DIVA (Aut. Albert Boadella)

Texto: Yolanda Aguas
Fotografías al término de la representación de DIVA: Yolanda Aguas

Sube el telón, en escena un chaise longue, un piano y un tocadiscos. Una mujer vestida de blanco acostada en el sofá y el sonido envolvente del aria “Casta Diva” de la ópera Norma de Bellini. Algo que nace de un modo tan hermoso no puede seguir ni terminar mal.
La dramaturgia escrita por Albert Boadella nos presenta a Maria Callas (sublime… MAGISTRAL la soprano y actriz María Rey-Joly) que se halla en el ocaso de su vida.

Reside en París alejada de todo, en su lujoso piso de la avenida Georges-Mandel número 36, con la única compañía de su fiel ama de llaves Bruna Lupoli (que no aparece en la obra).
Su voz ya no tiene nada que ver con lo que fue. La crítica se cebó con ella en sus últimas apariciones y no ha vuelto a cantar en público. Ha muerto Onassis. La realidad de su decadencia le hace vivir un mundo de recuerdos.
Desdeña el presente mientras fuerza a su repetidor, Ferrucio (inmenso el tenor y actor Antonio Comas), para que le acompañe en un imaginario repertorio que ya no podrá realizar. También lo utiliza para crear una situación sadomasoquista. Le obliga a interpretar a Onassis, su gran amor. Sus momentos más apasionados y estelares. En su delirio, se imagina al griego como pareja de los grandes dramas operísticos que ella protagonizó. Alguien que la mata o alguien con quien morir al final de la ópera. Es el inicio del camino hacia su propio y misterioso final, que muy pronto realizará a su voluntad.

Ha sido valiente Albert Boadella al rendir homenaje a María Callas, una de las grandes personalidades artísticas de la Historia del bel canto (para muchos de nosotros, la más importante), VOZ INMORTAL. No hace mucho tiempo, estuvo también en el Teatro Principal de Zaragoza otra de esas figuras incontestables de las Artes escénicas: Norma Aleandro. Vino para interpretar a la Callas en “Masterclass”, obra que en España representó la gran Núria Espert. Todos los homenajes que se rinden a la Callas siempre serán pocos. Parece que su espíritu no pudiera, ni debiera, abandonarnos. Momentos antes del inicio de la representación, el pasado jueves 27 de mayo, en el Teatro Principal de Zaragoza se respiraba cierta “tensión emocional” ante lo que intuíamos iba a suceder en el escenario. Finalizada la representación no hubo decepción alguna, todo lo contrario, la emoción lo envolvía todo.

Mérito del dramaturgo y director de la obra, por supuesto, pero muy especialmente del trabajo extraordinario de los dos intérpretes protagonistas: María Rey-Joly y Antonio Comas. Es un lujo verles bailar el sirtaki griego…

Antonio Comas está impresionante en DIVA. Interpreta dos personajes: Aristóteles Onassis y Ferruccio Mezzadri. Le conocía principalmente por sus trabajos con el maestro Xavier Albertí (“El gran mercado del mundo”, “L’hort de les oliveres”…). Dirigido también por el álter ego de Albertí, Wanda Pitrowska (“Per començar, sarsuela) y muchas veces vestido por la magia de nuestra añorada María Araujo

Comas, magnífico actor y voz poderosa es el contrapunto perfecto a su paternaire… lo demuestran también sus números musicales: Singin’ in the Rain (Arthur Freed), Stormy Weather (Harold Arlen / Ted Koehler), Il Mondo (letra de Gianni Boncompagni y música de Jimmy Fontana y Carlos Pes) que, casualmente, también interpretó en “El gran mercado del mundo” para el TNC (Teatre Nacional de Catalunya). Una delicia siempre verle actuar.

María Rey-Joly interpreta el rol de María Callas. No es una imitación, creo que es muy importante dejar esto claro desde el principio. Es una (GRAN) interpretación, con mayúsculas, de un personaje creado por Boadella. Con una presencia y voz prodigiosas, Rey-Joly conmueve de principio a fin. Seguramente no seré capaz de encontrar las palabras justas para expresarlo. Está dotada por el don que la vida le ha dado (y que ella ha formado exquisitamente): la belleza inmensa de su voz. Todavía en mi recuerdo el eco de su voz cantando: el “Ave María” del Otello de Verdi y con “Sola, perduta, abbandonata” de Manon Lescaut de Puccini.

