EL SUEÑO AMERICANO (Dir. Anthony Marciano)

Jérémy y Bouna se conocen en una cancha de baloncesto: ambos son jugadores retirados y tienen una pasión común por el deporte, así que pronto empiezan a pensar cómo poner eso al servicio de sus carreras.

La idea es convertirse en agentes de deportistas incipientes pero en cuanto uno de ellos despunta, se lo llevan otros con más experiencia y tablas en la NBA. En pocas palabras, son dos desconocidos aunque pueden ofrecer dos factores diferenciales: un trato mucho mucho más cercano y una lengua común.

Estamos ante una película con mensajes positivos sobre la resiliencia, la amistad, la perseverancia y el trabajo duro. El sueño americano es una película de las que tienen mucho más calado que otras que se estrenan con fuerte campaña de promoción y además están ancladas en la realidad.

Está tras ella el cineasta Anthony Marciano que hace honor a su apellido y a veces no parece de este planeta, simplemente por la forma tan humana de componer a unos personajes entrañables de los que te enamoras desde un primer instante porque son falibles, tridimensionales y derrochan una simpatía singular. Es fácil empatizar con ellos e incluso identificarse con lo que les ocurre.

Una de las razones es que tienen referentes reales sólidos: Bouna Ndiaye y Jérémy Medjana, dos soñadores que pelearon con uñas y dientes para convertirse en los agentes franceses más influyentes de la NBA después de un larguísimo periplo tratando de hacer su negocio viable y de endeudarse hasta las cejas para lograrlo, poniendo en jaque incluso sus relaciones personales.

*****************************************************************************************************

NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

OMAHA (Dir. Cole Webley)

Tras una tragedia familiar, los hermanos Ella y Charlie parten junto a su padre en un viaje que los lleva a descubrir paisajes desconocidos y nuevas experiencias. A medida que avanzan, enfrentan desafíos que ponen a prueba su vínculo familiar y su capacidad de adaptación.

Ella empieza a percibir que la realidad no siempre coincide con las apariencias y que detrás de cada encuentro y cada lugar se esconden secretos y lecciones inesperadas. La aventura se convierte así en un camino de crecimiento, comprensión y descubrimiento personal para toda la familia.

Sorprende la fuerza de este duro film en que apenas pasa nada, pero pasa todo. Webley, director de cortos y reportajes publicitarios, exhibe una gran sensibilidad al sugerir los sentimientos de los tres personajes principales, el padre con su cruz a cuestas, la niña, más madura, que intuye algo, y el niño despreocupado, para el que ese viaje es nada más ni nada menos que una aventura.

La película tiene trazos impresionistas, se compone el viaje de pequeñas experiencias gozosas pasadas juntos en familia, donde los tristes ojos de Martin lo dicen todo, está tratando de arrebatar al tiempo ratos de dicha que pronto serán, quizá, sólo un recuerdo.

El cineasta atrapa sensaciones inefables con el modo en que une los planos o según transcurren las conversaciones, unos fuegos artificiales en el cielo o la devolución de un artículo en el supermercado, los tickets de beneficencia se están agotando, dicen mucho, aunque no lo parezca. No se puede hablar mejor del desgarro interior con tanta sobriedad.

***************************************************************************************************

NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

DREAMS (Dir. Michel Franco)

Fernando (Isaac Hernández), un joven bailarín de ballet mexicano, sueña con el reconocimiento internacional y una vida en Estados Unidos. Creyendo que le apoyará su amante Jennifer (Jessica Chastain), una filántropa de la alta sociedad, lo deja todo atrás. Sin embargo, ella hará lo que sea para proteger el futuro de ambos y la vida que ha construido.

Los McCarthy, el patriarca Michael, y sus dos hijos Jennifer y Jack, están al frente de una fundación de mecenazgo de las bellas artes, todas las disciplinas encuentran su respaldo. Así, una academia de ballet e México cuenta con su padrinazgo. Precisamente el talentoso bailarín Fernando Rodríguez se forma allí, y ha iniciado una tórrida relación con Jennifer. Cuando intenta hacer realidad su sueño americano y cruza ilegalmente la frontera, continúa la relación, pero en secreto, Jennifer cree que su familia no lo entendería, y que dañaría irremediablemente su imagen. Esto hiere al sensible Fernando, que la abandona, pero ella se empeña en seguir con él.

El obvio propósito de Franco consiste en denunciar las trabas que encuentran los foráneos que tratan de afincarse en Estados Unidos, y las diferencias de clase, xenofobia y discriminación que padecen los hispanoamericanos por parte de los ricos y pudientes blancos.

En el film hay escenas de danza y ballet, los duros ensayos, pero en realidad aquello parece más bien una metáfora de los talentos y el valor de una persona, poseídos independientemente de su raza, que poco tienen que hacer frente a la azarosa situación de haber nacido en una cuna privilegiada, es más, pueden quedar hechos fosfatina, si algún desaprensivo se pone a ello.

****************************************************************************************************

NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

LOS MÚSICOS (Dir. Grégory Magne)

Astrid Thompson está a punto de alcanzar lo imposible y hacer realidad el gran sueño de la vida de su padre: reunir cuatro legendarios violines Stradivarius para un único e histórico concierto que mantiene en vilo a los amantes de la música de todo el mundo. Sin embargo, la magia de los instrumentos se topa de frente con la cruda realidad humana. Lise, George, Peter y Apolline, los cuatro virtuosos de renombre internacional contratados para la ocasión, resultan ser una combinación explosiva.

