

Denis Johnson (1949-2017) fue un novelista, poeta, ensayista y dramaturgo norteamericano, que en 2002 publicó la novela breve Train Dreams. Su contexto está situado durante los inicios del siglo XX, entre la extensión del ferrocarril por el Oeste norteamericano y la explotación maderera de vastas regiones boscosas.
El equipo formado por Clint Bentley y Greg Kwedar, guionistas y productores de la reciente Las vidas de Sing Sing (2024) ha adaptado con sensibilidad el texto de Johnson, encargándose Bentley de la dirección y participando Kwedar en la producción ejecutiva.
Las evocadoras palabras con que la voz narrativa abre el filme (según la versión doblada al español), plantean el asunto de modo más hondo y fascinante que cualquier imagen: «Una vez hubo pasajes hacia el viejo mundo, sendas extrañas, rutas veladas… Con sólo doblar una esquina, te topabas cara a cara con el gran misterio, el fundamento de todas las cosas. Y aunque ese viejo mundo ya no exista, aunque haya sido enrollado cual pergamino y encerrado en algún lugar, aún puede sentirse su eco».
El relato se centra en el leñador Robert Grainier (colosal Joel Edgerton), siempre envuelto en relatos de bellos contornos, imprecisos y proto-legendarios. Todo ello puede sugerir una identificación entre Grainier y el popular leñador Paul Bunyan, personaje folclórico cuyos orígenes orales surgieron en el noroeste de Wisconsin.
El reparto principal borda sus breves intervenciones. Felicity Jones, destilando la delicada sensibilidad de su personaje; William Macy, Paul Schneider y John Diehl, tan convincentes como casi irreconocibles. Al respecto de Kerry Condon, su cautivadora encarnación del personaje ofrece varios de los pasajes dramáticos más interesantes de Train Dreams, pero deja el agridulce sabor de una trama secundaria no aprovechada tanto como merecía un relato, quizá demasiado corto en ese sentido.
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