KORO SANTESTEBAN. PREMIO DE COMUNICACIÓN ALFONSO SÁNCHEZ 2026

Koro Santesteban, responsable de prensa española del Festival de San Sebastián, recibirá el Premio de Comunicación Alfonso Sánchez 2026 que otorga la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas.

Ligada al certamen desde 1988, Santesteban recogerá la distinción en un acto que se celebrará en Madrid el 15 de julio.

El Premio de Comunicación Alfonso Sánchez es la distinción con la que la Junta Directiva de la Academia de Cine destaca la labor de los medios y sus profesionales para divulgar y promocionar el cine español. Santesteban recibe el galardón “en representación del extraordinario equipo de comunicación y prensa del certamen donostiarra, gestionando la relación con los medios, periodistas y personas acreditadas en el festival más importante de cuantos se celebran en España”, según apunta la Academia.

El departamento de Prensa del Festival es el escenario en el que Koro Santesteban ha desarrollado su trayectoria profesional, tanto en labores de gestión y coordinación como de relaciones públicas. Tras unos primeros años vinculada a la atención a la prensa extranjera, en 1997 fue nombrada responsable de prensa española, labor que sigue desempeñando a día de hoy.

Muy emocionada e ilusionada «por esta inesperada sorpresa», Santesteban dice sentirse «muy querida» y recibe «como un abrazo» este homenaje que llega en un momento muy especial de su vida y que desea compartir con todas y todos los compañeros del Festival. 

«Año tras año pongo en valor las relaciones humanas. Mi esfuerzo e interés está en que todas las personas –equipo, periodistas, instituciones, patrocinadores, agentes de prensa…– se sientan bienvenidas y puedan trabajar cómodamente. Este premio también es una prueba de que el trato cercano sigue valorándose, y de que la tecnología nunca podrá reemplazarlo»

Koro Santesteban

El próximo 15 de julio Koro Santesteban recibirá en la sede de la Academia de Cine en Madrid un reconocimiento que en anteriores ediciones ha recaído en Diego Galán y el espacio de TVE Versión EspañolaAntonio Gasset, Oti Rodríguez Marchante, Conxita Casanovas, la revista Cartelera TuriaYolanda Flores, Nuria VidalCarles Francino, Begoña PiñaAnton Merikaetxebarria, Chusa L. MonjasElisenda NadalJaume Figueras y María Guerra

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Nota: La fotografía publicada en este artículo es propiedad de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas.

EDUARD FERNÁNDEZ, PREMIO LUIS BUÑUEL (54 ed. HIFF)

El actor catalán Eduard Fernández, uno de los grandes referentes del cine español con un total de cuatro Premios Goya en su haber, recogió el pasado domingo en Huesca el Premio Luis Buñuel de la 54ª edición del Festival Internacional de Cine de la capital altoaragonesa, un reconocimiento que el actor considera una maravilla: «Añadir a Buñuel a mi carrera, o que tengamos algo que ver, me da vergüenza decirlo, es un honor, no lo digo de broma, creo que es uno de los más grandes directores mundiales de todos los tiempos y una persona que me ha marcado a mí desde mi adolescencia; si me dedico al cine es por Buñuel, y es algo que no he contado nunca».

En un encuentro con el escritor y cineasta Luis Alegre que llenó el Salón Azul del Casino de la capital altoaragonesa, el intérprete confesó que el «genio de Calanda» marcó su juventud y despertó su pasión por el séptimo arte. «Yo tenía 14 o 15 años, buscaba mi lugar en el mundo, sentía que era por el lado artístico y cuando vi ‘Las Hurdes’, ‘Viridiana’ y, sobre todo, ‘Un perro andaluz’, que me sorprendió mucho, sentí vértigo, empecé a darme cuenta de lo que se puede hacer en el cine».

Fernández estudió dos años de dirección de cine «y fue por Buñuel, el amor o la inquietud por el cine me la marcó Don Luis, así que estar aquí en Huesca recibiendo este premio es realmente un honor».

Su filmografía abarca cine, teatro y televisión, con éxitos de crítica y público en todos los campos.

El intérprete de títulos como ‘El 47’, ‘Marco’ o ‘Mientras dure la guerra’ explicó que la influencia de Luis Buñuel también está presente en ‘El otro’, cortometraje escrito, dirigido y protagonizado por él mismo que forma parte de la gala tributo a su figura.