Incapaces de tocar una sola nota en sintonía, las partituras vuelan y los ensayos se convierten en un campo de batalla donde los choques de ego, las excentricidades y las rivalidades del pasado amenazan con arruinar el evento antes de que empiece.

Con el tiempo en contra, la prensa encima y el prestigio de su familia pendiendo de un hilo, Astrid se ve obligada a tomar una decisión desesperada. Deberá localizar y convencer al único hombre capaz de poner orden en ese caos: Charlie Beaumont, el brillante pero huraño compositor de la partitura. El problema es que Charlie lleva años retirado del mundo, y obligarlo a lidiar con cuatro divos de la música clásica será una hazaña casi tan difícil como afinar los propios Stradivarius.

Lo que comienza como un ambicioso proyecto musical acaba convirtiéndose, sobre todo, en una historia sobre las dificultades de convivir, escuchar y trabajar con los demás. De este modo, la película construye un relato que trasciende el ámbito de la música clásica para hablar de las relaciones humanas. Todos los artistas poseen unas cualidades musicales extraordinarias, pero pronto queda claro que la excelencia individual no basta cuando el objetivo exige colaboración. El principal obstáculo no es la falta de capacidad, sino el peso del ego, las diferencias de carácter y la dificultad de comprender al otro.

Los músicos ofrece una reflexión sencilla, pero valiosa, sobre la cooperación, la escucha y la necesidad de dejar a un lado el ego para construir algo verdaderamente bello. Sin grandes sorpresas narrativas, encuentra precisamente en esa humanidad cotidiana su principal virtud y recuerda que algunas de las mejores obras solo pueden surgir cuando el talento individual se une al de los demás.

**************************************************************************************************

NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

UN TAXI EN TOKIO (Dir. Yoji Yamada y Yuzo Asahara)

Koji, un taxista de Tokio con problemas económicos, acepta el encargo de llevar a Sumire, una mujer japonesa de 85 años, a la residencia donde vivirá a partir de ahora. Durante el trayecto, el conductor la acompaña por distintos lugares de la ciudad marcados por los recuerdos de la anciana. A medida que avanzan por Tokio, ambos compartirán confesiones, heridas y momentos de vida que les llevarán a crear un vínculo inesperado.

La película es un remake de Driving Madeleine (Christian Carion, 2022), en la que un taxista parisino y una anciana recorrían París antes de que ella ingresara en una residencia. Yamada traslada la historia a Tokio pero lo esencial permanece: la ciudad que archiva y desencadena las memorias; la necesidad de la anciana de reafirmar su identidad compartiendo su historia, buscando distracciones y excusas porque se dirige a un sitio donde no quiere ir. Ella se aferra a la vida que tuvo, reforzando su identidad y sus recuerdos, mientras se dirige hacia una residencia que la convertirá en una anciana más. Se mira en su pasado porque su futuro se estrecha.

En Un taxi en Tokio no parece que los planes de la pasajera estén demasiado definidos, en consecuencia, los recuerdos van naciendo a medida que la ciudad los provoca. Es curioso ver cómo la cortesía y la distancia propias del trato entre desconocidos en Japón se van disolviendo kilómetro a kilómetro. La señora distinguida y férreamente correcta del principio se va convirtiendo en una persona con una historia única y casi improbable, con una identidad fuerte que asoma, arrolladora, entre las rendijas de su control y su elegancia.

Tokio, sus encantos y sus secretos, se van desplegando ante nuestros ojos en un remedo de la vida, comenzando por un cálido mediodía y va entrando en un melancólico atardecer y, al final, una noche cerrada. Los paisajes se van cerrando, desde una ciudad llena de posibilidades hasta un lugar del que no es posible escapar. En el último acto, el director nos indica con delicadeza cuándo Un taxi en Tokio pasa a ser un cuento, con un sutil cambio de luz que nos señala que ha llegado el momento de aceptar algo un poco mágico.

******************************************************************************************************

NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

LA ÚLTIMA TRAVESÍA (Dir. Brandt Andersen)

Dividida en cinco apartados: La doctora, El soldado, El traficante, El poeta y El capitán, la película entrelaza las historias de cinco desconocidos para ofrecer, dentro de la tragedia, un poderoso retrato que trasciende fronteras y habla de empatía, sacrificio, esperanza y supervivencia.

La película muestra la ciudad siria de Alepo, devastada por un interminable conflicto. Ante esa situación, una médica se ve obligada a huir de la guerra con su hija pequeña, una decisión desesperada que cambiará para siempre su destino y el de otros cuatro desconocidos, unidos más allá de las fronteras.

En su camino se cruzarán un contrabandista dispuesto a todo por salvar a su hijo; un soldado dividido entre el deber y la conciencia; un poeta en busca de un lugar al que llamar hogar, y un capitán de la guardia costera atrapado entre la ley, el deber y la compasión.

Inspirada en el cortometraje nominado al Óscar Refugee, del director, guionista y productor Brandt Andersen, La última travesía tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Berlín, donde recibió el Premio Amnistía Internacional.

Andersen dirige un reparto encabezado por Omar Sy, al que acompañan Yasmine Al Massri, Yahya Mahayni, Ziad Bakri, Constantine Markoulakis y Jason Beghe.

Este reparto coral da vida y credibilidad a unos personajes cuyas existencias acabarán cruzándose durante una noche decisiva en el Mediterráneo para dejarnos ante una propuesta conmovedora: un ejercicio cinematográfico contundente con un corolario que invita a la reflexión.

*****************************************************************************************************

NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.