ARTHUR RAMBO (Dir. Laurent Cantet)

Esta vez el cineasta francés centra su objetivo en el mun­do de las redes sociales, a través de la historia de un jo­ven escritor hijo de inmigrantes en plena cúspide de la fa­ma y su descenso a los infiernos, cuando se descu­bre su perfil de Twitter. La película se inspira en unos su­ce­sos ocurridos en Francia hace unos años -el caso era muy similar-, pero podría decirse simplemente que está ba­sada en hechos reales y cotidianos. Vivimos a diario la vi­ralización y el linchamiento en ese gran patio de vecinos que son las redes sociales, y concretamente, Twitter.

La acción transcurre en apenas 48 horas y Cantet plan­tea la historia en muy pocos minutos, con un arranque súper contundente desde el punto de vista narrativo y también emocional. Podría decirse que en los cinco pri­meros minutos de película todas las cartas que van a jugarse en la historia están encima de la mesa. ¿Y el res­to del metraje? Habrá quien considere que la cinta se re­pite o ralentiza. Personalmente soy de las que piensa que ese ir y venir del protagonista, ese hundimiento -de fiestas privadas con palmaditas en la espalda a reunio­nes amargas con los editores- está maravillosamente bien contado, con ese desconcierto e impotencia que pro­voca una virtualidad aparentemente lúdica pero que tie­ne consecuencias devastadoras en la vida real.

En la trastienda de la película de Cantet está, por supuesto, el peligro de que las redes fomenten el discurso del odio, pero está también el riesgo de la cancelación, la censura, el ostracismo, la falta de libertad de expresión o, simplemente, el silencio. Todo esto se encierra en ochenta y siete minutos de buen cine, con sólidas interpretaciones, un arriesgado montaje y un guion provocativo. En definitiva, una de las apuestas más sugerentes de los últimos meses.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

EL UNIVERSO DE OLIVER (Dir. Alexis Morante)

Año 1985. Óliver, un niño con una imaginación desbordante, se muda con su familia al rincón más al sur de Europa, justo cuando está a punto de pasar el Cometa Halley. Estos acontecimientos marcarán un antes y un después en la vida emocional de Óliver, que buscará en las estrellas la solución a sus problemas en el nuevo colegio, en el barrio y en casa. Para colmo, su abuelo, apodado “el majara”, se anima a ayudarle a interpretar el mensaje del cometa y dar un paso al frente en su nuevo universo.

Estamos ante un filme dirigido fundamentalmente a un público juvenil en la línea de E.T. y Regreso al futuro (véase el personaje del abuelo Gabriel) con guiños continuos a Harry Potter e incluso a Manolito Gafotas. Rodada en Algeciras, la acción se sitúa en Campo de Gibraltar en 1985 (acabadas descripciones del mundo laboral de la época), semanas antes del último avistamiento del cometa Halley. Oliver, que acaba de trasladarse con sus padres a la zona, se encuentra con las dificultades añadidas a su adolescencia que le supone un nuevo entorno: nuevo colegio, nuevo barrio (donde tendrá que relacionarse con gitanos) y, en su casa, un ambiente familiar enrarecido debido al paro de su padre.
Será gracias al abuelo Gabriel, concentrado en un mundo irreal basado en la astronomía y en el cometa Halley, que Oliver irá superando sus dificultades entrando a asumir la realidad de la muerte y la importancia de la amistad y del amor. El abuelo tratará de convencer a su nieto del papel fundamental del destino y del azar (lo que las estrellas nos dan y nos quitan), pero más allá de estos factores lo que ayudará sobre todo a Oliver será un proceso de maduración personal que tenga en cuenta el amor a la familia, el valor de la amistad, la solidaridad con los demás (en este caso, con sus vecinos gitanos).

Película bien realizada y ambientada, con ritmo vibrante, conmovedor en ocasiones, y que cuenta con muy buenas interpretaciones de María León, Salva Reina, Pedro Casablanc y el niño Rubén Fulgencio. A estos elementos se le añaden una ajustada música de Julio de la Rosa y una excelente fotografía de Carlos García de Dios. La película se demora muchas veces en un acercamiento más realista e intimista (las escenas familiares y el proceso de maduración del protagonista citado antes) con el que quiere equilibrar un excesivo despliegue de fantasía.