«Tenía una imagen en la cabeza que tiene mucho que ver con Don Luis, con ‘Un perro andaluz’. Había algo de surrealismo, un hombre que se persigue a sí mismo y es perseguido por él mismo en un viaje sin retorno, y me atreví a rodarlo, aunque fuera para probar lo que es hacerlo, dónde poner la cámara, luego montar, es algo que me gusta y divierte mucho».

Durante la conversación, Fernández amplió el foco hacia otros creadores aragoneses que forman parte de su universo de referencias: «Buñuel, turolense, es una de mis grandes referencias, pero también GOYA, zaragozano, y Carlos Saura, oscense, así que abarco todo Aragón».

Eduard Fernández aprovechó el encuentro para lanzar una reflexión sobre el cine como trabajo colectivo y para defender a una figura que considera insuficientemente reconocida en España.

«El cine es una labor de equipo», subrayóPero tuvo palabras especialmente duras para la situación de los guionistas: «Penosa e injustamente los guionistas están muy olvidados en este país, y es lo más difícil. Yo es que no entiendo cómo es que seguimos cometiendo ese error». Una queja que en el sector se escucha con frecuencia pero que pocas veces llega con tanta contundencia desde alguien con su peso en la industria.

El Premio Luis Buñuel del Festival de Huesca lleva décadas reconociendo a figuras del cine que conectan con el legado del director calandino.

Este año, con Eduard Fernández, el galardón ha ido a parar a alguien que lo ha recibido no como un reconocimiento más, sino como el cierre de una historia personal que empezó con un adolescente barcelonés viendo Un perro andaluz por primera vez.

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RECREACIÓN DE UN ASESINATO (Dir. Jim Sheridan y David Merriman)

Los doce miembros de un jurado deben decidir si el periodista británico Ian Bailey es culpable del asesinato de la cineasta francesa Sophie Toscan Du Plantier en 1996. Basada en hechos reales, la película reconstruye, a través de las discusiones entre estas doce personas, un caso que, invita al espectador a sacar sus propias conclusiones.

Película que parte de un caso real, el asesinato de la ciudadana francesa Sophie Toscan Du Plantier en 1996, cuando pasaba unos días sola en una casa de campo en Irlanda. El principal sospechoso fue el periodista británico local y vecino Ian Bailey, que fue el primero en informar de la noticia. En Irlanda la fiscalía adujo que no había pruebas para juzgarlo, en cambio en Francia fue juzgado “en ausencia” por ser la víctima una compatriota, y Bailey fue hallado culpable, veredicto que la justicia irlandesa no aceptó, negando la extradición. Bailey murió en 2024 debido a un infarto.

El film que produce una sensación extraña, jugando con las recreaciones del asesinato y de las declaraciones de los testigos, y no es fácil concluir a dónde quiere ir a parar; además parece exigir algún conocimiento del caso, por la cantidad de información que se maneja. Es como si se juzgara no sólo a Bailey sino a la sociedad irlandesa, pues en las deliberaciones se apunta sutilmente algunas cuestiones como el machismo y el sexismo, la violencia doméstica, los abusos del clero en la Iglesia, el terrorismo del IRA, fantasmas del pasado del país, que han cambiado el paisaje de antaño. La decisión de que el propio director, Sheridan, haya decidido interpretar a un personaje, el presidente del jurado, apunta en esa dirección de que, con 77 años, desea analizar el contexto social en el que le ha tocado vivir, con sus elementos cambiantes.

A destacar, por supuesto, la presencia siempre magnética de la gran actriz Vicky Krieps.

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NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

LAIA COSTA, PREMIO CIUDAD DE HUESCA CARLOS SAURA (54 HIFF)

LAIA COSTA RECIBIÓ EN LA NOCHE DEL VIERNES, 5 DE JUNIO, EL “PREMIO CIUDAD DE HUESCA CARLOS SAURA” Y VINCULA LOS INICIOS DE SU CARRERA CON EL UNIVERSO CREATIVO DEL CINEASTA ARAGONÉS

LA ACTRIZ CATALANA ASEGURA QUE RECIBIR EL GALARDÓN LE PRODUCE UNA EMOCIÓN ESPECIAL POR SU VINCULACIÓN FAMILIAR CON EL PIRINEO ARAGONÉS

