LA TIERRA PROMETIDA (Dir. Nikolaj Arcel)

En 1755, el empobrecido capitán Ludvig Kahlen se dispone a conquistar los duros e inhóspitos páramos daneses con un objetivo aparentemente imposible: crear una colonia en nombre del rey. A cambio, recibirá un nombre real que anhela con desesperación. Sin embargo, el único gobernante de la zona, el despiadado Frederik de Schinkel, cree arrogantemente que esa tierra le pertenece. Cuando de Schinkel se percata de que su criada Ann Barbara y su servil marido han escapado para refugiarse con Kahlen, el privilegiado y rencoroso gobernante jura venganza y promete hacer todo lo que esté a su alcance para ahuyentar al capitán. Pero Kahlen no se deja intimidar y emprende una batalla tan desigual que pondrá en riesgo no solo su vida, sino también a la familia de personas marginadas que se ha formado a su alrededor.

La tierra prometida es un duro drama histórico sobre la tenacidad, también sobre la tozudez, cuando al objetivo inicial (aquí ingresar en la nobleza y, de esta forma, dignificar su condición de hijo natural fuera del matrimonio) se le añade la promesa de casar con la mujer a la que ama contra toda esperanza. Esa resiliencia se mostrará finalmente también como una cualidad no precisamente positiva, cuando por el camino, en pos de esa meta casi inalcanzable, pero a la que tiende indesmayable el capitán, tenga que dejarse jirones de su propia esencia, tenga que desprenderse de lo más parecido a los afectos, a la familia, a los amigos, que ha tenido nunca en su vida.

El director Nikolaj Arcel vuelve a rodar en su Dinamarca natal, tras una fallida experiencia en Estados Unidos. El resultado para él es óptimo, al lograr realizar una vibrante y lograda película histórica.
El trabajo en la interpretación del actor Mads Mikkelsen es muy relevante, el resto del reparto cumplen con acierto su trabajo. Destacamos a Simon Bennebjerg, que compone un villano de los que se recuerdan…

************************************************************************************************************

LA ZONA DE INTERÉS (Dir. Jonathan Glazer )

Cuando pensamos en el Holocausto, en los terrores que albergaron campos de concentración como Auschwitz, nos vienen a la cabeza las imágenes de todos aquellos que sufrieron las calumnias dentro de las cámaras de gas. Sin embargo, ellos no fueron solo los protagonistas. Día tras día, los soldados que militaban en estas localizaciones miraban impasibles como cientos de personas morían. Algunos, incluso, disfrutaban con este hecho.

El director Jonathan Glazer (Under the Skin, Sexy Beast) comanda un proyecto que trata sobre uno de los sucesos más oscuros de la Segunda Guerra Mundial desde un punto de vista diferente: el de los captores.
En la novela de Amis la INTERESSENGEBIET o zona de interés, eufemismo con el que los nazis designaron un área infranqueable de cuarenta kilómetros cuadrados donde situaron la maquinaria de exterminio de Auschwitz amén de talleres, explotaciones agrícolas y las residencias de los encargados del campo, pasaba a definir una zona donde todo era posible, es decir, interesante; porque hasta los ejecutores de las atrocidades máximas aprenden a disociarse de ellas, y a aburrirse con la burocracia y la rutina que implican, y también sienten deseos, insatisfacciones y anhelos mundanos. Amis ponía voz sin embargo a un asomo de conciencia en algunos personajes, dubitativos ante el sentido moral último del exterminio emprendido.

La zona de interés no es una película que contraste a lo que ocurre en el encuadre lo que sucede fuera de campo. Es una película filmada desde el fuera de campo, desde lo inexplicable, lo indecible; algo muy diferente, que la cámara subrayará una y otra vez a lo largo del metraje con su ubicación en posiciones distantes, desiertas, en tinieblas.

La cámara de Glazer arroja escena a escena un manto de oscuridad sobre el mundo atrincherado de los Höss, hasta que los miembros de la familia empiezan a expresar su malestar; pero no desde la palabra, desde lo intelectual, sino desde la falta de apetito, la pesadilla, el insomnio, la desaparición o el vómito. Glazer somete la obscenidad de lo mundano a un proceso de sustracción que, en los últimos minutos, vuelve a interpelar a nuestro presente, al presente de cada cual.

*************************************************************************************************************

SOBRE TODO DE NOCHE (Dir. Víctor Iriarte)

Cuando Vera (Lola Dueñas) era joven, no pudo hacerse cargo de su hijo y tuvo que darlo en adopción. Cuando Cora (Ana Torrent) era joven, su médico le dijo que no podría tener hijos y que sólo adoptando podría formar una familia. Ambas comparten esa experiencia de haber sido madres de un niño llamado Egoz (Manuel Egozkue). Ahora, ambas mujeres se reencuentran en Portugal para repasar la historia de sus vidas y reescribir sus destinos.

