REBUILDING (Dir. Max Walker-Silverman)

Después de que un incendio forestal arrasara su granja, Dusty (Josh O’Connor), un padre divorciado, se ve obligado a comenzar de nuevo en un campamento de casas rodantes habilitado por el gobierno. En medio del dolor, encuentra una inesperada red de apoyo en sus nuevos vecinos, mientras intenta recomponer los lazos rotos con su exesposa Ruby (Meghann Fahy) y su hija Callie-Rose (Lily LaTorre).

Josh O’Connor (La quimera, Rivales) encarna a un hombre en proceso de reconstrucción emocional, cuya presencia vulnerable se consagra como un nuevo icono del western contemporáneo, alejándose del arquetipo del vaquero rudo para ofrecer una masculinidad abierta a la ternura.

En su segundo largometraje estrenado en el Festival de Sundance, Max Walker-Silverman radiografía el oeste con una vigencia insólita, evocando esa melancolía del paisaje norteamericano que obras como Malas tierras o Nomadland han fijado en nuestra memoria colectiva, y ahondando con la misma delicadeza en el componente humano de aquellos que han perdido su hogar, para recordarnos que la redención también puede encontrarse en el cariño y la mirada de una hija.

Al final, Rebuilding habla de lo que realmente es importante: la vida, la muerte, el amor, la familia, la comunidad, la supervivencia, el lugar en el mundo. Y lo hace sin miedo y sin caer en simples citas nostálgicas al relato clásico.

Una gran película.

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Nota: Las fotografías publicadas en este artículo son propiedad de sus autores.

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