemente en su contra.

No se puede negar que la película encadena un sinfín de situaciones disparatadas mientras lanza una crítica, no demasiado sutil pero efectiva, contra las prácticas de un capitalismo sin escrúpulos: una empresa dispuesta a recurrir a la corrupción, engañar a sus clientes y contaminar el planeta con tal de aumentar sus beneficios.

Un mensaje de fondo que se integra con naturalidad en una comedia cuyo principal atractivo sigue siendo la presencia del inefable Christian Clavier. El actor encuentra aquí un personaje que es una auténtica perita en dulce para un veterano de su oficio, explotando con su habitual precisión ese talento para la gesticulación, el ritmo y la exasperación que lo han convertido en uno de los grandes referentes de la comedia francesa.

Simpática, llena de buenas intenciones y con algunas escenas realmente divertidas, la cinta acaba resintiéndose de una evidente falta de audacia.

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EN MAR ABIERTO (Dir. Renny Harlin)

Un variado grupo de pasajeros internacionales viaja desde Los Ángeles a Shanghái cuando su avión tiene que realizar un aterrizaje de emergencia en unas aguas llenas de tiburones. Atrapados entre el océano y los tiburones, atraídos por los restos del avión, tienen que superar el pánico, las rivalidades y sus diferencias personales para sobrevivir.

Mientras luchan contra la corriente, la confusión y los ataques de los tiburones, cada uno se enfrenta a decisiones críticas que pondrán a prueba su capacidad de colaborar en circunstancias extremas.

Quiere ser una película razonablemente realista, con una puesta en escena cuidada, imágenes de alto impacto e historias humanas de superación.

Sin embargo, tiene algunos problemas esenciales: sus personajes son demasiado estereotipados y muy explotados, escasa credibilidad de los acontecimientos, una fotografía extrañamente luminosa que delata el rodaje en tanques de agua… Y, por encima de todo lo anterior, muy poca originalidad.

Concluyendo, una película más de tiburones sin ningún tipo de emoción ni aliciente.

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CUENTA ATRÁS (Dir. David Mackenzie)

En pleno centro de Londres, unos obreros de la construcción descubren una bomba sin explotar de la Segunda Guerra Mundial, lo que genera una evacuación masiva para proteger a los transeúntes. Mientras la ciudad entra en caos, un grupo de ladrones oportunistas planea un audaz y elaborado atraco, aprovechando la confusión y el miedo generalizado.

La historia mezcla tensión, acción y suspense, mostrando cómo la amenaza de un peligro histórico puede desencadenar tanto heroísmo como criminalidad en medio del desconcierto urbano.

Una película entretenida en la que dos grupos de personas luchan contra el reloj: unos tratando de neutralizar la bomba, otros de llevar a cabo un robo. Cuenta atrás es una producción británica con los rasgos positivos que suelen acompañar a este tipo de cine, ejecutada con mucha profesionalidad y oficio, y es que, aunque se trata de una película de acción, los aspectos técnicos y de interpretación están bien cuidados.

La fotografía, la realización y el guion están bien resueltos y resultan sólidos; el diseño de sonido es impecable y los diálogos se entienden con claridad, con personajes que hablan un lenguaje coloquial y creíble, sin caer en la impostura. Esa naturalidad en las voces ayuda a que el espectador se crea tanto el pánico controlado del operativo militar como los nervios calculados de la banda de ladrones. En ese sentido, la película se emparenta con el mejor cine británico, en el que el oficio y la credibilidad de las voces pesan tanto como la trama.

En las interpretaciones, Aaron Taylor-Johnson encarna de forma magnética a un personaje de gran presencia física y autocontrol, y Theo James está a la altura como cabeza de la banda de ladrones, autoritario y frío. En un papel aparentemente más discreto vemos a Gugu Mbatha-Raw como la responsable de una operación que se complica progresivamente, mostrando capacidad para gestionar una tensión insoportable con inteligencia; Sam Worthington, por su parte, cumple sin destacar especialmente en un personaje menos definido.

