TU HIJO (Dir. Miguel Ángel Vivas), por Yolanda Aguas

Miguel Ángel Vivas  es un cineasta que intenta no dejar indiferente al espectador. Sus anteriores trabajos como “Secuestrados” (2010), “Reflejos” (2002), “Extinction” (2015) o “Inside” (2017) son prueba de ello.  Es un cine destinado a un público muy determinado, un cine que quizá no interesa a una mayoría.

En esta ocasión, la historia pretende conquistar a ese público con una historia que todo el mundo comprende.  El protagonista es José Coronado que interpreta a Daniel Jiménez, un médico, cirujano en turno de noche en un gran hospital, que tiene una vida satisfactoria y una excelente relación con su hijo de 17 años. Todo cambiará cuando el chico reciba una brutal paliza, que además graban con el móvil sus agresores, una madrugada en el exterior de una discoteca ubicada en un polígono industrial. El chico acaba en coma y en la UVI, mientras su padre intentará por todos los medios saber lo sucedido y devolverles la misma medicina a los causantes.

El guión, naturalmente, puede crear controversia ya que habla de la venganza de un padre y de tomarse la justicia por su mano.   Describe una trama predecible y poco ambiciosa, con unos diálogos que en ocasiones pueden sacar completamente de la película. El protagonista, José Coronado, se ve obligado a realizar acciones demasiado extremas, tanto que al espectador le costará empatizar con ellas y con la causa.

El director abusa de esos tonos fríos, de una iluminación oscura que pretende reflejar el mundo más violento por el que se está moviendo en busca de su venganza.

Ni qué decir tiene que José Coronado está muy por encima del objetivo de esta película. Su interpretación tiene verdad, pero la película se queda perdida por el camino.

Coronado está acompañado por Pol Monen, Vicente Romero, Sauce Ena y Ester Expósito.  Mención aparte merece la gran Ana Wagener, una vez más dando el toque de calidad interpretativa como nos tiene acostumbrados en todas sus interpretaciones.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

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EL ÁRBOL DE LA SANGRE (Dir. Julio Medem), por Yolanda Aguas

Marc (Álvaro Cervantes) y Rebeca (Úrsula Corberó) están enamorados y quieren escribir su historia. Para ello, deciden recluirse en un caserío de la familia de él, para encontrar la inspiración y poder hablar con tranquilidad de todo lo que saben de las vidas de sus antepasados. Creen que lo que son hoy en día es en gran parte herencia del entorno en el que han crecido y también piensan que la forma de ser de sus padres, a su vez, está marcada por la relación con sus abuelos. Están dispuestos a llegar hasta donde haga falta para conocer absolutamente todo el uno del otro.

En ese caserío escribirán la historia común de sus raíces familiares, creando así un gran árbol genealógico donde se cobijan relaciones de amor, desamor, sexo, locura, celos e infidelidades, y bajo el que también yace una historia repleta de secretos y tragedias. Cuando empiezan a indagar, se dan cuenta de que los distintos miembros de sus familias ocultan secretos muy oscuros. Conforme van descubriendo más, se darán cuenta de que su propia relación se puede tambalear y que se han ocultado información muy importante desde que están juntos que pone en peligro la confianza que hasta ahora han tenido el uno en el otro.

El director de éxitos como “Los amantes del círculo polar”  o  Lucía y el sexo”, Julio Médem, regresa a la gran pantalla con “El árbol de la sangre”, película en la que vuelve a utilizar elementos que caracterizan a su cine, como las relaciones interconectadas de los personajes, la naturaleza o la fantasía.

La película está protagonizada por Úrsula Corberó y Álvaro Cervantes a los que acompañan Najwa Nimri, Patricia López Arnáiz, María Molins, Daniel Grao, Joaquín Furriel, Emilio Gutiérrez Caba, Luisa Gavasa, Ángela Molina y José María Pou.

La B.S.O. está compuesta por Lucas Vidal que es todo un acierto, quizá sea lo más interesante de este filme.

No termina de lograr Julio Medem el éxito que necesita tras fracasar con sus últimas películas.  “Caótica Ana” supuso un serio contratiempo para él, personal y artístico, del que parece no recuperarse.  Muy lejos quedan ya “Vacas” y “La ardilla roja” (que tanto fascinó a Stanley Kubrick).

“El árbol de la sangre” se queda a medio camino en sus valores artísticos y su excesivo metraje no ayuda en el objetivo de volver a enamorar a público y crítica.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

RAMEN SHOP: UNA RECETA FAMILIAR (Dir. Eric Khoo), por Yolanda Aguas

Ramen Shop: Una Receta Familiar nos presenta a un joven cocinero, hijo de cocinero, que trastea con recetas innovadoras. El joven es japonés por parte de padre. Sin embargo, por parte de madre, una madre que murió relativamente joven, es de Singapur. Y entre Japón y Singapur hay una historia de dificultades, desencuentros y rencores.