Delicada y fuerte al mismo tiempo, se mueve por el escenario (¡Y de qué manera¡) durante toda la función dando vida a una mujer que sufre por el paso del tiempo y por su exilio interior… Le ayuda la gran iluminación de Bernat Jansà que es más una caricia que un trabajo técnico-artístico.

Mientras la observaba desde el patio de butacas, vinieron a mi recuerdo grandes veladas teatrales. He tenido la dicha de ver trabajar a artistas extraordinarios: Vanessa Redgrave, Hanna Schygulla, Isabelle Huppert, Fiona Shaw, Norma Aleandro, Carme Elías, Núria Espert, José María Rodero, José Bódalo, Josep María Pou, Rudolf Nureyev, Pina Bausch, Julio Bocca, Ute Lemper… la lista es interminable. Y el pasado jueves, mientras contemplaba a María Rey-Joly supe con certeza que ésa era ya una de las veladas más importantes y emocionantes de mi vida.

Al término de la representación me sucedió lo que en muy pocas ocasiones: no quería abandonar el teatro. Era algo así como el deseo de que la función volviera a comenzar… Estoy segura que me comprenden.
Tienen la oportunidad de ver la obra hoy, sábado 29 y mañana, domingo 30.

Si van, por allí nos encontraremos… ¡DISFRÚTENLA¡

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RdP ALBERT BOADELLA en el Teatro Principal de Zaragoza

Texto y Fotografía de Albert Boadella: Yolanda Aguas

Fotografía de María Rey-Joly, propiedad de Clece Producciones.

Albert Boadella presentó hoy su creación “DIVA” en el Teatro Principal de Zaragoza, acompañado por José María Turmo (Gerente del Patronato de Artes Escénicas y de la Imagen de Zaragoza). Es un musical que rememora los últimos años de María Callas, una mujer fascinante en un momento de decadencia, una tragedia donde el reto, según el director y dramaturgo, ha sido armonizar la transición entre el canto y la prosa.

Este espectáculo estrenado el 9 de enero en el Teatro Palacio Valdés de Avilés y que estuvo del 15 al 24 de enero en los Teatros del Canal de Madrid, está protagonizado por la soprano María Rey-Joly (como María Callas) y el tenor Antonio Comas (como Aristóteles Onassis y Ferruccio).

Ha explicado Boadella que: “María Callas es una mujer fascinante, no solo musicalmente. Los últimos años de su vida me parecen una auténtica tragedia, en esos momentos no puede ejercer su arte, su voz no es ya la misma tras años sin cantar al dejarlo todo por Aristóteles Onassis, un hombre que la traiciona para casarse con Jackie Kennedy”.
A partir de ese momento ella se recluye en su apartamento de París y esa es la etapa que rescata Boadella porque se organiza una auténtica tragedia, la que descubre a una persona que lo ha tenido todo y que lo ha perdido todo, refugiada en sus recuerdos. El director construye un drama musical: “Una historia de amor, algo que no había hecho a lo largo de mi carrera, en la que Onassis aparece en sus delirios, que ella resuelve a través de las arias que interpretó en “Tosca”, “Norma”, “Madama Butterfly”, “Otello” o “La Traviata” hasta llegar a su muerte. La falta de autopsia, su rápida incineración hacen pensar en un suicidio, teniendo en cuenta la cantidad de tranquilizantes que tomaba”.

Albert Boadella describe a María Callas como “una mujer apasionada, seducida por el lado más sexual del armador griego, con un físico aparentemente feo, pero con una potencia de toro bravo. Callas es una mujer llena de humanidad que confía en un hombre que se mueve por otros intereses, a pesar de que creo que fue a la mujer que más amó”.
Sin embargo, una vez conquistada la Callas, pese a su fama y glamur, Onassis fue a buscar, “como un cazador una pieza de un escalafón superior, a la viuda del hombre más poderoso de la tierra, el presidente de Estados Unidos”. Una mujer que Boadella considera que no se casa con él por amor: “el dinero representa para ella una de las cosas más importantes de la vida en aquel momento”
.
El reto de este montaje, según desvela Boadella, “ha sido armonizar bien el canto y la prosa recitada, algo que siempre es muy complicado, un ejercicio que requiere una buena interpretación”.