Un thriller bien interpretado, bien armado y con excelente factura técnica, que funciona bien como ejercicio de tensión y oficio.

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Nota: La fotografía publicada en este artículo es propiedad de su productora.

LOS MÚSICOS (Dir. Grégory Magne)

Astrid Thompson está a punto de alcanzar lo imposible y hacer realidad el gran sueño de la vida de su padre: reunir cuatro legendarios violines Stradivarius para un único e histórico concierto que mantiene en vilo a los amantes de la música de todo el mundo. Sin embargo, la magia de los instrumentos se topa de frente con la cruda realidad humana. Lise, George, Peter y Apolline, los cuatro virtuosos de renombre internacional contratados para la ocasión, resultan ser una combinación explosiva.

Incapaces de tocar una sola nota en sintonía, las partituras vuelan y los ensayos se convierten en un campo de batalla donde los choques de ego, las excentricidades y las rivalidades del pasado amenazan con arruinar el evento antes de que empiece.

Con el tiempo en contra, la prensa encima y el prestigio de su familia pendiendo de un hilo, Astrid se ve obligada a tomar una decisión desesperada. Deberá localizar y convencer al único hombre capaz de poner orden en ese caos: Charlie Beaumont, el brillante pero huraño compositor de la partitura. El problema es que Charlie lleva años retirado del mundo, y obligarlo a lidiar con cuatro divos de la música clásica será una hazaña casi tan difícil como afinar los propios Stradivarius.

Lo que comienza como un ambicioso proyecto musical acaba convirtiéndose, sobre todo, en una historia sobre las dificultades de convivir, escuchar y trabajar con los demás. De este modo, la película construye un relato que trasciende el ámbito de la música clásica para hablar de las relaciones humanas. Todos los artistas poseen unas cualidades musicales extraordinarias, pero pronto queda claro que la excelencia individual no basta cuando el objetivo exige colaboración. El principal obstáculo no es la falta de capacidad, sino el peso del ego, las diferencias de carácter y la dificultad de comprender al otro.

Los músicos ofrece una reflexión sencilla, pero valiosa, sobre la cooperación, la escucha y la necesidad de dejar a un lado el ego para construir algo verdaderamente bello. Sin grandes sorpresas narrativas, encuentra precisamente en esa humanidad cotidiana su principal virtud y recuerda que algunas de las mejores obras solo pueden surgir cuando el talento individual se une al de los demás.

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NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

UN TAXI EN TOKIO (Dir. Yoji Yamada y Yuzo Asahara)

Koji, un taxista de Tokio con problemas económicos, acepta el encargo de llevar a Sumire, una mujer japonesa de 85 años, a la residencia donde vivirá a partir de ahora. Durante el trayecto, el conductor la acompaña por distintos lugares de la ciudad marcados por los recuerdos de la anciana. A medida que avanzan por Tokio, ambos compartirán confesiones, heridas y momentos de vida que les llevarán a crear un vínculo inesperado.

La película es un remake de Driving Madeleine (Christian Carion, 2022), en la que un taxista parisino y una anciana recorrían París antes de que ella ingresara en una residencia. Yamada traslada la historia a Tokio pero lo esencial permanece: la ciudad que archiva y desencadena las memorias; la necesidad de la anciana de reafirmar su identidad compartiendo su historia, buscando distracciones y excusas porque se dirige a un sitio donde no quiere ir. Ella se aferra a la vida que tuvo, reforzando su identidad y sus recuerdos, mientras se dirige hacia una residencia que la convertirá en una anciana más. Se mira en su pasado porque su futuro se estrecha.

