LLENOS DE GRACIA (Dir. Roberto Bueso)

Sor Marina (Carmen Machi) llega a El Parral, un colegio que acoge a niños con problemas, para ser la profesora de la temporada estival, en la que se quedan en el centro los menores que carecen de tutores legales o que estos no pueden hacerse responsables de ellos durante los meses de verano. Lo que parecía un trabajo fastidioso, termina convirtiéndose en una experiencia vital tanto para los niños como para la monja. Ante el peligro de que El Parral se convierta en un colegio privado de lujo y pensado para las élites, sor Marina, con la ayuda de las hermanas Angelines (Paula Usero) y Tatiana (Anis Doroftei), propondrá a la madre superiora que los chavales formen un equipo de fútbol con el que llegar a las finales regionales y así demostrar que es necesario que el centro siga acogiendo a menores. Una misión que será una de las experiencias más importantes en las vidas de los niños.

Dirigida por Roberto Bueso, quien escribe el guion junto con Óscar Díaz, ‘Llenos de gracia’ está protagonizada por Carmen Machi, Paula Usero, Pablo Chiapella, Manolo Solo, Nuria González, Dairon Tallon y Anis Doroftei. Una producción de Mod Producciones, Misent Producciones, RTVE, À Punt Media y Movistar Plus+.

Segundo largometraje del director Roberto Bueso, quien dirigió ‘La banda’ en 2019. Basada en hechos reales, al narrar cómo, en su infancia, el jugador de fútbol Valdo Lopes Rocha fue fundamental la ayuda de la hermana Marina, una religiosa que se ocupaba tanto de él como de otros chavales que estudiaban en un colegio que era también internado y que, durante el verano, se quedaba a cargo de aquellos menores de edad que no tenían padres o que estos no podían hacerse cargo de ellos.

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LOS JÓVENES AMANTES (Dir. Carine Tardieu)

15 años después de su primer encuentro Shauna, una elegante arquitecta retirada, se cruza con Pierre, un médico felizmente casado, en el pasillo de un hospital. Ella tiene 71 años, él 45. Opuestos pero hipnotizados el uno por el otro, vuelven a conectar y comienzan una aventura. Viuda, madre, abuela, Shauna necesita reafirmar que después de todo es una mujer plena.

Sabemos que amar no siempre es fácil. Sin embargo, y a pesar de lo que pueda parecer a primera vista, la diferencia de edad entre ellos no es el mayor obstáculo al que se enfrentarán los protagonistas de esta historia. No, lo que a ella le resultará aún más difícil será dejar atrás una vida tranquila en la que sabía a qué atenerse. Él, por su parte, tendrá que responder ante el dolor que sus decisiones causarán en su entorno más cercano.

Interpretados maravillosamente por Fanny Ardant y Melvil Poupaud, los personajes a través de quienes vivimos este nuevo amor emprenden un viaje rebosante de incertidumbre, dolor y esperanza. De hecho, entre los encuentros y conversaciones que comparten Shauna y Pierre no hay un solo espacio en blanco ni trivial que nos lleve a pensar que el recorrido va a ser fácil o sosegado.
Carine Tardieu (Sácame de dudas) construye esta historia golpe a golpe. La muerte, la separación, los adioses, la soledad… Todas estas piedras entorpecen su camino, pero también lo construyen, haciendo posible que Shauna y Pierre lo recorran juntos. No obstante, hay corazones en el camino que acaban rotos, amistades que se tambalean y relaciones familiares que pierden el anclaje que las mantenía firmes. Dramas colaterales que hacen que esta película adquiera una mayor dimensión.

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Nota: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

MAIGRET (Dir. Patrice Leconte)

París, década de 1950, el cuerpo de una hermosa joven vestida con un elegante traje de noche aparece en mitad de una plaza. El célebre inspector Jules Maigret se encarga de investigar el caso, pero le resulta imposible identificar a la víctima, porque absolutamente nadie parece haberla conocido ni recordarla. En el transcurso de sus indagaciones, el camino de Maigret se cruza con el de Betty, una joven delincuente con un parecido sorprendente con la víctima. Todo ello despierta en Maigret el recuerdo de otra desaparición mucho más antigua e íntima.
Maigret es probablemente el personaje favorito del autor belga Georges Simenon, tanto entre sus lectores como entre los espectadores de sus múltiples adaptaciones tanto para la gran como para la pequeña pantalla. Jules Maigret, o simplemente Maigret, es un detective de policía francés ficticio, un comisario («commissaire») de la Brigada Criminelle de París (Direction Régionale de la Police Judiciaire de Paris: 36, Quai des Orfèvres).

En la película de Leconte, la edad empieza a pesarle a Maigret. Está mayor, mermado de fuerzas y cansado. De hecho, en la película ese cansancio parece extenderse a todo París, que aparece gris y apagado, triste y sucio. La trama policial va progresando en el ritmo tranquilo y pausado habitual en Maigret, y, en realidad, resolverlo no es lo más importante de la película. El asesinato de la muchacha sirve para descubrir un mundo sórdido y oscuro, un lado siniestro de la sociedad, que devora y escupe a jóvenes como la muchacha asesinada. Encontrarse con este turbio ambiente y sus víctimas va ensombreciendo aún más el ya melancólico estado de ánimo del protagonista. Dicho esto, el caso policial está bien narrado, y es verosímil a la par que conmovedor.

Elegir a Gerard Depardieu para dar vida a nuestro protagonista es todo un acierto. El físico poderoso del actor se imbuye de dignidad y bonhomía, y su evidente sobrepeso casa perfectamente con la edad y el cansancio del inspector. Con su aire imponente, sus anchas espaldas y sus andares pesados, a los que se añaden en proverbial bombín y el abrigo grueso, tiene el físico perfecto para el papel.

El gran actor francés Gerard Depardieu, representa maravillosamente esa tristeza honda e imborrable del hombre que es muy consciente de sus errores, y que tiene muy claro que sus mejores días ya han pasado. Solo por ver su interpretación ya vale la pena ver el filme.

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EL PERDÓN (Dir. Maryam Moghadam)

Estamos ante la ópera prima de Maryam Moghadam y la segunda película de ficción de Behtash Sanaeeha. Moghadam también firma el guion y es la actriz protagonista. La película se engloba en un grupo de cine en auge en Irán, donde se cuentan historias de naturaleza social, algo que no es nada sencillo, debido a la censura que existe.

El filme formó parte de la Sección Oficial del Festival de Cine de Berlín, y aquí en nuestro país se pudo ver antes de su estreno comercial, dentro de la Sección Oficial del Festival de Cine de Valladolid (Seminci), donde tuvo una gran acogida. La película es claramente el retrato de una injusticia, la que vive Mina, una mujer cuya vida da un giro radical cuando se entera de que su marido Babak era inocente del crimen por el que fue ejecutado. Irán es un país donde la injusticia alcanza cotas extremas en muchos casos.

La historia refleja bastante bien cómo viven las mujeres en un entorno de violencia e inferioridad, y cómo después de quedarse viudas, su entorno las lleva a la invisibilidad, y tienen que trabajar duro para sacar adelante a su familia. Las autoridades la piden perdón a Mina y ofrecen una compensación económica, pero para ella no es suficiente y emprende una lucha sin cuartel contra el sistema. Cuando parece que todo está perdido aparece en su vida, y en la de su hija Bita, un hombre extraño y solitario que intenta ayudar a la protagonista diciéndole que tenía una deuda pendiente con su marido.

La película está muy bien dirigida, utilizando primeros planos y largas tomas que permiten a sus protagonistas acercarse y distanciarse de la cámara de una manera muy especial. La fotografía también tiene mucha importancia.
Es una historia dura, pero sobre todo es muy valiente.

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Nota: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

LIVE IS LIFE (Dir. Dani de la Torre)

Live is Life. La gran aventura’, la nueva película de Dani de la Torre, el director de ‘El desconocido’, ‘La sombra de la ley’ y la exitosa serie ‘La unidad’, que aquí cambia de registro en una película basada en relatos de Albert Espinosa (‘El mundo amarillo’, ‘Pulseras rojas’) y con la que busca conectar con los espectadores con las aventuras de un grupo de adolescentes en la Ribeira Sacra gallega durante el verano de 1985.

Aceptablemente rodada y montada en su previsible desarrollo, tiene en su banda sonora su principal aliado. Live is life captura y recrea un cierto espíritu de época. El famoso y pegadizo himno rock del grupo austriaco Opus da título y pone el contexto de época (estamos, una vez más, en los años ochenta) para este filme de aventuras juveniles.

La película está protagonizada por cinco jóvenes que debutan por primera vez en la gran pantalla. Adrián Baena, es Rodri un joven de Barcelona, que va a pasar la noche de San Juan a su pueblo en Galicia, donde se reencontrará con sus amigos. El resto de la pandilla está interpretada por Juan Manuel del Pozo y Raúl del Pozo, que hacen de los hermanos Álvaro y Maza; David Rodríguez, es Suso y por último Javier Casellas se mete en la piel de Garriga.

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Nota: las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.s

SUNDOWN (Dir. Michel Franco)

Los Bennett son una familia adinerada, herederos de un emporio británico de la industria cárnica. Una pareja y dos adolescentes que se lo pasan en grande hasta que un deceso los obliga a regresar apresurados a Londres. El personaje de Roth olvida el pasaporte y promete viajar en el próximo vuelo. O quizá prefiera no cogerlo y quizá no haya olvidado el documento.
La última película del realizador mexicano Michel Franco en la que nada es lo que parece, protagonizada por Tim Roth y Charlotte Gainsbourg, que recoge las vacaciones en uno de lo resorts que hay en la paradisíaca Acapulco.

Aunque toda la familia decide volver a Londres menos Neil, a quien da vida Tim Roth, que asegura haberse dejado el pasaporte en el hotel y dice que cogerá el siguiente vuelo. Estamos ante una película incómoda que juega a despistar continuamente al espectador.
Michel Franco (1979), iniciado en el largo en el 2009, consigue un filme singular, imprevisible, un retrato existencial complejo en torno a un tipo que pareciera estar de más en el mundo y al que todo y todos le importaran muy poco o nada. Realmente, eso creemos los espectadores hasta los minutos finales, cuando descubrimos el quid de su actitud.

Con su guion, Franco hará que acompañemos al protagonista en su peculiar infierno personal y de paso por el lado oscuro de la ciudad, resumen de no pocas lacras vinculadas a la arremetida turística. Al tiempo, aquella aparente desidia inicial y aquel desinterés personal que mostraba va cobrando sentido. Propuesta tan lúcida como arriesgada, tan inquietante como descorazonadora, pero que contribuye a hacer del cine algo grande y en las antípodas de la banalidad rampante que asola las pantallas.

Interesante película.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

LA CONFERENCIA (Dir. Matti Geschonneck)

El 20 de enero de 1942, destacados representantes del régimen nazi alemán se reunieron en una villa de Berlín-Wannsee para una reunión que pasó a la historia como la Conferencia de Wannsee, en la que se decidió el asesinato sistemático de 11 millones de judíos. La novelización de la historia en los relatos fílmicos tiende a la búsqueda de lo fotogénico en pos, no tanto del rigor histórico, y sí de la consecución de un relato funcional en términos de película. Así, muchas veces se busca la consecuencia más que la causa, la disputa más que su génesis, la descontextualización forzada en favor del relato. La conferencia da por sentado que el espectador sabe lo que sigue al momento histórico que muestra. A partir de ahí, miremos con estupor esta confabulación de canallas.

Destacadas figuras del partido nazi se reúnen en una villa de Berlín, Wannsee. El objetivo de dicho encuentro es deliberar sobre qué hacer con los judíos dispersos no solo en territorio alemán, sino en toda Europa. La conclusión de dicha reunión es aniquilar a 11 millones de personas. La película, con una propuesta formal básica, y una estética de época, te sumerge en un juego de lo más macabro e inquietante. De manera nada juiciosa te muestra a personajes de moral satánica guiados por el diabólico fanatismo nazi. El espectador se encuentra un panorama de “civilizados” genocidas, y el ejercicio de proyección se torna problemático. Con una concepción espacial algo teatral, a lo 12 hombres sin piedad de la maldad, se encierra la diégesis en un espacio del que no se puede escapar de la reflexión “racional” del genocidio.

Aquí aparece la reflexión crítica más visible de la película, la burocracia y la tecnocracia que, esgrimidas con perversidad, constituyen una poderosa herramienta para el propósito nazi. Se dialoga sobre cómo hacer más eficiente el asesinato de millones de judíos recurriendo a la tecnología y a ciertas técnicas organizativas. La conferencia es interesante porque adopta una perspectiva novedosa del genocidio judío a manos de los nazis; porque pone al espectador en una situación incómoda; porque muestra con inquietante frialdad y normalidad la génesis del asesinato de seis millones de personas. Es una película que enriquece con asombrosa capacidad el imaginario colectivo de un triste hecho histórico.

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ARTHUR RAMBO (Dir. Laurent Cantet)

Esta vez el cineasta francés centra su objetivo en el mun­do de las redes sociales, a través de la historia de un jo­ven escritor hijo de inmigrantes en plena cúspide de la fa­ma y su descenso a los infiernos, cuando se descu­bre su perfil de Twitter. La película se inspira en unos su­ce­sos ocurridos en Francia hace unos años -el caso era muy similar-, pero podría decirse simplemente que está ba­sada en hechos reales y cotidianos. Vivimos a diario la vi­ralización y el linchamiento en ese gran patio de vecinos que son las redes sociales, y concretamente, Twitter.

La acción transcurre en apenas 48 horas y Cantet plan­tea la historia en muy pocos minutos, con un arranque súper contundente desde el punto de vista narrativo y también emocional. Podría decirse que en los cinco pri­meros minutos de película todas las cartas que van a jugarse en la historia están encima de la mesa. ¿Y el res­to del metraje? Habrá quien considere que la cinta se re­pite o ralentiza. Personalmente soy de las que piensa que ese ir y venir del protagonista, ese hundimiento -de fiestas privadas con palmaditas en la espalda a reunio­nes amargas con los editores- está maravillosamente bien contado, con ese desconcierto e impotencia que pro­voca una virtualidad aparentemente lúdica pero que tie­ne consecuencias devastadoras en la vida real.

En la trastienda de la película de Cantet está, por supuesto, el peligro de que las redes fomenten el discurso del odio, pero está también el riesgo de la cancelación, la censura, el ostracismo, la falta de libertad de expresión o, simplemente, el silencio. Todo esto se encierra en ochenta y siete minutos de buen cine, con sólidas interpretaciones, un arriesgado montaje y un guion provocativo. En definitiva, una de las apuestas más sugerentes de los últimos meses.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

EL UNIVERSO DE OLIVER (Dir. Alexis Morante)

Año 1985. Óliver, un niño con una imaginación desbordante, se muda con su familia al rincón más al sur de Europa, justo cuando está a punto de pasar el Cometa Halley. Estos acontecimientos marcarán un antes y un después en la vida emocional de Óliver, que buscará en las estrellas la solución a sus problemas en el nuevo colegio, en el barrio y en casa. Para colmo, su abuelo, apodado “el majara”, se anima a ayudarle a interpretar el mensaje del cometa y dar un paso al frente en su nuevo universo.