Tras esta presentación, y un poco avanzada ya la película, el joven debe tomar el liderazgo del restaurante. Según la narración va avanzando, vamos viendo que, aparte de lo gastronómico, va desenterrándose un viejo conflicto que afecta a las relaciones entre la madre del chico y la madre de esta madre. Y todo porque esta mujer, en su momento, decidió casarse con un japonés, cosa que para esa abuela de Singapur es poco menos que un pecado imperdonable.

La primera parte de la película es una exposición muy detallada de la gastronomía de Japón, por un lado, y de Singapur, por el otro. Pero esta estética está muy bien planteada. En la parte final de la película, se desencadena el exorcismo pacificador, a través de un pequeño milagro consistente en que el nieto japonés, cocinero excepcional, regala una comida a su abuela, que ella acepta con susceptibilidad inicial. Ser cocinero tiene cosas buenas, entre ellas procurar felicidad. De ahí que en esta historia la comida facilita que el hilo conductor avance y se desencadene un final feliz.

La película está rodada entre Japón y Singapur, con muestras de las respectivas gastronomías. Resulta curioso ver al joven cocinero con su cuñada (casada con un hermano de su padre), en Singapur, comiendo platos de la zona con cubiertos metálicos occidentales.

A pesar de que el filme discurre con un tono más bien superficial, no desmerece ni le resta fuerza al fondo de la cuestión, todo lo contrario. Además parece tramado para que la superficialidad sea la nota fundamental, una estrategia interesante hasta que la abuela agradece al nieto los platos que él preparó para ella.

Es una película sumamente sencilla y sin pretensiones.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

EL ÁNGEL (Dir. Luis Ortega), por Yolanda Aguas

Carlitos (Lorenzo Ferro) es un joven de diecisiete años con fama de estrella de cine, rizos rubios y cara de bebé. Ya en su primera adolescencia manifestó su verdadera vocación: ser un ladrón. Cuando conoce a Ramón en su nueva escuela, Carlitos se siente inmediatamente atraído por él y quiere llamar su atención. Juntos se embarcarán en un viaje de descubrimientos, amor y crimen. Debido a su apariencia angelical, la prensa llama a Carlitos “El ángel de la muerte”.  Llama la atención por su belleza, y se convierte en una celebridad de la noche a la mañana. En total se cree que cometió más de cuarenta robos y once asesinatos. Hoy, después de más de cuarenta y cinco años en la cárcel, Carlos Robledo Puch es el preso que más tiempo lleva en prisión en la historia de Argentina.

Es una película de enorme creatividad visual y sonora, Ortega toma el derrotero criminal del famoso sociópata muy libremente, casi como una excusa, para componer un relato enrarecido, signado por el extrañamiento. Es un personaje para el que matar no es algo real, porque ni siquiera él se percibe como algo real. Tiene que ver con el impacto que le genera la civilización. Un artificio, una mentira tan grande que lo lleva a descreer de cosas tan naturales como la vida y la muerte”.

El ángel  destaca por sus atrapantes atmósferas surreales, que presentan una reconstrucción muy particular de esos años 70’s de pantalones oxford, y canciones de Palito Ortega (el padre del director).

Lorenzo Ferro, el actor debutante de cara angelical, interpreta a la perfección al intrépido criminal protagonista, al que nada perturba o detiene; y destacan también la pareja compuesta por Daniel Fanego y Mercedes Morán como sus padres.

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LA BUENA ESPOSA (Dir. Björn Runge), por Yolanda Aguas

Ha tardado más de un año en llegar a nuestras pantallas la película La Buena Esposa  que tuvo su estreno mundial en 2017 en el Festival de Cine de Toronto, el Festival de Cine de San Sebastián y el Festival de Cine de Zúrich, recibiendo múltiples ovaciones por parte de crítica y público.

La película dirigida por el ganador del Oso de Oro, Björn Runge, es una adaptación de “The Wife“, la exitosa novela de Meg Wolitzer publicada en 2003. Glenn Close (“Anesthesia“, “Albert Nobbs“), y Jonathan Pryce (“El hombre que mató a Don Quijote“, “Juego de Tronos“) protagonizan este filme con el que se clausuró la edición de 2017 del Festival Internacional de San Sebastián.

El guión de La Buena Esposa está magníficamente escrito por Jane Anderson, basado en la novela “La Esposa” de Meg Wolitzer. Cada palabra es sopesada y dicha en el lugar y momento adecuado, siempre agudas, siempre bellas, poderosas, con la fuerza definitiva que le imprimen las actuaciones de Close y Pryce. Simplemente por disfrutar de sus interpretaciones ya vale la pena acudir a la sala de cine para ver la película.

Ambos forman una pareja con una sólida familiaridad. Son un matrimonio que se conoce demasiado, que se ha vivido demasiado, que se ha compartido demasiado. Y que se ha tolerado demasiado.  A lo largo de la película, se producen constantes flashbacks.  Cuando en su juventud Joe (Lloyd) y Joan (interpretada por la verdadera hija de Close: Annie Starke) se conocen, las chispas no solo estallan físicamente, las mentes y su capacidad literaria entran en la misma sintonía. Tanto… que se fraguará el elemento más sólido de su relación: su complicidad laboral.