El director no escatima halagos hacia la soprano madrileña María Rey-Joly, quien le propuso hace unos años crear esta obra. “En ella se puede ver a la Callas. Es buena actriz, muy buena cantante y tienen un cierto parecido”.
Asegura que quien vaya a ver la obra disfrutará con un homenaje con las arias más conocidas de la soprano de origen italiano, cantadas en directo y de la esencia de un drama, con interpretaciones muy cuidadas, tras dos meses de ensayo continuo con los dos protagonistas en su casa del Ampurdán. Esta no es la primera vez que Boadella se adentra en el mundo de la lírica: “Don Carlo” o “El pimiento Verdi” la preceden.

“DIVA” se representará del 27 al 30 de mayo, a las 19 h, en el Teatro Prinicpal de Zaragoza.

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RdP LA CASA DE BERNARDA ALBA (Teatro Principal)

Texto y fotografías: Yolanda Aguas


El Teatro Principal de Zaragoza ha acogido este miércoles una rueda de prensa para presentar la obra La casa de Bernarda Alba, de Producciones Faraute. Han intervenido, el productor Celestino Aranda, el elenco formado por Consuelo Trujillo, Rosario Pardo, Luisa Gavasa y Ana Fernández, así como el Gerente del Patronato de Artes Escénicas de Zaragoza, José María Turmo.


Considerada como la obra dramática más madura de Lorca, “La casa de Bernarda Alba” data de 1936, año clave tanto para el autor granadino como para la historia de nuestro país, tuvo que esperar varias décadas antes de poder representarse en los escenarios españoles.


Visiblemente emocionada, la actriz zaragozana Luisa Gavasa hizo hincapié en lo significativo que era este regreso a los escenarios tras diecinueve años de ausencia: “María Josefa es la luz –señalaba la actriz–. No creo que en realidad esté loca, sino que es una mujer que ha decidido ‘ser’ loca para salir de la prisión que ha configurado su hija. Es un papel que, como decimos los actores y actrices, es un ‘bombón’, y lo he podido sacar adelante gracias a mis compañeras, porque estar 19 años fuera del teatro se dice pronto, pero luego hay que subirse al escenario y actuar. A mí, para bien y para mal, casi se me había olvidado, y gracias a mis compañeras lo he conseguido. Todas nos dejamos la piel en la obra, yo solo un rato. En lo personal, estar con esta obra en Zaragoza, en mi ciudad, es un reencuentro de ausencia y presencias. La ausencia de mis padres y abuelos y la presencia, porque es el presente, de mi hijo que asistirá mañana jueves a la representación. No puedo estar más emocionada”.

Ana Fernández, afirmó que “la obra se desarrolla en un patio con varias salidas que dan al interior de la casa y una que da al exterior. Es un montaje áspero, clásico, que en todo momento busca dejar claro lo que nos quiere decir Lorca sobre las consecuencias de no tener futuro pero, también, nos muestra el lado más oscuro de lo que somos”.

Rosario Pardo, defendió la vigencia del texto de Lorca en los tiempos actuales donde impera todavía el machismo y la falta de consideración hacia la mujer. De ahí que considere que es muy necesaria la representación de esta obra para que las nuevas generaciones puedan formarse y vivir en un mundo más igualitario.

Consuelo Trujillo, que interpreta a Bernarda Alba en este montaje, inició su intervención con una de las grandes frases de la obra: “En ocho años que dure el luto, no ha de entrar en esta casa el viento de la calle”. Esta inmensa actriz, una de las más grandes maestras de nuestras Artes Escénicas nació para interpretar a Lorca. El autor granadino es, junto a Alberto Conejero, su autor de cabecera y su inspiración. Antes que ella, grandes actrices españolas interpretaron a Bernarda Alba: Berta Riaza, Núria Espert, Irene Gutiérrez Caba…

La Casa de Bernarda Alba es la última de las tragedias rurales de Federico García Lorca. Escrita en la primavera y concluída, precisamente el 19 de julio de 1936, poco antes de su muerte. Fue estrenada el 8 de marzo de 1945 en el Teatro Avenida de Buenos Aires a cargo de la Compañía de Margarita Xirgu. Como en Bodas de Sangre, esta pieza teatral tiene su origen en una historia real. Cerca de Granada, hay una población, Valderrubio en la que vivía Doña Bernarda, una viuda de muchos años que ejercía una inexorable y tiránica vigilancia sobre sus hijas solteras. Lorca las veía pasar como sombras, siempre silenciosas y siempre vestidas de negro cuando caminaban hacia la fuente cercana para llenar los cántaros de agua. Era como un infierno mudo y frío en el sol africano granadino el que soportaban esas cinco hermanas, que proyectaban una imagen sórdida y fuertes emociones sobre las inmaculadas paredes blancas de las fachadas.

