Y LLOVIERON PÁJAROS (Dir. Louise Archambault )

Texto: Yolanda Aguas

Con cierto retraso se estrena en España una película que vimos en la Sección Oficial de una pasada edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.
Esta es la historia de tres ancianos que han elegido retirarse del mundo y vivir en los bosques de Canadá. Al tiempo que un gran incendio amenaza la región, alguien llega hasta su escondite: una joven fotógrafa que busca a un tal Boychuck. Y no es la única. Poco después, una mujer de más de 80 años aparece como una brisa ligera que alborotará sus vidas. Mientras intentan comprender la historia de Boychuck a través de sus pinturas, algo extraordinario surgirá entre todos ellos.

“Y llovieron pájaros” es una versión neorrealista y profunda de “En el estanque dorado” (1981). Pero mientras la película de Mark Rydell estaba al servicio del lucimiento de los sempiternos Katherine Hepburn y Henry Fonda, la triada de octogenarios del filme de Archambault prestan su cuerpo y alma al mensaje del relato. Una historia terriblemente optimista que se desprende de todo melodrama que cargaba al clásico de los 80s a pesar de partir de unas historias terribles. Pero la realizadora canadiense se lleva a sus personajes a vivir en ese lago que se convierte en una suerte de fuente de la juventud simbólica. Los ancianos, aislados de la sociedad tóxica que los arrincona en asépticas residencias, encuentran en este páramo una segunda juventud, a la búsqueda de un nuevo amor a pesar de su avanzada edad. Archambault describe con certeza y ojo quirúrgico a los personajes componiendo pictóricamente esta fábula envuelta en una banda sonora, a veces ligeramente psicodélica, aislando no solo narrativamente pero también cinematográficamente a sus objetos de estudio.


Si algo le podemos achacar a “Y llovieron pájaros” es que le falta fuerza. No sería un problema si no fuera claramente la intención de la cineasta en ciertos momentos que le vendría muy bien para asentar ideas y para grabar como cincel sobre piedra este film en nuestra memoria. Y, desgraciadamente, acaba teniendo una aparente ligereza que no merece. Sin embargo, este hecho queda como una nimiedad y el filme de Archambault sigue siendo altamente recomendable, sobretodo para una época tan atípica como esta donde la pandemia está arrasando también con la cartelera.

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