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UN NUEVO MUNDO (Dir. Stéphane Brizé)

Empieza con un clásico paneo de fotografías enmarcadas de dos novios enamorados, un orgulloso padre primerizo con su hija, una familia feliz de cuatro miembros, y una familia ligeramente envejecida en la graduación de la hermana mayor… Luego, Un nuevo mundo, rápidamente y sin compasión hace honor a su título, ya que vemos a Philippe (Vincent Lindon) y a Anne Lemesle (Sandrine Kiberlain, su exesposa en la vida real), los novios de la foto, en el despacho de un abogado durante las intensas negociaciones de un acuerdo de divorcio. La causa es el trabajo de Philippe (en los últimos años, han pasado seis fines de semana juntos, calcula Anne con frialdad). En una escena realista donde la tensión va en aumento, vemos rabia, acusaciones, resentimiento, lágrimas y, por último, una profunda tristeza.

Corte abrupto hacia un montaje de la vida cotidiana de Philippe: traje y corbata, pastilla, probablemente para el corazón o la presión arterial, cinta de correr en el gimnasio; una metáfora apropiada de la carrera de ratas. Otro corte para ver la realidad laboral de Philippe, comiéndose esos fines de semana que debería pasar en casa. La gestión eficiente, captada mediante una serie de enérgicas escenas de reuniones de la junta directiva, siempre se puede mejorar. La oficina central, con sede en Estados Unidos, acaba de exigir una reducción de gastos en las operaciones europeas, y los jefazos franceses anuncian el plan de despido a los respectivos directores. Hay juego sucio (“Alemania ya lo ha conseguido”) y los directores recurren a su farol (“Ayer hablamos con Alemania, están en el mismo atasco”). Sea como fuere, las dos realidades de Philippe esperan con expectación los resultados, impulsándolo hacia un posible colapso.
El director y el guionista del filme ofrecen una posibilidad de redención cuando un problema familiar urgente, que involucra a su hijo Lucas, diagnosticado de TEA, obliga a dejar a un lado las crisis corporativa y familiar. En este paréntesis para respirar, Philippe diseña un plan para encontrar una solución beneficiosa para todos los implicados. El resultado, plausiblemente abierto, requiere reevaluación, indicios de reconciliación y un poco de juego sucio.

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PARIS DISTRITO 13 (Dir. Jacques Audiard)

Se trata de la nueva película del director francés Jacques Audiard. Presentada en la sección oficial de Cannes y con 5 nominaciones en los premios César, narra los entresijos de tres vidas por las calles de París, donde la poética se hace con el papel protagonista.

La ciudad del amor, la ciudad de las luces vuelve a presentarse como testigo de la vida de una historia romántica. O así es como muchos pueden entender la historia, cuando en realidad, va mucho más allá. París, Distrito 13 habla de amor, sí, pero también de fracaso y error, de encontrar un sitio, de compartir una vida, de superponer los cimientos de tu propia historia.  Y es que no hay mejor manera de contar esta historia que a través de las palabras. Jacques Audiard lo sabe muy bien, apuesta toda su magia en el guion, más concretamente en el diálogo, un diálogo fluido, embaucador y absorbente. Consigue desplazarnos al mismo restaurante donde Émilie (Lucie Zhang) y Camille (Makita samba) pasan las horas hablando sobre las cosas más banales del mundo, pero que se traduce como si no importase nada más.

Sin apenas esfuerzo nos lleva donde quiere únicamente a través de una conversación, construida con primeros planos y contra planos, durante varios minutos. Pero que no haya confusión, todo en ello es rítmico y dinámico. No hay tiempo para la redundancia ni el aburrimiento.  Es un filme que trata de encontrar a la persona correcta. Al salir de la sala de cine, añoramos esa vida que no nos importaría tener, cuando en realidad no hay nada embaucador en ello, solo que Jacques Audiard engaña para que así se crea. Produce una sensación que no podría lograrse sin unos personajes complejos y muy bien definidos como lo son Émilie, Camille y Nora. Se construyen a través de sus palabras, dejando ver sus errores e imperfecciones, adquiriendo una personalidad realista con la que nosotros, los espectadores, no nos podemos sentir más identificados.

Esta historia se embauca en unos personajes que solo con aparecer en pantalla ya nos parece que conocemos de hace tiempo. Además de contar con unas interpretaciones carismáticas y expresivas; magnífica Lucie Zhang, en el papel de la imperfecta Émilie.  Y, sobresaliente, una vez más… la gran Noémie Merlant.