Confiamos que hayan comprado su entrada porque ya están agotadas.

Teatro Principal de Zaragoza, del 13 al 16 de mayo, a las 19 h.

LOS TRADUCTORES (Dir. Régis Roinsard)

Texto: Yolanda Aguas


Nueve traductores, de nueve nacionalidades diferentes, son contratados para traducir el último libro de una trilogía, para lo que deberán permanecer en un búnker de lujo sin contacto con el mundo exterior. Entonces, las primeras diez páginas del manuscrito aparecen publicadas online, y el trabajo soñado se convierte en una pesadilla, pues el ladrón debe ser uno de ellos y el editor hará lo que sea necesario para desenmascararle.

‘Los traductores’, dirigida por Régis Roinsard es una historia que sin duda está inspirada en las novelas de Agatha Christie y que nos adentra en una investigación dentro de un búnker. Pero a diferencia de estas novelas, no vamos a intentar averiguar quién ha asesinado a alguien sino quien ha filtrado una novela.


Estamos ante una película de las llamadas “entretenidas”, protagonizada por algunos excelentes actores y actrices europeos.


Simplemente para pasar el rato…

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

MAMÁ MARÍA (Dir. Jean-Paul Salomé)

Texto: Yolanda Aguas

El pasado día 21 de abril tuve la oportunidad de ver “Mamá María” en el marco de la 5a edición del BCN FILM FEST-S. Jordi.

La película está protagonizada por la inmensa actriz Isabelle Huppert. Su nombre va asociado a los más importantes nombres del cine de autor: Claude Chabrol, Michael Haneke, Claire Denis, Michael Cimino, Hal Hartley o Hong Sang-soo.

Su filmografía abarca una innumerable capacidad de registros que sin embargo no incluye demasiadas interpretaciones en el humor. Una ausencia que cubre en parte con su personaje protagonista en ‘Mamá María’, una comedia dramática con toques de ‘thriller’ y vocación de llegar a un gran público del francés Jean-Paul Salomé.
La película es intrascendente, pero la presencia en ella de Huppert hace que valga la pena verla al menos una vez. Ella es la película y con esto creo que lo digo todo.

Isabelle Huppert es Patience Portefeux, una traductora del árabe al francés que, a sus cincuenta y pico años, empieza a inquietarse por el futuro próximo. En la brigada antinarcóticos donde trabaja, esquiva con dignidad las explosiones fugaces de violencia de detenidos y policías. Y apenas ha acabado de pagar las deudas que le dejó su marido ya muerto cuando la residencia donde ha tenido que ingresar a su madre (Liliane Rovère) la amenaza con echar a la anciana por impago de las últimas y muy desorbitadas mensualidades. En el tramo inicial del filme, Patience hace honor a su nombre y asume con estoicismo y los ojos un tanto vidriosos sus circunstancias. Pero, aunque no lo verbalice, en su cabeza empieza a fraguarse la posibilidad de una vida más llevadera. Y llega la oportunidad cuando menos lo esperaba.

Cuando descubre que el hijo de Khadidja (Farida Ouchani), la cuidadora de su madre en la residencia, está metido en uno de los chanchullos de drogas a los que su unidad hace seguimiento, decide echarles una mano. Su cambio no es repentino. A través de las conversaciones que ha mantenido con otros personajes, deducimos que Patience defiende a personas que, como le sucedió a su padre, inmigrante argelino, no lo han tenido fácil para conseguir un buen trabajo y se han buscado alternativas. Como le comenta ella misma a su jefe y amante, Philippe (Hippolyte Girardot), su progenitor decidió ganarse el sustento “con un tipo de negocios que no aprobarías”. Ella parece decidida ahora a seguir sus pasos.
La película apenas exprime el potencial de contar con una Isabelle Huppert que ejerce de reina del disfraz en un entorno criminal y multicultural. La intención del guión se limita a esperar que el simple hecho de ver a la Huppert de gran señora árabe negociando con pequeños traficantes resulte de por sí gracioso. Más interés (y diversión) tiene la relación que Huppert desarrolla con su vecina de origen chino, con la que acaba estableciendo una inesperada complicidad.
Isabelle Huppert lo llena todo y la película nos deja con el buen sabor de boca de que para una mujer, pasada la cincuentena, también tiene una segunda oportunidad.