COSTA REIVINDICA UNA NUEVA ETAPA PROFESIONAL GUIADA POR EL DISFRUTE: “QUIERO ENFOCARLO TODO DESDE EL GOZO, NO DESDE EL MIEDO”

LA INTÉRPRETE DESTACA EL VALOR DE LAS NUEVAS MIRADAS FEMENINAS EN EL AUDIOVISUAL: “NOS ESTAMOS EMPEZANDO A ESCRIBIR A NOSOTRAS MISMAS Y ESO ES MUY PODEROSO”

La actriz Laia Costa, uno de los grandes nombres del audiovisual español en la actualidad, ganadora del premio Goya, Forqué, Feroz, Gaudí y dos premios Platino por sus papeles en Cinco lobitos y Un amor está en el Festival Internacional de Cine de Huesca para recoger el Premio Ciudad de Huesca Carlos Saura de la 54ª edición, de manos de la viuda y la hija del director oscense: las cineastas Eulalia Ramón y Anna Saura. “Cuando supe que me iban a dar el premio, primero hubo algo muy personal, porque mi padre es del Pirineo aragonés, he pasado muchos veranos aquí, y hay algo de los espacios que llamamos casa, donde de alguna manera te conectan desde otro lugar, incluso en lo profesional”, señaló en rueda de prensa en la Diputación Provincial de Huesca.

También se ha sentido muy emocionada por el hecho de que el galardón lleve el nombre de Carlos Saura y ha reflexionado sobre los inicios de su trayectoria profesional estableciendo un vínculo inesperado entre Victoria, la película alemana que impulsó su carrera internacional y Deprisa, deprisa, una de las obras más emblemáticas del cineasta oscense que da nombre al galardón.

La intérprete ha compartido algunas reflexiones sobre el momento profesional que atraviesa, guiada por el disfrute y el gozo y no desde el miedo. Tras participar recientemente en proyectos como La momia de Lee Cronin, una incursión en el cine de terror producida por Jason Blum y James Wan, Costa confiesa que al principio se sintió temerosa pero su equipo la impulsó a salir de su zona de confort y fue un rodaje que disfrutó muchísimo, aunque también supuso mucho desgaste emocional. “No dudo que haya una próxima vez, pero quiero enfocar todo desde el gozo”, ha insistido al explicar los criterios con los que está seleccionado sus futuros trabajos.

También ha hablado de su participación en la película Cruzados de Daniel Sánchez Arévalo, rodaje que definió como divertido y que llegó en un momento en que había decidido no volver a rodar porque quería descansar. “Era la primera vez que Dani hacía un thriller, así que ahí también hay algo de las primeras veces que me atraen muchísimo, las óperas primas me atraen muchísimo porque siento que con las primeras veces tenemos una energía nueva”.

La actriz ha aprovechado para defender la evolución de las voces femeninas dentro del audiovisual y aunque considera que todavía queda mucho camino por recorrer en cuestiones como la conciliación laboral, ha resaltado la importancia de que cada vez más mujeres escriban, dirijan y produzcan sus propias historias. “Empezamos a narrarnos a nosotras mismas y eso es muy poderoso”.

Sobre los personajes femeninos que ha interpretado a lo largo de su carrera, Laia Costa ha hecho hincapié en la necesidad de construir figuras complejas y alejadas de los estereotipos. “Cuando me dicen que mis personajes caen mal, me encanta porque me abre la puerta al diálogo”, ha confesado, reivindicando personajes “humanos, reales, con claroscuros y complejos”.

El arranque de la 54º edición del Festival Internacional de Cine de Huesca acogió también la entrega del Premio Pepe Escriche a la Cinemateca Portuguesa, institución cultural que lleva trabajando por la defensa y puesta en valor del patrimonio cinematográfico desde 1948 y que estará representada por su director Rui Machado.

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TODO LO QUE FUIMOS (Dir. Cherien Dabis)

Durante una protesta en Cisjordania, un adolescente palestino se ve implicado en un conflicto que sacude la vida de toda su familia. Conmocionada, su madre Hanan narra la historia familiar que abarca tres generaciones durante 70 años, a través de las tensiones políticas y emocionales que les condujeron a tan fatídico momento.

