SI PUDIERA TE DARÍA UNA PATADA (Dir. Mary Bronstein)

Con su vida literalmente derrumbándose a su alrededor, Linda intenta lidiar con la misteriosa enfermedad de su hija, su marido ausente, una persona desaparecida y una relación cada vez más hostil con su terapeuta. 

En esta historia no se sufre tanto por las desgracias constantes, sino por la ansiedad que se consigue plasmar tan bien. En todo momento hay una sensación agobiante que tal vez no sea para todos los espectadores, pero esa es precisamente su intención. A pesar de lo desagradables que son todos los personajes, sabe encontrar un punto mínimo de credibilidad para que no sea tan unidimensional.

La enfermedad de la hija del personaje de Byrne es uno de los mayores conflictos del filme, y sin embargo no llegamos a ver su rostro durante gran parte del metraje. La niña es inocente y muy cariñosa pero también peca de caprichosa y hasta pesada, pero es creíble. No es que haya una relación fría entre ambos personajes, pero uno siente el agobio del cuidado que tiene pasar en unas condiciones tan dura. Uno de los temas claves es la propia culpabilidad, y ella la carga consigo misma mientras se pregunta si acaso ella podría ser madre.

Tal vez a pesar de ser una persona problemática, ella es empática, porque sobre todo sientes la soledad a la que está atada. Desde su relación distante con su marido, la cual está llena de discusiones; su terapeuta (interpretado por Conan O’Brien), a quien aprecia mucho pero este es frívolo con ella; hasta la que tiene con sus propios pacientes. Ella carga con tanta responsabilidad que no sabe qué hacer o hacia dónde debe ir.

Aun así, Mary Bronstein cuenta una historia intensa que no te dejará sin respiración y Rose Byrne entrega una actuación muy fuerte que representa perfectamente el estrés y la agonía que el filme quiere recrear. No es para todo el mundo, es un visionado muy difícil no por la narrativa o el ritmo, sino el tono heredero de los trabajos de Ronald y los hermanos Safdie llevado a un punto extremo de ansiedad y psicología. 

Es un viaje desagradable y estresante en el que se sufre pero nunca pierde la atención ni el interés.

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NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

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