ONDINA (Dir. Christian Petzold)

Undine Wibeau (extraordinaria Paula Beer) es historiadora y trabaja de guía turístico en Berlín. Cuenta la historia de la ciudad y su desarrollo urbanístico entre gigantescas maquetas. Al comienzo de la película, su novio rompe con ella. Undine declara fríamente que si él la deja tendrá que matarlo. Poco después conocerá a Christoph, un buzo profesional, que ha escuchado una de sus charlas y se ha enamorado de su voz.

Ondina sorprende pero no desmerece de su autor. En el fondo Ondina es una película con protagonista femenino cuyo motor es el amor. A diferencia de las primeras películas de su director, no estamos ante momentos de la Historia fácilmente reconocibles, sino ante la reescritura de un mito que tiene miles de años de antigüedad y ha sido reelaborado continuamente.
Si fallan los referentes solo podemos apreciar una extraña historia de amor. Los componentes esenciales son el amor traicionado, el río y la voz y la muerte. Undine es pues un film tan bello y delicado como cruel, como una figura de porcelana, como una maqueta tan bella de admirar que, en cuanto se deshace o se rompe, no puede causar más que desolación.

Sí, estamos ante un artefacto que nos habla del tiempo, de la pérdida y de cómo lo construimos y rediseñamos en tiempo presente. La nostalgia aquí es la proyección futura de un pasado perdido, una persecución de fantasmas en presente constante que acaban en un conformismo primero triste y después convertido en plataforma futura de un nuevo plan.
Petzold, con buena parte del equipo de En tránsito, ha rodado una bella. Las imágenes son muy hermosas, al tiempo que útiles y expresivas; tanto que el espectador sigue atentamente un árido discurso sobre el desarrollo urbanístico de Berlín.
El sonido es importante, las melodías, la voz de Ondina –Paula Beer– es maravillosa.
Si el espectador está en la onda de Petzold, disfrutrá enormemente con esta película.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

ANE (Dir. David Pérez Sañudo)

Texto: Yolanda Aguas
Fotografías: Capturas de «Ane» proyección en plataforma «VEO FEROZ» de la AICE. El resto de fotografías son propiedad de sus autores.

Vitoria, año 2009. Después de los altercados en su barrio debido a la inminente expropiación de algunas viviendas, Lide (Patricia López Arnáiz), madre joven que trabaja como vigilante en las obras del tren de alta velocidad, descubre que su hija adolescente, Ane, no ha ido a dormir a casa. Lide, junto a su ex-marido Fernando, comenzará no solo a investigar el paradero de su hija, sino a adentrarse en el mundo de Ane y a darse cuenta de que ha convivido junto a una desconocida.

El ego en el que todos podemos caer alguna vez podría tentarme a citar obras de teatro, autores, películas de cine, directores, guionistas… que anteriormente han mostrado historias protagonizadas por madres e hijas. Y, sin duda, estaría en mi derecho de hacerlo. Si no se abusa, no está mal orientar o sugerir a las nuevas generaciones para que vean títulos que se estrenaron muchos años antes de su nacimiento o que se escribieron y representaron en teatro años atrás. Aunque dado el desinterés general que existe en gran parte de la gente joven tal vez no serviría de nada… Yo no caeré en esa tentación. Me voy a limitar a afirmar que no hay un amor mayor que el de una madre (o padre) por sus hijos.

Con esta obviedad, «ANE» de David Pérez Sañudo habla de las diferentes fronteras que una joven, Ane, debe cruzar en su tránsito de la infancia a la vida adulta. Nos presenta también la falta de comunicación entre madre e hija y las distancias: físicas y emocionales de una sociedad.
Muy bien presentada la figura del padre (Mikel Losada), que aunque parece estar en un segundo plano, es en el que la hija confía más cuando entra en conflicto con la madre.

En general, puede que a la película le falte un poco de intensidad dramática, carencia que desaparece viendo la deslumbrante interpretación de la protagonista, Patricia López Arnaiz, en su mejor papel hasta ahora. La actriz rechazó otros proyectos para trabajar en esta película con David Pérez Sañudo.

Conocida principalmente por la serie de RTVE, «La otra mirada» o «La Peste» de Alberto Rodríguez, éste es su primer papel protagonista en el cine. Su trabajo en «ANE» podría hacerle ganar los más importantes premios de la temporada como Mejor Actriz Protagonista. Es más, estamos seguros que será así.

Su interpretación está repleta de momentos brillantes: especialmente en los últimos minutos de la película, como esa mirada a la habitación de su hija…

Corran a ver la película, la secuencia final de Patricia López Arnáiz enfrentándose a su inminente soledad es antológica.

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