RENTAL FAMILY (Dir. Hikari)

Ambientada en el Tokio actual, sigue a un actor estadounidense que lucha por encontrar un propósito en la vida hasta que consigue un trabajo inusual: trabajar para una agencia japonesa de «familias de alquiler», interpretando papeles de suplente para desconocidos. A medida que se sumerge en el mundo de sus clientes, comienza a establecer vínculos genuinos que difuminan las líneas entre la actuación y la realidad. Al enfrentarse a las complejidades morales de su trabajo, redescubre el propósito, la pertenencia y la tranquila belleza de las relaciones humanas.

En Japón funcionan unas 300 agencias de familias de alquiler a las que acuden hombres y mujeres para contratar actores y actrices que les cumplan diversas fantasías o cubran determinadas necesidades. En una sociedad dominada por la soledad, la incomunicación y la falta de afecto, esos servicios pueden ser vistos como una demostración del patetismo imperante, pero también como un alivio, un bálsamo a la hora de llenar un vacío ocasional o permanente.

El antihéroe del film es Phillip Vandarpleog (Brendan Fraser), un actor estadounidense que siete años atrás viajó a Tokio para protagonizar una publicidad de pasta dental y se quedó viviendo allí. Más allá de dominar el japonés, nunca deja de ser un Gaijin, un extranjero, y su carrera ha distado de ser exitosa (hasta lo echan de los rodajes más básicos), tiene una casa diminuta que está por vender con la idea de abandonar el país y termina trabajando para Rental Family, una compañía liderada por su jefe Shinji Tada (Takehiro Hira, visto en la serie Shôgun) en la que tiene que asistir a un funeral o ayudar a un anciano.

Pero las cosas dan un vuelco profundo cuando Hitomi Kawasaki (Shino Shinozaki) contrata sus servicios para que se haga pasar por el padre de su hija Mia (Shannon Mahina Gorman), una niña de 11 años que debe atravesar un arduo proceso de selección para ingresar a un exclusivo colegio privado. Mia tuvo un papá “occidental” al que prácticamente no conoció y Phillip interpreta tan bien su papel que Mia se convence de que es el hombre real que ha regresado para estar con ella y acompañarla en ese período de su vida.

Familia en renta no solo describe una tendencia sociocultural muy particular y distintiva del Japón de las últimas décadas sino también los dilemas éticos y morales de un trabajo como el de Phillip, en el que se ponen en juego verdaderas conexiones humanas en medio de una ficción que tiene incluso algo de farsa.

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NOTA: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

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