STELLA. VÍCTIMA Y CUMPABLE (Dir. Kilian Riedhof)

Stella crece en Berlín durante el gobierno del régimen nazi. Sueña con una carrera como cantante de jazz, a pesar de todas las medidas represivas que la obligan a esconderse con sus padres en 1944, y que su vida se convierte en una tragedia.

Tras ser detenida, tuvo que elegir entre ser deportada a un campo de exterminio –no sólo ella, sino también sus padres– o acceder a delatar a otros judíos. Stella se hizo tristemente famosa por haber delatado a cientos de judíos escondidos.

El guion de la película está basado fundamentalmente en las actas de los juicios a los que Stella Goldschlag se enfrentó después de la guerra. La cuestión es si el rigor documental es suficiente para elaborar un biopic. En este sentido, el filme adolece por momentos de presentar simplemente una sucesión de hechos.

La gran baza de la película es la presencia de una de las mejores actrices del cine actual europeo: Paula Beer. Es sin duda la actriz alemana más destacada de su generación, que realmente consigue retratar a Stella como señala el cartel de la película: “Víctima de un sistema inhumano y culpable a la vez”.

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HOTEL ROYAL (Dir. Kitty Green)

Hanna y Liv son dos amigas estadounidenses que viajan como mochileras por Australia. Tras quedarse sin dinero, Liv, buscando vivir una aventura, convence a Hanna de aceptar un trabajo temporal tras la barra de un pub llamado The Royal Hotel, en una remota localidad minera del Outback. El dueño del bar, Billy, y un grupo de lugareños les ofrecen una desenfrenada introducción a la cultura del alcohol en Australia, pero pronto Hanna y Liv se ven atrapadas en una inquietante situación que rápidamente escapa a su control.

Hotel Royal, que tuvo su première en el Festival de Telluride, en el que recibió excelentes críticas (actualmente cuenta con un puntuaje de 80 en Metacritic), es la segunda película de Green, quien ya destacará con su cinta debut, The Assistant (2019), presentada en Sundace. Su nuevo trabajo significa la confirmación de una de las grandes nuevas voces del cine independiente anglosajón.

Hotel Royal, una de las películas más destacadas tanto de la 71ª edición del Festival de San Sebastián (obtuvo el prestigio Premio RTVE-Otra Mirada, que concede la Corporación de Radio y Televisión Española) como del último Festival de Toronto.

Hotel Royal está protagonizada por Julie Garner, que repite con Green tras The Assistant-, Jessica Henwick (Puñales por la espalda: El imsterio de Glass Onion), Hugo Weaving (V de Vendetta) y Toby Wallace (Babyteeth).

Su principal virtud radica en el manejo de la tensión narrativa: nunca sabes lo que va a pasar a continuación, obligándote a estar alerta y con los nervios de punta. Lo que comienza siendo una desconcertante hostilidad soterrada, bromas en apariencia inofensivas, insinuaciones y cortejos torpes termina siendo un campo de batalla por mantener la integridad física y la cordura.

Masculinidad tóxica, acoso sexual, intimidación… los 91 minutos de metraje de Hotel Royal son una colección de conductas machistas de primera categoría: es un bárbaro retrato de violencias que no son siempre físicas y que pueden desembocar en tragedia. De ahí que me resulta muy difícil creer en el happy end.

La película está asentada en buenas interpretaciones, especialmente las de las dos protagonistas, encarnadas por Julia Garner y Jessica Henwick.

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VINCENT DEBE MORIR (Dir. Stephan Castang)

Tras debutar en Cannes y pasar por el Festival de Cine de Sitges, donde se alzó con dos grandes premios (mejor dirección novel y mejor interpretación masculina), llega a los cines Vincent debe morir. Es una producción pequeña, muy apoyada en su reparto y en su aspecto realista y brutal. Todos los medios con los que cuenta están al servicio de la verosimilitud.

Vincent debe morir arranca mostrándonos a un hombre corriente que, sin razón aparente, es atacado en su trabajo. Sorprendido, al principio no le da más importancia y lo considera un rapto de ira puntual. De hecho, ni siquiera denuncia el suceso.

Sin embargo, ésta es solo la primera agresión a la que se enfrenta. Nunca sabe quién, nunca sabe por qué, pero repentinamente parece convertirse, de forma aleatoria, en el objetivo de alguien desconocido, dispuesto a echarse sobre él para matarlo con sus propias manos con un nivel de violencia inusitado.

El guion de Vincent debe morir no profundiza especialmente en si hay esperanza o no, así que quien busque una de esas narraciones que da respuesta a las preguntas más básicas como qué es lo que origina esta situación o en qué desemboca a nivel global, no quedarán del todo satisfechos. Queda abierta a la interpretación, centrándose más bien en en el plano íntimo.

