CUENTA ATRÁS (Dir. David Mackenzie)

En pleno centro de Londres, unos obreros de la construcción descubren una bomba sin explotar de la Segunda Guerra Mundial, lo que genera una evacuación masiva para proteger a los transeúntes. Mientras la ciudad entra en caos, un grupo de ladrones oportunistas planea un audaz y elaborado atraco, aprovechando la confusión y el miedo generalizado.

La historia mezcla tensión, acción y suspense, mostrando cómo la amenaza de un peligro histórico puede desencadenar tanto heroísmo como criminalidad en medio del desconcierto urbano.

Una película entretenida en la que dos grupos de personas luchan contra el reloj: unos tratando de neutralizar la bomba, otros de llevar a cabo un robo. Cuenta atrás es una producción británica con los rasgos positivos que suelen acompañar a este tipo de cine, ejecutada con mucha profesionalidad y oficio, y es que, aunque se trata de una película de acción, los aspectos técnicos y de interpretación están bien cuidados.

La fotografía, la realización y el guion están bien resueltos y resultan sólidos; el diseño de sonido es impecable y los diálogos se entienden con claridad, con personajes que hablan un lenguaje coloquial y creíble, sin caer en la impostura. Esa naturalidad en las voces ayuda a que el espectador se crea tanto el pánico controlado del operativo militar como los nervios calculados de la banda de ladrones. En ese sentido, la película se emparenta con el mejor cine británico, en el que el oficio y la credibilidad de las voces pesan tanto como la trama.

En las interpretaciones, Aaron Taylor-Johnson encarna de forma magnética a un personaje de gran presencia física y autocontrol, y Theo James está a la altura como cabeza de la banda de ladrones, autoritario y frío. En un papel aparentemente más discreto vemos a Gugu Mbatha-Raw como la responsable de una operación que se complica progresivamente, mostrando capacidad para gestionar una tensión insoportable con inteligencia; Sam Worthington, por su parte, cumple sin destacar especialmente en un personaje menos definido.

Un thriller bien interpretado, bien armado y con excelente factura técnica, que funciona bien como ejercicio de tensión y oficio.

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Nota: La fotografía publicada en este artículo es propiedad de su productora.

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