En Un taxi en Tokio no parece que los planes de la pasajera estén demasiado definidos, en consecuencia, los recuerdos van naciendo a medida que la ciudad los provoca. Es curioso ver cómo la cortesía y la distancia propias del trato entre desconocidos en Japón se van disolviendo kilómetro a kilómetro. La señora distinguida y férreamente correcta del principio se va convirtiendo en una persona con una historia única y casi improbable, con una identidad fuerte que asoma, arrolladora, entre las rendijas de su control y su elegancia.

Tokio, sus encantos y sus secretos, se van desplegando ante nuestros ojos en un remedo de la vida, comenzando por un cálido mediodía y va entrando en un melancólico atardecer y, al final, una noche cerrada. Los paisajes se van cerrando, desde una ciudad llena de posibilidades hasta un lugar del que no es posible escapar. En el último acto, el director nos indica con delicadeza cuándo Un taxi en Tokio pasa a ser un cuento, con un sutil cambio de luz que nos señala que ha llegado el momento de aceptar algo un poco mágico.

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NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

EL DRAMA (Dir. Kristoffer Borgli)

Una pareja, en los días previos a su boda, se enfrenta a una importante crisis cuando una inesperada revelación desbarata lo que uno de ellos creía saber sobre el otro.

“El drama”, anclada en la realidad, intenta pervertir el modelo de la comedia romántica y solo lo consigue a medias. Su propuesta formal nos recuerda, en su inicio, al clásico “Dos en la carretera” de Stanley Donen, en la que la crisis de la pareja protagonista, era diseccionada en constantes idas y venidas temporales que fragmentaban el relato.

Aquí, Borgli, también co-montador de la película, parece evocarla en la presentación de los personajes, pero, a diferencia de Donen, ofrece la descomposición de la pareja en presente durante los días previos a la boda y en la misma ceremonia.

El detonante de la crisis nos lleva a comedias teatrales como “El nombre” en la que un hecho, revelado en conversación amistosa y etílica, dinamita las relaciones establecidas: aquí, un secreto del pasado de uno de los consortes se antoja insoportable para el otro, como sucedía en “Los perros dormidos mienten” en la que se la novia confesaba un desliz sexual con un can.

La presunta provocación de “El drama” radica en la confidencia, aquí relacionada con una de las tragedias perpetuas de la sociedad americana. Borgli, guionista en solitario del film, desaprovecha la ocasión para ahondar en ese drama de base y se decanta, como cortina de humo, por burlarse del personaje de Pattinson.

Quizá lo más interesante de la película sea su atriz protagonista, Zendaya, muy creíble en todos los registros de su personaje.

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NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

EL ARQUITECTO (Dir. Stéphane Demoustier)

Año 1983. El nuevo gobierno francés de François Mitterrand convoca el mayor concurso de arquitectura de la historia. Codiciado por todos los grandes estudios internacionales, el ganador es, sorprendentemente, un absoluto desconocido: Johan Otto von Spreckelsen, un profesor de arquitectura de Copenhague.

Hasta entonces, este danés de cincuenta años solo había construido cuatro edificios: su casa y tres pequeñas capillas. De la noche a la mañana, ‘Spreck’ se convierte en el centro de todas las miradas. Y lo más importante, va a liderar un proyecto colosal con enormes expectativas políticas y económicas: la construcción del Arco de la Defensa de París.

Todo está estructurando con el juego de contrastes entre la integridad artística de Spreck, que quiere mármol que se vuelva rosado al atardecer, y que el cubo nunca deje de ser un cubo, y cuestiones más pedestres como los costes y el cambio de gobierno, que obliga a una situación de cohabitación con partidos distintos en el poder.

Durante este proceso la vida del arquitecto se complica hasta causarle problemas en su matrimonio.

Demoustier aborda esta cuestión (y otras) sin estridencias, suavemente, con un enfoque que recurre a un humor puntual de situaciones algo surrealistas, que hace pensar en el cine minimalista de Aki Kaurismäki.

La puesta en escena es vistosa, ya sea en los pasajes de la obra en construcción o en la visita a la cantera italiana de donde salió el mármol usado por Miguel Ángel para su célebre Piedad.