Estamos ante un filme dirigido fundamentalmente a un público juvenil en la línea de E.T. y Regreso al futuro (véase el personaje del abuelo Gabriel) con guiños continuos a Harry Potter e incluso a Manolito Gafotas. Rodada en Algeciras, la acción se sitúa en Campo de Gibraltar en 1985 (acabadas descripciones del mundo laboral de la época), semanas antes del último avistamiento del cometa Halley. Oliver, que acaba de trasladarse con sus padres a la zona, se encuentra con las dificultades añadidas a su adolescencia que le supone un nuevo entorno: nuevo colegio, nuevo barrio (donde tendrá que relacionarse con gitanos) y, en su casa, un ambiente familiar enrarecido debido al paro de su padre.
Será gracias al abuelo Gabriel, concentrado en un mundo irreal basado en la astronomía y en el cometa Halley, que Oliver irá superando sus dificultades entrando a asumir la realidad de la muerte y la importancia de la amistad y del amor. El abuelo tratará de convencer a su nieto del papel fundamental del destino y del azar (lo que las estrellas nos dan y nos quitan), pero más allá de estos factores lo que ayudará sobre todo a Oliver será un proceso de maduración personal que tenga en cuenta el amor a la familia, el valor de la amistad, la solidaridad con los demás (en este caso, con sus vecinos gitanos).

Película bien realizada y ambientada, con ritmo vibrante, conmovedor en ocasiones, y que cuenta con muy buenas interpretaciones de María León, Salva Reina, Pedro Casablanc y el niño Rubén Fulgencio. A estos elementos se le añaden una ajustada música de Julio de la Rosa y una excelente fotografía de Carlos García de Dios. La película se demora muchas veces en un acercamiento más realista e intimista (las escenas familiares y el proceso de maduración del protagonista citado antes) con el que quiere equilibrar un excesivo despliegue de fantasía.

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Nota: La fotografía insertada es propiedad de su autor.

UN NUEVO MUNDO (Dir. Stéphane Brizé)

Empieza con un clásico paneo de fotografías enmarcadas de dos novios enamorados, un orgulloso padre primerizo con su hija, una familia feliz de cuatro miembros, y una familia ligeramente envejecida en la graduación de la hermana mayor… Luego, Un nuevo mundo, rápidamente y sin compasión hace honor a su título, ya que vemos a Philippe (Vincent Lindon) y a Anne Lemesle (Sandrine Kiberlain, su exesposa en la vida real), los novios de la foto, en el despacho de un abogado durante las intensas negociaciones de un acuerdo de divorcio. La causa es el trabajo de Philippe (en los últimos años, han pasado seis fines de semana juntos, calcula Anne con frialdad). En una escena realista donde la tensión va en aumento, vemos rabia, acusaciones, resentimiento, lágrimas y, por último, una profunda tristeza.

Corte abrupto hacia un montaje de la vida cotidiana de Philippe: traje y corbata, pastilla, probablemente para el corazón o la presión arterial, cinta de correr en el gimnasio; una metáfora apropiada de la carrera de ratas. Otro corte para ver la realidad laboral de Philippe, comiéndose esos fines de semana que debería pasar en casa. La gestión eficiente, captada mediante una serie de enérgicas escenas de reuniones de la junta directiva, siempre se puede mejorar. La oficina central, con sede en Estados Unidos, acaba de exigir una reducción de gastos en las operaciones europeas, y los jefazos franceses anuncian el plan de despido a los respectivos directores. Hay juego sucio (“Alemania ya lo ha conseguido”) y los directores recurren a su farol (“Ayer hablamos con Alemania, están en el mismo atasco”). Sea como fuere, las dos realidades de Philippe esperan con expectación los resultados, impulsándolo hacia un posible colapso.
El director y el guionista del filme ofrecen una posibilidad de redención cuando un problema familiar urgente, que involucra a su hijo Lucas, diagnosticado de TEA, obliga a dejar a un lado las crisis corporativa y familiar. En este paréntesis para respirar, Philippe diseña un plan para encontrar una solución beneficiosa para todos los implicados. El resultado, plausiblemente abierto, requiere reevaluación, indicios de reconciliación y un poco de juego sucio.

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Nota: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.