PALMARÉS DE LA 5a. ED. BCN FILM FEST

El actor y director Mario Gas ha presidido el Jurado Oficial del BCN Film Fest 2021 acompañado del cineasta Jaume Balagueró y la actriz Laia Marull.

Ellos han sido los responsables de otorgar el Premio a la Mejor Película de la Sección Oficial, por el que han competido 12 títulos y cuyo fallo ha recaído en ‘Pequeño país‘, película de la que hablamos en la segunda crónica del certamen, una adaptación de la novela de Gaël Faye que narra como la vida feliz de un niño en Burundi cambia radicalmente cuando estalla la violencia en Ruanda en 1993.

PALMARÉS 5a EDICIÓN BCN FILM FEST:

Premio a la mejor película: Pequeño país (Francia) de Eric Barbier.
Premio de la crítica: Sombra (Portugal) de Bruno Gascon.
Premio al mejor guion: Yalda, la noche del perdón (Irán).
Premio al mejor actor: Ulrich Thomsen por The Good Traitor (Dinamarca).
Premio a la mejor actriz (ex aequo): Isabelle Kabano por Pequeño país (Francia) y Denise Gough por The Good Traitor (Dinamarca).
Premio Festival Castell de Peralada a la Mejor Música (ex aequo): El poeta y el espía (Italia) y Last Call (Estados Unidos).
Premio a la Mejor Película por sus Valores Históricos: Sombra (Portugal) de Bruno Gascon.

RdP “GALATEA” en el TEATRE NACIONAL DE CATALUNYA

Texto y Fotografías: Yolanda Aguas

Según nos señala el TNC en su página web oficial, “GALATEA” es la obra más personal de Josep M. de Sagarra, junto con Pájaros y lobos y La fortuna de Silvia.

Sobre el estreno de Galatea en diciembre de 1948 en el Victoria, Josep M. de Sagarra recordaba que el insólito frío de aquel invierno – y la falta de calefacción en el teatro – hicieron que el público viera la obra temblando con los abrigos puestos. La obra no fue bien recibida por la mayoría de la crítica, y Sagarra se lamentaba que la hubieran insultado como si fuera un incendiario o un corruptor de menores. Aún así, el dramaturgo no estaba de defender la obra: «Con La fortuna de Silvia , con Pájaros y lobos y sobre todo con Galatea creía, y creo sinceramente, que intentaba hacer un teatro más de acuerdo con mi conciencia y más acorde con el clima espiritual de nuestro tiempo ». Con el tiempo, el periplo por la posguerra europea de esta domadora de focas con nombre de ninfa marina ha terminado ocupando un lugar preeminente entre los títulos más importantes de la literatura dramática en lengua catalana.

Dirigida por Rafel Durán y protagonizada por magníficos actores: Anna Azcona, Nausicaa Bonnín, Roger Casamajor, Borja Espinosa, Pep Ferrer, Míriam Iscla, Jordi Llovet, Carol Muakuku, Quimet Pla, Santi Ricart y Ernest Villegas. la obra se representará en la Sala Petita del 29 de abril al 23 de mayo de 2021.

Comenzó la presentación el Director Artístico del Nacional, el maestro Xavier Albertí, indicando que “Puede parecer la historia de un personaje que sale del infierno de la guerra camino del cielo, pero yo la veo más bien como la salida del infierno hacia la aceptación del infierno. Es, además, una obra maestra de la literatura catalana y europea”.
Para su director escénico, Rafel Durán: “El texto no habla del coronavirus ni nosotros lo hemos introducido, pero todo lo que hemos vivido en el último año nos acerca al espíritu de la obra Galatea es el alter ego de Josep Maria de Sagarra, que tuvo que huir de España durante la Guerra Civil amenazado por la FAI y luego de París ante la llegada de los nazis. Nuestro país hace tiempo que no vive una guerra y quizás hemos creado una imagen distorsionada de ella, pero el coronavirus, sin ser lo mismo que una guerra, nos ha acercado a muchas de las cosas que ocurren en una guerra, como la muerte, el miedo, la perdida del trabajo y la incertidumbre ante el futuro. Uno de los temas que aborda “Galatea” es la confrontación entre el idealismo y el capitalismo, algo que también conecta con nuestros tiempos, porque hace un año que nuestra sociedad se debate entre priorizar la sanidad o el capitalismo”.
La obra teatral, escrita en 1947, narra el recorrido vital de Galatea, una mujer que tiene que sobrevivir a la derrota y a las atrocidades de la guerra.