La banda sonora le aporta dinamismo y variedad, reforzando así la idea de actualidad. Donde unos protagonistas treintañeros pragmáticos que no quieren estar donde están, pero tampoco saben a dónde quieren ir. Los sueños se han roto y parece que no importa. Y aun así, nos sentimos atraídos hacia su magia.  Esta película francesa posee muchas capas. Todo a su alrededor se romantiza. La juventud, las azoteas parisinas, incluso su propio trabajo fotográfico. Y es que el blanco y negro no sólo simboliza esa dualidad centrada en los intereses amorosos, sino que evoca al recuerdo, la nostalgia y por consiguiente, tendemos a romantizar su visión. Un blanco y negro que tapa la historia pesimista que se nos está contando, endulza el dolor y lo hace deseable.

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EL ACONTECIMIENTO (Dir. Audrey Diwan)

Anne (Anamaria Vartolomei), una joven y brillante estudiante con un futuro prometedor, descubre que está embarazada. De la noche a la mañana ve truncada la oportunidad de terminar sus estudios y huir de las asfixiantes restricciones de su entorno. Anne es una joven con un futuro prometedor. Su rendimiento académico es ejemplar, sus seres queridos la adoran y sueña con poder convertirse en escritora algún día. Pero, como ella misma dice en un momento de la película, se ve aquejada por una grave enfermedad: esa que convierte a las mujeres en amas de casa.

El acontecimiento, la adaptación de la novela de Annie Ernaux que ha dirigido Audrey Diwan, que conquistó el León de Oro del pasado Festival de Venecia “por unanimidad”. La escritora contaba en el libro su propia experiencia abortando en la Francia de los 60, cuando estaba prohibido y perseguido por la ley; justo antes de mayo del 68, cuando la liberación sexual se convirtió en grito de guerra. Lo que hace Diwan es convertir su película en una experiencia inmersiva, casi física.

Retrata una época en la que pronunciar la palabra aborto ya suponía todo un escándalo. Una actividad perseguida por la ley que ponía en peligro la vida de las mujeres que, de forma clandestina, lo arriesgaban todo para poder tomar las riendas de su destino. La película no solo funciona como alegato a favor del aborto, sino que también es un canto a la libertad de la mujer. Un grito furioso contra aquellos que quieren decidir sobre la vida de los demás.

A lo largo de varias semanas vemos como Anne se siente aislada, rechazada y totalmente desamparada cuando intenta buscar ayuda, cuando trata de entender lo que está pasando y quiere romper las imposiciones de una sociedad opresiva. Y la película triunfa al conseguir hacernos partícipes de esta situación. La música sólo aparece en ocasiones muy concretas y la cámara, que no se despega de Anne en ningún momento, es testigo de una realidad no muy lejana en el tiempo que nunca debemos olvidar. La interpretación de Anamaria Vartolomei es magnífica. Con solo una mirada es capaz de transmitir el miedo, la rabia y la incertidumbre que siente una joven en su situación.

En las novelas de Annie Ernaux siempre hay un elemento que se repite, la diferencia de clases. También está presente en El acontecimiento, y también está en su adaptación gracias a pequeños e inteligentes detalles.

Muy interesante película...

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PARA CHIARA (Dir. Jonas Carpignano)

La familia Guerrasio se prepara para celebrar el 18 cumpleaños de la mayor de sus tres hijas, Giulia (Grecia Rotolo). Sus padres, Claudio (Claudio Rotolo) y Carmela (Carmela Fumo), organizan junto al resto de su familia y sus dos hermanas menores, Chiara (Swamy Rotolo) y Giorgia (Giorgia Rotolo), una fiesta. Es una ocasión feliz y la familia está unida y en plena forma. Sin embargo, la vida de Chiara, nuestra protagonista, se complica al día siguiente, cuando su padre desaparece y acaba descubriendo que se ha convertido en un prófugo, así como que tanto ella como sus hermanas pertenecen a una de las familias más respetadas de la mafia calabresa.

El viaje hacia la madurez llega a Chiara antes de lo debido, y deberá plantearse seriamente qué quiere hacer con su vida; ser fiel a su familia y a lo valores de la mafia y seguir con el negocio de su padre, o bien empezar una nueva vida, aparentemente normal, junto a una familia de acogida en otra ciudad.
El debate interno de Chiara, así como el descubrimiento del verdadero trabajo de su padre, son el foco principal de la película, y nos ayuda como espectadores a vivir la situación más de cerca, e incluso a entender ciertos comportamientos de la joven. La situación conflictiva que vive en su casa y en su entorno conducen a Chiara casi a la autodestrucción cuando agrede a una compañera de instituto o cuando se enfrenta a su propia madre.

