VERANO DEL 85 (Dir. François Ozon)

Texto: Yolanda Aguas

¿Con qué sueñas cuando tienes 16 años y estás en un resort en la costa de Normandía en los años 80?, ¿con tener un mejor amigo?, ¿con hacer un pacto de amistad que dure para siempre?, ¿con tener mil aventuras en barco o en moto acuática? O quizás sueñas con la muerte… Las vacaciones de verano acaban de comenzar y esta historia cuenta cómo Alexis empieza a crecer.

Hay mucho cine en la apuesta y destellos que van a emocionar en tanto uno muestre disposición para dejarse llevar por la nostalgia o por las circunstancias, ya que los más jóvenes pueden verse totalmente identificados en lo expuesto. En resumen, un Ozon bien marinado que no sacia del todo, pero cosquillea en el paladar. Quedémonos con ese momento Sailing en la pista de baile, es íntimo… pero también un regalo que el joven y trágico David nos hace para que nos imaginemos un poco eternos.
Alexis (Félix Lefebvre), de 16 años, aparece en la primera secuencia del filme custodiado por gendarmes y acto seguido frente a una educadora que le suplica que le explique lo ocurrido. El joven narra los acontecimientos a través de la escritura y en su relato aparece el futuro cadáver, David Gorman (Benjamin Voisin), de 18 años y de ahí a la evocación de una época pasada, del verano en que todo cambió, y que Ozon nos muestra en su esplendor mientras suena In Between Days de la banda británica The Cure.

Por cierto, la imagen de Robert Smith está presente como un fantasma icónico durante todo el filme, algo que sus fans agradecemos. El filme propone y suma secuencias que perduran, como esos paseos de los protagonistas en moto, sus incursiones en el mar en el velero Calypso o esa recopilación de miradas inflamadas mientras los protagonistas curan sus heridas tras una pelea en un parque de atracciones. Solo esa secuencia delicada y desnuda ya justifica todo un filme.
Otro de esos momentos mágicos y que procuran que el recuerdo de los días felices se transformen en manos de Ozon en una ensoñación que va más allá de lo físico, se da en la secuencia de la discoteca; en ella David y Alexis bailan desenfrenados hasta que el primero hace un aparte y aísla al joven enamorado colocándole unos walkman con la canción Sailing de Rod Steward, el tema silencia el repertorio de la discoteca y nos hace participes de ese regalo. Un momento cinematográfico muy bello.


De nuevo el cine de Ozon… no hace falta añadir más.

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Nota: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

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