El arte es otro de los protagonistas de este montaje, en este caso simbolizado por el circo, que también es metáfora de la vida al margen del sistema y del concepto de familia como ‘trouppe’, no necesariamente unida por lazos de sangre. Todo ello en una escenografía creada por Rafel Lladó, que “se aleja del realismo y del historicismo y crea un espacio a medio destruir y a medio construir, reflejo de la Europa de aquel momento”.
Incertidumbre, miedo y muerte envuelven la obra de Josep Maria de Sagarra “Galatea”, “sensaciones que hemos vivido de cerca durante la pandemia del coronavirus” y que conectan esta pieza escrita tras la II Guerra Mundial con el momento actual, según Rafel Duran, director del montaje.

LOS INTÉRPRETES

La gran Míriam Iscla (que – lamentablemente – no pudo asistir a la rueda de prensa) interpreta a Galatea (y que según me indicaron, en “top secret”, está magnífica en la obra), cuyo idealismo va de la mano del personaje de Jeremies, que interpreta Roger Casamajor, y se opone al de Samson, al que da vida Borja Espinosa.

Anna Azcona, Nausicaa Bonnín, Pep Ferrer, Jordi Llovet, Carol Muakuku, Quimet Pla, Santi Ricart y Ernest Villegas completan el reparto de ese montaje, el segundo sobre “Galatea” que acoge el TNC desde su fundación.

Anna Azcona destacó también que ésta era su “primera vez” como actriz en el Teatre Nacional de Catalunya. Realmente parece increíble pero nunca había tenido la oportunidad de trabajar en un montaje representado allí.
Como suele afirmar la gran Jane Fonda: “Nunca es demasiado tarde”.

ENCUENTRO DIRECTORES FOTOGRAFÍA: BCN FILM FEST

Texto y fotografías: Yolanda Aguas

La palabra fotografía se deriva de los términos griegos Phos que significa luz y Grafis escritura. La fotografía es la técnica de captar una imagen de forma permanente por medio de una cámara. En la actualidad gran porcentaje de la comunicación fluye gracias a imágenes.

ESCRIBIENDO CON LA LUZ (Coloquio BCN FILM FEST) se desarrolló en CASA SEAT el pasado día 21 de abril, a las 12 h. Asistieron como invitados:


Xavi Giménez e Isaac Vila de AEC, junto a Isabel Coixet y David Ilundain. Este encuentro estuvo moderado por la periodista y directora del BCN FILM FEST, Conxita Casanovas.

Isabel Coixet
Directora y guionista de películas como “La vida secreta de las palabras”, “Mi vida sin mí” o “La librería”.
Ganadora del Goya a Mejor Película y Mejor Dirección.

David Ilundain
Director y guionista de películas como “B” y “Uno para todos”.
Ganador del Premio Especial en los premios Feroz, y nominado al Goya por “B”.

Xavi Giménez
Director de fotografia de películas como “Luces rojas”, de Rodrigo Cortés, “Ágora” de Alejandro Amenábar, o “Contratiempo” de Oriol Paulo. Ganador de numerosos premios, entre ellos el Premio Goya a Mejor Fotografía por “Ágora” .

Isaac Vila
Director de fotografia de películas y series como “Bajocero” de Lluís Quílez o “El desorden que dejas”.

El coloquio duró, aproximadamente, 1 h 40 min.

EL SALTO DE DARWIN (Aut. Sergio Blanco)

Texto y fotografías (saludos finales): Yolanda Aguas

Fotografías de la obra: Esmeralda Martín

Darwin concluyó que “el ser humano paró la antigua ley selectiva, la del triunfo de los más aptos y la eliminación de los más débiles, para establecer un sistema de conductas solidarias de entreayuda y protección que constituyen el corazón de la civilización”.