Carpignano utiliza escenas y situaciones como esas para retratar a Chiara y su forma de percibir dicha situación y aprovecha para hablar, aunque de forma muy sutil, de las diferentes comunidades que aparecen en la película.

Estamos ante un filme diferente, original y nos brinda un nuevo punto de vista sobre la mafia calabresa y su funcionamiento, aunque lo verdaderamente interesante de la obra es el debate interno de la joven protagonista y la lucha por su supervivencia.

Los actores que conforman el reparto se sienten cómodos con su personaje y defienden bastante bien su rol dentro de la película.

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LA PEOR PERSONA DEL MUNDO (Dir. Joachim Trier)

Julie va a cumplir los treinta y su vida es un desastre existencial. Ya ha desperdiciado parte de su talento y su novio Aksel, un exitoso novelista gráfico mayor que ella, la presiona para que contenga su energía creativa y siente la cabeza. Una noche se cuela en una fiesta y conoce al joven y encantador Eivind. Tardará poco en romper con Aksel y embarcarse en una nueva relación con la esperanza de que su vida adquiera una nueva perspectiva. Sin embargo, tendrá que darse cuenta de que ya es demasiado tarde para ciertas opciones vitales.

La película habla del choque de nuestras expectativas adultas contra la realidad. La expresión ser “la peor persona del mundo” la usan en Noruega para aquellos que alrededor de los 30 no consiguen todo lo esperado. Entre esas presiones sociales, para las mujeres, está la de tener hijos.
Acostumbrados a series y películas frías y grises desde los países nórdicos, La peor persona del mundo no solo es cálida y esperanzadora desde su mensaje, también lo es en cómo fotografía la capital noruega. En La peor persona del mundo, Trier muestra un Oslo más moderno y de clase alta que en sus anteriores películas.

En el nuevo distrito Barcode es donde transcurre la escena más famosa de la película, la carrera de Julie hacia Eivind, ese momento casi de musical en la que todo y todos se paran alrededor mientras ella corre para ver qué pasaría si… En St. Hanshaugen Park acaban Julie y Evind al final de esa secuencia, culmen romántico de esta moderna comedia romántica. Otro lugar de impresionantes vistas de la ciudad tanto al atardecer como al amanecer.

Con ‘La peor persona de mundo’ el inquieto Trier, habilidoso y efectivo siempre en la puesta en escena, da otro paso firme en su carrera, Renate Reinsve, recibió merecidamente el premio a la mejor intérprete en su categoría en Cannes. Anders Danielsen Lie (‘Oslo, 31 de agosto’), Herbert Nordrum (‘Navidad en casa’) y Maria Grazia Di Meo (‘El cadáver’) completan el reparto de una propuesta sugestiva que trata temas como la maternidad, la fidelidad y el compromiso, además del fracaso y la dificultad de elegir racionalmente lo que nos conviene en el pasaje vital que toque.

La razón y el corazón chocan en un divertimento de original estructura que se mueve entre la melancolía y el optimismo. La colección de personajes que desfilan en el relato fragmentado en doce episodios se mueven entre la seguridad emocional y la hipnosis del deseo, evolucionando de la comedia al drama reescribiendo ambos modelos.

No se pierdan esta magnífica película.

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LA CIMA (Dir. Ibon Cormenzana)

Mateo (Javier Rey) se enfrenta por primera vez a la montaña más peligrosa del planeta, el Annapurna, con el reto de llegar hasta la cima y cumplir así una antigua promesa. En su ascenso sufre un accidente que le deja inconsciente y gravemente herido. Horas más tarde es rescatado por Ione (Patricia López Arnaiz), una alpinista experimentada que está pasando el invierno en un refugio, sola y alejada del mundo. A pesar de no entender las razones que han llevado a Mateo hasta allí, Ione intentará ayudarle a alcanzar su meta.

Ibon Cormenzana rinde, en su cuarta película, un homenaje al alpinismo profesional y a los apasionados de la escalada en alta montaña. Quizá a los expertos en este deporte la película se les quede corta: seguramente hay documentales mejores para entender lo que supone una expedición; pero no parece esa la pretensión de Cormenzana, pues, más que detenerse en el ascenso en sí mismo, quiere contar las motivaciones de quienes asumen riesgos incomprensibles a los ojos de la mayoría.

El director pone el foco en las despedidas familiares antes de emprender un ascenso, en lo que se descubre al medirse con una situación extrema, en los vínculos que se crean en la montaña, incluso en la naturalidad para recurrir a Dios cuando se está entre la vida y la muerte. A través de los dos personajes se abordan temas como el amor y el respeto a la naturaleza, la resiliencia y el esfuerzo, la superación de la pérdida, el compañerismo en la montaña, el instinto de amar, y, sobre todo, el filme ibérico nos habla sobre el sentido de la vida. Lo más importante es que el cineasta sabe transmitir su mensaje sin ningún tipo de impostura. La narración es natural, nada forzada e inteligente al aplicar el menos es más en sus apenas noventa minutos de duración.

Sin embargo, a pesar de esos buenos mimbres y de la mejor interpretación de Javier Rey y de Patricia López Arnáiz, no se consigue alcanzar el clímax emocional que sería de esperar, y el resultado final es algo plano.

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NOTA: Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

PREMIOS PLATINO IX edición (Presentación y Lectura Nominados)

Texto: Oficina de Prensa (Zenit Comunicación) de los Premios Platino
Fotografías: Yolanda Aguas para CineTFaro.

Los Premios PLATINO del Cine y el Audiovisual Iberoamericano ya tienen finalistas para su IX Edición. La gala, que se celebrará el próximo 1 de mayo en Madrid, y será retransmitida por las televisiones de toda Iberoamérica, coronará a la Mejor Película Iberoamericana de Ficción, entre las que parten como nominadas las españolas El buen patrón, de Fernando León de Aranoa, Madres paralelas, de Pedro Almodóvar, y Maixabel, de Icíar Bollaín, y la mexicana Noche de fuego, de Tatiana Huezo. En el caso de la categoría a Mejor Miniserie o Teleserie Cinematográfica Iberoamericana de Ficción o Documental, la relación de finalistas la componen la argentina El reino, de Marcelo Piñeyro y Claudia Piñeiro, la chilena Isabel, de Rodrigo Bazaes, y las mexicanas Luis Miguel: La serie, de Daniel Krauze, y Narcos: México, de Carlo Bernard, Chris Brancato y Doug Miro.

La lectura de nominaciones, que tuvo lugar este jueves 31 de marzo en el Ayuntamiento de Madrid, fue realizada por Daniel Guzmán, Darío Yazbek, Edgar Vittorino, Luis Cobos, Rossy De Palma y Stephanie Cayo. Así, el anuncio revela que la obra con más nominaciones en el apartado televisivo es la serie argentina El reino, seguida por la española Hierro, con 3 candidaturas. Por su parte, las producciones cinematográficas con más opciones a galardón son las españolas El buen patrón, con 11 nominaciones, Maixabel, con 8, y Madres paralelas, con 7.

Al acto presentado por la periodista Yolanda Flores acudieron Enrique Cerezo, presidente de EGEDA y Premios PLATINO, Adrián Solar, presidente de FIPCA, José Luis Martínez Almeida, alcalde de Madrid, Marta Rivera, consejera de Cultura de la Comunidad de Madrid, o Eduardo Fernández Palomares, subsecretario de Cultura y Deporte del Ministerio de Cultura y Deporte español, así como distinguidas personalidades de la diplomacia iberoamericana y de la industria cultural y audiovisual.

LOS PLATINO, PREPARADOS PARA SU IX EDICIÓN

Los Premios PLATINO del Cine y el Audiovisual Iberoamericano, ya prepara su puesta de largo para coronar a los ganadores de su novena edición. Así, en la categoría a Mejor Película Iberoamericana de Ficción concurren las ya citadas El buen patrón, Madres paralelas, Maixabel y Noche de fuego, mientras que los nominados a Mejor Dirección son, precisamente, los realizadores de las películas nombradas previamente: Fernando León de Aranoa por El buen patrón, Icíar Bollaín por Maixabel, Pedro Almodóvar por Madres paralelas y Tatiana Huezo por Noche de fuego.

Las actrices finalistas en la categoría de Mejor Interpretación Femenina son la española Ángela Molina por la cinta paraguaya Charlotte, Blanca Portillo por Maixabel, la mexicana Ilse Salas por la película panameña Plaza Catedral y Penélope Cruz por Madres paralelas, rol que le valió la nominación en los 94º Premios Oscar y la Copa Volpi del Festival de Venecia. Por su parte, los candidatos a Mejor Interpretación Masculina son Eduard Fernández por el filme español Mediterráneo, Javier Bardem por El buen patrón, Luis Tosar por Maixabel y el brasileño Rodrigo Santoro por 7 Prisioneiros.

A los premios a la Mejor Interpretación Masculina de Reparto y Mejor Interpretación Femenina de Reparto, optan, respectivamente, el chileno Alfredo Castro por la cinta argentina Karnawal, Christian Malheiros por 7 Prisioneiros, Manolo Solo por El buen patrón y Urko Olazabal por Maixabel en la parte masculina, y Aitana Sánchez-Gijón por Madres paralelas, Almudena Amor por El buen patrón, Ana Cristina Ordóñez González por Noche de fuego y Milena Smit por Madres paralelas en el apartado femenino.
Han resultado nominadas a Mejor Miniserie o Teleserie Cinematográfica Iberoamericana de Ficción o Documental las ya nombradas El reino, Isabel, Luis Miguel: La serie y Narcos: México. En el caso de la candidatura a Mejor Creador en Miniserie o Teleserie, concurrirán Alejandro Amenábar por La fortuna, Juan José Campanella por Los enviados, Macelo Piñeyro y Claudia Piñeiro por El reino y Pepe Coira por Hierro.

Las candidatas al galardón a Mejor Interpretación Femenina en Miniserie o Teleserie son Candela Peña por Hierro, Daniela Ramírez por Isabel, Maribel Verdú por Ana Tramel. El juego y Mercedes Morán por El reino, mientras que los nominados a Mejor Interpretación Masculina en Miniserie o Teleserie son Chino Darín por El reino, el argentino Darío Grandinetti por Hierro, Diego Boneta por Luis Miguel: La serie y Javier Cámara por Venga Juan.

En la categoría a Mejor Interpretación Masculina de Reparto en Miniserie o Teleserie optan al Premio PLATINO Alberto San Juan por Reyes de la noche, Enric Auquer por Vida perfecta, Joaquín Furriel por El reino y Karra Elejalde por La fortuna, mientras que a Mejor Interpretación Femenina de Reparto en Miniserie o Teleserie concurren María Pujalte por Venga Juan, Najwa Nimri por La casa de papel, Nancy Dupláa por El reino y Rosa María Bianchi por Monarca.

En el apartado a Mejor Película Documental, las candidatas son 100 días con la Tata, de Miguel Ángel Muñoz, precisamente quien será el conductor de la gala de los Premios PLATINO junto a la actriz y cantante argentina Lali Espósito, A Última Floresta, de Luiz Bolognesi, Quién lo impide, de Jonás Trueba, y Rita Moreno: Just a Girl Who Decided to Go for It, de Mariem Pérez Riera. Por su parte, al Premio PLATINO a la Mejor Ópera Prima Iberoamericana, que reconoce la apuesta de productores por nuevos talentos de la industria iberoamericana, optan Clara Sola, de Nathalie Álvarez Mesén, Karnawal, de Juan Pablo Félix, Libertad, de Clara Roquet, y Sin señas particulares, de Fernanda Valadez.

En el reconocimiento al Mejor Guion, Abner Benaim opta al galardón por Plaza Catedral, y tendrá como rivales de categoría a Fernando León de Aranoa por El buen patrón, Henrique Dos Santos y Aly Muritiba por Deserto Particular e Icíar Bollaín e Isa Campo por Maixabel. Por su parte, los nominados en el apartado a la Mejor Música Original son Alberto Iglesias por Madres paralelas, composición que también le valió la nominación a los 94º Premios Oscar, César López por Memoria, Kenji Kishi Leopo por Los lobos y Zeltia Montes por El buen patrón. En la candidatura a la Mejor Dirección de Arte postularán El buen patrón, El diablo entre las piernas, Madres paralelas y Memoria.

Respecto a las restantes candidaturas técnicas, 7 Prisioneiros, El buen patrón, Los lobos y Maixabel competirán por el reconocimiento a la Mejor Dirección de Montaje, mientras que al Premio PLATINO a la Mejor Dirección de Fotografía optarán Clara Sola, El buen patrón, Mediterráneo, y Memoria. Por su parte, 7 Prisioneiros, El buen patrón, Memoria y Plaza catedral son las candidatas al galardón a la Mejor Dirección de Sonido.