Víctor Iriarte (Bilbao, 1976) siempre ha estado vinculado al cine: es seleccionador del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, forma parte del consejo académico en la escuela Elías Querejeta y es director del programa audiovisual del Centro de Cultura Contemporánea Tabakalera, todo ello en la ciudad vasca.
Además, realizó el máster de documental creativo en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, en 2001 trabajó como ayudante de Isaki Lacuesta en el debut de éste, Cravan versus Cravan, y posteriormente ejerció como director de fotografía en Buenas noches, España, del filipino Raya Martin, que se presentó en Locarno 2011.

En 2007 dirigió el cortometraje Decir adiós y en 2019 publicó la novela Geometría, con prólogo del propio Lacuesta.

Con un lenguaje fresco e innovador y profundamente emocional, la película invita a abrir un diálogo que busca un camino para la curación de heridas. Con una fuerza poética arrolladora y una dirección intuitiva, explora provocativamente los entramados políticos repletos de dolor a través de una historia de sutiles conexiones entre sus protagonistas.

La película juega narrativamente con las numerosas posibilidades que ofrece el arte, convirtiéndose así, no solo en una potente historia que necesita ser contada, sino también, creando una envolvente atmósfera, emocional y psicológica, en un alegato a la ruptura del silencio que todavía pesa sobre la sociedad española.

******************************************************************************************************

Nota: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

EL SOL DEL FUTURO (Dir. Nanni Moretti)

Giovanni (Nanni Moretti) un conocido cineasta italiano, se prepara para rodar su nueva película. Pero entre su pareja en crisis, su productor francés al borde de la quiebra y su hija que no le hace caso, ¡todo se ha puesto en su contra! Siempre en el límite, Giovanni va a tener que replantearse su manera de hacer las cosas, si quiere conducir a todo su pequeño mundo hacia un futuro brillante.
En su nuevo filme, el italiano nos habla de cine, de amor y desamor, y también la utopía del comunismo, emancipada de su legado dictatorial. Todo eso en tan solo 96 minutos hilvanados en un entramado intertextual (el Partido Comunista italiano, Kiewlovski, Scorsese, Fellini, Netflix) que le otorga, como sucede en las obras de Moretti, un carácter vodevilesco repleto de encanto.

Moretti vuelve a ponerse en la piel de un cineasta a punto de rodar una película que irá afrontando sucesivas crisis, profesionales y personales, a medida que la historia avanza. Su matrimonio de 40 años con Paola (Margherita Buy) está en la cuerda floja y todo son trabas en su nuevo filme, sobre el Otoño húngaro, cuando en 1956 los estudiantes de ese país se sublevaron contra Stalin. Planteada como una autoficción que juguetea con los resortes del relato (se rompe la cuarta pared, los escenarios del set (de Cinecittà) y los de la realidad se confunden, etc.), la vida y su cacofonía se filtran poco a poco en la película –por si no tuviéramos suficientes capas narrativas– y se reivindican ante cualquier tentativa de nostalgia. Moretti, sí, es un nostálgico pero también alguien que se resiste a quedarse inmovilizado en el pasado.

Sus fobias también desfilan por la pantalla (en sendos gags sobre la ética del cine y sobre Netflix), pero aquí la neurosis se transmuta en alegría, en una joie de vivre de la que, comprobando el estado del mundo, diría que andamos necesitados.

Mención muy especial el apartado de las interpretaciones, en la que destaca por encima de todos esa gran e inmensa actriz italiana llamada Margherita Buy.

**************************************************************************************************************

EL REGRESO DE LAS GOLONDRINAS (Dir. Li Ruijun)

La humilde y sencilla Ma, y el tímido Cao, han sido expulsados de sus respectivas familias y obligados a contraer un matrimonio concertado. Ahora tendrán que aunar sus fuerzas y construir un hogar donde sobrevivir. En medio de la adversidad, comienza a forjarse entre ellos un vínculo, ya que tanto Ma como Cao, en sintonía con los ciclos de la Tierra, se crean un refugio en el que pueden prosperar.

El filme fue retirado de las salas y de todas las plataformas chinas al poco tiempo de su estreno. El retrato que Li Ruijun, el director, hace de la China rural, con unas condiciones de vida terribles más dignas del siglo XIX que de los tiempos que vivimos, no fue del agrado de los censores. Esa transición del campo a la ciudad, que sigue presente hoy en día, se refleja de manera cruda. Ma visita uno de los apartamentos que le corresponden en ese afán chino por modernizarse a marchas forzadas, y responde a la pregunta de una periodista que allí no tendrá espacio ni para su burro ni sus gallinas.

Con una fotografía deslumbrante y sutil, el paisaje se transforma en un personaje más. Vemos la furia de la lluvia o escuchamos el sonido del viento en el interior de la casa de adobe que con sus propias manos ha construido la pareja, metáfora del amor que se ha erigido entre ellos. La demolición de las casas que exige la rápida transformación de lo rural a lo urbano es una clara alusión del director a las intromisiones del gobierno chino en la vida de la sociedad. A pesar de ello la pareja salva los nidos de las golondrinas de las casas que las autoridades destruyen para buscarles y buscarse un nuevo refugio.

Una película bellísima que retrata a la China vaciada.

***************************************************************************************************************

Oppenheimer (Dir. Christopher Nolan)

En tiempos de guerra, el brillante físico estadounidense Julius Robert Oppenheimer (Cillian Murphy), al frente del «Proyecto Manhattan», lidera los ensayos nucleares para construir la bomba atómica para su país. Impactado por su poder destructivo, Oppenheimer se cuestiona las consecuencias morales de su creación. Desde entonces y el resto de su vida, se opondría firmemente al uso de armas nucleares.

Robert Oppenheimer, el hombre que contribuyó de un modo decisivo a poner fin a la Segunda Guerra Mundial con el arma más devastadora creada por el ser humano, la bomba atómica, tuvo un auténtico dilema moral tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, y también tuvo que hacer frente a acusaciones que lo tildaban de ser comunista, por lo que fue llevado ante la justicia.

Impactado por su poder destructivo, Oppenheimer se cuestiona las consecuencias morales de su creación. Desde entonces y durante el resto de su vida, se opondría firmemente a la guerra nuclear y a la todavía más destructiva bomba de hidrógeno. Su vida daría así un profundo vuelco, pasando de tener un papel fundamental en el mapa político de la Guerra Fría a ser acusado de comunista en la era McCarthy. Cuestionando su lealtad, Oppenheimer fue tachando de espía de la Unión Soviética y obligado a dimitir de cualquier función pública.

Protagonizada por un elenco de estrellas, Cillian Murphy que interpreta al científico y por Emily Blunt en el papel de la bióloga, botánica Katherine Oppenheimer.

La película está rodada en IMAX e incluye escenas a color, intercaladas con imágenes analógicas en blanco y negro.

******************************************************************************************************************

VESPER (Dir. Kristina Buozyte y Bruno Samper)

En un mundo postapocalíptico, los virus y organismos modificados genéticamente han arrasado con la mayoría de la población y solo unos pocos privilegiados tienen el control. Vesper es una adolescente de 13 años que lucha por sobrevivir, junto a su padre enfermo, en un entorno hostil donde las semillas son el bien más preciado. Pero un encuentro sorprendente dará esperanzas a Vesper y la enfrentará a una aventura para conseguir un futuro mejor. Una misteriosa mujer con un secreto que la obliga a utilizar su ingenio, su fuerza y sus habilidades de bio-hackeo para luchar por la posibilidad de un futuro.

Con un desusado gusto por el detalle y una precisión casi hipnótica, los directores se las arreglan para levantar delante de la mirada demasiado viciada del espectador una fábula apocalíptica que también lo es exageradamente humana. Se cuenta la historia de una adolescente (Raffiella Chapman) empeñada en sobrevivir. Debe socorrer y atender a un padre paralizado a la vez que investiga la forma de hacer fértiles a unas semillas modificadas genéticamente.

En este decorado de un salvaje planeta Tierra que ya no nos pertenece, dividido entre una clase gobernante viviendo aislada en ciudades protegidas del exterior, servida por androides biológicos vegetales conocidos como jugs, y una clase humilde reducida a la supervivencia tribal, mientras surgen a su alrededor movimientos religiosos de resonancia medieval y milenarista, se desarrolla la peripecia de su protagonista. Una niña de trece años, Vesper, que vive en el ostracismo junto a su padre impedido, destinada a convertirse en protectora de la misteriosa Camellia, única superviviente del accidente de una nave procedente de las ciudades, cuyo secreto cambiará para siempre la vida de Vesper.

La excelencia de los efectos especiales funciona espléndidamente, así como el reparto, donde el siempre inquietante Eddie Marsan interpreta al villano principal. Las cuestiones humanas y humanistas de fondo resultan tan interesantes como inquietantes.

*************************************************************************************************************

HOURIA (LIBERTAD) (Dir. Mounia Meddour)

Houria es una joven y talentosa bailarina. Para luchar por sus sueños y conseguir algo de dinero, participa en apuestas clandestinas. Pero una noche, tras haber ganado una fortuna, es atacada. Tras este inesperado acontecimiento, su mundo cambiará para siempre.