El tandem creativo entre el autor Sergio Blanco y la excelente (actriz, gestora cultural y directora escénica) Natalia Menéndez se está convirtiendo en garantía, no sé si de éxito seguro pero sí de propuesta artística de primer orden. Sergio Blanco (Ostia, Tebas Land, El bramido de Dusseldorf), vuelve a demostrar con “El salto de Darwin” que es una de las voces más importantes de los últimos años en la dramaturgia internacional.

Escribo este artículo nada más salir de la representación – viernes 16 de abril – en el Teatro Principal de Zaragoza. Si tuviera que definirla en una sola frase creo que sería : “El salto de Darwin” es una road teatral impregnada maravillosamente por otra road emocional en forma de banda sonora”. Si el texto es magnífico, no lo es menos la música elegida (años 70’s y 80’s) para hacer de ella una auténtica delicia. Escuchar temas como: Hotel California de los Eagles o Sin tu latido de Luis Eduardo Aute ayudan, ¡y de qué manera¡ a conmover profundamente al espectador.

El autor sitúa la acción en junio de 1982 en forma de una tragicomedia. Se trata de un viaje, tanto real como emocional, de una familia argentina muy singular (padre, madre, hija y su novio), que recorre durante tres días en un Ford Falcon, al que lleva enganchada una roulotte, más de 3 000 kilómetros para llegar hasta la localidad de Puerto Darwin, un lugar situado en el extremo sur argentino, en la misma frontera donde se desarrolló el conflicto de las Malvinas para esparcir allí las cenizas del hijo que ha perdido la vida combatiendo a las tropas invasoras de Gran Bretaña.

Esa particular road teatral de la familia la recorre también el espectro del hijo muerto cuya vuelta espera con fe esa Madre que deja siempre encendida una luz que le sirva de faro. Preciosa escena onírica entre madre e hijo bailando, sin duda simbolizando el anhelo que todos tenemos por tener la oportunidad para despedirnos de nuestros seres más queridos. Tema que no puede ser más actual, muchos de nosotros ni siquiera hemos podido decir adiós a quienes han fallecido durante esta terrible pandemia.

En el apartado técnico-artístico, Natalia Menéndez reúne a grandes profesionales: Mónica Boromello ha construido el espacio escénico (un gran panel al fondo con forma de glaciar, el viejo Ford en primer término, y la roulotte y una mesa y unas sillas de camping); Juan Gómez Cornejo ha iluminado magistralmente los saltos temporales de luz en esos tres días de viaje (especialmente la conmovedora escena final); Luis Miguel Cobo ha puesto la música original con el acierto de siempre; el gran Antonio Belart ha vestido con realismo a los personajes, y Álvaro Luna ha diseñado la videoescena para que el espectador acompañe en el viaje a la familia protagonista.

En el apartado interpretativo, Natalia Menéndez se ha rodeado de excelentes intérpretes. Goizalde Núñez (muy convincente en esa Madre rota de dolor por la muerte del hijo), Jorge Usón ( el Padre, eclipsado quizá por la fuerte personalidad de su esposa, pero lleno de bondad. Da gusto disfrutar de su presencia y su impresionante y bella voz), Olalla Hernández (Hija, y también la narradora de esta historia), Juan Blanco (Novio), Cecilia Freire (maravillosa e impecable interpretación como Kassandra, una chica transexual que se prostituye para sobrevivir, y que fue novia del hijo, ) y Teo Lucadamo (el Hijo asesinado en las Malvinas). Todos ellos muy bien en sus respectivos cometidos.

Quizá, y afilando mucho mi opinión, hay un momento del texto que creo innecesario: el pequeño monólogo del novio en el que nos explica la historia de Darwin. En los últimos años he asistido a varias representaciones en las que sus respectivos autores tienden a “explicar demasiado” – con monólogos – el sentido de sus obras. También lo han hecho autores muy consagrados, por poner un ejemplo, Albert Camus en el monólogo final de “El inconveniente”, por cierto tan brillantemente interpretado por Cayetana Guillén Cuervo. Creo que el público es capaz por sí solo de sacar sus propias conclusiones y estaría muy bien que los autores lo tuvieran en cuenta.