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NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

EL SUEÑO AMERICANO (Dir. Anthony Marciano)

Jérémy y Bouna se conocen en una cancha de baloncesto: ambos son jugadores retirados y tienen una pasión común por el deporte, así que pronto empiezan a pensar cómo poner eso al servicio de sus carreras.

La idea es convertirse en agentes de deportistas incipientes pero en cuanto uno de ellos despunta, se lo llevan otros con más experiencia y tablas en la NBA. En pocas palabras, son dos desconocidos aunque pueden ofrecer dos factores diferenciales: un trato mucho mucho más cercano y una lengua común.

Estamos ante una película con mensajes positivos sobre la resiliencia, la amistad, la perseverancia y el trabajo duro. El sueño americano es una película de las que tienen mucho más calado que otras que se estrenan con fuerte campaña de promoción y además están ancladas en la realidad.

Está tras ella el cineasta Anthony Marciano que hace honor a su apellido y a veces no parece de este planeta, simplemente por la forma tan humana de componer a unos personajes entrañables de los que te enamoras desde un primer instante porque son falibles, tridimensionales y derrochan una simpatía singular. Es fácil empatizar con ellos e incluso identificarse con lo que les ocurre.

Una de las razones es que tienen referentes reales sólidos: Bouna Ndiaye y Jérémy Medjana, dos soñadores que pelearon con uñas y dientes para convertirse en los agentes franceses más influyentes de la NBA después de un larguísimo periplo tratando de hacer su negocio viable y de endeudarse hasta las cejas para lograrlo, poniendo en jaque incluso sus relaciones personales.

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NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

HANGAR ROJO (Dir. Juan Pablo Sallato)

Santiago de Chile, 11 de septiembre de 1973. Mientras el golpe militar se despliega por todo el país, el capitán Jorge Silva, exjefe de Inteligencia de la Fuerza Aérea, recibe una orden que cambiará su vida para siempre: debe transformar la Escuela de Aviación, donde actualmente forma a jóvenes cadetes, en un centro de detención y tortura. Convencido de que el horror durará poco, Silva intenta mantenerse al margen. Pero la llegada del coronel Jahn, un viejo rival que regresa con un poder desmedido y asuntos pendientes, obliga a Silva a enfrentarse no solo a su pasado, sino también a sus creencias más profundas. A medida que los camiones comienzan a llenar el hangar de prisioneros y el ejercicio del poder se vuelve cada vez más despiadado, Silva se encuentra atrapado en una encrucijada imposible: la desobediencia podría costarle la vida, pero obedecer, también.

Hangar Rojo (2026), la opera prima del director chileno Juan Pablo Sallato. Tras su première mundial en la 76ª edición de la Berlinale (a competición en ‘Perspectives’), el largometraje tuvo su estreno español en la Sección Oficial del Festival de Málaga.

El largometraje está basado en el libro Disparen a la bandada, de Fernando Villagrán. La historia narra un capítulo largamente silenciado de la historia chilena, la de los oficiales y suboficiales de la Fuerza Aérea que se opusieron al golpe militar y que fueron violentamente reprimidos por sus propios compañeros. Entre ellos se encontraba el propio capitán, Jorge Silva. Villagrán, quien fue encarcelado durante la dictadura, reconstruye un relato inédito de resistencia interna dentro de la Fuerza Aérea de Chile, una historia mantenida en secreto y en el olvido durante décadas. Villagrán y el capitán Jorge Silva estuvieron presos en el mismo centro de detención, recluidos a pocas celdas de distancia.

Coproducida entre Chile, Argentina e Italia, Hangar Rojo es la primera película latinoamericana que explora el funcionamiento interno del mundo militar durante las dictaduras de los años setenta. El film se construye como un thriller político centrado en los personajes, retratando a hombres atrapados dentro de la maquinaria del poder militar en el preciso instante en que la historia los obliga a tomar partido.

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NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.