Lo que sí trasciende y se queda flotando en la sala tras el visionado de la película es otra cuestión: si no estaremos abocados a la autoextinción y si hay esperanza para quienes logren superar la ira y la enajenación mental transitoria.

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RADICAL (Dir. Christopher Zalla)

Basada en una historia real, cuenta la historia de un maestro de una ciudad fronteriza mexicana llena de abandono, corrupción y violencia, que prueba un nuevo método radical para desbloquear la curiosidad y el potencial de sus alumnos, y puede que incluso su brillantez.

Las relaciones de un profesor que quiere cambiar las cosas con unos alumnos desmotivados ha sido tema en numerosas películas.

‘Radical’ está basada en la historia real de Paloma Noyola, una estudiante de escasísimos recursos que se destacó por su talento para las matemáticas, y su maestro Sergio Juárez, quien aplicó métodos poco convencionales cuando fue trasladado a Matamoros, en la frontera con Estados Unidos. Paloma obtuvo el puntaje más alto del país y se hizo famosa tras ser portada en la revista Wired y ser comparada con Steve Jobs, en 2012. La película, con licencias narrativas, cuenta lo que pasó antes de estos reconocimientos.

A pesar de que cumple con los clichés de películas como ‘La sociedad de los poetas muertos’ o ‘La sonrisa de Mona Lisa’, de todos modos ‘Radical’ logra cautivar al espectador.
La cámara en hombro tipo documental, la música y la edición ayudan a que las emociones salten de la ternura a la indignación y a la esperanza.

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TOTEM (Dir. Lila Avilés)

Tras rodar LA CAMARISTA (2018), su primera película que retrataba el día a día de la limpiadora de un gran hotel situado en un rascacielos de 42 plantas en Ciudad de México.

En su segunda peícula, TOTEM, nos adentra en la casa donde una familia celebra el que seguramente será el último cumpleaños de Tona, abreviación familiar de Tonatiuh (‘sol’ en náhuatl): querido por todos, artista y padre de Sol, una niña de siete años, está condenado y extremadamente debilitado por una enfermedad terminal.

De hecho, se han reunido para celebrar, de manera velada, una despedida eterna que parece enmascarar el dolor con regalos, chistes y dulce. La directora nos muestra todo esto a través de los ojos de Sol, una pequeña que su mayor deseo es poder ver a su papá, mientras que vemos como los adultos cargan sus propios conflictos económicos y emocionales.

Mientras la película avanza vemos como los lazos que mantienen unida a la familia serán puestos a prueba, de forma muy cotidiana sin conflictos grandes, sin embargo, muy importantes. 
Se trata de un retrato íntimo de las familias mexicanas e incluso de cómo es México, su gente, sus costumbres y sus problemas familiares.

Lamentablemente Sol entenderá que después de esa noche, su mundo cambiará drásticamente.
ser amado aún está vivo. Hay quien se empeña en que la tarta sea perfecta, aún perdiéndose parte del festejo, como única manera de poder agradecerle su existencia y mostrar su amor incondicional. O quien se preocupa por el dinero que empieza a faltar para darle el mejor de los tratamientos posibles. Y, por supuesto, quien, ante la imposibilidad de la esperanza, trata de encapsular sus sentimientos en un abrazo.

Cada uno de los protagonistas de la película tiene una manera distinta de enfrentarse a ese inevitable y extraño duelo que llega. Sentimientos que todos hemos tenido que vivir alguna vez. Emociones que cada cual sobrelleva a su manera.

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LA EXTORSIÓN (Dir. Martino Zaidelis)

Un veterano piloto comercial se ve obligado a colaborar con los servicios de inteligencia de su país para evitar ser sancionado por una grave falta que cometió en el trabajo. Rápidamente se sumerge en un submundo de intrigas y extorsiones que pondrá en riesgo su vida, temiendo que deberá pagar un precio muy alto para escapar de él.

El director de esta película argentina, Martino Zaidelis, es un alumno de Juan José Campanella. El suyo es un thriller argentino arquetípico, seco y frontal, que pone el foco en el individuo y en la moral. El ritmo del filme no decae, su duración es ajustada y Francella afronta la perplejidad de su protagonista con toda la vulnerabilidad posible.

Existe una cierta franqueza a la hora de afrontar sus fisuras, sus secretos y mentiras cotidianas, que refrescan y dan cierta profundidad a las motivaciones: el héroe, como tantas veces, de alguna manera puede provocar su propia tragedia.