Quienes asistan a esta función encontrarán, a partes iguales, dolor, humor, amor y desesperación, en un texto narrativo que Natalia Menéndez (cada día con más magisterio escénico) ha sabido dirigir de forma muy brillante y precisa.

RdP “EL SALTO DE DARWIN” en el T. PRINCIPAL

Fotografía: Yolanda Aguas

En la mañana del miércoles 14 de abril, se ha presentado en el Teatro Principal de Zaragoza la obra de Sergio Blanco “El salto de Darwin”.  Con la presencia de su directora, la maestra Natalia Menéndez, y varios actores del reparto: Jorge Usón, Cecilia Freire, Olalla Hernández y Goizalde Núñez, el Gerente del Teatro Principal, José María Turmo ha destacado la calidad de este montaje y el éxito que está obteniendo en su ya extensa gira por el territorio nacional.

Se podrá ver en el Teatro Principal de Zaragoza en cuatro funciones programadas para los próximos días 15, 16, 17 y 18 de abril, que comenzarán a las 19.00 horas.

El salto de Darwin viene a alertarnos de que la condición humana puede en cualquier instante regresar como especie a un estado animal. En las road movie los personajes siempre parten de sus casas buscando un mundo mejor ¿una tierra prometida?, para construir una vida mejor: a esto mismo nos invita El salto de Darwin.

Saber entonces que este texto que significa mi reconciliación con mi lengua materna va a ser representado en Madrid, que es el lugar geopolítico por excelencia de este hermoso idioma, es para mí algo profundamente conmovedor. El español es la única lengua en donde la palabra paz tiene como última letra aquella letra que cierra todos los alfabetos: nuestra lengua ha comprendido a la perfección que la paz es lo único que cierra y pone un fin definitivo al horror que es la guerra. Seguramente es por eso que esta obra solo la podía escribir en esta lengua.

Sergio Blanco

Salto. Quiero seguir saltando. Desde todos los lugares posibles, de todas las maneras que puedo y pueda ofrecer. Apuesto por la teoría de Darwin, toda mi vida he creído en ella. Por eso hoy aporto El salto de Darwin, de Sergio Blanco.

Esta road teatro? que nos lleva de la comedia a la tragedia, que nos enseña la ingenuidad y la perversidad humana, de lo más conmovedor a lo más detestable del ser humano, me atraviesa de tal manera y me conmueve tanto, que siento la necesidad de montarla. Me interesa todo lo que de ella rezuma, el estudio que su autor hace de los porqués de la guerra, que empieza como un juego y que se va pervirtiendo o que ya estaría en nosotros, en esos animales llamados humanos. Al mismo tiempo, se desarrolla una petición de paz con sus saltos, con su ternura, con sus detalles, con su amor por la diferencia, con la compasión y el entendimiento hacia el otro, con un deseo muy concreto de evolución del ser humano. Que esa evolución sea hacia el salto de Darwin. Eso es lo que me hace apostar firmemente por esta completa, lúcida y apasionante obra.

Humor y dolor atraviesan los personajes sin avisar. En un minuto pasamos de la risa al llanto, porque el tiempo es y no es, no existe, es siempre. Porque la Guerra ha sido siempre. Porque la Paz es siempre.

Natalia Menéndez

El salto de Darwin sucede el segundo fin de semana del mes de junio de 1982, durante el cual se libra la última batalla de la Guerra de las Malvinas, que culmina con la rendición del 14 de junio. Toda la acción se desarrolla en distintos paisajes de la Ruta Nacional N°40, que recorre Argentina de norte a sur. Cada una de las escenas transcurre en torno a un Ford Falcon del año 1971, en el cual el Padre, la Madre, la Hija y su Novio atraviesan el país para esparcir las cenizas del hijo recientemente asesinado en la batalla que ha tenido lugar en la localidad de Puerto Darwin. Dicho Ford Falcon remolca una pequeña caravana con capacidad para cuatro personas, sobre cuyo techo es posible ver al Espectro del Hijo Muerto que, con su guitarra eléctrica, entona diferentes temas musicales de los años 80. Cada vez que lo hace -y a medida que la ruta se aproxima al sur-, un viento suave empieza a levantarse. El mismo viento que viene de Beirut, Saigón, Bagdad, Kabul, Kosovo, Troya… El mismo viento que finalmente terminará trayendo una vez más a Kassandra.

Una coproducción del Teatro Español y Entrecajas en colaboración con el Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid.