MOLLY’S GAME (Dir. Aaron Sorkin), por Yolanda Aguas

Aaron Sorkin, el autor de guiones tan complejos y redondos como “La red social” o “Steve Jobs”, además de series como El ala oeste de la Casa Blanca o The Newsroom, salta a la dirección y lo hace con una película larga (a veces resulta demasiado larga) que evoluciona sin dejar apenas respirar al espectador. Molly’s Game no solo no defrauda sino que hace al espectador utilizar la materia gris, algo que -como digo muchas veces-  es de agradecer.

La ahora afamada Molly Bloom llegó a ser un referente de las partidas de póker clandestino, con elevadas sumas de dinero y personajes de alta cuna social y del mundo del espectáculo. Tanto Los Ángeles como Nueva York, dos de las ciudades más destacadas de la urbe estadounidense, vieron cómo Molly se convirtió en algo muy destacado para muchos protagonistas. Y también para enemigos, claro.

La película cuenta con un montaje veloz y bien contado, con la protagonista contando un buen montón de hechos de su vida que hacen partícipe al espectador desde el primer minuto de película. Es verdad que se busca la espectacularidad de las partidas del juego de mesa de cartas con un movimiento de imágenes y situaciones algo “tramposas” pero perfectas para que no se descuide la trama principal: el avance y crecimiento personal de la protagonista en este mundo que combinaba timbas de glamour con peligrosos personajes.

Estamos ante un drama entretenido y bien construido, a partir de un caso real que dio bastante que hablar en EE.UU. Aaron Sorkin sigue dando garantías como guionista y ahora como director (aunque en esta última faceta sin tanto brillo como guionista).

El otro punto de la película lo confiere Idris Elba, quien interpreta al abogado de Molly y debe sacarla de un difícil montón de acusaciones a cargo del FBI por las que su cliente puede terminar en prisión. La trama subliminal de la relación familiar paternofilial queda algo más diluida, forzada, e incluso sentimentaloide pero no molesta demasiado. Costner no está mal en su personaje. Ni otros también reconocibles como Michael Cera, aunque salgan lo justo.

Molly’s Game atrapa por su actriz principal, por su historia entre dramática y con tensión jurídica y de espionaje de fondo y porque Sorkin sigue dando grandes frases a sus personajes. Son frases inteligentes y eruditas (algo que siempre se le acaba criticando al autor) pero da gusto ver a personajes y situaciones elevadas donde prácticamente los insultos, la vulgaridad, lo chabacano o la incultura brillan por su ausencia.

Es difícil no recomendar Molly’s Game a quienes amen el mundo del juego (como ya vimos en Casino, de Scorsese), el mundo de los juicios y sus complejidades (como la Erin Brokovich, de Steven Soderbergh) o de los farsantes y vividores (como en el Lobo de Wall Street, también de Scorsese).

Molly’s Game es apta en realidad para casi todo el mundo amante del cine de carácter jurídico pero también lúdico. Y por supuesto, para cualquiera que disfrute de las grandes interpretaciones (otra más) de esa gran actriz llamada Jessica Chastain.

*******************************************************************************************************

NOTA:  Las fotografías insertadas en este artículo son propiedad de sus autores.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s