La directora narra con buen pulso la creciente tensión, el clima de peligro inminente –esas explosiones que suenan cada vez más cerca del hogar–, y el drama de una familia que quedará, temporalmente, separada, cuando Sharif acabe prisionero en un campo de concentración, mientras que la esposa y los hijos encuentran asilo en un campo de refugiados.

Un nuevo salto temporal nos llevará hasta 1978, con un Sharif ya anciano, afectado de una incipiente demencia, que, no obstante, no olvida todo lo que los sionistas le arrebataron, mientras que el peso como patriarca ahora recaerá en su hijo Salim, un pacífico profesor que, junto a su mujer, Hanan, trata de inculcar los mejores valores a sus hijos, entre ellos a ese Noor que conocimos en los primeros compases del filme. 

Todo lo que fuimos emerge como una obra muy madura, que triunfa, de igual manera, como relato íntimo y costumbrista, centrándose en cómo evolucionan los distintos personajes a lo largo de los años, y como cronología de uno de los conflictos geopolíticos que más en jaque tienen al planeta.

Independientemente de cualquier tipo de posicionamiento que sobre el mismo pueda tener cada espectador, lo cierto es que todos podemos sentirnos identificados, hasta el punto de empatizar con la familia protagonista. 

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NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

ASESINATO EN LA 3a. PLANTA (Dir. Rémi Bezancon)

Dirigida y escrita por Rémi Bezançon, Asesinato en la 3ª planta es un grácil y nostálgico tributo al cine de Alfred Hitchcock, donde la técnica narrativa del director británico es sometida a una relectura metalingüística, y puesta a prueba a modo de desafío intelectual.

François (Gilles Lellouche) es un quisquilloso autor de novelas de época que pasa el día ensimismado en sus relatos, huraño y empijamado en su covacha. Su esposa Colette (interpretada por una siempre bellísima Laetitia Casta) es profesora de cine en la Sorbona y una entusiasta especialista en la obra de Alfred Hitchcock.

La propuesta cinematográfica del director es justo jugar, la creación de un laberinto de espejos distorsionantes que refleja el cine de Hitchcock, montando un lúdico trampantojo que no solo no esconde esta intención, sino que la subraya de continuo como su principal percha y motivo.

La intriga, el recelo y las pesquisas amateurs se suceden al servicio de una comicidad ligera cargada de suspense y diálogos ácidos. La ruptura de la monotonía y la excitación dramática que el acontecimiento ejerce sobre François y Colette detona áreas de su relación que parecían dormidas.

Muy bien sus actores protagonistas.

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NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

CARTELES OFICIALES DE LA 74 EDICIÓN DEL SSIFF

Ricardo Darín protagoniza el cartel oficial de la 74ª edición del Festival de San Sebastián

El actor, productor y director argentino es la imagen del póster principal, diseñado de nuevo por el estudio Wallijai

El actor, productor y director Ricardo Darín, una de las figuras más prestigiosas del cine latinoamericano y mundial de las últimas décadas, protagoniza el cartel de la 74ª edición del Festival de San Sebastián, que tendrá lugar del 18 al 26 de septiembre de 2026. Desde hace 20 años, el intérprete argentino es un rostro habitual del Festival, que en 2017 le entregó su máxima distinción honorífica: el Premio Donostia.

El Centro Internacional de Cultura Contemporánea-Tabakalera ha albergado este mediodía el acto de presentación de carteles, oficiado por el director del Festival, José Luis Rebordinos, y por su sucesora Maialen Beloki, que actualmente es una de las dos subdirectoras y en enero pasará a ocupar el puesto de directora del certamen.

Tras los carteles oficiales protagonizados por Isabelle Huppert, Penélope Cruz, Willem Dafoe, Sigourney Weaver, Juliette Binoche, Javier Bardem, Cate Blanchett y Marisa Paredes, el argentino Ricardo Darín es la novena figura de la cinematografía contemporánea que presta su imagen al Festival. Como el año pasado, el póster ha sido diseñado por el estudio donostiarra Wallijai, que ha creado un collage a partir de un retrato tomado en 2024 por el fotógrafo y músico argentino Sebastián Arpesella.