Un día ya en la madurez de sus vidas, llega la gran noticia: el marido es distinguido con el Premio Nobel.  Es entonces cuando el periodista Nathaniel Bone (Slater) quien está demasiado interesado en escribir la biografía de Joe, hasta el punto de que los sigue a Suecia esperando sacar material jugoso para su labor,  no va a dudar en usar los trucos que sean necesarios para desentrañar algo que a él le huele demasiado “raro” la carrera de Joe comenzó a cambiar radicalmente desde que se unió con Joan.  Nathaniel va a seguir los cabos sueltos, apostando por una historia que sabe jugosa. La entrevista de Joan y Nathaniel es toda una historia en sí misma.

Glenn Close firma una de sus múltiples grandes interpretaciones. No descubrimos nada nuevo.  Ella ha estado seis veces muy cerca del Oscar, y aquí realiza una impecable y fascinante  encarnación de Joan, como para que vuelva a estar nominada como mejor actriz en la próxima entrega de premios.

Su contención y dominio de su rostro la hacen exquisita, con fuerza y emoción y lo mejor es que lo hace con una elegancia e inteligencia que la envuelve.

Ella es el corazón de la trama.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

 

PETRA (Dir. Jaime Rosales), por Yolanda Aguas

Petra es el nombre propio de la protagonista, alguien que tras la muerte de su madre, inicia la búsqueda de un padre cuya identidad le ha sido ocultada a lo largo de su vida y todos los caminos parecerán conducirle hacia un hombre despiadado y poderoso. El destino, empeñado en imponer su lógica cruel, llevará a Petra hasta el límite de su fuerza interior.

“Petra” está interpretada por una gran Bárbara Lennie, a quien acompañan, entre otros, Àlex Brendemühl, con quien Rosales vuelve a trabajar quince años después de “Las horas del día”,  Marisa Paredes (que firma un trabajo medido, exquisito…).

Sin embargo, el verdadero e inesperado protagonista no es otro que el actor debutante y no profesional, Joan Botey. Hablamos de un ingeniero agrónomo que ha publicado un libro sobre la biodiversidad en el que incorpora dibujos en acuarela realizados por él mismo. Él representa la maldad más despreciable que probablemente nos vamos a encontrar en la pantalla grande en este 2018.

Creo que estamos ante la mejor película de Jaime Rosales, quien ya me interesó mucho con películas anteriores como: “Las horas del día” (2003), “La Soledad” (2007), “Tiro en la cabeza” (2008), “Sueño y Silencio” (2012) y “Hermosa juventud” (2016).

“Petra” es una película que abarca diversos temas: la esfera política y social de España y, naturalmente, el marco familiar. Es un melodrama que analiza rigurosamente el conflicto histórico que vive nuestro país y los oscuros conflictos que pueden surgir en cualquier familia.  Según Jaime Rosales afirmó, “Petra es una película que nació de la necesidad de ir al encuentro del espectador”.   Y, una vez estrenada, no dudo que así será.

“Petra” es una película con grandes metáforas discursivas y que con una arriesgada propuesta narrativa hacen de ella una obra que cala profundamente. Pero, ¡atención¡, el director también apoya su mirada hacia la comprensión y el perdón.  Ese quizá sea el gran logro de esta nueva obra de Rosales: que podemos encontrar la redención si la buscamos verdaderamente.

Gran película.

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VIAJE AL CUARTO DE UNA MADRE (Dir. Celia Rico), por Yolanda Aguas

Leonor (Anna Castillo) quiere marcharse de casa, pero no se atreve a decírselo a su madre. Estrella (Lola Dueñas) no quiere que se vaya, pero tampoco es capaz de retenerla a su lado. Madre e hija tendrán que afrontar esa nueva etapa de la vida en la que su mundo en común se tambalea.

En la película es evidente la ausencia del padre fallecido, que sigue presente a través de los objetos y el recuerdo de sus familiares, la madre y la hija de ésta. Leonor no quiere seguir entre esas cuatro paredes y perpetuar los pasos vitales de su progenitora, a pesar de que allí se siente cobijada y protegida. Quiere iniciar sola su propia vida, como otras jóvenes de su generación. Pero ese deseo quizás haga daño a su madre, y la falta de comunicación tensa la convivencia…

El film de Celia Rico, siendo un claro ejemplo de narración de gran componente psicológico, sabe plasmar muy bien la intimidad de un hogar familiar.  Un lugar que unas veces es acogeder y otras una cárcel.  Es una película de detalles y diálogos sencillos pero efectivos.

Cuenta con una excelente fotografía de Santiago Racaj (“Verano 1993”) y el montaje de Fernando Franco (lo que de por sí es ya toda una garantía).

En el apartado de las interpretaciones, tanto Lola Dueñas como Anna Castillo cumplen su trabajo perfectamente.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.