Tras el éxito de Papicha, sueños de libertad, la cineasta Mounia Meddour y la actriz Lyna Khoudri vuelven a reunirse en Houria, relato de superación personal que acompaña a una joven bailarina que sobrevive en Argel limpiando habitaciones de hotel y que por la noche apuesta en peleas clandestinas de carneros -con nombres tan curiosos como Bin Laden, Putin o Shakira- para regalarle un coche a su mamá.

Tras una afortunada ronda de combates, Houria es asaltada por un hombre y, como resultado del ataque, se ve obligada a reinventarse como mujer, relacionándose con el entorno a través del silencio y de la expresión artística. Lo que plantea Meddour, quien además de directora es la autora del guion de Houria, es una historia de reconstrucción -física y psicológica- a través de la sororidad.

La película tiene un exceso de elementos dramáticos convulsionados uno detrás de otro, es un filme que resulta interesante en su forma de expresar los miedos y anhelos colectivos a través del temor y la esperanza individuales. El final, en este sentido, resulta muy efectivo.

****************************************************************************************************************

SIN MALOS ROLLOS (Dir. Gene Stupnitsky)

Cuando está a punto de perder su casa de la infancia, Maddie (Lawrence) descubre un curioso anuncio de trabajo: unos adinerados padres controladores están buscando a alguien que salga en una cita con su introvertido hijo de 19 años, Percy, antes de que este vaya a la Universidad. Para su sorpresa, Maddie descubre pronto que la torpeza de Percy no está tan clara.
Es una comedia hilarante protagonizada por Jennifer Lawrence junto a Andrew Barth Feldman, producida por la propia Jennifer Lawrence, entre otros, y dirigida por Gene Stupnitsky.

Las expectativas al ir a ver esta película no eran muy altas: se entiende que es una comedia de Hollywood sin mucho trasfondo, que simplemente sirve para pasar el rato en el cine. De todos modos, se puede ver una intención a lo largo de todo el largometraje para intentar ser algo más que una comedia hollywoodense del montón, pero sin mucho éxito en su intento. El problema es que la trama nos intenta presentar demasiados temas a la vez, y que no consiguen ser desarrollados del todo al tener poco margen de tiempo para hacerlo.

Hay temas interesantes que se presentan como el aislamiento social, el enganche natural de la generación Z a la pantalla del móvil, las dificultades económicas de los jóvenes, la virginidad como construcción social, el abandono y la sobreprotección parental como contrastes… Son todos muy jugosos, pero creo que la película no los exprime como debería, y que hubiera sido mejor centrarse en uno solo y profundizar en este.

En el caso de Andrew Barth Feldman, retrata perfectamente la imagen de un adolescente tímido, que esconde mucho en su interior y que gracias a la película nos muestra su verdadero rostro. Es la primera película mainstream que protagoniza, y lo hace de diez, con grandes momentos divertidos y algunos momentos más bajos que nos hacen empatizar y entenderle a la perfección.
Jennifer Lawrence le complementa increíblemente bien, demostrando de nuevo la gran capacidad actoral que tiene en su manga. Su personaje, más bruto y roto, se va dejando entrever a lo largo de la película y nos muestra una mujer más complicada de lo que se podría presentar en un inicio. Las escenas que comparten estos dos actores son muy buenas en lo que se refiere a la química, y es seguramente es lo más destacable de todo el film.

**************************************************************************************************************

EL PRIMER DIA DE MI VIDA (Dir. Paolo Genovese)

Un hombre misterioso se presenta a cuatro personas que han tocado fondo y quieren acabar con todo para ofrecerles un trato: una semana para que vuelvan a enamorarse de la vida. Su intención es ofrecerles la oportunidad de descubrir cómo sería el mundo sin ellos y ayudarles a encontrar un nuevo sentido a sus vidas.

Tiene un guión muy ordenado donde todos tienen su historia, incluso el hombre que les da la oportunidad. Este les va mostrando cómo han reaccionado sus seres queridos tras su muerte o sutiles fragmentos de cómo sería su vida si deciden seguir adelante. Trata varios temas como la presión en el deporte de alto nivel, el acoso en redes, la gordofobia y refleja una sociedad deprimida que se exige mucho y no se cuida mentalmente.

Su fuerza radica en las relaciones entre los protagonistas y como se desahogan y se apoyan mutuamente. Cuando parece que se va a resolver de la manera más fácil la película sorprende con un final casi brillante, salvo con un par de conveniencias, que deja con un nudo en la garganta. Las destacables fotografía y banda sonora le ponen el broche al filme. Al tratar sobre un grupo de personas que se quitan la vida, el drama no va a faltar pero lo distribuye muy bien con escenas esperanzadoras y pequeñas dosis de humor negro.

A destacar – muy especialmente – las magníficas interpretaciones: Toni Servillo, Valerio Mastandrea, Margherita Buy, Sara Serraioco, Giorgo Tirabassi, Lino Guanciale, Elena Lietti, Vittoria Puccini.

***************************************************************************************************************