La película, perjudicada quizá por una puesta en escena algo televisiva, por convencional, tiene sin embargo un sólido guion si asumimos su naturaleza, voluntariamente asumida, de thriller de suspense.
Además, alimenta de un sobresaliente equipo actoral liderado por Guillermo Francella, que afronta el papel de héroe trabajador con la solvencia y naturalidad que se le atribuye a los intérpretes argentinos.

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MAY DECEMBER (Secretos de un escándalo) (Dir. Todd Haynes)

Veinte años después de que el mediático romance entre Gracie Atherton-Yu (Julianne Moore) y su joven marido Joe (Charles Melton) escandalizara al país, con sus hijos a punto de graduarse en el instituto, se va a rodar una película sobre su historia. La actriz Elizabeth Berry (Natalie Portman) pasará un tiempo con la familia para intentar entender mejor a Gracie, a la que va a interpretar, provocando que la dinámica familiar se deshaga bajo la presión de la mirada exterior.

Origen de la historia: En 1996, Mary Kay Letourneau, una profesora de secundaria en una tranquila comunidad de Seattle, abusó de Vili Fualaau, uno de sus estudiantes. El caso acaparó los titulares de prensa, no solo por la noticia como tal, sino porque Letorneau concibió dos hijos con su víctima mientras cumplía su condena en prisión. Se casaron en 2005, un año después de su liberación, y tras la lucha de Fualaau contra las órdenes judiciales que les impedían mantenerse en contacto, en ese entonces ya tenía 21 años, pero la conoció cuando tenía solo 13.

Esta es la historia real en la que se basa la última película de Todd Haynes, May December (Secretos de un escándalo).

May December supone la quinta colaboración entre Todd Haynes y Julianne Moore tras ‘Safe’, ‘Lejos del cielo’, ‘I’m Not There’ y ‘Wonderstruck: El museo de las maravillas’.

No es extraño que ambos se compenetren tan bien y nos entreguen en cada película que hacen juntos momentos brillantes y conmovedores.  Son el director y la actriz perfectos.

A este equipo se une ahora una actriz, Natalie Portman, que quizá no ha tenido nunca la aceptación de actriz “de prestigio”, aunque sí haya obtenido el favor de un público mayoritario y popular.  Atentos a su interpretación en esta película: su monólogo es insuperable…

Todd Haynes ha escrito un guion, junto a Samy Burch, lleno de tensión y buenas dosis de misterio y sensualidad.  Es un film melodramático, al estilo del viejo Hollywood.  Nada nuevo, tratándose de Haynes.

Importantísima la fotografía que firma Christopher Blauvelt. Tomas con magníficos momentos en los que vemos a los personajes ocultar sus secretos.

De sobresaliente las dos interpretaciones protagonistas femeninas: Julianne Moore y Natalie Portman.  Sus escenas juntas (y por separado) son cautivadoras.  Nos dejan sin pestañear contemplando la pantalla.

De nuevo, una gran película de un director que enamora con cada uno de sus trabajos.

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LA MEMORIA INFINITA (Dir. Maite Alberdi)

Augusto Góngora, veterano periodista chileno y destacado cronista de los crímenes del régimen de Pinochet, y Paulina Urrutia, actriz, activista y política, son una pareja de enamorados desde hace más de 20 años. Augusto fue diagnosticado con alzheimer hace ocho años y, ahora, ambos se enfrentan juntos al inexorable y acelerado descenso de sus poderes físicos y mentales. La historia de la dedicación cálida e intransigente de Paulina y la feroz lucha de Augusto para aferrarse a su identidad es un testimonio profundamente conmovedor de su amor.

“La memoria infinita” es tanto una indagación sobre la dignidad humana en la vejez y la adversidad como sobre los mecanismos de la memoria individual y colectiva. ¿Qué y a quién recordamos de nuestro pasado? ¿Por qué olvidamos o suprimimos ciertos recuerdos y qué efecto tiene esto, tanto en una persona como en un país entero?

Esta conmovedora historia de amor muestra el alzheimer desde la intimidad del matrimonio. Los cuidados cotidianos, el tener que recordarle a alguien lo que hizo en su vida y quien fue, además de las crisis propias de una enfermedad que hoy afecta a millones de personas.

El filme coincide con el 50 aniversario del golpe de estado en Chile, que significó una dictadura de 17 años y donde hubo violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos.
La película también reflexiona en torno a esto, pues en los últimos años han aparecido grupos de extrema derecha que han buscado relativizar los crímenes, y que reivindican la figura de Pinochet.

Aunque el tema es durísimo, vale la pena ver este gran documental.