Las aspirantes al reconocimiento como Mejor Película de Animación son Ainbo, la guerrera del Amazonas de José Zelada y Richard Claus, Bob Cuspe: Nós Não gostamos de gente de Cesar Cabral, Salvar el árbol (Zutik!) de Haizea Pastor e Iker Álvarez y Valentina de Chelo Loureiro. Finalmente, las nominadas al Premio PLATINO al Cine y Educación en Valores son Los lobos, de Samuel Kishi, Maixabel, de Icíar Bollaín, Mediterráneo, de Marcel Barrena, y Yo nena, yo princesa, de Federico Palazzo.

En la elección de las obras audiovisuales nominadas ha participado un jurado compuesto por 135 miembros de 22 países para que ningún territorio pueda decantar el proceso de votación en sentido alguno. Será a partir de ahora cuando el jurado, junto a los cineastas y creadores de las preseleccionadas de las ediciones anteriores, los que elegirán a los ganadores en la gran fiesta del cine y las series iberoamericanas que se celebrará en IFEMA Palacio Municipal de Madrid.

Los Premios PLATINO del Cine Iberoamericano, promovidos por EGEDA (Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales), con FIPCA (Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales) y la intensa colaboración de la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid que se refleja en una intensa actividad especialmente beneficiosa para el sector audiovisual. Los PLATINO también cuentan con el apoyo de la Organización Mundial del Turismo y las Academias e Institutos de Cine iberoamericanos, y aúnan a los grandes talentos de las industrias de los 23 países iberoamericanos para ensalzar a las producciones y a los creadores más destacados de cada año con veintidós galardones y un Premio PLATINO de Honor.
Trabajan desde su primera edición en 2014 en la difusión del cine iberoamericano, para que los éxitos que se consiguen en los festivales más prestigiosos se traduzcan también en excelentes resultados en las salas comerciales y que nuestro cine tenga la distribución que se merece.

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FLEE (Dir. Jonas Poher Rasmussen)

Cuenta la historia real de Amin, que se enfrenta a un doloroso secreto que ha mantenido oculto durante 20 años y que amenaza con desbaratar la vida que ha construido para él y su futuro marido. Amin acepta contar su extraordinario viaje como niño refugiado de Afganistán en este documental, con la condición de que no se revele su identidad. Para lograr tal propósito, el director Jonas Poher Rasmussen decide emplear un estilo de animación que no sólo protege al narrador, sino que potencia su historia, combinando el tiempo y la memoria de forma visceral y poética.

Por desgracia, el tema de los refugiados es algo que está muy presente en la sociedad actual y quien más y quien menos tiene una opinión al respecto. Y evidentemente, el hecho de tener que dejar tu hogar atrás con todo lo que supone por culpa de guerras sangrientas es un proceso doloroso que marca de por vida y que es del día a día de millones de personas. Al ser un asunto tan propio de la actualidad es normal que se haya hecho varios documentales al respecto desde varias perspectivas a la hora de abordar el problema, pero lo cierto es que ninguno se había atrevido a narrar un testimonio real usando la animación de manera tan orgánica.

Y es que como bien reza la sinopsis de Flee, el usar la animación es un recurso visual excelente para mantener el anonimato y hacer un despliegue técnico sencillo pero increíblemente efectivo mientras se realiza la entrevista. Se puede hacer una recreación de todo el viaje de Amin para llegar a su destino final en Copenhague con una animación 2D donde los trazos son los grandes protagonistas, con una paleta de colores más bien apagada donde predominan los tonos áridos y el blanco en Kabul y los grises de las grandes metrópolis como la Moscú tras la disolución de la URSS y donde el punto de vista el protagonista pese a todos los reveses que sufre por el camino no es un relato cargado de miseria ni moralina. De hecho, es de agradecer que para los momentos más crueles se opte por una animación incluso más sencilla, donde el juego de luces y sombras gracias a los esbozos en carboncillo es suficiente vistazo para que el espectador termine de crearse la imagen en su cabeza.

Se agradece que la Flee dentro del tema tan trágico que trata lo sepa hacer aportando una pequeña luz al final del túnel donde no todo es maniqueo y apesadumbrado, y con un soporte que suma enteros y que consigue darle el empaque perfecto a todas las palabras de los testimonios del protagonista.

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