Wallijai ha elaborado también los carteles del resto de secciones. Si en la pasada edición el tema giraba en torno a los géneros cinematográficos, esta vez el leitmotiv son los oficios del cine. Así, el póster con la imagen de Darín remite a la interpretación, mientras que el resto guarda relación con el guion (New Directors), el sonido (Horizontes Latinos), la dirección (Zabaltegi-Tabakalera), el montaje (Perlak), la dirección de arte (Nest), el maquillaje (Culinary Zinema), los efectos especiales (Zinemira) y la producción (Made in Spain).

A estos carteles se sumarán próximamente los tres de la iniciativa Klasikoak, que desde 2024 agrupa bajo la misma marca tres propuestas: la retrospectiva clásica, que este año estará dedicada al cineasta, novelista y guionista francés José Giovanni; la sección Klasikoak del Festival, y el ciclo del mismo nombre que la Filmoteca Vasca programa entre octubre y diciembre en Bilbao, Donostia, Pamplona, San Juan de Luz y Vitoria.

RICARDO DARÍN, IMAGEN DEL CARTEL DE LA SECCIÓN OFICIAL 74 SSIFF

Ricardo Darín (Buenos Aires, 1957), imagen del cartel oficial de la 74ª edición del Festival, es una de las figuras más prestigiosas y populares de la cinematografía latinoamericana y mundial. A lo largo de medio siglo de carrera y un centenar de interpretaciones que le han granjeado más de 40 premios, ha alternado trabajos enmarcados tanto en el cine de autor como en el dirigido al gran público. Entre otros, ha rodado a las órdenes de Adolfo Aristarain, Juan José Campanella, Fabián Bielinsky, Fernando Trueba, Pablo Trapero, Cesc Gay y Santiago Mitre.

Darín, que debutó con cinco años en series televisivas, se forjó en el teatro e inició su carrera en el cine con La carpa del amor (Julio Porter, 1979). Ha visitado San Sebastián en nueve ediciones del Festival. En 2005 presentó El aura The Aura, de Fabián Bielinsky, en la Sección Oficial, a donde regresó cuatro años después con dos títulos, El secreto de sus ojos / The Secret in Their Eyes Juan José Campanella, 2009) y El baile de la victoria / The Dance and the Thief (Fernando Trueba, 2009), proyectada fuera de concurso. En 2012 fue integrante del Jurado Oficial y en Made in Spain se proyectó Elefante blanco / White Elephant (Pablo Trapero), mientras que en 2014 participó en Perlak con Relatos salvajes / Wild Tales (Damián Szifron), que consiguió el Premio del Público a la mejor película europea. Al año siguiente consiguió la Concha de Plata ex aequo junto a su compañero de reparto Javier Cámara por su trabajo en Truman (Cesc Gay, 2015).

En 2017 recogió el Premio Donostia en reconocimiento a toda su trayectoria y presentó la proyección especial de La cordillera / The Summit (Santiago Mitre). Regresó a la Sección Oficial para inaugurarla con El amor menos pensado / An Unexpected Love (Juan Vera, 2018) y La odisea de los giles / Heroic Losers (Proyecciones Especiales, Sebastián Borensztein, 2019), en las que se estrenó como productor. También desempeñó ese papel en la película programada en Perlak Argentina, 1985 (Santiago Mitre, 2022), que le trajo a la capital guipuzcoana por última vez y le granjeó el Premio del Público Ciudad de Donostia / San Sebastián. Aunque Darín no visitó presencialmente San Sebastían, sí figuró en el reparto de La fuga / The Scape (Eduardo Mignogna, 2001), que concursó en la Sección Oficial, o en filmes de New Directors como Perdido por perdido (Alberto Lecchi, 1993) o Amorosa soledad / Lovely Loneliness (Martín Carranza y Victoria Galardi, 2008), que cosechó el Premio de la Juventud, y en Carancho (Pablo Trapero, 2010), programado en Perlak.

Otras obras esenciales de su extensa filmografía son Nueve reinas / Nine Queens (Fabián Bielinsky, 2000), que propulsó su reconocimiento internacional y en 2023 fue programada en Klasikoak, o títulos fundamentales de Juan José Campanella como El mismo amor, la misma lluvia / Same Love, Same Rain (1999); El hijo de la novia / Son of the Bride (2001) y Luna de Avellaneda / Moon of Avellaneda (2004). También ha actuado en Capitán Kóblic / Kóblic (Sebastián Borenzstein, 2016), Tesis sobre un homicidio / Thesis on a Homicide (Hernán Goldfrid, 2012), Séptimo (Patxi Amezcua, 2013), Everybody Knows (Todos lo saben, Asghar Farhadi, 2018) y, más recientemente, en la serie El eternauta / The Eternaut (Bruno Stagnaro, 2025).