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Nota: las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

LOS TRES MOSQUETEROS: MILADY (Dir. Martin Bourboulon)

La novela publicada por Alejandro Dumas en 1844 tiene un signo fundacional para la cultura de Francia, tanto por su carácter historicista como por la proyección popular de sus personajes, que sin embargo no tardó en ser adoptada tanto por Estados Unidos como por, irónicamente, Reino Unido: la nación contra la que D’Artagnan y sus compañeros se hallaban en conflicto durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1648).

Las películas más famosas de Los tres mosqueteros han estado, en efecto, habladas en inglés, lo que quizá favorece el actual impacto de la adaptación de Martin Bourboulon.

Dicha adaptación se ha dividido en dos entregas, D’Artagnan y Milady, de cara a adaptar con holgura la historia original pero también concienciada con que ha de ofrecer algo nuevo.

Francia ha tardado tanto tiempo en reapropiarse de su criatura que una vez ha podido darle un enfoque particular, todos los responsables eran conscientes de que la fidelidad al material de partida no podía ser el único reclamo. Había que jugar con la fuente, actualizar discursos, ensayar nuevos acercamientos. Puede que lo más notorio de entrada sea, a este respecto, que la nueva versión de Porthos (Pio Marmaï) sea bisexual, como D’Artagnan descubría al poco de conocerle en la primera entrega, estrenada en España a mediados de 2023.

La segunda entrega se titula Milady en referencia al personaje homónimo, esa espía al servicio del Cardenal Richelieu que con su encanto magnético manipula tanto a D’Artganan como a su amigo Athos (con quien había contraído matrimonio en el pasado).

Es Milady, en efecto, quien centra la narración de la película, y lo hace en función a una reescritura que ha tratado de desafiar la misoginia con la que fue concebido el personaje para otorgarle una mayor complejidad, acaso una tragedia. Eva Green, encargada de interpretarla, tiene mucho que decir al respecto.

Green no disimula su entusiasmo por haber interpretado a este personaje. La euforia le traiciona, especialmente, cuando recuerda a otras actrices que han sido Milady antes que ella: Milla Jovovich en la (muy reivindicable) versión de Paul W.S. Anderson, Faye Dunaway en las películas de los 70 dirigidas por Richard Lester —que dividieron la adaptación de forma similar a este díptico— y Rebecca De Mornay en una efectiva producción de Disney de los 90.

Pero ella se queda con Lana Turner: “Siempre he sido una gran fan de esa Milady, con todo su toque hollywoodiense”, asegura Green en referencia al clásico Technicolor que protagonizó Gene Kelly como D’Artagnan en 1948.

Esta entrega que se estrena ahora en España, tiene su mayor interés en todo lo que ocurre con Milady: personaje que gana presencia y profundidad, y ya no se limita a ser una escurridiza villana con la que D’Artagnan y Athos (aquí interpretado por Vincent Cassel) se van encontrando de forma recurrente. Green achaca parte de estos cambios a la descripción que el libreto realiza de las circunstancias históricas. “En aquella época ser mujer era muy duro. Apenas se nos consideraba seres humanos”.

Una película que entretiene, con una impresionante producción y unas interpretaciones, especialmente la de Eva Green, que están a gran altura.

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Nota: Todas las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

SLOW (Dir. Marija Kavtaradze)

Elena imparte clases de baile, mientras que Dovydas trabaja como intérprete de lenguaje de signos. En el momento en que se conocen, se establece un hermoso vínculo entre ellos. Sin embargo, su relación será puesta a prueba cuando Dovydas confiesa a Elena que tiene sentimientos románticos por ella, pero es asexual, es decir, no siente y nunca ha sentido deseo sexual por otra persona.

Con su segundo largometraje, Marija Kavtaradze confirma las promesas de Summer Survivors y consigue imponer su personalidad como cineasta tratando un tema muy común (el amor, la pureza de los sentimientos, una forma de espiritualidad)

Todo ello bajo la envoltura de la asexualidad)- Resalta el estilo sensorial, alimentado por un excelente sentido del diálogo, apostando por un ritmo tranquilo (tal y como ya indica el título de esta interesante película).
¿Se puede amar a alguien sin sexo? Slow se mueve lentamente a lo largo de varias estaciones en torno a su motivo melódico sentimental. Observamos a dos seres que se relacionan entre sí con sensaciones, miradas, sinceridad e intercambios emocionales muy intensos.

Un encaje preciso de variaciones íntimas que profundiza progresivamente en el corazón de un guion(escrito por la propia directora).

La película se apoya en sus dos intérpretes principales y en la delicada y bellísima fotografía de Laurynas Bareiša.

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