Darín debutó tras la cámara con La señal / The Signal (2007), película codirigida junto a Martín Hodara.

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LA MOMIA (Dir. Lee Cronin)

Nueva versión del clásico ‘La momia’. La joven hija de un periodista desaparece en el desierto sin dejar rastro. Ocho años más tarde, la familia rota se conmociona cuando ella es devuelta a ellos, y lo que debiera haber sido una reunión jubilosa se convierte en una auténtica pesadilla.

Una maldición ancestral, rituales nigrománticos, posesiones diabólicas y una víctima inocente disponen un coctel intencionadamente desmedido que actualiza, con una visión libre, el modo plástico de mostrar el subgénero de momias sin traicionar los cánones.

La sensación de claustrofobia y desprotección proyecta en el espectador la angustia continua que los protagonistas padecen, acercando en agresivos primeros planos -que parecen salirse de la pantalla- un combinado de texturas rugosas, viscosidad y piel sanguinolenta envuelta en vendas.

La joven actriz Natalie Grace, maquillada y caracterizada, compone un personaje acertadamente capaz de generar el rechazo físico y moral que tensa los nervios y la paciencia de los padres y del público.

Destaca también la presencia en el reparto de la gran actriz catalana Laia Costa.

La momia de Lee Cronin es una ficción de buenos logros técnicos, con músculo firme, consciente de su imperfección, y sin más pretensión que ofrecer un pasatiempo de ingredientes clásicos con un talante hedonista.

Película para quienes gustan del cine de terror tradicional.

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JUGADA MAESTRA (Dir. John Patton Ford)

Jugada maestra (How to Make a Killing) está escrita y dirigida por John Patton Ford. En el reparto encontramos a Glen PowellMargaret QualleyEd HarrisJessica HenwickTopher Grace y Bill Camp, entre otros.

Jugada maestra recupera una narración clásica sobre personajes dispuestos a todo con tal de alcanzar la vida que creen merecer. La obra es una reinterpretación de la película Ocho sentencias de muerte (Kind Hearts and Coronets)(Robert Hamer, 1949), la célebre comedia negra británica basada en la novela Israel Rank: «The Autobiography of a Criminal». Y aunque esta nueva versión cambia bastante el tono y la estética, conserva intacta la idea central, el deseo obsesivo de ascender socialmente cueste lo que cueste.

La historia sigue a Becket Redfellow (Glenn Powell), un hombre que se siente apartado del mundo al que cree pertenecer. Más que el dinero en sí, lo que persigue es una forma de vida, una identidad, la sensación de entrar finalmente en ese universo elegante y privilegiado que siempre ha contemplado desde fuera. La película habla menos de riqueza que de aspiración social, de personas convencidas que la felicidad está escondida detrás de una determinada clase de existencia.

El tono del filme es de comedia negra, aunque a veces parece escapársele de las manos. La trama quiere mantener un equilibrio entre sátira, thriller criminal y humor sofisticado, y no siempre consigue que todas esas piezas encajen del todo. Hay escenas donde el cinismo funciona muy bien y otras donde el artificio cómico resulta algo forzado, es en ese territorio incómodo donde el tono amenaza constantemente con romperse.

Jugada maestra arranca con el protagonista ya en prisión, y desde ahí reconstruye poco a poco cómo ha terminado en esa situación. Ese juego narrativo permite introducir sorpresas y giros sin perder ritmo, y mantiene cierta intriga incluso cuando el espectador entiende rápidamente hacia dónde se dirige la historia.

En el apartado interpretativo, destaca Margaret Qualley  que tiene esa elegancia fría y magnética que convierte cada aparición suya en algo hipnótico. La actriz domina esa mezcla entre sofisticación, sensualidad y cierta distancia irónica que define al personaje, con su mirada y presencia escénica.

La película no alcanza la precisión satírica ni la brillantez cruel de la obra original británica, y en ocasiones parece más interesada en el estilo que en profundizar realmente en su crítica social.

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